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“Animáquina”, así se llama el alucinante artefacto que Martín Schachner construyó para realizar las visuales de Mundo Chango, el espectáculo retrospectivo que el notable acordeonista misionero Chango Spasiuk presenta en el teatro Coliseo de Buenos Aires, Marcelo T. de Alvear 1125, el próximo viernes 6 de noviembre a las 21 (entradas acá).
“Soy fanático del Chango de siempre; encontrarme con él fue increíble, la vida te trae cosas maravillosas. Su música me ha acompañado en procesos creativos; es una música muy sensible y cinematográfica que se puede acompañar con imágenes de todo tipo”, le cuenta Schachner, artesano, artista visual, diseñador e inventor argentino, a Rolling Stone.

Cuando conoció sus creaciones, Spasiuk le propuso acompañarlo en escena, como una especie de VJ analógico. “Fue así que me puse a desarrollar todo lo que hago a partir de esa posibilidad, pero enseguida me di cuenta de que con lo que tenía hasta ese momento no podía cubrir dos horas de concierto. Porque todos los dispositivos, máquinas y obras tenían un lapso de imagen muy corto”.
Así que, ni lerdo ni perezoso, Schachner se propuso armar una máquina que le permitiera cubrir esas dos horas de visuales continuas, con cambios de película y de objetos. “En ese diseño también importaba el tamaño, porque los objetos generalmente son más pequeños. Tuve que meter todo lo que hago en un tablero, con dispositivos precinematográficos. Lo que quedó fue una mesa más o menos como de DJ, pero para manejar animaciones. Se la presenté a la producción y al Chango, y se quedaron helados. Les gustó y acá estamos”.
El nombre técnico es kinógrafo, porque funciona como una máquina de generar cine, “de dibujar cine”, especifica su creador. Y agrega: “Pero el nombre más artístico es Animáquina, así le llamamos en el mundo del Chango. Pero a mí el que más me gusta es el poético, porque el Chango la bautizó como ‘la máquina de hacer pájaros’”.

Kinógrafo no es un término excéntrico para Schachner, acostumbrado a producir artefactos que son parte de la prehistoria del cine: taumatropos, fenaquistiscopios, anamorfosis, praxinoscopios, zootropos y máquinas folioscópicas, entre otros dispositivos.
¿Y qué es lo que proyecta? “Trabajo mucho con el simbolismo del movimiento”, explica. “Cuando veo un caballo galopando, me parece una imagen muy fuerte por la potencia del animal y su estética, pero lo más lindo es cuando corre; eso genera un placer visual. Hago que el movimiento sea lo más expresivo, evitando imágenes de impacto o planos muy complejos”.
Dice Schachner que usa imágenes simples y argumenta: “Porque lo simple es lo que nuestro cerebro asume más rápido. Pongo cintas de cine con un caballo corriendo, una bailarina representando cajitas musicales… Y en temas específicos, como cuando el Chango interpreta a Astor Piazzolla, ponemos imágenes de Piazzolla en cinta de cine”.
Su función es como si fuera un VJ, pero analógico: “Todo sale del papel. Lo más complejo de este dispositivo fue lograr que todo salga en directo a proyección mediante cámaras que van filmando el proceso. Tiene distintas cámaras con salidas directas a la consola de mezcla para mandar la imagen cruda al proyector. Además, trabajo con discos estroboscópicos (muy usados en el mundo del vinilo, como hicieron Oasis o Fito Páez). Al girar y mirarlos con una luz parpadeante o con una cámara, se ven animaciones detalladas y sutiles. Tengo un montón de discos armados de plástico y cartón que voy cambiando según la canción que toca el Chango; por ejemplo, para ‘Viejo caballo alazán’, pongo el disco con el caballito corriendo y el título de la canción”.

¿Cómo es compartir escenario con el Chango?
Es algo increíble para mí, porque no soy de ese palo, nunca me había subido a un escenario. Encontré una nueva faceta de mi ser, no solo en la relación con la máquina y saber moverla en cada momento, sino porque tengo al público al lado mirando todo el tiempo lo que hago. Soy como la orquesta.
¿Cuándo arrancaron con este proyecto?
Este año. Me sumé a la banda del Chango en Mundo Chango, que incluye este costado cinematográfico y analógico. Como él viene de una familia de artistas y carpinteros, le gustó mucho mi trabajo manual y analógico para ponerlo en el escenario. Además, como tenemos cámaras y fotos proyectadas en una pantalla gigante, la gente del público ve mis manos interactuando directamente sobre la máquina en tiempo real.
Sos una mezcla de artesano, artista e inventor…
Tengo una mezcla de oficios y de arte. Vengo del mundo del cine: estudié cine y me dediqué a la parte de contenido visual. En un momento descubrí lo que sucedía previamente al cine, todos los objetos precinematográficos. Ya teniendo experiencia en artes, carpintería, efectos especiales y un montón de oficios mezclados, me puse a recrear esos dispositivos activos, pensándolos como un nicho para cineastas y fotógrafos, algo muy poco conocido o explorado en ese momento. A partir de ahí me puse el traje de artesano, haciendo casi réplicas de lo que sucedía hace 200 años.

¿De dónde viene esa fascinación por estas máquinas tan anacrónicas, primitivas y a la vez absolutamente mágicas y flacheras?
Siempre, de niño, me gustaron los aparatos de reproducción, sobre todo de sonido (casetes, discos) y la televisión; nunca le presté atención al contenido, sino a lo que genera la imagen. Hice fotografía de muy chico, revelado analógico, y siempre me gustó la trastienda: cómo aparece la imagen, el proceso de lograr que esa imagen aparezca en el papel. Soy un fanático de desarmar cosas para descubrir cómo se mueven y cómo se logran. Eso me llevó a desarrollar este tipo de efectos mecánicos y a investigar la persistencia retiniana (la memoria visual de una fracción de segundo que nos permite ver cine al pasar cuadro por cuadro). Hay mucho desarrollo en lograr que ese movimiento sea suave, estético y bonito.
¿Este objeto que creaste es totalmente original?
No me puse a investigar muy a fondo, pero, la verdad, no he encontrado nada parecido en un escenario.
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La voz gruesa, poderosa, calma, suena como un mantra minutos antes del primer show de Milo J en el Movistar Arena (marzo de 2024): “No eres pobre. Tienes que aceptarlo. Recuerda lo que te puebla y lo que te rodea. No ilusiones a tu masoquismo. Eres un príncipe, no un mendigo”. El público, mayoritariamente adolescente, queda hipnotizado por esa voz desconocida que continúa aconsejándolo desde los parlantes: “Y deja la culpa de lado porque no eres responsable ni de uno de los dedos de una de tus manos. Y no te escapes con la idea del mañana porque la vida es aquí y ahora mismo. Con tu sufrimiento de hoy estás alimentando tu miedo de mañana. Pero no tiene escapatoria. El amor, que es valentía, te rodea. Deja los caprichosos y grises códigos de lado porque la única escritura está en la existencia, que es arte”.
“¿Y este quién es?”, se pregunta la audiencia entre el murmullo y los aplausos. “Un tal Facundo Cabral”, le susurra cómplice un padre que llegó hasta el estadio de Villa Crespo para acompañar a sus hijos. Fue la primera de las muchas sorpresivas y fantasmagóricas apariciones que haría de allí en más el cantautor argentino en el centro de la escena de la música urbana actual. De allí en más, la obra y la ética de este juglar místico y folclórico se colarían una y otra vez en canciones y actuaciones de Milo J, de Trueno, de Cazzu y de Broke Carrey, entre otros. Cada uno a su manera menciona, cita o reflexiona sobre los versos y palabras existencialistas de Facundo Cabral en discos, videos y conciertos.
“Aprovecho el espacio que me dan para acercar música que tal vez a los pibes de mi edad no les llegue de otra forma”, le dijo Milo J al periodista Gabriel Plaza en lo que sería su primera portada para Rolling Stone (marzo de 2024). “Un amigo me mostró un tema de Cabral y me voló la cabeza. Me interioricé más en su arte. Soy de escuchar sus audiolibros y me siento muy identificado con su manera de pensar”. El músico, además, a veces elige frases de Cabral para decirlas antes de cantar sus canciones: “Si los malos supieran lo buen negocio que es ser bueno, serían buenos, aunque solo fuera por negocio”.

Para una de las emisiones del proyecto que creó junto a Mex Urtizberea, Falklore!, Milo J grabó el clásico definitivo de Cabral, “No soy de aquí, ni soy de acá”, acompañado por Juan Quintero, y, poco después, lo incorporó como cita, o sample extendido, en “Pumas”, el feat. que grabó para el último disco de Trueno, Turr4zo. El rapero de La Boca, dicen, fue explícito en ese pedido a la hora de la grabación. “Me veo reflejado en términos líricos con Facundo Cabral. A pesar de los diferentes contextos, creo que estas dos culturas se terminan acercando. Eso es lo lindo del hip-hop, estamos mucho más cerca de otros géneros respecto a lo que la gente cree. También me veo reflejado ideológicamente, me encanta lo que transmite, los valores que tiene, cómo redacta las historias de su vida, la vida campestre, la vida argentina en su momento. A mí todo eso me suena muy orgánico y yo siempre trato de ser orgánico y transparente”, confiesa Trueno acerca de la influencia de Cabral en su vida y obra.
En Hijo del país (2026), el nuevo disco de Broke Carrey, inspirado en la tradición argentina, Cabral también sirvió de referencia e inspiración. “No sé si se escucha todo lo que incorporé de él al disco, pero siento que ahí está”, dice el compositor urbano.
Y Cazzu fue aún más allá y directamente incorporó “Pobrecito mi patrón”, otra canción emblemática de esta leyenda de la música popular argentina, a su último álbum Latinaje. “Me parecía un mensaje bonito para compartirlo, con el valor agregado de que está escrito por alguien muy ávido en las palabras y en la poesía, particularmente en la poesía política”, le dijo la cantante a Rolling Stone en medio de su gira por Estados Unidos. “Hay mensajes que solo pueden ser así, como ese mensaje: es exactamente lo que yo quisiera compartir con la gente. Siento que más que canciones son gestos con el público, intenciones de compartir una idea que me parece linda y correcta y constructiva colectivamente, socialmente. Pienso que aunque yo muchas veces diga que no hago las cosas para el otro, muchas de las decisiones más importantes que tomo sí son por el otro. Por la otra. La música necesita en muchos momentos ser vehículo de herramientas de construcción. Más en momentos como los que estamos pasando”.
“Nos mataron a Facundo”, fue lo primero que le dijo David Percy Llanos, representante y amigo de Cabral, por teléfono a su hija Gabriela, desde Quetzaltenango, Guatemala, la mañana del 9 de julio de 2011. Cabral y Llanos viajaban en un auto junto al productor local Henry Fariña (que había contratado al cantautor argentino para realizar tres conciertos en la ciudad guatemalteca y se había ofrecido a llevarlos hasta el aeropuerto para que pudieran regresar a Buenos Aires aquella madrugada), cuando a las pocas cuadras de salir del hotel, dos camionetas les cerraron el paso, dos hombres bajaron con armas automáticas y dispararon contra el auto. Llanos salió ileso y el empresario sufrió algunas heridas, pero Cabral murió en el instante, tras recibir una bala en la cabeza y otras dos en el torso. Días después se conocería que los sicarios fueron enviados por una banda de narcotraficantes que recientemente había tenido un entredicho con Fariña.
La vendetta narco terminó con la vida de una leyenda del folclore argentino, pero al mismo tiempo impulsó un mito más a la altura de un 2Pac muerto por un par de balas en un estudio, que de un Cafrune atropellado en una ruta provincial.

Rodolfo Enrique Cabral Camiña nació el 22 de mayo de 1937, en La Plata (Facundo fue el nombre que adoptó para no llevar a cuestas el mismo nombre de su padre, quien abandonó a su familia un día antes de su nacimiento). Cuenta la leyenda que fue en la ciudad de las diagonales donde de niño se acercó al auto del entonces presidente Juan Domingo Perón para pedirle trabajo para él y para su madre. Al poco tiempo, la familia recibió un mensaje de parte de Eva Perón que terminó reubicando a su madre y a sus hermanos en Tandil, donde comenzó a agudizar su observación participante de la patria y sus historias. Escuchaba a mendigos como si fueran dioses y compartía la jornada de trabajo anotando cada detalle. No lo sabía, pero estaba en el ciclo lectivo criollo de Atahualpa Yupanqui.
En Tandil comenzó a componer canciones y trabajó como cosechero. Siempre leyó mucho (sobre todo cuando lo encerraron un tiempo en un instituto de menores). Un día llegó a Buenos Aires y de puro envión se mandó a los estudios Odeón. Sin conocer a nadie dijo que tenía que grabar un disco esa misma tarde. Todos se le rieron en la cara. Insistió tanto que le abrieron el micrófono. Cabral empezó a cantar “Vuele bajo”, y mientras los presentes se quedaban con la boca abierta, él siguió cantando. Hizo lo que dijo que tenía que hacer ese día.

Sus primeras grabaciones en la década del 60 se editaron bajo su primer seudónimo, Indio Gasparino, pero no fue hasta la próxima década, ya como Facundo Cabral, que comenzó a ser popular, gracias a probablemente su mayor hito: “No soy de aquí, ni soy de allá”.
Su obra cuenta historias con una estética que entremezcla la crítica social, la sátira, el misticismo, el cristianismo, el anarquismo, el optimismo, el hedonismo y la libertad. Esa identidad tan saltarina es la que parece llamar la atención de buena parte de los referentes locales de la música urbana de hoy.
Compartiendo sus canciones viajó por todo el mundo y su impacto fue determinante en Latinoamérica. Llenó estadios en países como Uruguay, Chile, Perú, Bolivia, Ecuador y México. “En 1969 llegó a Estados Unidos, en 1970 a Europa, y su vida devino lo que es: una iconografía extravagante en la que convergen Eva Perón y George Brassens, Rainiero y la viuda de Pancho Villa; Krishnamurti, a quien conoció en un parque de San Francisco; la madre Teresa, que lo llamó durante un programa de televisión en México invitándolo a orar con ella al día siguiente, y, claro, Borges”, escribió Leila Guerriero en un artículo titulado “La leyenda de Facundo Cabral” [publicado originalmente en febrero de 2008 en la revista Sábado, del diario El Mercurio de Chile y luego recopilado en el libro de crónicas Frutos extraños, de 2009].
Allí, el centro de la crónica no está en los datos biográficos de Cabral, sino en lo que Guerriero elige para describir a este hombre leyenda: el fuego atorrante del espíritu de Cabral, las preguntas existenciales de toda su vida, la fe en el mundo, la coquetería popular, la aventura permanente del cotidiano.
“Pensé que a los setenta años iba a tener una casa en el sur de la provincia de Buenos Aires, y a esta hora iba a estar tomando mi primera copa de vino frente a un hogar, leños ardiendo, y un montón de niños jugando por ahí. Y yo contando historias”, le dijo Cabral a la cronista argentina. “Nunca lo tuve ni lo tendré. Tampoco hice nada para eso. Pero creí que, naturalmente, se terminaba así. Que la soledad y el vagabundeo eran un juego hasta llegar a ese final. Una vez fui a Medellín. Todos los verdes del mundo y curvas, curvas. En la ladera de una montaña había una casita y dos viejitos de la mano, tomando sol. Destrozaron toda mi idea del mundo. Pensé: ‘Qué imbécil, yo creí que sabía qué era la felicidad. Y tengo razón, pero si sacan a estos dos de acá’”.
Lo quisieron nominar al Premio Nobel de la Paz y a la vez se tuvo que exiliar de Argentina porque la dictadura cívico-militar de 1976-1982 le advirtió que lo quería muerto. Cabral no mentía cuando cantaba los versos de su canción más popular. Él no era ni de aquí ni de allá. En el documental radiofónico que hizo la RNE española sobre su vida se lo escucha confesar: “Esa canción, en definitiva, es como mi documento”.
“Cabral es mi rapero favorito”, le dice Trueno a Rolling Stone desde Miami. Y desarrolla: “Hay muchos contactos entre él y el hip-hop: la poesía callejera, la manera de cantar, la cadencia casi hablada en sus canciones, la rima en cada oración, sus sentimientos, sus valores, sus pensamientos. Eso tiene muchísimo que ver con el hip-hop. Con todo el respeto que se merece, y con un poco de humor, digo que para mí es un rapero y que es mi rapero favorito”.
La periodista marplatense Camila Caamaño es coautora de El ritmo no perdona – Una historia crítica del trap, el hip-hop y el RKT en el nuevo siglo argentino (Caja Negra, 2025) y sostiene que Cabral está más cerca en el tiempo para las nuevas generaciones que otras figuras del folclore como Cafrune o Atahualpa Yupanqui. Caamaño, además, intuye que el acercamiento a la obra de Cabral por parte de Trueno también tiene algo de la búsqueda de consagración internacional de estos jóvenes músicos. “En este caso se evoca por su figura de trovador, que tanto Mateo (Trueno) como Camilo (Milo J) admiran en su condición de freestylers. El rap hereda, con sus propias condiciones, la práctica del juglar atravesada por el lujo contemporáneo; si el poeta platense se autodenominaba ‘vagabundo first class’, los nuevos artistas están más próximos a ser flâneurs all inclusive”, dice.
Por su parte, Flor Viva, integrante de Jerga Sudaka (también lingüista y especialista en cultura popular), explica que estos artistas se acercan a Facundo Cabral principalmente por sus filosofías y sus maneras de hacer arte, en las cuales se ven reflejados muchos artistas que han mamado de la contracultura ya sea en el hip-hop originario como en el rock argentino y el folclore, que es la música con la que la amplia mayoría de los raperos y raperas han crecido. “Tanto su constante crítica a la vanidad y al ego como su disruptivo cuestionamiento a las fronteras sin renegar de la propia identidad son especialmente atractivas y conviven de forma cómoda con algunas de las perspectivas cultivadas por el hip-hop en sus cinco décadas”, asegura.
El nuevo boom del folclore en la música de gran escala puede ser la primera explicación de este acercamiento. En el plano internacional, de Bad Bunny a Rosalía, de Karol G a Natalia Lafourcade, los artistas masivos han ido a buscar respuestas en la música de raíz de su región y allí encontraron el sustento de la identidad.
En sintonía con lo que marcan Milo J y Cazzu, Cabral fue un gran escritor. Quizás mejor escritor que compositor de canciones. En 1985 publicó sus memorias y, de puño y letra, Cabral entregó un texto alucinante; psicodélico, dramático y aventurero. “Entre el polvo y el humo del asado, el lucero del gaucho y la luna a la que tanto amó el persa al que tanto yo amaría después, con mis pies por delante, para declarar la rebeldía que me acompañaría por todos los mares, salí de mi madre y entré al mundo, el útero pletórico de cucarachas y palomas que me deslumbró casi tanto como aquella ballena que, cuarenta años después, viera parir en la baja California”.
“Nos revivieron a Facundo”. Ese podría ser hoy el mensaje que llega desde el más allá. Facundo Cabral y una vida en la música urbana después de la muerte. De rapero favorito de Trueno a Milo J con su DNI hecho canción en el bolsillo, mientras Cazzu canta eso de “Aprende del agua/ que es humilde y generosa con cualquiera”. La historia de nuestra música va por debajo de la tierra y en algún momento nos hace raíces. Algo así dijo Cabral en sus memorias que dejó para que esta juventud las lea: “La copla era la contraseña para llegar al pueblo, orgullo de los cantores, principio y fin de su canto, que comenzaba cuando yo suponía acabados los caminos. El día que oí al mayor de ellos, Pedro Mendizábal, supe que ese sería mi oficio”.
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Un proyecto artístico que combina poesía, humor y distintas identidades encarnadas en personajes, con conejos que aparecen una y otra vez, parecería una idea descabellada. Si estos recursos se utilizan para retratar las vivencias de una joven foránea que llega a Santiago con la intención de comenzar una carrera musical, el resultado podría no encajar en la cabeza de todo el mundo. Sin embargo, KUINA, cantautora chilena oriunda de Lautaro, convierte esa aparente locura en un universo creativo coherente, donde las identidades y las situaciones cotidianas conviven entre el absurdo, la rabia y la vulnerabilidad.

Lautaro es una pequeña ciudad ubicada en la región de La Araucanía. A 30 kilómetros se encuentra Temuco, capital regional y principal núcleo comercial, administrativo y de servicios de la zona. Entre ambas localidades creció Leonora Tonini Cáceres —conocida en el medio como KUINA—, quien desde pequeña comenzaba a demostrar un fuerte interés por las artes.
En su infancia, la música se convirtió en una de sus primeras formas de expresión. En una entrevista con La Cuarta, la cantante recordó que solía cantar y cambiar las letras de las canciones de Disney Channel y High School Musical. Más adelante, su padre le regaló un ukelele y comenzó a componer sus propias canciones. Miley Cyrus —especialmente por su papel en Hannah Montana— junto a Katy Perry, Lady Gaga y Britney Spears, formaron parte de sus primeras referencias musicales.
Pero sus inquietudes no se limitaban a cantar. Como contó a SACH, desde niña le gustaba pintar y, ya siendo adolescente, entró en el mundo del grafiti. Por sugerencia de sus amigos, comenzó a buscar un tag con el que firmar sus grafitis. Primero eligió Cuin. Después lo cambió por Kuin y, finalmente, añadió una A porque le gustaba más cómo se veía. Así nació KUINA, un nombre que, según aclaró la propia artista, no surgió de una referencia a la palabra inglesa queen (reina), sino de una decisión estética.
Ese acercamiento al lado más barrial de su región la llevó poco a poco a la escena underground, donde su interés por las artes encontró otra forma de expresión en el rap. El cambio de colegio durante su bachillerato fue clave en ese proceso: allí comenzó a acercarse a las batallas de freestyle. En esa etapa, escuchaba a artistas como Ski Mask the Slump God, Tyler, the Creator y Kendrick Lamar, junto a referentes chilenos como Chystemc, Ana Tijoux y Catana. Al mismo tiempo, mantenía su afinidad por el pop, una combinación de influencias que más adelante se reflejaría en la diversidad sonora de su proyecto.
Fue también en esos años cuando comenzó a grabar usando un teléfono celular y unos audífonos conectados a un computador. Después, trasladaban los archivos al equipo para añadir efectos como el autotune. La producción musical era entonces un proceso artesanal, condicionado por los recursos que tenían a su alcance, pero que le permitió dar sus primeros pasos en la creación de un sonido propio.
Tras un periodo de experimentación, publicó ‘colorblind’, su primera canción bajo el nombre de KUINA. Para prepararla, compró un beat por 30.000 pesos chilenos y se encargó de dibujar la portada, a la que luego añadieron efectos en Photoshop. Este no fue el primer tema que realizó, pero le costaba decidirse a publicar algo si no sentía que estaba a la altura de sus expectativas.
La buena acogida de su primer sencillo cambió esa perspectiva y le hizo considerar la música como una posibilidad profesional y retomar su sueño de niña: ser cantante.
En agosto de 2021, con 18 años y mientras cursaba el primer año de Agronomía, Leonora viajó a Santiago con la intención de impulsar su proyecto musical. Lo que inicialmente sería una visita de pocos días terminó convirtiéndose en una decisión que cambiaría su rumbo. Durante esa estancia conoció a artistas de la escena urbana como Nihla, Akriila, Akatumamy y Amikiraa, y estrechó el vínculo con el productor Xsickboi, a quien había conocido a través de Discord. Al regresar a La Araucanía, comenzó a reunir el dinero necesario para instalarse definitivamente en la capital.
La mudanza también respondió a las limitadas oportunidades que encontraba en su lugar de origen para desarrollar su música. En Santiago, en cambio, podía acceder a herramientas, colaboradores y espacios donde experimentar con su propuesta. Empezar de nuevo implicaba alejarse de su familia y abrirse camino en una ciudad desconocida, pero también le permitió reconocer las dificultades que enfrentan quienes intentan construir una carrera musical fuera de los principales centros de la industria. Esa experiencia, marcada por la distancia y la búsqueda de un lugar propio, se convertiría con el tiempo en parte del universo narrativo de KUINA.
Una vez instalada en la capital, comenzó a darle forma a una propuesta que transitaba entre el trap, la experimentación sonora y una dimensión más íntima de la escritura. En 2022 publicó KONEJO DI PLATA, un EP de atmósferas oscuras y sonidos desbordantes que presentó a KUINA como personaje dentro de su universo narrativo, con una identidad que no se limitaba a las convenciones del género urbano. En paralelo, fue construyendo una faceta más sensible y poética a través de Leonora Laffont, un alter ego que le permitía abordar experiencias personales desde otro registro. Esta dimensión tomó forma en en el cielo viven los serafines (2023), un EP que presentó a Leonora y en el que la rabia dio paso a emociones como la tristeza, la nostalgia y la sensación de no encajar.
En este último trabajo, la escritura adquirió un peso particular. KUINA ha explicado que prefiere partir de experiencias que ha vivido antes que inventar historias, una búsqueda que se refleja en canciones como ‘temuko’, donde transforma la distancia de su lugar de origen en un relato sobre lo que significa crecer lejos de casa. La canción conecta su experiencia como joven de La Araucanía que se traslada a Santiago en busca de oportunidades con la de quienes atraviesan procesos similares.
Pero su crecimiento no se apoyó únicamente en las historias que contaba a través de sus canciones. Las redes sociales también jugaron un papel decisivo. El 30 de agosto de 2023, KUINA publicó en TikTok un adelanto de ‘TOI ENOJÁ’, una canción que había comenzado a trabajar con el productor Viangogh como un experimento deliberadamente absurdo y provocador.
El fragmento se viralizó y comenzó a circular entre usuarios y artistas de la escena chilena, lo que impulsó el crecimiento de sus seguidores y amplió su reconocimiento. La respuesta fue tan inesperada que terminaron completando el tema. Sin embargo, detrás de su humor y su estética cercana a la cultura meme había también una crítica a la manera en que las redes pueden premiar lo extravagante mientras pasan por alto propuestas más serias.
El fenómeno de ‘TOI ENOJÁ’ abrió el camino para SOLO ESTOY JUGANDO MIXXXTAPE, publicado en abril de 2024. En este trabajo, KUINA se permitió experimentar desde el disfrute y el juego, incorporando samples de canciones y programas que marcaron su infancia. Shakira, Boney M y referencias de la cultura popular convivieron con el trap y el rap, en una mezcla que conectaba su sensibilidad musical con el humor y la estética de internet.
La propuesta no suponía abandonar su lado más introspectivo, sino explorar otra manera de expresarse: si sus primeros trabajos habían nacido en buena medida de la rabia, la incomodidad y la tristeza, este mixtape le permitió recuperar el placer de hacer música sin la obligación de que cada canción tuviera que ser solemne o profundamente confesional.
Ese recorrido desembocó en BUENOS VALORES MALOS MODALES (2025), su primer LP. Con quince canciones, el disco reúne las distintas identidades que KUINA había ido desarrollando a lo largo de su carrera y las sitúa dentro de un mismo universo narrativo. KUINA, Leonora y Konejo —otro protagonista del imaginario de la cantante que apareció en 2023 interpretando ‘a los 16’ y que KUINA describe como “un hombre saco weas”— no funcionan únicamente como nombres alternativos, sino como personajes que expresan distintas formas de relacionarse con el mundo: desde la actitud desafiante y confrontacional hasta la vulnerabilidad, pasando por una figura masculina marcada por comportamientos tóxicos e inestabilidad emocional. Cada identidad permite abordar los conflictos desde otra perspectiva, sin perder el vínculo con las experiencias personales que atraviesan el proyecto.
La relación entre estas identidades también permite leer la obra desde la intratextualidad, un concepto que describe los vínculos que se establecen entre distintas partes de una misma obra o universo creativo. En el caso de KUINA, las referencias, los personajes y los temas que reaparecen entre canciones y proyectos construyen una narrativa en la que cada elemento dialoga con los demás. Así, una faceta que aparece en un lanzamiento puede adquirir otro sentido cuando se escucha desde la perspectiva de otra identidad, revelando nuevas capas de significado dentro de su propuesta artística.
En BUENOS VALORES MALOS MODALES, esa dinámica alcanza una nueva dimensión al reunirlas en un solo disco, donde sus contradicciones y diferencias no se resuelven necesariamente, sino que conviven. Así, el álbum no solo marca un nuevo paso en la evolución sonora de KUINA, sino también la consolidación de una propuesta en la que la música, la escritura y la construcción de personajes forman parte de una misma narración.
La dimensión más personal del disco aparece cuando el humor y la provocación dejan espacio a temas que exigen otra forma de acercamiento. En el interludio, KUINA introduce un poema sobre los trastornos de la conducta alimentaria y la experiencia de otras mujeres, un momento que cambia el tono del álbum y expone una vulnerabilidad que contrasta con la imagen desafiante del personaje.
La escritura, en este sentido, no es un elemento decorativo dentro de su propuesta, sino una herramienta para convertir experiencias difíciles en relatos que puedan compartirse. Esa combinación de irreverencia y sensibilidad también ayuda a entender el título del disco: BUENOS VALORES MALOS MODALES parte de la tensión entre la manera en que los demás juzgan su apariencia y su comportamiento, y los valores personales que ella busca defender. Ser provocadora no significa renunciar a la empatía; en su universo, ambas cosas pueden convivir.
La expansión de ese universo también se ha reflejado en sus presentaciones en vivo. En octubre de 2023, KUINA abrió el concierto de Dillom en el Teatro Coliseo de Santiago, una oportunidad especialmente significativa porque el argentino era uno de sus referentes. En marzo de 2025 llegó a Lollapalooza Chile, donde se presentó en el Perry’s Stage, y meses después volvió a compartir escenario con una audiencia multitudinaria al telonear a Emilia en el Estadio Bicentenario de La Florida. Son hitos que dan cuenta de cómo una propuesta nacida desde la experimentación y la autogestión ha ido encontrando nuevos espacios sin desprenderse de su identidad.
El vínculo con Dillom tuvo un nuevo capítulo el 28 de septiembre de 2026, cuando ambos lanzaron ‘bailar kon la más fea’, una colaboración producida por Ovyze que apuesta por una instrumentación más orgánica y el sonido de una banda en vivo. El sencillo prolonga una relación artística que comenzó en aquel concierto de 2023 y muestra a KUINA ampliando sus posibilidades sonoras sin abandonar la personalidad que ha construido.
Lo interesante de KUINA está precisamente en esa capacidad para hacer convivir elementos que, a primera vista, parecen incompatibles: el trap y la poesía, el humor absurdo y la confesión, los personajes exagerados y las experiencias que duelen de verdad. Sus conejos, sus códigos visuales y sus alter egos no son adornos independientes de la música, sino piezas de un proyecto que se desarrolla entre canciones, imágenes e historias.
En lugar de ajustarse a una fórmula reconocible de la escena urbana, Leonora Tonini Cáceres ha ido construyendo un lenguaje propio para hablar de crecer, enamorarse, sentirse fuera de lugar y aprender a convivir con las contradicciones. Esa libertad para cambiar de registro sin perder el hilo de su universo es lo que convierte a KUINA en una artista a tener en cuenta: no solo por lo que ya ha publicado, sino por todas las direcciones que todavía puede explorar.
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Hay historias que parecen demasiado personales para pertenecerle a alguien más. Sin embargo, cuando se convierten en canciones, encuentran la manera de cruzar fronteras y conectar con experiencias compartidas. Esa es la premisa de Fulanito, el nuevo álbum de Pedro Capó, en el que el cantautor puertorriqueño parte de su propia historia para hablar de la identidad, las despedidas y la búsqueda de un lugar en el mundo.

Disponible desde este 16 de octubre, el disco reúne 12 canciones que reflejan una etapa de cambios personales y creativos para el artista, marcada por su regreso a Puerto Rico y una conexión renovada con sus raíces. Después de La Carretera (2025), un trabajo introspectivo en el que abordó las transformaciones de la vida y la importancia de aprender a soltar, Capó vuelve a mirar hacia dentro, esta vez desde la relación entre su historia y la de quienes han atravesado experiencias similares.
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El título del álbum resume buena parte de esa intención. “Fulanito”, una palabra que suele utilizarse para referirse a alguien cuyo nombre se desconoce o carece de importancia, se convierte aquí en una figura con la que cualquiera puede identificarse. No se trata de un personaje en particular, sino de quienes persiguen sus sueños, se marchan de su tierra, extrañan su hogar o deben empezar de nuevo.
“En el camino del proceso creativo de Fulanito entendí que ese ‘fulano de tal’ nos representa más allá de una identidad individual exclusiva y separada… que podría ser cualquiera de nosotros: aquel que trabaja por sus sueños, el que se fue de su tierra, el que extraña su casa, el que empieza de cero y sigue caminando”, explica el cantante.
Esa mirada se refleja en las 12 cortes del álbum, que exploran el amor, la nostalgia, las ausencias y la resiliencia desde distintas experiencias. Más que contar una única historia, el disco invita a cada oyente a reconocer algo de la suya en las canciones. “Fulanito, al final del día, somos todos”, concluye Capó.

El regreso a Puerto Rico ocupa un lugar importante en esa mirada. Más que funcionar únicamente como una referencia geográfica, la isla representa un vínculo con la identidad y la memoria del cantautor. Desde allí, Capó construye un disco que celebra sus raíces mientras explora diferentes ritmos y facetas de su propuesta musical, conectando lo íntimo con una experiencia colectiva.
Uno de los primeros acercamientos a ese universo llegó en septiembre con ‘Caer y levantarse’, el sencillo que anticipó el lanzamiento del álbum. La canción aborda la resiliencia desde las experiencias personales del artista y la capacidad de reconocer aquello que nos permite atravesar los momentos difíciles. Su video musical, rodado en el casco urbano de Río Piedras, también situó esta nueva etapa en un entorno ligado a su tierra.
El repertorio incluye dos colaboraciones: ‘La danza del voto’, junto a la también puertorriqueña iLe, cuya participación suma otra voz de la isla a un proyecto que encuentra parte de su sentido en la conexión con sus raíces, y ‘Lo que ves cuando cierras los ojos’, con SpreadLof. Junto a estos temas aparecen canciones como ‘Amar a la mitad’, ‘El luto’, ‘Presente’ y ‘Sol a sol’, cuyos títulos sugieren distintas aproximaciones a los vínculos, las pérdidas y la manera de seguir adelante.
A lo largo de su carrera, Capó ha construido un lenguaje propio al combinar el pop con elementos de la música latinoamericana y los sonidos de Puerto Rico. Conocido internacionalmente por canciones como ‘Calma’, el artista ha alternado entre propuestas de vocación popular y trabajos que se adentran en terrenos más personales. La Carretera ya había mostrado esa inclinación hacia la introspección; Fulanito amplía la perspectiva al poner el foco en aquello que sus vivencias tienen en común con las de los demás.
Al final, el disco propone una idea sencilla: no hace falta conocer el nombre de alguien para reconocer algo de su historia en la propia. Entre el deseo de volver, la necesidad de empezar de cero y la voluntad de seguir caminando, Pedro Capó convierte este disco en un retrato de las distintas formas de buscar nuestro lugar en el mundo.
Fulanito ya está disponible en todas las plataformas digitales.
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BTS llegará por primera vez a la Argentina con tres conciertos en el Estadio Único Diego Armando Maradona de La Plata. RM, Jin, Suga, j-hope, Jimin, V y Jung Kook se presentarán el miércoles 21, el viernes 23 y el sábado 24 de octubre como parte del BTS World Tour ‘ARIRANG’, la gira mundial que marca el regreso del grupo completo a los escenarios. Las tres funciones están agotadas.
El recorrido comenzó el 9 de abril en Goyang, Corea del Sur, y continuará hasta 2027. Con 85 conciertos previstos en 34 ciudades, el tour acompaña una nueva etapa para la banda, que volvió a reunirse después de que sus siete integrantes completaran el servicio militar obligatorio en Corea del Sur.
Tras pasar por Bogotá, Lima y Santiago de Chile, BTS llegará a La Plata para ofrecer tres presentaciones antes de continuar hacia São Paulo, donde cerrará el tramo regional.
Cómo es el espectáculo de la gira ARIRANG
Uno de los elementos centrales de la producción es el escenario de 360 grados, diseñado para que el público rodee el espacio de actuación. El show combina canciones del álbum ARIRANG con éxitos de diferentes etapas de la carrera del grupo.

La gira también incorpora variaciones en el repertorio y guiños a cada ciudad. Durante el tramo latinoamericano, la cobertura de los conciertos registró saludos en español e intercambios con los fans, además de cambios en algunos segmentos del espectáculo.
El setlist de BTS: ¿qué canciones viene tocando?
El repertorio registrado en el concierto del 14 de octubre en Santiago de Chile, publicado por Live Nation, permite anticipar buena parte de las canciones que podrían escucharse en La Plata. La lista incluye 23 temas, aunque el grupo puede introducir modificaciones entre fechas.
Entre las canciones del nuevo álbum aparecen “Hooligan”, “Aliens”, “they don’t know ’bout us”, “Like Animals”, “SWIM”, “Merry Go Round”, “2.0”, “NORMAL”, “FYA” y “Body to Body”.
El repaso por su catálogo incluye “Run BTS”, “FAKE LOVE”, “Not Today”, “MIC Drop”, “Fire”, “IDOL”, “Butter” y “Dynamite”.
En el tramo final también figuran “Come Over”, “RUN”, “Save ME”, “Please” e “Into the Sun”.
El repertorio, sin embargo, no es necesariamente idéntico en todas las ciudades.

Qué dejó el paso de BTS por Sudamérica
BTS comenzó su tramo latinoamericano en Bogotá, Colombia, donde se presentó el 2 y 3 de octubre en el estadio El Campín. Las dos fechas estuvieron agotadas y marcaron el debut del grupo completo en el país.
El paso por la capital colombiana también dejó un dato que trascendió la música: diez días después de los conciertos, el mal estado del césped del estadio obligó a cancelar un partido de fútbol entre Millonarios y Once Caldas. El episodio abrió una discusión sobre las condiciones necesarias para recibir espectáculos masivos en recintos que también se utilizan para competencias deportivas.
En Lima, el grupo se presentó los días 7, 9 y 10 de octubre en el Estadio San Marcos. La fecha adicional se anunció en abril junto con las nuevas funciones de Santiago y Buenos Aires.
En Chile, se presentaron el 14 de octubre, y lo harán nuevamente hoy (16/10) y mañana (17/10) en el Estadio Nacional. La instalación de la producción había generado discusiones sobre el posible impacto del escenario en el césped del recinto, un asunto que requirió negociaciones con las autoridades deportivas.
El tramo argentino será el último de la gira en la región antes de las tres presentaciones programadas en São Paulo, el 28, 30 y 31 de octubre.
Cómo llegar al Estadio Único de La Plata
Capital Federal
En bus
A la ciudad de La Plata llegan dos líneas de transporte interurbano desde la ciudad de Buenos Aires. La línea 129 del Grupo Plaza inicia su recorrido en Plaza Miserere (Plaza Once) y en Estación Retiro (frente a la Estación de Ómnibus) y posee diferentes paradas. El trayecto por la Autopista Ricardo Balbín demora alrededor de una hora. La empresa Costera Metropolitana, que también ofrece este servicio, comienza su recorrido en la plataforma 1 de la Estación de Ómnibus de Retiro y cuenta con distintas paradas. El trayecto por la Autopista Ricardo Balbín dura alrededor de una hora. En ambos casos los transportes finalizan su recorrido en la Terminal de Ómnibus de La Plata (calle 4 y 42).
En tren
Tomar el tren línea Roca en la Estación Constitución con dirección a La Plata. Para consultar horarios de esta empresa hacer click acá.
En automóvil
Tomar la Autopista Ricardo Balbín (conocida como Autopista Buenos Aires-La Plata), bajar en el km 52.8 y luego ingresar por la Av. 32 hasta la intersección con la Av. 25. El trayecto es de alrededor de 40 minutos y tiene dos peajes: el de Dock Sud y el de Hudson.
Ruta 2
En automóvil
Desde la Autovía Juan Manuel Fangio (Ruta 2), tomar la bajada hacia La Plata e ingresar a la ciudad por la Av. 44 hasta la intersección con la Av. 25. Luego seguir por la Av. 25 hasta la Av. 32.
La Plata
En bus
Al Estadio Único Ciudad de La Plata llegan las líneas de colectivo Norte 13, Este 45, Este 46, Oeste 16, Oeste 16 Pza. Moreno, Oeste 24, 307 G, 506 ramal 40 y 41.
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Hay relaciones que se acaban, pero no desaparecen del todo. A veces basta una historia de Instagram, una foto con alguien más o una llamada a deshoras para volver a una conversación que parecía cerrada. En ese terreno de indirectas y capítulos que se resisten a terminar se mueve ‘23 Llamadas’, el nuevo sencillo de DPM, una agrupación nacida en Popayán que lleva los sonidos del regional mexicano a su propio contexto colombiano.
La canción parte de una situación tan cotidiana como incómoda: alguien que ya decidió pasar la página sigue recibiendo llamadas de una expareja que, al parecer, también ha seguido adelante. La diferencia es que el protagonista no está dispuesto a regresar ni a dejarse arrastrar por el juego. Con una letra directa y cargada de ironía, DPM convierte esa insistencia en un corrido de despecho que encuentra su remate en una idea sencilla: si la relación ya terminó, no hay razón para seguir llamando.
En ‘23 Llamadas’, el drama sentimental convive con los códigos de una generación que también tramita sus rupturas a través de las redes sociales. Las publicaciones con doble intención, las fotografías que buscan provocar celos y las historias que parecen tener un destinatario específico forman parte de una dinámica en la que separarse no siempre significa dejar de estar pendiente del otro. DPM toma esos comportamientos y los lleva a una canción que, en lugar de quedarse en la tristeza, apuesta por el sarcasmo y la actitud.
Este enfoque también permite entender la manera en que el grupo construye su propuesta. Desde Popayán, Cauca, la agrupación se mueve dentro del regional mexicano contemporáneo, combinando corridos tumbados con elementos de la cumbia regional y la música norteña. Su apuesta consiste en apropiarse de estos sonidos desde Colombia, con historias cercanas y una identidad que no depende únicamente de reproducir las fórmulas del género. La dualidad vocal y la energía de sus interpretaciones son parte de esa búsqueda.
Este nuevo single llega después de ‘Ni por el put4s’, un tema con el que la agrupación abordó el trabajo, la disciplina y la superación personal desde una perspectiva distinta a algunas de las narrativas más recurrentes de los corridos. La nueva canción cambia el foco: en vez de hablar de la determinación para alcanzar los propios objetivos, se instala en el terreno del desamor y se permite reírse de una situación que muchos reconocerán.
El contraste muestra otra faceta de DPM y amplía el rango de historias que puede contar desde el regional mexicano. Su música no se limita a un solo estado de ánimo: también encuentra espacio para las contradicciones de las relaciones, las decisiones que cuestan trabajo y esas pequeñas escenas de la vida cotidiana que, con el tiempo, terminan convertidas en anécdotas.

Con ‘23 Llamadas’, el grupo conecta una tradición musical asociada al despecho con las nuevas formas de relacionarse y separarse. Porque las serenatas y las canciones para olvidar a alguien siguen teniendo su lugar, pero ahora también hay rupturas que se viven entre historias, indirectas y notificaciones. Y, a veces, la mejor respuesta es dejar sonar el teléfono.
‘23 Llamadas’, de DPM, ya está disponible en plataformas digitales.
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