Logo
search
Logo

Síguenos en Redes

TikTok Instagram Facebook YouTube

El cine deportivo suele avanzar hacia una victoria anunciada. Aparece un personaje al que nadie concede demasiadas posibilidades, llega una oportunidad casi milagrosa, comienza el entrenamiento y, después de varios tropiezos, el marcador termina confirmando que la perseverancia puede torcerle el brazo al destino. Es una fórmula antigua, pero difícil de abandonar: pocas imágenes resultan tan eficaces como la de un atleta levantándose del suelo cuando todos lo daban por derrotado.

Un portero muy improbable conoce esas reglas, aunque decide jugar el partido desde una posición diferente. Martín, su protagonista, es un joven autista con una extraordinaria capacidad para calcular la trayectoria del balón. Su talento, sin embargo, no basta. Mientras muchos héroes deportivos deben descubrir aquello que llevan dentro, Martín sabe perfectamente lo que puede hacer. El verdadero conflicto se encuentra afuera, en un mundo acostumbrado a confundir diferencia con incapacidad y a exigirle que demuestre, una y otra vez, que merece una oportunidad.

La elección del guardameta resulta fundamental. El portero viste distinto, obedece otras reglas y experimenta el fútbol desde una extraña soledad. Puede permanecer casi invisible durante buena parte del encuentro, pero un solo error basta para convertirlo en culpable. En Martín, esa posición adquiere una dimensión humana: también él es observado con mayor severidad porque no responde a aquello que su entorno considera normal.

Escrita y dirigida por Mike R. Ortiz (Águila y Jaguar: Los guerreros legendarios) y protagonizada por Danilo Guardiola, la producción mexicana combina humor, emoción y espectáculo futbolístico, además de contar con la participación de figuras como Jorge Campos y Raúl Jiménez. La película llega en paralelo con una Copa Mundial que convirtió el fútbol en conversación familiar, rito colectivo y pequeña religión nacional. Sin embargo, su pregunta más importante no depende de un marcador: ¿Qué sucede cuando el principal adversario de una persona no está en la cancha, sino en los prejuicios de quienes deciden quién puede entrar en ella?

Ortiz y Guardiola hablaron sobre la identidad detrás del relato, las fórmulas del cine deportivo, el lugar cultural del fútbol y el trabajo físico y emocional necesario para darle vida a un guardameta que se niega a aceptar el destino que otros eligieron para él.

Mike R. Ortiz y Danilo Guardiola: El fútbol como territorio contra el prejuicio
Cortesía de HBO MAX

La película parece hablar tanto de fútbol como de identidad. Tengo la impresión de que, en el fondo, no trata únicamente de atajar balones, sino de enfrentarse a las expectativas que los demás depositan sobre nosotros. ¿Qué piensan de esa lectura?

MIKE R. ORTIZ: Diste en el clavo. Ese es el punto fundamental de la película. Si te gusta el fútbol, seguramente vas a disfrutarla porque contiene sus elementos épicos y cuenta con futbolistas famosos como Raúl Jiménez y Jorge Campos. En ese sentido, quisimos que los momentos deportivos pudieran emocionar a quienes sienten verdadera pasión por el juego.

Al mismo tiempo, buscamos promover la empatía hacia las personas que son consideradas diferentes y que no reciben las mismas oportunidades, sin importar cuánto talento posean. Eso es lo que le sucede a Martín. En realidad, la historia podría haberse desarrollado alrededor de la música, la medicina o el deseo de convertirse en cantante. El protagonista podría haber tenido una condición distinta del autismo y haberse encontrado de todas formas con un entorno que no creyera en él.

Los obstáculos que enfrenta —el acoso, las puertas que se cierran por un prejuicio y la gente que no intenta comprenderlo— son experiencias con las cuales muchas personas pueden relacionarse. Quizás alguien no haya sufrido una agresión física, pero sí pudo encontrarse durante su infancia con una persona que lo juzgara, lo apartara o lo hiciera sentir inferior.

Existen películas deportivas como Karate Kid o Rocky que van mucho más allá del deporte. Detrás del entrenamiento y la competencia hay una historia profundamente humana. Esperamos que el público encuentre también esa dimensión en nuestra película.

Precisamente, en muchas películas deportivas, el héroe posee un talento oculto que los demás terminan descubriendo. Martín, en cambio, parece vivir permanentemente al borde del fracaso, aunque conoce perfectamente sus capacidades. ¿Te interesaba romper con la fantasía clásica del elegido?

MIKE R. ORTIZ: Sí. Diste en el clavo de nuevo. Las películas deportivas tienen una fórmula y no hay nada malo en ella. A todos nos gustan esas historias porque logran motivarnos e inspirarnos. El reto está en encontrar una forma de apartarse de algunos de sus lugares habituales sin renunciar por completo a los elementos que hacen funcionar el género.

En esta ocasión tenemos un protagonista con un talento extraordinario, relacionado con su capacidad matemática y con una manera particular de percibir el mundo. El problema no está en él, sino en el entorno que le impide cumplir su sueño. Eso puede ser mucho más frustrante que no poseer una habilidad, porque una habilidad puede entrenarse o desarrollarse.

Cuando el éxito ya no depende de ti, sino de personas que constantemente colocan obstáculos en el camino, aparece una frustración distinta. También procuramos que el conflicto no estuviera dividido entre buenos y malos. Martín cuenta con una familia y unos amigos que lo respaldan, pero igualmente debe enfrentarse a quienes no creen en él. La vida suele funcionar de esa manera: el apoyo y el rechazo pueden convivir alrededor de una misma persona.

Los porteros viven el fútbol desde la soledad. Pueden pasar inadvertidos durante noventa minutos y quedar marcados por un solo error. ¿Cómo utilizaste esa posición como una metáfora de Martín?

MIKE R. ORTIZ: Precisamente queríamos alejarnos de lo habitual. En muchas películas de fútbol, el delantero que marca los goles recibe las medallas, los aplausos y el reconocimiento. El portero ocupa una posición completamente distinta. Viste un uniforme diferente y está sometido a reglas que no se aplican de la misma manera a sus compañeros.

Ahí encontramos muchas correspondencias con Martín. Alguien que ocupa una posición distinta puede ser juzgado con mayor dureza, del mismo modo que un guardameta suele quedar señalado después de cometer un error. Esa diferencia era importante para construir al personaje.

Al mismo tiempo, la capacidad de Martín para observar el tiro parabólico, calcular la trayectoria del balón y anticipar el ángulo desde el cual llegará le proporciona algo parecido a un superpoder futbolístico. Esa habilidad también nos permitió introducir una dimensión divertida y espectacular dentro de la historia.

Cortesía de HBO MAX

Además de Rocky y Karate Kid, ¿Qué películas o series influyeron en el tono de Un portero muy improbable? 

MIKE R. ORTIZ: Soy fanático de casi todas las buenas películas deportivas. No necesariamente tienen que hablar de fútbol. Cuando una historia está bien contada, puede involucrarte incluso si desconoces por completo las reglas del deporte. Me gusta mucho Un domingo cualquiera y, entre las producciones recientes, Hustle, con Adam Sandler, me pareció fantástica.

Observamos distintos elementos de esas películas porque queríamos ser honestos y realistas en la ejecución. Esta es una producción mexicana independiente y, a pesar de nuestras limitaciones, estamos muy orgullosos de las escenas de fútbol. Consideramos que algunas funcionan mejor que las de muchas producciones de Hollywood. Para conseguirlo tuvimos que estudiar cómo otras películas habían construido el movimiento, el ritmo y la intensidad de sus secuencias deportivas.

También buscábamos una película emotiva que no cayera en el melodrama. En ese aspecto me interesó mucho lo que hizo Hustle, porque combina comedia y emoción, además de incorporar jugadores y contextos reales del baloncesto. Aparecen los Philadelphia 76ers y diferentes figuras de la NBA.

Nosotros contamos con el apoyo de la Kings League y de Rayados, y tuvimos la participación de Raúl Jiménez y Jorge Campos. A eso se suma la emoción de películas como Karate Kid. Tratamos de aprender de los mejores referentes, mezclar esas influencias y encontrar nuestra propia voz.

La película tiene mucho humor, pero debajo de él también existe una melancolía profunda. ¿Cómo trabajaste ese equilibrio?

MIKE R. ORTIZ: Martín tiene un entorno familiar muy hermoso y un grupo de amigos que logra comprenderlo. Sus amigos son muy diferentes entre sí, resultan pintorescos y pueden ser bastante albureros, mientras que él no posee esa misma manera de comunicarse. Aun así, lo integran con afecto y naturalidad.

La forma en que Martín percibe el mundo es personal e irrepetible. Resulta conmovedor observar cómo su entorno intenta incluirlo y aprender a relacionarse con él. Sin embargo, también existe una lucha interior que solamente Martín podrá comprender plenamente durante su vida.

Por eso aparece esa melancolía. Quisimos combinarla con una narración relajada y con humor, porque a veces la risa nos permite aproximarnos mejor a una situación que, presentada desde la solemnidad, podría levantar una barrera entre la película y el público.

Cortesía de HBO MAX

Danilo, en Latinoamérica el fútbol se ha utilizado durante décadas como una medida de masculinidad: si a un hombre le gusta, parece cumplir con lo esperado; si no le interesa, su identidad comienza a ser cuestionada. ¿Crees que la película dialoga con esa presión cultural sobre cómo debe comportarse un hombre?

DANILO GUARDIOLA: Durante mucho tiempo se ha pensado que el fútbol está relacionado exclusivamente con los hombres y con una determinada idea de lo masculino, pero creo que esa perspectiva ha comenzado a cambiar. Tengo una prima a quien le encanta jugar y que incluso ha formado parte de un equipo. Me parece estupendo que cada vez existan más espacios para que cualquier persona pueda disfrutarlo.

Cuando era pequeño tampoco me interesaba demasiado el fútbol. A medida que fui creciendo comenzó a gustarme cada vez más, hasta el punto de salir a jugar con mis amigos. Actualmente todavía disfruto hacerlo de vez en cuando.

Creo que la visión de muchas personas se ha ampliado. El fútbol se ha convertido también en una experiencia más familiar. Ahora con la Copa Mundial, muchas familias pueden compartirlo, reunirse y divertirse. Eso puede ayudar a que deje de verse como una prueba de masculinidad y se entienda como una actividad en la que todos tienen derecho a participar.

Cortesía de HBO MAX

En el cine deportivo, el cuerpo resulta decisivo: las caídas, el sudor, el cansancio y la frustración cuentan una parte de la historia. ¿Cómo encontraste las herramientas físicas y emocionales necesarias para interpretar a Martín?

DANILO GUARDIOLA: Me basé principalmente en la manera en que yo mismo me sentía cuando jugaba con mis amigos. Traté de llevar a Martín una parte de esa emoción. Nosotros no teníamos una cancha espectacular. Muchas veces llegábamos a la calle, colocábamos dos botellas para marcar la portería y comenzábamos a jugar. Quise recuperar esa alegría sencilla y convertirla en parte del personaje.

También tuve que prepararme físicamente. Yo no era capaz de realizar esas atajadas que parecen de El Hombre Araña. Entrené durante varias semanas, aprendí a caer y recibí bastantes balonazos. Todo ese trabajo sirvió para que Martín pudiera cobrar vida en la pantalla y para que sus movimientos como portero resultaran creíbles.

Una película deportiva puede perder credibilidad cuando exagera demasiado, pero si se apega por completo al realismo corre el riesgo de sacrificar la energía del espectáculo. ¿Cómo encontraste el punto intermedio entre ambas cosas?

DANILO GUARDIOLA: La dirección de Mike fue muy importante para encontrar el tono. Aunque la película contiene mucho humor, también tiene una carga emocional considerable. Las escenas poseen energía, pero no se dejan arrastrar completamente por ella.

Eso permite que existan momentos capaces de tocar el corazón sin abandonar la diversión ni convertir cada situación en algo excesivamente solemne. Creo que el equilibrio se encuentra justamente ahí: en dejar que la emoción aparezca, pero sin obligar al espectador a sentirla.

Finalmente, ¿qué descubriste sobre Martín durante el proceso de interpretarlo?

DANILO GUARDIOLA: Descubrí que es muy necio, pero en el mejor sentido de la palabra. Es persistente y no se rinde, aunque constantemente encuentre trabas y obstáculos.

Gracias al respaldo de su familia y de sus amigos, consigue seguir adelante y luchar por aquello que verdaderamente le apasiona, que es el fútbol. Esa tenacidad me parece admirable. Fue una de las características que más disfruté del personaje, porque Martín puede caer muchas veces, pero nunca acepta que otra persona decida hasta dónde puede llegar.

Esa terquedad y esa tenacidad fueron precisamente las características que más me gustaron del personaje. Mike, Danilo, muchas gracias por esta conversación. Creo que Un portero muy improbable encaja perfectamente con el espíritu de la Copa Mundial.

MIKE R. ORTIZ: Gracias a ti, André. Fue una entrevista muy bonita. Agradecemos mucho el análisis que hiciste de la película. 

DANILO GUARDIOLA: Muchas gracias a ti.

The post Mike R. Ortiz y Danilo Guardiola: El fútbol como territorio contra el prejuicio appeared first on Rolling Stone en Español.

En algún momento de Paw Patrol: The Dino Movie, Humdinger, el eterno villano de la Patrulla Canina, le pregunta a Marshall: “¿Cómo te llamas? Es que son tantos que me confundo”. La verdad es que muchos espectadores mayores de nueve años probablemente compartan el desconcierto. Son muchos perros, muchos vehículos, numerosos uniformes y suficientes dispositivos tecnológicos para que Tony Stark pareciera estar trabajando con un presupuesto municipal.

Por eso conviene comenzar pasando lista. Marshall (Carter Young), es el dálmata bombero: torpe, impulsivo, entusiasta y extraordinariamente constante. Chase (Rain Janjua), es el pastor alemán policía, disciplinado y valiente. Skye (Mckenna Grace), es la cockapoo aviadora que domina los cielos desde su helicóptero. Rubble (Lucien Duncan-Reid), es el bulldog experto en construcción y maquinaria pesada. Rocky (William Desrosiers), es el cachorro mestizo encargado del reciclaje y las reparaciones. Zuma (Nylan Parthipan), es el labrador chocolate que dirige las operaciones acuáticas. A ellos ahora se le suma Rex (Hayden Chamberlain), un boyero de Berna parapléjico, conocedor de los dinosaurios y capaz de desplazarse gracias a un dispositivo adaptado.

Todos están liderados por Ryder, el niño con la voz de Henry Bolan, que cada vez se parece más a una versión preadolescente de Elon Musk. Ryder dispone de portaaviones, grúas, barcos, centros de mando, vehículos transformables y una infraestructura logística que haría palidecer a varios gobiernos. La película nunca explica de dónde sale el dinero, pero cabe sospechar que todo se financia con las ganancias producidas por los juguetes, las loncheras, las camisetas, las camas infantiles, las piñatas y las innumerables figuras de estos cachorros. La Patrulla Canina ha descubierto el movimiento perpetuo: el vehículo vende el juguete y el juguete paga el próximo vehículo.

La franquicia comenzó en 2013 como una serie de televisión creada por Keith Chapman y terminó convertida en uno de los fenómenos infantiles más rentables de su generación. Su éxito no es casual. Paw Patrol reúne dos elementos que ejercen una fascinación casi hipnótica sobre los niños pequeños: Los rescates y los perros.

La infancia mantiene una relación particular con las profesiones de emergencia. Camiones de bomberos, patrullas policiales, ambulancias, helicópteros, grúas y excavadoras condensan una fantasía muy poderosa: cuando algo sale mal, existe una persona preparada para llegar, comprender el problema y solucionarlo. Antes de la Patrulla Canina estuvieron producciones como Emergency!, 240-Robert, Chopper Squad, Adam-12, series sobre bomberos, policías y rescatistas que durante los años setenta y ochenta cautivaron tanto a niños como a adultos.

También está el perro como héroe. Desde los primeros años del cine, estos animales han ocupado el lugar del compañero leal, el protector y el rescatista capaz de comprender aquello que los humanos todavía no han descubierto. Rover, Rin Tin Tin, Lassie, Benji, Joe, Hobo y el Comisario Rex, convirtieron al perro en detective, soldado, guardián y salvador. Paw Patrol lleva esa tradición hasta su expresión industrial definitiva: asigna a cada raza una profesión, un uniforme, una personalidad, un color corporativo y un vehículo susceptible de convertirse en juguete.

Después de convertir a los cachorros en superhéroes en Paw Patrol: The Mighty Movie, la franquicia necesitaba encontrar un nuevo territorio comercial. La respuesta era tan evidente que sorprende que haya tardado tres películas en llegar: Dinosaurios. Los cachorros rescatistas y los animales prehistóricos pertenecen a dos de las obsesiones más persistentes de la infancia. Juntarlos equivale a mezclar chocolate con más chocolate, aunque detrás de la decisión narrativa también pueda escucharse el feliz sonido de una nueva línea de juguetes entrando en producción.

La aventura comienza cuando la Patrulla Canina rescata a Paris Hilton y Snoop Dogg de un yate puesto en peligro por la travesura de un gato (no es una broma ni una alucinación producida por una sobredosis de cannábicos o de televisión infantil). La participación de ambas celebridades confirma hasta qué punto la franquicia ya funciona como una enorme plaza pública. Quieren aparecer allí, aunque sea durante el tiempo que tarda Marshall en desplegar una escalera.

El incidente también permite señalar uno de los aspectos menos simpáticos de la saga, que es su insistente animadversión hacia los gatos. Mientras los perros son trabajadores, nobles y solidarios, los felinos aparecen con frecuencia como criaturas egoístas, caprichosas o directamente criminales. Los Cat Pack ocasionalmente han servido para reducir esa división, pero Humdinger y su pandilla de gatitas continúan perpetuando una guerra zoológica bastante injusta. Los gatos, al parecer, todavía necesitan contratar una buena agencia de relaciones públicas.

Después del rescate, una tormenta arrastra a los protagonistas hasta una tierra desconocida habitada por dinosaurios. Allí conocen a Rex, quien lleva años en la isla y posee un conocimiento enciclopédico sobre sus habitantes. El personaje ya había aparecido en la subserie televisiva Dino Rescue, pero la película le concede un papel más importante como guía de este ecosistema y mediador entre los cachorros y las criaturas prehistóricas.

Rex les enseña que los dinosaurios no son monstruos, sino animales pacíficos que desean vivir en armonía. Incluso los ejemplares que deberían ocupar los puestos más altos de la cadena alimenticia parecen haber adoptado una dieta diplomáticamente vegetariana. No hay aquí rastros de los velociraptores de Jurassic Park ni de su costumbre de abrir puertas y devorar científicos. Estos dinosaurios son grandes mascotas escamosas: adorables, expresivas y cuidadosamente diseñadas para no alterar el sueño de los espectadores más pequeños. Entre ellos encontramos al adorable Tomatito, un pequeño dinosaurio que se hace amigo de Marshall y que está aprendiendo a dominar su rugido.

La Patrulla Canina divulga la existencia de la isla y pronto llega un grupo de científicos para estudiar el comportamiento de los animales (entre ellos Bill Nye). Afortunadamente, nadie intenta construir un parque de diversiones, clonar nuevas especies ni contratar a Jeff Goldblum. La relación entre humanos y dinosaurios parece encaminada hacia una convivencia respetuosa hasta que Humdinger sale de prisión y descubre, mientras observa un noticiero, que la isla contiene una enorme reserva de diamantes.

Ron Pardo vuelve a interpretar al exalcalde corrupto, además de prestar su voz al capitán Turbot. Humdinger viaja a la isla acompañado por sus gatos y dos ayudantes (con las voces de Terry Crews y Jameela Jamil) con la intención de extraer las piedras preciosas a cualquier precio. La película introduce entonces, dentro de su lenguaje elemental, un conflicto relacionado con el extractivismo. La riqueza natural despierta inmediatamente la codicia de quienes observan el territorio como una cantera y no como un ecosistema.

Humdinger perfora el terreno y utiliza dinamita sin considerar que se encuentra sobre una isla volcánica. Su operación minera altera el equilibrio geológico y provoca la inevitable catástrofe. La Patrulla Canina debe rescatar simultáneamente a los dinosaurios, los científicos y hasta los propios responsables del desastre. Para estos cachorros, el derecho al rescate es universal; incluso el villano merece ser salvado de las consecuencias de su estupidez.

La crítica ambiental es sencilla, pero eficaz para la edad del público al que está dirigida. La película explica que la explotación indiscriminada de los recursos destruye hábitats y pone en peligro tanto a los animales como a las personas. No desarrolla las dimensiones políticas o económicas del problema (sería excesivo pedirle a Marshall una conferencia sobre modelos ambientalistas), pero establece con claridad la relación entre codicia, devastación ambiental y catástrofe.

Como ocurría en las entregas anteriores, el relato concentra su arco emocional en uno de los integrantes del equipo. Si Paw Patrol: The Movie se centró en Ryder y Paw Patrol: The Mighty Movie pertenecía principalmente a Skye, The Dino Movie convierte a Marshall en su protagonista. El dálmata continúa tropezando, activando mecanismos antes de tiempo y provocando pequeños desastres, pero también demuestra una voluntad inagotable para levantarse después de cada error.

Su desarrollo no consiste en dejar de ser torpe, sino en comprender que la torpeza no determina su valor. Marshall aprende de sus equivocaciones, modifica sus decisiones y continúa intentándolo cuando otros podrían rendirse. El mensaje es especialmente valioso para los niños que no se identifican con el héroe naturalmente habilidoso. La película les recuerda que equivocarse no equivale a fracasar y que la constancia puede ser una forma de valentía.

Rex complementa esta idea. Su discapacidad no es presentada como una tragedia destinada a inspirar compasión, sino como una condición que forma parte de su vida y exige soluciones específicas. El vehículo adaptado le permite desplazarse y participar en los rescates sin que la narración niegue sus limitaciones ni reduzca al personaje a ellas. Además, Rex posee conocimientos que ninguno de los demás cachorros tiene. En la isla, él es el verdadero especialista.

Cal Brunker, director de las tres películas cinematográficas de la franquicia, conoce perfectamente el material y las expectativas de su audiencia. No intenta transformar a Paw Patrol en algo que no es. La película funciona, esencialmente, como un episodio de 88 minutos con mayores recursos técnicos, más personajes famosos, escenarios amplios y secuencias de acción diseñadas para la pantalla grande.

La animación presenta una mejoría evidente frente a la serie televisiva y a sus películas predecesoras. Los movimientos son más fluidos, los paisajes de la isla poseen mayor profundidad y los dinosaurios tienen suficiente expresividad para resultar adorables sin perder por completo su tamaño. La película aprovecha especialmente los vehículos y dispositivos: camiones que se transforman, aviones que despliegan nuevas funciones, grúas gigantescas y mecanismos cuya utilidad parece secundaria frente al placer de observar cómo se activan.

Ese despliegue posee una eficacia casi peligrosa. Es difícil contemplar aquellos camiones, helicópteros y excavadoras sin imaginar cómo lucirían sobre una mesa o atravesando la sala de una casa. La película no disimula su naturaleza comercial. Cada nueva máquina y dinosaurio parece entrar en escena acompañada por un invisible anuncio de “se vende por separado”. Sin embargo, el diseño es tan seductor y el entusiasmo de los personajes tan contagioso que la estrategia termina funcionando incluso entre espectadores que hace décadas dejaron atrás la edad recomendada.

La banda sonora de Pinar Toprak acompaña la acción con energía y recupera el tono heroico de la entrega anterior. Las canciones de Ava Max y Backstreet Boys refuerzan la intención de atraer a los adultos que acompañan a los niños, aunque la película sabe que ese público ocupa un lugar secundario. El relato no ofrece dobles lecturas particularmente elaboradas ni bromas destinadas a mantener despiertos a los padres. Su compromiso está por completo con los espectadores pequeños.

Para un adulto sin conexión previa con la serie, la experiencia puede resultar aburrida y repetitiva. Cada peligro conduce a la selección de un cachorro, la aparición de un vehículo, la ejecución de un rescate y la celebración del trabajo en equipo. Los diálogos explican constantemente lo que está sucediendo, los chistes son flojos y Humdinger vuelve a ser tan incompetente que resulta asombroso que todavía encuentre personas (o gatos) dispuestos a colaborar con él. La película tampoco desea crear una amenaza demasiado intensa: incluso frente a volcanes, explosiones y dinosaurios gigantes, todo permanece dentro de una zona de seguridad emocional.

Pero juzgarla exclusivamente desde las expectativas adultas sería desconocer su verdadera naturaleza. Paw Patrol: The Dino Movie no pretende interrogar los códigos de la animación ni construir una aventura que atraviese generaciones como las mejores producciones de Pixar. Quiere ofrecer una misión emocionante, comprensible y luminosa a los niños que conocen los nombres, colores y funciones de cada cachorro. Dentro de ese propósito, cumple con notable eficacia.

No es una película hecha para adultos, y muchos probablemente la sentirán como una prolongada visita a una juguetería donde todos los productos hablan al mismo tiempo. Los niños, en cambio, especialmente quienes ya aman a la Patrulla Canina, encontrarán una aventura generosa, dinámica y considerablemente mejor realizada que los episodios televisivos. Al terminar la función, tal vez ningún adulto quiera vivir en Bahía Aventura ni trabajar bajo las órdenes de Ryder. Tener uno de esos camiones, sin embargo, ya es otra historia.

The post Crítica: <i>Patrulla Canina: La Dino Película (Paw Patrol: The Dino Movie)</i> appeared first on Rolling Stone en Español.

La música de Cien años de soledad enfrenta un desafío semejante al de su adaptación audiovisual: convertir en sonidos un universo donde el tiempo gira sobre sí mismo, los muertos permanecen cerca de los vivos y una tragedia familiar puede adquirir las dimensiones de una leyenda. No basta con reproducir el folclor del Caribe ni con musicalizar cada aparición fantástica. Es necesario encontrar aquello que mantiene unido a Macondo mientras sus habitantes, sus pasiones y hasta su geografía comienzan a desintegrarse.

Camilo Sanabria encontró la identidad musical de ese mundo durante la primera temporada de la serie de Netflix. Para la segunda debía conservar algunas de sus sonoridades y, al mismo tiempo, conducirlas hacia otra etapa: la llegada de nuevos personajes, el choque entre el catolicismo y el folclor, las guerras del coronel Aureliano Buendía, la decadencia de la estirpe y la destrucción final del pueblo.

En esta conversación, Sanabria explica por qué cada personaje necesitaba una sonoridad propia, cómo la historia latinoamericana se repite musicalmente y de qué manera el trabajo solitario del compositor le permitió acercarse al sentimiento central de la obra de Gabriel García Márquez.

Camilo Sanabria: “Preguntarse a qué suena Macondo es preguntarse qué somos”
Cortesía de Netflix

Macondo cambia constantemente, pero el espectador necesita sentir que continúa habitando el mismo universo. ¿Cuál fue el desafío de construir una identidad musical capaz de sobrevivir a varias generaciones de los Buendía?

En la primera temporada ya había encontrado un sonido para Macondo. El comienzo del trabajo en la segunda consistió en decidir cuáles elementos de esa identidad debían continuar y cómo podían evolucionar. Se escucharán guiños y sonoridades que ya estaban presentes, pero la propuesta también era encontrar un sonido nuevo para esta etapa sin perder aquello que habíamos construido.

La novela está llena de imágenes que parecen sueños, recuerdos y profecías al mismo tiempo. ¿Cómo se traduce esa ambigüedad al lenguaje musical sin volverla evidente?

Una cosa es la experiencia de leer la novela y otra la visión que los directores construyeron mediante las imágenes. Trabajé con Laura Mora y Carlos Moreno, dos directores increíbles, y coincidíamos en que no queríamos subrayar lo evidente. Cuanto más sutil fuera la música, mejor.

Con Laura (Mora) hablábamos mucho de la música como un comentario del espíritu. En esta segunda temporada queríamos trascender la emoción inmediata. Nos hacíamos preguntas como: ¿cómo convertir la destrucción de Macondo en algo bello?, ¿cómo acercarnos a lo onírico y encontrar el tono preciso sin explicar lo que el espectador ya está viendo?

Cortesía de Netflix

¿Trabajaste temas reconocibles para determinados personajes o preferiste acompañarlos desde sonoridades menos explícitas?

No construí temas melódicos tradicionales para cada personaje, pero sí les asigné sonoridades específicas. Fernanda del Carpio es un ejemplo muy claro porque llega cargada con todo el peso del catolicismo y debe enfrentarse al universo de Macondo. Musicalmente, lo más interesante fue explorar el choque entre esos mundos: lo católico frente a lo folclórico.

Ese encuentro produjo algunos de los pasajes más interesantes de la temporada. La primera parte estaba concentrada en un sonido de Macondo que evolucionaba a través del tiempo; en la segunda, la música surge con mayor frecuencia del encuentro y el enfrentamiento entre los personajes.

Cortesía de Netflix

En Cien años de soledad, la historia avanza en círculos y los destinos parecen repetirse. ¿Cómo trabajaste musicalmente esa recurrencia?

La repetición de la historia estuvo presente desde el comienzo, no solo dentro de la familia Buendía, sino también como una reflexión sobre Latinoamérica. Somos cíclicos y volvemos constantemente sobre los mismos acontecimientos.

Hay un tema recurrente, casi hipnótico, que atraviesa las dos temporadas. Quizá un espectador que escucha de manera pasiva no lo reconozca de inmediato porque no está presentado explícitamente, pero permanece allí. El reto para quien presta atención consiste en descubrirlo y comprender cómo regresa transformado.

Otros compositores suelen hablar de la intuición y la emoción al trabajar una escena. En este caso, ¿la música debía responder al sentimiento inmediato o dialogar con la memoria histórica de Colombia?

Es una mezcla de todo. En algunos momentos se responde a lo que necesita la escena y en otros hay que ir mucho más lejos. Algunos pasajes exigían una profundidad enorme, y eso también dependía de los personajes. Úrsula es extraordinariamente compleja, al igual que José Arcadio Buendía. Cada uno posee diferentes niveles y la música debe reaccionar según quién esté presente, qué relación se esté desarrollando y qué sucede en ese momento.

Componer para Cien años de soledad fue un trabajo muy complejo. Tiene rigor, investigación e intuición. Para mí también era importante que lo hiciera un colombiano, porque al componer cargamos con muchas cosas. Somos el resultado de una mezcla de culturas: dialogamos con Occidente, pero también tenemos profundas influencias africanas y caribeñas.

Bogotá reúne muchas de las culturas que conforman Colombia. En ese sentido, Macondo también es una mezcla. Preguntarse a qué suena Macondo es preguntarse qué somos y cómo convivimos con todas esas tradiciones. Cada personaje llega con una combinación distinta de ellas.

La historia transcurre entre lo íntimo y lo mítico. ¿Cómo conseguiste que la música pasara de una tragedia familiar a una dimensión legendaria sin romper su unidad?

Esta temporada tiene mucho que ver con lo íntimo. Seguimos de cerca distintas historias de amor y eso se refleja en la música. Pero hay momentos en los que lo personal y lo histórico suceden al mismo tiempo.

En uno de los capítulos ocurre una revolución amorosa mientras también se desarrolla una revolución de los trabajadores. Decidimos unir ambas mediante una misma sonoridad porque, en el fondo, el sentimiento era semejante. Son dos revoluciones diferentes, pero nacen de una energía común. Ese tipo de conexiones permitía pasar de lo privado a lo colectivo sin fragmentar musicalmente el relato.

¿Qué tan presente estuvo el Caribe como referencia y cuándo decidiste alejarte de esa identidad para buscar otros territorios sonoros?

La investigación sobre el Caribe fue muy importante, pero nunca quisimos hacer un documental sobre la música caribeña. Cien años de soledad también cuenta una historia universal. Me interesaba trabajar con el folclor, pero descontextualizarlo.

Normalmente escuchamos esas músicas dentro de contextos muy específicos, como los rituales o la fiesta. Sacarlas de allí y utilizar sus sonoridades para construir emociones diferentes podía producir algo nuevo. Era como disponer de una paleta sonora vinculada a nuestro territorio y emplearla para expresar todo aquello que necesitaba la serie sin limitarla a una reproducción convencional del folclor.

La soledad está en el título, en los personajes y en el destino de Macondo. ¿Encontraste una forma musical de comprenderla?

Creo que sí, y debo responder desde algo muy personal: el trabajo del compositor es profundamente solitario. Esa emoción está siempre dentro de lo que hago. En Cien años de soledad no tuve que buscarla desde afuera porque permaneció conmigo durante todo el proceso.

¿Hubo algún pasaje que pareciera casi imposible de musicalizar y te obligara a replantear tu trabajo?

Hubo muchos. Fue un proceso largo y difícil. Recuerdo especialmente la muerte del coronel Aureliano Buendía, la muerte de Úrsula y los finales de varios capítulos. Eran escenas muy importantes y no siempre resultaba claro si debían ser grandes, épicas o íntimas.

También fue complicado encontrar el sonido de la decadencia de Macondo: una música que pudiera degradarse y erosionar poco a poco. El final de la serie producía cierto temor porque había que descubrir la belleza dentro de la destrucción, encontrarla en el momento en que las cosas terminan y el mundo conocido se acaba.

Otro desafío fue la mezcla de universos y personajes. Carlos Moreno me invitaba a pensar en conceptos como lo extraño y el humor dentro de García Márquez, que musicalmente son muy difíciles de alcanzar. Incluso hubo que encontrar una sonoridad capaz de hacer que el sexo adquiriera una cualidad extraña y disparatada. Ese choque entre lo católico, lo folclórico, lo sensual y lo absurdo terminó siendo uno de los retos más grandes, pero también uno de los aspectos más fascinantes.

Después de convivir tanto tiempo con Macondo, ¿qué descubriste sobre la relación entre la música y el realismo mágico?

En la primera temporada, lo mágico estaba mucho más presente. En la segunda descubrimos que la realidad termina superando a la ficción. Las situaciones más absurdas podrían encontrarse dentro de la propia historia, y allí estaba finalmente lo mágico.

Leí la novela en el colegio y recuerdo que conocí la masacre de las bananeras por García Márquez, no en una clase de Historia. Cuando después comprendí que aquello realmente había sucedido, no podía creerlo. Esa experiencia resume la relación entre el realismo mágico y nuestra historia: pensamos que estamos frente a un delirio hasta que descubrimos que la realidad fue todavía más terrible.

También existe una cercanía con Don Quijote. En ambos casos, el comienzo está dominado por la magia y el delirio, pero progresivamente la realidad aplasta a los personajes. La cordura va ocupando el espacio mientras el sueño queda atrás. En la segunda temporada de Cien años de soledad, la música acompaña precisamente ese tránsito: de la fundación maravillada de un mundo hacia la certeza de que incluso los mundos más extraordinarios pueden desaparecer.

The post Camilo Sanabria: “Preguntarse a qué suena Macondo es preguntarse qué somos” appeared first on Rolling Stone en Español.

Rosalía siempre se ha abierto su propio camino como estrella del pop, y eso es especialmente cierto cuando se trata de su gira mundial Lux. Cada noche, la cantante española ofrece un espectáculo con visuales impresionantes, movimientos de ballet y voces operísticas. Entre estos elementos, Rosalía también ha desarrollado el imaginerío religioso presente en todo Lux con una idea única: cada noche, invitados especiales hacen una confesión a la cantante dentro de un confesionario gótico recreado, justo antes de que ella interprete el mordaz tema “La Perla”.

Desde que comenzó la gira de 57 fechas, Rosalía ha invitado a un puñado de famosas estrellas, músicos y modelos por igual a desahogarse sobre sus secretos y pecados más profundos y oscuros relacionados con sus vidas amorosas. Aquí está la lista de todas las confesiones de celebridades hasta el momento.

1. Lali Espósito

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida por Lali INFO (@infolalioficial)

“Voy a hablar mal de mí misma”, advirtió Lali Espósito durante su momento en el confesionario, tomando una página del libro de Tokischa y usándola para reconocer un error que cometió. En una ocasión, la argentina llevó a una cita —que casualmente era español— a un hotel elegante para pasar un buen rato. Pero luego el invitado encendió un porro en la habitación e inmediatamente le prendió fuego a la estancia. “Salí corriendo desnuda, solo con una camiseta de tirantes, a pedir ayuda”, dijo, provocando los gritos del público. Sin embargo, ¿lo peor de toda la odisea? “Fui una idiota que terminó pagando los daños de esa persona y nunca me devolvió ni un solo centavo”, admitió Espósito. —Maya Georgi

2. Francisca Valenzuela

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida por Francisca Valenzuela (@franciscamusic)

Para sus paradas de la gira en Chile, Rosalía recurrió a una de las cantantes más queridas del país, Francisca Valenzuela, para que se uniera a ella en el confesionario. La artista chileno-estadounidense compartió una historia bastante desgarradora sobre un romance que se apagó tan rápido como comenzó. Cuando estaba soltera, terminó hablando con un compañero músico, y la cosa pareció ponerse seria rápidamente. La pareja se reunió en una ciudad mientras estaban en sus respectivas giras para pasar tres días románticos juntos. “Al tercer día, me escribió una canción”, dijo Valenzuela. Poco después, el músico invitó a Valenzuela a un concierto y a la fiesta posterior. Allí, lo encontró besándose con otra chica. “Me vio, salió y dijo: ‘¡Mi amor, muchas gracias por venir!’”. Rosalía no tardó mucho en declarar que el músico anónimo era una “perla”. —M.G.

3. Tokischa

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida por Tokischa Altagracia Peralta (@tokischa.sol)

¿A alguien le sorprende que Tokischa haya compartido la confesión de celebridad más escandalosa hasta la fecha? La provocadora favorita de la música latina cambió el guion en el confesionario cuando salió en el show de Rosalía en Bogotá y admitió algo indecoroso que hizo. La cantante dominicana contó una historia sobre cuando se convirtió en sugar baby durante un período en el que estaba “en la quiebra”. Su novio de aquel entonces no lo aprobaba, pero según Tokischa, él tampoco tenía trabajo. “Mi sugar daddy quería hacer un trío”, dijo. “Una de mis mejores amigas era la prima de mi novio en ese momento, así que la llevé… Nos lo pasamos genial, ella y yo, y mi sugar daddy, a quien, por cierto, no se le levantaba”, añadió. “Así que básicamente terminamos divirtiéndonos solo nosotras dos”. —M.G.

4. Chappell Roan

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida por Las confesiones más reveladoras de famosos en la gira ‘Lux’ de RosalíaFans de RosalíaLas confesiones más reveladoras de famosos en la gira ‘Lux’ de Rosalía (@fansderosalia1)

Chappell Roan ya ha compartido la inspiración detrás de su dolorosa canción “Casual” en entrevistas pasadas, pero durante el concierto de Rosalía en Oakland, la cantante entró en más detalles que nunca. “Vi la confesión de Lola Young y me recordó algo un poco similar”, dijo Roan antes de describir una situación de coqueteo en la que estuvo durante la pandemia con un coescritor. “Hablamos durante tres meses por internet… Nos enviábamos mensajes, yo mandaba fotos y esas cosas”, recordó la cantante. Roan estaba tan ilusionada que incluso viajó a Los Ángeles para tener una cita con esa persona. “Pero luego no supe nada de ellos durante cuatro días”, dijo. Tras encarar la situación, le informaron de que habían conocido a otra persona en ese breve lapso de tiempo. ¿Lo peor de todo? “Le dijeron a esta artista, de quien yo era amiga, que sabían que deberían estar tristes y preocuparse por mí, pero que no lo estaban y que no sabían por qué yo estaba tan molesta si solo era algo casual”, dijo. La estrella terminó su confesión con la parte más jugosa: “Nunca he contado esta historia porque escriben con otros artistas que tal vez conozcan”. —M.G.

5. Karol G

Rosalía hizo que su primera noche en el Kia Forum de Los Ángeles fuera extra especial cuando sacó a la escena a nada menos que a Karol G. La cantante española le dio a la superestrella una presentación a la altura: “Es una estrella del rock, una leyenda, una mujer fuerte… un aplauso enorme para la bichota”. La cantante colombiana se unió al confesionario y reveló que a su exnovio “no le gustaba celebrar su cumpleaños conmigo”. Continuó: “La parte más chimba, la más curiosa, eran las excusas que surgían año tras año para que yo no estuviera en su cumpleaños”. Karol se guardó el detalle más desgarrador para el final: “En el último año [que estuvimos juntos] nos íbamos a ir de viaje [por su cumpleaños]”, dijo. “Pero no apareció en el aeropuerto, me quedé sola en la sala de espera… Esto me hizo darme cuenta aún más de cómo se había convertido en un patrón de falta de consideración”. Pero Karol siempre recuerda su lado bichota. “Me bajé completamente del avión”, dijo guiñando un ojo al público. —M.G.

6. Marcello Hernández

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida por Las confesiones más reveladoras de famosos en la gira ‘Lux’ de RosalíaFans de RosalíaLas confesiones más reveladoras de famosos en la gira ‘Lux’ de Rosalía (@fansderosalia1)

Para su segunda noche en el MSG, Rosalía invitó a la estrella de SNL y comediante Marcello Hernández al confesionario. En espanglish, contó una historia que admitió que nunca antes había compartido: hace diez años, echó toda la carne al asador para una cita de San Valentín en casa. “Cociné. Usé un tutorial de YouTube. Puse la mesa: tenedor, cuchillo, cuchara… formal. Compré dos botellas de vino con mi identificación falsa. Cometí un delito por esta dama”, dijo Hernández. “Hice el esfuerzo”. Pero su devoción fue en vano después de que su cita le dijera que llegaría una hora tarde… luego dos horas tarde… y al final terminó cancelando. Hernández confesó: “Me tomé una botella de vino por FaceTime con mi mamá”. Pobrecito. —M.G.

7. Maggie Rogers

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida por Las confesiones más reveladoras de famosos en la gira ‘Lux’ de RosalíaFans de RosalíaLas confesiones más reveladoras de famosos en la gira ‘Lux’ de Rosalía (@fansderosalia1)

Maggie Rogers causó un gran revuelo en el show de Rosalía en el Madison Square Garden cuando fue al confesionario y divulgó detalles jugosos sobre una cita que tuvo con un periodista anónimo del New York Times. “Me llama y me dice: ‘Tengo un auto clásico, ¿puedo pasar a buscarte?’”, le contó Rogers a la cantante española. Según Rogers, la pareja terminó cerca de las oficinas vacías del Times… y terminaron besándose en una de las salas de conferencias de la redacción. “Fue una gran jugada, pero era la una de la mañana… fue un momento realmente bueno”, dijo. Pero por la mañana, la música descubrió que el “atractivo” y “soltero” periodista no estaba tan soltero después de todo. “Mi amiga me dice: ‘Dios mío, ese es el novio de mi amiga’”, reveló Rogers. Ella dedujo que, después de todo, el tipo era un “perdedor” (cierto), y que nunca hay que confiar en un periodista en primer lugar (no tan cierto), dándole a Rosalía mucho material con el que trabajar antes de su canción “La Perla”. —M.G.

9. Cara Delevingne

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida por Europa FM (@europafm)

Para su segunda noche en Londres, Rosalía invitó a la polifacética Cara Delevingne al confesionario. Delevingne nunca ha sido de las que se esconden de la verdad, y expuso realmente todas sus inseguridades románticas. “Soy lesbiana, y mi debilidad solían ser las mujeres heterosexuales”, le admitió a la cantante española. “Pero ahora estoy en una relación comprometida, y la cosa es… antes me encantaba ser la dominante. Me encantaba tomar el control, pero creo que era porque tenía miedo de ser vista. Tenía miedo de ser sumisa porque no quería recibir amor. Pero ahora creo que estoy lista. Estoy lista”.

“Esta confesión me impactó mucho. Muchísimo”, dijo Rosalía, a lo que Delevingne respondió: “Mi anillo dice ‘dyke’ [bollera], así que…”. —M.G.

9. Aitana

Cortesía

Aitana pareció soltar la sopa sobre su relación pasada con el cantante colombiano Sebastián Yatra durante su confesión en Madrid. Aunque la cantante española nunca nombró a Yatra directamente, la historia que le contó a Rosalía sobre un ex que admitió que estaba destinado a ser infiel tras un año de noviazgo coincide con las propias declaraciones públicas de Yatra. “Decidí darle otra oportunidad, pero luego salieron esas declaraciones”, dijo Aitana, lo que los fans tomaron como una referencia a los comentarios similares de Yatra en un podcast.

Inmediatamente, Rosalía unió los puntos y le preguntó a Aitana: “¿Podría ser el [cantante] que hizo una maniobra de marketing diciendo algo sobre mí?”. Cuando la cantante española lo confirmó, Rosalía añadió: “Lo sabía. Tengo que confesar algo más aquí: él me pidió disculpas y no lo perdoné… lo siento”. —M.G.

10. Lola Young

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida por ROSALÍA CHILENIS (@rosaliachilenis._)

Cuando la cantante española se presentó en el O2 Arena de Londres durante su gira, sacó a la potente vocalista Lola Young para la sección del confesionario, y Young no decepcionó con una jugosa historia sobre una llamada que salió mal.

“Estuve viendo a alguien durante unos cuatro meses, se estaba poniendo bastante serio”, dijo. “Tengo que confesar que pensé que me estaba enamorando. Él era un poco mayor, como un ser humano más maduro. Los hombres parecen madurar mucho más despacio”. Continuó diciendo que los dos habían estado juntos en la cama una noche cuando las cosas dieron un giro: “Le suena el teléfono justo cuando está a punto de terminar, se levanta de un salto y dice: ‘Vuelvo en dos minutos’”, recordó. Él no se dio cuenta de que su teléfono estaba conectado a través de un altavoz Bluetooth mientras atendía la llamada. “Baja las escaleras, habla por teléfono y su esposa le pide que traiga pañales para sus hijos. Lo escuché todo por el altavoz Bluetooth”.

Young, abiertamente bisexual, dijo que eso fue todo lo que necesitó para jurar que no volvería a estar con hombres. “Perdí un poco el control”, dijo. “Pensé: ‘No puedo con esto, vuelvo con las mujeres’”. —Julyssa Lopez

11. Guitarricadelafuente

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida por El HuffPost (@elhuffpost)

El cantante español Guitarricadelafuente es conocido por sus letras profundamente personales, por lo que los fans no podían esperar a escuchar lo que diría al entrar al confesionario de Rosalía. Contó una historia divertida y un poco vergonzosa sobre un viaje a Sevilla Santa Justa, donde él y su pareja se alojaron en una casa rústica en una noche helada de diciembre. Recordó que no tenía electricidad ni agua corriente y que las ventanas estaban cerradas con persianas, lo cual no impresionó a su pareja romántica.

Al final, la noche fue tan mala que rompieron con él: “Me dijo que necesitaba más calle”. —J.L.

12. Kika Nazareth

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida por 🪽✨♱ RUSI LA MILLOR ♱✨🪽 (@rusi_la_millor)

Kika Nazareth, la jugadora del Barça, se unió a Rosalía en el escenario para confesar que una vez se vio envuelta en un triángulo amoroso con otras dos mujeres. En su confesión, Nazareth relata la dramática historia de haber invitado a una chica que le gustaba a su fiesta de cumpleaños, donde la chica se enamoró de otra de sus amigas, con quien la propia futbolista ya se había acostado en el pasado. “Me gusta liarme”, dijo Nazareth.

Rosalía finalmente declaró: “Kika, lo que pasaba era que te gustaban las dos”, antes de dedicar el tema de desamor al triángulo amoroso de Nazareth. —M.G.

13. Bad Gyal

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida por Las confesiones más reveladoras de famosos en la gira ‘Lux’ de RosalíaFans de RosalíaLas confesiones más reveladoras de famosos en la gira ‘Lux’ de Rosalía (@fansderosalia1)

Bad Gyal y Rosalía tuvieron un encuentro de chicas de Barcelona en su ciudad natal, un lugar de reencuentro muy apto para ambas. Los fans rugieron cuando Rosalía presentó a Bad Gyal en catalán y le pidió que tomara asiento en el confesionario.

Bad Gyal no decepcionó con su historia. Se mostró intensamente honesta y compartió el recuerdo de un chico con el que se estaba liando que tuvo la audacia de decirle que necesitaba implantes. El público y Rosalía se quedaron atónitos, y la conversación dio un giro empoderador sobre cómo las mujeres no necesitan que unos idiotas les digan qué hacer con sus cuerpos. —J.L.

The post Las confesiones más reveladoras de famosos en la gira ‘Lux’ de Rosalía appeared first on Rolling Stone en Español.

“Mirarte a los ojos se ha vuelto contracultural”, versa “Inquieto”, tema devenido manifiesto con el que La Chancha Muda cierra el repertorio de A todos mis santos, su más reciente álbum de estudio. Contemplar ese pasaje estampado en la pantalla de El Teatro Flores, durante la presentación del disco, caldea la potencia del mensaje. En una época en la que la música popular contemporánea argentina eligió la obviedad por encima de la metáfora, esa imagen se convirtió en una bajada de línea para comprender uno de los problemas básicos de la pospandemia. Mientras en el encierro se auguraba el advenimiento de un mundo mejor, el desenlace decantó en una realidad neomedieval. Y es que “ver lo que está delante nuestro requiere de un esfuerzo constante”, como bien advirtió George Orwell en uno de sus tantos aforismos.  

En las semanas previas al estreno oficial del quinto álbum de estudio, los músicos ultimaban los pasos a seguir de esta novel etapa en su búnker, situado en ese límite invisible entre Parque Centenario y Caballito. A contramano de todo, al igual que ese Cid Campeador erigido cerca de ahí. Porque las canciones de la banda bien podrían tener un contacto con las hazañas del superhéroe español de la Edad Media, ya que están ataviadas de lealtad, valentía, épica y dignidad: valores en peligro de extinción. Por eso no es fortuito que la versión de Cristopher Nolan de La odisea haya conectado tan fuerte entre las nuevas generaciones de espectadores, al revisitar, a partir de un relato clásico, la ética, la culpa, el pesimismo y el optimismo. Todo aquello de lo que adolece la fauna opinóloga que abunda en la era 5.0.

Hay que armarse asimismo de heroísmo para subir la cantidad de escalones que separan el suelo porteño de la sala de ensayo del grupo. Ejercicio no apto para los que sufren de huesos de cristal. Una vez conquistada la cima, en la habitación más inmediata retumba ese barullo propio de la pausa. Con los pósters de recitales del pasado como testigos, y el vaho canábico a manera de fragancia ambientadora, el mate pasa en torno a la mesa dispuesta en medio del lugar. Los integrantes del septeto esperan al bajista Maximiliano Vera, quien se mantiene en vilo ante lo que el destino le tiene preparado a su perro enfermo. La preocupación se retrata en su rostro, apenas llega, y el silencio respalda la angustia. Tras participar en las fotos que acompañan a esta entrevista, vuelve a su casa para estar al lado de su compañero. Otro signo de nobleza.

Los 12 temas que dan forma a su flamante repertorio irradian una luminosidad inédita en la obra de La Chancha Muda, lo que se torna en un acto de rebeldía en estos tiempos oscuros que envuelven a la Argentina. No obstante, como si se tratara de un oxímoron, nada de esto pareciera opacar a su atractiva actitud combativa, ni deja en suspenso su quimérica cruzada de hacer del rock una trinchera guerrillera. Lo que sí probaron esta vez fue darle una vuelta de tuerca a esa narrativa corajuda que suele marcar a sus historias, transformándola en una ofrenda casi religiosa a la resistencia frente a esta realidad adversa. En eso consiste la esperanza, desde la perspectiva inconformista.

La Chancha Muda: el rock, el barrio y la metáfora como trinchera contracultural
La Chancha Muda presentando su último disco en El Teatro de Flores. FOTOS: SANTIAGO BENÍTEZ

“Antes veníamos de escupir o de vomitar más, y ahora preferimos decir: ‘Yo me agarro de lo contracultural, de mirarte a los ojos, de escaparme y del flash’. Encontramos otras cosas, y tratar de rescatar eso me parece interesante”, afirma el cantante y frontman Gonzalo Pascual. “El hecho, en el fondo, es el mismo. Todo sabemos que la vida puede ser durísima, pero vos podés elegir quedarte denunciando la época. O también tenés la opción de seguir adelante, que, al menos a mí, es lo que me hace bien en este momento. Leí un comentario de alguien del público que fue a uno de nuestros shows, y nos dijo: ‘Fui a recibir un cachetazo, y me dieron amor’. Eso también es revolucionario, no sólo lo es la bomba molotov. Por eso este disco tiene una mirada más optimista. Pusimos el foco en lo que tenemos y en lo que quisiéramos tener: lo bueno, lo malo, el refugio”.

¿Creen que esa reflexión podría algún tipo de impacto fuera de su público?  

Gonzalo Pascual: Si bien “contracultural” tiene una connotación ochentosa, estuvo bueno que fuera la palabra que cierre el disco. Nos pareció súper potente. Uno nunca sabe dónde termina desarrollándose todo, por más que hace 20 años esta cuestión era impensada. Y con esto me refiero a la relación de la gente con el teléfono. Para mí el deber que tenemos, siendo artistas, es tratar de que aquello que nos atraviesa como sociedad lo podamos volcar en una canción para que otro que se sienta identificado por la misma historia. Así podrá encontrar palabras sobre algo que está atravesando.

Hoy mirar a los ojos en el bondi incomoda un montón.  

Gonzalo Pascual: Es considerado hasta invasivo. Y es que hoy tu espacio privado sos vos y tu teléfono. Si interrumpís eso, claro que puede incomodar.

En 1975, el filósofo e historiador francés Michel Foucault publicó el libro Vigilar y castigar, donde analiza la sociedad disciplinaria y los cuerpos dóciles. Al tiempo que reflotaba la idea del panóptico, concebida por el utilitarista Jeremy Bentham y que proponía el diseño de un edificio perfecto para ejercer la vigilancia. Su efecto esencial era inducir en el detenido un estado consciente y permanente de visibilidad que garantizaría el funcionamiento automático del poder. En la era digital, ese rol lo tomaron los teléfonos inteligentes, logrando que Google y las redes sociales alteren el comportamiento de la sociedad en cuanto a la privacidad. La ensayista Sherry Ning lo graficó de esta manera: “El peligro de las redes sociales no está en que nos vigilen, sino en que nos convertimos en quienes vigilan”.

El panoptismo logró incluso redefinir el concepto de under, a tal instancia que en abril Spotify Argentina llevó adelante una campaña en la que intentó desapropiar ese espacio creativo físico para instalarlo en el imaginario dactilar. Para ello, recurrió a la resignificación a través de una pregunta tan simple como peligrosa: “¿Qué es el under?”. “El under es probablemente algo que no conozca esa persona a la que le estás contando eso que viste y que te flasheó”, cavila el cantante de La Chancha Muda. “O sea, cada uno tiene su propio under. Me parece que es eso. Ahí siguen naciendo esas cosas que terminan siendo enormes. Creo que todos, en algún momento, vivimos esa experiencia. Pero hoy, para serte sincero, no sé qué está pasando en el under. Todos, en algún momento, transitamos por ese mundo”.

Entonces el baterista Diego Chiaradía pide la palabra. “Vamos a ver bandas amigas todo el tiempo, en lugares como el Salón Pueyrredón o Uniclub”, ilustra. “Está clarísimo que el under que curtimos nosotros cambió muchísimo. La última movida así que viví fue cuando Pablito, que es un loco hermoso con el que ensayamos hace un millón de años, montó Otra Historia (lo más próximo al under berlinés que existe en Buenos Aires, abierto en Villa Ortúzar antes de que el barrio se gentrificara). Desde esa época, él ya estaba pensando en hacer algo así. Después de muchos años, retomamos el contacto y nos invitó a conocer su centro cultural. Es una cueva hermosa, con habitaciones por todos lados en la que pasan cosas distintas en simultáneo. Nos alegra que haya cumplido con su sueño”.

Sólo dos años transcurrieron desde que La Chancha Muda pasó de agotar el Salón Pueyrredón, bastión de la contracultura y el under porteño, a dar el salto a La Trastienda, una de las vitrinas del mainstream de la ciudad. La hazaña se registró en el primero de sus discos en vivo, titulado La Chancha Muda (en vivo, La Trastienda), publicado un año después, en noviembre de 2020. “Me acuerdo de estar acá planificando cada paso del show en el Salón Pueyrredón: cómo vendíamos las entradas, por dónde promocionábamos, la puesta en escena. Esa cuestión de núcleo sigue estando, por eso nos seguimos sintiendo muy autogestivos”, espeta el vocalista. “Eso nace en esta sala. Así que para mí todo forma parte de lo mismo, aunque se agranden algunas cosas y se sume más gente al equipo de trabajo”.

A todos mis santos es el segundo disco que publicó el grupo mediante una disquera top argentina, tras haber puesto a circular sus primeros tres álbumes de manera independiente. Pese al abanico de posibilidades que brinda esta decisión, dejarse tentar por las mieles del capitalismo generó dudas en la cofradía. “La sólo idea de pensarlo fue todo un dilema que nos llevó años de charlas entre nosotros y de entender qué hacer o cómo se podía acoplar a lo que hacemos”, revela Pascual. “El 80 por ciento de la historia de La Chancha tuvo que ver con la independencia y la autogestión. Pero llegó un momento en el que comprendimos que para seguir avanzando, existiendo y creciendo necesitábamos encontrar nuevas maneras de laburar. Ahí es donde se empiezan a abrir las puertas”. 

Gonzalo Pascual, al frente de La Chancha Muda en El Teatro de Flores. FOTOS: SANTIAGO BENÍTEZ

¿Cuánto afectó esto a su idiosincrasia artística? 

Gonzalo Pascual: Seguimos siendo los mismos porque, en el fondo, nuestras canciones hablan más o menos de lo que veníamos hablando anteriormente. Lo que cambió fue la forma en que se plantea o las palabras que utilizamos. No es lo mismo componer una canción a los 25 que a los 45, hay una gran diferencia. En los primeros discos, esa cosa militante, de barricada, también tenían que ver con el amor. Capaz que ese sentimiento se abrió a más cosas. Creo que las canciones de La Chancha se mantienen en la misma línea, aun cuando parezca que hoy haya menos intensidad en las palabras.

El tercer material de la agrupación, La peste del cazador, es un híbrido entre libro y disco publicado en 2019. El entusiasmo por semejante obra conceptual experimentó un pinchazo de realidad cuando los músicos se dieron cuenta de que no sabían cómo darle salida. “De repente, teníamos acá las mil copias que mandamos a hacer metidas en las cajas”, recrea el frontman. “Nos miramos las caras preguntándonos cómo hacíamos para venderlas. Nos entró esa sensación de que nos habíamos quedado sin nafta. En esa época, las redes sociales se encontraban en un proceso bastante primario, y nosotros, de paso, estábamos en bolas con respecto a ese mundo. Así fue como decidimos dar ese paso fuera de la autogestión, porque era injusto que esas canciones tan tremendas se quedaran en la nada”.

FOTO: GUSTAVO CORREA

“¡Qué nunca se nos muera el espíritu combativo!”, concluye “Asfixia”, tema clave de La peste del cazador. Ese repertorio ahonda en la cosmogonía anarquista que la banda enarboló tres años antes en el álbum Sinfonía libertaria, periodo donde hasta el punk más corrosivo, identificado históricamente con el movimiento ácrata, se había desentendido de esas ideas. “Nunca me consideré militante”, desestima la voz cantante. “Después de la adolescencia, comencé a encontrarme con lecturas y cosas que me fueron marcando, y que yo sentía que debía retransmitir. Cuando empecé a adentrarme en la literatura de Osvaldo Bayer, tuve mayor conciencia del anarquismo y de lo libertario. Valores e ideales que hoy son difíciles de ver plasmados en la realidad”.

De hecho, Bayer recita el remate de “La chispa”, canción que cierra La peste del cazador. ¿Cómo lo conocieron?

Gonzalo Pascual: Fui a su casa, y hablamos un ratito, meses antes de que falleciera. Me puse en el papel del periodista, y llevé unas cinco preguntas armadas porque no hubiera sabido qué preguntarle en el momento. Esa semana se realizó acá la Cumbre del G-20, y se iban a reunir todos los presidentes en el Teatro Colón. La biografía que Bayer escribió acerca de Severino Di Giovanni (anarquista italiano establecido en la Argentina al que las crónicas periodísticas de hace un siglo atrás tildaban como “El hombre más peligroso de Buenos Aires”) arranca en el Teatro Colón, repartiendo panfletos. Entonces le dije: “Qué loco, ¿no? Hoy es impensado que alguien pudiera hacer algo así”. A lo que me respondió: “¿Por qué no vas, y lo hacés vos?”.

¿Te animaste a hacerlo?

Gonzalo Pascual: En el momento, fantaseé con hacerlo. Pero al final no pasó.

¿Bayer llegó a ver el disco editado?

Gonzalo Pascual: No, no. Sí se lo mostré a su hija, Ana.

Diego Chiaradía: Cuando Gonza trajo la idea de la participación de Bayer, caímos en la cuenta de que la música también es un arma. No sólo estábamos informando, sino también mostrándole un universo a un montón de gente.

La aparición de Javier Milei en el mapa político agudizó la confusión sobre las ideas libertarias. Vale la pena destacar que el término “libertario” surgió en el siglo XIX como sinónimo de “anarquismo”, concebido para evitar la persecución policial de quienes se autopercibían de esa manera. Pero en las últimas décadas su significado cambió debido a corrientes de la derecha económica. La Chancha Muda padeció esa desapropiación. “Eso dio mucha bronca porque que un tipo como él traiga ese término para transmitir lo que transmite, es lo más alejado de esos valores”, se indigna Pascual. “Tuvimos que explicarlo en algunos shows para que el público entendiera que nosotros le aplicábamos otro sentido, totalmente opuesto a lo que este chabón intenta hacernos creer”.

La vuelta del neoliberalismo y el proyecto de reformar al Estado coincidieron con el retro cool, el regreso del rolinguismo, la reivindicación de la opulencia postiza y el humor berreta. ¿No sienten que su nuevo disco vio la luz en medio de un déjà vu?

Gonzalo Pascual: Lo veo como una cultura medio nostálgica, en todos los sentidos. Imaginate que hay un montón de bandas tributo. No sé si es que vuelve lo rolinga como contestación de lo que está pasando, me parece que existe una tendencia al refrito. Cada vez es más difícil encontrar algo que rompa para adelante, y cuando aparece es juzgado. La gente busca lo seguro, el lugar conocido. En nuestro caso, cuando nos escuchás o nos ves en vivo te termina de llegar un universo más amplio.

Así como “Inquieto”, “Tsunamis” es otro de los temas recientes que conecta con el tiempo presente. En él instan a regresar a la sencillez, antes de que sea tarde. ¿A la gente de verdad le gustaría volver a lo simple?

Gonzalo Pascual: Nos quedamos sin tiempo para conversar de cualquier cosa. Ya no hay tiempo para nada, en realidad, porque existe esa sensación de urgencia constante. Eso aplica incluso para nosotros. A veces, nos pasa que terminamos de ensayar, nos sentamos acá y capaz los siete vamos y agarramos el teléfono. Ni siquiera te das cuenta. Siempre hay algo que atender, algo por lo que correr. 

A contramano de esa urgencia, cada disco de la banda es una oportunidad para probar diferentes filtros. Eso se nota no sólo en las temáticas, sino también en la manera de encarar la propuesta musical. “Está bueno ir variando el filtro”, cavila “El Pela”, álter ego del guitarrista Federico Fassa.  “En algún momento, dijimos: ‘Che, a ver qué se siente apretar dos distorsiones, en vez de tres’. Abordamos distintas formas de hablar de lo mismo, que es el mundo, y eso lo acompañamos con un crecimiento musical y artístico. Con el tercer disco, llegamos a un punto muy denso. Lo que se refleja instrumentalmente. Si bien podés escuchar a una banda súper rockera y pesada, al mismo tiempo estábamos envueltos en una atmósfera oscura. A partir de ahí, empezamos a ver la necesidad de despegar un poco de eso”.

En sintonía con ¿Quién autoriza?, su álbum anterior, lanzado hace tres años, lo nuevo de La Chancha Muda vuelve a hurgar en las emociones para ampliar el espectro de matices sonoros de ese rock con impronta porteña que bien supieron tallar. Traccionado por esa voz siempre conmovida, con dejo arrabalero, de Gonzalo Pascual, y respaldado por unapared de caños. Alcanzando el orgasmo en una canción del temperamento de la ensimismada “Fábulas”, en tanto el vértigo pide cancha en “Cuchillo”. Y si “Refucilo” evidencia el galope hacia adelante, “Nos a caer” saca a relucir su veta crepuscular. La estampa epopéyica que se encargaron de cultivar desde 2003 esta vez hace gala de su reinvención, de la mano de “Cosecharemos”, cuya intro, silbido mediante, le inyecta buqué a spaghetti western.

Por más que es notoria su evolución estética, se suele simplificar lo que hacen metiéndolos en la bolsa del rock barrial. ¿No sienten que esa contextualización los termina estigmatizando?  

Gonzalo Pascual: En este disco nos planteamos resaltar colores a los que antes no les prestamos tanta atención. Sin embargo, lo que tiene La Chancha es que somos de barrio, y contamos lo que nos pasa. Usamos este canal no solamente para decirlo como queremos, sino que buscamos también llegar a un lugar más amplio. Eso lo hacemos a través de toda la información musical que fuimos recabando en nuestra historia. Curtimos mucho la década de los 90 y de los 2000, donde hubo un montón de bajada de línea y de reflexiones pulsantes gracias a grupos como Sumo y los Redondos.  Cuando te metés en nuestra obra, te das cuenta de que no tiene sentido catalogarla de rock barrial. Pero, más allá de la necesidad de etiquetar, nos consideramos una banda barrial porque ese rock está en nuestras raíces.

A una semana de que el rock argentino experimentara otra vez la tragedia de la orfandad, tras la muerte del Indio Solari, los de Parque Centenario inauguraron en el sur de la ciudad esta actual era. En una de las alocuciones de las dos horas y media de show, Pascual, quien lució una remera alusiva a la tapa del álbum Oktubre, avisó: “Toda esta noche estará dedicada al querido Indio. Es una de las razones por las cuales estamos acá”. Amén de ofrendarle uno de sus flamantes temas, “Alteraciones”, mientras en las pantallas fluía un collage de imágenes del otrora líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, más adelante el vocalista quedó solo en el escenario para pelar la guitarra acústica en su revisita al himno ricotero “Juguetes perdidos”.

Al Indio se le debe esa mística que cambió para siempre la razón de ser de la canción en la música popular contemporánea local. Justamente, sobre ese patrimonio hace referencia “La canción sagrada”, otro de los clímax en el relato de la banda partícipe de A todos mis santos. “Llegamos a pensar en cortarla, pero después entendimos que la canción era medio como una escalera. Tampoco era fácil sacarle algo porque encima tiene cuerdas”, detalla el frontman. A lo que el baterista añade: “Lo bueno de una formación como la nuestra es que, además de que está buenísima, todo lo hacemos de forma colectiva. Construimos con un estilo muy de equipo, todo el tiempo en comunión. Eso nos deja tranquilos porque sabemos que la canción siempre va a salir”.

A propósito de su entelequia de la canción, la métrica rapera la convirtieron en una herramienta habitual. Lo que queda de manifiesto en un tema como “La última”.

Gonzalo Pascual: Nuestro lado más rockero siempre tuvo esa cosa más rapeada. Eso está en todos los discos de La Chancha eso está más o menos explorado. Creo que es parte clave de nuestra propuesta. Y si vemos que no llega a estar decimos: “Falta esta voz”. Es un color que nos gusta. Entran dos palabras, empieza la lata. Yo escucho rap desde hace muchos años, antes del auge de la música urbana, que tampoco es tan rapera. No sé. Estoy hablando de los grandes, de esos tracks memorables, de esas barras que escasean.

Con la progresiva pluralidad de cultos que se instaló luego de la última dictadura militar, tomó cada vez más fuerza el sincretismo. Si bien en otras partes de Latinoamérica tiene atributos aún más mestizos, en la Argentina esa veneración a deidades, fiestas y costumbres surgieron de la mezcla de creencia de los pueblos originarios con las imposiciones de la religión católica (para zafar de su autoridad). Esta versión popular de la fe representa en buena medida el trasfondo del título del disco, en el que la Virgen de Luján, San Cayetano o San Expedito coexisten con el Guachito Gil, la Difunta Correa o Ceferino Namuncurá. En consonancia con el trabajo territorial de los curas villeros, en especial luego del estallido social de 2001, y la necesidad de poder sobrellevar la imparable crisis económica.

“Aunque fallen todos los cañones, aunque no me salgan las canciones, aunque todo parezca romper y romper y romper y romperse, le agradezco a todos mis santos. En este mundo tan cruel, que derrama furia y llanto, y se ve tan radiante y convulsionado. Agradezco tenerte acá a mi lado”, reza unos de los fragmentos del tema que abre el track list y al mismo tiempo le da título a este quinto trabajo de estudio. “Trata sobre encontrar símbolos a los qué agarrarse, para refugiarse o protegerse”, confiesa Pascual. “Seguramente, uno de los santos que nosotros tenemos es la música. Entonces tiene que ver para mí también con eso: con jugar con lo sagrado, y, a la vez, darle importancia a la música y a nuestras canciones. Por eso mismo de que la ‘canción es algo sagrado’. Pero es más una ofrenda que un pedido”.

¿A qué se refieren con esto último?

Diego Chiaradía: Es como sentirse agradecido por lo que hicimos, que está bueno; y porque uno no se engañó durante este tiempo. Es una ofrenda a nosotros mismos o a todos tus santos. Resultó de algo muy personal. Te pone en ese lugar de decir: ‘Vení que te voy a contar una historia’.

La invocación se encuentra a contramano de una de las máximas anarquistas, que niega la existencia de dioses o de nuncios de la fe. Puede sonar tan contradictorio como lo es la especie humana, ¿pero llegaron a cuestionarse este contraste?

Gonzalo Palacios: A lo largo de todos los discos, el tema de Dios y de la Iglesia siempre estuvieron presentes, de alguna manera o haciendo alguna reflexión. Como antecedente está la canción “Fábulas paganas”. Mi santo es Osvaldo Puliese (considerado el patrono de los músicos en Argentina) o un ser querido que no está. Nace de todo este contexto tan de mierda en el que estamos. Pero podemos seguir practicando el ejercicio colectivo, al igual que espiritual. Eso no los puede sacar nadie. No nos consideramos tan concretos ni tan materialistas, lo que nos lleva a poder encomendarnos.

Diego Chiaradía: También está atravesado por el hecho de haber vivido nuestras infancias en colegios católicos. Lo sagrado puede pasar por ahí o por tener un palo santo. Buscamos darle un resignificado a todo eso. Somos medios espirituales, pero es muy curiosa nuestra ingratitud con la fe.

The post La Chancha Muda: el rock, el barrio y la metáfora como trinchera contracultural appeared first on Rolling Stone en Español.

En el marco de su exitosa gira Latinaje en vivo, que incluyó una histórica escala en el Madison Square Garden, Cazzu anunció el primer concierto en un estadio de fútbol de su carrera.  Originalmente estaba programado para el sábado 12 de septiembre, pero debido a algunas modificaciones en el calendario del torneo de fútbol que afectan la disponibilidad del recinto para la realización del evento, el show de Cazzu en Jujuy, fue reprogramado para el sábado 3 de octubre.

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida por cazzu (@cazzu)

Las entradas adquiridas para la fecha original seguirán siendo válidas para la nueva función, sin necesidad de realizar ningún trámite.

Quienes no puedan asistir en la nueva fecha podrán solicitar el reembolso a través de NORTETICKET.COM o escribiendo a compras@norteticket.com.

Cazzu finalizó el primer tramo de Latinaje en Vivo por Estados Unidos que la llevó a ciudades como Chicago, Las Vegas, Phoenix, San Diego, Inglewood, Nueva York, San Antonio, Irving, Houston, El Paso y Miami. Las funciones fueron a sala llena, un nuevo hito en su carrera.

En medio de este tour 2026, llegó por primera vez al festival Tecate Emblema de México, donde compartió cartel con figuras como Jonas Brothers y Louis Tomlinson. Allí estuvo acompañada por el Ballet de Atahualpa Yupanqui. También se presentó en el Teatro Josefa Ortiz de Dominguez, en Querétaro, México.

La próxima parada es Bolivia con escalas en Santa Cruz el miércoles 5 de agosto, La Paz (el viernes 7) y Cochabamba el sábado 8.. Mientras que en septiembre los destinos son Guatemala, Costa Rica y Uruguay. 

Hacia fin de año visitará España con conciertos agendados en Madrid y  Barcelona. 

The post Cazzu reprograma su primer estadio de fútbol: dónde toca y cuándo es la nueva fecha appeared first on Rolling Stone en Español.

La cuenta regresiva para Primavera Sound Buenos Aires 2026 ya empezó y ya se sabe cuál será la sede. El festival confirmó que su próxima edición se realizará los días 28 y 29 de noviembre en el Club Ciudad de Buenos Aires.

El Club Ciudad, escenario de conciertos y festivales masivos, fue anfitrión a lo largo de las últimas décadas de presentaciones de Radiohead, R.E.M., Depeche Mode, Morrissey, Blondie y Daft Punk.

Ahora, será el turno de Gorillaz, The Strokes y FKA twigs, además de nombres como Yung Lean, Lily Allen, Courtney Barnett, CMAT, Nation of Language, Cara Delevingne y Danny L Harle.

También habrá representación argentina: Santiago Motorizado, Juana Molina, Marilina Bertoldi, Juliana Gattas, Juana Aguirre, Babeblade, Chechi de Marcos, Fin del Mundo, Lisa Scha, María Wolff, El Nota, Pizza, Sunlid, Wiranda Johanssen y Jaime sin Tierra.

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida por Primavera Sound Buenos Aires (@primaverasoundbuenosaires)

Como parte del anuncio, Primavera Sound compartió una pieza audiovisual protagonizada por Lucía Taubas, cantante de Sunlid. En el video, la artista recorre distintos puntos emblemáticos de Buenos Aires, desde Puente Barracas y la Avenida 9 de Julio hasta la Floralis Genérica y el Teatro Colón, mientras suena una canción de Gorillaz. El recorrido culmina en el Club Ciudad, donde una multitud se reúne atraída por la música bajo el lema: “En Buenos Aires la música está más cerca de lo que parece. Primavera Sound también”.

Los abonos y tickets por día estarán disponibles a través de Enigma Tickets, mientras que los clientes de BBVA podrán acceder a hasta seis cuotas sin interés durante todas las etapas de venta.

The post Primavera Sound Buenos Aires: anunciaron la sede de su próxima edición appeared first on Rolling Stone en Español.

Ramón Orlando demuestra que el talento no tiene fecha de vencimiento. Aunque surjan nuevos artistas, la calidad siempre se impone. Cuando llegué al Canal 29 el pasado martes para realizar mi programa, vi tantos vehículos y personas reunidas que pregunté: «¿Quién está ahí?». Era Ramón Orlando, quien participaba en una rueda de prensa y actuaba en el programa de El Cocodrilo. 

wf_cms.rss.read_more

]]>

En un medio donde la permanencia representa uno de los mayores desafíos, Manuel y Hermes Meccariello Cádiz celebran con profunda gratitud 34 años ininterrumpidos en la televisión dominicana, consolidándose como una de las duplas más queridas, respetadas y consistentes de la comunicación nacional.

wf_cms.rss.read_more

]]>

La cantautora dominicana Letón Pé presentó “La goloteka”, un LP que se desprende de “Golosa”, su álbum debut, y en el que desmonta las canciones y las reconstruye desde nuevos códigos sonoros, invitando a distintos artistas y productores a intervenirlas desde sus propios lenguajes.

wf_cms.rss.read_more

]]>