Marius Borg Høiby ha conseguido un importante cambio en su situación judicial después de meses sometido a medidas cautelares. El Tribunal de Distrito de Oslo ha decidido levantar la prisión preventiva del hijo de Mette-Marit , que llevaba bajo custodia desde el pasado mes de febrero. Sin embargo, la decisión no se traducirá todavía en una libertad plena: la Fiscalía ha presentado un recurso y ha solicitado que se suspenda su aplicación mientras se resuelve la apelación.Por ahora, el joven de 29 años, continuará en arresto domiciliario en Skaugum, la residencia de los actuales reyes noruegos, y tendrá que seguir llevando una pulsera telemática. Si la decisión judicial acaba siendo firme, podrá abandonar el palacio sin ese dispositivo. Además, deberá comparecer periódicamente ante la Policía y someterse durante el próximo mes a controles de drogas y alcohol.La resolución supone un revés para la Fiscalía, que pretendía prolongar las medidas de privación de libertad ante el temor de que Marius pudiera volver a delinquir o recaer en el consumo de sustancias. La defensa, por su parte, ha recibido el fallo con satisfacción, aunque es consciente de que todavía no es definitivo. «Está muy satisfecho y su liberación representa un importante avance para nosotros. La fiscalía evaluó erróneamente las condiciones para la continuación de su arresto», han declarado sus abogados, Daniel Storrvik y Alexander Greaker, a la cadena pública NRK.La Fiscalía recurre la decisión y Marius seguirá en arresto domiciliarioLa reacción de la defensa llegó poco después de conocerse el fallo. En declaraciones a VG, los letrados explicaron que su representado estaba «contento y aliviado», aunque también mantenía cierta cautela porque la resolución aún no tenía carácter definitivo. La Fiscalía, de hecho, no tardó en anunciar que recurriría la decisión judicial y solicitaría que se aplique una suspensión mientras se tramita ese recurso.La cuestión es especialmente relevante para Marius, ya que la resolución del tribunal no supone que pueda abandonar inmediatamente Skaugum ni que quede libre de todas las medidas de control. Hasta que se resuelva la apelación, permanecerá en la residencia con vigilancia electrónica. Si finalmente se confirma el levantamiento de la prisión preventiva, podrá dejar atrás tanto el arresto domiciliario como la pulsera telemática, aunque seguirá sujeto a las obligaciones que establezca la justicia.El tribunal ha rechazado los argumentos de la Fiscalía sobre un posible riesgo de reincidencia. La defensa sostuvo que «Høiby ha demostrado tener la voluntad y la capacidad de mantenerse alejado de las drogas y de los actos delictivos durante los cuatro meses que ha estado fuera de prisión, además del tiempo que ha estado encarcelado. Ha demostrado claramente que tiene la capacidad de no cometer nuevos delitos que justifiquen su encarcelamiento», afirmó Daniel Storrvik a NRK.La Fiscalía mantiene una postura muy distinta. La abogada de la Policía, Oda Karterud, defendió que sigue existiendo peligro de que el joven vuelva a cometer delitos y de que recaiga en el consumo de sustancias. «Seguimos creyendo que existe riesgo de reincidencia en el caso y también creemos que existe riesgo de recaída en el abuso de sustancias», declaró.GtresCondenado a cuatro años de cárcel y pendiente de un nuevo juicioLa situación de Marius Borg Høiby se enmarca en un procedimiento judicial que todavía no ha terminado. El pasado junio fue condenado en primera instancia a cuatro años de prisión , después de que el tribunal lo considerase culpable de 34 de los 39 delitos por los que fue juzgado. Entre ellos figuran dos violaciones, maltrato a una expareja, agresiones, amenazas, infracciones relacionadas con la legislación sobre drogas y quebrantamientos de órdenes de alejamiento. También fue condenado a pagar una indemnización conjunta de 640.000 coronas noruegas, unos 58.000 euros, a cuatro víctimas.La Fiscalía había solicitado una pena de siete años y siete meses de cárcel por el conjunto de los delitos que le atribuía, entre ellos violaciones, conducta sexual vejatoria, agresiones, amenazas, daños y vulneraciones graves de la legislación sobre narcóticos. La defensa recurrió la sentencia y el proceso de apelación está previsto que comience el próximo 7 de febrero. Durante esa nueva vista se revisarán tanto las cuestiones relativas a su culpabilidad como la duración de la pena y las indemnizaciones a las víctimas.El nuevo juicio podría prolongarse durante varias semanas. La previsión es que se reserven cuatro semanas de audiencia para revisar el caso antes de que se dicte una nueva resolución. Por tanto, el levantamiento de la prisión preventiva no supone el final de sus problemas judiciales, sino un cambio en las condiciones en las que deberá esperar a que se celebre la apelación.Nueve meses bajo custodia y una situación familiar delicadaMarius fue detenido el 2 de febrero, apenas unas horas antes del inicio de su primer juicio, después de que se le acusara de incumplir una orden de alejamiento que tenía respecto a una de las víctimas. Permaneció en prisión hasta el 13 de julio, cuando el Tribunal de Distrito de Oslo autorizó que continuara bajo arresto domiciliario en Skaugum, con una pulsera electrónica. Desde entonces, sus abogados habían solicitado en varias ocasiones que se levantaran las medidas, argumentando que ya no existía un riesgo que justificara mantenerlas.Durante estos meses, el joven ha tenido que solicitar autorización judicial para abandonar la residencia en determinadas ocasiones. Entre ellas estuvieron sus visitas al hospital para acompañar a su madre, Mette-Marit, que atravesó un delicado proceso de salud y fue sometida a un trasplante de pulmón en junio. También recibió permisos para participar en los actos relacionados con el fallecimiento del Rey Harald V, al que estaba muy unido y que lo había criado como a uno de sus nietos.Su presencia en el funeral de Estado del monarca, celebrado en la catedral de Oslo, llamó especialmente la atención, ya que supuso una de las escasas ocasiones en las que se le pudo ver públicamente junto a otros miembros de la Familia Real y representantes de distintas casas reales. Aunque permaneció en un segundo plano, su asistencia volvió a poner el foco sobre la situación de un joven que, pese a no formar parte oficialmente de la Casa Real, ha protagonizado uno de los episodios más delicados para la institución noruega.
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