Tom Corson has been promoted to Chief Operating Officer at Warner Music Group, upping his role from Co-Chairman and Chief Operating Officer of Warner Records. Corson, who joined Warner Records in 2018, has been overseeing the company’s business operations, strategy and commercial development for artists spanning Madonna and Red Hot Chili Peppers to Dua Lipa […]
Sam Fender and Olivia Dean are making U.K. chart history. Their collaborative single, “Rein Me In,” has officially become the country’s longest-running No. 1 single of all time. With 19 weeks at the top of the U.K. Official Singles chart, it has officially surpassed the record set by Frankie Laine’s “I Believe,” which held the […]
German music collection society GEMA notched another major legal victory in its campaign to rein in AI companies’ use of copyrighted material on Friday, winning the case it brought against the generative music platform Suno. The Munich Regional Court has ruled that Suno is in breach of German and U.S. copyright law by training its […]
The global live music business is chugging along through its busy summer season as strong as ever, defying even what has long been its biggest challenge: ticket-price sensitivity. Consumers consistently cite cost as the biggest barrier to attending concerts. But the percentage of respondents on Luminate’s U.S. Music 360 survey who cite ticket prices as […]
Ado, Japan’s most globally streamed artist, brings her powerhouse vocals to Lollapalooza for the first time. And while she’s had a number of projects come out this year none have pulled back the curtain on the elusive star like her biographic novel “Vivarium: Ado and I” and its companion single,…
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The guitarist was recently accused of sending inappropriate messages to an underage fan
The black-and-white visual for her new album’s title track gets stamped with a parental advisory warning
Stream new releases from Ariana Grande, the Durutti Column, and Arca
Aristócratas europeos, figuras de Hollywood, magnates de las dinastía árabes del petróleo, miembros de casas reales, deportistas de élite y, más recientemente, empresarios tecnológicos e ‘influencers’ son los invitados que todos buscan para vender sus locales como los más ‘in’ del momento. Han cambiado los protagonistas, la música y los escenarios, pero el objetivo sigue siendo el mismo: dejarse ver en la capital mediterránea de un lujo que no pasa de moda. La historia de la noche marbellí puede contarse a través de sus grandes anfitriones. Cada uno transformó el ambiente de la ciudad y atrajo a una generación distinta de celebridades.Primero fue Alfonso de Hohenlohe , que convirtió un rincón casi desconocido de la Costa del Sol en el refugio de la aristocracia internacional. Después llegaron locales como Regine’s y La Notte, que profesionalizaron la vida nocturna. Más tarde, Olivia Valère elevó la discoteca a la categoría de institución social. Y, paralelamente, Jesús Gil convirtió Marbella en un inmenso escaparate donde las fotografías de famosos eran la mejor campaña de promoción posible. Hoy, la tradición continúa en ‘beach clubs’, terrazas y reservados para futbolistas, artistas urbanos y celebridades nacidas en las redes sociales.Todo empezó mucho antes de que existieran las listas VIP. A principios de los años cincuenta, Alfonso de Hohenlohe descubrió que el verdadero lujo era crear un lugar donde las personas más influyentes del mundo se sintieran como en casa. Así nació el Marbella Club, el gran salón privado de la alta sociedad europea. Allí podían coincidir Grace Kelly y Rainiero de Mónaco con Audrey Hepburn, Brigitte Bardot, Deborah Kerr, Gina Lollobrigida o Soraya de Persia. Sean Connery.Reino de la diversión eleganteGunilla von Bismarck convirtió la ciudad en su segunda residencia y contribuyó a consolidar su fama de capital europea de la diversión elegante. También desfilaron miembros de las familias Rothschild, Thyssen o Agnelli, junto a empresarios y aristócratas que encontraban en Marbella una privacidad imposible de disfrutar en París, Londres o Roma.Luis Ortiz y Gunilla von Bismarck en Marbella GtresAquella primera época tenía una característica que hoy parece irrepetible: la discreción. Apenas había fotógrafos, los teléfonos móviles no existían y nadie hablara de la fiesta del día anterior. Todo era tranquilo. Durante casi dos décadas ese modelo funcionó a la perfección, pero Marbella evolucionaba: la inauguración de Puerto Banús le permitía competir con Montecarlo, Saint-Tropez o la Costa Azul.Entonces apareció Régine Zylberberg, la gran dama de las discotecas europeas, que trasladó hasta el Hotel Puente Romano una sucursal de su famoso Regine’s parisino. Con ella llegó un concepto nuevo: la fiesta tenía un escenario propio, una pista de baile, actuaciones musicales y una programación internacional.Regine’s introdujo en Marbella el glamour de las grandes capitales europeas. Por allí pasaron Alain Delon, Roger Moore, Brigitte Bardot, Plácido Domingo y esa aristocracia que ya frecuentaba el Marbella Club, pero ahora podía prolongar la fiesta hasta el amanecer.Alfonso de Hohenlohe descubrió que el verdadero lujo era crear un lugar donde las personas más influyentes del mundo se sintieran como en casa. Así nació el Marbella ClubMientras Regine’s aportaba sofisticación francesa, La Notte se convirtió durante los años setenta y, sobre todo, en los ochenta, en el templo nocturno de Puerto Banús. Era frecuente encontrarse con Julio Iglesias, Jaime de Mora y Aragón, Plácido Domingo o Sean Connery compartiendo velada con Gunilla von Bismarck, Sarah Ferguson, empresarios italianos encabezados por Flavio Briatore o miembros de las familias reales del Golfo. Incluso Adnan Khashoggi encontró en ellos una prolongación natural de sus fastuosas fiestas. La ostentación existía, pero todavía se expresaba con códigos propios de la aristocracia clásica. El prestigio residía en compartir reservado con un príncipe, un actor oscarizado o un magnate emergente.Régine Zylberberg con Julio Iglesias y Steve Wonder GtresReina de las fiestasA comienzos de los años ochenta llegó a Marbella otra empresaria francesa que entendió que la noche necesitaba una gran anfitriona. Olivia Valère tuvo ese papel, transformando el concepto de ocio nocturno en la Costa del Sol. Fue la anfitriona perfecta, la reina de las fiestas marbellíes. Primero abrió el restaurante-discoteca Gray d’Albion, donde comenzó a reunir a empresarios, aristócratas y celebridades. Más tarde tomó las riendas del antiguo Regine’s, en Puente Romano, y en 1997 inauguró el complejo que llevaría su nombre, un recinto inspirado en la arquitectura nazarí que durante casi tres décadas se convirtió en una referencia obligada de las noches estivales europeas. Su éxito era un trato personal: saludaba a los clientes por su nombre, protegía su intimidad, sabía quién quería dejarse ver y quién prefería desaparecer.La lista de quienes cruzaron las puertas de Olivia Valère resume por sí sola tres décadas de cultura popular. Prince acudía siempre que sus giras lo permitían y no era extraño que terminara improvisando en plena madrugada. Rod Stewart y Tom Jones encontraban allí el ambiente que buscaban tras sus conciertos. Liza Minnelli, Mariah Carey, Mick Jagger, Simon Le Bon, Bruce Willis, Hugh Grant, Jean-Claude Van Damme o Dolph Lundgren fueron clientes habituales en distintos veranos. Las supermodelos como Naomi Campbell no faltaban a la cita. Paris Hilton simbolizó el relevo generacional de la jet set global y Eva Longoria pasó a formar parte del paisaje habitual. La presencia del deporte fue creciendo: Boris Becker fue de los primeros, luego vendrían Rafa Nadal y Novak Djokovic. También Cristiano Ronaldo encontró un rincón para descansar entre temporadas.Marbella había dejado de competir con Saint-Tropez o Montecarlo. En verano, era ya una referencia por derecho propio.Paris Hilton y Olvia Valère GtresDurante sus años de Jesús Gil como alcalde, Marbella multiplicó su presencia en las revistas del corazón y en los informativos. Se inició una eficaz campaña de promoción y comenzó la era de los futbolistas convertidos en iconos globales: Ronaldo Nazário, Luis Figo, Zinedine Zidane y, poco después, David Beckham. La noche se hizo más popular, más mediática y más ostentosa.Tardeos hasta la nocheCon el cambio de siglo volvió a cambiar el escenario con la llegada de nuevos conceptos importados de Miami, Dubái o Ibiza: el ‘beach club’ se impuso al club nocturno tradicional. La fiesta comenzaba al mediodía alrededor de una piscina y terminaba de noche en un reservado frente al puerto. Ocean Club fue el gran pionero de esta transformación con sus fiestas del champán, con cascadas de botellas premium y espectáculos coreografiados.También cambiaron los famosos. Hoy predominan las grandes figuras del deporte mundial. Cristiano Ronaldo sigue siendo uno de los visitantes más fieles. Karim Benzema, Vinícius Júnior o Eerling Haaland también han elegido Marbella para disfrutar de sus vacaciones. El campeón de artes marciales mixtas Conor McGregor ha convertido Puerto Banús en una de sus paradas favoritas, mientras Tyson Fury y Lewis Hamilton representan a la nueva generación de deportistas.Las salas han cambiado de nombre, algunas desaparecieron y otras han sabido reinventarse. Los rostros también son distintos. Donde antes bailaban Grace Kelly, Sean Connery o Julio Iglesias, hoy brindan Cristiano Ronaldo, Haaland o Conor McGregor. Pero la esencia permanece inalterable.Desde hace más de setenta años, Marbella es esa perla de las noches del Mediterráneo que sorprende al turista cuando descubre que en la mesa de al lado está su actriz favorita, el deportista que admira o los ‘influencers’ que dictan su estilo de vida.
Este 7 de agosto se cumplen dos años del fallecimiento de Carlos Goyanes , una pérdida que marcó para siempre a su familia y a todos los que compartieron con él buena parte de su vida. Sin embargo, lejos de convertir este aniversario en una fecha únicamente asociada al dolor, su hija Carla Goyanes ha encontrado una forma muy especial de recordarle . Este verano celebrará en Marbella la segunda edición del torneo de pádel que lleva su nombre, una cita que nació el pasado año de forma casi espontánea y con un carácter muy íntimo y que, apenas doce meses después, ha dado un importante salto adelante. Más patrocinadores, nuevas categorías y cerca de un centenar de parejas inscritas convierten este homenaje en una de las iniciativas más emotivas impulsadas por la familia para mantener vivo el recuerdo del empresario.La idea surgió de una manera muy natural. «El torneo de pádel nació el año pasado. No hablé mucho del tema porque era la primera edición, era un poco prueba y error, y salió fenomenal», explica Carla Goyanes en conversación con ABC. La buena acogida la animó a repetir la experiencia con una organización mucho más ambiciosa. «Este año, en la segunda edición, ya hemos contado con patrocinadores, welcome pack, sorteos y todas las categorías, desde prebenjamín hasta cadete y absoluto femenino. El año que viene espero añadir también la categoría masculina absoluta». Más allá del aspecto deportivo, reconoce que el torneo se ha convertido en una forma diferente de afrontar una fecha especialmente difícil. «Es una forma más llevadera de pasar el aniversario», confiesa.La elección del pádel tampoco es casual. Era una de las grandes pasiones de Carlos Goyanes y una afición que transmitió a toda su familia desde que sus hijas eran pequeñas. «Mi padre nos inculcó el pádel a mi hermana y a mí, igual que a mis sobrinos. Le encantaba y siguió jugando incluso con mis hijos y mis sobrinos hasta no hace tanto», recuerda. Son muchos los momentos que Carla guarda en la memoria alrededor de una pista. «De pequeñas nos llevaba a clases, jugaba partidos con nosotras y con mis primos. A mis amigas y a mí nos invitaba continuamente a jugar durante el verano». Incluso sonríe al recordar que, en realidad, su padre siempre soñó con verla dedicada a otro deporte. «Le hubiera gustado que me dedicara al tenis, pero ya veía que en el pádel disfrutaba mucho más. Ahora está muy de moda, pero cuando éramos pequeñas no era así», recuerda.Un evento con mucho significadoLa segunda edición también refleja el crecimiento del proyecto. Lo que hace apenas un año era una iniciativa organizada con mucha ilusión se ha convertido en un torneo con una estructura mucho más sólida y el respaldo de numerosas empresas. «La gente se está volcando muchísimo, pero gestionar tantos patrocinadores no es fácil. Lo más complicado es empezar y conseguir el apoyo de tres grandes patrocinadores», explica. El interés ha ido creciendo con el paso de los meses y, cuando todavía faltaba una semana para el inicio del campeonato, ya había «88 parejas inscritas y otras nueve apuntadas que todavía no han formalizado la inscripción». Unas cifras que reflejan la excelente acogida de un torneo nacido, sencillamente, para recordar a una persona muy querida.Aunque por ahora no tiene un carácter benéfico, Carla reconoce que ese es uno de sus objetivos de cara al futuro. «De momento es un torneo sin ánimo de lucro, pero no es benéfico. Mi idea es que en próximas ediciones pueda serlo, aunque eso requiere más patrocinadores, una mayor aportación económica y mucha más organización». Un reto que, de momento, resulta complicado de compaginar con todas sus responsabilidades. «Cuando tu trabajo depende de tu propio negocio no desconectas ni siquiera en vacaciones. Luego está la familia y todo lo demás».Durante toda la semana será ella quien coordine el campeonato junto a la dirección del club, mientras el resto de la familia irá incorporándose a medida que avance la competición. «Vendrán también mi madre, mis hijos, mis sobrinos y muchos amigos de mi padre. Al final es una semana en la que todos acabamos reuniéndonos alrededor de él».«Al final es una semana en la que todos acabamos reuniéndonos alrededor de él» Carla GoyanesMás allá del éxito deportivo, Carla tiene claro cuál es el verdadero objetivo de este homenaje. Quiere que el torneo continúe celebrándose durante muchos años y que, algún día, sean sus propios hijos quienes recojan el testigo. «Espero que el día de mañana ellos tomen el relevo y sigan organizándolo. Me gustaría que fuera una forma bonita de recordar a su abuelo y todo lo que significó para nosotros».Dos años después de la muerte de Carlos Goyanes, el dolor sigue presente, pero también la necesidad de celebrar su vida a través de una de sus grandes pasiones. Lo que comenzó como un sencillo homenaje familiar se está convirtiendo, poco a poco, en un legado que reúne cada verano a familiares, amigos y amantes del pádel para mantener vivo el recuerdo de una persona que dejó una profunda huella entre los suyos.