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En 1995, España tenía un ídolo innegable: Chiquito de la Calzada . Su lenguaje invadía las calles, los platós y hasta los discursos oficiales. La sociedad española se rendía ante el humorista que revolucionó a una generación. Pero una noche, el programa más visto de la televisión privada, ‘Esta noche cruzamos el Mississippi’, emitido en Telecinco y presentado por Pepe Navarro, decidió dar un golpe maestro: presentar a Lucas Grijander, un personaje inquietantemente parecido a Chiquito (al que daba vida el actor Florentino Fernández). Tan parecido que pronto empezó a ocupar su lugar. Para Gregorio Sánchez, el hombre detrás del mito, aquello era una pesadilla. Tras años de lucha para alcanzar la fama, veía cómo le arrebataban su identidad ante millones de espectadores. Así dio comienzo uno de los litigios más insólitos de la historia española: Chiquito contra Lucas Grijander , en una batalla judicial por algo que ya parecía pertenecer a todos. El asunto ha vuelto a la palestra este 1 de octubre, fecha del estreno de ‘El otro Chiquito’, un documental original de Movistar Plus+ centrado en uno de los litigios más singulares de la historia reciente de España. Tras la demanda interpuesta por Chiquito contra Florentino y la productora de Pepe Navarro, el tribunal debió dilucidar si se trataba de un plagio —y, por lo tanto, una vulneración de la imagen del cómico malagueño— o de la mera parodia de un personaje que ya era de dominio público. «Yo no era consciente de que le pudiera molestar a Chiquito», asegura el humorista en el documental. «Ahora las reglas sobre la propiedad intelectual están más establecidas. Entonces se estaban explorando, no había una ley sobre ello y de ahí que surgiera este conflicto entre Chiquito de la Calzada y sus imitadores en la cadena de la competencia», ha comentado Javier Morales, uno de los realizadores de un documental ideado por Diego San José.El acervo cultural de un pueblo¿Y qué pasó finalmente? Pues que un juzgado de Madrid acordó el sobreseimiento de la causa, aduciendo que Lucas Grijander era una parodia de Chiquito. Entre otras cosas, la sentencia judicial dejó claro que Chiquito de la Calzada no era «un personaje», sino un nombre artístico que popularizó expresiones como «hasta luego, Lucas» o «por la gloria de mi madre», entre otras tantas, sin que estas pudieran «ser objeto de propiedad intelectual » al formar parte del «acervo cultural» de un pueblo. Chiquito de la Calzada y Lucas GrijanderPero cabe apuntar que ‘El otro Chiquito’ no es solo la crónica de un jaleo que acabó en los tribunales. También es un bonito homenaje a la figura de Chiquito, quien pasó del anonimato más absoluto a convertirse en un verdadero fenómeno social gracias a sus apariciones semanales en el programa ‘Genio y figura’, emitido en Antena 3 entre 1994 y 1995 y seguido cada semana por varios millones de espectadores. «Yo soy artista de toda la vida», comentó una vez el malagueño, que era hijo de electricista y a los ocho años ya cantaba flamenco en los tablaos. «Fui cantante solista en un espectáculo chiquitito. Luego me metí en cuadros flamencos, cantando en ventas y en fiestas particulares. Aquella época fue muy mala. No había apenas tablaos, tan solo uno o dos, y teníamos que alternar con señoritos». Chiquito hizo bolos en varios países incluido Japón, donde llegó a residir dos años acompañando a figuras del flamenco, y tres meses antes de debutar en la tele nacional trabajaba de palmero y cantaor en fiestas al mismo tiempo que actuaba de cuentachistes. De hecho, fue en una celebrada en Torremolinos donde lo descubrió el director, guionista y productor Tomás Summers, creador de ‘Genio y figura’. ‘El otro Chiquito’ es un homenaje a la figura del artista, quien pasó del anonimato más absoluto a convertirse en un fenómeno social Según contó este luego, tras la primera emisión un jefe de la cadena le llamó para comentarle que el programa estaba muy bien, pero que «había que quitar a ese señor mayor» . Summers le convenció, argumentando que aquel malagueño sesentón podía «hacer el programa más atractivo para todos los públicos y fidelizar a los espectadores de más edad». Chiquito no solo consiguió cerrar la boca al gerifalte, sino que además se erigió en la gran estrella del programa. «En los chistes de Chiquito, los chistes eran lo de menos», apunta San José. «Aquellas historias sólo eran la excusa para llegar a una dimensión a la que nunca ha vuelto el humor español. Una dimensión absurda y retorcida en la que un desconocido de sesenta y dos años puso a todo un país a decir palabras que no querían decir nada».Al año de empezar ‘Genio y figura’, Chiquito ya nadaba en la abundancia . Su impacto cultural y sus particulares expresiones revolucionaron nuestro país hasta el punto de que ciertas marcas comerciales capitalizaron enseguida su imagen (su cara ocupó las bolsas de snacks y adornó los llamados chiquitazos), y hasta se lanzó un vídeo con sus mejores chistes que generó varios millones de euros en ventas. Además, en dos años protagonizó tres largometrajes y durante una buena temporada fue reclamado tanto para actuaciones en fiestas de pueblo y privadas como para programas de variedades. Luego, su fama empezó a apagarse, aunque el director Javier Ruiz Caldera lo fichó para que protagonizase un memorable encuentro con Leslie Nielsen en la paródica Spanish Movie, y varios humoristas comenzaron a reivindicar su figura en los 2010.Éxito y caídaLa muerte de su esposa Pepita García, en marzo de 2012, supuso un punto de inflexión en la vida del humorista, que entonces se quedó sin su principal apoyo de cinco décadas. «Pepita era mis pies y mis manos, lo era todo, lo perdí todo», llegó a confesar el humorista, que en 2014 accedió a hacer un cameo en Torrente 5, de su fan Santiago Segura, y en octubre de 2017 fue ingresado en el Hospital Regional de Málaga tras ser rescatado por los bomberos de su casa después de sufrir una caída. Esa vez consiguió esquivar la muerte, pero al poco sufrió una angina de pecho y tuvo que regresar al mismo centro hospitalario, donde el 11 de noviembre cerraría los ojos a la vida. Entonces contaba 85 años y llevaba ya varios retirado y afligido.
La reciente muerte del fotógrafo italiano Umberto Pizzi , considerado el último paparazzo de la mítica época de la Dolce Vita romana, ha reabierto el debate sobre el devenir de una profesión nacida al calor del cine de Federico Fellini. Sin embargo, el adiós a los pioneros no supone la muerte de la prensa rosa, sino el reflejo de su propia reinvención. Lejos de extinguirse, la fascinación por la vida de las celebridades está más viva que nunca, aunque el negocio haya experimentado un giro radical en sus formatos, en las normas y los canales de difusión.Durante más de dos décadas, España vivió una auténtica era de esplendor en la prensa rosa. Entre los años 80 y mediados de los 2000, los paparazis no eran simples fotógrafos de prensa, se convirtieron en auténticos reporteros de trinchera donde arriesgaban su dinero y muchas horas de sueño a cambio de capturar la fotografía deseada sin filtros ni retoques. Sin embargo, la profesión del auténtico paparazi ha sufrido una transformación que la sitúa hoy al borde de la extinción. Para comprender las dimensiones de este cambio, ABC habla con tres de los rostros más destacados de aquella época, los paparazis Diego Arrabal, Antonio Montero y Jordi Martín. Sus historias reflejan el paso de un periodismo de picardía, persecución, camuflaje y viajes exóticos a un nuevo escenario dominado por las redes sociales, los cambios sobre la privacidad y la irrupción de una nueva hornada de celebridades que poco tienen que ver con los grandes mitos del corazón.«Hace dos días me impactó ver una entrevista de Fabiana Sevillano, una influencer que yo ni sabía quién era, y decía: ‘Tengo que dar las gracias por salir cada día en las redes de Javi de Hoyos, porque gracias a eso hoy soy quien soy . Si no hubiera salido ahí, hoy no tendría las marcas que tengo detrás’», explica como ejemplo Jordi Martín.El ‘periodismo de raza’El concepto del auténtico paparazi difiere radicalmente del fotógrafo que acude a una alfombra roja o a un photocall. Como detalla Martín, «los paparazis realmente somos los que tenemos los ojos en la calle y los que vemos todo». Es un trabajo basado en la investigación pura, el riesgo y la discreción. Diego Arrabal añade que el paparazi real era «el que está escondido detrás de un seto en un campo cuatro días para conseguir una imagen. Los personajes se enteraban de las cosas cuando se veían en las revistas».El paparazi Diego ArrabalEn aquellos años de esplendor, la tecnología apenas comenzaba a despuntar y la astucia para conseguir información privilegiada marcaba la diferencia. Antonio Montero relata cómo algunos paparazis utilizaban los denominados scaners de radio: «Era un cacharro, una especie de walkie-talkie, que se sintonizaba a la frecuencia de los teléfonos analógicos de las casas… Si te ponías cerca de esa casa, podías escuchar todo lo que se hablaba en ese teléfono . Incluso se sintonizaban los intercomunicadores de los bebés».Estos aparatos sirvieron a los fotógrafos y los propios medios de comunicación para validar las informaciones: «Se obtenían pistas cruciales sobre vuelos, billetes de avión o llamadas de parejas furtivas». No se publicaban las escuchas, pero permitían a los fotógrafos ser los primeros en llegar al lugar para cazar al famoso in fraganti. «El auténtico paparazi es el que está escondido detrás de un seto en un campo cuatro días para conseguir una imagen» Diego ArrabalTransmitir las fotos robadas en directo a principios de los noventa, exigía auténticas heroicidades. Montero recuerda tener que revelar carretes de diapositivas en tiendas de Nueva York, Argentina o Costa Rica, o bien transportar su propio laboratorio químico a hombros. Con la aparición de los primeros escáneres digitales para los negativos del carrete, enviar una selección de fotos podía convertirse en una autentica pesadilla: «Tardábamos a lo mejor tres horas en meter 17 o 18 fotos con el ordenador enchufado en la recepción de un hotel, desenchufándoles su conexión telefónica. La llamada internacional nos podía costar 3.000 euros para mandar 16 fotos».El paparazi Antonio Montero CedidaA pesar de esa inversión enorme en hoteles, coches de alquiler o helicópteros, el negocio compensaba. Diego Arrabal explica que viajar a otra parte del mundo implicaba un gran desembolso —a veces de 6.000 o 15.000 euros que adelantaban de su propio bolsillo —, pero la posibilidad de vender una portada por 25.000 o 40.000 euros justificaba ese riesgo económico. Durante el apogeo de la época, las cabeceras de las revistas disponían de presupuestos multimillonarios y peleaban con agresividad por mantener el monopolio de las exclusivas. Las cantidades que se movían en el sector alcanzaban unas magnitudes que hoy serían impensables. «Tardábamos a lo mejor tres horas en meter 17 o 18 fotos con el ordenador enchufado en la recepción de un hotel. La llamada internacional nos podía costar 3.000 euros» Antonio MonteroDiego Arrabal ostenta el récord de haber conseguido la exclusiva mejor pagada en la historia de la prensa del corazón con el seguimiento a la Princesa Diana de Gales. «Fueron las fotos de Lady Di en topless. Pagaron en aquel momento un millón doscientos mil dólares (doscientos millones de pesetas) . La compró la revista ¡Hola! para no publicar, porque Eduardo Sánchez Junco, dueño de la revista, ya tenía en la cabeza lanzar la edición inglesa de Hello! y qué mejor campaña publicitaria para la cabecera que retirar del mercado las fotos de la ‘princesa del pueblo’». De hecho, eso le sirvió para que en la presentación de la nueva revista inglesa la estrella invitada fuera la propia Lady Di.Foto realizada por Diego Arrabal a Lady DiPor su parte, Jordi Martín recuerda otros de los hitos de aquella época: «El bikini de la Reina Letizia que consiguió mi amigo Sergio en 2014 se pagó en más de 600.000 euros. Pero, ¿hoy qué podría valer ese bikini? 50.000 euros como mucho, si es que alguna revista puede pagarlo. A mí la exclusiva más cara me la pagaron en 100.000 euros, pero en el sector ha habido reportajes de 250.000, 300.000 o hasta de 600.000 euros». Incluso en reportajes aparentemente sencillos se alcanzaban sumas desorbitadas debido a la feroz puja entre publicaciones rivales, tal como rememora Antonio Montero: «Llegué a vender cosas que yo mismo pensaba: ‘¿Cómo puedo vender esto?’. Vendí casi por 50.000 euros una jura de bandera de Alberto Cortina hijo. En esa época salieron revistas que rivalizaban directamente con las revistas tradicionales y ¡Hola! pagaba el doble de lo que había pagado nunca con tal de que el material no llegara a otros medios ».Un sector acorraladoEl declive de la prensa rosa no se debe a un único motivo, ha sido la suma de varios factores lo que ha acabado con su modelo de negocio tradicional.Diego Arrabal señala al endurecimiento del marco legal como uno de los grandes culpables del declive. «Antiguamente se fotografiaba a figuras públicas en piscinas, casa o restaurantes, pero las leyes de protección de la intimidad y el honor se endurecieron. Nuestro trabajo siempre estaba en el filo de la navaja … Cuanta más protección legal haya para cualquier ciudadano, más va eso directamente en contra de lo que ha sido nuestro profesión».Tanto Arrabal como Montero y Martín coinciden en que la llegada de las redes sociales dinamitó la exclusividad. Antes, el fan necesitaba comprar una revista para saber de su ídolo, hoy en día es el propio personaje quien decide qué publicar. Además, cualquier persona con un smartphone puede fotografiar a un famoso y viralizar la imagen en minutos, acabando con el factor sorpresa y el valor comercial.«El verdadero morbo del paparazi era pillar a la famosa en topless o empezando una relación secreta» Jordi MartínAntonio Montero sitúa un punto de inflexión decisivo en el año 2000 con la emisión de programas como ‘Tómbola’ o ‘¿Dónde estás corazón?’: «La televisión comenzó a nutrir sus contenidos con el material de las revistas, mostrando a los personajes en movimiento y erosionando las ventas del quiosco. Posteriormente, al empezar a pagar cifras de entre 80.000 y 100.000 euros por acudir a un plató, los propios famosos entendieron que era más lucrativo para ellos en lugar de tener que sufrir la persecución de las cámaras».La primera aparición televisiva de Chabeli Iglesias fue en el prograa Tómbola RedesOtro problema fue que las revistas tradicionales no lograron conectar con las nuevas generaciones ni invertir a tiempo en el entorno digital. Jordi Martín contrasta cómo portales estadounidenses como TMZ lograron adaptar el lenguaje de la prensa rosa al soporte online, mientras que los directores de las principales revistas españolas rechazaron durante años la transición digital bajo la premisa de que sus lectoras jamás utilizarían una tablet para consumir información del corazón. «Hoy en día, nadie lleva una revista en la mano».Relevo generacional y reinvenciónLa transformación del negocio coincide también con un claro relevo en el perfil del famoso . Para los paparazis de la vieja escuela, los personajes de antes —como Isabel Preysler, Ana Obregón o Mar Flores— generaban un interés masivo que nada tiene que ver con los creadores de contenido actuales. Jordi Martín señala con cierta tristeza cómo los rostros emergentes son influencers cuyo contenido difiere de los reportajes de calle tradicionales: «Las niñas jóvenes de hoy prefieren a una Marta Díaz o una María Pombo. Pero esas influencers ya cuelgan su vida en bikini con su marido y sus hijos en sus propias redes. El verdadero morbo del paparazi era pillar a la famosa en topless o empezando una relación secreta».El paparazi Jordi Martín con el actor y cantante Will Smith CedidaDe los más de 150 paparazis que trabajaban en España durante la época dorada, apenas restan unos 30 en activo. Muchos fotógrafos han tenido que reorientar su carrera profesional al no poder sostener sus ingresos como colaboradores televisivos o buscar un trabajato totalmente diferente como conductores de taxi, camareros o comerciales. Los pocos que continúan en la calle sobreviven vendiendo reportajes locales por cifras que oscilan entre los 500 y 1.500 euros, muy alejados de las grandes sumas de dinero de antaño. El oficio del paparazi clásico, aquel que pasaba días de guardia en un coche alimentándose con café de termo a la espera del disparo millonario, ha llegado prácticamente a su fin. La prensa rosa continúa viva porque la atracción por la vida ajena nunca dejará de existir, pero el negocio de las exclusivas millonarias ha cambiado para siempre . Hoy el chisme es inmediato, gratuito y lo distribuye el propio protagonista a través de sus redes.
Hasta hace apenas tres meses, Fabián Balestrino trabajaba únicamente como agente de reservas VIP en un famoso beach club de Ibiza, sin embargo su vida cambió radicalmente durante un viaje con una amiga cuando se puso a ‘trastear’ con la Inteligencia Artificial como hobby y surgió la revolución: «Vi en Instagram unos vídeos de un influencer ruso que clonaba famosos internacionales y me dio curiosidad. Hice un tutorial básico y empecé a crear», comienza explicando Balestrino en conversación con ABC. La primera en probar el experimento fue Tamara Gorro . Lo publicó en sus redes sociales justo antes de subirse al avión de vuelta a casa y cuando aterrizó descubrió que la propia empresaria lo había reposteado en su cuenta de Instagram y sus seguidores empezaron a subir como la espuma hasta los más de 30.000 con los que cuenta ahora. «Fue una auténtica locura», reconoce. A raíz de este primer éxito, Fabián no ha dejado de clonar famosos. Más de 60 entre los que se encuentran artistas españoles como Aitana, Ana Obregón, Pablo Motos, Miguel Bosé, Lamine Yamal o Rosario y también internacionales como Shakira, Mariah Carey, Cardi B o Ricky Martin, entre muchos otros. Y con lista de espera. Un proyecto que le ha llevado a sacrificar su vida social para conseguir su sueño. «Si me da lo suficiente para vivir me encantaría dedicarme a esto », confiesa. Ahora compagina su trabajo en hostelería atendiendo el teléfono, respondiendo emails y mensajes de whatsapp con su verdadera pasión: la Inteligencia Artificial. De momento ha creado un tutorial de pago sobre cómo hacer estos avatares que le está reportando mucho éxito: «Me he sacado bastante dinero con eso» , y también da clases particulares online por 100 euros la hora: «Es algo que ya de por sí me gusta, pero encima tiene muy buen feedback con la gente entonces ya sí que tengo una razón para dedicarme a ello plenamente». Además, alguna agencia de comunicación ya se ha puesto en contacto con él: «Cuando me llamaron era muy pronto y les di largas, pero ahora ya me veo capacitado para enseñarles», explica. «Si algún famoso me pide que quite su vídeo no tengo ningún problema y lo elimino»Con mucha dedicación y esfuerzo, Fabián ha ido perfeccionando su técnica y a día de hoy es casi un experto. «Tardo entre 54 y 90 minutos en crear un avatar», aunque no siempre es tan fácil. Más de uno se le ha resistido: « Mario Casas es el que más me ha costado porque después de crear el avatar con su cara, al ponerla en movimiento se me deformaba y muchos gestos me salían muy raros…», reconoce. Aunque lamenta que, después de tanto trabajo, el actor no le haya escrito para valorar su trabajo: «Ese vídeo tiene más de un millón de visitas y miles de reenvíos, es obvio que lo ha visto».ReconocimientoPues, aunque en sus vídeos parece que son los propios famosos los que le piden a Fabián que les cree su imagen con IA, eso es parte del márketing. «Yo envío un mensaje privado por redes sociales a todas las celebrities pidiéndoles permiso para hacer su avatar. Después hay un margen legal de tiempo y si no dejas a la persona en cuestión en ridículo o no haces venta con su imagen , en principio no hay problema. Lo mío es en modo parodia y humor», aunque deja claro que «si la persona me pide que quite su vídeo no tengo ningún problema y lo elimino». Los que sí han alabado su trabajo han sido, además de Tamara Gorro, otras famosas como Ana Obregón, Carmen Lomana, Carolina Sobe, María Jesús Ruiz o Aida Nízar. «Carmen Lomana me confesó que al ver mi vídeo se asustó porque no recordaba haber hecho eso: ‘Me deja sorprendida y un poco asustada al verme manipulada. No entendía nada hasta que me di cuenta que era IA y vi lo que se puede hacer con ella’», le escribió la socialité. Aunque acaba de empezar, ha conseguido que se le reconozca por su trabajo: «Me han parado dos o tres veces por la calle. Eso me da muchísimo subidón porque es genial que la gente valore lo que hago », aunque tampoco se libra de las críticas y los haters: «A veces me aburro y les respondo, pero otras yo paso. Pero no me afectan nada», asegura. Ahora, convertido en todo un maestro de la Inteligencia Artificial y mientras su Intagram sigue creciendo, Fabián Balestrino sueña con el día en el que pueda dedicarse profesionalmente a esto, siendo su seña de identidad.
Belén Esteban es, probablemente, uno de los rostros más reconocidos de España. Su salto a la fama estuvo ligado a la relación sentimental que comenzó con el torero Jesulín de Ubrique , con quien tuvo a su hija Andrea. A partir de entonces, su vida personal despertó un enorme interés entre los espectadores.Sin embargo, mucho antes de los focos, los platós y las cámaras, la llamada princesa del pueblo fue una niña como tantas otras, con una infancia alejada de la exposición mediática. Tras el personaje que ocupa día a día la pequeña pantalla, existe una historia que poco tiene que ver con la imagen que hoy, a sus 52 años , proyecta. En una entrevista para el programa de radio ‘Herrera en COPE’ concedida en 2023, la colaboradora de televisión recordó su niñez y explicó cómo fue crecer en el seno de una familia humilde . La infancia de Belén Esteban en el seno de una familia humildeBelén Esteban creció en el barrio de San Blas , en Madrid, en el seno de una familia humilde. Su padre, Francisco, fue pintor, y su madre, María del Carmen, fue limpiadora en unas galerías comerciales y en el colegio en el que estudiaba su hija. La colaboradora de televisión aseguró en COPE que tuvo una infancia «feliz». «Daría todo por volver» , declaró. Y es que, a pesar de las dificultades, ella siempre se ha quedado con lo bueno. «Mis padres han trabajado muchísimo para sacarnos adelante» , indicó.Criada por sor MercedesSi hay una persona a la que Belén Esteban recuerda con especial cariño, esa es sor Mercedes . «Fue mi monja, que yo la he querido mucho. Me llevaba a todos lados mientras mi madre limpiaba. Me crio ella, se ocupaba de mí e íbamos juntas a todos lados», explicó en la charla. La madrileña relató algunas de las cosas que la religiosa hacía por ella: «Me acuerdo que la gente dejaba ropa y ella siempre buscaba algo para mí . Fue un pilar enorme en nuestra vida». Además, compartió un dato curioso que las unió aún más. «Fíjate qué casualidad, mi cumpleaños es el 9 de noviembre y el suyo es el 8 de noviembre, como el de mi padre», comentó. La mujer falleció hace un tiempo, pero llegó a conocer a su hija. « Andrea era su locura . Cuando la miraba, me veía a mí», aseguró.Domingos en familia con un plato de cocido sobre la mesaBelén Esteban echó la vista atrás en COPE y habló de cómo eran los domingos en familia. « Se comía cocido y siempre venía mi abuela Carmen . Tengo muy buenos recuerdos», dijo.La ex de ‘Sálvame’ aclaró que sus hermanos, que eran más mayores, se iban con sus amigos o al descampado de al lado de casa. Sin embargo, esto no le preocupaba, pues aprovechaba para pasar más tiempo con su padre y ver con él la televisión . «Le encantaban las películas del oeste y todos esos programas de llorar. Somos muy llorones», relató.
Este viernes en Noruega el Rey Haakon y su hija, la heredera Ingrid , han debutado en la apertura del Storting, el Parlamento, el que es el primero de muchos actos de este tipo que tendrán que compartir. Sobre todo porque la Reina Mette-Marit , esposa del monarca, ha tenido que ausentarse en esta ocasión como ya ha tenido que hacer en tantas otras desde que ascendiera a esta posición. Por ejemplo, también se ausentó del besamanos posterior al funeral de Harald V. Horas antes de la cita, la Casa Real noruega anunciaba una vez más que los problemas de salud de Mette-Marit le impedirían acudir al acto. La Reina tiene una «infección respiratoria» , explicaba el medio noruego ‘NRK’, algo que teniendo en cuenta su delicado estado de salud tras el trasplante resulta especialmente preocupante. Sin embargo, han querido quitarle peso a la situación: «No es raro que surjan complicaciones después de un trasplante pulmonar. La Reina ha sufrido varias complicaciones después de su operación, incluida la de hoy », explicaban desde Palacio.También ha hecho lo mismo el médico que jefe de neumología del Rikshospitalet, donde Mette-Marit fue sometida al trasplante, que ha querido tranquilizar a la población: « Estamos satisfechos con su progreso . La reina aún se encuentra en un período de rehabilitación que durará aproximadamente un año después de la operación». Cuando se anunció su alta hospitalaria ya se había adelantado que en los meses siguientes situaciones como esta podrían darse, ya que la adaptación es lenta y delicada.En 2018 Mette-Marit fue diagnosticada de una fibrosis pulmonar crónica, tras lo que se ha enfrentado a varios bajones de salud. Coincidiendo con las polémicas de su hijo Marius, acusado de violación y agresión a varias mujeres, y su propia controversia por su amistad con Jeffrey Epstein, su estado de salud terminó por deteriorarse más aún este año. Por eso fue intervenida para realizar un trasplante de pulmón poco antes de la inesperada muerte del Rey Harald de Noruega, ascendiendo así a Reina. Y aunque su posición como consorte tiene mucho peso en otras monarquías europeas, Haakon tendrá que asumir el reinado apoyándose en su hija tal y como ha hecho en esta jornada. Ingrid Alexandra de Noruega estudió el pasado curso en Sídney , pero trasladó su expediente a Oslo para poder estar cerca de su madre dada la delicada situación que está viviendo. Nadie se podía imaginar que esta decisión facilitaría también su posición actual, ahora convertida en heredera, y cubriendo el espacio de representación que no puede ejercer su progenitora.El periodo de luto de la Familia Real continuará hasta el próximo 9 de octubre, por lo que la joven heredera ha cumplido con el protocolo con un estilismo en riguroso negro con el que, sin embargo, ha vuelto a demostrar su sentido del estilo y la moda.
Gypsy Rose Blanchard se hizo famosa por su trágica y truculenta historia. Con solo 24 años, había urdido un plan para que su novio, al que había conocido por internet a escondidas, matara a su madre, conocida como Dee Dee Blanchard . Ahora se enfrenta a un nuevo escándalo tras la inesperada muerte de Ken Urker , el que era su prometido y padre de su hija Aurora, de menos de dos años, en el día en el que cumplía 33.En un comunicado que ha compartido Gypsy Rose, que tiene ahora 35 años, asegura que el que era su pareja ha fallecido a causa de una sobredosis, y no sabe si ha sido intencional o no. Explica que el padre de su hija llevaba un tiempo atravesando una mala racha a nivel emocional y que le afectaba profundamente el odio que recibía en redes sociales. Asegura que Ken era un padre entregado y el amor de su vida, del que se despide con un sentido mensaje.Precisamente en internet surgen ahora las especulaciones que aseguran que la pareja se había separado recientemente. Además, aseguran que Ken Urker había pedido la custodia de su hija, aunque nada de esto está confirmado ella no lo aclara en su comunicado, que ha compartido con ‘People’. Se habían conocido por carta mientras la joven estaba en la cárcel cumpliendo 8 años de condena por el asesinato de su madre, y pasaron varios años de idas y venidas. Durante su tiempo en prisión, Gypsy y Ken llegaron a comprometerse, pero rompieron en 2019, y la joven conoció entonces a Ryan Anderson, con quien se casó en julio de 2022 mientras ella estaba aún encarcelada. A pesar de que durante un tiempo vivieron su romance intensamente, en 2024 rompieron. La joven se reconcilió entonces con Urker y solo ocho meses después nació su hija en común, Aurora, para la que incluso hicieron un test de paternidad confirmando que ambas relaciones se solaparon en el tiempo. La propia Gypsy Rose había abandonado las redes sociales hace tiempo, puesto que su vida era el tema de conversación de multitud de creadores de contenido. Su salud mental también había sufrido a causa del odio que recibía constantemente, y temía caer en sus propias adicciones a los opioides tal y como ella misma contaba en su primer libro. El abuso que sufrió a manos de su madrePorque aunque Gypsy Rose sí fue a la cárcel por organizar el asesinato de su madre, solo cumplió con 8 años de prisión mientras que el que era su novio, que fue quien mató a Dee Dee, cumple condena de por vida. La madre de la joven llevaba desde que era una niña forzándola a fingir enfermedades : la malnutría y la alimentaba por una sonda que no necesitaba, la obligaba a ir en silla de ruedas y a someterse a fuertes tratamientos como la quimioterapia o incluso intervenciones quirúrgicas y odontológicas. Su madre sufría un trastorno psicológico llamado síndrome de Munchausen por poderes, en el que una persona cuidadora —lo más frecuente es que sea la madre— inventa, exagera o incluso provoca deliberadamente síntomas y enfermedades a alguien que está a su cargo, normalmente un niño o una persona dependiente. La intención sería la de tener la atención, compasión de apoyo de su entorno y del personal médico. Sin embargo, como ocurría en el caso de Gypsy, los profesionales terminan sospechando, por lo que es imperativo que se cambie con frecuencia de centro médico para evitar ser descubierto el engaño. Pasada la adolescencia, Gypsy encontró en internet un refugio en el que terminó descubriendo que algo de su situación no era normal. Empezó a hacer amistades e incluso se echó un novio con el que terminó planeando el asesinato de su madre para liberarse de ella.

Belén Esteban ha vuelto a Telecinco con una entrevista en De Viernes y las redes sociales han reaccionado así ante la estrategia.

Belén Esteban ha regresado a Telecinco protagonizando una emocionante entrada en el plató a bordo de la limusina.

María José Campanario y Jesús Janeiro han emitido un duro comunicado ante la entrevista de Belén Esteban, y ella no ha tardado en reaccionar en De Viernes

No es otra serie británica de época: Netflix viaja hasta la Polonia del siglo XIX para adaptar una novela de Bolesław Prus que sigue muy viva más de 130 años después.