Para introducir en la conversación a Ilona Staller (Budapest, 1951) es mejor comenzar por cómo la describió Federico Fellini en una entrevista realizada a La Stampa en 1987. «Se trata de un caso único en el mundo. Una diva del porno que se convierte en diputada del Parlamento. Cicciolina , en realidad, es un sueño de la sociedad italiana. Tiene aspecto transgresivo, casi sacrílego… Sí, como hombre de espectáculo, me ha sorprendido este mix entre padres de la Patria del siglo XIX (presidente Sandro Pertini, por ejemplo) y un misterioso gesto burlesco, que representa ella».La entrevista con ABC se lleva a cabo en un no-lugar de Roma, ciudad eterna que no puede morir porque ya está muerta. Arriba Ilona en mitad de la nada y sale de un coche con sus imponentes gafas de sol. Aunque emana aura, nadie se percata de esta niña-demonio —definición felliniana— muy delicada y extremadamente enigmática . Parece sacada de un relato de Edgar Allan Poe, donde emerge esa sexualidad totémica y mitológica, casi divina. Porque sí, una que actúa haciendo el amor con una pitón o un caballo desprende una magia salvífica y purificadora que no requiere algún perdón. Es, en sí, la redención que absuelve al hombre de los temores reinantes en su propia virilidad.Ilona Staller en Roma, en el Parlamento… O en cualquier parte del mundo durante un momento cualquiera e indeterminado es, simplemente, «una risa de almíbar para los niños, un símbolo cercanamente distante, un jeroglífico, un cuento y una pesadilla (…). Cicciolina —nombre artístico— más que dar miedo supone una oportunidad para no condenar la animosa cruzada de parecer moralista». Es eso y mucho más. Quizás, demasiado.Usted era amiga de Federico Fellini. Fragmentos de esta entrevista aparecen en el prólogo del libro que cuenta sus memorias, publicado recientemente. Justo ahora que va a cumplir 75 años.Claro que era mi amigo. El libro se puede adquirir, por cierto, en mis redes sociales. Federico hablaba de mí como una providencia que debía hacer reflexionar sobre las máscaras o los estratos que componen la sociedad italiana cuando me miraba.Un espejo en que no todos se atrevían por miedo a no conocerse o aceptarse. Los italianos, me refiero. Hábleme de usted, ¿qué hace hoy?Trabajo en la tele, hago ‘shows’, busco productores para una película-documental sobre mi vida y acabo de publicar el libro. También personalizo todo tipo de gadgets (camisetas, discos, posters) o produzco vídeos de cumpleaños, bodas… Es que a mí me interesa el futuro.Pues yo quería preguntarle por Diva Futura, la agencia que supo intuir y cultivar el mito de las mejores estrellas del porno italiano de siempre. Creada por Riccardo Schicchi, con usted, Moana Pozzi, Eva Henger muchas más. No me apetece hablar de Schicchi ni de Diva Futura. La teníamos al 50%, pero él la quería toda. Perdí mucho dinero por fiarme demasiado. No permito que aparezcan aquí ni él ni Rocco Siffredi, enemigo número uno. Siempre habló mal de mí. Como verás, me resulta incómodo rescatar ciertos recuerdos, y no quiero hacer publicidad de nadie.Usted debutó en la industria pornográfica en 1983, con ‘La conchiglia dei desideri’ (La almeja de los deseos). ¿Quién fue el mejor actor porno de siempre?John Holmes, sin duda. Respecto a Schicchi, prefiero recordar los buenos momentos más bien, ya que insistes. Le conocí en Roma en 1974 [ella tiene la nacionalidad italiana]. Era un gran fotógrafo. No paraba de fotografiarme. Yo era una mujer muy guapa. Sí, te soy sincera. Era una chica muy guapa.Su tiempo en la música. Cedida Su tiempo en la música. CedidaHábleme de su infancia en Budapest. El pasado antes del pasado. Así lo prefiere, ¿no? Volver a esa niña que, después, tuvo que hacerse mayor.Nací en un hospital de Budapest un 26 de noviembre. Era al amanecer, tras una noche con muchas inclemencias. Mi madre se llamaba Ilona, y era una mujer llena de vitalidad. Me contó que yo sonreía siempre, al contrario de otras niñas de mi edad que estaban llorando todo el tiempo. Mi padre biológico nos abandonó cuando tenía tres años. Vivíamos en una casa muy humilde en Pest. Tenía dos habitaciones. Él era infiel a mi madre, mucho. Recuerdo también a mi hermano pequeño, Attila, quien orinaba en la cabeza de los inquilinos desde una pequeña terraza que teníamos arriba. Yo era muy inocente. Una que miraba con admiración e ingenuidad todo. Íbamos a las vías del tren a ver pasarlos. Nos daba miedo el humo… Ya soñaba con cogerlo y escapar lejos. Más que los propios sueños.Usted fue, de alguna manera, la gran fantasía de los italianos. El sueño prohibido de la psique. El inconsciente de Freud. ¿Sigue yendo a la iglesia?Soy católica, aunque no vaya ya. Creo en Dios. Mi infancia y adolescencia estuvieron llenas de armonía. Recuerdo, de niña, caminar por casa desnuda, y mi madre que insistía e insistía con ‘Serás una mujer importante algún día’. He vivido lo querido.No se equivocó su madre. ¿De su hijo quiere hablar? Nació del matrimonio tempestuoso con el artista pop-art Jeff Koons, maestro del kitsch. Una especie de alter ego de Warhol. Usted fue su musa, su gran obra de arte. Luego, el divorcio dramático y doloroso. Lleno de polémica entre dos celebridades.Mi hijo nació en 1992. Se llama Ludwig Koons. Vive en Nueva York, y también es artista contemporáneo. Con Jeff… No sé… Nuestro amor nació en Venecia. Me pidió matrimonio en la plaza de San Marco.Ilona o Cicciolina. Imagino que no ha sido sencillo desligar una de la otra. Quien quiera que sea, ha destacado por ser muy polifacética. Le faltaba la política, y ésta llegó. Mi primer discurso en el Congreso fue en 1991. Se titulaba así: ‘I guerrieri vanno e i pacifisti vengono’. Era un alegato para condenar la intervención militar italiana… Todo, en medio de una decisión polémica de la ONU, quien trataba de gestionar la paz con las armas.luciendo la bandera de Italia en su vestido. Cedida luciendo la bandera de Italia en su vestido. CedidaFue amiga de Silvio Berlusconi. Hábleme, para terminar, del partido que fundó y sus proyectos ley presentados.No voy a hablar de Berlusconi. De los decretos que presenté, destaco la institución de parques y hoteles del amor, unas normas respecto al ejercicio de la prostitución y la prohibición-comercialización-compraventa de pieles experimentando con animales. También la introducción de un estudio sobre la sexualidad en las escuelas de la República.Usted llegó del futuro a Italia, ataviada entonces con costuras oxidadas. Honorable Ilona Staller, quien incluso ofreció un cargo a Tinto Brass [maestro del cine erótico].No te he hablado de mi Partido del Amor en el Parlamento (Cámara y Senado). Era ‘sui generis’, porque se asomaba a un mundo ya repleto de gente, y es el de la política italiana. El eslogan era un corazón con dentro mi imagen difuminada. El programa estaba claro: abrogación de la censura, impuestos ecológicos, un no a las armas, y lo que te dije antes… Menos especulación inmobiliaria y más espacios de encuentros entre enamorados. Parques y estas cosas. Por cierto, las cárceles, yo luchaba por el afecto y el sexo en las cárceles. Es el amor, por si no te diste cuenta, quien soluciona los problemas del mundo. ¿Sabes que juego muy bien al ajedrez? Te lo cuento en la próxima entrevista.
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