Logo
search
Logo

Síguenos en Redes

TikTok Instagram Facebook YouTube
Las 5 mejores superbandas de la historia

La historia del rock no solo está hecha de bandas que crecieron juntas desde la nada. También tiene en sus páginas encuentros casi místicos donde músicos ya consagrados decidieron unirse para formar algo completamente nuevo: supergrupos que marcaron épocas. A menudo impulsados por la búsqueda de nuevos horizontes creativos -o simplemente por la química irresistible […]

Ver más noticias en Indie Hoy.

Las 4 películas más vistas en Netflix hoy

El ranking de Netflix cambia constantemente y algunas películas consiguen destacarse más que otras. Hoy, cuatro producciones lograron posicionarse entre las más vistas de la plataforma y se convirtieron en las opciones elegidas por quienes buscan una nueva historia. Conocelas. No se desea buena suerte 2026 – Dir: Julia Hart Reparto: Sunny Sandler, Melanie Lynskey, […]

Ver más noticias en Indie Hoy.

Las 4 series más vistas en Netflix hoy

El ranking de Netflix cambia constantemente y algunas series consiguen destacarse más que otras. Hoy, cuatro producciones lograron posicionarse entre las más vistas de la plataforma y se convirtieron en las opciones elegidas por quienes buscan una nueva historia para maratonear. Conocelas. Moria Reparto: Moria Casán, Griselda Siciliani, Cecilia Roth, Sofía Gala Castiglione, Marco Antonio […]

Ver más noticias en Indie Hoy.

Las 8 canciones favoritas de Steven Spielberg

Steven Spielberg es un director que sigue vigente. Sin embargo, el cine no es su única pasión, pues también es un fan de la música. Hace años, conversando con Lauren Laverne para BBC Radio 4, eligió ocho canciones que tienen un gran significado en su vida, entre las cuales incluyó clásicos de los 60, tracks […]

Ver más noticias en Indie Hoy.

El único misterio verdaderamente inquietante de Speed Demon no tiene que ver con posesiones, estatuas malditas ni trenes sin frenos. Está en descubrir qué hace William H. Macy en esta película. El actor de Fargo interpreta al padre Novak, un veterano exorcista enviado por el Vaticano que debe viajar de Montreal a Nueva York acompañado por la hermana Lu, encarnada por Katie Cassidy. Macy aparece durante unos quince minutos, pronuncia sus líneas con la dignidad de quien procura no mirar directamente la cuenta bancaria donde fue depositado el cheque y abandona el tren antes de que el descarrilamiento actoral llegue a su máxima velocidad.

La hermana Lu (abreviatura de Lucretia, porque hasta su nombre quiere parecer peligroso), atraviesa una crisis de fe bastante aparatosa. La conocemos después de una noche de cocaína, alcohol y sexo, antes de que se ponga el hábito y corra a encontrarse con su mentor. También posee cierta sensibilidad extrasensorial, carga con una tragedia infantil relacionada con la posesión de su padre y, pese a su vida de excesos, conserva la posibilidad de convertirse en la primera monja capaz de realizar un exorcismo. En otras palabras, no es un personaje. Estamos ante una reunión de ideas que jamás debieron quedarse solas en una habitación.

Cassidy (la actriz que interpretó a Laurel Lance en la serie Arrow), intenta conferir ferocidad, vulnerabilidad y fervor religioso a su personaje, pero la película la presenta como una “monja sexy” antes que como una mujer desgarrada entre la fe y la autodestrucción. Su adicción aparece cuando el guion necesita recordarnos que tiene demonios interiores; luego se evapora para que pueda enfrentarse a los exteriores. El conflicto espiritual, que podría haber dado algo de sustancia al disparate, queda reducido a miradas intensas, recuerdos traumáticos y frases que parecen escritas en la parte trasera de una estampita religiosa.

Como sucede en toda película de catástrofes ambientada en un vehículo, el tren transporta una colección de pasajeros variopintos diseñada mediante el método de “uno de cada tipo”. Está la niña precoz Sofia (Sky Vaux Fuller), capaz de explicar trenes, demonios y folclor sobrenatural con la puntualidad de Wikipedia; Nancy (Noriko Sato), su acompañante, una niñera japonesa con fijación por las luciérnagas; David (Jeremy Feight), el joven ex militar con una afección cardiaca, y su cándida novia Vicky (Sari Arambulo); Edwin (Allen McCullough), el escéptico antipático que gusta de proferir insultos al demonio como si se tratara del soldado francés en Monty Python And The Holy Grail; Louis (Michael John Improta), el carterista que roba las billeteras de los pasajeros y que, como ordena el manual de las películas de catástrofes, acaba revelando que debajo del bribón habitaba un pequeño héroe; y varios pasajeros de relleno destinados a correr, gritar o descubrir una bondad que llevaban cuidadosamente escondida hasta el tercer acto.

El responsable de que este vagón de lugares comunes viaje directamente al infierno es Gabriel (John Patrick Jordan), un arqueólogo que lleva consigo una estatua de Asmodeo, supuestamente recibida como un regalo inexplicable producto de una aventura sexual de una semana. La figura viene dentro de una caja, porque al parecer nadie le explicó que aceptar antigüedades satánicas de una pareja ocasional suele ser una pésima política de equipaje. Gabriel se pincha un dedo con ella, queda poseído y comienza a sembrar el caos mientras el tren pierde el control. El rey de los demonios ha llegado, aunque por su comportamiento podría pasar por un becario del averno en su primer día de trabajo.

Es imposible no remitirse inevitablemente a Snakes on a Plane, aquella película con Samuel L. Jackson que quiso convertirse en fenómeno de culto antes de que el público pudiera decidir si la merecía. Speed Demon parte de una idea igual de absurda: El exorcista se encuentra dentro de un tren de alta velocidad como si se tratara de una cinta con Steven Seagal o Liam Neeson. El problema no es la estupidez de la premisa. El cine de serie B ha demostrado que una idea estúpida, asumida con imaginación, desvergüenza y sentido del espectáculo, puede resultar gloriosa. El problema es que Jon Keeyes (autor de más de 27 cintas cada una más insufrible que la otra), filma el disparate como si estuviera revelando el undécimo mandamiento.

La cinta quiere hablar del trauma, la fe, la adicción, la misoginia eclesiástica y la redención, cuando debería concentrarse en conseguir que una monja golpee demonios en el techo de un tren. Esa solemnidad vuelve todavía más evidente los diálogos imbéciles, los saltos de lógica y unas actuaciones que empiezan a desmoronarse apenas Macy sale de escena. Los efectos especiales, por su parte, parecen enviados desde 1982 en un paquete que permaneció cuatro décadas extraviado en alguna estación. Hay una mujer poseída que vomita luciérnagas (adivinen quien), unas aves que se estrellan contra los vidrios del tren que parecen salidos de Birdemic y algunos momentos de delirio digital que provocan risa, aunque no siempre por voluntad de sus creadores.

El agotamiento del cine de exorcismos tampoco ayuda. Desde que William Friedkin convirtió la habitación de Regan MacNeil en el territorio de una batalla entre la fe, la ciencia y el mal en el clásico The Exorcist (quizás la mejor película de terror de todos los tiempos), el subgénero lleva más de medio siglo intentando repetir el milagro. Ni siquiera las secuelas de aquella película consiguieron comprender del todo qué la hacía aterradora. Entre las escasas excepciones recientes está La médium, la producción tailandesa-surcoreana dirigida por Banjong Pisanthanakun, un falso documental que entiende que el horror religioso necesita atmósfera, ambigüedad y una genuina sensación de profanación. Speed Demon responde con ojos negros, voces distorsionadas y pasajeros que caminan de un vagón a otro dando tumbos y gruñendo como si estuvieran buscando con urgencia el baño después de sobrepasarse con los tragos.

Uno podría esperar al menos el placer descarado de The Pope’s Exorcist, en la que Russell Crowe combatía al demonio con sotana, un pésimo acento italiano y la expresión satisfecha de quien sabe perfectamente en qué clase de película se ha metido. Aquí el humor aparece de manera accidental. Hay pasajes entretenidos precisamente porque alcanzan una temperatura camp irresistible, y el desenlace por fin abraza parte de la demencia prometida por el argumento. Para entonces, sin embargo, la película ya había recorrido demasiados kilómetros fingiendo que la historia de una monja cocainómana contra Asmodeo necesitaba gravedad teológica.

Speed Demon tenía todo para ser un placer culpable: un tren fuera de control, una religiosa descarriada, un demonio bastante torpe y charlatán y William H. Macy preguntándose en silencio quién llamó a su agente. No llega siquiera a convertirse en ese pequeño éxito de culto que su premisa parece reclamar. Al final, el espectador no grita de terror: se da la bendición y ruega que esta película sea exorcizada rápidamente de la cartelera.

The post Crítica: <i>Exorcismo en el tren (Speed Demon)</i> appeared first on Rolling Stone en Español.

Después del fenómeno de Stranger Things, parecía inevitable que Hollywood comenzara a tratar los años ochenta no como una década, sino como un parque temático. Cada calle suburbana debe esconder un monstruo; cada bicicleta, conducir hacia una dimensión desconocida; cada familia disfuncional, reencontrar el amor mientras una criatura intenta devorarla. The End Of Oak Street lleva esa fórmula hasta sus últimas consecuencias. Si ya agotamos los extraterrestres, los fantasmas y los portales interdimensionales, siempre podemos soltar dinosaurios en el vecindario. ¡Qué lo diga la Patrulla Canina!

La nueva película de David Robert Mitchell ocurre en 1982, año en que Steven Spielberg estrenó E.T. y produjo Poltergeist. No es una coincidencia. El director de It Follows reconstruye aquella época como quien recorre un videoclub seleccionando las carátulas más reconocibles. El lenguaje de cámara de Mike Gioulakis (Split) y la banda sonora de Michael Giacchino imitan a la grandilocuencia de Vilmos Zsigmond y John Williams, respectivamente. Las amenazas domésticas cercanas a Gremlins, Back to the future y Aracnofobia, las familias suburbanas sacadas del universo Amblin y los dinosaurios que inevitablemente remiten a Jurassic Park, nos hacen pensar que, más que una película, esto parece una sesión espiritista dedicada a invocar el cine de Steven Spielberg.

En el centro de la historia está la familia Platt. Greg (Ewan McGregor) perdió su empleo, pero trata de sostener la ilusión de normalidad repartiendo pizzas a domicilio. Es un hombre noble, derrotado por las circunstancias y cada vez más avergonzado de no poder cumplir con el papel tradicional de proveedor. Denise (Anne Hathaway), su esposa, escribe en secreto una novela sobre una mujer que sueña con abandonar a su familia y comenzar una nueva vida en Manhattan. La ficción se convierte así en la carta de renuncia que todavía no se atreve a entregar. Denise siente que su matrimonio y la vida suburbana la han condenado a observar desde la ventana la existencia que pudo haber tenido.

Sus hijos tampoco atraviesan precisamente una temporada de paz. Brian (Christian Convery), de trece años, se ha metido en problemas después de romperle accidentalmente el brazo a un compañero y debe evitar al hermano mayor del muchacho, que quiere cobrar la deuda mediante métodos poco pacíficos. Audrey (Maisy Stella), la hija mayor, quiere convertirse en astrónoma, admira a Carl Sagan y contempla la posibilidad de estudiar en Cornell, aunque la situación económica de su familia amenaza sus planes. Completa el grupo Starbuck, el perro familiar, probablemente el personaje con mayor sentido común de toda Oak Street. No me hagan hablar del vecino molesto (P.J. Byrne), la bibliotecaria amable (Emily Kuroda) y la vecina que colabora con la lectura y revisión de la novela de Denise.  Estos son “personajes tipo” para principiantes. 

Mitchell dedica el primer tramo a construir este pequeño apocalipsis doméstico. Greg oculta su desempleo; Denise esconde su manuscrito y sus deseos de escapar; Brian comienza a descubrir a las chicas (especialmente a su vecina Jeannette, interpretada por Jordan Alexa Davis); Audrey observa el universo buscando algo más grande que su calle. Entonces aparecen unas misteriosas luces blancas, aumenta la temperatura, surgen plantas extinguidas y los jardines comienzan a recibir señales bastante voluminosas de fertilizante que anteceden a una enorme presencia animal. Poco después, el vecindario entero es arrancado de Michigan y depositado en un mundo prehistórico. El sueño americano acaba de convertirse en almuerzo.

La idea es magníficamente absurda. Casas, piscinas, cercas de madera y automóviles familiares quedan rodeados por una selva donde los dinosaurios cazan a los vecinos. Jurassic Park se encuentra con Land of the Lost, pero sin científicos que puedan explicar el fenómeno ni un parque que responsabilice a sus administradores. Aquí los dinosaurios llegan al patio trasero como si fueran la consecuencia natural de una reunión de propietarios que terminó mal.

Sin embargo, la crueldad con la que Mitchell trata a los habitantes de Oak Street aleja la película del espíritu luminoso de la gran mayoría de las producciones de Spielberg de los ochenta. Sus criaturas no producen inicialmente asombro, sino terror. Atacan, despedazan y persiguen a personas que todavía intentan comprender si han viajado al pasado o si el pasado ha invadido su presente. En esos momentos, The End of Oak Street se acerca más a Poltergeist que a Jurassic Park. El hogar deja de ser refugio y se convierte en una trampa, mientras la amenaza atraviesa piscinas, jardines y habitaciones infantiles.

El tono también nos recuerda a A Quiet Place, especialmente cuando los Platt deben moverse con cautela y convertir el conocimiento de las criaturas en una herramienta de supervivencia. Pero David Robert Mitchell no maneja el silencio, el ritmo ni la precisión espacial con los que John Krasinski construía el suspenso. Las secuencias funcionan como estampas independientes. Una persecución aquí, una muerte allá, un dinosaurio asomándose detrás de una cerca. Hay peligro, pero pocas veces existe la sensación de que cada movimiento pueda tener consecuencias irreversibles.

El elemento familiar tampoco alcanza la profundidad que promete. Los dinosaurios deberían funcionar como la materialización de todo aquello que los Platt llevan años callando: la humillación de Greg, la frustración de Denise, la ira de Brian y el miedo de Audrey a renunciar a su futuro. La supervivencia los obliga, previsiblemente, a permanecer juntos y reconocer cuánto se necesitan. Pero las emociones están resaltadas con una insistencia exagerada y casi mecánica. Cada recuerdo feliz, fotografía familiar y sacrificio llegan marcados con resaltador fluorescente para que nadie abandone la sala sin comprender la moraleja. No me hagan hablar de la niña cantando la canción de Los Picapiedra.

Anne Hathaway consigue darle a Denise una vida interior que el guion apenas esboza. Su personaje no solo debe enfrentarse a los dinosaurios, sino también a la culpa de haber deseado otra existencia. Cuando empuña un rifle y se mide contra una bestia prehistórica, Hathaway transforma por unos segundos a la esposa insatisfecha en una heroína de acción. Ewan McGregor, por su parte, hace de Greg un hombre fundamentalmente decente, cuyo fracaso laboral no ha destruido su voluntad de proteger a los suyos. Ambos consiguen que el matrimonio resulte más creíble que el mecanismo cósmico responsable de transportar el barrio.

The End of Oak Street llega a ser por momentos entretenida. Tiene dinosaurios feroces, algo de humor blanco, algunas muertes inesperadas y una duración que no convierte la aventura en una era geológica. Mitchell sabe filmar la amenaza y todavía conserva algo del talento para impregnar los espacios cotidianos de una presencia siniestra que demostró en It Follows. El problema no está en la ejecución inmediata, sino en la sensación persistente de haber visto cada imagen en otra película, casi siempre mejor.

Parece que la gran enseñanza que Hollywood extrajo de Stranger Things es que durante los años ochenta solo existían niños en bicicleta, familias rotas, canciones pop como Valerie de Steve Winwood (un intento de repetir el momentum de Running Up That Hill de Kate Bush), monstruos y cine de terror cósmico y antediluviano. La década que produjo transformaciones políticas, sexuales, tecnológicas y culturales ha quedado reducida a un catálogo de referencias fácilmente reconocibles. Ya no se evoca una época vivida, se imita la imitación que otras películas hicieron de ella. 

La nostalgia puede ser una forma de afecto, pero también una renuncia a imaginar el presente. David Robert Mitchell no utiliza los códigos de los ochenta para interrogarlos o transformarlos; los conserva detrás de una vitrina, les quita el polvo y coloca dinosaurios a su alrededor. The End Of Oak Street ofrece un paseo agradable por ese museo, pero llega cuando el público ya conoce cada sala y sabe exactamente dónde saltará la criatura.

Tal vez sea hora de abandonar las bicicletas, guardar los casetes y cerrar definitivamente el videoclub. Los años ochenta tuvieron grandes películas porque miraban hacia adelante, no porque vivieran obsesionados con recrear los años cincuenta. Hollywood podría aprender la lección. Avanzar también es una forma de sobrevivir.

The post Crítica: <i>El final de la calle Oak (The End Of Oak Street)</i> appeared first on Rolling Stone en Español.

El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, volvió a generar polémica tras defender que las fuerzas israelíes maten entre “30 y 40” personas cada noche en la Franja de Gaza, incluso si no representan una amenaza inmediata.

Las declaraciones fueron realizadas el pasado 16 de agosto durante un podcast presentado por Rom Braslavski, un exrehén israelí que estuvo retenido en Gaza. Ben Gvir cuestionó la reducción de la intensidad de los ataques israelíes y planteó una política de asesinatos selectivos diarios contra palestinos. “Creo que deberían llevarse a cabo asesinatos selectivos en Gaza”, dijo el ministro, según recogieron medios internacionales. “Cada noche, eliminar a 30 o 40”.

Ben Gvir aclaró que, en su opinión, estas acciones no deberían limitarse a personas que representaran una amenaza directa. “Hay personas allí que no merecen vivir. No deberían vivir. Ni siquiera son personas”, añadió.

El ministro forma parte del ala ultraderechista de la coalición encabezada por el primer ministro Benjamín Netanyahu y se ha convertido en una de las voces más radicales del Gobierno israelí. Aunque su cargo no le otorga el mando directo sobre las operaciones militares en Gaza, tiene influencia política dentro de la coalición y supervisa, entre otras instituciones, la Policía y el sistema penitenciario israelí.

Te puede interesar: Trump anuncia nuevo acuerdo para el cese al fuego en Gaza

Las palabras de Ben Gvir se produjeron mientras criticaba lo que considera una disminución de la ofensiva israelí en Gaza. El ministro ha mantenido diferencias públicas con Netanyahu sobre la manera en que Israel debe avanzar en la guerra y se ha opuesto a iniciativas que contemplen negociaciones con Hamás. Durante la misma intervención, también defendió posturas que ha sostenido anteriormente: la expulsión o salida masiva de palestinos de Gaza y el establecimiento de asentamientos israelíes en la totalidad de la Franja.

Una figura clave de la ultraderecha israelí

Ben-Gvir es una de las figuras más controvertidas de la política israelí. Su trayectoria ha estado marcada por su vinculación en su juventud con el movimiento Kach y por condenas relacionadas con la incitación al racismo y el apoyo a una organización terrorista.

Con el paso de los años, pasó de ocupar una posición marginal dentro de la ultraderecha israelí a convertirse en uno de los socios necesarios para la continuidad de la coalición de Netanyahu. Desde su llegada al Ministerio de Seguridad Nacional, ha defendido medidas más duras contra la población palestina y los presos palestinos.

Sus declaraciones sobre Gaza se suman así a una larga serie de llamados a endurecer la ofensiva israelí y a rechazar cualquier solución que implique la permanencia de una población palestina en la Franja bajo un futuro Estado palestino.

La nueva declaración ha generado críticas internacionales por el carácter deshumanizador de sus palabras. La polémica llega además en un momento en el que persisten las discusiones sobre el futuro de Gaza y los intentos de definir una salida al conflicto iniciado tras el ataque de Hamás contra Israel en octubre de 2023 y la posterior ofensiva israelí sobre la Franja.

The post “Ni siquiera son personas”: ministro de Seguridad Nacional israelí llama a matar “30 o 40” palestinos cada noche en Gaza appeared first on Rolling Stone en Español.

RIXXIA presenta Deluluxe, la edición expandida de NO LO ENtENDERÍAS, su primer álbum. El lanzamiento incorpora nuevas canciones, colaboraciones y sonidos con los que empieza a marcar la siguiente etapa de su proyecto.

“Las rolas que van a salir son algo diferente a lo que habían escuchado de mí. Nuevos sonidos, nuevos géneros”, cuenta RIXXIA. Después del lanzamiento de NO LO ENtENDERÍAS, la artista siente que encontró una dirección musical con la que se identifica cada vez más. “Me gusta genuinamente mucho cómo me escucho y los sonidos que logré plasmar ahí. Siento que la gente lo ha recibido súper bien y perciben eso mismo, como que estoy evolucionando en el sonido”.

Una de las canciones centrales de esta nueva versión es ‘ME ENAMORÉ DE UN VAMPIRO!’, tema en el que incorpora influencias de post-punk y electropop. RIXXIA relaciona ese sonido con la música que escuchaba desde pequeña. “Yo era la morra que escuchaba Depeche Mode y The Cure. Neta, me enamoré de ese trip. Siento que justo me deja ver mi lado más dark post-punk, sin perder la esencia de morrita effortless”.

Mientras NO LO ENtENDERÍAS tomaba como referencia buena parte del pop de los años 2010, Deluluxe amplía ese rango de influencias. RIXXIA menciona a Kesha, Rihanna, Nelly Furtado y Madonna entre las referencias del álbum original, mientras que para las canciones nuevas regresó a música de décadas anteriores.

“Para el Deluxe siento que fue irme más abajo, bajar hasta escuchar música electro, disco y pop de los 70 y 80, The Cure, María Daniela de los 2000 y también Peaches”, explica.

RIXXIA expande el universo de NO LO ENtENDERÍAS con Deluluxe
Cortesía

La decisión de expandir el disco también surgió de su interés por mantenerlo vigente durante más tiempo. RIXXIA considera que actualmente los ciclos de consumo de la música son cada vez más cortos. “Siento que estamos en un trip donde la música se ha vuelto muy de ‘producto instantáneo’, de que ya en cuatro meses se le olvida a la banda”.

Por eso utilizó Deluluxe para continuar trabajando alrededor del álbum y adelantar parte de lo que quiere explorar después. “Voy a intentar alargar la vida de NO LO ENtENDERÍAS y, además, le voy a meter más de mi trip del futuro y de lo que soy ahorita”, dice. “Además de inyectarle todo lo que se viene en mi proyecto, que son los nuevos sonidos que incorporé”.

El nombre Deluluxe parte del mismo concepto de incomprensión alrededor del que construyó el disco. Para RIXXIA, estar “delulu” tiene que ver con mantenerse dentro de su propio universo creativo y hacer las cosas bajo sus propios términos. “Es la delusion de estar en tu trip, neta, metida. Sacar la música que quieres, ser como quieres y no querer encajar”.

Esa idea también aparece en la relación que ha tenido con parte del público desde sus primeros lanzamientos. RIXXIA recuerda que ‘U R SUCH A LAME!’, su primera canción, generó reacciones negativas entre algunas personas que cuestionaban su propuesta. Algo similar ocurrió durante un set en HÖR, en Berlín, cuando mezcló su propia música con canciones de María Daniela y Su Sonido Lasser.

“Muchísima gente, como los policías de la electrónica, se emputaron. Yo ponía a María Daniela y mis rolas y decían ‘¿Qué es este género? Esto ni siquiera es techno’”, recuerda. “Siento que eso me representa, incomodar a la banda con mi música porque no la entienden”.

Esa reacción terminó formando parte del concepto de NO LO ENtENDERÍAS y de la comunidad que se ha formado alrededor de RIXXIA. “La gente que sí lo entiende, les llega y los hace sentir chidos”, explica. Su postura frente a quienes cuestionan el proyecto sigue siendo clara. “Viva la incomodidad”.

Cortesía

María Daniela y Su Sonido Lasser también forman parte directa de esta etapa. RIXXIA ha mencionado al dúo como una referencia desde antes de comenzar a hacer música. “Yo era la morrita que, neta, en el iPod escuchaba su música porque a mi mamá le encanta”, cuenta.

Parte de esa influencia tiene que ver con la forma en la que María Daniela y Su Sonido Lasser han utilizado letras, personajes e historias alejadas de las convenciones del pop. “Siempre fueron una referencia cuando quise hacer música porque justo tienen el mismo trip que yo, incomodar a la banda con su composición, con sus letras, con las historias que cuentan”.

Trabajar con ellos también cumplió una de las colaboraciones que RIXXIA llevaba tiempo imaginando. “Cuando te preguntan cuál es tu collab soñada o cuáles son tus collabs soñadas, siempre la he considerado entre las mías”.

Deluluxe suma además participaciones de Foudeqush y Chzter. Foudeqush aparece junto a 1702 en el remix de ‘ROTA´’. “Es una artista que admiro desde hace un buen. Me encanta cómo quedó la rola. Siento que le dio la vulnerabilidad que quería y hace que se escuche etéreo, lindo y triste”, dice RIXXIA.

Con Chzter presenta otra de las canciones nuevas. “Es una canción de ser novias. Literal habla de ser novias de manera sexualmente explícita”, explica. RIXXIA considera que ambas colaboraciones completan el grupo de artistas mexicanas con las que quería trabajar durante esta etapa. “Son los proyectos que más me gustan y con quienes más me siento full puesta para hacer una colaboración. Van con mi trip”.

La nueva versión del disco también tiene un cambio visual. La casa roja de la portada original da paso a una muñeca vampira que RIXXIA imagina como un personaje que vive dentro de ese espacio. “Es para marcar la nueva era vampiresca”, explica. La imagen combina la figura del vampiro con la estética de una muñeca y funciona como punto de partida para la identidad visual de sus próximos lanzamientos.

El estreno de Deluluxe llegó unas semanas antes del primer concierto en solitario de RIXXIA. Cuando hablamos con ella, RIXXIA estaba preparando el show con una producción más grande que sus presentaciones anteriores, incluyendo escenografía y una narrativa pensada específicamente para la fecha.

“Es mi primer show así de grande y es el primer show que armo así, tan cabrón, con historia, con escenografía. Es como una puesta en escena”, explicaba entonces. Su intención era recorrer prácticamente toda su discografía y priorizar la experiencia en vivo. “Quiero que la gente no saque su celular para grabar, sino que baile, brinque y grite”.

Honey Bunny y la puertorriqueña Melody fueron las encargadas de abrir la presentación. RIXXIA también confirmó durante la entrevista que tiene una colaboración con Melody.

Antes del show, la artista describía la presentación como una forma de entrar por completo en el universo que ha construido alrededor de su música. “Siento que entrar a ese show es como entrar un ratito al mundo RIXXIA. A mi cabeza, a mi esquizofrenia, literal”.

The post RIXXIA expande el universo de <i>NO LO ENtENDERÍAS</i> con Deluluxe appeared first on Rolling Stone en Español.

Lara Project, el dúo integrado por los hermanos venezolanos Manuel y Félix Lara, presenta Finjo Y Estoy Bien (División A), su primer EP, realizado junto a GUS.

Producido en su totalidad por Lara Project, el material está compuesto por ocho canciones, siete de ellas inéditas, conectadas por la historia de tres amigos que atraviesan distintos conflictos mientras intentan aparentar que todo está bajo control. Lesiones, excesos, distancia y la incertidumbre sobre el futuro aparecen como parte de un relato en el que la amistad y la música terminan funcionando como un punto de encuentro.

A lo largo de Finjo Y Estoy Bien (División A), el proyecto aborda el proceso de crecer sin tener todas las respuestas y la forma en que los vínculos pueden convertirse en un apoyo durante los momentos más complicados. En el centro está también la idea de crear junto a quienes te acompañan y encontrar en ese proceso una manera de seguir adelante.

Antes de la llegada del EP, Lara Project presentó ‘Bonito Día’, una canción enfocada en aprender a vivir el presente y aceptar las distintas etapas que forman parte del camino. El tema parte de un mensaje de esperanza y de la posibilidad de volver a encontrar momentos de luz después de atravesar periodos difíciles.

Otro de los temas centrales del proyecto es ‘Si No Estás Tú’, inspirado en la relación emocional que puede existir entre una persona y su equipo de fútbol. La canción habla sobre pertenencia, comunidad y la necesidad de tener algo a lo que regresar, trasladando esa fidelidad hacia vínculos que terminan formando parte de la identidad de una persona.

Originarios de Valencia, Venezuela, Manuel y Félix Lara han desarrollado Lara Project como un espacio en el que conviven la producción, la composición y su faceta como artistas. Con Finjo Y Estoy Bien (División A), Lara Project reúne esas distintas facetas en un material atravesado por la amistad, la incertidumbre y la búsqueda de un lugar seguro en medio de los cambios.

The post Lara Project presenta <i>Finjo Y Estoy Bien (División A)</i>, su primer EP junto a GUS appeared first on Rolling Stone en Español.

Durante más de 15 años, Tony Succar se ha encargado de ser una de las principales figuras de la salsa moderna. Con talento tanto en producción como en composición, el músico peruanoestadounidense ya es una referencia tanto para talentos emergentes como para grandes leyendas del género. Ahora, después de más de década y media de carrera, Succar decidió hacer un repaso por su historia, tanto musical como personal, en ASUCCAR, su nuevo álbum de estudio, uno que él mismo describe como un autorretrato.

El proyecto recupera 13 canciones que abarcan distintos géneros que lo han influenciado a lo largo de los años, desde la salsa dura hasta el soul. “En este proyecto lo importante fue recapitular toda mi experiencia hasta ahorita como productor y como artista”, dice Tony Succar en conversación con ROLLING STONE en Español. “Recapitulé todo eso: lo que aprendí, lo que he sentido con el público durante estos años girando, y les di un proyecto que es un self-titled album”. 

A pesar de que el disco es un recopilatorio de las distintas influencias que Succar ha tenido a lo largo de su vida y carrera, el uso de esos sonidos no estaba planeado, lo que demuestra lo importantes y presentes que estos géneros y estilos musicales están en la música del peruanoestadounidense, a un grado en el que simplemente aparecen cuando empieza a componer. “Se fue dando mientras comenzamos a grabar. En realidad, usualmente no comienzo un proyecto diciendo, ‘Ok, esto es lo que voy a hacer’, y punto. Siempre ha sido un camino. Al andar, se van sumando cosas, se van uniendo diferentes cantantes”, comparte el músico. 

Tony Succar se expone como nunca antes en ASUCCAR, su autorretrato musical
Cortesía

Dentro de esas influencias, destacan los nombres de dos grandes leyendas del panorama musical. El primero es Michael Jackson, a quien homenajea junto a Luis Enrique en el tema ‘Quiero Estar Donde Estés’, una adaptación al español y a la salsa de la canción ‘I Wanna Be Where You Are’, del primer material en solitario del “Rey del Pop”. “Luis Enrique vino al estudio porque me dijo, ‘Tony, yo quisiera participar en ese proyecto porque amo a Michael Jackson’”, compartió Succar. “Y es la única canción que adaptamos al español en la historia, en todos los temas que ha hecho Michael Jackson, y lo aceptaron, hermano. Así que dije, ‘Es perfecto para incluirlo en este proyecto’, y lo hicimos por diversión”. 

El proyecto también rinde tributo a la “Reina de la Salsa”, Celia Cruz, una relación que, aunque no son parientes, incluso está presente en su apellido. “Crecí tocando con la orquesta de mi mamá, y ella cantaba muchas de las canciones de Celia”, dice Succar. “Creciendo en Miami, mucha de la comunidad cubana ha sido una influencia grande para nosotros. Yo hasta me casé con una cubana. Mi hija es cubana-peruana-americana. Hay esa conexión también”. 

ASUCCAR también cuenta con colaboraciones con muchos otros artistas, donde destaca el nombre de Gilberto Santa Rosa, junto a quien Tony Succar arranca este nuevo proyecto con el tema ‘Afincao’. “Quería hacer un impacto con esa primera canción y ese arreglo”, comparte el peruanoestadounidense. “Para mí era importante hacerle un homenaje a esa palabra, al afinque, porque eso es lo que yo represento también como percusionista. […] Y yo como peruano y fan de Gilberto, y fan de la salsa dura, decía, ‘Tengo la canción perfecta para abrir este disco’. Estoy súper emocionado y orgulloso de ese número”, añade. 

Dentro de la historia de esta canción, Tony vivió una experiencia que lo dejó en shock. El mítico Willie Rosario, de 102 años, fue a ver su concierto y le dijo unas palabras que llevará para siempre consigo. “Tú sabes, tú eres la nueva generación de la salsa y admiro mucho tu trabajo”, le dijo la leyenda, lo que confirma que Tony Succar es uno de los grandes nombres del género hoy en día.

Otra colaboración sumamente importante en este nuevo material es ‘Leave the Door Open’, un cover del icónico tema de Silk Sonic, proyecto que reunió a Bruno Mars y Anderson .Paak. Con arreglos de salsa, el tema es una fusión entre paisajes sónicos, donde el soul y R&B convive con la música latina de forma mágica. Para lograrlo, Succar recurrió a Jean Rodríguez y Noel Schajris, quienes pusieron sus voces a disposición. “Trabajar con Noel es increíble porque en la música latina no hay tantos cantantes que hacen solo R&B, pero él con Sin Bandera se destacó mucho con su voz por hacer eso”, comparte el músico. 

Cortesía

Como era de esperarse, este nuevo material discográfico tiene al músico reconectando con sus raíces. Esto incluye colaborar con su mamá, Mimy Succar, una vez más. La relación entre ambos ha evolucionado con el paso del tiempo hasta crear una dinámica única dentro del estudio. “Es increíble, porque al comienzo, cuando comenzamos a trabajar juntos, yo coacheaba a mi mamá para que se sintiera cómoda en el estudio, y que aprendiera a grabar porque nunca había grabado. Ahora, ella trae sus ideas, me dice, ‘Tony, quiero grabar esta canción’, y se siente súper cómoda en el estudio, y canta increíblemente afinada, con fuerza”, externa Succar. “A ella no le importa nada. No le importan los números, no está en el marketing, ella simplemente está enfocada en la música, y esa dinámica ha sido fenomenal”. 

La cantante peruana aparece en tres canciones de ASUCCAR, aunque quizá la más significativa es ‘Toki no Nagare ni Mi o Makase’, en la cual tanto Tony como su madre reconectan con su herencia nikkei y la fusionan con la salsa. “Siempre escuchaba a mi mamá cantar esa canción cuando era niño. Es una melodía muy mágica. Es una de las melodías más bellas que he escuchado en mi vida”, comparte el artista, quien tiene muy claro el objetivo de esta canción. “Es una canción que me recuerda mucho a cuando estaban mis abuelos en Miami, visitándome, porque mi abuelo escuchaba esa canción. Mi abuelo ya tiene 101 años y yo quería que él escuchara a mi mamá cantar esa canción. Le dije a mi mamá, ‘Yo necesito que cantes esta canción como un regalo para mi abuelo. Quiero que él la escuche en vida y que lo pueda disfrutar’”. 

Tony Succar también supo reconectar con sus inicios en el latin jazz, el cual está presente en ‘Pisco Sour’, un tema completamente instrumental que dentro del álbum se siente como una limpieza para el oído para seguir disfrutando de la deliciosa salsa del músico peruanoestadounidense. “Estaba muy escéptico de poner esta canción en el disco, porque la gente a veces no entiende la música instrumental, pero me gradué de músico de jazz y mi primer proyecto era un disco de latin jazz instrumental”, comparte el artista. Al final del día, creo que podemos decir, sin temor a meter las manos al fuego, que fue la decisión correcta. 

“Yo intento que la música siempre se haga del corazón y del sentimiento”, añade Succar, quien con este disco logró demostrar que la música más poderosa es aquella que viene desde un lugar auténtica y en la que se plasman sentimientos, anhelos e historias. “Mi propósito nunca va a ser complacer a algún chart o vender más. Necesito que esto primero me fascine como artista y como músico y que yo defienda esta música en vivo porque es lo que yo más amo”, finaliza. 

The post Tony Succar se expone como nunca antes en <i>ASUCCAR</i>, su autorretrato musical appeared first on Rolling Stone en Español.