Ana Rosa Quintana ha celebrado un hito histórico en Telecinco. La presentadora recordó cómo era el mundo cuando arrancó su programa en 2005, mucho antes de WhatsApp, YouTube, el iPhone o las redes sociales que hoy marcan la actualidad.
Aunque muchos no lo recuerdan, ‘Compañeros’ fue el debut de la actriz madrileña en 2002 con un papel secundario, Vero, cuando tenía 11 años.
La final se acerca, y la representante española en Vietnam ya tiene puesta toda la carne en el asador, como este espectacular vestido diseñado por Anderson Rodríguez para la prueba ‘Danzas del Mundo’.
Melendi ha sorprendido en la presentación de la nueva edición de ‘La Voz’ al salir en defensa del programa al sentirse aludido por unas declaraciones de Dani Martín, que meses atrás dijo que prefería «morir antes» que ser coach del formato.
El actor protagoniza la portada de ‘Men’s Health’ y nos regala un reportaje de lujo en el que abre su corazón como nunca. Su historia, su felicidad, sus duelos y lo que le queda por vivir.
La pequeña vino al mundo por cesárea el pasado 29 de agosto, en la Fundación Jiménez Díaz de Madrid. Hasta allí fueron a conocerla sus abuelas, Terelu Campos y Mar Flores, y de nuevo se evitaron.
Uno de los últimos debates surgidos en el universo 2.0 tiene en el foco a los influencers y su supuesta caída, algo de momento indemostrable. Pero es interesante ver cómo se mueve el mundo de los creadores de contenido en su búsqueda eterna por rentabilizar sus mensajes y una nueva vía se abre ahora desde Estados Unidos que sugiere una pronta exportación al resto del mundo: la política y cómo sacar dinero de las ideas y las opiniones. Un arduo y peligroso camino todavía en terreno todavía virgen.El asunto de la publicidad encubierta no es un tema precisamente nuevo. Por ejemplo, la Asociación de Usuarios de la Comunicación está en permanente campaña de vigilancia e intenta escrutar mensajes aparecidos en cuentas oficiales en su búsqueda de posible publicidad encubierta en redes sociales. De sus investigaciones han salido multas a creadores como Ibai o Jordi Wild. Y lo que queda por llegar.Normalmente se trata de contenidos comerciales con marcas detrás, aunque el problema está en cómo determinados influencers los camuflan para revestirlos de opiniones y recomendaciones aparentemente «sinceras» que luego no lo son tanto. El marketing de creadores de contenido movió cerca de 400 millones de euros en España el pasado año y se estima que cerca de 10.000 personas obtienen pagos por publicar contenido publicitario en sus redes. Un perfil con 600.000 seguidores puede llegar a ingresar gasta 6.000 euros por un vídeo en Instagram.El contenido ideológicoPor su parte, algo se ha comenzado a mover entre los propios usuarios y consumidores de contenido y según las últimas estadísticas, un 69,8% de los internautas considera que existe un uso o abuso de la publicidad encubierta y un 61,9% cree que la mayoría de las publicaciones de estos perfiles tienen carácter publicitario. La desconfianza comienza a anidar. En España y en el resto del planeta.La polémica sobre la publicidad encubierta en las redes ha alcanzado una nueva dimensión en Estados Unidos, pero esta vez por un motivo ideológico: demócratas y republicanos ya pagan elevadas sumas a creadores de contenido por manifestar su apoyo a ciertos candidatos… sin que nadie explique cuánto se ha pagado.La polémica sobre la publicidad encubierta en las redes ha alcanzado una nueva dimensión en Estados Unidos, pero esta vez por un motivo ideológico: demócratas y republicanos ya pagan elevadas sumas a creadores de contenido A estas alturas, no es ningún secreto que la pugna electoral y la transmisión de ideas está encontrando un amplio nicho en las redes sociales. Por ejemplo, a plataformas como TikTok se les otorgó en su día buena parte del éxito de Donald Trump en su regreso a la Casa Blanca en noviembre del 2024 en colaboración con los empresarios tecnológicos que controlaban las redes.El caso de Josh GreeneSegún indica ‘The New York Times’, «cada vez más influencers estadounidenses hablan de asuntos públicos y luchas partidistas» en las plataformas mediáticas. Y cita el ejemplo de Josh Greene, una estrella de las redes con sus más de 800.000 seguidores. Apoya al ala izquierdista del Partido Demócrata y se codea con gente como Bernie Sanders, senador por Vermont, o Zoran Mamdani, alcalde de Nueva York. Sus detractores -con Trump y sus acólitos a la cabeza- dicen que sus opiniones están matizadas por el sesgo del dinero.La legislación en Estados Unidos, como otras muchas, no regula este tipo de mensajes que sí están claramente delimitados por la reglamentación de la publicidad tradicionalCuentan que Josh Greene ha recibido dinero -directa o indirectamente- de al menos siete políticos y que ha llegado a cobrar más de 20.000 dólares de un aspirante a gobernador de California. El problema: la legislación en Estados Unidos -como otras muchas- no regula este tipo de mensajes que sí están claramente delimitados por la reglamentación de la publicidad tradicional. ‘The New York Times’ advierte que el «pago por influencia política» afecta por igual a los dos grandes partidos estadounidenses, y probablemente también a la nueva vía que ha surgido un poco más a la izquierda en los últimos tiempos. La cuestión es ver si esta publicidad ideológica encubierta y pagada también es exportable -o ya ha llegado- a Europa, incluida España.
La periodista ha mostrado orgullosa las cicatrices que hablan de todo lo vivido y reflejan el momento vital que atraviesa, decidida a no quedarse anclada en un pasado que no ha sido fácil.
Este fin de semana, Alejandra Rubio y Carlo Costanzia dieron la bienvenida a la pequeña Tessa. Un nacimiento que calma los malos rollo de la familia Campos.
La colaboradora de Telecinco ha contestado al dardo que le lanzó Mar Flores nada más convertirse las dos en abuelas por segunda vez.