Martiño Rivas tiene un nuevo reto profesional por delante: interpretar a Daniel Sancho en la miniserie de ficción que prepara Netflix sobre el caso ocurrido en Tailandia en el verano de 2023. El anuncio de la plataforma, realizado el pasado 9 de octubre, ha permitido conocer las primeras imágenes de la transformación del actor gallego en el hijo de Rodolfo Sancho . La producción, a cargo de Bambú Producciones y con Ramón Campos como productor ejecutivo, se rodará entre España y Tailandia. Sin duda es uno de los trabajos más comprometidos a los que va a enfrentarse el actor, al que no le gusta nada ser el centro de las miradas. Hay dos aspectos de la vida de Martiño que ayudan a conocer mejor al intérprete, uno tiene que ver con su familia y, en concreto, con su padre, el escritor Manuel Rivas, con quien compartió hace unos meses el proyecto ‘Ella, maldita alma’. Y el otro está relacionado con su hija, que ocupa un lugar fundamental en su vida. Martiño lleva años intentando mantener su intimidad al margen de la exposición pública, aunque hay cuestiones sobre las que sí se ha pronunciado con claridad. La relación entre Martiño y Manuel Rivas, padre e hijo, pasó al plano profesional con la citada serie de Telecinco basada en un relato del escritor gallego. El actor participa en esta adaptación, en la que interpreta a Isaac, un hombre casado que se ve envuelto en un triángulo amoroso. Aunque Manuel Rivas es uno de los autores españoles cuya obra ha sido llevada en numerosas ocasiones al cine y a la televisión, su hijo no había participado hasta ahora en ninguna de esas adaptaciones. Lo que es curioso, y obviamente no una casualidad, porque Martiño lleva alrededor de dos décadas trabajando como actor, construyendo su carrera propia desde que alcanzó la popularidad con ‘El internado’. Y de hecho, en la propia presentación de este proyecto, ante las preguntas acerca del papel que había jugado su padre para que él formara parte del elenco se atrevió incluso a bromear; «estoy seguro de que estoy aquí por una intervención directa suya» dijo en tono irónico y pasó a explicar que hace algunos años si le preocupaba que ese tipo de cosas pudieran llegar a pensarse, pero que ahora siente que ya ha demostrado como trabaja y no tiene porqué justificarse. Aunque sí reconoce que siente una enorme responsabilidad ante un texto de su padre, que quizá sea menor, si le preguntamos en este momento, que la que sienteUn padre orgullosoSi hay una cuestión sobre la que Martiño no deja lugar a dudas es su prioridad como padre. El actor tiene una hija fruto de su relación con la bailarina y modelo Kayoko Everhart. Tras su separación, ambos han mantenido la crianza compartida de la pequeña, una circunstancia que influye en la organización de su vida cotidiana y en las decisiones que toma en el terreno profesional. Él mismo ha explicado que intenta estar presente todo lo posible y que su papel como padre está por delante del trabajo: «La paternidad es mi prioridad y luego el trabajo viene después». No es una declaración aislada ni una frase pronunciada al pasar. El intérprete ha hablado en diferentes ocasiones de la importancia que tiene para él acompañar a su hija mientras crece, así como de la necesidad de encontrar un equilibrio entre las exigencias de su profesión y su vida familiar. La interpretación es un trabajo que puede obligarle a pasar largas temporadas fuera de casa, cambiar de ciudad o adaptarse a horarios complicados. Para Martiño, sin embargo, esas circunstancias deben convivir con su voluntad de estar cerca de su familia. Y esa prioridad también se aprecia en su día a día. De hecho, en más de una ocasión, Martiño ha acudido a compromisos profesionales acompañado de su hija, hace menos de un año acudía a un evento para apoyar a otros compañeros y lo hacía con la pequeña pese a que ella quedaba en todo momento fuera de cámara. En lugar de mantener siempre separados los espacios de su vida familiar y laboral, el actor intenta compatibilizarlos cuando la situación lo permite. No significa que la pequeña esté presente en todos sus compromisos, sino que su organización cotidiana gira en buena medida alrededor de las posibilidades de compartir tiempo con ella. En una profesión en la que las agendas cambian con frecuencia y los rodajes pueden exigir jornadas muy largas, encontrar ese equilibrio no siempre resulta sencillo.Martiño Rivas ha mantenido tradicionalmente una relación discreta con la prensa cuando las preguntas se alejan de su trabajo. Su vida sentimental, sus relaciones familiares y sus decisiones personales no suelen ocupar el mismo espacio que sus proyectos profesionales, y el actor ha explicado que no le interesa vivir su intimidad como si estuviera permanentemente expuesta. Ahora, con la miniserie sobre Daniel Sancho, afronta un proyecto de naturaleza muy diferente, en el que tendrá que construir un personaje real cuyo nombre sigue asociado a un caso judicial de enorme repercusión. El rodaje le exigirá nuevos compromisos y previsiblemente desplazamientos entre España y Tailandia. La forma en que organice esta etapa profesional tendrá que convivir, una vez más, con su vida familiar. Porque, cuando Martiño ha hablado de lo que realmente le importa en su día a día, ha sido especialmente claro: quiere seguir trabajando como actor, pero también ser un padre muy presente. Algo que explica mejor que cualquier otra cosa cómo ordena hoy sus prioridades el actor.
No hay comentarios aún. ¡Sé el primero!