Pocas historias han entendido la seducción de la venganza con la precisión de El conde de Montecristo. Publicada originalmente por entregas entre 1844 y 1846, la novela de Alexandre Dumas convirtió la caída y resurrección de Edmond Dantès en una gigantesca maquinaria narrativa poblada por traiciones, identidades secretas, fortunas, conspiraciones, amores perdidos y cuentas pendientes. Pero detrás de su arquitectura de aventura siempre ha existido una pregunta moral mucho más inquietante: ¿qué queda de un hombre cuando finalmente obtiene el poder necesario para castigar a todos aquellos que destruyeron su vida?
Es precisamente esa dimensión la que atrae a Bille August. El cineasta danés, ganador de la Palma de Oro por Pelle el conquistador y Las mejores intenciones, ha desarrollado una filmografía particularmente cercana a la adaptación literaria, con títulos como La casa de los espíritus, basada en el libro de Isabel Allende, Los miserables, a partir de Victor Hugo, y Tren nocturno a Lisboa, inspirada en la novela de Pascal Mercier. En Dumas encuentra ahora una obra cuya monumental extensión había sido, paradójicamente, uno de los principales obstáculos para trasladarla íntegramente a la pantalla.
La nueva adaptación de El conde de Montecristo, concebida como una serie de ocho episodios, le ofrece algo que August considera fundamental: tiempo. Tiempo para seguir la transformación de Edmond Dantès, para recorrer las numerosas ramificaciones de la novela y para permitir que los personajes que rodean al futuro conde posean una existencia propia. La escala queda resumida en una cifra que el director repite con cierto vértigo: su versión reúne 91 personajes.
Al frente del amplio reparto está Sam Claflin como Edmond Dantès, el joven marinero cuya injusta condena lo transforma en el enigmático conde de Montecristo. Ana Girardot interpreta a Mercédès, el gran amor que pierde durante su cautiverio, mientras Jeremy Irons encarna al abate Faria, el prisionero que se convierte en su maestro y cambia el rumbo de su vida. A ellos se suman Mikkel Boe Følsgaard como Gérard de Villefort y Blake Ritson como Danglars, dos figuras fundamentales en la conspiración que condena a Dantès y, posteriormente, en su elaborado proyecto de venganza.
August no concibe la fidelidad como la reproducción literal de la página. Para él, trasladar una novela directamente a imágenes conduce a lo que denomina “literatura ilustrada”. Su intención es preservar el espíritu de Dumas mientras transforma su enorme arquitectura narrativa en cine. Y en el centro permanece Dantès, un hombre que comienza siendo víctima de una injusticia y termina descubriendo que la venganza puede convertirse en otra forma de prisión.

¿Qué significó para usted asumir la dirección de El conde de Montecristo?
El conde de Montecristo siempre ha sido una de mis historias favoritas. Cuando me preguntaron si estaba interesado en hacer esta serie de televisión de ocho horas pensé: “Dios mío, finalmente tenemos la posibilidad de contar la historia completa”.
Lo que realmente me fascina es la complejidad de la historia, pero también el hecho de que trata sobre este hombre, Edmond Dantès, que al comienzo es enviado injustamente a prisión. Después decide vengarse de todas las personas que le hicieron daño. Pero la venganza se convierte en una fuerza destructiva tan poderosa dentro de él que también provoca que ya no sea capaz de amar.
Creo que ese es uno de los mensajes importantes de El conde de Montecristo: la venganza es una fuerza profundamente destructiva que devora a las personas desde dentro. Eso es algo que me gusta mucho de esta historia.

¿Es precisamente esa complejidad moral lo que continúa haciendo relevante la historia de Edmond Dantès?
Lo que me fascina, por supuesto, es la complejidad de la historia. Existen muchísimas capas diferentes, pero todas terminan apuntando hacia la misma dirección: ¿qué tan importante o poderosa puede llegar a ser la venganza? Creo que esta historia arroja una luz muy interesante sobre ella porque el protagonista termina destruido por su obsesión con vengarse.
También resulta interesante la manera en que Edmond Dantès se explica y justifica a sí mismo su proyecto de venganza. De alguna manera cree en la Providencia. Y si la Providencia o el destino no actúan, entonces los seres humanos deben hacerlo por sí mismos. Esa es su explicación para convencerse de que tiene derecho a vengarse de las personas y destruirlas. Me parece una manera fascinante de observar la venganza.

La novela posee una enorme cantidad de personajes y líneas narrativas. ¿Cuál fue el mayor desafío al convertir semejante universo en una serie?
Debido a su complejidad y a la cantidad de personajes involucrados, fue un desafío enorme conseguir convertir todo aquello en una sola fuerza narrativa. El otro gran desafío fue el reparto, porque tenemos 91 personajes en nuestra historia.
Creo que pasamos casi medio año buscando a los intérpretes adecuados para cada personaje. La ventaja era que básicamente podíamos elegir entre algunos de los mejores actores que encontráramos en Europa. Por eso invertimos una cantidad enorme de tiempo en el proceso. Al existir tantos personajes, necesitábamos encontrar la individualidad de cada uno de ellos. Fuimos muy específicos respecto al actor que buscábamos para cada personaje.
Tomó mucho tiempo, pero fue un proceso extraordinario. Y ahora que estamos haciendo la serie puedo comprobar que haber dedicado tanto tiempo al casting realmente está dando sus frutos.

Cuando se adapta una novela tan conocida, ¿cómo se mantiene la esencia de Dumas sin terminar simplemente ilustrando el libro?
Siempre que decides utilizar una novela o un libro como fundamento para una serie de televisión o una película tienes que conseguir que la historia funcione para la pantalla. Porque si simplemente tomas la novela o el libro e intentas convertirlo directamente en una película o una serie, con mucha facilidad termina convirtiéndose en literatura ilustrada. Y eso nunca funciona.
Por supuesto, tuvimos que hacer algunos cambios importantes y reducir determinados personajes y algunas líneas argumentales para conseguir que funcionara en pantalla. Pero, quiero decir, Alexandre Dumas hizo un trabajo bastante bueno hace muchos años. [Ríe]. Tuvimos que tomar algunas decisiones difíciles para conseguir que funcionara, pero sigue siendo una historia extraordinaria.
También me parece fascinante pensar que un hombre, hace 150 o 200 años, mojara su pluma en tinta y comenzara a escribir, y fuera capaz de imaginar esta historia gigantesca que terminaría extendiéndose durante unas mil páginas. Estoy profundamente impresionado por esa obra.

Existen numerosas adaptaciones anteriores de El conde de Montecristo. ¿Qué le permite hacer esta versión que otras quizá no pudieron?
Nuestro Montecristo contará la historia completa. Y eso es precisamente lo que más me gusta de esta adaptación. Por supuesto, sé que han existido otras versiones. Soy consciente de ello. Pero lo que me entusiasma es que ahora tenemos la posibilidad de contar la historia entera. La historia es la que manda.
Ha sido maravilloso poder sumergirme en ella, permanecer dentro de este universo durante tanto tiempo y encontrar toda la diversidad que contiene, algo que creo que la obra merece.
Una historia de esta magnitud también exige reconstruir un mundo desaparecido. ¿Cómo abordó la búsqueda de locaciones?
Cuando comenzamos a buscar las locaciones sabíamos que iba a ser un desafío enorme porque la historia necesita muchísimos lugares diferentes. La pregunta era: ¿dónde vamos a encontrarlos? La historia transcurre principalmente en Marsella y París. Evidentemente, la Marsella y el París actuales tienen un aspecto bastante diferente del que tenían hace 200 años.
Pero conseguimos encontrar locaciones específicas para cada una de las escenas, tanto en Francia como en Italia y también en Malta, donde estamos filmando ahora. Una vez más, fue la propia historia la que nos indicó dónde debíamos buscar. Dedicamos muchísimo tiempo a localizar los lugares adecuados, pero creo que está dando resultados.
Pienso que esta serie tiene un enorme valor de producción. Posee profundidad psicológica, pero al mismo tiempo, desde un punto de vista cinematográfico, es espectacular.
The post Bille August: “La venganza devora a las personas desde dentro” appeared first on Rolling Stone en Español.
En el corazón de Venecia, a pocos pasos de Piazza San Marco y entre los canales que definen el paisaje de la ciudad, Violino d’Oro propone una manera distinta de entender la hospitalidad. El hotel boutique cinco estrellas de Collezione Em ocupa un edificio histórico del siglo XVII y convierte la tradición italiana, el diseño y la artesanía en parte esencial de la experiencia. Pero la propuesta no termina en sus habitaciones: dentro del hotel, Il Piccolo lleva esa misma idea a la mesa, con una cocina enfocada en la estacionalidad, los ingredientes locales y una reinterpretación contemporánea de las tradiciones venecianas.
Violino d’Oro es, ante todo, un proyecto concebido como una casa. Así lo define Sara Maestrelli, cofundadora y responsable de la visión del hotel, quien junto a Elena Maestrelli ha desarrollado esta propiedad como parte de una tradición familiar vinculada a la hospitalidad italiana desde hace más de tres décadas. La intención es que el lujo no dependa únicamente de la grandilocuencia, sino de los materiales, los objetos y la relación con el territorio. Cada elemento ha sido elegido bajo una filosofía que combina calidad, sostenibilidad y artesanía, privilegiando piezas locales y materiales naturales pensados para permanecer en el tiempo.

La propiedad reúne tres edificios y 32 habitaciones que se extienden desde Calle XXII Marzo hasta Campo San Moisè y a lo largo del Rio de S. Moisè. Su arquitectura y decoración funcionan como un recorrido por distintas épocas y lenguajes: desde referencias al arte antiguo y las influencias orientales hasta piezas de arte y diseño contemporáneo. Más que reproducir una idea congelada de Venecia, el hotel busca mostrarla como un lugar de encuentro cultural, una ciudad cuya identidad ha cambiado constantemente sin perder sus raíces.
El diseño interior hace visible esa intención. El hotel incorpora textiles, vidrios y pisos realizados por artesanos italianos, incluyendo un seminato veneciano elaborado a mano por una de las familias más antiguas que todavía trabaja este oficio. En los espacios aparecen firmas como Rubelli, Venini, Martinelli Luce, Gebrüder Thonet, Richard Ginori y Cattelan Italia. Los textiles, producidos artesanalmente por Rubelli en Venecia, combinan terciopelos tradicionales y brocados venecianos en sofás, cojines, cabeceras y cortinas. En la entrada, tres grandes lámparas Poliedri de Venini ponen en escena la tradición del vidrio de Murano, mientras que el piso diseñado con mármol de Carrara y cemento continúa la historia del savoir-faire de la familia Asin.

La experiencia, además, se extiende más allá del espacio físico del hotel. Violino d’Oro ofrece actividades diseñadas de acuerdo con los intereses de cada huésped: desde yoga al aire libre junto a los canales y clases de cocina veneciana hasta recorridos de ópera y clases de coctelería. También es posible acercarse directamente a los artesanos detrás de algunos de los objetos que forman parte del hotel, con visitas a talleres como Rubelli, Lunardelli y Micheluzzi. En Murano, incluso, los visitantes pueden trabajar junto a un maestro artesano dentro de un horno real para dar forma al vidrio con sus propias manos.
Il Piccolo: Venecia servida en pequeñas emociones
Dentro de esta misma filosofía aparece Il Piccolo, el restaurante del hotel, donde el chef Antonio desarrolla una cocina contemporánea que parte de los productos y sabores de la región. El concepto pone el foco en los vegetales, la temporalidad y el abastecimiento local, buscando mostrar la diversidad gastronómica de Venecia desde una mirada más actual. Con apenas nueve mesas y grandes ventanales venecianos que miran hacia Campo Barozzi, el restaurante mantiene una escala íntima que refuerza la sensación de estar entrando en un espacio privado más que en un comedor convencional.

La cocina de Il Piccolo tiene una relación directa con el territorio. Las hierbas y verduras son seleccionadas en Sant’Erasmo y Treviso, mientras que el pescado proviene de la laguna. A partir de estos productos, el restaurante construye platos que dialogan con la tradición local, especialmente con los cicchetti: pequeñas porciones asociadas a los bacari venecianos y pensadas para acompañarse con una copa de vino o un spritz. La propuesta también incorpora cicchetti vegetarianos y veganos, una alternativa poco habitual en Venecia, ampliando la tradición hacia las necesidades y preferencias de los comensales contemporáneos.

Entre los platos destacados aparecen un mini burger de garbanzos, papas asadas con mayonesa vegana Cajún, una tartaleta con crema de arvejas, feta griego vegano y limón salado, además de alcachofa sellada con mayonesa vegana de ajo negro y menta. La propuesta líquida está a cargo de Francesco, bartender premiado de Violino d’Oro, quien trabaja con bitters, licores y prosecco para crear aperitivos pensados específicamente para acompañar los cicchetti.

En Il Piccolo, la comida busca provocar algo más que satisfacción gastronómica. El concepto se resume en la expresión “Piccole Emozioni”, pequeñas emociones, una idea que conecta la experiencia del restaurante con la visión general de Violino d’Oro: recuperar una relación más cercana con Venecia a través de sus materiales, sus oficios, sus sabores y sus tradiciones. El hotel aporta el espacio y la artesanía; el restaurante, el gusto y el ritmo de la vida local. Juntos forman una propuesta que entiende el lujo como una experiencia profundamente ligada al lugar.
Detrás de ambos espacios está Collezione Em, la marca hotelera de la familia Maestrelli, cuya filosofía de “gentle luxury” se construye alrededor del servicio personalizado, las experiencias auténticamente italianas y una cocina inspirada en el entorno de cada propiedad. En Violino d’Oro, esa filosofía encuentra una de sus expresiones más claras: un hotel que convierte el diseño y la artesanía en una forma de narrar Venecia, y un restaurante que lleva esa misma historia al plato.
The post Violino d’Oro: un palazzo veneciano donde el diseño y la gastronomía cuentan la historia de la ciudad appeared first on Rolling Stone en Español.
La estrella mexicana Danna continúa expandiendo su universo musical y creativo, sin fronteras que la detengan. En esta ocasión, la cantante presenta WET DREAMS, su nuevo álbum de estudio, un proyecto que despliega un universo sonoro vivaz, fresco e hipnótico. Para celebrar el lanzamiento de este nuevo material, Tinder se sumó a la propuesta con una colaboración que llevó la esencia del disco a distintas plataformas, creando una experiencia que conecta la música, la creatividad y el universo de Danna.
En WET DREAMS, Danna abraza una nueva forma de vivir desde la libertad, la confianza y la exploración, adentrándose en un territorio que le permite mostrarse más auténtica y segura que nunca. Esta nueva perspectiva encuentra un punto de conexión natural con Tinder y su filosofía Start Something New: abrirse a nuevas personas, conversaciones y experiencias, sin necesidad de saber desde el primer momento hacia dónde pueden llevar.

Danna encontró en Tinder una plataforma para explorar WET DREAMS desde una perspectiva de libertad, voluntad y elección. A través de esta colaboración, el lanzamiento se convirtió en una experiencia inmersiva que permitió a usuarios y fans conectar de primera mano con la esencia del álbum, desde el evento de presentación de la campaña hasta distintos puntos de encuentro, como un photobooth diseñado para vivir y compartir esta nueva etapa. Una experiencia que, más allá de acompañar el lanzamiento de WET DREAMS, abrió una ventana al universo de Danna y a la nueva versión de la artista que hoy se presenta ante el mundo.


Tinder encontró en esta colaboración un territorio compartido con el universo de Danna: la curiosidad por descubrir qué sucede cuando te permites abrirte a algo nuevo. Una filosofía que conecta con la esencia de WET DREAMS y con la decisión de Danna de explorar, experimentar y dejarse sorprender por todo lo que puede surgir cuando eliges salir de lo conocido.
La presentación se convirtió en una noche donde la música, la aventura y las nuevas conexiones dieron forma a un universo auténtico, libre y lleno de posibilidades. Danna y Tinder crearon un espacio para comenzar algo nuevo, sin necesidad de saber exactamente hacia dónde llevará el camino.
Esta colaboración marcó la llegada de Danna al universo de Tinder, llevando WET DREAMS a la plataforma desde una idea tan sencilla como poderosa: a veces, lo más emocionante de empezar algo nuevo es no saber exactamente hacia dónde puede llevarte.
The post Danna presenta <i>WET DREAMS</i> de la mano de Tinder appeared first on Rolling Stone en Español.
Foucault, Bakunin, Byung-Chul Han, Indio Solari… Una charla con Orión XL puede derivar en nombres e ideas poco habituales, cuando no inauditos en la escena del rap argentino. Y lo mismo ocurre con sus letras, algo que lo convierte en un caso atípico, pero más aún en un artista disruptivo, sorprendente y recomendadísimo.
Orión –Santiago Freiría, alias Chino, 39 años– es oriundo del barrio Meridiano V, en La Plata. Tiene pinta de pugilista, pero modos afables y un largo recorrido en el rap, desde principios del milenio, aunque recién en 2016 publicó su disco debut. El brillante Kaos & armonía coronaba entonces su credenciales under con tracks como “Delirante” y “Cuarto mono”, líricas cargadas de una erudición callejera producto de una combinación exótica: cultura hip-hop, militancia social, lecturas, sensibilidad, skills y la poesía abrasiva que solo se desprende del asfalto en un barrio ríspido.
Ahora, Orión vuelve con un muy esperado segundo álbum, otra vez junto a su productor y socio creativo habitual, My T [Mauro Verdi]: Ictus, una obra tan densa que necesita desglosarse en tres actos. “Sentía que tenía que tirar bastante carne al asador, hablando en criollo”, le dice Orión a Rolling Stone tras el lapso de una década. “Por eso lo hicimos como tres capítulos. El síntoma, que viene a anunciar los cambios en el clima social. La terapia, que es la conversión de eso en algo positivo, decir: ‘Bueno, ¿cómo voy a metabolizar todo esto en algo productivo, lindo, que me permita salir adelante?’. Y El duelo, donde entendemos a la música como una herramienta para salir a flote después de todas las calamidades que nos atraviesan como sociedad”.

¿Suena a demasiado? Escuchen el disco, porque supera incluso esa descripción con su inagotable viaje lírico por imágenes, citas, namechecks (¡Agustín Tosco!) guiños literarios e invitados como Jesse Pungaz, Alika, Saje, músicos de Los Cafres y del colectivo Afromama.
No, esta producción no podría haberse cocinado rápido. Tampoco ayudaron el Covid ni otras circunstancias personales: “El disco tiene una cuota de misticismo. Arranqué a trabajar en algo que sabía que se llamaría Ictus y de repente se paraliza la sociedad por la pandemia. Y después muere mi viejo de un ACV, que es un ictus, justamente. No soy muy de lo esotérico, pero creo en la sincronicidad de [Carl] Jung: la realidad a veces se alinea”.
Ictus es una obra pesada, monumental, sin paralelo en el rap argentino. De hecho, respecto de la escena local, el Chino asume: “Siempre me voy a sentir un poco outsider porque vengo de una lógica y de una crianza un poquito diferentes. Estoy más atravesado por el folclore, por la música nacional; me siento más cerca del rock que del rap en ese sentido. Vengo de La Plata, que tiene una impronta indie fuerte, donde tampoco deja de sentirse la huella de un Indio, de La Renga. Cuando me subí a rapear, ya venía escribiendo casi en décimas, por haberme criado con esa impronta campera, pero cruzado con la generación MTV, por la que de repente conocí el rap, que me dio una matriz de contención”.

“La Plata es una ciudad universitaria y tiene una mística que no se ve en otras ciudades -dice Orión-. De repente te encontrás tomando una birra en una fiesta gratuita con pibe que estudia filosofía y tenés una charla de las más interesantes de tu vida… La calle platense me educó mucho por ese lado. Siendo niño y tratando de escapar un poco de los quilombos del hogar, me tocó también juntarme con gente que vivía literalmente en la calle, que limpiaba vidrios, escapada del instituto de menores, e incluso esa gente también tenía algún librito bajo el brazo”.
Orión empezó a escuchar rap en serio a través de discos llegados de España, como los compilados de la revista Hip Hop Nation. A los 17 años, conoció a My T, que tenía unos 20 y fue uno de los pioneros del hip-hop platense, con el sello Raptores Records. Las influencias de El Roockie y José Larralde se fundían para comenzar a forjar un estilo único, superador de las partes. “Me permito cantar como lo hace el reggae panameño, pero por el otro lado soy rapero y a la vez mantengo esa esencia de campo, la argentinidad, el folclore del trabajador”.
El freestyle competitivo de las batallas, tan populares, no fue lo suyo. “Hoy el rap está muy dividido entre músicos e improvisadores. Los freestylers rara vez escuchan un disco de rap, son gente que por ahí, en el cotidiano, no escucha rap. Yo me asumo más músico que improvisador. Puedo improvisar en una fiesta, pero el flujo de conciencia no es una disciplina a la que quiera adherir porque me gusta pensar bien lo que voy a decirte, si después voy a repetirlo diez años en todos los escenarios”.
“El rap tiene eso de combativo y yo también le tiro; le tiro a las cosas que no me gustan del rapero [“El que busque la verdad merecerá el castigo de hallarla/ dice un aforismo, uno mismo le da la espalda./ Aunque no salgas de la mazmorra en tu gorra y te tragues la llave, donde hay señales las casualidades, ¡no caben!”, rima certero en “Delirante”]. Trato de reírme de la pose desde adentro con una crítica constructiva. Entiendo la pasión, la milito, la fogoneo y la aplaudo. Aunque me pasa lo mismo que con el fútbol: no puedo dejar de alegrarme cuando mis vecinos tienen una excusa, entre tanto quilombo, para sonreír. Pero cuando veo toda esa potencialidad revolucionaria mal invertida en trivialidades y no en cosas como la Ley de Tierras… ¿Cómo puede ser que no canalicemos esa energía en algo que nos determine un futuro mejor?”.
Orión insiste en que no se siente cómodo con las batallas, aunque entienda el código: “No deja de hacerle un juego contraproducente a los barrios, toda vez que enfrentamos negro contra negro, pobre contra pobre, que nos discriminamos mutuamente… Entiendo la cuota deportiva y comprendo que el morbo garpa, pero no estoy en esa película. Igual, nadie me aísla, gente de ese rubro incluso me respeta mucho porque se criaron con mi música. Mal que mal, vengo de la generación anterior. Pero no dejo de sentirme foráneo”.
El Chino recuerda que el hip-hop es un movimiento “que se genera justamente entre pandillas cansadas de matarse entre ellas, hasta que dicen: ‘Che, vamos a identificar al enemigo porque matando al vecino de tu primo no resolvimos nada’. Al final, el problema era contra el segregacionismo policial y estatal, y no contra el vecino”. Esa es la columna vertebral de mi historia como rapero”.
Otro punto que lo aparta del ambiente puramente musical es su historial militante. “Milité en varias organizaciones de base, pero me pasó eso de ser el que pedía un pizarroncito para alfabetizar chicos, porque mi intención era enseñarles a rimar, y cuando iba al barrio me encontraba pibes que no sabían escribir. Y de repente me dijeron que no había un mango y después resulta que había plata para no sé qué abogado. Me encontré con esas contradicciones y también con la situación de poner el pecho en manifestaciones y recibir palazos de la policía por cuatro o cinco que decidían el futuro de la organización y se disputaban el poder”.
De ahí que opte por el horizontalismo. “Hay gente con mayor vocación de liderazgo, pero no por eso tiene mayor derecho a imponerse. He estado en movimientos territoriales donde terminaron peleados porque uno quería ser más famoso que el otro. He visto militancias universitarias cagándose a trompadas por la bandera de la FULP [Federación Universitaria de La Plata]. No sean boludos, ¡son tus compañeros! Está bien, el trapo representa lo que representa, pero al final vos querés un puesto de poder y el otro te lo está peleando. La enseñanza más linda que me ha dejado la vida militante es que militar es la solidaridad. Me lo dijo un viejo que militó en el monte tucumano fusil en mano contra el ejército y que organizó un grupo en el que estuve. Y el tipo se murió incluso ayunando en cárceles. Pasó 10, 15 años en cárceles durante la dictadura y en democracia también. Siempre con un principio de austeridad”, dice Orión, que se asume como “trabajador de la cultura”, más que artista.
Mientras la industria presiona para que generes “contenido” permanentemente, te tomaste diez años para el nuevo disco…
Las plataformas son gratuitas, pero, si querés escalar, tenés que empezar a pagar suscripciones; de gratuito tienen solo el login. Sos vos el que trabaja gratis para alguien que lo vende. En un momento me vi desbordado por eso de tener que hacer contenido para que la gente no te olvide, y por un momento fue: “¿Quién te va a olvidar de qué?”. Cuando validamos esta idea de que si no estás sistemáticamente produciendo, desaparecés, le das entidad a ese monstruo. Entonces, dijimos: “Che, no, tomémosnos el tiempo para hacer lo que tengamos que hacer, hagámoslo como sabemos y después tratemos de hacer todo el ruido posible, pero no nos subamos a una que no tiene un carajo que ver con nosotros. Tengo la suerte y el privilegio de poder ponerlo en duda, pero hay pibes que nacieron con eso [la lógica de las redes sociales] y que lo asumen como un axioma”.
Volvemos a lo mismo: las principales beneficiarias son, al final, esas grandes corporaciones que sostienen la mentira de la hiperproducción. Byung-Chul Han , que hoy está bastante en boga, ya hace años hablaba de esto, retomando el concepto de la hipervigilancia digital, la lógica del panóptico de Bentham, que aplicaba Foucault. Bueno, hoy el panóptico es, como bien dice Han, el mismo circuito de control. En consecuencia, trato de alejarme de las redes, como dice el disco de La Renga, ¿viste? Porque entiendo que la red te puede servir para trepar o puede ser una trampa mortal. Está en vos si usás la soga para subir o para ahorcarte…

Diste talleres de rap, ¿cómo fue esa experiencia?
Tuve una época de tallerista, fue una propuesta que elaboramos bastante. En su momento también nos invitaron de distintas agrupaciones políticas, pero me cuesta mucho sentirme una herramienta de acumulación de poder por parte de gente que no entiendo muy bien para dónde quiere ir. En consecuencia, me llamé a la reflexión y me dije que mi militancia es estrictamente lo que sale de mi boca y mis acciones. Me parece que es algo que puedo hacer independiente mucho mejor que subordinándome a un circuito.
¿Todavía descubrís cosas nuevas dentro del rap que te entusiasman?
Me está costando, ¿sabés? De repente me volví un poco más exquisito con esa búsqueda. Pero también confieso no estar consumiendo mucho rap porque cuando estoy en clave creativa, siento que me puede contaminar o me puede salpicar de algo que por ahí puedo inconscientemente bajar. Y no quiero copiar a nadie.
Decías que el folclore te había formado. ¿Qué artistas, por ejemplo?
Larralde, Cafrune, los latinoamericanos de la famosa Nueva Trova, Mercedes Sosa, Víctor Jara, Víctor Heredia…
¿Facundo Cabral?
Cabral es un único, un tipo grosso, que tenía lucidez para las cosas de la vida. Para mí fue un gran referente. No comulgo tanto con su parte religiosa, pero a veces me veo escuchando entrevistas del tipo y digo “tal cual” cada tres palabras”. Vengo un poco de toda esa escuela. Por otro lado, también he consumido, no sé, Héctor Lavoe, por decirte algo, que no tiene un carajo que ver con la filosofía ni la política. Pero con todas esas pequeñas aristas termino haciendo un paquete que se llama Orión.

¿Cómo te llevás con los reconocimientos de la “industria”?
Tengo amigos, colegas, que se desviven por estar en los premios Gardel. Y yo analizo de dónde vienen los premios Gardel, quiénes lo organizan y con qué objetivo, y digo: “¿Para qué?”. Me representa más que me escriba cualquier NN diciéndome: “Gracias por haberme tirado esta frase”, antes que me den un pedazo de fierro. No le quiero agradar a la industria cerrada, sino al consumidor final, al chico de barrio, la gente de a pie, que son los que al final del día me van a poner en valor. Hay una frase, creo que es del Pato Fontanet, que dice que lo que cuenta es lo que se siente en la calle y no en los inventos de la industria.
Cualquiera que escuche un tema tuyo, entiende rápidamente que la lectura es algo central.
Es que también me paro a hacer un juego, a proponer una dialéctica. Hay cosas que uso como referencia que, si no las entendés, por ahí seguís de largo o por ahí hasta te chocan. Para mucha gente esa cosa intelectualoide es chocante, desagradable, pero el que sabe bien recibirlo, por ahí va, lo busca y termina aprendiendo algo. Más allá de todo lo que pueda llegar a representar la música, la satisfacción más linda es cuando me dicen: “Gracias a vos aprendí más que en la escuela”. Yo tampoco soy un licenciado en Filosofía y Letras, pero sí me pasa que retomo esto del Indio, de La Renga, de tantos otros (más del rock que del rap). Todo eso hace a un saber popular. A mí me llegó desde ese lugar, y por eso también lo replico.
¿Y qué qué lecturas fueron importantes para para vos?
A mí me atravesó muy fuerte el existencialismo, Sartre, Camus. Por un lado de la filosofía, por el otro de la política. He leído bastante de autores de izquierda, bueno, Marx, y he leído anarquistas, Bakunin, he leído un poco de todo también de teorías si querés asociada con la derecha como como Friedman y como tantos otros. Me parece que cualquiera que tenga hambre de saber y de conocimiento va agarrando un poquito de cada cosa y va haciendo un balance. Me he visto en épocas más adolescentes más radicalizado, más militante de ideas concretas y también he encontrado en ellas las contradicciones propias de la época. Creo que quien milita el horizontalalismo difícilmente lo encuentre en esos nichos, sino más bien en la calle. Es cierto que no todo es para todos y que muchas veces hay liderazgos, atributos que uno tiene más fácil que el otro. No sé, mi hermano es mucho mejor a la hora de administrar y yo soy más creativo, así que en ese sentido creo mucho en la sinergia, que entre todos esos colores se puede hacer una pintura. Al final del día creo que, como dice un grande, las contradicciones son síntomas de inteligencia. Es un síntoma de inteligencia poner en duda tus propias creencias.
¿No hay un riesgo en sobreintelectualizar la música?
Trato de no caer en una lógica muy universitaria, que me aleje del oyente promedio. No dejo ser un pibe de barrio. Me ha pasado de sentir que les estoy complicando más la vida a mis compañeros de lo que se las estoy facilitando, entonces trato de lograr un sano equilibrio. No me quiero poner muy abstracto porque me debo a la base, al barrio, a la gente que me rodea. Para mí una letra bien lograda es una letra que, si mi abuela la ve impresa, la pueda celebrar como si fuera de cualquier otro.
Ahora que decís esto de que si tu abuela la viera impresa, ¿alguna idea para que esas letras estén justamente impresas, se puedan leer?
Durante la pandemia inicié un libro que eventualmente terminaré. Se llama Ontología diletante, y es como un estudio del ser los que diletamos, de los que no sabemos mucho, sino un poquitito de todo y mucho de nada, con narraciones, poesías y aforismos. Esto del soporte escrito tiene cierto gustito que me agrada, así que seguramente va a salir más adelante. Me hacía falta porque rapear te pone en la cabeza el chip de conectar sílabas y de estar jugando con palabras que sean estructural y fonéticamente, y cuando te querés acordar es un laberinto, un mejunje donde muchas veces estás resignando el contenido en función de una cuestión estética.
The post Orión XL presenta Ictus: ¿el mejor disco en la historia del rap argentino? appeared first on Rolling Stone en Español.
There’s nothing ordinary about the past two years in Alex Warren’s career. The California singer, songwriter and content creator landed a hit for the ages with “Ordinary,” a single that last year led the Billboard Hot 100 for 10 weeks.
It was a similar story on the other side of the Atlantic, where the YouTuber and Hype House alum reigned over the Official U.K. Singles Chart for 13 weeks. With that feat, he became the U.S. artist with the most consecutive weeks at No. 1 in the United Kingdom. “Ordinary” was the best-selling single of the year 2025 in Australia.
His two albums have led the Official U.K. Albums Chart, including his most recent collection Wildchild (via Atlantic Records), which dropped in August of this year, and his treasure chest includes five iHeart Radio Awards, a 2025 MTV VMA (for best new artist), Billboard’s Best New Artist of 2025 and a Grammy nomination (also for best new artist).
Warren recently completed his Finding Family on the Road world arena tour, and celebrated by getting back on stage, this time at NBC’s studios in New York City for a performance on The Tonight Show Starring Jimmy Fallon.
For the spot, which aired Wednesday night (Sept. 30), Warren and his band performed the Wildchild ballad “Cry Wolf” on a stage which, through the wonders of technology and some clever design, had the appearance of a spooky late-night walk in the park. The smoke machine worked like it was lifted from the set of a vintage Hammer Film.
“I’m so proud of Wildchild,” he recently said of his new album. “Creatively, this is where I wanted to go. If you relate to even one part of it, I’m happy. It touches on so many different elements, but there’s a message. I’m happy with who I am now, and I’m ready to take over what my dad didn’t get to finish as a husband and, someday, a father.”
Watch Warren’s late-night performance below.
The list of artists who won’t be involved in this weekend’s 2026 NRL Grand Final has grown to two, with Silverchair confirming it won’t rise for the occasion.
As previously reported, Tones And I was initially tipped as the headline entertainer for the National Rugby League’s showpiece event, to be staged Sunday, Oct. 4 at Sydney’s Accor Stadium.
The “Dance Monkey” singer and songwriter, however, won’t be anywhere near Sydney for kick-off. According to a statement from her team at Lemon Tree Management, Tones was approached to perform the preshow, an offer was presented, but “nothing was signed or confirmed in writing.” Instead, Tones will fulfil a prior commitment with Macklemore in the United States.
In a break from tradition, Australian Rugby League Commission chair Peter V’landys went on the record as saying he’d rather the money spent on the entertainment — roughly A$1 million — should be reinvested into the sport’s grassroots.
That was last week, an age in sport. Since the story broke on the vacant headline spot, another rugby league tale has captured hearts and headlines.
On Sunday, Sept. 27, the Newcastle Knights advanced to the final game of the season, doing so for the first time in 25 years. The Sydney Roosters await.
Sport can make the toughest of men cry, bring tribes together and facilitate the unlikeliest of reunions. The Knights and the franchise’s resurgence is one such moment, and it has touched the members of Silverchair, the rockers who soundtracked a generation of Aussies. Silverchair are also long-suffering Knights fans, its members Daniel Johns (vocals, guitar), Ben Gillies (drums) and Chris Joannou (bass), born and raised in the “Steel City.”
In a rare and unexpected post, the band insisted they couldn’t and wouldn’t take the gig.
“For the first time in ages, the three of us actually agree wholeheartedly about something: GO KNIGHTS!!!,” reads the post, the first on Silverchair’s official Facebook page in upwards of four years.
“Thanks to everyone who’s asked if we’re playing before the game. We’re way too rusty, so sorry, no can do. We won’t be taking the stage, but we’ll be supporting as loudly as everyone else and there in spirit. Wishing the Newy players all the luck in the world this Sunday.”
If there’s one positive takeaway, it’s the revelation that Johns, Gillies and Joannou are still in touch, communicating and connected to the Knights’ run.
Formed in 1992, the former schoolmates started young and enjoyed the type of career every kid dreams of.
Before they could legally drink or drive, Silverchair was the hottest act in the country, ruling the national ARIA charts with their grunge-influenced 1995 debut album Frogstomp and the powerhouse single “Tomorrow.” Frogstomp went to No. 9 on the Billboard 200, and its followup, 1997’s Freak Show, peaked at No. 12.
Silverchair sold more than six million albums and achieved many firsts in their career. All five of their studio LPs, from Frogstomp through to Young Modern, went to No. 1 on the ARIA Albums Chart, a feat no other band could match at the time. And by the time they disbanded, they’d collected more ARIA Awards than any other act, with 21.
In 2011, still at the peak of their powers, Silverchair’s members announced they would go their separate ways.
A reunion has never transpired. Joannou and Gillies participated in a two-part Australian Story, which the Australian Broadcasting Corporation aired in 2023. Johns, whose second and most recent solo studio album, FutureNever, hit No. 1 on the ARIA Chart in 2022, did not.
At the time of writing, the NRL Grand Final pre-game entertainment spot remains unfilled.
Read Silverchair’s full statement below.
Is this thing still on.
For the first time in ages, the three of us actually agree wholeheartedly about something: GO KNIGHTS!!!.
It’s all about the Knights this weekend. We love how footy brings this community together, and it’s pretty special watching the whole Steel City get behind the boys.
Thanks to everyone who’s asked if we’re playing before the game. We’re way too rusty, so sorry, no can do. We won’t be taking the stage, but we’ll be supporting as loudly as everyone else and there in spirit. Wishing the Newy players all the luck in the world this Sunday.
UP THE KNIGHTS!!!
From The Chair
Willard Ahdritz, the co-founder and longtime CEO of Kobalt Music Group, has launched a new music and media technology investment fund, Ahdritz Capital Partners, and named its second big hire: investment partner Isabel Keulen. The news was announced Thursday (Oct. 1).
Keulen was previously CEO of the Stockholm School of Economics’ startup incubator, SSE Business Lab, and its early-stage venture capital fund, SSE Ventures. Based in Sweden, the investment banking and tech venture veteran will work alongside Stephen Langer, who joined Ahdritz Capital earlier this year from Lazard’s Media, Entertainment & Sports group, where he helped build the group’s music M&A practice.
Over a multi-decade career in the music and fintech industries, including 20 years as Kobalt’s CEO, Ahdritz has managed $1.7 billion in music assets and facilitated $10-$12 billion in creator funds at Kobalt. Since stepping down from his role as chairman of Kobalt following its sale to Primary Wave in July, his goal with Ahdritz Capital has been to help international companies establish themselves in the United States and other key markets by helping with introductions, resources and hands-on support from Ahdritz’s New York headquarters.
“Twice I have been out on the street in New York pitching my own start-up, so I know firsthand how hard it is to land on a new continent and build the operations and network from nothing,” said Ahdritz. “We will be hands-on with founders on the hard questions. To be big globally, you have to be big in the U.S.”
Ahdritz’s $20 million fund has made investments in New Dehli-based distributor Madverse Music Group and superfan music platform Even, in addition to Fever, Soundtrack, un:hurd music and other creator engagement platforms including Telly, Sweet, SCOR and Airspot.
Founded in 2023 by CEO Rohan Nesho Jain, Madverse provides digital distribution services to independent music clients for a monthly fee starting at $19.99, similar to TuneCore and DistroKid. It differs from those competitors in that it uses AI to enhance its publishing, administration, advertising and other services to keep pace with its rapid growth. Madverse has added around 100,000 users over the past 18 months for a total of 200,000 independent artist and label clients across more than 40 countries.
The addition of Keulen will add to Ahdritz Capital’s eye for AI innovators, Ahdritz says. Before SSE, Keulen was a principal at Spintop Ventures backing early-stage technology companies.
“[Ahdritz] has spent 25 years proving that backing creators and founders on fair terms builds real, lasting companies, and he started before Sweden even had a unicorn,” Keulen said in a statement, referring to the business nickname for start-ups with valuations of more than $1 billion. “Today, Stockholm produces more unicorns per capita than any city outside of Silicon Valley, with several of the biggest tied to music and the creator economy.”
Langer, who joined Ahdritz Capital in May, brings a decade of experience in entertainment and media finance, most recently at Lazard. Not only did Lazard serve as the exclusive financial advisor to Primary Wave on its acquisition of Kobalt from Francisco Partners, it was also the exclusive financial advisor to Searchlight Capital on its strategic investment into Chord Music Partners.
“It’s been incredible to work alongside Willard, an innovator in our industry, and build ACP with him the last few months,” Langer said in a statement. “We have a great team in place to support the next wave of music and media technology companies.”
Declaring themselves “nervous and excited,” the Chicks opened their Taking The Long Way 20th Anniversary Tour on Wednesday night (Sept. 30) at Detroit’s Fox Theatre, making nice as the trio commemorated a time of their lives that was anything but.
It was, Natalie Maines acknowledged to the crowd, “a very bizarre point in our career,” coming after she “had the audacity to bash the president.” That was George W. Bush on March 10, 2003, during the lead-up to the next Iraq War, when Maines told a concert audience in London that, “Just so you know, we’re ashamed the president of the United States is from Texas.” The remark met with immediate backlash, including backlisting of the then-Dixie Chicks music on radio and other media, public protests, record burnings, death threats and feuds with other artists — most notably Toby Keith. Maines apologized later that month but rescinded it three years later.
“The incident,” as Maines referred to it Wednesday, was still fresh when the Chicks began making their seventh studio album, 2006’s Taking the Long Way. “(Producer) Rick Rubin reached out and said, ‘Hey, you think you ladies might have something to say?” Maines recalled. Bringing in a corps of all-star co-writers and players, he and the Chicks crafted a No. 1 album on the Billboard 200 and Top Country Albums charts, which went on to be certified double-platinum and win five Grammy Awards — including album of the year and best country album, while the defiant single “Not Ready to Make Nice” took home another three, including record and song of the year.
For the 20-date tour, which runs through Nov. 3 (Detroit was also where the original tour supporting the album started just over 20 years ago), Maines and multi-instrumentalist sisters Martie Maguire and Emily Strayer are playing Taking the Long Way in its entire 14-song sequence, aided by video footage — both unseen and from the 2006 documentary Dixie Chicks: Shut Up and Sing — along with another 40 minutes of greatest hits. Sublimely played by the Chicks and their six-member band, it was a trip down a not-always-pleasant memory lane, but cathartic and ultimately triumphant, and with plenty of memorable moments.
These were among the best…
More than 20 years after its release, Aventura and Don Omar’s “Ella y Yo” (“Her and I”) is granted entry to the club. YouTube’s Billion Views Club, no less.
Aventura, the New York Kings of Bachata, and Don Omar, the Puerto Rican reggaeton star, became regular collaborators after teaming up on the 2005 single, a slow-burning reggaeton-bachata number about a troubled love affair.
Although the song barely cracked the Billboard Hot 100 following its release, peaking at No. 97, the single did go to No. 2 on the Hot Latin Songs chart, led the Latin Rhythm Airplay and Tropical Airplay charts, and embarked on a journey that continues to this day.
The following year, at the 2006 Latin Billboard Music Awards, the song earned a nomination (for Hot Latin Song of the Year by Vocal Duet or Collaboration).
Its official music video, which was uploaded in 2019 and now clocks up one billion views, was shot in the style of a telenovela. Ulysses Terrero directed the clip, which captures Latin melodrama at its steamiest and is now a bonafide streaming hit.
“Ella y Yo” appeared on Aventura’s fourth studio album God’s Project from 2004, and on Don Omar’s compilation Da Hitman Presents Reggaetón Latino, released in 2005. In the years that followed, Aventura opened for Don Omar’s tour in support of his sophomore studio effort, King of Kings.
The duet still hits the mark with fans. At Aventura concerts, random concert goers are often brought to the stage to perform the Don Omar part. That happened when Aventura kicked off their Inmortal tour in Los Angeles in 2020, when Romeo Santos, Lenny Santos, Henry Santos and Max Agende Santos challenged a member of the crowd. It was a “spot-on performance,” Billboard’s Griselda Flores wrote at the time.
The official video for “Ella y Yo” is Aventura’s first to hit the one billion streams milestone, and Omar’s third video as a lead, featured artist or collaborator to pass the mark.
Watch the official music video below for “Ella y Yo” by Aventura featuring Don Omar.
The Avalanches will rumble down under in early 2027 for a live tour that includes a date at the Sydney Opera House Forecourt.
Led by Robbie Chater, Tony Di Blasi and Andy Szekeres, the electronic music pioneers will play six concerts across Australia next February and March.
Presented by Takumi, the jaunt gets underway with two shows at Perth Festival, then heads east to Adelaide’s Hindley St Music Hall; the group’s hometown, Melbourne, for Live At The Gardens; On The Banks in Brisbane, and wraps up at the iconic Sydney Opera House.
“The chaotic virtuosity and charm of The Avalanches have brought unmatched joy to ears and feet around the world for more than 25 years,” remarks Sydney Opera House head of contemporary music Ben Marshall. “After hosting them at Vivid LIVE in the Studio in 2011 and on the Northern Broadwalk in 2017, it’s a thrill to finally hand them the keys to the Sydney Opera House Forecourt.”
From the very start, The Avalanches “have continually reconstructed the DNA of electronic music with a generous cast of brilliantly curated, visionary guests,” Marshall enthuses. “Experiencing their kaleidoscopic, deeply human storytelling on the grandest stage our city can offer will be an extraordinary summer moment – and a hell of a lot of fun.”
Joining The Avalanches on those final east coast shows (Melbourne, Brisbane, Sydney) is HAAi, the Australia-born, London-based electronic music artist, whose new 10-track collection, DIGITiSE, drops Oct. 9 via Mute Records.
The Avalanches are gearing up for the release of their own, fourth studio album, No Bad Memories (via Modular Recordings), due out Oct. 16.
With their debut 2000 album Since I Left You, The Avalanches created an instant classic. Its genius, slivers of thousands of vinyl samples from the likes of Françoise Hardy, Sérgio Mendes, Raekwon, Wayne and Shuster, and even Madonna, painstakingly, surgically woven into a musical patchwork.
The result, which included the title track and “Frontier Psychiatrist,” was a collection that was both timeless, and immediate. Or, as a statement from the band’s reps suggests, “a global footprint for collaborative sampology in the 21st century.”
Its followup was 16 years in the making. Many thought it would never see the light of day. When it did arrive, Wildflower immediately went to No. 1 on the ARIA Albums Chart. A third album travelled at comparative warp-speed in 2020, We Will Always Love You, and later scooped the coveted Australian Music Prize, for the best album of the year.
The new project, Chater explains, began with “rhythmic experiments using the sonic leftovers and hallmarks of the technologies we grew up with,” with recordings of hard drives, computer hardware and forgotten technologies becoming part of the album’s sonic palette.
No Bad Memories includes the previously released cuts “Together” with Nikki Nair, Jessy Lanza and Prentiss; “Every Single Weekend” with Jamie xx; “Blue Shadows” with Karen O; “Can’t Get Over Losing You” with Portraits of Tracy; and most recently “Far Away” with John Glacier and Khadija Al Hanafi.
The general onsale for the 2027 Australia tour starts Tuesday, Oct. 6 at 9am local time. Click here for tickets and information. The artist pre-sale opens earlier.
Before heading home, The Avalanches will complete a run of dates across Continental Europe and the United Kingdom, including a sold-out show Nov. 27 at The Roundhouse in London.
“We’re crazy excited to be back on home soil playing these shows in Australia,” reads a statement from the act. “We can’t wait to be back in a room with people and seeing where the night takes us. We’ve got a lot of new music we’re excited to play, alongside some old favorites, and we can’t wait to spend a few nights making some beautiful noise and memories together.”
The Avalanches 2027 Australian Tour:
Saturday, Feb. 27 — Perth Festival, East Perth Power Station
Sunday, Feb. 28 — Perth Festival, East Perth Power Station, Perth (*sold out)
Thursday, March 4 — Hindley St Music Hall, Adelaide
Friday, March 5 — Royal Botanic Gardens, Melbourne
Saturday, March 6 — On The Banks, Brisbane
Sunday, March 7 — Sydney Opera House Forecourt


