La historia del Womanizer bien podría haber sido escrita como una comedia francesa. Michael Lenke, un ingeniero retirado de Baviera, leyó una investigación según la cual cerca de la mitad de las mujeres experimentaban dificultades para alcanzar el orgasmo. En lugar de aceptar el dato como otra estadística sobre la desigualdad sexual, bajó a su taller y comenzó a experimentar con una vieja bomba de acuario.
Su esposa Brigitte probó los sucesivos prototipos durante los casi dos años que duró el desarrollo. El mecanismo abandonaba la vibración tradicional y utilizaba variaciones de presión de aire para estimular el clítoris sin contacto directo. El primer Womanizer llegó al mercado alemán en 2014 y terminó transformándose en un fenómeno internacional.
La historia real posee todos los elementos de una gran historia. Un matrimonio maduro, un problema íntimo, un inventor excéntrico, una esposa convertida en colaboradora y una bomba de pecera que termina revolucionando la industria de los juguetes sexuales.
Pour le plaisir toma libremente esa anécdota y la convierte en la historia de Fanny y Tom, una pareja que lleva veinte años casada. La revelación llega cuando Fanny, interpretada por la gran Alexandra Lamy (a quien hace poco vimos en Louise Violet), reconoce que nunca ha experimentado un orgasmo durante sus encuentros sexuales. Tom, encarnado por el gran François Cluzet, recibe la noticia como un pequeño terremoto dirigido contra su ego, pero después de superar la primera conmoción decide aplicar sus conocimientos de ingeniería para buscar una solución.
La película podría haberse convertido fácilmente en una sucesión de chistes vulgares, cuerpos expuestos y prototipos colocados en lugares equivocados. Su directora, la actriz Reem Kherici (Cat and Dog), prefiere otro camino. Hay equívocos, experimentos fallidos y la vieja bomba de acuario, pero la comedia nunca utiliza la sexualidad femenina para degradar a sus personajes. El sexo aparece como curiosidad, aprendizaje y juego compartido.
Esa elección resulta especialmente refrescante después de tantos relatos contemporáneos que asocian el deseo con la dominación, el castigo y la violencia. Desde el éxito de la infame trilogía de Cincuenta sombras de Grey, una parte de la ficción comercial parece convencida de que toda sexualidad adulta necesita látigos, cuartos cerrados y contratos redactados por abogados. Pour le plaisir recupera una idea mucho más sencilla y, paradójicamente, menos frecuente: el sexo también puede nacer de la ternura.
Fanny y Tom no buscan reconstruir su matrimonio mediante una fantasía oscura, sino aprendiendo a conversar. El dispositivo surge de la colaboración entre ambos. Ella debe reconocer lo que siente, lo que no siente y aquello que nunca se atrevió a pedir; él debe abandonar la creencia de que su desempeño constituye la medida absoluta de la satisfacción de su esposa. El placer deja de ser un examen masculino y se convierte en una exploración conjunta.
También se agradece que los protagonistas sean adultos cercanos a los cincuenta años. El cine suele representar la sexualidad como patrimonio exclusivo de cuerpos jóvenes, mientras condena a los personajes maduros a convertirse en padres preocupados, consejeros sentimentales o criaturas retiradas del deseo. Fanny y Tom poseen veinte años de historia, hábitos compartidos, frustraciones acumuladas y un afecto que ha sobrevivido incluso a lo que nunca pudieron decirse.
La confesión de Fanny resulta dolorosa no porque revele la inexistencia del amor, sino porque demuestra cuánto silencio puede esconderse dentro de una relación estable. Ella ha fingido para proteger el orgullo de Tom y preservar una armonía construida sobre una omisión. La película reconoce así una de las paradojas más persistentes de la vida conyugal. Las personas pueden compartir una casa, una familia y dos décadas sin encontrar las palabras necesarias para hablar de sus cuerpos.
Alexandra Lamy conduce ese despertar con naturalidad. Su interpretación evita convertir a Fanny en una víctima solemne o en una mujer repentinamente liberada por arte de magia. El personaje avanza con curiosidad, vergüenza, entusiasmo y cierta incredulidad ante la posibilidad de que el placer no tenga que ser fingido.
François Cluzet encuentra el tono exacto para Tom. Su orgullo queda herido, pero el personaje nunca se transforma en el estereotipo del macho humillado. Puede resultar torpe y obsesivo, aunque su empeño nace del cariño y de un deseo genuino de escuchar. La química entre ambos sostiene la película. Parecen una pareja que ha compartido suficientes mañanas, discusiones y reconciliaciones para reconocer el ritmo del otro.
Kherici, quien además interpreta a la sexóloga Victoria, maneja el tema con discreción. Las escenas sexuales evitan la exposición frontal y privilegian reacciones, sensaciones y efectos cómicos. Esa delicadeza no significa mojigatería. La película habla abiertamente del clítoris, la anorgasmia, la simulación del orgasmo y hay una visita a un club Swinger, pero lo hace sin convertir cada conversación en una conferencia o en una película de porno softcore.
Hay información importante detrás de sus bromas. Durante siglos, la anatomía femenina fue estudiada y representada desde una mirada centrada en la reproducción, mientras el clítoris quedaba reducido, mutilado en los dibujos o sencillamente omitido. Pour le plaisir incorpora esa ignorancia histórica para demostrar que el problema de Fanny no pertenece exclusivamente a su matrimonio, forma parte de una cultura que ha enseñado a muchas mujeres a proteger el placer masculino mientras desconocen el propio.
Algunos espectadores se podrán quejar de que las situaciones secundarias son previsibles, que varios personajes existen únicamente para provocar malentendidos y que la puesta en escena permanece dentro de una zona demasiado segura. El asunto podría haber producido tal vez una sátira más incisiva sobre la brecha orgásmica, la industria sexual o la fragilidad del ego masculino.
Kherici escoge la amabilidad y eso la lleva a suavizar el conflicto. Pero esa suavidad también forma parte de su encanto. Pour le plaisir no quiere escandalizar ni impartir una revolución desde un púlpito. Desea normalizar una conversación y permitir que el público se ría de los silencios que todavía rodean el placer femenino. Su principal logro consiste en hablar de sexo sin separarlo del afecto.
Es una comedia ligera, entrañable y recomendada especialmente para ver en pareja. Puede generar risas, reconocimientos y alguna conversación posterior que resulte más provechosa que muchas cenas románticas. La película comprende que, después de veinte años, salvar una relación no siempre exige recuperar la pasión de la juventud. A veces basta con escucharse, conservar la curiosidad y encontrar una vieja bomba de acuario.
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En La vida de Adèle (2013), Abdellatif Kechiche convirtió el despertar sexual de una adolescente en una experiencia torrencial. El deseo se expresaba mediante los cuerpos, la comida, las lágrimas y unas escenas sexuales cuya explicitud desató una discusión que todavía acompaña a la película: ¿estaba narrando el descubrimiento de una mujer o proyectando sobre él la mirada de un director heterosexual?
La pequeña hermana comparte con aquella película la historia de una joven que comienza a reconocer su atracción por otras mujeres, pero la actriz convertida en directora Hafsia Herzi (La buena madre) elige un camino diferente. En lugar de concentrarse en la consumación del deseo, observa aquello que sucede antes y después: el aislamiento, la culpa, la necesidad de ocultarse y el temor de que vivir con honestidad pueda significar perder a la familia, la fe y el lugar ocupado en el mundo.
Basada en la novela autoficcional La petite dernière, publicada por la escritora francoargelina Fátima Daas en 2020, la película conserva esa tensión entre experiencia íntima, identidad religiosa y pertenencia cultural. Herzi no intenta hablar en nombre de todas las lesbianas musulmanas; sigue a una joven específica cuya verdad no cabe dentro de las respuestas simples.
Fátima (Nadia Melliti) tiene 17 años, es la menor de tres hermanas y vive con su familia argelina en los suburbios de París. Es inteligente, competitiva, aficionada al fútbol y está a punto de comenzar sus estudios universitarios. También padece asma, fuma, lleva gorra y utiliza ropa holgada, como si intentara atravesar los espacios sin llamar la atención. Le gustan las mujeres, pero nadie puede saberlo.
Su entorno le ha enseñado que la homosexualidad merece burla o condena. Cuando sus compañeros atacan verbalmente a un estudiante gay, Fátima permanece junto a ellos. No participa por completo, pero tampoco lo defiende. El muchacho la identifica como lesbiana y ella responde con violencia. No golpea solamente a quien ha revelado su secreto: intenta destruir la verdad que acaba de escuchar.
La escena establece el conflicto principal sin convertirlo en un discurso. Fátima sabe quién es, aunque todavía no posee una forma segura de habitar esa identidad. Su agresividad nace del miedo a ser descubierta y del desprecio que ha aprendido a dirigir contra sí misma. El joven desaparece después del relato, pero sus palabras continúan acompañándola como una herida.
La protagonista mantiene además una relación con un muchacho musulmán que parece encaminada hacia una especie de compromiso tácito. Él representa la vida que los demás esperan de ella: matrimonio, estabilidad y continuidad familiar. Romper esa relación significa lastimar a una persona, pero también abandonar el futuro que parecía haber sido escrito con anticipación.
Fátima descarga una aplicación de citas y comienza a encontrarse clandestinamente con mujeres. Utiliza nombres y nacionalidades falsas, separando el deseo de su verdadera identidad. Su primer acercamiento a una mujer mayor no desemboca en una gran historia romántica; consiste principalmente en una conversación dentro de un automóvil sobre lo que dos mujeres pueden hacer juntas. Para Fátima, hasta esa información elemental posee el poder de una revelación.
Herzi convierte cada encuentro en una estación obligatoria del aprendizaje sexual, pero algunas mujeres aparecen y desaparecen sin dejar una moraleja. La experimentación le permite a Fátima descubrir posibilidades, pero no resuelve su conflicto. Tener relaciones con mujeres no equivale todavía a aceptar que es lesbiana, mucho menos a imaginar una vida en la que su familia pueda conocerla plenamente.
La relación más importante surge con Ji-Na (Park Ji-min), la enfermera coreana que conoce durante una consulta relacionada con el asma. Un ejercicio respiratorio se convierte en el comienzo de una intimidad mucho más profunda. Con Ji-Na, Fatima consigue abandonar algunas de sus identidades falsas, asistir a una marcha del orgullo y participar en espacios donde no necesita vigilar cada gesto.
La química entre Nadia Melliti y Park Ji-min ofrece los momentos más luminosos de la película. Sin embargo, Herzi se niega a presentar el romance como una medicina capaz de curarlo todo. Ji-Na también arrastra sus propios conflictos, y el amor no puede resolver una división interior que Fátima todavía no sabe nombrar. Otra persona puede acompañar el descubrimiento, pero no realizarlo en su lugar.
Esa decisión diferencia a La pequeña hermana de numerosos relatos de iniciación queer. No hay una pareja salvadora ni una revelación pública que reorganice mágicamente la existencia. Fátima puede celebrar su orientación sexual durante una noche y regresar al día siguiente a una casa donde todavía teme pronunciarlo. La libertad y el encierro no aparecen como etapas consecutivas, sino como realidades simultáneas.
El asma adquiere entonces una resonancia inevitable. Fátima necesita aprender a respirar mientras vive dentro de una identidad que le corta el aire. La película no transforma la enfermedad en una metáfora demasiado evidente, pero la respiración aparece ligada al sexo, la angustia y la posibilidad de expresarse. Ji-Na entra en su vida precisamente enseñándole a llenar los pulmones.
Nadia Melliti, debutante sin experiencia profesional previa y ganadora del premio a mejor actriz en Cannes, construye al personaje desde la opacidad. Fátima ha aprendido a mantener el rostro casi inmóvil, a responder con pocas palabras y a ocultar el sobresalto bajo una aparente indiferencia. Cuando finalmente sonríe o llora, la emoción adquiere una fuerza extraordinaria porque ha debido atravesar todas sus defensas.
Park Ji-min, recordada por Return to Seoul, imprime a Ji-Na una seguridad que poco a poco revela sus fisuras. Mouna Soualem también introduce una energía expansiva como una mujer vinculada al mundo nocturno que atrae a Fátima. Cada una representa una forma distinta de vivir la sexualidad, sin que la película convierta ninguna en modelo definitivo.
La cámara de Jérémie Attard (colaborador frecuente de Herzi) se acerca constantemente al rostro de Fátima, pero cuanto más próxima está, más difícil parece descifrarla. Los espejos y reflejos expresan ocasionalmente su división, aunque es Melliti quien evita que esos recursos caigan en el lugar común. La dureza de sus facciones contrasta con una mirada que todavía conserva la fragilidad de alguien que teme ser expulsada de todo lo que ama.
Herzi filma la intimidad desde la experiencia de Fátima y no desde la curiosidad del espectador. El cuerpo no aparece convertido en exhibición ni las relaciones sexuales buscan superar la notoriedad de La vida de Adèle. Lo importante no es cuánto muestra la película, sino qué significa para la protagonista permitir que otra mujer la vea.
El conflicto religioso tampoco recibe una solución fácil. Fátima no deja de ser musulmana al reconocerse lesbiana, pero tampoco puede ignorar las interpretaciones de su fe que condenan su deseo. La película comprende que la identidad no funciona mediante sustituciones. No basta con abandonar una comunidad y entrar en otra. La protagonista ama a su familia, conserva una relación con sus creencias y necesita encontrar una manera de vivir sin amputar ninguna de esas partes.
El desenlace entre Fátima y su madre rechaza la confesión melodramática seguida por una aceptación inmediata o una expulsión brutal. En el cumpleaños de la joven, las palabras parecen estar a punto de llegar, pero lo decisivo permanece en los gestos, las sospechas y aquello que ambas comprenden sin decir. No hay una solución porque ciertos conflictos familiares no terminan en una sola conversación.
La pequeña hermana podría parecer menos apasionada que La vida de Adèle, pero su serenidad no implica ausencia de intensidad. El incendio está dentro de Fátima, protegido por un rostro que aprendió demasiado pronto a no revelar nada. En lugar de convertir el despertar sexual en espectáculo, la película observa el trabajo psicológico necesario para poder pronunciar el propio deseo.
No es solamente una historia sobre salir del clóset. Es el retrato de una mujer joven que intenta abrir una puerta sin cerrar para siempre la casa de la que proviene. Y en esa búsqueda dolorosa, silenciosa y todavía inconclusa encuentra una emoción profundamente verdadera.
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Un fuerte sismo sacudió varias partes del país en la mañana de este 10 de agosto, según informó el Servicio Geológico Colombiano (SGC). Según el organismo, el epicentro del temblor, de magnitud 7,4 y una profundidad de 96 kilómetros, fue en el municipio de San José del Palmar, ubicado en el Chocó, y se registró específicamente a las 7:34 am.
En el momento de realizar esta nota, el SGC actualizó su boletín a las 8:33 am, reportando una réplica de magnitud 4,8 en el mismo municipio donde se originó el temblor principal.
El sismo se sintió en diferentes partes del país, con reportes ciudadanos en lugares como Bogotá, Risaralda, Tolima, Huila, Valle del Cauca, Medellín, entre otros, mientras que en el Chocó, los municipios más cercanos al epicentro son San José del Palmar, ubicado a 20 kilómetros; Río Iró, a 22 kilómetros; y Nóvita, a 32 kilómetros. Nubia Carolina Córdoba, gobernadora del Chocó, se pronunció por medio de redes sociales.
Quibdó, Capital del departamento, es una de las capitales más afectadas por el temblor. Ciudadanos reportan graves afectaciones en casas y edificios.
“Tenemos por lo menos 19 estructuras colapsadas con personas atrapadas”, dijo el alcalde de Cali, Alejandro solicitando ayuda en forma de rescatistas a ciudades como Bogotá y Medellín.
En el departamento de Risaralda, especialmente en Pereira, Manizales y el Eje Cafetero, numerosas edificaciones sufrieron importantes daños en su estructura.
Por su parte, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, señaló que, de momento, “no hay reporte de afectaciones ni daños estructurales, sólo algunas grietas en edificios”. Mientras que el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, señaló que hasta el momento no se conocen víctimas mortales en la ciudad.
El recién posesionado Abelardo de la Espriella también se pronunció. “He asumido directamente el liderazgo de la atención por la emergencia en San José del Palmar (…) También estaré personalmente en Pereira para acompañar a los afectados y verificar la respuesta del Gobierno”, dijo.
En el departamento de Risaralda, especialmente en Pereira, Manizales y el Eje Cafetero, las autoridades reportan cerca de 20 fallecidos. Además, numerosas edificaciones sufrieron importantes daños en su estructura.
Noticia en desarrollo.
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- Cada día, Disney Plus actualiza su ranking y da una pista clara de qué producciones son tendencia en los fanáticos.
- Hay un amplio catálogo de series y películas que no te podés perder, entre estrenos recientes, clásicos de siempre y alguna sorpresa.
- Desde este lunes 10 de agosto, conducirán «Un mediodía mejor», de 12.30 a 13.30, en la franja en la que iba «El show del verano».
- El programa de la actriz y el conductor de Telefe había sido levantado por Nico Occhiato en junio tras el escándalo protagonizado por ella al dar la falsa noticia de la muerte del padre de Messi.
- Mientras protagoniza en teatro «Las cosas maravillosas», forma parte de los calificadores del programa «Es mi sueño» y sacó su quinto disco como cantante y compositora.
- Sincera y dispersa, habla de su amor por el productor teatral Tomás Rottemberg y cuenta que les escribió canciones a sus mascotas, pero que no las grabó porque le parecieron muy pavas.
- La plataforma dio a conocer las fechas de todas las producciones que se lanzarán en los próximos días.
- Thrillers, comedias, documentales y grandes regresos que pueden dominar el ranking de Netflix.
Informe preliminar sobre efectos del fuerte temblor que se sintió en Medellín.