Mantenerse en forma con el paso de los años no depende únicamente de pasar horas en el gimnasio. La alimentación, el descanso y, sobre todo, encontrar una actividad física que permita mantener la constancia son algunos de los factores que pueden marcar la diferencia. Un buen ejemplo es Antonio Lobato . A sus 60 años, la voz más conocida de la Fórmula 1 en España continúa practicando deporte de manera habitual y ha encontrado en la escalada una de sus grandes aficiones. Sobre su transformación física y los cambios que ha introducido en su alimentación habló en una entrevista concedida a Men’s Health, en la que repasó también cómo era su vida cuando viajaba continuamente siguiendo el Mundial de Fórmula 1.El reto de la vida nómadaLobato explicaba en la entrevista que, durante muchos años, su profesión hacía especialmente difícil mantener cualquier rutina. Los vuelos, los cambios horarios y las largas jornadas de trabajo condicionaban tanto su alimentación como el tiempo que podía dedicar a hacer ejercicio. «Comía fatal, no tenía tiempo para entrenar, la mitad del tiempo estaba fuera de España, no podía ir al gimnasio, montaba un poco en bici cuando volvía, pero era un desastre», reconocía Lobato al recordar aquellos años.Aquella situación comenzó a cambiar cuando su calendario profesional le permitió disponer de algo más de tiempo. El periodista empezó a organizar mejor sus entrenamientos y fue pasando por distintas disciplinas deportivas.Uno de los primeros grandes cambios llegó mientras todavía viajaba constantemente por los circuitos. Lobato se propuso introducir unas zapatillas de correr en la maleta y salir a entrenar aunque estuviera fuera de España. También se aficionó intensamente al ciclismo. Llegó a participar en tres ediciones de la Titan Desert y en numerosas pruebas antes de encontrar el deporte que actualmente ocupa buena parte de su tiempo libre: la escalada.«Me está poniendo mucho más fuerte y me lo estoy pasando muy bien, es superadictivo», aseguró sobre esta disciplina, que practica tanto en rocódromo como en montaña. Desde entonces, Lobato lleva años compartiendo jornadas de escalada y ha convertido lugares como La Pedriza en uno de sus refugios cuando el calendario de Fórmula 1 se lo permite. En una ocasión llegó a definir este enclave madrileño como «el sitio de mi recreo cuando no hay carreras».Qué desayuna Antonio LobatoEl cambio también ha llegado a su alimentación. Durante sus años de mayor actividad profesional reconoce que podía pasar muchas horas prácticamente sin comer para después llegar al hotel con un hambre enorme. «Hubo un tiempo en que estaba al límite de estrés y no comía nada», explicó sobre aquella época.Ahora intenta mantener mucho más orden. Su desayuno, por ejemplo, es bastante sencillo: «Siempre desayuno una barrita con aguacate, aceite, tomate. Después de escalar, me tomo una cerveza y un batido de proteínas», explica Lobato.
Samanta Villar es una de las periodistas más reconocidas en nuestro país. Saltó a la fama en 2009 por su estilo cercano e inmersivo en una época anterior a la hiperconexión de las redes sociales. Entonces, la audiencia la siguió especialmente por los temas que trataba en esos programas de ‘docureality’.Ahora tiene 50 años, es madre y ha dejado los reportajes a pie de calle, pero en su treintena vivió todo tipo de experiencias delicadas gracias al programa ’21 días’ . Vivió y contó cómo era dormir en la calle, fumar porros a diario, ser feriante o estar ciega, por nombrar algunos episodios.La barcelonesa recuerda esa estapa en una entrevista reciente en el podcast ‘ La fórmula del éxito ‘, presentado por Uri Sabat. Especialmente, trae a su memoria cómo fue aquellas tres semanas durmiendo entre cartones en un diciembre en Madrid . Aquella prueba fue el primer ’21 días’ que se emitió y el que más marca le ha dejado con el paso de los años. «Buscábamos, en ese formato, no solamente explicar la realidad, sino conmover al espectador», afirma. Eligió historias que interpelaran al público que las veía desde casa, que fueran cercanas y cotidianas, y que al mismo tiempo reflejaran una dura facta de la sociedad del momento. Samanta Villar durmió en la calle 21 díasAquella vez, Samanta organizó un reportaje de 21 días viviendo y durmiendo en las calles de Madrid, como tantas personas lo hacen por necesidad en el centro de la capital y otras ciudades españolas. Comenzó a principios de diciembre para poder grabar el último día en Nochebuena y terminar el rodaje en la mañana de Navidad . «Te das cuenta de que te puede pasar a ti en cualquier momento porque se trata de ir perdiendo como los pilares que forman la vida de cualquier persona funcional, normal y corriente. Pues la familia, el trabajo, los amigos, una motivación», explica. Las personas que le rodeaban en la calle perdían uno a uno sus pilares fundamentales. «Por lo que sea, pierdes el trabajo. Como pierdes el trabajo, no puedes pagar la casa. Como no puedes pagar la casa, te desaucian y primero vives en casas de amigos. Esta crisis provoca tu divorcio porque no lo podéis superar», enumera. El paso de esta vulnerabilidad protegida a la soledad del ‘sin techo’ está en lo psicológico.«Realmente es mucho más fácil que ocurra esto de lo que pensamos» Samanta Villar Periodista«Estás en una situación psicológicamente tan frágil , que -cuidado- no caigas en una adicción al alcohol, por ejemplo, y que tus amigos no te puedan alojar más en casa. Lo siguiente ya es ir a la calle». La periodista aprendió que «la primera noche no sabes a dónde ir y te encuentras durmiendo en un banco. Te has pegado la primera cabezada en la calle y viene la segunda, la tercera, la cuarta y se te hace bola ».Durante aquellos días, Samanta durmió sobre cartones, pidió alimento en comedores sociales, se duchó en aseos públicos y recibió ayuda de voluntarios jóvenes que repartían mantas y comida cada día. «Realmente es mucho más fácil que ocurra esto de lo que pensamos», reflexiona.El shock de la vuelta a casaUno de los momentos que lleva clavados de aquella grabación fue el momento de apagar las cámaras y volver a casa, a su normalidad . El equipo de ’21 días’ se disolvió a las 8h de la mañana del día de Navidad. Después de grabar sin descanso durante tres semanas y con la emoción a flor de piel después del inusual día de Nochebuena, Samanta recogió su mochila y volvió a su piso. «Entonces mis amigos de la calle no tienen este privilegio que yo tengo» Samanta Villar Periodista«Yo llego a mi casa, entro, dejo mi mochila, la de los 21 días y me hice un té y me senté en el sofá . Me pasé 2 horas de reloj sentada con la taza de té en silencio», recuerda. Durante aquellos minutos de shock, la periodista tuvo que recordar algo tan simple como que esa casa era suya. Se había olvidado de cómo era su vida antes de la grabación.Su primera reacción después de entender la vuelta a su casa fue querer ayudar. «Estableces una amistad con la gente con la que has rodado. Entonces mis amigos de la calle no tienen este privilegio que yo tengo. Y ahora y ahora yo estoy aquí y tu impulso es, ‘ voy a ayudarles ‘», recuerda. Pero no todas las buenas intenciones son útiles o seguras: «¿Y cómo les ayudas? ¿Qué vas a hacer? ¿Te los vas a meter en casa? ¿Cuánto tiempo? ¿Cómo? ¿Qué va a pasar? ¿Sabes que antes o después se va a tener que ir? ¿A dónde?». Le surgían otras preguntas ás duras, como « ¿Qué capacidad tiene esa persona también de soportar una realidad que no sea esa? Es decir, que muchos de ellos no quieren ir a una casa de prestado».De los cartones a la comida de Navidad en familiaDurante un tiempo después de grabar aquella inmersión en la vida de la calle, Samanta Villar ( @samantavillar ) luchó contra la culpa de no poder ayudar. Ahora, repite en su entrevista este mensaje de gratitud que aprendió aquellos días: «Yo que tengo esta suerte tengo que aprovecharla porque ya no es solo que tenga el derecho de ser feliz, es que yo creo que tengo la obligación de ser feliz ».
La vida de Claudia Rodríguez ha cambiado mucho en los últimos años. La creadora de contenido ha acompañado a Marc Cucurella en el espectacular crecimiento de su carrera deportiva , primero en Inglaterra y, más recientemente, con su llegada al Real Madrid. Juntos han formado una familia con sus tres hijos, Mateo, Río y Bella, y han afrontado algunos de los momentos más difíciles de su vida, como el diagnóstico de autismo de su hijo mayor, una experiencia de la que ambos han querido hablar públicamente para ayudar a otras familias. Todo ello ha hecho que, para muchos, Claudia sea conocida principalmente como la mujer del futbolista. Sin embargo, desde hace tiempo, y con mucha discreción, trabaja también en construir su propio camino profesional.Más allá de las redes sociales, donde reúne una comunidad cada vez mayor, y de su implicación en diferentes iniciativas relacionadas con la divulgación sobre el autismo, Claudia acaba de poner en marcha un nuevo proyecto empresarial. Se trata de Lunara Studio SL, una sociedad constituida el pasado 26 de junio junto a una de sus mejores amigas, con quien figura como administradora solidaria.La empresa nace con el objetivo de abrir un estudio dedicado al bienestar y al cuidado físico , un espacio en el que tendrán cabida disciplinas como pilates, yoga, entrenamiento funcional, movilidad, técnicas hipopresivas, barre, respiración consciente o mindfulness. La sociedad cuenta con un capital social inicial de 3.000 euros y supone el primer gran proyecto empresarial de Claudia al margen de la carrera deportiva de su marido.La elección del sector tampoco parece casual. El deporte y el bienestar forman parte desde hace años de su rutina diaria . De hecho, en una entrevista reciente concedida a la revista ‘Woman’, Claudia explicaba que intenta entrenar fuerza tres veces por semana y acudir a clases de pilates siempre que encuentra un hueco. «Me gusta el deporte, creo que es importante y además un ejemplo que deben ver mis hijos en mí», aseguraba al hablar de los hábitos que intenta mantener pese al ritmo de vida que lleva.Ese interés por el bienestar parece haber encontrado ahora una salida profesional con un proyecto que lleva preparando desde hace semanas junto a una persona de su máxima confianza . Una iniciativa que llega, además, en un momento especialmente importante para la familia, después de un verano marcado por el cambio de ciudad tras el fichaje de Marc Cucurella por el Real Madrid.Figura emprendedoraSu historia comenzó hace ya varios años, cuando ambos eran apenas unos adolescentes. Desde entonces han vivido juntos todas las etapas de la carrera del futbolista, desde sus primeros pasos en la élite hasta convertirse en uno de los laterales españoles más reconocidos del panorama internacional. En ese tiempo también han formado una familia numerosa y han aprendido a convivir con las exigencias que implica la carrera de un deportista de primer nivel.Precisamente sobre ese papel habló hace unos meses durante su entrevista con Cruz Sánchez de Lara en el programa ‘Madres: desde el corazón’, donde reconocía que muy pronto entendió que la relación con Marc iba a condicionar el rumbo de su vida . Explicó que decidió dejar las oposiciones a Policía Nacional para acompañarlo en las diferentes etapas de su carrera y construir un proyecto de vida juntos. Una decisión que siempre ha defendido como una elección personal y no como una renuncia.En esa misma conversación mostró también la faceta más desconocida de su familia al recordar el duro proceso que vivieron tras el diagnóstico de autismo de su hijo mayor. «Marc y yo lo pasamos muy mal con el tema de Mateo. Te puede separar o unir y nosotros nos unimos muchísimo» , confesaba. Unas palabras con las que quiso transmitir que, pese a las dificultades, aquella experiencia terminó fortaleciendo todavía más su relación y cambió por completo su manera de entender la maternidad.Desde entonces, Claudia ha aprovechado la visibilidad que le proporciona su presencia en redes sociales para hablar con naturalidad sobre el autismo, participar en pódcast y entrevistas y compartir el aprendizaje que ha supuesto para toda la familia . Una labor que ha sido muy bien recibida por otras familias que atraviesan situaciones similares y que ha ampliado su perfil más allá del de pareja de un futbolista, que es una posición que ella siempre defiende, pues siempre deja claro que más allá de ‘mujer de’, es una persona en sí misma con sus propios intereses y aspiraciones.Ahora, esa faceta divulgativa convive con una nueva ilusión profesional. La apertura de Lunara Studio supone un paso muy importante en su experiencia laboral , porque aunque durante años haya sido una figura imprescindible en la carrera de Marc Cucurella y uno de sus principales apoyos dentro y fuera del campo, Claudia Rodríguez demuestra con este proyecto que también quiere escribir su propia historia. Un camino que empieza de la mano de una de sus mejores amigas y que une dos aspectos muy presentes en su vida: el deporte y el bienestar.
El entrenador de la Selección reconoce que tiene una fuerte vinculación con la ciudad, que vive horas críticas, y pide soluciones tras la entrada masiva de marroquíes: «Los políticos deben estar a la altura de lo que demanda todo un país».
Era uno de los elementos decorativos que más me gustaban de la casa de mi abuela. Las servilletas le quedaban de fábula y la más parecidas están en esta compañía francesa.
Dani Ceballos vive uno de los momentos más importantes de su vida dentro y fuera del campo. El futbolista ha regresado al Betis, el club de su corazón, después de casi una década lejos de Sevilla y acaba de ser padre de mellizas junto a Luna Serrat, nieta de Joan Manuel Serrat.
La periodista y psicóloga no se corta y reacciona a la nueva ilusión de Nuria Fergó tras romper con Juan Pablo Lauro: «Magia, felicidad y amor para todo el mundo».
Tras horas de sol, mar y cloro, esta coach de belleza te ofrece las claves para recuperar la piel. «Se resume en cuatro pasos innegociables: limpiar, exfoliar, oxigenar y activar los fibroblastos», afirma.
El escritor y columnista habla sin tapujos de la situación en Ceuta: «No podemos forzar la bondad y la prudencia de la gente. Esa situación, tal como está, es insostenible», asegura.
Francesc Garrido aparece en una de las series españolas más potentes de Netflix: un thriller gallego de dos temporadas, que junto a ‘La Nena’, fue uno de los últimos trabajos del actor antes de su muerte.