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“No hay que politizar una tragedia como esta”, dicen algunos internautas en redes sociales, refiriéndose al terremoto de magnitud 7,4 con epicentro en San José del Palmar, Chocó, que sacudió a Colombia este 10 de agosto. La afirmación es utilizada principalmente por usuarios afines al entrante gobierno de Abelardo de la Espriella en respuesta a quienes aseguran que el presidente colombiano estaría priorizando las ayudas humanitarias de países cuyos gobiernos son afines a su ideología por encima de las provenientes de otros países. Lo cierto es que, aunque fuerte, esta afirmación surge de algunos hechos que han generado dudas. Pese a eso, hay varios matices que se deben tener en cuenta a la hora de abordar este tema.

Lo mejor es comenzar por el principio. Horas después del sismo, ya con información sobre la magnitud de los daños y un primer registro de fallecidos, desaparecidos y estructuras afectadas, comenzaron a llegar los primeros anuncios de ayuda humanitaria internacional. Estados Unidos anunció un aporte de 15,5 millones de dólares, mientras la ONU y distintas organizaciones internacionales también activaron mecanismos de asistencia para atender la emergencia, entre ellas agencias como la OMS, el Programa Mundial de Alimentos y la Organización Internacional para las Migraciones. A su vez, al país norteamericano se sumaron México, Ecuador, El Salvador, Chile, Perú, Panamá, Argentina, Brasil, Venezuela, Israel, España, Italia, Cuba, Bolivia, Guatemala y Ucrania, entre otros. Los ofrecimientos fueron diversos: desde equipos especializados de búsqueda y rescate, como los 47 rescatistas que Ecuador puso a disposición de Colombia, hasta personal médico, asistencia técnica e insumos humanitarios.

Mientras algunos países comenzaron a movilizar recursos y equipos hacia Colombia, otros encontraron obstáculos para hacer efectiva su oferta. Es precisamente en este punto donde comienzan los cuestionamientos sobre una posible selección de la ayuda internacional por parte del nuevo Gobierno. 

Algunos de los ofrecimientos que avanzaron con rapidez fueron los de El Salvador, que anunció el envío de dos aviones con 100 toneladas de ayuda humanitaria preparadas según las necesidades transmitidas por las autoridades colombianas, mientras que Emiratos Árabes Unidos confirmó el envío de un puente aéreo con insumos para los damnificados. Israel, por su parte, ofreció asistencia especializada y fue incluido posteriormente entre los países cuyos equipos de rescate serían recibidos por Colombia, junto con Estados Unidos, Ecuador y El Salvador.

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En contraste, hubo ayudas que no tuvieron el mismo desenlace. El caso más evidente es el del Gobierno mexicano, que tenía preparadas toneladas de insumos y un contingente de 255 militares para apoyar las labores de búsqueda y rescate, pero aseguró que su despliegue dependía de una solicitud oficial del Gobierno colombiano, que hasta entonces no había llegado. Una situación similar fue expuesta por Naciones Unidas, que señaló que tampoco había recibido una petición de ayuda por parte de las autoridades colombianas, pese a que el sistema humanitario estaba preparado para prestar asistencia. China, por su parte, llegó a pedir públicamente que Colombia estableciera un canal oficial para coordinar la ayuda internacional. Su embajador en el país, Zhu Jingyang, solicitó al Gobierno que diera a conocer al funcionario encargado de gestionar esa asistencia. 

Esperamos que el gobierno colombiano dé a conocer de inmediato el nombre del funcionario y su enlace oficial para coordinar la asistencia internacional, a favor de los damnificados del terremoto.

Ayudennos a transmitir este mensaje, por favor, ¡es urgente!— Zhu Jingyang (@zhu_jingyang) August 11, 2026

La explicación que comenzó a conocerse en las horas siguientes apuntaba, sin embargo, a un criterio más específico: el Gobierno no estaría cerrando la puerta a la ayuda internacional en general, sino a la llegada de determinados equipos extranjeros de búsqueda y rescate. Según El País, el entonces director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), Javier Pava, consideraba que el país tenía capacidad suficiente para atender estas labores, con 23 equipos de búsqueda y rescate urbano (USAR) disponibles. Por eso, su recomendación habría sido priorizar otro tipo de asistencia, como hospitales de campaña, alimentos y tecnología para la gestión de desastres.

Pero la decisión no fue definitiva. En las horas siguientes, Colombia terminó solicitando equipos de búsqueda y rescate de Estados Unidos, Israel, Ecuador y El Salvador, mientras que otros ofrecimientos quedaron por fuera. El cambio se produjo después de la salida de Pava de la dirección de la UNGRD y la llegada de David Tamayo al cargo. De acuerdo con El País, entre los factores considerados para aceptar o descartar algunos equipos estaban sus certificaciones y las capacidades que ya tenía Colombia para responder a la emergencia.

Ante los cuestionamientos, el canciller Omar Bula salió a defender la actuación del Gobierno y negó que Colombia haya rechazado ayuda internacional por razones políticas. Según explicó, el país ha trabajado con los gobiernos y organismos que han ofrecido asistencia y las decisiones sobre qué tipo de apoyo recibir responden a las necesidades identificadas durante la emergencia. “Trabajamos sin ninguna consideración ideológica ni política”, aseguró Bula, quien también señaló que Colombia ha recibido cooperación de distintos países, independientemente de sus posiciones políticas.

Sin embargo, mientras el Gobierno sostiene que no ha rechazado asistencia y que las decisiones responden únicamente a criterios técnicos, el caso mexicano volvió a poner en discusión los requisitos para que los equipos extranjeros puedan ingresar al país. La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró este 13 de agosto que una brigada de rescatistas de la Secretaría de la Defensa Nacional de México permanece a la espera de autorización para entrar a Colombia. Según explicó, el equipo está certificado internacionalmente y se encuentra listo desde el 10 de agosto, pero las autoridades colombianas habrían solicitado una acreditación adicional para permitir su ingreso. “Están certificados, pero piden otra certificación”, afirmó Sheinbaum al referirse a la situación. La presidenta mexicana cuestionó la exigencia colombiana y reiteró que su Gobierno mantiene disponible el contingente para apoyar las labores de búsqueda y rescate. 

El episodio vuelve a dejar sobre la mesa una pregunta que atraviesa la respuesta internacional al terremoto: ¿qué criterios está utilizando Colombia para determinar qué equipos extranjeros pueden ingresar y cuáles deben permanecer a la espera?

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Antes de hablar de Pressure, conviene dejar algo claro. Quien espere una película sobre Dwight D. Eisenhower probablemente salga decepcionado. El general aparece, toma la decisión más importante de la Segunda Guerra Mundial y carga sobre sus hombros el peso del desembarco en Normandía. Sin embargo, esta no es su historia. Tampoco pretende construir un retrato psicológico del hombre que cambió el rumbo de la guerra. Su verdadero protagonista es alguien a quien la historia suele relegar a un segundo plano: El meteorólogo James Stagg.

Basada en la obra de teatro de David Haig, Pressure recupera las 72 horas previas al Día D, esa invasión infernal registrada con absoluto realismo en el clásico del cine de guerra Saving Private Ryan. Mientras toda la cúpula militar presiona para lanzar la invasión cuanto antes, Stagg sostiene una posición difícil, ya que el clima puede convertir la operación en un desastre. Frente a él está el meteorólogo estadounidense Irving Krick (Chris Messina), cercano a Eisenhower y convencido de que las condiciones serán favorables. Lo que sigue no es una batalla de egos, sino un choque entre dos formas de entender la ciencia y la toma de decisiones.

Anthony Maras, el director de esa otra estupenda recreación histórica conocida como Hotel Mumbai, entiende que el suspenso no siempre nace de las explosiones. Aquí surge de mapas, informes meteorológicos y discusiones donde cada palabra puede significar la vida o la muerte de miles de soldados. Sabemos cómo termina la historia, pero eso no reduce la tensión. Al contrario, la incrementa porque conocemos la magnitud de lo que está en juego.

Andrew Scott vuelve a demostrar por qué es uno de los actores más extraordinarios de la actualidad. El actor asume a James Stagg como un hombre reservado, que ama a su esposa a la que deja sola y embarazada para cumplir con su encargo, poco dado a los grandes discursos, pero inquebrantable cuando la evidencia respalda sus argumentos. Scott consigue que un meteorólogo resulte más apasionante que muchos héroes de guerra. Brendan Fraser cumple como Eisenhower, aunque el personaje está deliberadamente construido como el hombre que escucha, sopesa y finalmente decide, no como el centro emocional del relato.

Aunque el peso dramático recae sobre Andrew Scott, Damian Lewis y Kerry Condon aportan matices importantes al relato. Lewis interpreta a Bernard Montgomery como el militar impaciente que ve cualquier retraso como una amenaza para toda la operación, encarnando la presión constante que rodea a Eisenhower. Condon, por su parte, evita que Kay Summersby sea una simple secretaria. Su personaje funciona como el puente entre los hombres que discuten estrategias y el líder que debe tomar la decisión final, aportando serenidad, inteligencia y un oportuno contrapunto en un entorno dominado por el ego y la autoridad masculina. Ninguno roba protagonismo, pero ambos enriquecen un conflicto que, de otro modo, correría el riesgo de sentirse demasiado hermético.

Lo más interesante de Pressure es que recupera una forma de hacer cine que parecía olvidada. Su origen teatral nunca desaparece y eso juega a su favor. La película recuerda esos dramas clásicos como 12 angry Men, donde el conflicto nace de las ideas y no de la acción. Aquí también hay un hombre dispuesto a sostener una verdad mientras todos los demás quieren escuchar una respuesta distinta.

Seguramente habrá quien la etiquete como una película “para viejos” porque carece del vértigo visual del cine bélico contemporáneo. Pero las películas no tienen edad. Tienen curiosidad. Y Pressure invita precisamente a eso,  a descubrir un episodio poco conocido de la Segunda Guerra Mundial para recordarnos que las decisiones verdaderamente importantes no se toman desde el entusiasmo ni desde la presión del momento. Se toman con evidencia, con argumentos y con el coraje de aceptar que, incluso cuando todos exigen certezas, la honestidad consiste en reconocer lo que todavía no se sabe.

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Cuando Fredy Yate viajó a España para ingresar a la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid, estaba convencido de que su porvenir se encontraba al otro lado del Atlántico. Superó los exámenes teóricos y prácticos, pero no consiguió uno de los escasos cupos disponibles. Aquel rechazo lo arrojó a una profunda crisis emocional y, al mismo tiempo, alteró para siempre la dirección de su vida: decidió permanecer en Colombia y formarse como maestro en Arte Dramático en el Teatro Libre y la Universidad Central.

Poco después de graduarse, Yate se encontraba dentro de las minas de sal de Zipaquirá y Nemocón, acompañando a Antonio Banderas en el rodaje de Los 33. Más tarde interpretó a Carlos Lehder en American Made, junto a Tom Cruise; participó en Loving Pablo, protagonizada por Javier Bardem y Penélope Cruz, y viajó a Los Ángeles para encarnar a Chucho Castro en Griselda, la serie de Netflix encabezada por Sofía Vergara.

Su trayectoria también incluye producciones colombianas como La reina del flow, El capo y Yo no soy Mendoza. A ellas se suman Brothers Under Fire, cinta de acción protagonizada por Kiefer Sutherland, y La tía Maga, ópera prima de Luna Palacios en la que aborda el alcoholismo y las heridas heredadas dentro de una familia rural.

En esta conversación Yate recuerda los encuentros que transformó en clases de actuación, habla sobre el esfuerzo de conservar la humanidad de un personaje dentro de los ritmos vertiginosos de la televisión y reconstruye aquella derrota que, con los años, terminó pareciéndose extrañamente a una forma del destino.

Fredy Yate: “La vida me devolvió a mis raíces y eso fue lo mejor”
Antonio Banderas y Fredy Yate (Cortesía de Fredy Yate)

Has participado en producciones internacionales, además de importantes series colombianas. ¿Cómo cambia tu construcción de un personaje cuando el proyecto responde a una lógica industrial global frente a una narrativa más local?

He tenido la oportunidad de trabajar tanto en producciones nacionales como internacionales. Cuando he coincidido con estrellas como Antonio Banderas, Tom Cruise y Javier Bardem, también he podido observarlos en su faceta de productores ejecutivos. Yo los considero maestros porque me permitieron conocer desde cerca la manera en que se lideran proyectos de semejante magnitud y comprender un poco mejor el panorama de esas grandes producciones.

Al mismo tiempo, trabajar en Colombia me ha enseñado a desenvolverme dentro de producciones más pequeñas, aunque aquí también se construyen universos muy grandes, narrativas interesantes y personajes extraordinarios. La reina del flow, por ejemplo, obtuvo un Emmy Internacional. Haber seguido trabajando en el país me ha permitido mantener los pies sobre la tierra.

Gracias a la Ley 1556, varias producciones de Hollywood comenzaron a rodarse en Colombia. Mi primera película fue Los 33. Tenía un personaje pequeño, pero en American Made conseguí mi primer papel de reparto en una producción de Hollywood al interpretar a Carlos Lehder.

Después continué transitando entre los proyectos nacionales y las películas internacionales rodadas en Colombia. Eso cambió en 2022, cuando Sofía Vergara me llevó por primera vez a Los Ángeles para trabajar durante seis meses en Griselda. Netflix gestionó mi visa O-1 y tuve un contrato de seis meses. Fue la primera vez que me contrataron para viajar directamente a Hollywood y rodar allí.

Ha sido un recorrido entre ambos mundos, pero también una oportunidad para comprender que en Colombia se realizan producciones espectaculares, ambiciosas y con narrativas muy valiosas.

Fredy Yate y el elenco de Griselda (Cortesía de Netflix).

Vienes de una sólida formación teatral. ¿Qué herramientas de ese entrenamiento continúas utilizando frente a la cámara, especialmente cuando el ritmo de rodaje no permite demasiada exploración?

El Teatro Libre me proporcionó herramientas para comprender los géneros, construir la psicología de los personajes y realizar un desglose profundo de cada uno. La televisión me ha costado porque trabaja a una velocidad enorme. En el teatro puedes dedicar tres o seis meses a construir un personaje; en televisión todo ocurre muy rápido.

Hace poco participé en Yo no soy Mendoza, una serie para Netflix, y llegamos a grabar diecisiete escenas diarias. Para mí fue muy exigente, sobre todo porque debía trabajar con el ritmo de la comedia. Además, era una tragicomedia: el personaje atravesaba situaciones dolorosas y serias, pero también vivía momentos muy graciosos. Debía navegar constantemente entre ambos tonos.

Aunque no exista demasiado tiempo para desarrollar al personaje, intento realizar un buen desglose y descubrir su conflicto y su arco dramático. Eso implica trasnochar y sacrificar los fines de semana. Cuando entro en una producción televisiva sé que tendré que dedicarle buena parte de mi tiempo personal.

También continúo estudiando. Hace poco tomé un taller de eneagrama con Victoria Hernández. Los actores nos encontramos en formación permanente. Las herramientas que más me han ayudado son la investigación profunda del personaje y la capacidad de reconocer el género de la historia para encontrar desde allí la manera de interpretarlo.

En series como La reina del flow o El capo, los personajes están fuertemente determinados por su contexto social. ¿Cómo evitas que ese contexto termine reduciéndolos a un estereotipo?

Siempre intento que mis personajes sean humanos. La televisión ha tendido a convertirlos en estereotipos. A veces lees un libreto y piensas: “Este personaje ya lo he visto muchas veces”. Son figuras que se repiten y se parecen demasiado entre sí.

Mi trabajo consiste en descubrir cómo humanizarlas. Debido a que en televisión no tenemos demasiado tiempo, trato de conectar al personaje con aspectos de mí mismo. Me pregunto qué podría dolerle, cómo se relaciona emocionalmente con los demás y qué existe detrás de aquello que muestra.

Por fortuna, actualmente los personajes están siendo escritos de una manera más humana que antes. Poco a poco han comenzado a salir de esos moldes y eso les permite conectarse de una forma más profunda con las audiencias.

Freddy Yate y Javier Bardem (Cortesía de Fredy Yate)

Has trabajado con diferentes acentos y formas de hablar. ¿Cómo afecta el lenguaje —no solamente la pronunciación— la manera en que un actor piensa y reacciona dentro de un personaje?

Cuando debes utilizar un acento con el que no trabajas habitualmente, este puede consumir, al menos en mi caso, cerca de la mitad de la energía interpretativa. Por eso suelo trabajar con un coach.

Acabo de hacer una película con María Cecilia Botero y Yolanda Rayo titulada La tía Maga. La directora quería que mi personaje tuviera un acento difícil de ubicar: había nacido en los Llanos, pero después había crecido entre Madrid y Dinamarca. Además, su pareja procedía de otro lugar. Su manera de hablar debía recoger todas esas influencias sin quedar completamente marcada por ninguna.

Casi todos los actores de la producción utilizaron sus propios acentos, pero yo decidí asumir el reto de construir uno distinto. Le pedí ayuda a Michelle Gutiérrez. Ella grabó todas las frases del personaje y durante un mes las escuché una y otra vez hasta incorporarlas.

El problema fue que, cuando terminó el rodaje, recibí una audición para interpretar a un mexicano. He estudiado ese acento y normalmente puedo utilizarlo con facilidad, pero todavía tenía tan incorporado el llanero que mi personaje mexicano comenzó a sonar como si acabara de bajar de un caballo. Necesitaba limpiarme del acento anterior. Ese trabajo puede resultar una verdadera locura, pero también es un desafío muy interesante.

¿Qué puedes contarnos sobre La tía Maga y tu personaje dentro de la película?

Es la ópera prima de Luna Palacios y actualmente se encuentra en posproducción. La rodamos en enero en Madrid, Cundinamarca. Está protagonizada por María Cecilia Botero y Yolanda Rayo, y yo soy el coprotagonista. Es un drama con elementos de realismo mágico que aborda el alcoholismo y sus efectos sobre una familia.

La historia transcurre en el campo durante los años ochenta. Presenta a una familia en la que el padre abusa de sus hijas y alquila habitaciones dentro de la casa. Mi personaje es uno de los huéspedes y se enamora de una de las adolescentes. Cuando descubre el abuso, intenta sacarla de ese lugar, pero la manera en que se aproxima a ella también es problemática: le ofrece licor porque la joven padece alcoholismo.

La película construye una crítica muy fuerte. Con frecuencia hablamos de las drogas como una amenaza para las familias, pero olvidamos que el alcoholismo también ha destruido hogares en Colombia y en el mundo. El tema me interesó mucho porque está presente en mi propia historia familiar. De alguna manera, quise intentar sanar ciertas cosas a través de la película.

Fredy Yate y Tom Cruise (Cortesía de Fredy Yate).

Hubo un momento en tu juventud en el que no conseguir un cupo para estudiar actuación en España te llevó a una profunda crisis emocional. Al contemplar ahora ese episodio, ¿qué comprendiste sobre ti y cómo transformó aquella caída tu manera de enfrentar la profesión y la vida?

Mi madre y mi padrastro vivían en España y yo quería estudiar interpretación textual en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid. Mi padre biológico nos abandonó cuando mi madre estaba embarazada y nunca lo conocí. Mi padrastro me adoptó y me dio el apellido Yate. Como tenía ciudadanía española, inició ese proceso para facilitar mi viaje y mis estudios.

Me obsesioné con ingresar. Trabajé en restaurantes para pagar el curso preparatorio y estudié durante todo un año. Los profesores reconocieron mi talento y me aseguraron que podría conseguirlo. Superé los exámenes teóricos, para los cuales debía conocer prácticamente toda la obra de autores como Federico García Lorca y Ramón María del Valle-Inclán. También aprobé las pruebas prácticas de actuación, canto y baile, además de la entrevista.

Sin embargo, superar las pruebas no garantizaba una plaza. Solo ofrecían veinticuatro cupos, doce de ellos para hombres, y las posibilidades para un extranjero eran mínimas. No fui admitido. Aquel fue el primer gran rechazo de mi carrera y no estaba preparado para recibirlo. Me provocó una crisis emocional muy profunda. Fue también mi bienvenida a una profesión hecha de innumerables rechazos.

En aquel momento no entendía que la vida estaba modificando mi camino. Para presentar las pruebas había tenido que castellanizar mi acento y adaptar mi voz. Con el tiempo comprendí que comenzar mi formación desde ese lugar habría significado alejarme de mis propias raíces.

Viajé de vacaciones a Colombia con mi madre y mi padrastro. Teníamos pasajes de regreso, pero decidí no tomar el vuelo. Me quedé, pensé detenidamente qué debía hacer y resolví estudiar en el Teatro Libre, que entonces tenía un convenio con la Universidad Central y ofrecía una de las mejores formaciones actorales del país. Allí obtuve mi título como maestro en Arte Dramático y pude formarme desde mis raíces colombianas. La vida me devolvió a ellas y eso fue lo mejor que podía ocurrirme.

Cuando me gradué, en 2013, Hollywood llegó a Colombia para rodar Los 33. Casi inmediatamente después de recibir mi título ya me encontraba en las minas de sal de Zipaquirá y Nemocón trabajando junto a Antonio Banderas. Permanecí un mes como parte del grupo de los 33 mineros y pude observar de cerca el trabajo de esos actores.

Después llegó Tom Cruise y conseguí en American Made mi primer papel de reparto en una producción de Hollywood. Más adelante participé junto a Javier Bardem y Penélope Cruz en Loving Pablo. Algunos compañeros consiguieron ingresar a la escuela en España años después, pero no vivieron las oportunidades que yo encontré aquí.

Siento que la vida me concedió una revancha. Si hubiera ingresado a la escuela de Madrid, tal vez sería profesor o estaría haciendo teatro allí, pero probablemente no habría construido la carrera que llevo hasta ahora. Todavía es un proceso y queda mucho por hacer, pero hoy comprendo que tenía que suceder de esta manera.

Brothers Under Fiore (Cortesía de Disney+).

Además de La tía maga ¿Qué proyectos vienen para ti?

Acabamos de estrenar Brothers Under Fire, protagonizada por Kiefer Sutherland. Interpreto a Octavio; es un papel breve, pero en esta profesión es importante continuar trabajando y permanecer vigente.

También existe una nueva película en preparación para dentro de unos meses. Me ofrecieron un personaje y el proyecto cuenta con un presupuesto cercano al millón y medio de dólares. Sus productores están explorando posibles alianzas internacionales.

El año comenzó con La tía Maga y anteriormente estrené Yo no soy Mendoza, una comedia en la que interpreté al antagonista. Fue algo muy diferente a lo que había hecho y el público recibió muy bien al personaje.

Esta es una carrera de ascensos, descensos y silencios. Hay momentos en los que parece que no sucede nada. Uno quisiera que todo avanzara inmediatamente, pero debe aprender a conservar la calma, tener paciencia y continuar entrenando.

Después de Griselda, 42 Management & Production se puso en contacto conmigo para representarme internacionalmente. Sofía Vergara también continúa apoyando mi proceso migratorio y me entregó una carta de recomendación para solicitar una nueva visa. Están sucediendo cosas muy valiosas en mi carrera y debo aprender a poner la mirada sobre ellas, no solamente sobre las dificultades.

No me considero únicamente un actor de telenovelas colombianas. Soy un actor con proyección internacional y la vida me lo ha demostrado varias veces. Las producciones de Hollywood han venido a Colombia, he presentado mis audiciones y se han fijado en mi trabajo. Sofía Vergara confió en mí y me llevó a Los Ángeles. Todo eso ha ocurrido por alguna razón.

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La palabra extraño es un adjetivo interesante. Proviene del latín extraneus, que originalmente hacía referencia a aquello que estaba “fuera”, que era externo, ajeno o extranjero. La RAE lo entiende como “sorprendente o raro”. Raro, por su parte, suele utilizarse con una connotación negativa, aunque el Diccionario de la lengua española propone otra visión: se refiere también a algo “extraordinario, poco común o infrecuente”. Es precisamente esa palabra con la que STRANGEHUMAN describe su propuesta musical, y pocas definiciones parecen encajar tan bien con ella.

STRANGEHUMAN no busca encajar
Cortesía

Nacido en Santiago de Chile, Maximiliano Valenzuela, antes conocido como Max Valenzuela y ahora STRANGEHUMAN —o Nova, según a quién se le pregunte—, comenzó a ganar notoriedad siendo adolescente gracias a la red social Musical.ly —ahora TikTok—, donde sus videos haciendo lip sync y bailes comenzaron a acumular millones de reproducciones y seguidores. Su llegada a las redes estuvo acompañada por apariciones en televisión y eventos, convirtiéndolo, con apenas 13 años, en uno de los primeros fenómenos digitales de su país y de la región.

Sin embargo, la intención de dedicarse a la música no llegó después de la fama. Al contrario, desde muy joven Max tenía como objetivo encaminarse hacia este mundo. “Desde que era niño siempre quise hacer música. Esa fue siempre mi meta, solamente que no tenía los recursos cuando recién empecé para poder grabar. No tenía dinero para ir a los estudios porque, bueno, vengo de una familia bastante común. Todos estos gastos no estaban contemplados para mis padres”, explica. Ante la imposibilidad de comenzar, el chileno tomó la decisión firme de hacerse “famoso” como fuera, sin importar “dar cringe”.

Pero la música que Max imaginaba para sí mismo tampoco apareció de la nada. En el camino fue acumulando referencias de lugares muy distintos. “Cuando empecé con la transición de Max Valenzuela a STRANGEHUMAN, A$AP Rocky fue de mis influencias más importantes. La manera en la que se viste, la confianza que tenía, sus canciones. Incluso el nombre STRANGEHUMAN proviene de uno de sus temas. Ese tipo me inspiró demasiado”, dice, refiriéndose al tema ‘Sandman’ (Permanent bling my tooth is, yeah, I’m a strange human).

A él se sumaron después XXXTentacion, Frank Ocean —su principal inspiración musical en el último tiempo—, Lil Wayne y Drake —o como lo llama el chileno entre risas, el “papá”—, mientras que buena parte de sus influencias más tempranas llegaron desde su casa. Su madre, cuenta, escuchaba Depeche Mode, Nirvana, Amy Winehouse y Sade, mientras él crecía también escuchando corrientes más alternativas del rock y el pop. Esa mezcla terminó convirtiéndose en una suerte de archivo sonoro desde el que comenzó a construir su propia identidad. “Estoy muy inspirado por un montón de cosas”, concluye.

Aunque su recorrido terminó llevándolo de la creación de contenido a la música y la composición, Nova no considera que esto haya implicado necesariamente una transformación de su persona. “Siento que hasta el día de hoy no transiciono por completo porque, al final, sí, a la gente le gusta mi música, pero a muchas personas les gusta mi corazón, mi carisma y, en general, la manera en la que soy. El influencer tiene mucho de eso, de mostrarse tal cual es. No busco tampoco transicionar ni encasillarme en ser un cantante. Me expreso a través de todo: así como en un TikTok o en cómo me visto, en lo que canto […]. Ya las cosas van tan pegadas que no me gustaría encasillarme”, comparte.

Cortesía

Después de varios años construyendo una identidad propia entre las redes, la música y un universo de influencias tan amplio como el suyo, y luego de llamar la atención con proyectos como METAMORFOSIS, STRANGEHUMAN llegó este 2026 a AÚN NO HE TERMINADO, uno de los momentos más personales de su recorrido. El álbum nació durante un periodo en el que Max se sentía estancado y profundamente frustrado, y terminó convirtiéndose en una forma de procesar aquello que llevaba dentro.

El proyecto comenzó a tomar forma entre finales de 2024 y comienzos de 2025, aunque en un principio no tenía una dirección demasiado definida. Max empezó a grabar canciones, dejó varias fuera y se permitió experimentar con distintos registros. Esa libertad también está presente en la primera parte del álbum, donde, según cuenta, buscó simplemente divertirse con la música. “Hay canciones donde se nota que yo lo estoy pasando increíble. Me salen barras que quizás no son tan profundas, pero sentía que también era parte del proceso. Divertirme con la música, hablar y de todo”.

La dirección de este trabajo discográfico, sin embargo, terminó apareciendo casi por accidente. El cantante se dio cuenta de que había un patrón que atravesaba el proceso: las canciones no estaban terminadas, los másteres tampoco y, en general, siempre quedaba algo pendiente. La coincidencia se hizo evidente cuando, a pocos días de la entrega del álbum, su mánager le recordó que debía terminar aquello que había dejado a medias. “Me acuerdo perfectamente que faltaba como una semana para entregarlo y mi mánager me dice: ‘No puedes pasarte esta fecha, tienen que entregarlo, ponte a terminar lo que no has terminado’. Y, hermano, ese es el nombre del álbum, ¿entiendes?”.

El disco está dividido en dos partes. Si la primera mitad nació desde la diversión, la segunda encontró un lugar mucho más íntimo. Allí aparecen las cosas que Max quería decir y que le dolían, aquellas que había ido guardando y que encontró en la música una forma de soltar. “A veces igual siento que hago música por lo mismo, o sea, porque me duele. Soy sensible, me afectan las cosas y la única manera a veces de botarlas es a través de la música”, explica. Así, su segundo LP terminó convirtiéndose también en un ejercicio de vulnerabilidad. “Sentía que quería botar todo”, dice. Y, quizá por eso, la dirección que el álbum no tenía al comienzo terminó apareciendo de manera orgánica.

Entre las colaboraciones del álbum destaca ‘SUSTANCIAS EN MI CORAZÓN’, junto a DannyLux. La canción nació casi por casualidad, durante un viaje a Miami en el que ambos coincidieron en medio de distintos eventos. Max cuenta que no conocía personalmente a Danny hasta que el cantante se acercó a saludarlo en un after party. Después de intercambiar sus redes y escuchar más de su música, la conexión fue inmediata. “Le dije: ‘Hermano, veámonos porque me encanta lo que haces’. […] Creo que como a la semana, dos semanas por ahí, pero en un corto plazo yo le mandé este tema con un primer verso y me dijo: ‘Hermano, me encanta’, y me mandó su verso el mismo día, de una”.

La colaboración no se quedó en el estudio. Ambos terminaron cantando la canción en distintos escenarios y grabaron su videoclip en Miami. Para Nova, además, el encuentro trascendió lo musical. “Conocí a la familia de Danny. Al igual que él, son un amor. Ese chico es especial”.

El mexicoamericano es quizás el más reconocido entre los invitados de AÚN NO HE TERMINADO, pero el disco también reúne a nombres como suei y COSMIC KID, pertenecientes a una generación de artistas emergentes con los que Max comparte una relación cercana. “A mí se me hace que suei es de los mejores de habla hispana”, revela sobre el venezolano. “El tipo sabe demasiado de música, domina muy bien su sonido y cuando hicimos ese tema, él tenía claro lo que quería. Lo grabó de una, no escribió nada. Improvisó”. Del argentino, en cambio, no necesita muchas palabras para describir su conexión. Le basta con decir que “es mi hermano” para dejar claro su vínculo casi familiar.

Esa cercanía parece ser, en realidad, uno de los criterios más importantes para el chileno a la hora de compartir una canción. Más que buscar colaboraciones por el peso de un nombre o por lo que puedan aportar a una estrategia determinada, valora que exista un vínculo genuino con quienes participan en su música. “Más allá de haber colaborado, son personas con las que hablo por videollamada y nos preguntamos cómo estamos. Mantenemos una amistad linda y harto respeto. Siento que eso tiene mucho valor, más que la colaboración en sí”.

Esa importancia de la conexión personal también se extiende a la escena de la que forma parte. Aunque reconoce que no se siente completamente integrado al circuito chileno —en parte porque su carrera se ha desarrollado lejos de su país—, sigue de cerca a los artistas que están construyendo nuevas propuestas. “Me encanta la escena chilena. No me siento tan parte, pero no es porque no quiera, sino porque no estoy aquí. Las cosas han salido como han salido y es parte del proceso”. Entre sus nombres cercanos menciona a sus paisanos IcyCold, Brokenstar y lolosuelto, a quienes considera sus hermanos, además de destacar el talento que existe actualmente en el reguetón y el trap chileno.

Esa mirada se extiende más allá de su país. Max encuentra referencias en distintas escenas latinoamericanas: Little Boogie y Doly Flackko en Argentina; Latin Mafia y legallyrxxx en México; y Big Soto, Underaiki y suei en Venezuela. Más que identificar una única escena de la que se nutra artísticamente, parece encontrar inspiración en distintos lugares y, sobre todo, en las personas que tiene cerca.

Quizás esa amplitud explique también por qué encuentra tanto valor en una camada que parece menos interesada en responder a las categorías tradicionales de la industria. Para Nova, la nueva música no nace de la necesidad de pertenecer a un género. “Yo creo que los chicos no quieren encajar. Los chicos hacen lo que hacen porque les gusta, y ya. Siento que eso es lo lindo de la música de las personas que mencioné: es pura y honesta. Es un buen recordatorio de la razón por la que empezaste en esto. Creo que se nos olvida a veces porque empezamos en esto”.

Esa misma convicción parece extenderse a la manera en que STRANGEHUMAN enfrenta la mirada externa. Aunque el medio y el público puedan ejercer presión, Max asegura que ha aprendido a no dejar que las opiniones ajenas determinen cómo se siente consigo mismo. “No me importa lo que los demás piensen, en verdad. Y no lo digo desde la arrogancia, lo digo desde mi salud mental, desde querer estar bien y no estar pensando en esto”.

Su seguridad, explica, también nace de reconocerse a sí mismo y de tener cerca aquello que considera realmente importante. “Me gusta pensar que me conozco lo suficiente y que los demás no lo hacen. Soy muy seguro de mí mismo y, te repito, tengo a Dios, tengo a mi familia, tengo salud y hago lo que me gusta. Todo lo demás es una bendición”.

La relación con Dios ocupa, precisamente, un lugar importante dentro de esa forma de entender su vida. El cantante aclara que no se considera una persona religiosa, aunque su vínculo con la espiritualidad existe desde niño, cuando asistió durante varios años a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Con el tiempo se alejó de la institución, pero no de su fe. “Creo que mi comunicación con Dios es más directa. Siempre ha estado presente”.

Esa conexión adquirió un significado distinto durante los últimos años. Las dificultades que atravesó las interpreta como parte de un proceso que todavía está aprendiendo a comprender. “Todo lo que me ha pasado siento que no es casualidad. […] Si Dios me ha puesto todas estas barreras y todas estas pruebas, es para que yo las supere, porque lo que le pedí a él es grande y no me lo va a dar así como así”.

Para Max, incluso aquello que parece contradictorio puede formar parte de ese proceso. “Cuando le pedí paz, me envió caos; cuando le pedí trabajo, me dejó sin trabajo”, cuenta. Más que entenderlo como un castigo, encuentra en esas experiencias una forma de preparación para aquello que espera conseguir.

El siguiente capítulo de STRANGEHUMAN ya comenzó a escribirse sobre los escenarios. El pasado 5 de agosto, Max dio inicio a su gira por Latinoamérica en el Club Ámbar de Santiago, en una noche que tuvo un significado especial por ser el punto de partida en su propio país. “Fue muy nostálgico, muy lindo, una experiencia hermosa. En verdad estaba toda mi familia, estaban todos mis amigos y me sentí muy cómodo, me sentía en casa”, cuenta sobre ese primer concierto. 

Desde allí, el recorrido continuó por Perú, Colombia y Guatemala. Ahora, Max se prepara para cerrar el recorrido en su segunda patria, México, donde concretó dos sold outs

La gira llega mientras Nova comienza a mirar más allá de AÚN NO HE TERMINADO. Después del álbum, Max ha publicado los sencillos ‘Airdrop’ y ‘BOOMERANG’, aunque, al menos por ahora, no parece tener demasiado interés en definir cuál será el siguiente movimiento de su proyecto. “Creo que estoy un poco a la deriva y eso me gusta. Solo quería sacarla. Sentía que era el mensaje que quería dar”, explica sobre ‘Airdrop’.

Detrás de la canción hay, además, una búsqueda espiritual que parece prolongar algunas de las inquietudes que atravesaron su último álbum. “A pesar de que empieza con ‘Too many hoes’, va más por el lado de empezar a pedirle una señal a Dios. Que me hable. Eso me hace sentir súper bien”. El tema ya encontró un lugar en los conciertos de esta nueva etapa: “Cuando la canté ayer fue un momento muy lindo y dije: ‘Bien ahí’”.

Más que anunciar una dirección concreta, Max prefiere dejar abierta la pregunta sobre qué vendrá después. “Esta canción me encanta. Creo que ahora voy a empezar a pensar en qué es lo que quiero decir y qué historia quiero contar”.

Por ahora, esa incertidumbre parece ser parte de la propia propuesta. Con una gira a punto de terminar, dos nuevos sencillos y un proyecto que todavía se resiste a ser encasillado, STRANGEHUMAN no parece tener demasiado interés en adelantar el próximo paso. Cuando le pregunto qué pueden esperar sus seguidores para lo que queda del año, responde: “Muy inesperado. Desearía que no esperen nada, que se sorprendan”.

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Después de dos años de silencio total, Royal Blood ha anunciado el lanzamiento de su quinto álbum de estudio, Dead Company. El dúo británico de rock se había mantenido alejado de los focos desde 2024 a excepción de unas breves apariciones en redes durante el 2025, pero ahora se prepara para una nueva era musical que inicia con el sencillo ‘Ten Over Ten’.

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La canción está llena de vigor pues los músicos entraron al estudio con el objetivo de dar todo de sí mismos. “Mi mentalidad fue: si vas a hacer algo, hazlo muy bien sin pensar en un plan B; da todo lo que tengas”, dijo el bajista y vocalista Mike Kerr en entrevista con Kerrang!. El frontman también explicó que tomaron inspiración de la velocidad e intensidad de Motörhead.

De acuerdo con un comunicado de prensa, la agrupación regresó al estudio de grabación sin ponerse una fecha límite y apartándose de distracciones, dejando como resultado un LP totalmente autoproducido —o “anti-producido”— con “energía muy DIY”. “Nos reunimos en una habitación para componer música juntos y sentir las ondas de sonido. Así es como te emocionas de nuevo”, afirmó el baterista Ben Thatcher al medio británico.

Royal Blood presentó su último álbum en 2023 bajo el título de Back to the Water Below, un trabajo post pandémico que nació desde la necesidad de volver a conectar con otros seres humanos a través de la música. El disco le permitió a la agrupación regresar a sus inicios y explorar una faceta más honesta pues retomó la inocencia de su debut en 2014, pero sin olvidar la experiencia que ganó desde entonces.

Ahora, el sucesor promete ser un álbum “crudo” y “directo” que llevó a Thatcher y a Kerr a volver a lo esencial. Dead Company se publicará el próximo 13 de noviembre.

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Después de meses de controversia por el uso de IA en Spotify, la empresa ha decidido etiquetar a los ‘artistas’ y las piezas musicales creadas con inteligencia artificial. Esta medida excluirá dicho contenido de las recomendaciones que genera el algoritmo de la plataforma, como parte de una campaña para combatir los perfiles falsos y la música ilegítima, así como para mejorar el control de calidad.

La empresa ha creado una etiqueta denominada “IA personas” para identificar a todos los ‘artistas’ creados mediante inteligencia artificial. Esta nueva distinción aparecerá al inicio de sus perfiles y en cada una de sus listas de reproducción, desde canciones individuales hasta materiales de mayor duración, como los discos. La decisión responde a la inconformidad manifestada por los usuarios durante los últimos meses, quienes han expresado de manera reiterada su rechazo a la música generada mediante IA.

“La verdadera conexión entre artista y fan solo puede construirse sobre una base de confianza y autenticidad. En la música, esto significa que los oyentes deben poder confiar en que el artista detrás de la música es quien dice ser. Esto es más esencial que nunca en la era de la IA generativa”, comunicó la empresa. 

En resultados recientes, Spotify informó que eliminó de su plataforma 75 millones de canciones consideradas no legítimas en el transcurso de un año. Esta cifra refleja, en parte, el crecimiento desmedido de contenido generado mediante inteligencia artificial dentro de la industria musical. Como referencia, se estima que el catálogo orgánico de la plataforma ronda los 100 millones de canciones.

Esta nueva etiqueta entrará en vigor en septiembre. Sin embargo, la empresa ya lleva a cabo un proceso exhaustivo de búsqueda y revisión para identificar los perfiles que utilizan inteligencia artificial en la creación de sus contenidos. Spotify permitirá que los creadores declaren si sus materiales fueron generados con esta tecnología, con el fin de asignarles la etiqueta “IA personas”. Además, la plataforma implementará procesos de verificación que combinarán la revisión humana con sistemas de inteligencia artificial para identificar este tipo de contenido.

“Los oyentes nos han dejado claro que no les gusta ver un perfil de artista que parezca humano, solo para descubrir después que la personalidad ha sido generada por inteligencia artificial. Esperamos que los artistas sean transparentes, por lo que les brindamos la oportunidad de revelarlo, pero no nos basaremos únicamente en su declaración”, agregó la empresa. 

“Si bien, creemos que todos los artistas tienen libertad creativa, para determinar cómo se presentan, la programación de Spotify se centra en impulsar la música de artistas auténticos, que están construyendo sus carreras en la música”.

Existe una larga lista de casos detrás de esta controversia. En ocasiones anteriores, la plataforma llegó a publicar canciones generadas mediante inteligencia artificial en los perfiles de artistas fallecidos, sin la autorización de sus familiares ni de las compañías discográficas correspondientes. Uno de estos casos fue el de Blaze Foley, quien murió en 1989. 

La preocupación también ha sido expresada por artistas en activo como Bad Bunny, Billie Eilish, Pearl Jam, Stevie Wonder y Elvis Costello, entre muchos otros, quienes han manifestado públicamente su rechazo al uso de inteligencia artificial en la música.

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¿Se puede escuchar lo que canta “La Roca”? Dwayne Johnson soñaba con convertirse en una estrella de la música country cuando era adolescente, pero su carrera musical profesional se remonta técnicamente a ‘It Doesn’t Matter’, la canción de Wyclef Jean del año 2000 en la que Johnson aportó algunas frases gritadas. A lo largo de los años, el actor mostró su voz y sus habilidades con la guitarra ocasionalmente en programas de televisión, pero su verdadero salto musical llegó en 2016 con la película Moana. Allí, interpretando al semidiós Maui, cantó ‘You’re Welcome’, compuesta por Lin-Manuel Miranda, que acumula 1.800 millones de reproducciones solo en YouTube.

Pero Johnson está especialmente orgulloso de su más reciente incursión musical: ‘Your Dad’, una emotiva canción que coescribió junto a Iam Tongi, el cantante hawaiano que ganó American Idol en 2023. (Aquí presentamos en exclusiva el videoclip de la canción). El tema es uno de los destacados de Moana: Voices Across the Ocean, un álbum complementario a la reciente versión Live Action del exitoso filme animado de Disney. Johnson fue productor ejecutivo del álbum junto a su esposa, Lauren Hashian, además de Tiana Nonosina Liufau y Kayla Fa’amaligi, quienes también coreografiaron la película y contribuyeron a preservar la precisión cultural de la cinta.

Johnson conversó con ROLLING STONE a través de Zoom para hablar sobre la nueva canción, la paternidad, sus aventuras adolescentes en Nashville y las razones por las que ahora se está tomando en serio la posibilidad de dedicarse a la música.

Cualquiera que realmente te conozca sabe que puedes cantar.

Bueno, gracias por decirlo. Es un cumplido muy bonito, te lo agradezco. Siempre me gusta decir que canto desde el corazón, y que canto en tonalidades que no existen [Risas]. Así que es una buena combinación. Al crecer, en mi familia y, en general, en las familias polinesias, había mucho canto, muchos bailes ceremoniales y cosas por el estilo. Así que era algo que estuvo presente de alguna manera mientras crecía.

Desde muy pequeño, mis grandes influencias fueron Sam Cooke, Elvis [Presley], George Jones, Merle Haggard e incluso Johnny Paycheck. Artistas que estaban en la cima de sus respectivos géneros. También Willie Nelson, quien, de hecho, me regaló mi primera guitarra. ¿Conoces la guitarra Trigger que tiene? ¿La histórica? Creo que Martin solo fabricó 100 de esas y, como yo era un fanático suyo, me regaló una por mi cumpleaños. Quiero decir, comparado con él, toco como el culo, pero sigue siendo un regalo genial. En fin, ese fue mi comienzo en la música.

¿Cuánto habías compuesto a lo largo de tu vida antes de esta canción?

No mucho. Escribí un poco con Tech N9ne para esa canción que hicimos, ‘Face Off’, en 2020. Él me ayudó a darle estructura, porque me encanta el hip-hop, el country y el blues. Me decía: “Pon esto aquí, di esto así, repítelo tres veces de esta manera”. Fue como una clase magistral, porque él es uno de los grandes. Y, siendo honesto, fuera de eso, no había compuesto mucho.

Así que, si puedo contarte un poco sobre el origen de esta canción, para este álbum, mi esposa Lauren y yo fuimos productores junto a nuestras otras dos productoras, Tiana y Kayla. La idea era: “Oye, nos encantaría que estuvieras en este álbum. ¿Podrías contribuir y cantar una canción?”. Lo pensé y después dije: “Dios, no sé qué podría cantar aquí”. Entonces pensé: “Me gustaría trabajar con alguien que pueda ayudarme a escribir y armar algo”. Así que llamé a Iam Tongi y le dije: “Hermano, ¿tienes algo en mente, algo que ya tengas en la cabeza, en el corazón, que podamos convertir en algo mío?”. Y él me respondió: “Sí, creo que sí”.

¿Qué te envió?

Me llamó dos días después. Me envió una canción. Se llamaba ‘My Dad’. La escuché y me emocioné muchísimo; terminé llorando, porque es una canción que escribió pensando en los hijos que todavía no tiene —se va a casar en un par de meses— y sobre su papá, que falleció. En ella les habla a sus futuros hijos y les dice: “Ah, su abuelo fue increíble”. Luego hay otra parte de la canción en la que le canta a su papá, que está en el cielo. Le dice: “Oye, voy a contarles que moviste montañas y que luchaste contra gigantes”. Se me pone la piel de gallina.

Escuché la canción, lo llamé y le dije: “Te quiero por haberme enviado esto, pero no estoy listo para cantarle esta canción a mi papá. Simplemente no puedo”. Tengo una relación complicada con mi papá. Él también falleció hace unos años. A veces las cosas son complicadas, ¿no? 

Entonces, ¿cómo se convirtió en tu canción?

Le dije: “Pero, Iam, me encanta la idea de esta canción y, si puedes acompañarme en este camino, ¿podemos reescribirla para que yo pueda cantársela a mis hijas? Como su papá”. Había una frase muy bonita en el segundo verso que decía: “Un amor más profundo del que jamás conocí. Tomaste mi corazón y me ayudaste a salir adelante”.

Todo encaja cuando tiene que hacerlo, a nivel celular. Y, como sabes, Iam no solo es increíblemente talentoso y ya tiene una trayectoria impresionante gracias a American Idol, sino que además canta desde el alma y escribe desde el alma, y es muy joven. Es una locura. La versión original se llamaba ‘My Dad’. Yo dije: “¿Y si fuera ‘Your Dad’?”.

Esa frase sobre “ayudarme a salir adelante” (Pulling me through), cuando eres papá, las cosas de la carrera que antes podían afectarte se perciben de otra manera, ¿no? Tienes algo más en lo que concentrarte. Cambia la forma en que afrontas todo.

Oh, sí. Es como un gran reajuste emocional para nosotros, los papás, ¿no? Cuando estamos con nuestras hijas, nos damos cuenta: “Ah, esto es lo que realmente importa. Las otras cosas son importantes, pero no lo suficiente como para dejar que nos consuman por dentro”.

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Has sido parte de éxitos musicales antes —el soundtrack de Moana y, si nos remontamos al 2000, tu colaboración con Wyclef—, pero una de tus primeras aspiraciones era ser cantante. ¿Es momento de adentrarte en la música?

Lo estoy explorando ahora, y agradezco que me lo preguntes. A medida que avanzas en la vida, he tenido la enorme fortuna de formar parte de proyectos realmente increíbles, y me encanta. Pero la música siempre ha sido un pilar para mí, y, específicamente, géneros que me apasionan, como el country, especialmente el country tradicional. Y eso es algo que estamos explorando ahora.

He llegado a un punto de mi vida y de mi carrera en el que, honestamente, Brian, cuando me despierto por la mañana, saco las piernas de la cama y, sea cual sea la cosa que vaya a hacer, quiero sentir que simplemente estoy corriendo hacia ella. Y las cosas más gratificantes que hacemos son aquellas que hacemos por nosotros mismos, porque tenemos suficiente presión al momento de responder ante tantas otras personas y entidades.

Las cosas que hacemos debemos hacerlas por nosotros mismos y, después, debemos sentirlas aquí, detrás de las costillas. Pero también es cierto que siempre están vinculadas de alguna manera con lo comercial. Cuando haces películas, especialmente esas grandes producciones pensadas para atraer a todo tipo de público, quieres que les vaya bien. Pero esta canción, para mí, es simplemente una canción para mis hijas. No hay presión ni expectativa de tener que entregar algo y preguntarnos: “Bueno, ¿cómo van las ventas?, ¿cómo le está yendo en taquilla?, ¿cuántas reproducciones tiene?”. Es simplemente algo que va de mí hacia ellas.

¿Fue idea de tu esposa hacer este álbum?

Sí, así fue, y ha sido muy gratificante. Nunca habíamos hecho algo así, trabajar en un proyecto en el que ambos tenemos la misma brújula. Ella tiene muchísimo talento. Pude conocer esta faceta suya como productora, productora ejecutiva y compositora. Además, tiene una pluma increíble. Su papá era el baterista de Boston. ¿Recuerdas a ese grupo de rock en Boston? Se llamaba Sib Hashian. Así que ella creció con una profunda admiración y respeto por la música, ¿sabes?

Cuando salió la primera Moana y la música se convirtió en un fenómeno, ella dijo: “Oye, me pregunto si deberíamos hacer algún tipo de álbum inspirado en la película”. Luego llegó Moana 2, hace unos años, y me dijo: “¿Recuerdas esa idea?”. Yo le respondí: “Es una gran idea. Deberíamos hacerlo”. Después empezamos a hablar de la versión en live action y ella dijo: “Creo que este es el momento perfecto, porque ya hemos tenido a Beyoncé con The Lion King y a Kendrick [Lamar] con Black Panther”. Luego cené con algunos ejecutivos de Disney y la respuesta fue un sí inmediato.

Te das cuenta de que este es un momento muy especial para la cultura polinesia y para los artistas polinesios. Los artistas polinesios que tenemos son muy reconocidos dentro del género, pero no tanto a nivel global. Sus voces son hermosas. En nuestro álbum hay una canción llamada ‘Family Tree’, de un artista llamado Stan Walker, quien ganó Australian Idol. Esa fue la primera canción que Lauren y yo, junto a nuestros productores, Tiana y Kayla, recibimos. Él canta desde las entrañas. Así que todos entendieron lo que había que hacer: “Esto no se trata de un baile para TikTok ni de un estribillo pegadizo. Esto es nuestra cultura”. 

Me da curiosidad saber qué se siente al estar frente a un micrófono y grabar una canción simplemente como Dwayne. No eres un extraño para los estudios de grabación, pero normalmente estás allí como actor. ¿Te da algo de miedo?

No me dio miedo, Brian. Fue liberador. Sueltas un gran suspiro y simplemente le agradeces al universo por este regalo. Me he divertido muchísimo interpretando a Maui o haciendo la canción con Wyclef. Pero en esos casos hay una caracterización. Hay una interpretación en todo eso. En cambio, poder entrar al estudio y despojarlo de cualquier gran producción —sin una gran banda en vivo, solo él y su guitarra— y yo, en silencio, en el estudio, con Lauren allí y mirando fotos de mis hijas. Fue maravilloso.

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Cuando dijiste que estás explorando la música, ¿qué forma podría tomar esa exploración?

Quizás algo dentro del soul de la vieja escuela, con un toque de country. Me encanta el soul de la vieja escuela. Sam Cooke. Y, de nuevo, desde Sam Cooke hasta Merle Haggard. Así fue como crecí. Y ellos fueron grandes influencias gracias a mi papá. Mi papá era luchador profesional y vivíamos viajando. Yo vivía en el asiento trasero del carro porque simplemente conducíamos. Cada noche estábamos en una ciudad diferente. Y eso era todo lo que él escuchaba. Así que pienso: “Dios, quiero escribir, cantar y explorar las cosas que amo”.

Pasaste un tiempo en Nashville cuando eras adolescente, ¿no?

Cuando estábamos en Hawái, yo tenía 15 años y en 1987 nos echaron de nuestro pequeño apartamento de una sola habitación. Pero no podíamos quedarnos en la isla porque no teníamos dinero ni un lugar donde vivir. Así que me enviaron a Nashville, porque mi papá estaba allí en ese momento. Se suponía que iba a vivir con él, pero esa situación no funcionó, porque simplemente no funcionó [Risas].

Así que terminé viviendo con un hombre que era un extraño, en un motel, y que con el tiempo se convirtió en uno de mis mejores amigos, y lo sigue siendo hasta hoy. Se llama Downtown Bruno. No teníamos dinero. Él estaba quebrado y yo también. Tuvo la amabilidad de dejarme vivir en su pequeña habitación de motel. No teníamos carro, pero íbamos a Lower Broad, en Nashville, y para mí era el paraíso porque siempre me había encantado la música country. Allí estaban Tootsie’s, el Ryman Auditorium y la tienda de discos Ernest Tubb. No teníamos dinero, pero si seguías bajando por Lower Broad, ahí era donde estaban todos los bares de mala muerte. Pasábamos el rato allí. Yo tenía 15 años.

¿Y cómo pasaste de ahí a intentar cantar?

Frente a ese motel había una tienda de comestibles llamada Piggly Wiggly. Todavía existe. Así que estaba dentro de Piggly Wiggly, robando cosas, como donas de Hostess. Yo pensaba: “De una forma u otra, vamos a comer”. Tenía 15 años, así que me metía cosas en los bolsillos y, mientras hacía eso como un idiota, simplemente estaba cantando. Estaba cantando ‘Old Habits’, una canción de Hank Jr. “Old habits… I kicked the habit of smoking back some time ago”. Cantando como un completo idiota.

Y entonces apareció una mujer, me miró y me tomó un poco por sorpresa. Pensé: “Dios, me atraparon. Estoy jodido”. Y ella me preguntó: “¿Estabas cantando?”. Yo le respondí: “Sí”. Y ella dijo: “Ah, es que tuve que venir a ver quién estaba cantando”. Luego me preguntó: “¿Eres cantante?”. Yo le dije: “No”. Hay que tener en cuenta que tenía 15 años. Medía 1,93 metros, pesaba 100 kilos y ya tenía un bigote como el de Tom Selleck. Parecía tener 58 años. Y ella me dijo: “Deberías considerar dedicarte al canto”. Yo le pregunté: “¿Sí?”. Y ella dijo: “¿Vives aquí?”. Le respondí: “Bueno, llegué a la ciudad hace un par de semanas”. Y me dijo: “Deberías ir a Broad Street. Ahí puedes conseguir algún trabajo”.

¿Fuiste?

Caminaba de un lado a otro por esos bares y entraba a los locales. Sin guitarra, sin nada. Ni siquiera sabía tocar. Y decía: “Hola, estoy buscando trabajo”. Me preguntaban: “Ah, ¿qué cantas?”. Y yo respondía: “Bueno, podría cantar…”, y simplemente empezaba. Les cantaba ‘Old Habits’. También cantaba una canción de Merle Haggard. ¿Cómo se llama? “Memories and drinks don’t mix too well…”.

“Misery and Gin”, creo que esa es.

Sí, sí. ‘Misery and Gin’. Es buenísima. “Here I am again, mixing drinks”. Y me preguntaban: “¿Cuántos años tienes?”. Y yo decía: “15”. Entonces me respondían: “Ah, eres demasiado joven. Ni siquiera puedes estar aquí”. Después aprendí la lección y, un par de bares más adelante, decía: “Ah, tengo 22”. Y ellos: “Mmm, ¿podemos ver tu licencia?”. Yo respondía: “Bueno, no tengo licencia”. Entonces venía el: “Está bien, sal de aquí”.

Así que nunca conseguí un trabajo. Ese es mi punto, amigo. Voy a buscar un bar de mala muerte en Broad Street y ahí es donde voy a comenzar mi carrera como cantante.

Supongo que los micrófonos abiertos serían difíciles en este momento.

Iré disfrazado y con prótesis completas.

Cuenta conmigo para ese álbum de country con elementos de soul.

Suena bien, ¿no? Siento que podría haber algo ahí.

Podrías hacer un álbum entero de duetos si quisieras, y apuesto a que habría muchos artistas encantados de hacerlo contigo.

Oh, sería una idea genial. Siento una profunda admiración y respeto por toda la música, pero especialmente por la de Nashville. Por la manera en que crecí allí y porque pude ver a todos estos artistas comenzando sus carreras. Así que quiero abordar este proyecto, sea cual sea la forma que tome, con ese mismo nivel de respeto. Como dices, si fuera un álbum completamente de duetos, sería algo como: “Oigan, aquí están mi corazón y mi amor, y esto es lo profundas que son mis raíces en el country”. Sería como decir: “Oh, sería un honor cantar con ustedes”, ¿sabes?

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Presentando una nueva era musical y creativa, Paulo Londra lanza el primer sencillo de su próximo álbum de estudio, ‘me asfixia LA CIUDAD’. La canción marca el inicio de una nueva búsqueda sonora, fruto del trabajo junto a Lisan y Tiano, productores que acompañan al artista argentino en esta nueva etapa de su carrera.

‘me asfixia LA CIUDAD’ cuenta una historia en la que bajar el ritmo y dejar atrás el ruido se vuelve indispensable para ordenar los pensamientos y encontrar claridad en medio del caos. En este recorrido, el amor aparece como un refugio para el alma y la mente, una guía capaz de devolver la calma cuando todo parece ir demasiado rápido. A través de esta nueva etapa, Paulo Londra explora la necesidad de alejarse de la complejidad para encontrar en otra persona un espacio de paz, complicidad y la posibilidad de comenzar de nuevo. Estos conceptos y emociones construyen el hilo conductor de una canción en la que el artista argentino se muestra íntimo y vulnerable con su público, mientras se acompaña de una melodía pegadiza y una sonoridad envolvente que refuerzan la esencia de esta nueva propuesta musical.

Este sencillo se presenta como el primer adelanto de su próximo LP, un proyecto que promete mostrar una faceta creativa y sonora renovada de Paulo Londra. En este nuevo recorrido, el artista argentino estará acompañado por sus productores y amigos, Lisan y Tiano, quienes serán parte fundamental de esta nueva etapa musical. Además, ‘me asfixia LA CIUDAD’ marca su primer lanzamiento en solitario del año.

En 2026, Paulo ha compartido algunos otros materiales en colaboraciones, como ‘Sentimiento mágico’ junto a Zion, Sinaka y el chileno Benja Valencia. También se unió a sus compatriotas LIT killah, Ramma y Khea en ‘Si te vas 2.0’. 

Por ahora, ya puedes escuchar ‘me asfixia LA CIUDAD’ en todas las plataformas de streaming musical. 

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El mundo de la música se ha movilizado para apoyar a las comunidades afectadas por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto. En los días posteriores al sismo, artistas, agrupaciones e instituciones culturales anunciaron conciertos y acciones solidarias en Bogotá, Medellín y Miami, con el objetivo de recaudar fondos y llevar ayuda a los territorios afectados.

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En Medellín, una de las primeras grandes iniciativas será Colombia, Medellín te quiere, una jornada que se realizará este sábado 15 de agosto en el Centro de Eventos La Macarena. Más de 25 artistas participarán en el evento, entre ellos Luis Alfonso, Kapo, Pipe Bueno, Juliana y Hamilton. La jornada combinará música con una donatón de dinero y elementos para las familias afectadas, mientras que el dinero de la boletería será destinado íntegramente a los damnificados.

El evento comenzará al mediodía y se extenderá hasta las 8:00 p. m., con apertura de puertas desde las 11:00 a. m. Las entradas tendrán precios entre $60.000 y $140.000, y los recursos recaudados serán gestionados por la Corporación Presentes.

Ese mismo día, Bogotá tendrá una propuesta de carácter sinfónico. La Orquesta Filarmónica de Bogotá ofrecerá un concierto de solidaridad a las 4:00 p. m. en el Auditorio Fabio Lozano de la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Bajo la dirección del venezolano Enluis Montes Olivar y con el pianista rolo Daniel Díaz Padilla como solista, la orquesta interpretará obras de Weber, Chaikovski y Rajmáninov. El recaudo de la boletería será donado a las personas afectadas y el auditorio también funcionará como punto de acopio para recibir donaciones en especie.

https://x.com/filarmonibogota/status/2087361363345625094?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E2087361363345625094%7Ctwgr%5E06ffa65b5fa92c51d92dbd2c7e49dda54878fd38%7Ctwcon%5Es1_c10&ref_url=https%3A%2F%2Fbogota.gov.co%2Fque-hacer%2Fcultura%2Fconcierto-para-ayudar-los-damnificados-por-el-terremoto-15-agosto

La capital volverá a convertirse en escenario de solidaridad el próximo 29 de agosto, cuando Alejandro Riaño lleve al Movistar Arena una edición especial de The Juanpis Live Show, titulada Si nos organizamos cabemos todos. El evento se extenderá de 4:00 p. m. a 11:00 p. m. y contará con artistas como Feid, Carlos Vives, Manuel Turizo, Nidia Góngora, Piso 21, Mike Bahía, Manuel Medrano, Monsieur Periné, Santiago Cruz y ChocQuibTown. Todo lo recaudado será entregado a la Fundación PLAN, con especial atención a las comunidades del Pacífico colombiano, particularmente en el Chocó.

A estas iniciativas se suma Morat, que convertirá sus seis conciertos en Bogotá —14, 15, 16, 21, 22 y 23 de agosto— en espacios para recaudar ayudas. La banda habilitará puntos de donación en el Movistar Arena y sus alrededores, cuyos recursos serán canalizados a través de UNICEF. Además, anunció que donará parte de los ingresos de sus presentaciones para apoyar la recuperación y reconstrucción de colegios en el Chocó, el Eje Cafetero, el Valle del Cauca y Antioquia.

La solidaridad también llegará desde Estados Unidos. Este domingo 16 de agosto, el Kaseya Center de Miami será escenario de Unidos por los nuestros, un concierto benéfico que reunirá a más de 30 artistas y que originalmente había sido planteado para apoyar a Venezuela, pero que incorporó a Colombia tras el reciente terremoto. Marc Anthony, Ricardo Montaner, Luis Fonsi, Gilberto Santa Rosa, Silvestre Dangond, Gente de Zona y Mau y Ricky, entre otros, harán parte del cartel. El evento funcionará además como un teletón internacional, con donaciones en tiempo real destinadas a atender necesidades como alimentación, atención médica, medicamentos, refugios y vivienda en ambos países.

Así, desde diferentes escenarios y con propuestas que van de la música sinfónica al pop, el vallenato y la música urbana, artistas colombianos y latinoamericanos han encontrado en la música otra forma de responder a una emergencia que apenas comienza a dimensionarse.

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En la gran mayoría de los países latinoamericanos, las periferias siempre se han visto afectadas por la poca presencia del Estado, y Colombia no es la excepción. El Pacífico colombiano, rico en fauna, flora y con una comunidad increíblemente talentosa en la gastronomía, las artesanías y la música, históricamente se ha visto afectado por la desigualdad, el racismo estructural, las dificultades de acceso, la infraestructura precaria y la falta de conectividad.

No obstante, es una región que nunca ha parado de luchar para salir adelante pese a todas las dificultades; una comunidad que le ha brindado al país deportistas de élite, compositores sumamente relevantes para la cultura y cantantes que, desde el folclor hasta el rap y las nuevas corrientes, han llenado de orgullo a todo el país.

Por eso, les traemos 10 canciones que, a lo largo de la historia y hoy en día, visibilizan a esta región que muchas veces no miramos; canciones que hablan del Pacífico colombiano con una precisión absoluta.

Las canciones se encuentran organizadas en orden alfabético:

‘Chobugu (rey del monte)’ – Afro Legends

Afro Legends presenta un proyecto en el que, como ellos mismos lo expresan, se entrelazan la sabrosura y la resistencia, lo ancestral y el presente. Se erige como un tridente artístico que lleva consigo un mensaje cultural de resistencia y reivindicación identitaria. Así como hace más de una década Chocquibtown presentó a su región y a su gente en ‘De dónde vengo yo’, Afro Legends hace lo propio en la primera canción de su álbum debut: ‘Chobugu (Rey del monte)’. El tema funciona como un abrebocas perfecto para un disco que tiene mucho que decir, que suena a pasado, presente y futuro, y que actúa como un megáfono para denunciar problemáticas que con frecuencia permanecen invisibilizadas y para presentar la verdadera identidad de su región.

‘La vamo a tumba’ – Grupo Saboreo

Versionada por un sinfín de agrupaciones y artistas del Pacífico, funciona como uno de los varios himnos no oficiales de la región, en el que la alegría característica de sus comunidades se refleja en una solidaridad admirable. Porque, a diferencia de las grandes ciudades, en las comunidades del Pacífico existe una fraternidad especial entre vecinos y conocidos.

Una canción que habla del amor y el sacrificio necesarios para construir una casa propia, una casa en la que caben todos y en la que todos celebran.

‘Mi Buenaventura’ – Petronio Álvarez

“Bello puerto del mar, mi Buenaventura / donde se aspira siempre la brisa pura”, inicia una de las canciones más importantes de la música colombiana y el himno no oficial de Buenaventura: ‘Mi Buenaventura’, de la autoría de Petronio Álvarez.

Una región azotada no solo por desastres naturales, como el terremoto de los días pasados, sino también relegada muchas veces por las “altas sociedades”. Sin embargo, esconde una belleza majestuosa, una belleza que, en palabras y sonidos, es sinónimo de ‘Mi Buenaventura’, un lugar místico donde siempre se aspira la brisa pura. 

‘Mi misión’ – Esteban Copete y su Kinteto Pacífico

Nieto de Petronio Álvarez, Esteban Copete y su agrupación continúan llevando los sonidos de su región a distintos lugares de Colombia y el mundo. Han colaborado con Catalina García, de Monsieur Periné y el dominicano Vicente García, entre otros.

Esteban, maestro de la marimba de chonta y de un sinnúmero de instrumentos más, demuestra en esta canción cómo el sonido del piano de la selva —como también se le conoce a la marimba de chonta— puede entrelazarse con distintas sonoridades.

‘Mi ser querido’ – De Mar y Río

Del más reciente disco de la agrupación, producido por el mítico Iván Benavides, surge una producción que demuestra que el folclor no es música del recuerdo, sino música viva; una herencia viva que tiene memoria, como dice Benavides.

La canción habla de la pérdida de un ser querido y de la infinita tristeza que produce, pero también es un homenaje a todos esos cantos tradicionales, a esos alabaos del Pacífico.

‘Moro y Merio’ – Jossman, Semblanzas del Río Guapi

Una historia singular que se transforma en plural, porque todos nacen con una luz, y más en el Pacífico.

Jossman, durante toda su carrera, ha creado puentes entre el pasado, el presente y el futuro, haciendo que los sonidos únicos de la selva, el mar y los manglares emerjan nuevamente y se entrelacen con sonidos de la actualidad, como el afrobeat. Su música es una mirada a la ancestralidad, mientras recorre el camino en busca de los sonidos del futuro.

‘Pacífico maravilla’ – Nidia Góngora

El Pacífico es una maravilla, y así lo expresa una de las maestras más importantes de la actualidad, una de las voces insignia del Pacífico colombiano.

La canción, que da nombre a todo un álbum y que fue regrabado junto a la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia, habla de las bellezas de la región, pero también de la resistencia, las enseñanzas y los aprendizajes que han atravesado sus comunidades, siempre bajo la guía y fortaleza de sus ancestros.

‘Polka’ – Alexis Play 

Una canción de uno de los raperos más consistentes e influyentes de la última década. Creador del chirimía beat, un sonido que entrelaza sonidos ancestrales de la región, como la marimba de chonta, con ritmos de la actualidad.

‘Polka’ es una canción de crítica y resistencia hacia una región que poco miran a la hora de ayudar; una región llena de virtudes, pero también con un sinnúmero de problemas que deberían concernirnos a todos. “Quiero poder recorrer todo el Pacífico / Sin preocupaciones de problemas específicos / Ir por cada rincón, sería magnífico / No que me lleven forza’o y se ponga crítico”.

‘Somos Pacífico’ – Chocquibtown

Probablemente, la canción más importante de las últimas décadas para la región Pacífica y, me atrevería a decir, una de las más influyentes de la música hecha por colombianos. ‘Somos Pacífico’ no solo fue un éxito para la agrupación; fue un estandarte y un norte para toda una región y una generación de jóvenes que veían en el arte una forma de resignificar muchas cosas dentro de sus comunidades.

“Cuando empezamos en ChocQuibTown, el Pacífico, a mi parecer, estaba muy dividido. Era como, por un lado, la gente de Guapi; por otro, los de Timbiquí, los de Cali… Para mí, todos somos los mismos. Entonces, un día iba caminando por la Séptima y se me ocurrió: ‘Somos Pacífico, estamos unidos, nos une la pinta, la raza y el don del sabor’. Vernos como un solo Pacífico. Me siento súper orgullosa de que mucha gente, a partir de lo nuestro, empezara a reconocer no ciudades o pueblos por separado, sino todo el andén del Pacífico”, dice Goyo.

‘Te invito’ – Herencia de Timbiquí

“‘Te invito’ es una canción en la que cualquier persona encuentra al menos un pedazo que se identifica con su historia, y yo creo que de ahí parte la gran trascendencia que tuvo”, dice William, cantante de la agrupación.

Herencia de Timbiquí ha sido la agrupación insignia que, durante las últimas décadas, ha construido uno de los puentes más importantes entre la música tradicional y las diferentes sonoridades de la actualidad. Una agrupación que te invita a conocer su región.

“El Pacífico necesita más oportunidades de trabajo y la música es esa herramienta que no puede ni debe ser indiferente a las problemáticas”, dice Begner, cantante y compositor de Herencia de Timbiquí, sobre las producciones que realizan.

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