Logo
search
Logo

Síguenos en Redes

TikTok Instagram Facebook YouTube

Una de las vocalistas principales de KATSEYE se tomará un descanso del grupo

Sophia Laforzeta compartió un mensaje en redes que se tomara un hiatus para centrarse en su salud mental. Compartió que “Tomar esta decisión no fue fácil, pero estoy aprendiendo que la salud viene primero. Estoy dándome cuenta de que si no cuido mi mente y cuerpo ahora, no podré continuar haciendo lo que amo durante más tiempo”.

Los gestores del grupo, HYBE, también sacaron un mensaje oficial en nombre de la cantante de 23 años, “Aunque Sophia quisiera volver a tocar con las otras miembros, la salud, seguridad y bienestar a largo plazo de nuestros artistas siempre será la prioridad Número Uno”. La compañía añadió que “Continuaremos monitoreando cercanamente su progreso y le brindaremos apoyo en el camino. Apreciamos sinceramente la comprensión y apoyo [de los fans] para Sophia. Esperamos con ansias su regreso a KATSEYE”.

El patrón se repite para el grupo. En febrero, se reveló que otro miembro, Manon Bannerman, se tomaría una pausa temporal de salud mental. La estrella suiza aún no ha regresado a la agrupación y ha estado ausente de las más recientes apariciones y alfombras rojas.

En su mensaje, Laforteza resaltó que ella continuará el trabajo duro para llevar a cabo su proceso de sanación. Después de múltiples presentaciones veraniegas como el festival Head in the Clouds de 88rising en Los Ángeles, el pasado 8 de agosto, KATSEYE realizará su debut del Tonight Show el 12 de agosto.

The post Sophia Laforteza de KATSEYE anuncia descanso indefinido appeared first on Rolling Stone en Español.

El 10 de agosto de 1996, hace exactamente 30 años, Oasis llegó a Knebworth Park para ofrecer uno de los conciertos más importantes de su carrera y, con el tiempo, uno de los momentos definitivos de la historia del rock británico. Al día siguiente, la banda volvería a subir al escenario frente a otra multitud. En total, cerca de 250.000 personas asistieron a las dos fechas para ver a Liam Gallagher, Noel Gallagher, Paul Arthurs, Paul McGuigan y Alan White en el punto más alto de su ascenso. 

Knebworth no fue simplemente un concierto multitudinario. Fue la consecuencia natural de una escalada que, en apenas unos años, había convertido a Oasis en la banda más grande del Reino Unido. Desde la publicación de Definitely Maybe en 1994, el grupo de Manchester había pasado de tocar en clubes pequeños a encabezar festivales y llenar estadios. Pero fue What’s the Story Morning Glory?, publicado en octubre de 1995, el disco que terminó de transformar esa popularidad en un fenómeno masivo. 

Canciones como ‘Wonderwall’, ‘Don’t Look Back in Anger’, ‘Champagne Supernova’ y ‘Some Might Say’ habían convertido a Oasis en algo mucho más grande que una banda asociada al britpop. Su música estaba en todas partes y los hermanos Gallagher se habían convertido en protagonistas permanentes de la conversación cultural británica. Knebworth fue, en muchos sentidos, la materialización física de ese fenómeno. 

La escala del evento era difícil de imaginar incluso para los estándares de los grandes conciertos de la época. Más de dos millones y medio de personas solicitaron entradas, pero solo unas 250.000 pudieron asistir. El escenario fue construido especialmente para las presentaciones y el recinto de Knebworth Park se transformó durante aquellos dos días en una enorme celebración de la cultura británica de mediados de los noventa. 

El cartel también ayudaba a dimensionar el momento. Oasis estuvo acompañado por artistas como The Charlatans, Manic Street Preachers, The Prodigy, Ocean Colour Scene y Kula Shaker, entre otros. Pero todo estaba diseñado alrededor de una sola idea: Oasis era la banda del momento y Knebworth era su gran coronación. 

La presentación del 10 de agosto comenzó con ‘Columbia’ y continuó con un repertorio que recorría los dos primeros discos de la banda. ‘Acquiesce’, ‘Some Might Say’, ‘The Masterplan’, ‘Wonderwal’’ y ‘Whatever’ formaron parte de una noche que terminó con ‘Champagne Supernova’ y ‘I Am the Walrus’. Al día siguiente, el grupo repitió prácticamente el mismo recorrido ante otra multitud. 

Más allá del tamaño del público, lo que convirtió a Knebworth en un acontecimiento histórico fue el momento en el que ocurrió. Oasis todavía estaba en la cima. La tensión entre Liam y Noel Gallagher que posteriormente marcaría buena parte de la historia de la banda aún no había alcanzado sus niveles más conocidos, mientras que el grupo todavía conservaba la sensación de peligro, arrogancia y espontaneidad que había definido sus primeros años. 

También era el momento en que el britpop alcanzaba su máxima expresión. Oasis había sido colocado en el centro de una rivalidad mediática con Blur, pero para cuando llegó Knebworth la conversación ya había trascendido aquella competencia. La banda había conseguido algo más difícil: convertir canciones de rock en himnos generacionales. 

Tres décadas después, las imágenes de Knebworth conservan precisamente esa dimensión. Liam Gallagher frente a una multitud que parece extenderse hasta el horizonte, Noel tocando la guitarra mientras miles de personas cantan cada palabra y una banda que todavía parecía estar descubriendo hasta dónde podía llegar. Es el registro de Oasis antes de que la historia comenzara a desmontar aquella versión de sí misma. 

Knebworth tampoco fue el final de Oasis, aunque con el paso del tiempo adquirió inevitablemente ese carácter de punto culminante. La banda continuaría grabando discos, llenando escenarios y atravesando cambios de formación durante más de una década, hasta su separación en 2009. Pero nunca volvería a ocupar exactamente el mismo lugar cultural que había alcanzado durante aquel verano de 1996. 

En 2026, 30 años después, Knebworth permanece como una fotografía de un instante irrepetible: el momento en que Oasis dejó de pertenecer únicamente a sus seguidores para convertirse en parte de la historia del rock. Porque pocas bandas han tenido la oportunidad de mirar desde un escenario hacia una multitud de ese tamaño y saber, incluso en ese momento, que estaban viviendo algo que probablemente nunca volvería a repetirse. 

The post Oasis en Knebworth, 30 años de alcanzar la cima  appeared first on Rolling Stone en Español.

Algunas canciones de Taylor Swift fueron eliminadas de recientes videos publicados en redes sociales por el presidente Donald Trump y la Casa Blanca. Los clips incluían comentarios de tono sarcástico por parte del mandatario y de su equipo político.

El video, publicado el 3 de agosto en TikTok, mostraba al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y a la primera dama, Melania Trump, junto a fuegos artificiales, mientras de fondo sonaba la canción ‘August’, de Taylor Swift. En la descripción del clip, Trump escribió: “¡Estoy seguro de que Taylor Swift estará súper emocionada de que hayamos usado su canción!”, acompañado de los hashtags #taylorswift, #maga y #august.

En otro clip, Donald Trump intentó vincular el concepto del álbum Red (2012), de Taylor Swift, con su campaña política, al asegurar que la cantante había creado el material en homenaje al color que identifica al Partido Republicano. El audio del video también fue retirado posteriormente.

En su momento, Taylor Swift se manifestó abiertamente en contra de la campaña presidencial de Trump y afirmó que el mandatario era “MUY CONSCIENTE de que no lo queremos como presidente”. Además, en las elecciones de 2024, la cantante expresó públicamente su apoyo a Kamala Harris, entonces vicepresidenta de Estados Unidos y rival de Trump en la contienda presidencial.

En aquella ocasión, Trump arremetió públicamente contra la artista después de que expresara su apoyo a su rival demócrata. “¡ODIO A TAYLOR SWIFT!”, escribió el entonces candidato. En el mismo mensaje, añadió: “¿Alguien se ha dado cuenta de que, desde que dije ‘ODIO A TAYLOR SWIFT’, ya no es ‘GUAPA’?”.

Taylor Swift se suma a la lista de artistas que se han opuesto al uso de su música en actos o contenidos relacionados con la campaña política de Donald Trump. En ocasiones anteriores, el mandatario ha utilizado canciones de artistas como Ariana Grande, Katy Perry, Sabrina Carpenter, Olivia Rodrigo, Beyoncé, Rihanna, Adele, The Rolling Stones, Elton John, Céline Dion y Kenny Loggins, entre muchos otros.

“Por favor, no utilicen mi música en relación con esta barbaridad inhumana y disparate atroz”, dijo Ariana Grande después de que la Casa Blanca publicara su música en un video de agentes de ICE esposando y deteniendo a personas.

Por ahora, Taylor Swift y su equipo no han dado declaraciones al respecto. 

The post Taylor Swift elimina sus canciones de la campaña política de Donald Trump  appeared first on Rolling Stone en Español.

Con un gorro de plush negro, anteojos oscuros, campera negra y una remera con la inscripción “Si esperas vas a entender” y el logo de su último proyecto conceptual, La gente manda, Cristian “Pity” Álvarez se presentó esta mañana en el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N29 para afrontar el primer dia del juicio por homicidio en su contra, por los sucesos ocurridos en julio de 2018 que terminó con la muerte de Cristian Díaz.

Acompañado por su abogado, el defensor oficial Javier Aldo Marino, el músico se sentó y escuchó los cargos en su contra sin decir una palabra (tampoco habló a su llegada, increpado por una veintena de micrófonos y cámaras, ni lo hizo a su salida), con la vista perdida hacia abajo, retorciendo su gorro o jugueteando con una birome. Al término de la lectura, el juez Gustavo Goerner (que lidera el tribunal junto a los jueces Juan María Ramos Padilla y Hugo Navarro) lo invitó a sentarse en el centro de la sala para leerle sus derechos y responder algunos datos personales.

En esta primera instancia, Pity se negó a declarar, pero aseguró que lo hará “más adelante”, en este juicio que se extenderá hasta mediados de septiembre, con tres audiencias por semana y una duración no mayor a las tres horas por jornada (convenido previamente entre las partes, ya que el abogado defensor sostuvo que Pity no puede mantener su concentración más allá de ese lapso).

Así, Pity dio constancia de su nombre, el de sus padres, el lugar donde hoy vive, pero no pudo decir el número de su documento. Al ser consultado acerca de si había tenido o tiene algún tipo de adicción, el músico contestó: “Tal vez sí. Fui adicto a lo que se conoce como pasta base. Pero ahora ya no consumo”. Preguntado sobre su profesión, Pity dudó, pero terminó aceptando que ahora podría considerarse “músico”. “Puedo ganar plata pero también perderla”, señaló cuando el fiscal Sandro Abraldes le preguntó si con la música ganaba dinero. “En el último concierto, en Mendoza, perdí mucha plata”, sostuvo y aseguró que él no firma los contratos. “Pienso que no estoy capacitado. Yo estoy en los temas artísticos, pero no en lo comercial. No manejo dinero. Tengo una billetera virtual, en la que mi hermana pone dinero cuando lo necesito”.

Por último, consultado por algún tipo de enfermedades y medicaciones, el músico sostuvo que tiene un problema de cadera y también hipertensión. “Mi amigo el padre César me hace acordar de las medicaciones y él me las trae también a mi casa”.

Una vez finalizadas las preguntas, Pity volvió a sentarse junto a su abogado y comenzó la lectura de su declaración realizada ante la policía en 2018, luego de entregarse. Diez minutos después, Pity se quedó dormido sentado, con los brazos cruzados.

Cristian “Pity” Álvarez decidió no declarar en el primer día del juicio por homicidio
FOTO: FABIÁN MARELLI

El abogado defensor esperó otros diez minutos y pidió la palabra: “El señor Alvarez no está presente. No se puede juzgar a alguien así… No está en condiciones”, le dijo Marino a los jueces y pidió la interrupción de la audiencia hasta que se le puedan hacer los estudios médicos necesarios que había pedido tiempo atrás. “Está desconectado y no puede defenderse. No quiero que el juicio transcurra en ausencia, porque no es que él no quiere estar acá, sino que no puede”, insistió.

El fiscal aseguró no estar de acuerdo con que el juicio se postergue aún más de lo que fue postergado (el juicio debía haberse realizado en abril de 2021, pero se postergó dos veces por recomendación del mismo tribunal, que consideró que Pity no se encontraba en condiciones psíquicas de afrontar el proceso) y los jueces coincidieron en que el músico puede ser juzgado y aseguraron que “el trámite del proceso no puede quedar supeditado a un examen médico” y que no iban a aceptar una “postergación indefinida del debate”.

Acto seguido se leyó la lista de los 10 testigos que convocó la fiscalía y se levantó la audiencia hasta el próximo miércoles. Entonces sí, luego de media hora durmiendo, el abogado despertó a Pity para poder retirarse en medio de un caos de cámaras de televisión y micrófonos, tal cual como había sido cuando ingresó al tribunal, dos horas antes.

The post Cristian “Pity” Álvarez decidió no declarar en el primer día del juicio por homicidio appeared first on Rolling Stone en Español.

La historia del Womanizer bien podría haber sido escrita como una comedia francesa. Michael Lenke, un ingeniero retirado de Baviera, leyó una investigación según la cual cerca de la mitad de las mujeres experimentaban dificultades para alcanzar el orgasmo. En lugar de aceptar el dato como otra estadística sobre la desigualdad sexual, bajó a su taller y comenzó a experimentar con una vieja bomba de acuario.

Su esposa Brigitte probó los sucesivos prototipos durante los casi dos años que duró el desarrollo. El mecanismo abandonaba la vibración tradicional y utilizaba variaciones de presión de aire para estimular el clítoris sin contacto directo. El primer Womanizer llegó al mercado alemán en 2014 y terminó transformándose en un fenómeno internacional. 

La historia real posee todos los elementos de una gran historia. Un matrimonio maduro, un problema íntimo, un inventor excéntrico, una esposa convertida en colaboradora y una bomba de pecera que termina revolucionando la industria de los juguetes sexuales.

Pour le plaisir toma libremente esa anécdota y la convierte en la historia de Fanny y Tom, una pareja que lleva veinte años casada. La revelación llega cuando Fanny, interpretada por la gran Alexandra Lamy (a quien hace poco vimos en Louise Violet), reconoce que nunca ha experimentado un orgasmo durante sus encuentros sexuales. Tom, encarnado por el gran François Cluzet, recibe la noticia como un pequeño terremoto dirigido contra su ego, pero después de superar la primera conmoción decide aplicar sus conocimientos de ingeniería para buscar una solución.

La película podría haberse convertido fácilmente en una sucesión de chistes vulgares, cuerpos expuestos y prototipos colocados en lugares equivocados. Su directora, la actriz Reem Kherici (Cat and Dog),  prefiere otro camino. Hay equívocos, experimentos fallidos y la vieja bomba de acuario, pero la comedia nunca utiliza la sexualidad femenina para degradar a sus personajes. El sexo aparece como curiosidad, aprendizaje y juego compartido.

Esa elección resulta especialmente refrescante después de tantos relatos contemporáneos que asocian el deseo con la dominación, el castigo y la violencia. Desde el éxito de la infame trilogía de Cincuenta sombras de Grey, una parte de la ficción comercial parece convencida de que toda sexualidad adulta necesita látigos, cuartos cerrados y contratos redactados por abogados. Pour le plaisir recupera una idea mucho más sencilla y, paradójicamente, menos frecuente: el sexo también puede nacer de la ternura.

Fanny y Tom no buscan reconstruir su matrimonio mediante una fantasía oscura, sino aprendiendo a conversar. El dispositivo surge de la colaboración entre ambos. Ella debe reconocer lo que siente, lo que no siente y aquello que nunca se atrevió a pedir; él debe abandonar la creencia de que su desempeño constituye la medida absoluta de la satisfacción de su esposa. El placer deja de ser un examen masculino y se convierte en una exploración conjunta.

También se agradece que los protagonistas sean adultos cercanos a los cincuenta años. El cine suele representar la sexualidad como patrimonio exclusivo de cuerpos jóvenes, mientras condena a los personajes maduros a convertirse en padres preocupados, consejeros sentimentales o criaturas retiradas del deseo. Fanny y Tom poseen veinte años de historia, hábitos compartidos, frustraciones acumuladas y un afecto que ha sobrevivido incluso a lo que nunca pudieron decirse.

La confesión de Fanny resulta dolorosa no porque revele la inexistencia del amor, sino porque demuestra cuánto silencio puede esconderse dentro de una relación estable. Ella ha fingido para proteger el orgullo de Tom y preservar una armonía construida sobre una omisión. La película reconoce así una de las paradojas más persistentes de la vida conyugal. Las personas pueden compartir una casa, una familia y dos décadas sin encontrar las palabras necesarias para hablar de sus cuerpos.

Alexandra Lamy conduce ese despertar con naturalidad. Su interpretación evita convertir a Fanny en una víctima solemne o en una mujer repentinamente liberada por arte de magia. El personaje avanza con curiosidad, vergüenza, entusiasmo y cierta incredulidad ante la posibilidad de que el placer no tenga que ser fingido.

François Cluzet encuentra el tono exacto para Tom. Su orgullo queda herido, pero el personaje nunca se transforma en el estereotipo del macho humillado. Puede resultar torpe y obsesivo, aunque su empeño nace del cariño y de un deseo genuino de escuchar. La química entre ambos sostiene la película. Parecen una pareja que ha compartido suficientes mañanas, discusiones y reconciliaciones para reconocer el ritmo del otro.

Kherici, quien además interpreta a la sexóloga Victoria, maneja el tema con discreción. Las escenas sexuales evitan la exposición frontal y privilegian reacciones, sensaciones y efectos cómicos. Esa delicadeza no significa mojigatería. La película habla abiertamente del clítoris, la anorgasmia, la simulación del orgasmo y hay una visita a un club Swinger, pero lo hace sin convertir cada conversación en una conferencia o en una película de porno softcore.

Hay información importante detrás de sus bromas. Durante siglos, la anatomía femenina fue estudiada y representada desde una mirada centrada en la reproducción, mientras el clítoris quedaba reducido, mutilado en los dibujos o sencillamente omitido. Pour le plaisir incorpora esa ignorancia histórica para demostrar que el problema de Fanny no pertenece exclusivamente a su matrimonio, forma parte de una cultura que ha enseñado a muchas mujeres a proteger el placer masculino mientras desconocen el propio.

Algunos espectadores se podrán quejar de que las situaciones secundarias son previsibles, que varios personajes existen únicamente para provocar malentendidos y que la puesta en escena permanece dentro de una zona demasiado segura. El asunto podría haber producido tal vez una sátira más incisiva sobre la brecha orgásmica, la industria sexual o la fragilidad del ego masculino. 

Kherici escoge la amabilidad y eso la lleva a suavizar el conflicto. Pero esa suavidad también forma parte de su encanto. Pour le plaisir no quiere escandalizar ni impartir una revolución desde un púlpito. Desea normalizar una conversación y permitir que el público se ría de los silencios que todavía rodean el placer femenino. Su principal logro consiste en hablar de sexo sin separarlo del afecto.

Es una comedia ligera, entrañable y recomendada especialmente para ver en pareja. Puede generar risas, reconocimientos y alguna conversación posterior que resulte más provechosa que muchas cenas románticas. La película comprende que, después de veinte años, salvar una relación no siempre exige recuperar la pasión de la juventud. A veces basta con escucharse, conservar la curiosidad y encontrar una vieja bomba de acuario.

The post Crítica: <i>Buenas vibraciones (Pour Le Plaisir)</i> appeared first on Rolling Stone en Español.

En La vida de Adèle (2013), Abdellatif Kechiche convirtió el despertar sexual de una adolescente en una experiencia torrencial. El deseo se expresaba mediante los cuerpos, la comida, las lágrimas y unas escenas sexuales cuya explicitud desató una discusión que todavía acompaña a la película: ¿estaba narrando el descubrimiento de una mujer o proyectando sobre él la mirada de un director heterosexual?

La pequeña hermana comparte con aquella película la historia de una joven que comienza a reconocer su atracción por otras mujeres, pero la actriz convertida en directora Hafsia Herzi (La buena madre) elige un camino diferente. En lugar de concentrarse en la consumación del deseo, observa aquello que sucede antes y después: el aislamiento, la culpa, la necesidad de ocultarse y el temor de que vivir con honestidad pueda significar perder a la familia, la fe y el lugar ocupado en el mundo.

Basada en la novela autoficcional La petite dernière, publicada por la escritora francoargelina Fátima Daas en 2020, la película conserva esa tensión entre experiencia íntima, identidad religiosa y pertenencia cultural. Herzi no intenta hablar en nombre de todas las lesbianas musulmanas; sigue a una joven específica cuya verdad no cabe dentro de las respuestas simples.

Fátima (Nadia Melliti) tiene 17 años, es la menor de tres hermanas y vive con su familia argelina en los suburbios de París. Es inteligente, competitiva, aficionada al fútbol y está a punto de comenzar sus estudios universitarios. También padece asma, fuma, lleva gorra y utiliza ropa holgada, como si intentara atravesar los espacios sin llamar la atención. Le gustan las mujeres, pero nadie puede saberlo.

Su entorno le ha enseñado que la homosexualidad merece burla o condena. Cuando sus compañeros atacan verbalmente a un estudiante gay, Fátima permanece junto a ellos. No participa por completo, pero tampoco lo defiende. El muchacho la identifica como lesbiana y ella responde con violencia. No golpea solamente a quien ha revelado su secreto: intenta destruir la verdad que acaba de escuchar.

La escena establece el conflicto principal sin convertirlo en un discurso. Fátima sabe quién es, aunque todavía no posee una forma segura de habitar esa identidad. Su agresividad nace del miedo a ser descubierta y del desprecio que ha aprendido a dirigir contra sí misma. El joven desaparece después del relato, pero sus palabras continúan acompañándola como una herida.

La protagonista mantiene además una relación con un muchacho musulmán que parece encaminada hacia una especie de compromiso tácito. Él representa la vida que los demás esperan de ella: matrimonio, estabilidad y continuidad familiar. Romper esa relación significa lastimar a una persona, pero también abandonar el futuro que parecía haber sido escrito con anticipación.

Fátima descarga una aplicación de citas y comienza a encontrarse clandestinamente con mujeres. Utiliza nombres y nacionalidades falsas, separando el deseo de su verdadera identidad. Su primer acercamiento a una mujer mayor no desemboca en una gran historia romántica; consiste principalmente en una conversación dentro de un automóvil sobre lo que dos mujeres pueden hacer juntas. Para Fátima, hasta esa información elemental posee el poder de una revelación.

Herzi convierte cada encuentro en una estación obligatoria del aprendizaje sexual, pero algunas mujeres aparecen y desaparecen sin dejar una moraleja. La experimentación le permite a Fátima descubrir posibilidades, pero no resuelve su conflicto. Tener relaciones con mujeres no equivale todavía a aceptar que es lesbiana, mucho menos a imaginar una vida en la que su familia pueda conocerla plenamente.

La relación más importante surge con Ji-Na (Park Ji-min), la enfermera coreana que conoce durante una consulta relacionada con el asma. Un ejercicio respiratorio se convierte en el comienzo de una intimidad mucho más profunda. Con Ji-Na, Fatima consigue abandonar algunas de sus identidades falsas, asistir a una marcha del orgullo y participar en espacios donde no necesita vigilar cada gesto.

La química entre Nadia Melliti y Park Ji-min ofrece los momentos más luminosos de la película. Sin embargo, Herzi se niega a presentar el romance como una medicina capaz de curarlo todo. Ji-Na también arrastra sus propios conflictos, y el amor no puede resolver una división interior que Fátima todavía no sabe nombrar. Otra persona puede acompañar el descubrimiento, pero no realizarlo en su lugar.

Esa decisión diferencia a La pequeña hermana de numerosos relatos de iniciación queer. No hay una pareja salvadora ni una revelación pública que reorganice mágicamente la existencia. Fátima puede celebrar su orientación sexual durante una noche y regresar al día siguiente a una casa donde todavía teme pronunciarlo. La libertad y el encierro no aparecen como etapas consecutivas, sino como realidades simultáneas.

El asma adquiere entonces una resonancia inevitable. Fátima necesita aprender a respirar mientras vive dentro de una identidad que le corta el aire. La película no transforma la enfermedad en una metáfora demasiado evidente, pero la respiración aparece ligada al sexo, la angustia y la posibilidad de expresarse. Ji-Na entra en su vida precisamente enseñándole a llenar los pulmones.

Nadia Melliti, debutante sin experiencia profesional previa y ganadora del premio a mejor actriz en Cannes, construye al personaje desde la opacidad. Fátima ha aprendido a mantener el rostro casi inmóvil, a responder con pocas palabras y a ocultar el sobresalto bajo una aparente indiferencia. Cuando finalmente sonríe o llora, la emoción adquiere una fuerza extraordinaria porque ha debido atravesar todas sus defensas.

Park Ji-min, recordada por Return to Seoul, imprime a Ji-Na una seguridad que poco a poco revela sus fisuras. Mouna Soualem también introduce una energía expansiva como una mujer vinculada al mundo nocturno que atrae a Fátima. Cada una representa una forma distinta de vivir la sexualidad, sin que la película convierta ninguna en modelo definitivo.

La cámara de Jérémie Attard (colaborador frecuente de Herzi) se acerca constantemente al rostro de Fátima, pero cuanto más próxima está, más difícil parece descifrarla. Los espejos y reflejos expresan ocasionalmente su división, aunque es Melliti quien evita que esos recursos caigan en el lugar común. La dureza de sus facciones contrasta con una mirada que todavía conserva la fragilidad de alguien que teme ser expulsada de todo lo que ama.

Herzi filma la intimidad desde la experiencia de Fátima y no desde la curiosidad del espectador. El cuerpo no aparece convertido en exhibición ni las relaciones sexuales buscan superar la notoriedad de La vida de Adèle. Lo importante no es cuánto muestra la película, sino qué significa para la protagonista permitir que otra mujer la vea.

El conflicto religioso tampoco recibe una solución fácil. Fátima no deja de ser musulmana al reconocerse lesbiana, pero tampoco puede ignorar las interpretaciones de su fe que condenan su deseo. La película comprende que la identidad no funciona mediante sustituciones. No basta con abandonar una comunidad y entrar en otra. La protagonista ama a su familia, conserva una relación con sus creencias y necesita encontrar una manera de vivir sin amputar ninguna de esas partes.

El desenlace entre Fátima y su madre rechaza la confesión melodramática seguida por una aceptación inmediata o una expulsión brutal. En el cumpleaños de la joven, las palabras parecen estar a punto de llegar, pero lo decisivo permanece en los gestos, las sospechas y aquello que ambas comprenden sin decir. No hay una solución porque ciertos conflictos familiares no terminan en una sola conversación.

La pequeña hermana podría parecer menos apasionada que La vida de Adèle, pero su serenidad no implica ausencia de intensidad. El incendio está dentro de Fátima, protegido por un rostro que aprendió demasiado pronto a no revelar nada. En lugar de convertir el despertar sexual en espectáculo, la película observa el trabajo psicológico necesario para poder pronunciar el propio deseo.

No es solamente una historia sobre salir del clóset. Es el retrato de una mujer joven que intenta abrir una puerta sin cerrar para siempre la casa de la que proviene. Y en esa búsqueda dolorosa, silenciosa y todavía inconclusa encuentra una emoción profundamente verdadera.

The post Crítica: <i>La pequeña hermana (La petite dernière)</i> appeared first on Rolling Stone en Español.

Un fuerte sismo sacudió varias partes del país en la mañana de este 10 de agosto, según informó el Servicio Geológico Colombiano (SGC). Según el organismo, el epicentro del temblor, de magnitud 7,4 y una profundidad de 96 kilómetros, fue en el municipio de San José del Palmar, ubicado en el Chocó, y se registró específicamente a las 7:34 am.

En el momento de realizar esta nota, el SGC actualizó su boletín a las 8:33 am, reportando una réplica de magnitud 4,8 en el mismo municipio donde se originó el temblor principal.

El sismo se sintió en diferentes partes del país, con reportes ciudadanos en lugares como Bogotá, Risaralda, Tolima, Huila, Valle del Cauca, Medellín, entre otros, mientras que en el Chocó, los municipios más cercanos al epicentro son San José del Palmar, ubicado a 20 kilómetros; Río Iró, a 22 kilómetros; y Nóvita, a 32 kilómetros. Nubia Carolina Córdoba, gobernadora del Chocó, se pronunció por medio de redes sociales.

Quibdó, Capital del departamento, es una de las capitales más afectadas por el temblor. Ciudadanos reportan graves afectaciones en casas y edificios.

“Tenemos por lo menos 19 estructuras colapsadas con personas atrapadas”, dijo el alcalde de Cali, Alejandro solicitando ayuda en forma de rescatistas a ciudades como Bogotá y Medellín.  

En el departamento de Risaralda, especialmente en Pereira, Manizales y el Eje Cafetero, numerosas edificaciones sufrieron importantes daños en su estructura. 

Por su parte, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, señaló que, de momento, “no hay reporte de afectaciones ni daños estructurales, sólo algunas grietas en edificios”. Mientras que el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, señaló que hasta el momento no se conocen víctimas mortales en la ciudad.

El recién posesionado Abelardo de la Espriella también se pronunció. “He asumido directamente el liderazgo de la atención por la emergencia en San José del Palmar (…) También estaré personalmente en Pereira para acompañar a los afectados y verificar la respuesta del Gobierno”, dijo.

En el departamento de Risaralda, especialmente en Pereira, Manizales y el Eje Cafetero, las autoridades reportan cerca de 20 fallecidos. Además, numerosas edificaciones sufrieron importantes daños en su estructura.

Noticia en desarrollo.

The post Fuerte temblor sacude a Colombia este 10 de agosto appeared first on Rolling Stone en Español.

El reconocimiento al talento, la entrega, los valores y la manera como transforman vidas y contribuyen con su país, una veintena de dominicanos desde el exterior, quedó coronado con fervor y esplendor anteanoche en la premiación ‘Dominicanísimo 2026’.

wf_cms.rss.read_more

]]>

  • Cada día, Disney Plus actualiza su ranking y da una pista clara de qué producciones son tendencia en los fanáticos.
  • Hay un amplio catálogo de series y películas que no te podés perder, entre estrenos recientes, clásicos de siempre y alguna sorpresa.
  • Desde este lunes 10 de agosto, conducirán «Un mediodía mejor», de 12.30 a 13.30, en la franja en la que iba «El show del verano».
  • El programa de la actriz y el conductor de Telefe había sido levantado por Nico Occhiato en junio tras el escándalo protagonizado por ella al dar la falsa noticia de la muerte del padre de Messi.