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Ya ha pasado un año desde el accidente fatal de Brent Hinds, pero Mastodon, la agrupación que ayudó a fundar en 1999, continúa recordándolo. El baterista y también miembro fundador Brann Dailor habló recientemente sobre cómo el vivir dos duelos paralelos —su madre falleció en febrero de 2025— influyó en el resultado final del próximo álbum de la banda, Marrow Deep.

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 “El dolor y angustia de perder a alguien en esas circunstancias es difícil de explicar. Era alguien muy cercano y, pese a que la relación quedó en malos términos, todos pensamos que las diferencias iban a dejar de importar con el tiempo. Tenía la esperanza de que regresaría”, le comentó el músico a NME sobre su excompañero. Luego, añadió que la mejor manera que encontró el grupo de procesar sus emociones y pensamientos fue escribiendo música. “Marrow Deep es el resultado de eso”, dijo.

Dailor continuó hablando sobre lo mucho que echa de menos a Hinds, pero a pesar de las circunstancias, ni el guitarrista Bill Kelliher, ni el bajista Troy Sanders ni él mismo consideraron terminar con la banda o, por lo menos, darse un descanso. “Desearía que estuviera aquí tanto como la persona que más lo extraña, pero también soy un ser humano que se expresa a través del arte y la música, y he dejado todo de mi ser artístico en Mastodon por casi 27 años”, afirmó. El baterista dejó claro que todavía tienen mucho por ofrecer y que, aunque haya gente que no quiera escucharles, el grupo continuará.

“Pese a que estamos pasando por un proceso de duelo, también nos sentimos motivados porque creemos que todavía tenemos cosas especiales para decir a nivel musical”, agregó. “No voy a dejar de tocar la batería ni a dejar de pensar en riffs, ni mucho menos a dejar de tener nuevas ideas para camisetas de heavy metal. Y quiero que todo eso tenga que ver con Mastodon, como siempre lo he hecho”.

Sobre su madre, Dailor explicó lo importante que fue para él haberle podido contar que haría parte del cartel de Back to the Beginning, el último concierto de Black Sabbath, pues era fanática de la banda inglesa. “Ella sabía que íbamos a tocar, pero no alcanzó a vernos”, comentó. Además, habló sobre el haber podido contar con Geezer Butler en la introducción de ‘The Vanishing’, una canción que habla sobre su madre y su hermana fallecida en 2009. “El tema habla sobre ellas uniéndose al cosmos y convirtiéndose en dos constelaciones”, mencionó. “¡Y el miembro favorito de mi madre siempre fue Geezer! Amaba a Ozzy, pero siempre decía, ‘Es que Geezer escribió las letras’. Así que pensé que tenerlo en esa canción en particular la habría hecho enloquecer”.

Además de Butler, Mastodon también invitó a Josh Homme, frontman de Queens of the Stone Age, para compartir las voces en ‘Snakes for Dinner’. Marrow Deep estará disponible en plataformas a partir del 28 de agosto.

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ROLLING STONE relanzó, en una edición revisada y ampliada, este bookazine de Paul McCartney con entrevistas históricas, fotografías antológicas, reseñas de sus shows en el país y un recorrido por su gran obra, y ya está disponible, en el marco de Rolling Week, en Colecciones La Nación.

Rolling Week: no te pierdas el booka coleccionable de Paul McCartney a un precio especial

“Estoy orgulloso de Los Beatles”, le dijo Paul McCartney a ROLLING STONE en 1974. “Fue genial, y puedo tolerar a todas esas personas que te cruzás en la calle y que te dicen que le diste tanta felicidad a tanta gente. No creo que sea cursi.” Era una declaración valiente para Paul McCartney, en una época en la que las heridas de la difícil separación de su banda seguían abiertas. Pero de algún modo, ahí está la esencia de Paul McCartney: él puede celebrar el atractivo eterno de los Beatles incluso si ya está trabajando para establecer su propia voz creativa solista. Y aun si se pasó los últimos 50 años siendo una de las personas más famosas del mundo –probablemente como el músico pop más adorado de la historia– sigue siendo un artista fascinante que nunca perdió su rareza esencial. 

Esta edición especial cuenta toda la historia del singular viaje de McCartney en el rock & roll, desde sus años en los Beatles hasta el presente. El hombre tiene una larga y colorida historia con ROLLING STONE, la cual se ve en estas entrevistas que van de 1970 hasta 2017. En el camino, él fue muchos McCartneys: el excéntrico hippie hombre de familia que hizo discos clásicos como Band on the Run y Ram, el brujo de la industria con éxitos ruteros como “Silly Love Songs”, el sabio distinguido que sigue reinando como uno de los mejores intérpretes en vivo que hay dando vueltas. 

La edición especial incluye un repaso por todas las visitas de Sir Paul a la Argentina.

En este especial para coleccionistas, desglosamos nuestra lista definitiva de las 40 mejores canciones del Macca solista, desde baladas universalmente adoradas como “Maybe I’m Amazed” hasta rarezas como “Monkberry Moon Delight”. También reconsideramos su papel en los Beatles y revelamos las historias detrás de sus canciones más famosas, en sus propias palabras. 

Indagamos en el archivo de ROLLNG STONE en busca de nuestras entrevistas más importantes con él, en donde exhibe su encanto típico para responder. Conversa sobre su dolor tras la muerte de Linda, su esposa, y recuerda a John Lennon con tanta ira como amor. En su entrevista de 1970 con el fundador de RS Jann S. Wenner, McCartney suena resignado a perder a John, y aun así su vínculo nunca se derrumbó. Como le dijo a RS en 2001: “Ser el tipo que componía con él… Bueno, eso ya es suficiente. Ahí está, podés retirarte y decir: ‘Dios, tuve una vida fantástica. Llevame, Señor’”. 

La magia eterna de Paul, en un especial para atesorar.

Por supuesto, McCartney no paró de moverse, a lo largo de sus años como solista, a través de momentos de inspiración musical y otros en los que incluso sus mayores fans tenían que preguntarse si no había perdido el camino. Pero nunca se quedó atascado en el pasado, y su música reflejaba el amor, el dolor y el caos de su vida. En una de las entrevistas, comparte un detalle elocuente sobre los 60: “Hace años, cuando los Beatles estábamos con el Maharishi, nos regaló un libro. En el mío escribió: ‘Irradiá conciencia dichosa’. Y después puso: ‘Disfrutá’. Esa es la parte que me tomé en serio”.

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Este texto forma parte de la reedición ampliada del Bookazine Rolling Stone especial para coleccionistas con la historia y la obra de Soda Stereo, disponible en Rolling Week, la semana de descuentos de la revista en Colecciones LA NACION.

1. “EN LA CIUDAD DE LA FURIA” (DOBLE VIDA – 1988)

A modo de egotrip, gustavo cerati explora la condición de rockstar en un rotundo clásico sobre la alienación urbana, el peso de la gloria y los destinos circulares. El riff inicial, que crece como introducción y plataforma de lanzamiento hacia un swing incesante, es un rescate de los viejos temas adolescentes del guitarrista en ciernes. Según Cerati, fue una ex novia la encargada de desatar los acordes iniciales, “debo haberlo hecho cuando tenía 13 o 14 años”, casi como un modo de retener a uno de esos primeros idilios. La evocación regresó mientras el país acusaba los efectos de la hiperinflación, cerca del final del gobierno de Raúl Alfonsín se respiraba un ambiente de profunda desazón y bronca contenida. A esos ecos de la calle, representados en Buenos Aires como una posible versión de Ciudad Gótica, se suma el personaje de Argos: una especie de superhéroe medieval que Gustavo solía dibujar de niño y que más tarde mutó en la imaginación del autor con el mito griego de Icaro. Sobre ese menjunje de recuerdos de tiempos ideales y un presente en donde lo público y lo privado se mezclaban en medio de una realidad a punto de estallar, la frase “nadie sabe de mí/ y yo soy parte de todos” revela el síntoma “doble vida” y también el sobrevuelo de un ser alado por las cúpulas de una metrópolis alterada.

Desde esa supuesta torre de marfil, Cerati expone el conflicto y crea un retrato nocturno tan épico como los ingredientes que lo sostienen: el bajo de Zeta es un andamio mullido para sostener los vuelos del guitarrista que recuerda en su ascenso a “Stay” de David Bowie, pero de forma más lenta, en donde Carlos Alomar también fue un colaborador esencial. Como productor, el guitarrista de Young Americans alcanza su mejor performance en un disco un tanto desparejo en su acabado final. El video de la canción completa las visiones de oscuridad, sofisticación y hedonismo: casi nadie podrá despegarse de la cadencia de la guitarra mientras Cerati curva la cintura en un  baile midtempo; todo en blanco y negro. Es un himno pop, no hay duda, que incluye el mejor título de regreso para repetir una y otra vez “me verás volver”.

Los 40 mejores temas de Soda Stereo

2. “SIGNOS” (SIGNOS– 1986)

Es el quiebre compositivo de cerati: una gesta íntima de guitarra acústica que se va amplificando a medida que los versos van ampliando el cuadro de la imagen, como si de un zoom se tratara. En lo musical, es contemporánea del momento en que las bandas de pospunk expandieron sus miras hacia un sonido más profundo y robusto (The Big Music se suele llamar a la resultante), incluso tomando elementos del pasado, casos Echo & the Bunnymen, The Waterboys, inclusive U2. En esa pulsión expansiva, en comparación deja raquítico al sonido de sus dos primeros discos. Ya nadie más iba a llamarlos “plásticos”.

3. “DE MÚSICA LIGERA” (CANCIÓN ANIMAL – 1990)

Popular en el sentido mas amplio, “De música ligera” alcanzó el rango de himno de estadios por su perfecta prepotencia eléctrica y un estribillo para abrazar multitudes. El título proviene de la discoteca familiar de los Cerati: “Clásicos ligeros de todos los tiempos” era una caja de vinilos en donde podían convivir soundtracks, música culta y melodías inolvidables. Sobre esa idea inclusiva, en tres minutos y medio Soda Stereo ofrece su propia genealogía pop. Con armas bien rockeras, en donde la guitarra manda y la base abre caminos, el mensaje final funciona como una despedida: “Nada nos libra, nada más queda”. 

4. “PERSIANA AMERICANA” (SIGNOS– 1986)

Uno de los mayores exitos de la carrera de Soda es, también, uno de los menos pensados. Incluso excede la ya mítica larga noche en la que un atormentado Cerati despertó y compuso todas las letras de Signos de un tirón. La lírica es una adaptación de una letra enviada a un concurso del programa radial Submarino Amarillo (conducido por Tom Lupo) por un fan llamado Jorge Daffunchio. A Gustavo le interesó la condición de voyerista del narrador, basado en películas de época como Doble de cuerpo (Brian De Palma). En lo musical, es de lo menos atractivo de Signos… pero los hits no se discuten.

5. “PRÓFUGOS” (SIGNOS– 1986)

En este hitazo de manual, gustavo Cerati pluraliza y remarca la fatalidad de una pareja (desparrama adjetivos como “condenados”, “cómplices”, “prófugos”) y, al borde de la asfixia, compone una estrofa digna del relato de la serie The Walking Dead (“No tenemos dónde ir/ Somos como un área desvastada (sic)/ Carreteras sin sentido/ Religiones sin motivo/ Cómo podremos sobrevivir”), para liberar tensión en uno de sus estribillos más famosos. El riff robótico original, incluido como primer corte de Signos (1986), mutaría en un esquema más rockero en los shows de la gira Me Verás Volver (2007).

Cerati, Bosio y Alberti, tres pilares del rock latinoamericano.

6. “EN EL SÉPTIMO DÍA” – (CANCIÓN ANIMAL – 1990)

En los albores del grunge, bandas como Screaming Trees, The Smithereens y Pixies formaban el nuevo mapa de influencias de Soda Stereo. Esa intención de válvulas a punto de quebrarse suena en el arranque de Canción animal. Son guitarras de hard-rock que también dialogan con Pescado Rabioso y los Beatles menos amables. El compás de 7/4 no sólo marcó el tiempo irregular del tema, sino que disparó la idea de séptimo, de ahí a la “creación” bíblica había un solo paso. El hastío dominical, cierta megalomanía en la letra y la batería más Bonham de toda la historia de Alberti completan la ingeniería de una canción perfecta.

7. “UN MILLÓN DE AÑOS LUZ” (CANCIÓN ANIMAL – 1990)

Conocida internamente como “no vuelvas”, el segundo track de Canción animal es una obra mayor tanto en las complicadas y bellísimas filigranas que dibuja la guitarra de Cerati como en el uso psicodélico del trip infinito para alejarse de un mal romance. “Un millón de años luz” primero fue un riff para luego someterse a una vieja técnica del grupo: al estilo “Bolero de Ravel”, la guitarra se enfrenta al bajo creando un contrapunto. En esa misma línea de tensión corren elementos bíblicos como nave, fuego y diluvio. Al final la tormenta se disipa en la melodía y la esperanza renace en esa guitarra luminosa.

8. “NADA PERSONAL” (NADA PERSONAL – 1985)

El primer corte del segundo disco de Soda Stereo sumerge el pulso anfetamínico del debut bajo un novedoso matiz dark, apuntalado por la reverberancia opresiva de los golpes de batería y la tensión construida entre el riff de guitarra –similar al de “Dietético”, el primer single del grupo–, y los teclados tenues a cargo de Fabián Von Quintiero. El nombre del track, tomado por Cerati de una frase de un boceto de canción compuesta junto a Richard Coleman, marca el inicio de la primera refundación del sonido del trío, a través de esta pieza que parece abordar el vacío existencial de modo desesperado.    

9. “ELLA USÓ MI CABEZA COMO UN REVOLVER” (SUEÑO STEREO – 1995)

Cerati nunca aprobo que el titulo de esta canción fuera una cita directa de la letra de “Planet Queen” (T. Rex, 1971) y sí alumbró la versión de que fue tomada de una película serie B. Como fuera, el fuego prometeico de sublimación eléctrica + arreglos de cuerdas (dos violines, viola y violoncello), derivado del “Kashmir” de Led Zeppelin, le da sentido al tema de Soda favorito del Indio Solari y corte estelar de Sueño Stereo. No debería desestimarse la metáfora sexual como una inspiración primaria y menos barroca de sus múltiples interpretaciones posteriores.

10. “CUANDO PASE EL TEMBLOR” (NADA PERSONAL – 1985)

La base de “cuando pase el temblor” había sido compuesta por Cerati para el primer disco de la banda, pero recién en Nada personal tomó volumen cuando adquirió su ADN reggae de tinte folclórico. “Tenía un aire a carnavalito a pesar de que no lo sea escolásticamente hablando, y eso le da un clima muy especial y quizás muy raro”, dijo Cerati. El rumbo estético de la canción, para la que Cerati escribió sobre paisajes del noroeste argentino que había conocido de chico, se terminaría de definir con las características flautas que grabó Von Quintiero con el sonido calliope de un sintetizador Yamaha DX7.

11. “LO QUE SANGRA (LA CÚPULA)” – (DOBLE VIDA – 1988)

Para la grabacion del disco en Nueva York, el productor Carlos Alomar –que llegó a Soda seducido por el video de un show en Viña del mar–, se propuso capturar la combustión del grupo en vivo. El clásico “Lo que sangra…” fue el resultado más contundente: con la presencia elegante y poderosa de la voz de Cerati, el trío se luce con pulso funk, entre congas, teclados, saxos y la guitarra líder del mismo Alomar.

12. “HOMBRE AL AGUA” (CANCION ANIMAL – 1990)

Un autentico cerati-melero, la película completa llegaría con Colores santos y años más tarde hasta el tándem Solari-Beilinson tomaría algo del comienzo de “Hombre al agua” para transformarlo en “Gualicho”. El bajo punzante de Zeta pasea por una historia que tiene principio y fin, una rareza en el catálogo del trío, mientras un inesperado gesto barroco combina orquestaciones, samplers y juegos vocales.

13. “PRIMAVERA 0” – (DYNAMO – 1992)

El metodo loud-quiet-loud de Pixies se coló en el mainstream local gracias al primer corte de Dynamo, estrenado en la estación proclamada. El feedback inicial promocionó los shows de diciembre en Obras y la frase “goles suenan a la distancia” se empalmó en vivo con un gol de San Martín de Tucumán a Boca, que esa misma tarde se consagraría campeón, mientras Cerati proclamaba el inusual “aguante Racing”.

14. “EL RITO” (SIGNOS – 1986)

Contra lo que presupone el titulo, ningún cliché del dark-pop de época: Hammond en lugar de sintetizadores y melodías con cadencia atemporal. “Soy un profanador/Estoy desafiando el tiempo”, canta Cerati como un depredador sexual, en una de las cumbres de Signos. En dos momentos (minutos 1:45 y 3:20) un pasaje instrumental sale similar a uno de “Canción para naufragios” (Redondos), editado en simultáneo.

15. “TE PARA 3” (CANCION ANIMAL – 1990)

Los ecos de la nave artaud sobrevuelan en el único tema acústico de Canción animal: las inflexiones vocales de Cerati son pura devoción hacia Spinetta. La letra, en cambio, es una foto junto a sus padres, Lilian y Juan José: conocer la noticia del cáncer terminal que se cobraría la vida de su padre activó la imagen del ritual del té, y también el noble recurso poético de cubrir dolor con belleza.

16. “SUELES DEJARME SOLO” (CANCION ANIMAL – 1990)

En el viaje hacia las raices del rock nacional que emprendió Gustavo Cerati a lo largo de todo Canción animal, “Sueles dejarme solo” resulta el lapso más pesado, crudo y distorsionado. “Tiene que ver con ‘Color humano’ de Almendra. Pienso en esa cosa de tres acordes todo el tiempo moviéndose, un sonido poderoso con la guitarra haciendo base y un solo”, dijo Cerati. “Es probablemente el tema más heavy que hayamos hecho.”

17. “TRATAME SUAVEMENTE” (SODA STEREO – 1984)

Por aca nada es lo que parece. “la China Suárez cantó un tema de Cerati”, se tituló cuando la actriz lo grabó para la película Abzurdah. “Una canción de amor”, sentenciaron casi todos. Hasta Shakira, cuenta la leyenda, se acercó a Gustavo diciéndole que, de todas sus creaciones, se quedaba con ésta. Y sin embargo, el autor es Daniel Melero, que se inspiró “mirando hablar al general Galtieri durante la Guerra de Malvinas”.

18. “FINAL CAJA NEGRA” (SIGNOS – 1986)

Intenten encontrar alguna banda exitosa y latina actual que presente un tema (en un disco destinado a consolidar su éxito) donde la voz recién entre al minuto de iniciado. Una pieza extensa y una lírica que enfatiza la yuxtaposición de imágenes. En lo musical, se inscribe en el patrón del pospunk épico del contemporáneo “Love Like Blood” (Killing Joke), con sintetizadores que vuelven a usarse como colchones.

19. “FUE” (DYNAMO – 1992)

Una isla sonora dentro de la propuesta sónica de Dynamo: pensemos en 10CC regrabando All Things Must Pass de George Harrison. La línea de flotación es rubricada por la sutil trompeta de Flavio Etcheto y Cerati desagota una relación con una de sus frases más memorables: “Y lo más resbaladizo/ es creernos sin memoria”. Casi tres lustros más tarde, ofrecería una versión superadora de la temática en “Adiós”.

20. “JUEGOS DE SEDUCCIÓN” (NADA PERSONAL – 1985)

Aunque gustavo cerati ya tenia definida su estructura, impulsada por el riff de guitarra agudo y serpenteante del inicio, “Juegos de seducción” fue terminada cuando conoció a Tashi, su novia de sólo 15 años. La letra refleja el juego entre “mayordomo” y “señora bien” que jugaban en la intimidad. “Es el mejor tema del disco”, dijo Cerati. “Es a la letra que más le presté atención.”

21. “SOBREDOSIS DE TV” – (SODA STEREO – 1984)

Si “volver a bailar” era el eje que guiaba el debut del trío, “Sobredosis de TV” aporta lo suyo con una combinación de desparpajo new wave y funk sintético que seduce con la base de bajo y batería procesada, y noquea con las ráfagas de guitarra sincopada de Cerati. Y por lo bajo, una idea: ¿hasta dónde dominamos nuestro reflejo catódico y hasta dónde nos domina a nosotros?

22. “ENTRE CANIBALES” (CANCION ANIMAL – 1990)

Bajo el efecto envolvente de su relación con Paola Antonucci, Gustavo Cerati tradujo en “Entre caníbales” el costado tortuoso y masoquista de aquel noviazgo. La estructura del tema resulta la más compleja y orgánica de Canción animal, con secciones cambiantes y una orquestación expansiva que incluye percusiones de Andrea Alvarez y teclados de Daniel Melero y Tweety González.

23. “CORAZON DELATOR” – (DOBLE VIDA – 1988)

Aludiendo al cuento de edgar allan Poe, “El corazón delator”, el cuarto corte de Doble vida resulta un tratado privado sobre la fragilidad emocional. Entre una atmósfera nocturna y tenue, la voz de Cerati se abre paso con tono enigmático hasta erguirse en un estribillo de aroma reggae. “Es el tema más romántico del álbum”, dijo Cerati. “La escribí pensando en que mi corazón me delata cuando veo a la persona que amo.”

FOTO: Gentileza Triple Producciones

24. “DANZA ROTA” (NADA PERSONAL – 1985)

“Danza rota” es una de las canciones de Nada personal que Soda venía testeando en sus shows en vivo, aunque durante los trabajos de preproducción del disco en una quinta de Parque Leloir lograron llevar la composición hacia un plano más complejo y orgánico. Sobre teclados brillosos y baterías cargadas de eco, el trío abraza la new wave para ubicarse al borde de la pista de baile con tono desolado.

25. “ESTOY AZULADO” (NADA PERSONAL – 1985)

Como otros temas que el trio ya tocaba en los shows previos a Nada personal, “Estoy azulado” marca uno de los gestos más rupturistas del disco, a través de su intro de saxo en clave free jazz interpretada por Gonzalo Palacios. El cuerpo de la canción, de pulso new wave, carga con un abigarrado trabajo de samplers de Von Quintiero y una segunda guitarra de Richard Coleman, co-autor de la canción junto a Cerati.

26. “CAE EL SOL” (CANCION ANIMAL – 1990)

A pesar de su intro en fade in con sonidos que replican un amanecer en la selva, “Cae el sol” resulta una postal netamente urbana. Compuesta por Cerati junto a Melero, está inspirada en los atardeceres que el cantante pasaba con su novia Paola en el balcón de su departamento de Núñez. “Buenos Aires humedad…”, canta Cerati sobre una base de rock sintético de aroma inglés.

27. “UN MISIL EN MI PLACARD” (SODA STEREO – 1984)

“Tuve que dejar de hacer el amor en el momento”: la suspensión del placer cotidiano ante el miedo que acecha. Malvinas trajo al misil ahí, a un metro de nuestras camas, ¿cómo seguir con nuestras vidas? Cerati ofrece una alternativa: exorcizar demonios con un ritmo juguetón de reggae-rock blanco que no le debe poco a The Police.

28. “CANCION ANIMAL” (CANCION ANIMAL – 1990)

Cerati ya tenia definida la progresión de acordes en Mi menor y el clima opresivo de “Canción animal” cuando le pidió a Melero que escribiera una letra sobre su relación con su pareja Paola. Aunque era resistido dentro del círculo íntimo de Gustavo, Melero emprendió la misión con ojo casi periodístico. “La canción describe perfectamente nuestro noviazgo”, dijo Paola a RS.

29. “LUNA ROJA” (DYNAMO – 1992)

Ocupa en dynamo el lugar de “te para 3” en Canción animal: el cinema verité de la pérdida, meciéndose en una cadencia sacudida por rayos hacia el final de sus cinco minutos. En este caso, alumbrando a las víctimas del HIV. “Cuidame/ Yo te cuidaré/ Yo también pagué placeres ciegos/ Y no quiero ver la luna roja”, dice el temón acreditado a Cerati y Zeta, cuyas regalías fueron donadas a la Fundación Huésped.

30. “EN REMOLINOS” (DYNAMO – 1992)

La cumbre de dynamo y el mejor ejercicio de estilo shoegaze en el rock latinoamericano. Un Cerati extático perdiéndose en el goce de la electricidad y un agujero negro que capitanea la perplejidad de sus sentidos. “¿Quién sabrá el valor de tus deseos?”, se pregunta y sigue encandilado hasta perder el heliocentrismo y sentarse a ver cómo gira Dios. “La ternura luego de la violencia”, definiría luego el cantante.

31. “PLANTA” (SUEÑO STEREO – 1995)

El travelling sonoro de una experiencia de Cerati con la savia del Wachuma se inicia con este tema. El primero de una trilogía que, líricamente, continúa con “X-Playo” y “Moiré”, las tres además atadas a “Crema de estrellas” en forma de suite abbeyroadiana. Los arreglos de cuerdas sostienen en tierra el “amor vegetal” que narra Cerati, en una canción que abrió todos los shows de la gira de Sueño stereo.

32. “NO EXISTES” (SIGNOS – 1986)

Nunca cerati sono tan despechado y catártico en un reproche, diez años antes de que Diego Maradona convirtiera el “No existís” en la frase descalificadora oficial de los argentinos. Por momentos parece adelantar el tono hímnico de Canción animal, pero hacia la mitad se embarca en una cabalgata de bajo batería en la vena The Cure/ Siouxsie que lo regresa de nuevo a 1986.

33. “TOMA LA RUTA” (DYNAMO – 1992)

El tratamiento shoegaze del riff luego torna en fraseos rítmicos de guitarra que recuerdan a la era Signos. La consigna del tema exhorta a salir del road trip circular que agobia al protagonista (“Después de tanto andar/ Estás en el mismo lugar”). Aunque es uno de los temas más oscuros de Dynamo, Cerati lo repescó en vivo en la gira de Ahí Vamos (2006).

34. “IMAGENES RETRO” (NADA PERSONAL – 1985)

“mis ojos perciben otra vez imagenes retro/ Así es la trama de este film, tu propio reflejo”, canta Cerati como sumergido en una pesadilla existencial. La canción –uno de los seis sencillos que tuvo el disco Nada personal– revela la influencia del disco Tonight de Bowie (sobre todo en el sonido de la base y las guitarras), por ese entonces uno de los álbumes de cabecera de Cerati.

35. “ZOOM” (SUEÑO STEREO – 1995)

Una reduccion que la banda glam Hello realizara sobre el arquetípico shuffle rítmico del pionero rockero Bo Diddley en su tema “New York Groove” (1975) es la propulsión deliberada del último gran hit de Soda. Y aunque sea difícil separarlo del particular clip de Mariano Galperín, vale la pena recordar citas propias de J.G. Ballard, como “zoom anatómico”, “labios de plata” y “macro porno intenso”.

36. “PASEANDO POR ROMA” (SUEÑO STEREO – 1995)

Con la pulsion new wave/power pop del riff, remite a los dos primeros discos, en un estilo ágil en contraste con lo cargado del resto de Sueño Stereo. La historia de un desencuentro circular, de la que Zeta develó, no hace tanto, un giro capusotteano: puede leerse como “paseando porro(ma)”. El apunte retro ceratiano acude en la mención al Simulcop, típico librito de calcos escolares de los 70.

37. “PLANEADOR” (COMFORT Y MUSICA PARA VOLAR – 1996)

De las sesiones de sueño stereo, mas que un descarte sabe a la decisión estratégica de no haber querido agruparla con melodías similares. Un ejercicio de dream-pop, zapado en un ensayo y grabado inicialmente en dos canales, con vocalizaciones evocadoras y presumida imaginería familiar. Incluida en Comfort y música para volar, integró el set list de El último concierto.

38. “SWEET SAHUMERIO” (DYNAMO – 1992)

Inevitable no relacionar este track con el ambient-dance de época de nombres como Ultramarine y The Orb. Incluso como una variable del material del proyecto Cerati-Melero y el disco Colores santos. Inscripta a nombre de los tres Soda, se realza con el aporte de Sanjay Bhadoriya (tabla), Eduardo Blacher (tambura) y Roberto Kuczer (sitar). El texto tiene características incidentales y el tema fue recuperado en 11 Episodios Sinfónicos de Cerati.

39. “TE HACEN FALTA VITAMINAS” (SODA STEREO – 1984)

Pocas canciones reflejan tan bien el cambio de espíritu que representó el advenimiento de la democracia en los jóvenes como “Te hacen falta vitaminas”, que explícitamente se pregunta “¿hasta cuándo seguirán esas canciones?” y propone que cortes con el pasado de sombras, recargues el optimismo y “te levantes de una vez”. La era de la diversión en un ska frenético al que se le nota por todas partes la mano del productor Federico Moura.

40. “TELE-KA” (SODA STEREO – 1984)

¿Qué pretendia soda stereo en su primer álbum, más que hacernos mover a la distancia? Un disco girando en la bandeja de una radio y, a cientos de kilómetros, un oyente bailando o simplemente estremeciéndose: ésa es la telekinesis de la que habla Cerati en este tema que, por si acaso, remarca varias veces: “No esperes más de mí”. Todo eso sobre una base que vuelve a abrevar en el reggae-rock de guitarras filosas que patentó Andy Summers.

LISTA DE VOTANTES

Adrián Taverna Sonidista (Soda Stereo)

Andrea Alvarez Música

Carlos Rodríguez Ares Empresario

Cecilia Amenábar Actriz/DJ

Daniel Grinbank Empresario

Daniel Sais Músico (Soda Stereo)

Diego Lucente Tour manager (Cerati)

Gillespi Músico/conductor

Gonzo Palacios Músico (Soda Stereo)

Fabián Von Quintiero Músico (Soda Stereo)

Fernando Samalea Músico

Javier Calamaro Músico

Leandro Fresco Músico (Cerati)

Leo García Músico

Mario Breuer Ingeniero de sonido

Martín Carrizo Músico (Cerati)

Richard Coleman Músico (Cerati/Fricción)

Tweety González Músico/productor

Cómo se elaboró la lista

Para definir el ranking de las “40 mejores canciones de Soda Stereo”, Rolling Stone convocó a un panel de expertos formado por músicos y productores con un conocimiento profundo de la obra de Soda. A cada uno se le pidió que eligiera los diez mejores temas de toda la discografía del grupo. A partir de esos resultados y sumando sus propios aportes, los editores de RS elaboraron esta lista.

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Hay madres que, antes de morir, piden a sus hijos que permanezcan unidos, que se perdonen o que cuiden unos de otros. Ruby no tiene tiempo para semejantes delicadezas. Postrada en una cama, desfigurada por quemaduras y consumida por una furia que ha sobrevivido al paso de los años, reúne a sus hijas gemelas para encomendarles una última tarea: Encontrar a su padre y matarlo. No heredan una casa, unas joyas ni un álbum familiar. Heredan una sentencia de muerte.

Racine (Kara Young) y Anaia (Mallori Johnson) crecieron creyendo que su madre había muerto en el incendio que también marcó sus cuerpos. Ahora descubren que el fuego no fue un accidente, sino el último acto de violencia de un hombre que decidió quemar vivas a su esposa y a sus hijas. Ruby, interpretada por Vivica A. Fox, no quiere justicia institucional ni reconciliación espiritual. Quiere que ese hombre muera. Y quiere que sus hijas sean quienes ejecuten la condena.

El mandato lanza a las gemelas a una travesía por el sur de Estados Unidos en busca de ese padre al que la película llama, sin sutilezas innecesarias, “el Monstruo”. Lo interpreta Sterling K. Brown, quien transforma su habitual calidez en una máscara detrás de la cual se adivina algo aterrador. La directora Aleshea Harris demora inteligentemente su aparición completa. Primero vemos fragmentos de su cuerpo, una sonrisa, el humo de un cigarrillo y algunos gestos cotidianos. Cuando finalmente ocupa la pantalla, comprendemos que su verdadera monstruosidad no reside en parecer un demonio, sino en pasar por un hombre perfectamente normal.

La voluntad de Dios nació como una obra teatral escrita por la propia Harris, estrenada en 2018 en el circuito off-Broadway y reconocida con el Obie de dramaturgia. Para llevarla al cine, la autora escribió el guion y asumió por primera vez la dirección de un largometraje. El resultado es un debut asombrosamente seguro que conserva la intensidad verbal, la estructura trágica y la dimensión simbólica del texto original, pero evita la sensación de estar contemplando una obra de teatro filmado. Harris entiende que la cámara no debe limitarse a registrar a los personajes; debe perseguirlos, aislarlos y revelar el mundo desmesurado hacia el cual avanzan. 

La cineasta abre la historia hacia carreteras, campos y paisajes sureños que convierten el viaje de las hermanas en una especie de western contemporáneo. Racine y Anaia no son pistoleras profesionales ni máquinas entrenadas para matar. Son dos jóvenes educadas por el abandono, los hogares sustitutos y las miradas de quienes solo ven en ellas las cicatrices del incendio. Su misión no nace de una habilidad extraordinaria, sino de una herida extraordinariamente profunda.

Kara Young dota a Racine de una energía impetuosa, casi temeraria. Es la hermana que acepta el encargo materno como si llevara toda la vida esperando que alguien pusiera nombre y dirección a su rabia. Young (ganadora de dos premios Tony consecutivos por Purlie Victorious y Purpose), hace que cada movimiento parezca un desafío. Racine camina como si estuviera dispuesta a embestir el mundo antes de permitir que el mundo vuelva a golpearla.

Mallori Johnson (Steal Away) construye a Anaia desde un registro diferente. Ella es la hermana cuyo rostro conserva de manera más visible las huellas del fuego y cuya reserva no debe confundirse con fragilidad. Anaia duda, observa y calcula; todavía conserva cierta consciencia frente al precipicio moral al que se acercan. Johnson convierte esos silencios en el verdadero campo de batalla de la película. Entre ambas actrices existe una formidable conexión física y emocional: se visten de manera semejante, comparten rutinas, intercambian miradas que Harris traduce ocasionalmente mediante textos en pantalla y parecen comunicarse desde un territorio anterior a las palabras.

La película recuerda al cine de venganza que Quentin Tarantino revitalizó a finales de los noventa y llevó hasta sus extremos más exuberantes con Kill Bill. Hay violencia convertida en ceremonia, personajes que parecen llevar apodos arrancados de una leyenda y una protagonista (en este caso, dos) que deben cruzar una galería de figuras excéntricas antes de llegar al monstruo final. La presencia de Vivica A. Fox, inolvidable como Vernita Green en Kill Bill, convierte esa relación en algo más que una coincidencia. Es casi el paso de una antorcha ensangrentada entre dos generaciones de mujeres cinematográficas que se niegan a morir en silencio.

Sin embargo, Racine y Anaia están muy lejos de la destreza sobrehumana de La Novia Beatrix Kiddo. Discuten sobre cómo matar a su padre, improvisan, se equivocan y sienten náuseas ante las consecuencias concretas de sus decisiones. Esa impericia vuelve cada encuentro más angustioso. Ellas no atraviesan la violencia como heroínas invulnerables, sino como víctimas que empiezan a descubrir cuánto se parecen las herramientas de la venganza a las del hombre que persiguen.

La misión adquiere así una resonancia bíblica, pero no pertenece a la compasión del Nuevo Testamento. En este universo nadie ofrece la otra mejilla. La lógica dominante es la del Antiguo Testamento: Sangre por sangre, fuego por fuego, ojo por ojo y familia contra familia. Ruby es llamada “Dios” porque dio vida a sus hijas, mientras el padre recibe el nombre de “Monstruo” porque quiso arrebatársela. Entre ambas deidades domésticas, las gemelas cargan con un pecado que no cometieron y con el mandato de prolongarlo.

En el camino aparece un espléndido conjunto de personajes secundarios. Erika Alexander se roba cada instante como Divine, una predicadora electrizante que también cayó bajo el poder seductor del padre. Mykelti Williamson interpreta a Chuck, un abogado privado de la voz por saber demasiado. Janelle Monáe encarna a Angie, la nueva esposa de El Monstruo, instalada junto con sus hijos gemelos (Xavier Mills y Justen Ross) en la comodidad familiar que Racine y Anaia nunca conocieron. Josiah Cross, como el medio hermano Ezekiel, armado con un martillo, completa un árbol genealógico cuyas raíces parecen alimentarse de secretos, locura, miedo y crueldad.

Harris maneja el humor negro con precisión, pero nunca lo utiliza para volver inofensiva la violencia. Podemos reír ante lo absurdo de ciertas conversaciones o ante la extravagancia de algunos encuentros, pero la risa queda atrapada en la garganta. Desde su primera revelación hasta el enfrentamiento final, La voluntad de Dios sostiene una tensión asfixiante porque sabemos que este viaje no puede terminar sin cobrar algo más que la vida del culpable.

La película defiende que la venganza es comprensible e incluso merecida, pero se niega a presentarla como una cura. Matar a El Monstruo no puede devolverles a las hermanas la infancia, borrar sus cicatrices ni resucitar a la mujer que su madre era antes del incendio. El gran dilema no consiste en decidir si ese hombre merece morir (Harris despeja muy pronto cualquier duda), sino en preguntarse qué parte de sus hijas deberá morir con él para cumplir la orden.

Oscura, violenta y por momentos salvajemente divertida, La voluntad de Dios convierte una tragedia doméstica en una epopeya feroz sobre la herencia del daño. Aleshea Harris no suaviza la furia de su obra al trasladarla al cine. Le abre las puertas, la deja salir a la carretera y permite que avance dejando fuego a su paso. La venganza puede pertenecer a las hijas, pero la violencia continúa siendo el legado del padre.

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La historia de los Ramones y sus contradicciones es tan apasionante como su música. Pero este bookazine Rolling Stone, no es la historia de los Ramones, que ya ha sido tan bien contada en las autobiografías de los mismos músicos y en el gran documental End of the Century. Esta es la historia de los Ramones en Rolling Stone, porque reúne algunas de las mejores crónicas que se han escrito sobre la banda, reflejando sus primeros pasos en el rock por años clave como 1976, 1979 y 1990. No son reconstrucciones de época, sino reportajes desde la línea del frente, con la noticia en plena construcción.

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Periodistas rockeros del renombre de David Fricke y Kurt Loder tenían debilidad por los Ramones. Y si bien Rolling Stone estuvo lejos de ser el órgano de difusión oficial del punk-rock, la revista siempre reconoció la relevancia de los Ramones, esgrimió su LP debut como un clásico instantáneo y glorificó a Johnny en el puesto 16 de los mejores 100 guitarristas.

Para Rolling Stone Argentina, claro, los Ramones fueron aún más grandes, si bien la revista comenzó a publicarse cuando ya estaban separados. En un giro absolutamente ramonero del destino, este fue el país donde la banda recibió al fin el amor que buscaba, con una convocatoria y un culto que no conoció en ningún otro lugar.

Esta es la mirada de Rolling Stone a la asombrosa historia de una sencillísima banda de rock de Queens, Nueva York, que debuta en 1974 ante diez personas, que veinte años después toca ante miles alrededor del mundo y que, aún mucho más tarde, con sus integrantes originales ya muertos, sigue siendo una (extraña) fuerza inspiradora.

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Tavo Kupinski, Piti Fernández, Andrés Ciro Martínez, Daniel Buira y Micky Rodríguez. (Foto Leo Vaca).

“En la primera mitad de la década del 90, había en el under rockero un secreto a voces: en la esquina de Cochabamba y Defensa, en el subsuelo de un edificio gris del barrio de San Telmo que funcionaba como sala de conciertos (tan húmeda como oscura) para pequeñas bandas con sueños grandes, solía subirse al escenario
un grupo que había que ir a ver en vivo. Sí o sí. Rock de sangre caliente, con un cantante flaco y carismático, de movimientos stoneanos y formación teatral, que casi siempre terminaba sus presentaciones en cuero (hiciera el clima que hiciese afuera, adentro siempre era un horno) y entre la gente, cantando canciones que hablaban de viajes en trenes, colgados como racimos, de mocosos que deambulan a la buena de algún Dios y de pistolas que se disparan solas. Los Piojos en Arpegios”, evoca Sebastián Ramos, Secretario de Redacción de ROLLING STONE.

“En ese subsuelo y en esos años, esta banda nacida y criada en Ciudad Jardín forjó su mística y comenzó a escribir su leyenda (hasta allí también llegó una noche el trío redondo Solari-Skay-Poli para constatar lo que se decía en las calles). Tres décadas y mucha (demasiada quizás) agua bajo el puente después, Los Piojos rompieron todos sus propios récords de convocatoria tras anunciar un regreso a los escenarios y cortar así con un parate de quince años: siete conciertos en el Estadio Único de La Plata agotados en apenas horas (alrededor de 350.000 personas en total), su presencia como cabeza de cartel en los dos festivales de rock más grandes del país, otros tres multitudinarios shows en el interior (Córdoba, Rosario, Mendoza) y conciertos varios en la Ciudad de Buenos Aires, coronados por un doblete, el 21 y 22 de junio, en el estadio de River Plate”.

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Sin duda, definir a Becky G en una sola palabra resulta imposible. Si algo ha demostrado a lo largo de los años es su capacidad para reinventarse y transitar con naturalidad por distintos géneros y facetas. Desde sus inicios en el pop en inglés con ‘Shower’, pasando por el reggaetón y éxitos que se convirtieron en referentes del género, como ‘Mayores’ junto a Bad Bunny, hasta la reivindicación de sus raíces en sus recientes álbumes Esquinas y Encuentros, la artista ha construido una trayectoria marcada por la versatilidad, dejando claro que no existen límites para su música ni para su identidad artística.

Cada etapa de su trayectoria le ha dejado aprendizajes y experiencias que pocos artistas de su generación pueden presumir. Sin embargo, es ahora, años después de irrumpir en la industria musical, cuando Becky G parece haber alcanzado un estado de sanación, libertad y paz con su carrera. Ya no hay voces externas que le dicten qué hacer ni quién debe ser; hoy, simplemente, se permite ser ella misma, en la expresión más auténtica de su esencia. Esta etapa de transformación y crecimiento, en la que la artista se siente más libre que nunca para abrazar quién es, encuentra su máxima expresión en su nuevo álbum de estudio, Baraja Bendita, una obra que refleja a una Becky G renovada y, al mismo tiempo, más fiel a sí misma que nunca.

Esta producción marca un renacer después de atravesar una etapa que, en muchos sentidos, no terminaba de reflejar quién era realmente. A lo largo de sus 17 canciones, la artista construye un universo bajo sus propios términos, donde explora qué significa conocerse y asumirse por completo. Más que presentar una nueva versión de Becky G, el álbum reúne todas las facetas que la conforman y permite que convivan con naturalidad: la vulnerabilidad y la seguridad, el instinto y la intención, la fuerza y la sensibilidad. Baraja Bendita no busca reinventarla, sino mostrarla en su forma más auténtica y plena.

Lee aquí nuestra entrevista completa con Becky G:

Baraja Bendita nos muestra a una Becky que deja de ser ‘people pleaser’. ¿Cómo fue para ti llegar a esta versión de ti misma y dejar atrás todas estas voces que te decían quién tenías que ser? 

¡Qué pregunta! Esto me costó mucho trabajo. Para ser muy sincera, crecer en esta industria al ser tan joven, no ayudó con nada, porque es una industria que no tiene problema en decirte cómo deberías hablar, vestir, actuar y cantar. Hoy en día con el internet, aunque me ha bendecido con la carrera que tengo hoy, hay mucha opinión. La música en general, es una opinión. Pero siento que sí me costó mucho trabajo en mí misma para llegar al lugar en el que estoy hoy. Sin embargo, es algo que me da mucho orgullo como ser humano, pero también como mujer porque merecemos el mismo espacio, tiempo y paciencia para descubrir, explorar y sanar. Me costó bastante, pero valió la pena. Con Baraja Bendita, siento que me represento y muestro todo el trabajo que he hecho, y no necesariamente solo hablo de lo emocional, sino también la experiencia que tengo como artista. Esto es algo muy bonito. 

Me encanta que, aún cuando no te sentías del todo representada en el pasado, no le guardas ningún resentimiento a cada una de tus facetas como artista, al contrario, las respetas por lo que significaron para tu carrera. ¿Cómo fue el proceso de sanación y reconciliación con el pasado?

Exactamente. Es algo muy interesante, porque muchos saben que cuesta el doble de energía odiar y aguantar las pesadillas de la vida en vez de abrazarlos y sanarlos. Aunque todavía es energía y trabajo, siento que no deberíamos sentirnos mal sobre las versiones de quiénes éramos en las diferentes etapas de nuestras vidas, porque, al final, es parte de mejorar y aprender. Siento que muchos artistas que han llegado al nivel de éxito, han tenido que fallar para llegar a ese punto. Siento que no me asusta fallar, aprender y tomar mi tiempo, en lo absoluto. Tenía que encontrar el espacio para mí misma, porque yo lo daba a las personas que estaban alrededor de mí, y que abrazaba tanto. Quería mostrar mi amor porque tenía que ser la excepción. Ser todo esto para mí misma me dio la clave para conocer otra parte de mi mente creativa, y que me ayudó a acceder a algo diferente. 

A lo largo de tu carrera hemos sido testigos de grandes colaboraciones que han marcado hitos en tu trayectoria como artista y que, para muchos de los artistas con los que has trabajado, también han representado un antes y un después. Sin embargo, ninguna parece acercarse a la dimensión de la que realizas en Baraja Bendita: Becky G y Rebecca. ¿Qué te llevó a decidir conectarlas de una manera tan íntima y significativa para ti? Y, sobre todo, ¿por qué hacerlo en este momento de tu carrera?

Yeah! No entré a este disco diciendo: ‘No quiero hacer nada de colaboraciones’. Técnicamente sí tengo colaboraciones con este disco: escritores y productores que han hecho esto posible. Sin embargo, para ser sincera, en los featurings sí tenía en mente diversos artistas con quienes podría cantar las canciones, pero fue la primera vez que amé tanto los temas como eran, sin nadie. Yo era mi propio feature. Era la persona cantando y descubriendo diferentes tonos de voz que me ayudaron a traer diferentes texturas a las canciones. Dije: ‘Qué padre que pueda hacer todo esto yo solita y amarlo como es’. Fue la primera vez en mi carrera que me sentía así: tan empoderada y segura. Sentí que fue una bendición que recibí del universo, porque me sentía lista para hacerlo por mi cuenta, y si fallaba, era algo que me da mucho orgullo. Es un reflejo de la mejor colaboración que ha llegado a mi carrera: Becky G y Rebecca. Después de que lancé mi documental y mis dos anteriores discos, Esquinas y Encuentros, que son el regreso a mis raíces y a mi niñez, sentí algo que sané dentro de mí, que me dio mucho más para regresar a estos ritmos del pop y urbanos, pero sintiéndome y cantando diferente. Tenía más esencia de Rebecca, no solo de Becky G. 

La metáfora de la baraja implica que no eliges las cartas que recibes, pero sí cómo las juegas. ¿Hay alguna carta que te haya tocado que todavía no sabes cómo jugar?

¿Sabes qué? [Risas] Desde el principio de mi carrera me han dicho: ‘You have to learn how to play or you’ll get played’. Esto significa que tienes que jugar el juego o vas a perder. No importa si uno sabe o no sabe, tienes que hacerlo. Yo, desde muy pequeña, tenía que hacerlo. Yo no tenía todas las respuestas y no sabía nada. Tenía padres que eran niños, básicamente; estaban descubriendo y creciendo con la vida, al mismo tiempo. Yo creo que es más de tener ganas, fe e intuición para hacerlo. Es una locura, porque hoy en día estoy más consciente de lo que hago. La Becky de 9, 12 o 15 años que estaba descubriendo esta industria y tratando de abrirse camino como artista, sin nadie que la guiara. En mi familia nadie era músico, productor ni artista; nadie tenía relación alguna con la música. Es una locura el hecho de que me atreví y continué, aunque no tenía las cosas claras. A veces es eso: llevarlo día a día y ver qué pasa. 

Me parece asombroso porque, aún así, con muchos baches en el camino, te convertiste en una de las voces femeninas con más poder en la industria. 

Muchísimas gracias, de verdad. 

En este disco, y todos estos años de evolución y transformación que has pasado, considero que eres de las artistas que más tiene conciencia sobre lo que es tener un reflector en la vida. ¿Crees que hay un precio muy alto a pagar por la fama?

Muchas gracias, Ximena. Y sí, claro que sí. No es nada fácil. Creo que hay muchas cosas que son muy padres y es una bendición lo que tengo: puedo viajar, conocer diferentes países, culturas y personas. Esto es algo súper bonito, pero ni siquiera tienes que ser artista para saber que hay muchas presiones que existen en la sociedad. Esto ya es mucho, ahora súmale cuando eres figura pública: cuando ganas, ganas a lo grande; cuando pierdes, fallas y no se olvidan de recordarte que lo hiciste. Es muy difícil porque no te da el espacio de ser un ser humano que también está aprendiendo, sanando y muchas cosas más. Es muy difícil. Siento que en los días de old Hollywood, donde no teníamos nada de internet y redes sociales, solo podíamos ver a los actores y artistas de vez en cuando: alfombras rojas, en la tarima y demás. El detrás de cámara, hoy, tenemos más contenido sobre eso, y tenemos más chance de ver a nuestro artista favorito o favorita y tomarnos una foto, hasta lo podemos ver desayunando o comprando algunas cosas para el hogar. El acceso es muy diferente al que teníamos antes. Creo que esta es nuestra oportunidad para sanar cosas en la sociedad: demostrar que no somos perfectos y nunca lo fuimos. Sí siento que un ser humano merece su privacidad porque es muy importante. Estar en esta posición no la dan así como si nada: uno tiene que dar el tiempo, el sacrificio y la dedicación para ganarlo, y así, poder inspirar a los demás.

Considero que este es un mensaje que conforma Baraja Bendita: poner límites, tal y como lo has hecho. 

Totalmente. 

Durante tantos años tu identidad estuvo construida alrededor de sobrevivir, trabajar, demostrar y complacer, ¿quién eres cuando ya no necesitas hacer nada de eso?

Soy libre. Me siento libre y con paz. El éxito en la vida es estar bien contigo misma, y siento que, en cada obstáculo que me ha presentado mi sueños y Dios, me ha sanado y me ha dado la oportunidad de liberarme más. Con Baraja Bendita, siento que estoy cumpliendo un ciclo. No sé si te gustan los horóscopos, pero es cierto que estoy en el punto final de mi saturn return, entonces no me sorprende que esté sintiendo que estoy cumpliendo un ciclo en mi vida, y no solo en lo artístico. Esto me hace sentir como una nueva artista, con una mentalidad que me hace querer comer el mundo entero. Tengo muchas ganas de crear y me siento muy inspirada. Me siento más cerca a la Becky de 9 años que inició con todo esto, pero 20 años después. Esto es una locura, pero así me siento. 

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Jelly Roll took several jabs at President Donald Trump during his opening monologue as guest host of Jimmy Kimmel Live on Monday (Aug. 24), turning his fill-in stint into a pointed political set.

The country star, who is guest-hosting the ABC late-night show for four nights while Jimmy Kimmel is away, opened by noting it was the first time he’d “worn a suit and a tie ever.”

“I didn’t wear one to the Grammys. I didn’t wear one to court. I didn’t wear one to my father’s funeral,” he said. “But I look alright, don’t I?”

Referencing a Washington Post report on the president’s recent weight gain, Jelly Roll noted that he has dropped around 300 pounds himself in recent years — “that means I’ve lost an entire Donald Trump,” he said, before tacking on a jab at the president’s approval numbers.

He also mocked Trump’s appearance at a Washington, D.C. IndyCar race over the weekend, and ran a montage of the president mocking other people’s appearances after wryly insisting the audience shouldn’t stoop to weight jokes.

“Well Mr. President, from one fat pig to another, take it from me that physical fitness is very important,” Jelly Roll concluded.

Back for his second consecutive summer filling in for Jimmy Kimmel, Jelly Roll is hosting for four nights, with guests including podcast host Jay Shetty and actor Glen Powell — who revealed that Jelly Roll has a small role in his upcoming film The Comeback King — and Stevie Nicks booked as a musical guest later in the run.

The guest hosting spot comes at a career high point for the country star, born Jason DeFord, who has become one of the most successful crossover artists in country music.

Earlier this year, he won the Grammy for Best Contemporary Country Album for Beautifully Broken, the 2024 release that became his first No. 1 on the Billboard 200. Its single “I Am Not Okay” reached No. 14 on the Hot 100 and became one of six career No. 1s on the Country Airplay chart, alongside “Son of a Sinner,” “Need a Favor,” “Save Me” (with Lainey Wilson) and “Halfway to Hell.”

Nearly 20 years after the original, Busta Rhymes has posthumously collaborated with the late J Dilla to release their joint Dillagence II project. The anticipated sequel arrived on streaming services on Tuesday (Aug. 25).

The project boasts 19 tracks and is loaded with a range of features, including Dilla’s mother, Ma Dukes, R&B legend D’Angelo, Big Sean, Ludacris, Lil Wayne, Common, Talib Kweli, Anderson .Paak and upstarts like La Reezy and Honey Bxby.

D’Angelo, who passed away from pancreatic cancer in 2025, appears on “This Woman” and Busta revealed that the track came from an unfinished collab between the Voodoo singer and J Dilla over 20 years ago.

“I was gifted with something that they did that they didn’t finish when the word started to spread about this project. I didn’t know that it existed because it was done 20-something years ago,” Busta told New York Times’ Popcast. “They started something and it just never got finished. I love both of them, so I wanted to do whatever justice I could do and continue to uphold the legacies of these brothers.”

Busta also teased a music video for “This Woman” on social media directed by Hype Williams, who has an extensive history working with both the New York rapper and D’Angelo.

Bus-a-Bus has been sitting on nearly 300 J Dilla beats, a portion of which he polished to make up Dillagence II. “In my experience with Dilla, he was a man of few words. I heard him talk more when he was rhyming than in actual conversation,” the 54-year-old explained on Popcast.

Dilla and Busta originally joined forces for Dillagence in 2007, which came just over a year after J Dilla’s death in February 2006.

Even at 54, Busta Rhymes has stayed in the studio. Busta’s Dragon Season… Equinox project arrived last year and he released his BLOCKBUSTA album in 2023.

Stream Dillagence II below.

Australia’s Laneway Festival has confirmed the dates for its scaled-back 2027 edition, with Sydney set to open the touring festival for the first time in its history.

The four-date run begins at Sydney’s Centennial Park on Friday, Feb. 12, followed by Brisbane Showgrounds on Saturday, Feb. 13. The following weekend, the festival returns to its longtime Melbourne home at Flemington Park on Friday, Feb. 19, before wrapping across the Tasman at Auckland’s Western Springs on Sunday, Feb. 21.

The route follows confirmation earlier this month that Adelaide and Perth would miss out on Laneway in 2027 as organizers reduce the festival’s footprint. At the time, the festival said the demands of staging multiple events across Australia and New Zealand within a short window had contributed to the decision.

“Running so many shows, so close together, across so much ground is a logistical feat we’re proud of, but it also asks a lot of our lineup and crew,” organizers said, adding that a pause would allow them “to focus on making the festival the best it can be.” They stressed the omissions were not necessarily permanent.

The 2027 route also marks Laneway’s return to the Brisbane Showgrounds after the Queensland leg moved to Southport Sharks on the Gold Coast for the 2026 edition. The lineup remains under wraps, with the first artist announcement expected in late September.

The dates arrive during a period of transition for the festival, which last week saw festival director Jessie Parker announce her departure after 16 years. Laneway marked its 21st anniversary in 2026 with a lineup led by Chappell Roan, alongside Wolf Alice, Role Model, Wet Leg, PinkPantheress and Geese.

LANEWAY FESTIVAL 2027

Feb. 12 — Sydney — Centennial Park

Feb. 13 — Brisbane — Brisbane Showgrounds

Feb. 19 — Melbourne — Flemington Park

Feb. 21 — Auckland — Western Springs