El 24 de julio de 2001 salió Mar, el debut mainstream de Leo García. Antes, en 1999, había editado Vital por el sello indie Índice Virgen. “No lo hice con ningún tipo de expectativa”, dice Leo. “El país se estaba por incendiar. Faltaban meses para el estallido de diciembre, para las cacerolas, para que un presidente se fuera en helicóptero. En medio de esa tensión salió un disco luminoso, de guitarra criolla y pop, con una canción que dice que nadie te va a salvar más que vos mismo”. Veinticinco años después, hablamos con los protagonistas de esta grabación.
Antes de todo esto hubo una banda, Avant Press, con varios discos en el camino y un primer intento fallido de trabajar con Gustavo Cerati. El primero de esos discos, Amor entre rosas (1994), lo produjo Daniel Melero; Boutique, grabado hacia fines de los noventa, lo produjo Cerati, pero nunca llegó a editarse. “Es un disco que no salió, es inédito”, cuenta Leo. “Ahora está subido a plataformas digitales, pero no sé si eso es del máster original. Hubo una interna con la discográfica, que quería imponer a Gustavo Santaolalla como productor en su lugar”. Ahí mismo Melero le hizo a Leo algo parecido a una profecía: “Me parece que tu carrera es de solista”, recuerda Leo las palabras de Melero. “Estás poniendo toda la energía en un grupo y eso me parece absurdo. Todas las canciones las hacés vos”, le dijo y agregó: “¿Sabés qué? Te va a producir Gustavo, cuando vea que yo te produje a vos, va a querer producirte el segundo disco”.
Todavía al frente de Avant Press y mucho antes de cruzarse con Cerati, Leo conoció a Pablo Schanton, en ese entonces periodista de Clarín y curador de un ciclo llamado Estetoscopio, en el Instituto Goethe, un espacio de música under donde pasaban Babasónicos, Melero y hasta el propio Cerati. Leo se acercó al instituto con un demo bajo el brazo, a Schanton le encantó y le hizo una nota en el diario. “Fue buenísima”, dice Leo. “Cuando mi mamá abrió el diario y la vio me dijo: ‘Hijo, dedicate a la música’. Fue el primer espaldarazo real que tuve”.

Mientras tanto, en Buenos Aires, dos mundos corrían en paralelo. Uno era Morocco, la disco de Diana Ruibal que marcó las noches de los noventa. De sus jueves de música electrónica nació, casi sin planearlo, un sello: Frágil Discos. “Viajábamos mucho buscando lo mejor, invirtiendo un montón de dinero”, cuenta Ruibal. “Parecía una locura, pero después tenía su resultado. Empezamos por la electrónica” [entre los primeros discos editados por el sello, hubo experimentos sonoros de Leo e inclusive uno de Cerati, con su proyecto electrónico Ocio]. Alejandro Ros diseñaba las tapas: “Teníamos esa fantasía de sello de música electrónica argentina, y ahí me despaché, hice unas tapas que a mí me parecen muy buenas. Diana nos marcaba y permitía que pasaran todas estas cosas, porque no era un negocio para ella. Como debe ser una mecenas de arte: las cosas tienen que suceder sin pensar en el resultado”.
El otro mundo, a pocos kilómetros, era igual de arty pero de otro signo. En 1999, Roberto Jacoby –letrista de Virus, artista conceptual– alquilaba una quinta en Parque Leloir. “Todo el mundo fue a esa casa quinta”, asegura Leo. “Ahí andaban, entre otros, Alejandro [Ros], Rosario [Bléfari], Lean [Fresco], Flavio [Etcheto] e inclusive Gustavo”. Leo armó un estudio en un cuarto, se quedó a vivir y grabó Vital él solo, con un sampler ASR-10 de Ensoniq. Fue viéndolo trabajar así, cortando y pegando canciones, que Cerati empezó a prestarle atención.

En 1999, a dos años de haber separado a su banda de toda la vida, Soda Stereo, Cerati estaba grabando Bocanada, en un estudio que había armado en el fondo de su propia casa, en la calle Eduardo Madero, en Vicente López. Al estudio lo había bautizado Casa Submarina y lo había construido el ingeniero de sonido Eduardo Bergallo.
“Yo fui el tercero del grupo que Gustavo armó para grabar ese disco”, dice Leo. “Él ya sabía de samples y de mis ideas porque me había visto y escuchado mientras hacía Vital”. A partir de ahí Leo dejó de viajar en tren y en colectivo desde Moreno con el sampler a cuestas y se quedó a vivir en la casa de Cerati. Flavio Etcheto ya estaba trabajando con el exSoda y luego se sumaron Leandro Fresco y Fernando Nalé. Leo aparece en Bocanada como invitado, en coros, sampler y voces. Pablo Schanton compuso un tema bajo el seudónimo Chaijale y le puso el título al disco. Bergallo grabó y mezcló. Ros hizo el diseño. Dos años después, en Mar, volverían a figurar varios de estos nombres.
La profecía de Melero se cumplió en la gira presentación de Bocanada. Arriba de un avión, tocando con Café Tacvba, Leo les compartió sus demos a Joselo Rangel y a Rubén Albarrán. “Les pasé las canciones y ellos me dijeron: ‘Escuchamos una que nos encanta, la de Morrissey. Te la queremos producir’”. Leo se lo contó a Cerati con la inocencia de quien todavía no se anima a pedir lo que quiere. “En ese momento se dio vuelta, me miró a los ojos y me dijo: ‘El que te va a producir, soy yo’”.
La pieza que había llamado la atención de los Café Tacvba fue escrita por accidente y, con una estrategia de marketing inusual, puso a Leo García en boca de todos en 2.000. Leo había teloneado a Morrissey en su primera visita a Buenos Aires, y en ese recital Pablo Schanton vio a una pareja besándose sin prestarle ninguna atención a lo que estaba sonando. “Pensé: ¿sabrá esta chica de qué hablan las letras de Morrissey?”, dice Schanton. Esa pregunta terminó siendo la clave de toda la canción. Diana Ruibal pagó de su bolsillo la edición de un miniCD: “Morrissey” de un lado, “Muerto”, del otro –en la tapa terminó apareciendo como “Estoy muerto por vos”, porque el título original la asustaba–. Con diseño de Ros, en la portada se podían ver el ojo de Leo y su microcorte en la ceja.

La movida incluyó un precio perfecto (un disco por un peso) y pequeñas peceras de vidrio, símil carameleras, ubicadas en las cajas de las sucursales de Tower Records, repletas del single. Así, la gente se lo llevaba en vez de pedir el vuelto. “Hicimos 1.000, y tuvimos que hacer otros 2.000 más”, cuenta Ruibal. “Fueron 3.000 más o menos en total, capaz que incluso más. Se vendían como pan”.
“Hacele una entrada por el garaje, que no haya que pasar por la casa”, le había dicho Bergallo a Cerati cuando construyó el estudio. No le hizo caso. Para llegar había que atravesar la casa entera. Uriel Dorfman, que arrancó con Mar como ingeniero de grabación a los 22 años, conoció a Cerati en la cocina. “Salíamos por la cocina y bajábamos por el jardín, que era como una barranca”, cuenta Dorfman. “La pileta estaba en el fondo. No estaba literalmente arriba del estudio, pero colindaba, había una parte de la pared que compartían. Pedíamos y comíamos en el estudio o íbamos a la cocina, todo hiperfamiliar, con Lisa y Benito dando vueltas por ahí. Una casa en pleno funcionamiento”. Bergallo también estaba en la grabación, no solo en la mezcla, con Dorfman a su lado. Todo pagado por Ruibal, sin ninguna idea acerca de qué sello lo iba a editar.
Grabaron entre mediados de octubre y fines de noviembre de 2000, con algunas interrupciones porque Cerati todavía cerraba fechas sueltas de la gira de Bocanada. “Generalmente estábamos Leo, Gustavo y yo”, dice Dorfman. Arrancaban a las tres de la tarde; terminaban a veces a las nueve de la noche, a veces a las dos de la mañana. Leo trabajaba en un Akai MPC 2000 XL. “Fue un poco más relax que Bocanada”, dice Nalé. Bergallo lo describe así: “La pasamos bien. Teníamos buenas canciones, buenos intérpretes, el lugar era cómodo, sonaba bien”. “Gustavo le daba mucho espacio a Leo, mucha confianza”, asegura Dorfman. “Leo le pedía que tocara, pero Gustavo no quería sacarle el lugar. Tenía claro que el disco era de Leo”. “Me hizo tocar con tantas guitarras”, cuenta Leo. “Trece guitarras diferentes probamos”. La que funcionó fue la que Cerati le pidió prestada a Pedro Aznar. “Puso una alfombra en el piso y usó diferentes micrófonos, un Sony, un Neumann, toda una colección”.
“Esto quiero que sea todo como concepto”, le dijo Cerati a Schanton. Leo lo recuerda con una palabra más directa todavía: pensar el disco “como Artaud”. Para eso convocó a un percusionista, Gustavo Spinetta –traído por Nalé–, hermano de Luis Alberto y el mismo que había tocado batería en el propio Artaud, para que participara en tres canciones del álbum: “Eco”, “Mar” y “Cerca”. Cerati se metió en cosas que nadie le había pedido –un coro acá, una guitarra allá, un efecto que nadie esperaba– y buena parte de eso nunca quedó acreditado en ningún lado.
“Un disco de trece canciones pasó a ser de catorce por esta que entró por la ventana”, cuenta Leo, sobre “Isla”, la última que registró. “Habíamos grabado una que se llamaba ‘Ángela’, en homenaje a la madre de Leo. Pero no está en el disco. Y hay otra, ‘Brad Davis’, en homenaje al actor, que tampoco quedó”, dice Bergallo.
Para la portada de Mar, Claudio Divella se alejó de aquel primer plano cerrado en el ojo del single y mostró mucho más: Leo entero, en su versión más elaborada, con esa búsqueda de estrella pop que tenía en ese momento. “Leo admiraba a Britney Spears”, cuenta Ros. La cara pálida, con una sola ceja –la otra, afeitada–, el pelo repeinado hacia atrás, la campera con las tres tiras de Adidas. Divella hizo la foto; Ros le puso el mar de fondo (el mar que Leo todavía no conocía). “Le di una encerada a la piel”, cuenta Divella. “Era un tratamiento que yo hacía porque en ese momento era fotógrafo de moda, me inspiraba en el estilo de la Vogue francesa, ese plastificado medio encerado que se usaba con Kate Moss. Quedó como algo medio alienígena”.

“A Gustavo le encantaba mucho esa marca, Manley, de compresores”, dice Leo. “Y entonces él quería que lo masterizara alguien que la manejara como nadie”. Se refería a Eddy Schreyer, quien, haciendo una excepción, los dejó entrar a ver cómo masterizaba. Leo lo compara con haber visto un show de Nirvana: “Ponía el tema y no escuchaba la música, escuchaba una frecuencia. Le agarraban como ataques de epilepsia. Un epiléptico musical era el tipo”. “Ni me acuerdo el orden de los temas. Eso lo hizo Gustavo con Diana. Se la pasaban discutiendo”, dice. Cuando Cerati le contó a Schreyer que el disco estaba mezclado en consola digital, el ingeniero lo escuchó y dijo que parecía analógico. “Yo estaba contento, porque era como un superhalago”, sostiene Bergallo.
A Los Ángeles viajaron cinco: Cerati, Ros, Schanton, Leo y Diana. “No se necesitaba ni que fuera uno para masterizarlo, pero fuimos todos”, dice Diana, que aún no sabía por qué sello saldría el disco. “Tenía conversaciones”, cuenta. “Después se terminaron matando entre Sony y Virgin, subiendo las apuestas. Me volvieron loca, al punto de que en un momento dije: ‘Voy a perder todo el dinero, no lo va a publicar nadie, lo vamos a hacer independiente’”. Finalmente lo compró Virgin, el sello dentro de EMI que hoy es Universal.
A la vuelta del viaje, presentaron el disco en un barquito que surcó la ciudad. “La gente compraba una entrada. Pusimos un sonidito y yo cantaba, tocando el disco completo. Surcaba la ciudad tocando Mar”, dice Leo. Él iba vestido de marinero y Ros, de capitán.
La presentación formal, con banda en vivo, fue en noviembre de 2001, en el teatro Astros. “Fuimos todos. Todos me refiero a todos los que tocamos en el disco: Fer, Diego Fosser, Pedrito Moscuzza, yo, Gustavo, obviamente”, cuenta Fresco. “No sé si no tocó hasta Gonzalo Córdoba”.
Veinticinco años después, Mar se va a tocar completo en vivo por primera vez, el 16 y 17 de octubre, en Artlab, con Fernando Samalea en batería, Claudia Sinesi en bajo e invitados. Ros otra vez al mando, ahora de la parte visual: “Va a ser un show muy austero. Me gusta trabajar con lo que hay en el lugar. Voy a usar la luz de ellos, programada por mí”. También llegará la esperada edición de Mar en vinilo, con la aprobación de Leo y la adaptación de Ros para ese formato.
Pero antes de todo esto, hubo un auto descapotable.
Terminado el mastering en Los Ángeles, Cerati alquiló uno. “Gus apareció con un auto descapotable, impresionante, con un sonido increíble”, cuenta Leo. “Puso el disco y ahí me largué a llorar, porque me escuché desde afuera. Ya no era mío el disco”. Salieron a dar vueltas por la ciudad, el álbum entero sonando dentro del auto. “Cuando llegó ‘Alguien’, el tema que cierra el disco, escuché a un artista que estaba solo y era yo”.
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CA7RIEL & Paco Amoroso y Milo J son los grandes representantes argentinos de los Latin Grammy 2026. Ambos quedaron nominados a Álbum del Año en la 27ª edición de los Latin GRAMMY. El dúo compite con Free Spirits, mientras que Milo J lo hace con La Vida Era Más Corta. En la misma categoría aparecen Anitta, Jorge Drexler, Silvana Estrada, Karol G, Mon Laferte, Carín León, Rawayana y Rosalía.
CA7RIEL & Paco Amoroso también aparecen en Grabación del Año por “Ha Ha” y en Canción del Año por “Hasta Jesús Tuvo Un Mal Día”, la colaboración con Sting. Además, Free Spirits compite en Mejor Álbum de Música Alternativa, mientras que “Beto’s Horns – Fred Remix”, junto a Fred again.., está nominado a Mejor Interpretación de Música Electrónica. El dúo suma también una nominación por FREE SPIRITS (The Film) en Mejor Video Musical Versión Larga.
Milo J, además de Álbum del Año, aparece en Grabación del Año por “Niño”, Canción del Año por “Solifican12”, Mejor Interpretación Urbana por “Gil”, junto a Trueno, y Mejor Álbum Folclórico por La Vida Era Más Corta. El disco también fue nominado a Mejor Diseño de Empaque.
El rock argentino tiene varias apariciones. 1915 compite por Mejor Álbum de Rock con Ceremonia; Fito Paez, por Shine y por “Las Fuerzas Armadas Del Amor”; y Dillom, por “Rojo Profundo”. En Mejor Álbum Pop/Rock aparecen Emmanuel Horvilleur, con Mi Año Gótico, y Usted Señalemelo, con Términos & Condiciones.
La escena alternativa suma a Babasónicos, nominados por CUERPOS, Vol. 1, en una categoría que también incluye a CA7RIEL & Paco Amoroso y Rosalía. Dante Spinetta, por su parte, aparece como compositor de “El Reset”, nominada a Mejor Canción Alternativa.
En el terreno urbano, Bizarrap aparece junto a Daddy Yankee en Mejor Interpretación Urbana y también en Mejor Canción Urbana por la misma sesión. Trueno figura como invitado de Milo J en “Gil”.
También hay presencia argentina en otras categorías. Yami Safdie aparece en Mejor Álbum Pop Tradicional por Querida Yo. Nathy Peluso compite en Mejor Álbum de Salsa con Malportada. En tango aparecen Aníbal Berraute, Lidia Borda, Ariel Ardit, Pablo Jaurena y el Quinteto Astor Piazzolla.
Entre los nombres argentinos que aparecen en los créditos de las nominaciones también están Rafa Arcaute, Federico Vindver, Santiago Alvarado y Santiago Ruiz “Tatool”, con participaciones como compositores o productores. Vindver, además, está nominado a Productor del Año por Free Spirits, mientras que Tatool aparece por sus trabajos en La Vida Era Más Corta y Turr4zo, de Trueno.
Estos son todos los argentinos nominados: CA7RIEL & Paco Amoroso, Milo J, Bizarrap, Trueno, 1915, Fito Paez, Dillom, Emmanuel Horvilleur, Usted Señalemelo, Babasonicos, Dante Spinetta, Anibal Berraute, Pablo Jaurena, Quinteto Astor Piazzolla, Santiago Ruiz “Tatool”, Federico Vindver y el equipo de arte de La Vida Era Más Corta.
Latin Grammy 2026: la lista completa de nominados
Campo general
Grabación del Año
- CA7RIEL & Paco Amoroso – “Ha Ha”
- Jorge Drexler – “¿Como Se Ama?”
- Silvana Estrada – “Dime”
- Loulu Gilberto – “O Amor Nos Encontrou”
- KAROL G & Marco Antonio Solís – “Coleccionando Heridas”
- Mon Laferte – “Femme Fatale”
- Carín León – “Desde Que Te Tengo”
- Milo J – “Niño”
- Rosalía ft. Yahritza y Su Esencia – “La Perla”
- Elena Rose – “Alma”
Álbum del Año
- Anitta – EQUILIBRIVM
- CA7RIEL & Paco Amoroso – FREE SPIRITS
- Jorge Drexler – Taracá
- Silvana Estrada – Vendrán Suaves Lluvias
- KAROL G – Tropicoqueta
- Mon Laferte – FEMME FATALE
- Carín León – MUDA
- Milo J – La Vida Era Más Corta
- Rawayana –¿Dónde Es El After?
- Rosalía – LUX (Complete Works)
Canción del Año
- “Coleccionando Heridas” – KAROL G
- “¿Como Se Ama?” – Jorge Drexler
- “Dime” – Silvana Estrada
- “Femme Fatale” – Mon Laferte
- “Hasta Jesús Tuvo Un Mal Día” – CA7RIEL & Paco Amoroso ft. Sting
- “Humano” – Juanes & Vivir Quintana
- “La Perla” – Rosalía ft. Yahritza y Su Esencia
- “Mi Gran Amor” – Santana ft. Becky G
- “Nilo” – Zanna
- “Solifican12” – Milo J
Mejor Nuevo Artista
- Delilah
- FABIAN
- Loulu Gilberto
- Arath Herce
- Macario Martínez
- maye
- Sofia Monroy
- Kendall Peña
- Dora Sanches
- ARIA VEGA
- Zeca Veloso
Pop
Mejor Álbum Pop Contemporáneo
- Pablo Alborán – KM0
- Monsieur Periné – Instrucciones Para Ser Feliz
- nic –(Enamorada)
- Debi Nova – Todo Puede Convertirse En Canción
- Alejandro Sanz –¿Y Ahora Qué +?
Mejor Álbum Pop Tradicional
- Esteman & Daniela Spalla – Amorío
- Kany García – Puerta Abierta
- Laura Pausini – Yo Canto 2
- Reik – TQ+
- Yami Safdie – Querida Yo
Mejor Canción Pop
- “A La Niña Que Fui” – Kany García
- “Amarillo” – Joaquina
- “(favorito)” – nic
- “La Perla” – Rosalía
- “Melancolía” – Mon Laferte
Electrónica
Mejor Interpretación de Música Electrónica
- “Beto’s Horns (Fred Remix)” – CA7RIEL & Paco Amoroso, Fred Again..
- Kinky – “Armándola De Pedo”
- Peces Raros ft. Nick Warren – “Circular”
- Soucream & Mazzarri – “Motopirueta”
- Violeta & Bronquio – “III. Ojalá! (Bronquio Remix)”
Urbano
Mejor Interpretación Urbana
- Bizarrap & Daddy Yankee – “Bzrp Music Sessions Vol. 0/66”
- Ryan Castro, Kapo & Gangsta – “La Villa”
- Feid – “Se Lo Juro Mor”
- KAROL G ft. Eddy Lover – “Dile Luna”
- Milo J ft. Trueno – “Gil”
Mejor Interpretación Reggaetón
- Rauw Alejandro, Wisin & Ñengo Flow – “Contrabando”
- Bad Gyal ft. Chencho Corleone – “Choque”
- KAROL G ft. Feid – “Verano Rosa”
- Ozuna – “Una Aventura”
- Sofía Reyes & Luísa Sonza – “Uñas Afiladas”
Mejor Álbum de Música Urbana
- Bad Gyal – Más Cara
- J Balvin & Ryan Castro – Omerta
- Beéle – Borondo
- KAROL G – Tropicoqueta
- Young Miko – Do Not Disturb: Late Checkout
Mejor Canción Urbana
- “Buenos Términos” – Rauw Alejandro
- “Daddy Yankee: Bzrp Music Sessions Vol. 0/66” – Bizarrap & Daddy Yankee
- “Por Si Mañana No Estoy” – Omar Courtz
- “Reliquia Do 2T”
- “Yo y Tú” – Ovy On The Drums, Quevedo & Beéle
Rock
Mejor Álbum de Rock
- Beta – A La Mitad
- Mägo de Oz – Malicia
- 1915 – Ceremonia
- Fito Paez – Shine
- Viniloversus – La Frontera
Mejor Canción de Rock
- “Destruirse” – Viniloversus
- “Ego” – The Warning
- “Las Fuerzas Armadas Del Amor” – Fito Paez
- “Montserrat” – Draco Rosa
- “Rojo Profundo” – Dillom
Mejor Álbum Pop/Rock
- Emmanuel Horvilleur – Mi Año Gótico
- Juanes – Juanesteban
- La Vida Bohème – Tierra De Nadie
- Draco Rosa – Olas De Luz
- Usted Señalemelo – Términos & Condiciones
Mejor Canción Pop/Rock
- Paty Cantú – “Antes De Que El Mundo Se Acabe”
- CA7RIEL & Paco Amoroso ft. Sting – “Hasta Jesús Tuvo Un Mal Día”
- Leiva – “Hasta Que Me Quede Sin Voz”
- Arath Herce – “Me Levanté De La Cama”
- BRUSES – “Ratera”
Alternativo
Mejor Álbum de Música Alternativa
- Babasonicos – CUERPOS, Vol. 1
- BRUSES – DESDE EL COMA
- CA7RIEL & Paco Amoroso – FREE SPIRITS
- Teo Planell – Demian
- Rosalía – LUX (Complete Works)
Mejor Canción Alternativa
- Jorge Drexler – “Ante la duda, baila”
- Francisca Valenzuela – “BUGAMBILIA”
- Dante Spinetta – “El Reset”
- BRUSES – “QUERIDA AMALIA”
- Mon Laferte – “1:30”
Cantautor
Mejor Álbum Cantautor
- Djavan – Improviso
- Jorge Drexler – Taracá
- Silvana Estrada – Vendrán Suaves Lluvias
- Arath Herce – Musas en Mi
- Mon Laferte – FEMME FATALE
Mejor Canción Cantautor
- Silvana Estrada – “Dime”
- Joaquina – “generación digital”
- Jorge Drexler – “Las Palabras”
- Arath Herce – “Musas en Mi”
- Covi Quintana – “Temblor y Réplica”
Folclore / Tango
Mejor Álbum Folclórico
- Eva Ayllón
- Yamandú Costa, Alexis Cárdenas & Ensemble Recoveco
- Lila Downs
- Milo J – La Vida Era Más Corta
- Julieta Rada
Mejor Álbum de Tango
- Anibal Berraute – Neopía
- Lidia Borda & Ariel Ardit – Somos
- Pablo Jaurena – Fueyerías
- Quinteto Revolucionario & OFJ Bogotá
- Quinteto Astor Piazzolla – Le Grand Tango
Música para Medios Visuales
Mejor Música para Medios Visuales
- Amor Animal
- La Casa De Los Espíritus
- Las Muertas
- Menem (Banda Sonora De La Serie Original De Prime Video) – Sergei Grosny
- O Agente Secreto
Diseño y Producción
Mejor Diseño de Empaque
- Amores Perros
- Anela
- Florece En El Caos
- La Huella De Las Cuerdas
- La Vida Era Más Corta (Milo J)
Productor del Año
- Edgar Barrera
- Julio Raposo
- Santiago Ruiz “Tatool”
- Juan Pablo Vega
- Federico Vindver
Video Musical
Mejor Video Musical Versión Larga
- FREE SPIRITS (The Film) – CA7RIEL & Paco Amoroso
- Leiva – Hasta Que Me Quede Sin Voz
- L7nnon – Guerras Invisíveis
- Maleh – Back To The Childhood
- FLAMENCO (varios artistas)
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El cantautor Santiago Cruz se ha destacado a lo largo y ancho de su carrera —además de sus canciones románticas— por hablar de tópicos sensibles dentro de la introspección. No siempre destacando las virtudes de su ser o de distintos individuos, sino, más bien, hablando de realidades difíciles de hallar cuando nos sentamos a hablar con nosotros mismos; realidades que son difíciles de afrontar, pero que, con el pasar del tiempo y una vez reconocidas, seguramente nos ayudarán a mejorar en distintos aspectos
Mucho de eso hay en Fragmentos, su nuevo disco, en el que la introspección hace de cada canción un mundo diferente: algunos llenos de luz y otros en los que la oscuridad se abre paso de manera reflexiva. Canciones que no idealizan, canciones verdaderamente reales.
¿Cuándo te sientas a pensar en tu vida, en el paso del tiempo… a qué conclusiones llegas normalmente?
Son distintas las conclusiones en las diferentes orillas de la vida. Una de las más claras es que vale mucho la pena jugársela por lo que uno cree. Uno debe estar muy enfocado en lo que uno cree y quiere, y tratar de conseguirlo de la manera más coherente posible.
Uno debe jugársela. Si uno no salta, la vida lo empuja a uno. Yo me la he pasado saltando porque no quiero que sea la vida la que me empuje. Muchas veces uno se equivoca, algunas otras uno acierta, pero lo importante es mandarse, porque la vida es corta, esto pasa rápido.
Mi vida ha podido salir muy mal, pero ha salido muy bien. Ha habido muchos elementos para que todo haya salido mal, pero, por suerte, me he empeñado en que saliera bien, porque sí creo que, en la vida, muchas cosas dependen de la decisión de uno. Uno, como individuo, parte de las condiciones en donde nace y se cría y, a partir de esas condiciones —que en mi caso fueron bastante positivas—, la vida se construye a base de decisiones.
Me alegra haberme decidido a romper cárceles que uno mismo se construye: “yo simplemente soy así”, “como mi familia es así, yo soy así”. Esas son frases que fortalecen una cantidad de muros que uno mismo se crea. Además, eso se construye a base de definiciones que uno cree que creen las otras personas respecto a uno.
¿Cuál podría ser una cárcel o un muro que tú mismo te hayas construido, pero que ya hayas roto?
Uno de los triunfos más grandes de mi vida ha sido la superación de la adicción. Me pude haber quedado con: “Santi es el borrachito”, “como él es músico, como es artista”… Uno puede comerse ese cuento. Para mí, esa ecuación no servía. Logré romper esa cárcel y salir de ahí, logré convertirme en otro ser humano.
La idea de la paternidad tuvo mucho que ver. Si me hubieras preguntado hace 25 años, no me hubiera gustado que un hijo mío hubiera tenido como padre a ese yo. Entonces, me empeñé en ser ese ser humano que sí quería como padre para mis hijos.

Este disco se percibe verdaderamente personal, porque muchas veces los artistas dicen eso, pero no se siente así en realidad. Este disco verdaderamente se siente muy personal. ¿A qué crees que se deba eso?
Eso pasa mucho. Uno escucha el disco y queda: “¿Personal de quién?” [risas].
Es una lindísima pregunta porque no sabría qué responderte. Primeramente, hay un elemento que es contradictorio: es el disco en el que más colaboraciones de composición he tenido en mi carrera. Habitualmente, mis discos son 85 % composición mía y un poco de colaboraciones. Este es lo contrario: solo dos canciones están completamente escritas por mí; el resto son colaboraciones a la hora de componer.
Pero ¿qué creo que pasó? Estaba yo en un momento personal de tanta exigencia emocional que me senté en cada cuarto de composición a defender con mucho ahínco mi punto de vista. Absorbí, aprendí a recibir lo que decían mis colegas, pero siempre defendiendo mi territorio.
Ese fue el ingrediente de intimidad que hizo que se exacerbara la manera de sentir tan personal el álbum. Y es contradictorio, porque hay más autores involucrados, pero me dediqué a defender mi punto de vista, que al final es lo que he tratado de hacer durante toda mi carrera.
También, con la edad vienen un montón de cosas maravillosas. Yo no tengo que demostrar absolutamente nada. Sé que tengo muchas cosas por lograr, muchos sueños, muchas ilusiones, una cantidad de metas y objetivos; me faltan un huevo de cosas dentro de mi vida artística, pero también soy consciente del camino que he recorrido, sé la coherencia con la que he tratado de caminar ese recorrido. Cuando uno tiene eso claro, no hay mucho que demostrar, salvo seguir persiguiendo la canción.
La canción dedicada a tu padre es diferente porque siento que no es una idealización, es más como una carta que habla de lo real. ¿Por qué sentiste que era el momento de escribirle a tu padre, de enviarle esa carta?
Mi papá falleció en diciembre de 2002, a sus 51 años. Cuando yo me fui acercando a la edad en que murió, la cabeza se me fue a la mierda y, con ella, la salud también. Me enfermé, los indicadores míos del laboratorio eran de una persona muy enferma, y yo llevo una vida bastante saludable. Mi doctor no entendía el colesterol, los triglicéridos… Llegamos a la conclusión de que era un tema emocional, era algo mental de estar acercándome a la edad en que había fallecido mi papá.
Empecé con rituales psicológicos, espirituales, emocionales, terapias… Yo le quiero durar a mis hijos muchos años. Parte de esos rituales terminó siendo esa conversación que se plasma en ‘Donde quiera que estés’, que es esa carta a mi padre.
En alguna terapia hice el ejercicio de la silla vacía, que es asignarle a una silla una persona, imaginar que está ahí sentada y hablarle. Esta canción es justamente ese ejercicio, pero en anfetaminas, con esteroides, que se fue a la mierda ese ejercicio [risas].
Terminó siendo algo muy bonito porque, al final, me hubiese encantado compartir un montón de cosas con él. Así como mi mamá me ha visto en el Movistar Arena, ha jugado con mis hijos y estuvo en el hospital cuando nacieron, también me hubiese encantado que mi padre estuviera allí.
Más allá de ser una canción de: “cómo te extraño”, es contarle todo lo que ha pasado, porque, al final, uno va entendiendo cómo uno se va realizando con lo que van logrando los hijos. Lo que yo quise pensar fue que, donde quiera que él esté, el tipo esté feliz y orgulloso de cómo me he ido realizando yo. Es más eso que una idealización.

El cierre del disco con ‘Sigo de pie’ es bastante personal, pero al mismo tiempo siento que mucha gente se puede ver reflejada. Hay una parte en la que dices: “Viéndome al espejo, no reconocí el reflejo / Cada vez que intento huir termino siempre en el mismo lugar, ya no quiero huir, no quiero terminar en el mismo lugar”. Me gustaría saber de dónde nacen esas frases de la vida de Santiago Cruz.
Aprendí que si los retos, los momentos incómodos o los sucesos dolorosos no los enfrentas y, al contrario, sales huyendo rápido, al final terminas volviendo a ellos. Es como volver a ese nivel del juego. Uno no puede huir de esas cosas porque van a volver a aparecer, con otro nombre o de diferente manera, pero vuelven.
En cambio, si enfrentas esos retos o esos momentos difíciles, si los gestionas y los tramitas como se debe, lo más seguro es que pases al siguiente nivel. Yo pasé muchos años de mi vida volviendo siempre al mismo nivel. Todavía hay cosas que siento que me regresan al nivel anterior, al punto de partida, porque no he logrado afrontarlas como corresponde, pero hay muchas cosas, muchos niveles que ya he logrado superar.
Lo maravilloso de este camino que es la vida es eso: no es un plano absoluto. Hay cosas que se manejan mejor que otras y hay días en que uno está capacitado, así como hay días en que uno es un absoluto inútil.
¿Cuál dirías que es la cualidad más importante para afrontar esos niveles difíciles de la vida?
El trabajo personal. Lo más fácil es responsabilizar a todos los demás de lo que nos pasa y, sí, la gente nos ha hecho cosas, pero la tarea es de uno y no se puede pasar la vida culpando a los demás. Todo empieza por uno, por la relación que uno tenga con uno mismo.
El diálogo interno es clave, cómo te hablas a ti mismo. Muchas veces nos hablamos de una manera en que no seríamos capaces de hablarle a otra persona. Somos demasiado tiranos con nosotros mismos.
¿Por qué decidiste que el único cover dentro del disco fuera ‘Tumbas de la gloria’, de Fito Páez?
Fito es tan importante en mi vida. Hay una historia muy linda alrededor de él: en un disco llamado Ey! del 87, él tiene una canción que se llama ‘Canción del amor mientras tanto’ y en esa canción tiene un verso que dice: “Santiago Cruz, el adivino, violó las leyes del destino”. Cuando me enteré de eso, me la pasaba pensando y buscando quién carajos había sido Santiago Cruz en la vida de Fito Páez. Pasó el tiempo y nunca supe.
Me pusieron a abrir un concierto de Fito en el Palacio de los Deportes en 1999 y él, como todo gran artista, le pidió a su mánager que nos invitara a su camerino para saludarnos. Yo me presenté justamente como la canción: “Mucho gusto, Santiago Cruz, el adivino”, a lo que contestó: “Yo soy el brujo mayor”.
Me fue fatal abriendo ese concierto, pero me convencí de que ese camino era el que quería para mi vida, porque yo trabajaba de corbata en una oficina. Ese concierto me marcó. Fito Páez me marcó. Él tiene mucho que ver con ese gran paso que di para perseguir el sueño de la música.
Con los años, logré enterarme de quién era Santiago Cruz en la vida del tipo: me llegó un video de él contándome que no era nadie, que fue un nombre que simplemente le sonaba bien y, dentro del universo que se estaba inventando, sonaba bien, pero que ahora existía, que era real.
A pesar de nunca haber grabado covers en mis discos, me pareció que este era el momento de hacerle un homenaje a un tipo que, sin saberlo, fue determinante en mi decisión de hacer música.
Grabaste en inglés ‘The Lucky Ones’. ¿Por qué te dio por esas?
Fue culpa de la canción. Ahorita están muy de moda estos campamentos de composición y fui a uno en Nashville, en donde juntaban talento local con talento latino. El pop country me parece una vaina increíble y Nashville es la meca de muchas cosas, entonces fui y me pareció increíble.
Estando allá, en un cuarto hay un productor bogotano, un compositor venezolano, un artista sudafricano y yo, todos haciendo una canción. La canción la hicimos en inglés y me encantó. Invité a este sudafricano a grabarla conmigo —Roan Ash—. ¿Por qué no hacerlo? Cantar en inglés fue una delicia y seguramente aparecieron conexiones en mi cerebro que antes no existían. Fue algo fantástico y la canción es increíble.
También, me parece lindo cuando estoy de gira en Estados Unidos, ver en el público al marido gringo con la esposa latina o al revés, ver al gringo perdido en el concierto sin entender nada [risas]. Entonces, con esta canción ya voy a tener alguito en su idioma para que no se aburran tanto.
Para terminar, en una entrevista me habías dicho que siempre del proyecto del que más te sentías orgulloso era del trabajado más recientemente. En este caso, ¿crees que te puedas sentir más orgulloso en un futuro de otro proyecto distinto a este?
Sigo pensando eso: que mi próximo disco sea nuevamente del que me sienta más orgulloso. Espero que nunca haga un disco solo para ver qué pasa.
Una vez le preguntaron al maestro Armando Manzanero cuál había sido su canción más importante y él respondió: “Aún no la he escrito”. ¡Qué belleza una carrera así! Que a uno le pregunten por lo más importante de su vida y que uno pueda responder: “Aún no ha pasado”. Claro, han pasado cosas maravillosas, pero espero que lo más importante todavía no haya ocurrido.
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“Canto, qué mal me sales
cuando tengo que cantar espanto.
Espanto como el que vivo, como el que muero, espanto.
De verme entre tantos y tantos momentos del infinito
En que el silencio y el grito son las metas de este canto.
Lo que nunca vi, lo que he sentido y lo que siento hará brotar el momento…”
Estos versos pertenecen a Somos cinco mil, poema del chileno Víctor Jara. Son las últimas palabras que escribió antes de ser asesinado por las Fuerzas Armadas de la dictadura militar de Augusto Pinochet. El general asumió el poder tras propiciar un golpe de Estado contra el gobierno democrático de Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973.
Allende y Jara compartieron una relación cercana y una convicción profunda: construir un Chile socialista por la vía democrática. Allende alcanzó la cúspide de ese sueño al ganar las elecciones presidenciales de 1970, gracias a una coalición histórica de fuerzas de izquierda que dio origen a la Unidad Popular. Jara, por su parte, militó durante años en el Partido Comunista y, mediante la Nueva Canción Chilena, convirtió su música en un instrumento para difundir ideales de justicia social. Así, se transformó en la voz y el motor cultural de aquel proceso revolucionario, llegando a ser reconocido como embajador de la cultura.
Sin embargo, la aspiración progresista llegó en un momento poco favorable para ideas subversivas en la región.
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El final de los años 60 y el inicio de los 70 estuvieron marcados por un recrudecimiento de la Guerra Fría. La intención de Estados Unidos de cortar movimientos izquierdistas quedó clara en Guatemala (1954) y Brasil (1964), primeros episodios de intervención gringa en América Latina, pero había quienes se resistieron a dejar de lado las concepciones revolucionarias confiando en el poder de la democracia. El imperio no vio eso con buenos ojos.
La operación de desestabilización comenzó mucho antes de ese 11 de septiembre. Desde 1972, Chile comenzó a atravesar una profunda crisis política y económica que el gobierno de Salvador Allende no pudo contener. Un punto de inflexión fundamental fue el paro de octubre de 1972, también conocido como el paro de los camioneros.
La huelga se desató ante el temor de los transportistas por la creación de una empresa estatal de transportes en Aysén y el severo desabastecimiento de repuestos, sumándose al descontento por la marcha de la economía y las expropiaciones.
El movimiento contó con el respaldo de la CODE (Confederación de la Democracia), coalición de partidos de oposición liderada por el Partido Demócrata Cristiano y el Partido Nacional. También se sumaron gremios de camioneros, comerciantes particulares y autobuseros, además de los colegios profesionales de médicos, abogados, ingenieros, contadores, dentistas y farmacéuticos, al igual que los trabajadores bancarios, los pilotos de LAN y federaciones estudiantiles opositoras como la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica de Chile (FEUC) y la Federación de Estudiantes Secundarios de Santiago (FESES).
Ante el riesgo inminente de un enfrentamiento civil y el descalabro logístico, Allende se vio obligado a realizar un drástico cambio de gabinete, integrando por primera vez a las Fuerzas Armadas al gobierno (con el general Carlos Prats como Ministro del Interior) para restablecer el orden.
El paro, como no podía ser de otra manera, fue financiado por la CIA.
A pesar de la crisis, Jara nunca dejó de apoyar al gobierno. Durante los tres años de la Unidad Popular, el cantautor volcó su militancia y su arte al servicio del proyecto socialista. Además de componer himnos emblemáticos, recorrió el mundo como embajador cultural de Chile, llevando su mensaje social a decenas de países, convirtiéndose en un referente de la canción de protesta latinoamericana.
Como parte de su compromiso social, participó en trabajos voluntarios para evitar la paralización del país durante la huelga de camioneros. En 1973, ese mismo compromiso lo llevó a distintos actos en apoyo a los candidatos del partido de gobierno para las elecciones parlamentarias de ese año, lo que lo fijó aún más en la mira de la oposición.
También respondió al llamado de Pablo Neruda y colaboró como director y cantante en un ciclo de programas de televisión contra la guerra y el fascismo mientras trabajaba en varios álbumes que no alcanzaría a grabar —de ellos, solo logró completar Canto por travesura—. Paralelamente, continuaba desempeñándose como profesor e investigador en la Universidad Técnica del Estado (UTE) —hoy la Universidad de Santiago de Chile—, lugar donde fue capturado por los militares un día después del golpe.
Unas pocas semanas antes, a finales de agosto, el general Carlos Prats —firme defensor de la Constitución— se vio forzado a renunciar a la comandancia en jefe del Ejército tras perder el respaldo de su alto mando y sufrir un fuerte hostigamiento público. Convencido erróneamente de su lealtad democrática, Prats recomendó personalmente a Allende que nombrara en su reemplazo a su segundo a bordo, Augusto Pinochet.
Al asumir el máximo cargo militar gracias a este trágico error de confianza, Pinochet fingió sumisión institucional mientras terminaba de coordinar en secreto, y con el respaldo de Estados Unidos, los preparativos con las otras ramas de las F.F.A.A., dejando la escena lista para ejecutar el devastador golpe de Estado.
Las acciones comenzaron desde las primeras horas. A las dos de la mañana ya estaban en marcha los primeros movimientos militares y, para las seis, los tanques recorrían las calles de Santiago en dirección a La Moneda. La presencia de soldados se extendía por la ciudad. A las 8:30, la radio transmitió el primer anuncio del golpe: los militares confirmaban el levantamiento y exigían a Allende que entregara de inmediato su cargo. El presidente se negó. Para las 10, los tanques del Ejército habían ingresado al perímetro del palacio de gobierno y los principales puntos estratégicos del país estaban bajo control militar.
A las 10:15, Allende pronunció su último discurso. “¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo”, dijo el mandatario, decidido a resistir dentro de la residencia presidencial. A las 11:52 cayeron las primeras bombas. Poco más de dos horas después, en medio del desastre, un disparo seco se alcanzó a oír en las inmediaciones del lugar. El presidente decidió poner fin a su vida.
Ante los primeros anuncios del golpe, Jara se dirigió directamente a la universidad para cumplir su labor como docente y proteger a sus alumnos. La ciudad ya estaba cerrada. El cantante se arriesgó a ser detenido por los oficiales de Pinochet o a quedar en el fuego cruzado. Entre disparos, logró llegar a la UTE donde, junto a colegas y estudiantes, decidió que el recinto educativo sería un bastión de resistencia contra el régimen recién instaurado. Pasó la noche allí, con cerca de 600 personas.
“El tableteo de las ametralladoras se prolongó durante toda la noche. Algunas personas que intentaron salir de la universidad al amparo de la oscuridad fueron abatidas en el acto, pero el ataque en serio comenzó a primeras horas de la mañana siguiente, cuando los tanques dispararon sus cañones pesados contra los edificios, dañando la estructura de algunos, haciendo trizas las ventanas y destruyendo laboratorios, equipos, libros. No hubo disparos de respuesta, pues en el recinto no había armas”, escribió Joan Jara, viuda de Víctor, en el relato Un canto truncado.
Los militares reunieron a todos los presentes en uno de los patios, obligándolos a arrojarse al suelo para ser registrados y posteriormente ser dirigidos al Estadio Chile. El escenario deportivo fue transformado en un centro de concentración para detener y torturar opositores. Fue en la fila de entrada en la que un milico reconoció a Jara. “’Tú eres ese maldito cantante, ¿no?’, dijo, al tiempo que golpeaba a Víctor en la cabeza, derribándole, y a continuación pateándole el vientre y las costillas”, cuenta Joan.
La presencia de Víctor era un trofeo para los soldados, que hicieron correr la voz sobre la ubicación del cantautor. Varios de los altos mandos del recién instaurado régimen militar se dirigieron allí para corroborar la veracidad de la noticia.
Inmediatamente, Jara fue separado de los demás presos y durante cuatro días fue sujeto a torturas y burlas por parte de los agentes del Estado. En medio de interrogatorios, simulacros de fusilamiento y sin la posibilidad de alimentarse, Víctor pasó la primera noche en un aula rodeado de milicianos que no paraban de jactarse de su detención.
Hubo un momento en el que uno de los guardias que lo custodiaba se distrajo. Sus camaradas, que nunca dejaron de prestar atención a su situación, aprovecharon la ventana de tiempo y lo llevaron con los demás con la intención de camuflarlo. El cantante tenía la cara desfigurada de tantos culatazos y patadas. Sus costillas estaban destrozadas. A pesar de eso, se escuchaba en su voz un aire de esperanza.
Jara logró pasar unos días escondido, lo que permitió que los presos con conocimientos en primeros auxilios curaran sus heridas más graves y frenaran la pérdida de sangre. La dicha para sus compañeros no duró mucho, pues los militares lo encontraron y se lo llevaron de nuevo a los sótanos del estadio, esta vez para nunca regresar.
Los soldados continuaron atacándolo sin piedad. Jara estaba al borde de la muerte, pero eso impidió que lo siguieran torturando y humillando. Momentos antes de su asesinato, uno de los oficiales presentes, tras terminar de romper los huesos de sus manos, lo obligó a intentar tocar una guitarra. “Al borde de la histeria y perdido el dominio de sí, el oficial apodado “El Príncipe” le gritó; “¡Canta ahora si puedes, hijo de puta!”. Después de cuatro días de sufrimiento, la voz de Víctor sonó en el estadio para cantar un verso de ‘Venceremos’, el himno de la Unidad Popular. A continuación fue golpeado y evacuado a rastras para someterlo a la última etapa de su agonía”, cuenta Joan.
En sus momentos finales, los oficiales comenzaron a jugar a la ruleta rusa con él. Unos minutos después, el cañón del arma estalló. Tras el disparo, Víctor comenzó a convulsionar, a lo que los militares no vieron mejor solución que llenarlo de balas para por fin acabar con su vida. Sobre su cuerpo cayeron más de 40 proyectiles.
El 16 de septiembre, su cuerpo fue encontrado junto a otros 5 fallecidos cerca del barrio obrero de San Miguel, en las inmediaciones del cementerio metropolitano. A pesar de su estado, las vecinas lo reconocieron. De ahí lo llevaron al servicio médico legal, donde se le dio la noticia a su esposa.
Joan Jara recibió el cuerpo de su esposo y consiguió enterrarlo de manera casi clandestina en el Cementerio General de Santiago pocos días después. Durante los años de la dictadura, el crimen permaneció prácticamente impune. En 1991, la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación estableció que Víctor había sido ejecutado por agentes del Estado, pero tuvieron que pasar décadas para que el caso avanzara judicialmente.
En 2009, sus restos fueron exhumados para realizar nuevas pericias que confirmaron que había muerto por múltiples impactos de bala y que había sufrido golpes y torturas antes de ser asesinado. Ese mismo año recibió un funeral público en Santiago, 36 años después de su muerte.
La justicia chilena finalmente identificó y condenó a los responsables. En 2018, nueve exmilitares fueron sentenciados por el secuestro y asesinato de Jara y Littré Quiroga. Cinco años después, en 2023, la Corte Suprema ratificó las condenas contra siete de ellos, quienes recibieron penas de hasta 25 años de prisión.
Hoy se cumplen 53 años de la muerte de Víctor Jara, y si algo nos deja su caso es que para resistir frente a la opresión y el fascismo no se necesita más que una voz y una guitarra.
Históricamente, los sectores de extrema derecha han visto en la cultura y el arte un enemigo acérrimo al que vencer. Sus primeras medidas al llegar al poder suelen compartir un patrón: recortar los espacios para expresarse libremente. No lo hacen por capricho, sino porque conocen su verdadero poder. Saben que una canción, un ensayo o una escultura pueden despertar a los pueblos y hacerlos cuestionar la realidad en la que viven. Por eso intentan silenciar a quienes crean.
De todos los motivos que hay para recordar a Jara, uno que deberíamos tener especialmente presente hoy es que, mientras exista alguien dispuesto a cantar o escribir, también existirá la posibilidad de resistir.
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- Tiene amigos en la Argentina, es una apasionada de la gastronomía y, raro entre los cineastas, dice lo que piensa en cada comentario.
- La cita fue en un hotel de Puerto Madero: primero cena para 90 comensales, con un menú ideado por él, y luego charla a solas con Clarín.
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