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Cuando un artista anuncia una pausa, es fácil asumir que se trata de un descanso necesario. Después de todo, pocas profesiones exigen tanto como la música: giras, promoción, creación constante y la presión de estar siempre en movimiento. Detenerse parece la oportunidad perfecta para reconectar con aquello que hizo que todo cobrara sentido en primer lugar: compartir historias, transformar emociones en canciones y encontrar en la música una forma de decir lo que a veces resulta imposible explicar de otra manera.

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Para Nil Moliner, sin embargo, la pausa no salió como esperaba. Tras años viviendo entre escenarios y conciertos, decidió alejarse durante un tiempo. Pero apenas tres meses después descubrió algo que no había anticipado: echaba de menos la música. No solo escribir canciones, sino también el directo, su banda, su equipo y el vínculo con el público.

Ese reencuentro consigo mismo terminó convirtiéndose en NEXO, un álbum que retrata emociones, pérdidas, recuerdos y los lazos que construimos con otras personas. Su nuevo trabajo es un mapa que conecta ciudades, etapas de vida, relaciones, ausencias y versiones distintas de uno mismo.

En conversación con ROLLING STONE en Español, Moliner habló sobre el parón que transformó su perspectiva, el proceso detrás de algunas de las canciones y la manera en que la música, una vez compartida, deja de pertenecerle para convertirse en la banda sonora de quienes la escuchan.

Este es tu regreso después de un tiempo alejado de los escenarios. ¿Cómo fue ese proceso?

Justamente en 2022 giré muchísimo y sentí que era conveniente hacer una pausa. Le dije a mi equipo que quería parar durante un año y medio, pero cuando apenas llevaba tres meses me di cuenta de que había parado demasiado tiempo.

Empecé a sentirme mal, a echar de menos muchas cosas: el directo, mi público, mi banda y mi equipo. Perdí un poco la noción de lo que hacía hasta que llegó el 20 de abril de 2024, cuando retomé la gira en el Palau Sant Jordi de Barcelona. A partir de ahí se me quitaron todos los males.

Entendí que lo que me pasaba era que echaba de menos el directo. Eso es lo que me hace sentir vivo. Y fue precisamente a partir de ahí cuando empecé a escribir NEXO.

Había leído que habías empezado en la música con otras bandas desde muy joven. Imagino que una pausa así debió sentirse extraña.

Totalmente. Desde los 12 o 13 años siempre he estado en bandas y siempre he tenido conciertos. Nunca había pasado tanto tiempo sin subirme a un escenario. Fue algo muy raro.

Durante ese tiempo me mudé de Barcelona a Madrid buscando también un cambio. Y fue muy bonito porque allí conocí a muchas personas que terminarían convirtiéndose en productores de este disco. Por eso digo que ese parón, aunque removió muchas cosas, terminó siendo maravilloso para poder escribir NEXO.

‘Me acuerdo de ti’ abre el disco y hay una frase que llama mucho la atención: “He sabido encontrarme al final de la nada, escapar de la gran ciudad en busca del mar”. ¿Habla de ese reencuentro contigo mismo?

Sí. De hecho, habla de Barcelona. Es el lugar que me hizo reconectar con todo y donde volví a encontrarle sentido a las cosas.

La canción nace de ese momento concreto que viví el 20 de abril de 2024 en el Palau Sant Jordi. Ahí me reencontré conmigo mismo. Por eso ‘Me acuerdo de ti’, que abre el disco, habla precisamente de esa situación y de todo lo que significó para mí.

Nil Moliner encontró el camino de regreso en NEXO
Cortesía

En ‘Vive lento y ama bien’ parece haber una reflexión sobre respetar los tiempos de cada proceso. Creo que a veces el proceso para entender que  todo tiene un tiempo es un  proceso asfixiante, ¿cómo fue para ti entender que no se tienen que apresurar las cosas? 

Fue algo que me enseñó la propia situación. En 2023 mi discográfica me preguntó si ya tenía canciones para empezar a trabajar en un disco y les dije que era incapaz de escribir porque no me sentía bien. Me respetaron muchísimo. Me dijeron que me tomara mi tiempo y así fue. Han sido dos años en los que he podido escribir de una manera muy tranquila, orgánica y sin presión. Sin fechas límite. Eso ha sido maravilloso porque me permitió disfrutar del proceso y dejar que las canciones aparecieran cuando tenían que aparecer.

Tus letras conectan mucho con la gente. ¿Cómo es tu proceso creativo?

Todo ese tiempo me permitió acumular muchas cosas. Voy grabando melodías en el móvil, apuntando palabras, situaciones o momentos que veo por la calle. Escribir canciones te vuelve muy observador. Después llego al estudio e intento dar forma a todo eso. En este disco además trabajé mucho en equipo. Siempre había colaborado en los discos, pero nunca había co escrito canciones para mí de esta manera.

Ha sido un viaje muy bonito porque hay personas a tu lado que entienden lo que te sucede y te ayudan a ponerle palabras. ‘Vive lento y ama bien’, por ejemplo, nació junto a mis amigos J. Cruz y Liam. Fue un momento de conexión muy especial entre los tres para contar una historia que llevaba mucho tiempo queriendo escribir.

En ‘Tu cuerpo en braille’ hay una imagen que me llamó mucho la atención: la del hombre lobo. Habla de cómo ciertas personas pueden sacar una versión de nosotros mismos que ni siquiera nos gusta. ¿Cómo nació esa canción?

Es una historia muy curiosa. De hecho, todo el proceso de creación está documentado en un video porque dejamos una cámara grabando durante toda la sesión.

Estábamos en la montaña escribiendo la canción y de repente apareció una luna llena enorme. Empezamos a hablar de ella, a obsesionarnos un poco con esa imagen, y a partir de ahí comenzó a surgir la letra. Eso me enseñó algo muy importante: el entorno influye muchísimo en una canción. ‘Tu cuerpo en braille’ nació literalmente de ese momento. La canción habla de una relación tóxica, de esas conexiones que te confunden y te transforman. Le tengo mucho cariño porque fue un proceso muy natural y muy auténtico.

Después llega ‘Ya no estoy triste’, una canción que parece marcar un cambio de energía dentro del disco. Además cuenta con varias colaboraciones. ¿Cómo surgió?

‘Ya no estoy triste’ es un nexo maravilloso y una conexión muy real con Pablo y Nico, de la banda colombiana Mapache. Desde el primer momento en que nos conocimos sentí que compartíamos una manera muy similar de entender el mundo, la música y la forma de trabajar. A partir de ahí empezamos a reunirnos cada vez que ellos venían a España y escribimos muchas canciones juntos. Entre ellas nació este son cubano que tanto nos hace bailar. Después se sumó Dollar [Selmouni], que viene de un universo musical muy distinto al mío, y eso hizo que la mezcla fuera todavía más interesante. Es una canción muy divertida, la estamos tocando en directo y la estamos disfrutando muchísimo.

A medida que avanza el álbum parece haber una invitación constante a vivir las emociones sin esconderlas. ¿Crees que estamos aprendiendo a reconciliarnos con lo que sentimos?

No lo sé. Yo puedo hablar desde mi experiencia. Siempre he intentado expresarme de una manera muy abierta. He hablado públicamente de la ansiedad, de mis bajones y también de mis momentos buenos. Nunca he tenido problema en abrirme. En este disco incluso más. Hablo de todos los temas de una forma muy expuesta y muy honesta. Así que, en mi caso, no siento que haya sido diferente a otros trabajos. Siempre he intentado abrirme en canal para emocionar.

Hay una canción que me detuvo por completo mientras escuchaba el álbum: ‘Alex’. Creo que cualquier persona que haya atravesado una pérdida puede sentirse identificada con ella. ¿Qué representa para ti?

Es una canción que quería escribir desde hace mucho tiempo. Perdí a un amigo en 2019 a causa de un accidente y empecé a escribir sobre esa experiencia como una forma de terapia. Tenía varias canciones inspiradas en él, pero ninguna terminaba de encontrar su lugar. Hasta que un día, también en la montaña, empecé a trabajarla con los productores y comenzamos a darle una textura más cercana a una banda sonora. Entonces apareció una letra muy sincera, muy simple y al mismo tiempo muy cruda. ‘Alex’ nació así.

Creo que es una canción que va a remover a mucha gente porque, por desgracia, todos hemos vivido alguna pérdida. Lo estoy viendo en los conciertos. Se está convirtiendo en un abrazo colectivo muy bonito, en un duelo compartido. Cuando la escribía ya no pensaba solamente en mi amigo Álex, sino también en todas las personas que he perdido por el camino. Habla de una emoción que, de una forma u otra, todos conocemos.

Hay una canción que me llamó mucho la atención: ‘Bona nit’. Aunque no hablo catalán, la sentí como una despedida dulce, como el final de un día que no quieres que termine. ¿Qué historia hay detrás de ella?

No vas mal encaminada. [Risas] ‘Bona nit’ cuenta la historia de dos adolescentes que se enamoran durante unas colonias o campamentos de verano. Habla de esos momentos alrededor de una hoguera, cuando todos se reúnen con una guitarra antes de irse a dormir.

Es una historia muy concreta y muy personal. Me pasó cuando tenía 13 años y ahora, más de veinte años después, la convierto en canción. Habla de preguntarte qué habrá sido de aquella persona, qué habría pasado si aquella historia hubiera continuado. Además, tiene una referencia muy especial. En Cataluña hay una canción muy popular del grupo Els Pets que también se llama ‘Bona nit’ y que suele cantarse en ese tipo de encuentros antes de dormir. La historia que cuento ocurrió alrededor de esa canción, por eso decidí recuperar ese título como una especie de homenaje a aquel momento.

A lo largo de tu carrera has mantenido una conexión constante con el catalán. ¿Qué lugar ocupa dentro de tu música hoy?

El catalán es mi lengua materna y siempre tendrá un lugar muy especial para mí. Me encanta escribir y cantar en castellano, pero el catalán forma parte de quién soy. De hecho, siempre me ha gustado incluir alguna canción en catalán en mis discos y es algo que seguramente seguiré haciendo. No descarto que algún día pueda hacer un proyecto completamente en catalán. Es una lengua muy familiar para mí y me encanta poder expresarme también a través de ella.

Cortesía

¿Hubo alguna influencia musical que te acompañará especialmente durante la creación de NEXO?

Cuando estoy creando intento no escuchar demasiada música para no influenciarme de forma directa. Prefiero trabajar desde los recuerdos y dejar que las referencias aparezcan solas. Lo que sí descubrí durante este disco es que empecé a subir la distorsión de las guitarras y a conectar con una parte más rockera de mí. De repente apareció el Nil adolescente que escuchaba a El Canto del Loco, Pereza y todos esos grupos que marcaron los años 2000. Me permití explorar ese lugar, pero no fue algo premeditado. No empecé el disco con referencias concretas en la cabeza.

¿Cuál fue la conversación más importante que tuviste contigo mismo durante este proceso?

Que tenía que volver a disfrutar. Tenía que emocionarme y pasármelo bien haciendo música. Por eso me permití trabajar sin presión, ir al estudio cuando realmente me apetecía y no hacerlo cuando sentía que no era el momento. Cuando entraba al estudio lo vivía como un juego y como una aventura. Además, el disco fue tomando forma en distintos lugares. Lo escribí entre Madrid, Barcelona, la montaña y el mar. Incluso me fui dos semanas a vivir junto al mar para escribir canciones allí. Cada lugar terminó aportando algo distinto. Cada canción tiene un pedazo de ese recorrido.

Justo por ahí, en una de las canciones, escuche Malasaña y pensé: “debe haber historias buenísimas ahí”. 

[Risas] Absolutamente.

NEXO parece construirse como una conversación entre tú y quienes escuchan tus canciones. ¿De qué habla realmente esa conversación?

Habla de conexiones. Hay algo muy bonito que me ocurre en los conciertos. Cada vez siento más que soy un nexo entre la canción y la gente. Un canal por el que pasa la música.

La canción pasa a través de mí, pero yo no soy el protagonista. La protagonista es la canción. Cuando miro al público veo historias. Veo parejas que se acuerdan de un momento importante, personas que reviven un verano o una emoción concreta. La gente ya no me mira a mí; celebra esas canciones entre ellos. Y eso es precioso. Creo que ese es el verdadero discurso de NEXO. Yo escribí estas canciones, pero ya no me pertenecen. Ahora forman parte de la vida de otras personas. Son la banda sonora de nuevos recuerdos, de nuevas historias y de nuevas emociones. Yo simplemente soy el conector entre la canción y quien la escucha.

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Jay-Z y Eminem volverán a coincidir en una misma canción gracias al próximo álbum colaborativo de Rakim, un encuentro que marcará su primera participación conjunta en una pista en 25 años. La última vez que las dos leyendas del rap compartieron créditos fue en 2001 con ‘Renegade’, incluido en The Blueprint de Jay-Z.

El tema, que por ahora permanece sin título, formará parte del nuevo proyecto de Rakim junto a Kurupt y Masta Killa, cuyo lanzamiento está previsto para el 28 de agosto.

La noticia salió a la luz el pasado domingo 7 de junio, cuando Matthew “M80” Markoff, A&R y productor ejecutivo del álbum, compartió en Instagram un adelanto de la lista de canciones del proyecto. Entre los temas —identificados únicamente por números y colaboradores invitados— destacó una sexta pista con los nombres de Eminem y Jay-Z escritos a mano.

“Álbum del Año 2026”, escribió Markoff, presidente de Holy Toledo Productions, en la publicación. “PONGAN UN POCO DE RESPETO EN MI NOMBRE”.

En declaraciones exclusivas a Rolling Stone, Markoff confirmó que la participación de Jay-Z y Eminem formará parte oficial del álbum, aunque se tratará de un interludio dentro del proyecto de Rakim, Kurupt y Masta Killa.

Según explicó, la pieza servirá como homenaje al legado y la influencia de Rakim, y antecederá la primera canción en solitario producida por el propio rapero en más de 15 años.

“Em y Jay no tienen versos en el interludio”, aclaró Markoff, aunque aseguró que tanto esta grabación como el resto del álbum contienen material relativamente reciente. “Todo el disco, con todas sus partes, fue grabado durante los últimos dos años”.

La noticia reavivó rápidamente las conversaciones en torno a ‘Renegade’, una de las colaboraciones más emblemáticas del hip-hop. Cuando se publicó en 2001, Jay-Z y Eminem eran considerados dos de los letristas más respetados del género, convirtiendo la canción en algo más que una simple colaboración: una demostración de habilidades entre dos gigantes del rap.

La noticia de la canción se propagó rápidamente en internet, generando gran expectativa por su lanzamiento oficial y reavivando las conversaciones en torno al histórico intercambio de rimas entre Hov y Em en ‘Renegade’, la icónica colaboración incluida en The Blueprint (2001), uno de los álbumes más influyentes de la carrera de Jay-Z.

En el momento de su lanzamiento, ‘Renegade’ reunió a dos de los letristas más respetados del hip-hop. Por ello, la canción fue vista como mucho más que una colaboración entre estrellas: se convirtió en una especie de duelo lírico que puso frente a frente el talento y la destreza de Jay-Z y Eminem.

Tras el lanzamiento de la canción, surgió un intenso debate entre fans y críticos sobre cuál de los dos artistas había ofrecido la mejor interpretación, pese a que tanto Jay-Z como Eminem insistieron en que nunca abordaron el tema desde una perspectiva competitiva, sino en función de la temática y la producción de la pieza.

Más de dos décadas después, esas discusiones siguen vigentes, una muestra del enorme impacto cultural de ‘Renegade’ y de su estatus como uno de los momentos más trascendentales en la historia del hip-hop.

Además de las participaciones de Jay-Z y Eminem, el próximo álbum de Rakim, Kurupt y Masta Killa contará con colaboraciones de figuras como Snoop Dogg, KRS-One, Raekwon, Ghostface Killah, Buckshot y Daz Dillinger, entre otros invitados. El proyecto también incluirá un crédito póstumo como productor ejecutivo para Oliver ‘Power’ Grant, figura clave en la historia de Wu-Tang Clan.

El trío ya había colaborado previamente en ‘BE ILL’, el sencillo principal de G.O.D.’s NETWORK – REB7RTH, el álbum que Rakim lanzó en 2024. El nuevo trabajo conjunto de Rakim, Kurupt y Masta Killa estará disponible para preventa a partir de julio.

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Durante décadas, el cine estadounidense ha retratado la guerra desde la victoria, el heroísmo o la estrategia. Pero estas películas hacen lo contrario, ya que muestran el desgaste, la confusión y el daño irreparable que deja la intervención militar. Aquí no hay gloria duradera. Hay soldados quebrados, civiles arrasados y decisiones políticas que se traducen en pérdida. Más que historias de combate, son relatos sobre lo que ocurre cuando la guerra no tiene sentido, como nunca lo ha tenido… y aun así continúa.

10. The Fog of War (2003) Dir. Errol Morris

A través de una larga entrevista con Robert McNamara, ex secretario de Defensa, este documental revisa las decisiones clave de la política exterior estadounidense, especialmente durante Vietnam. McNamara no aparece como villano ni como héroe, sino como alguien que intenta explicar (y justificar) acciones cuyas consecuencias fueron devastadoras. El documental se sostiene en su testimonio, cruzado con archivo y reflexión. Es clave porque revela cómo la guerra puede sostenerse desde la lógica, incluso cuando esa lógica conduce a la destrucción.

9. Barefoot Gen (1983) Dir. Mori Masaki

Este anime sigue a un niño en Hiroshima antes, durante y después de la bomba atómica. La mirada infantil no suaviza la violencia, al contrario, la vuelve más directa. Gen observa cómo su mundo desaparece en segundos, enfrentando pérdida, hambre y reconstrucción. Es una de las representaciones más duras de las consecuencias de la guerra. Su importancia está en mostrar el impacto sobre civiles, dejando claro que las decisiones militares tienen efectos que trascienden cualquier justificación.

8. Three Kings (1999) Dir. David O. Russell

George Clooney, Ice Cube y Mark Wahlberg interpretan a unos soldados estadounidenses en la Guerra del Golfo que deciden robar oro en medio del conflicto. Lo que empieza como una misión oportunista se transforma en un enfrentamiento con la realidad del terreno compuesta por civiles atrapados, violencia descontrolada y una guerra que no se entiende del todo. La película mezcla sátira y acción para desmontar la idea del soldado como héroe claro, mostrando la intervención como algo confuso, donde las motivaciones cambian y las consecuencias son imposibles de controlar.

7. The American War (2025) Dir. Erik Gandini

Este documental revisa cómo Estados Unidos ha construido su relación con la guerra en el presente, combinando imágenes contemporáneas con análisis crítico. Más que centrarse en un conflicto específico, observa un patrón: la normalización de la intervención militar y su impacto sostenido. Es una obra reciente que conecta pasado y presente, mostrando que la guerra no es un evento aislado, sino una práctica que se repite. Su valor está en evidenciar esa continuidad.

6. Full Metal Jacket (1987) Dir. Stanley Kubrick

La película se divide en dos partes: el entrenamiento militar y la guerra en Vietnam. En la primera, R. Lee Ermey como el sargento Hartman encarna la deshumanización sistemática de los reclutas, mientras Vincent D’Onofrio construye un descenso psicológico brutal. En la segunda, Matthew Modine muestra a un soldado que intenta mantener cierta distancia moral en medio del caos. La tercera cinta antibélica de Kubrick (la primera fue el clásico Paths Of Glory y la segunda Dr. Strangelove), plantea que la violencia no empieza en el campo de batalla, sino en la formación del soldado.

5. Black Hawk Down (2001) Dir. Ridley Scott

Basada en hechos reales, la película sigue una operación militar estadounidense en Somalia que se convierte en desastre. Josh Hartnett, Ewan McGregor y Eric Bana interpretan a soldados atrapados en una misión que se desmorona rápidamente. Aunque tiene una puesta en escena intensa, lo que queda es la sensación de caos total: decisiones mal calculadas, falta de control y consecuencias inmediatas. Es relevante porque muestra cómo una intervención puede escalar en cuestión de horas hacia una situación imposible de manejar.

4. The Deer Hunter (1978) Dir. Michael Cimino

Robert De Niro, Christopher Walken y John Savage interpretan a tres amigos cuya vida cambia por completo al ser enviados a Vietnam. La película se estructura en tres momentos claros: la vida antes de la guerra, la experiencia en el frente y el regreso, donde todo está roto. Las escenas de la ruleta rusa se convierten en el símbolo de una guerra que destruye cualquier lógica humana. Más que centrarse en el combate, la película muestra cómo la guerra se queda en la mente de quienes sobreviven. Es fundamental dentro del cine antibélico porque expone el trauma como algo irreversible: no hay regreso posible a lo que se era antes.

3. Platoon (1986) Dir. Oliver Stone

Charlie Sheen interpreta a un joven soldado en Vietnam que queda atrapado entre dos figuras opuestas: Willem Dafoe como una presencia más humana y ética y Tom Berenger como una más radical y brutal. La película muestra cómo la guerra descompone cualquier estructura moral, empujando a los soldados a tomar decisiones extremas. Stone, veterano de guerra, construye un relato donde no hay claridad, solo desgaste progresivo. Platoon desmonta la idea de la guerra como causa justa.

2. M*A*S*H (1970) Dir. Robert Altman

Ambientada en la Guerra de Corea, la película sigue a un grupo de médicos militares que enfrentan el horror a través del humor y el cinismo. Donald Sutherland y Elliott Gould interpretan a personajes que usan la irreverencia como mecanismo de defensa. El tono satírico no suaviza la guerra, la expone desde el absurdo. Tanto la película ganadora del Óscar como la serie de televisión que se desprende de ella muestran que, cuando la violencia se vuelve rutina, la única respuesta posible puede ser la distancia irónica.

1. Apocalypse Now (1979) Dir. Francis Ford Coppola

Martin Sheen interpreta a un capitán enviado a eliminar a un coronel que ha perdido el control en Vietnam, interpretado por Marlon Brando. A medida que avanza río arriba, la misión se convierte en un descenso a la locura. La película no sigue una lógica militar, sino una lógica mental: cada etapa es más caótica, más desconectada. Es una de las obras más influyentes del cine antibélico porque convierte la guerra en una experiencia psicológica total, donde el enemigo ya no está claro y el sentido se disuelve por completo.

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Entre giras que cruzan continentes, ensayos que no se detienen y la inminente grabación de un nuevo disco, Allison atraviesa uno de sus momentos más intensos y expansivos. La banda mexicana, con más de dos décadas de trayectoria, no solo ha perfeccionado su maquinaria en vivo, sino que ha encontrado nuevas formas de habitar el escenario: con mayor control creativo, una puesta en escena cada vez más precisa y una relación con su público que se vuelve más cercana y visceral con el paso del tiempo.

En esta conversación, el grupo repasa ese presente de movimiento constante, pero también mira hacia atrás para entender cómo se construye una carrera de largo aliento en el punk y el pop punk latinoamericano. Desde la responsabilidad de ser una banda formativa para nuevas generaciones, hasta el aprendizaje que deja compartir escenario con íconos globales y la escena underground por igual, Allison habla desde un lugar de madurez creativa donde la experiencia ya no es solo acumulación, sino criterio.

Ismael: Entre organizar el tour de Estados Unidos —que se viene pronto—, el tour en Latinoamérica  y la grabación del nuevo disco, y sumado a eso estamos tocando todos los fines de semana, entonces es un montón de trabajo. No hemos parado. Todos los días estamos haciendo algo. Justo ahorita venimos de una junta y llegando a la oficina de aquí para darle. 

Suena bien, suena bien. ¿Están contentos con todo lo que está pasando?

I: Sí, sin duda. Creo que al final estar a full en la música y buscando las maneras para poder compartir nuestra música con nuestros seguidores es el objetivo, y sobre todo que los shows cada vez los disfrutamos más, creo yo. 

¿Por qué? ¿Por qué lo dices?

I: No sé si sea un poco la consecuencia de la edad, la consecuencia de que la gente también cada vez es más eufórica. También creo que tiene que ver con que a medida que hemos crecido como banda y como personas podemos controlar más lo que sucede alrededor de un concierto de nosotros, y el tener control de alguna manera o poder decidir muchas cosas alrededor de nuestro show hace que nuestro mensaje sea completamente lo que queremos decir: Visual, experiencia y musicalmente.

Eso es algo que cuando eres una banda que va empezando, no realmente te involucras en esas cosas, y al poder compartir el mensaje completamente y estar involucrado en todo, hay una satisfacción de por medio y un gozo al subirte al escenario, porque al final sabes que si las cosas salen bien son por ti, si las cosas salen mal son por ti y dejas de deslindar responsabilidades a otras personas. Creo que hemos aprendido a delegar muy bien y a trabajar en equipo. 

La edad creo que nos juega un factor bastante importante porque si bien la música, el arte, la foto y la pintura nos ha sensibilizado mucho más con lo que sucede en nuestro entorno, a medida que crecemos esa sensibilidad y ese amor por lo que hacemos es mucho más grande. De igual manera, cuando la gente muestra cariño, amor o algún tipo de respuesta hacia lo que hacemos, se siente mucho más. 

Allison: 20 años después, el vértigo de seguir tocando
Cortesía

Claro. Genial. Se nota que tienen un montón de equipo de producción para estos shows. O sea, ya que a me dices que tienen controlado todo, ¿quiere decir que ya pensaron en en cada cosa?

I: Sí. Creo que hemos aprendido a que cada parte de la banda, hablando de nosotros como banda, esté en cada sección, y a medida que hemos pasado y hemos girado, tenemos un crew muy específico aprendiendo a delegar cada parte. Para nosotros la experiencia en vivo juega un papel muy importante. Al final, si bien un disco puede estar maquillado, puede sonar de una manera, un video puede verse de una manera, tú te puedes ver de una manera en una foto, en vivo es la banda como es, entonces nos hemos encargado de que la parte en vivo, por lo menos lo que nos toca a nosotros que es ensayar y tocar esté perfecto.

La realidad es que creo que hoy en día hemos aprendido un montón de toda la gente que trabaja con nosotros y hemos aprendido que la experiencia en vivo es un trabajo en equipo de todo lo aprendido, de todas las bandas, de todos los conciertos, de todos los festivales. El trabajo en estudio también es lo mismo. Es el camino recorrido de ya cuatro discos de estudio, dos discos en vivo de toda la gente que ha producido, mezclado, masterizado y que nos rodea. Es un montón de cosas que de pronto viendo hacia atrás hemos hecho a nivel práctica. La cantidad de shows que hemos tocado, la cantidad de discos que se han grabado, como que no hay mejor práctica que hacer las cosas.

Estamos en un gran momento. No me gustaría decir que estamos listos para todo, pero creo que hemos cometido tantos errores que podemos estar listos para todo. 

¿Cómo es llevar esta gira fuera de México? Me imagino que debe ser complicado tener este mismo nivel de control tanto en Estados Unidos como en América Latina.

Diego: Pues mira, la realidad es que creo que uno de los puntos que nos mantiene más felices hoy en día es que podemos llevar esta experiencia a muchas personas. A medida que la banda ha podido comunicar la música en Latinoamérica, que hemos visitado Latinoamérica, Europa, Estados Unidos, cada vez se ha sumado más público, y eso es la consecuencia de poder hacer shows más grandes y de poder tener más recursos para lograr mejores shows. 

Hoy en día creo que una de las cosas que más nos tiene felices es poder llevar una mejor experiencia a Latinoamérica. Si bien hace 10 años nuestros shows eran más pequeños porque íbamos comenzando a trabajar en estas ciudades, hoy en día podemos hacer shows más grandes. Ahorita anunciamos dos shows en Perú, tenemos shows en Colombia, tenemos una gira muy extensa en Estados Unidos, y de las cosas que más orgullosos nos sentimos es que estamos yendo en un formato que es uno el cual puede expresar y compartir el mensaje que queremos y muy parecido a nuestros shows más grandes en Ciudad de México. 

Sí. Genial, genial. Bueno, me alegra mucho, qué chévere eso. Y ahora sí, creo que ya acaba de llegar Eric y Alfie. ¿Qué tal ¿Cómo están? 

Erik: Un gusto ¿Cómo vas?

Bueno, cuentenme cómo es crear un show de Allison hoy en día. ¿Cómo es escoger un setlist sobre todo, tenía tantas décadas de trabajo encima?

E: Es difícil. Siempre es un tema el conciliar lo que queremos expresar con lo que queremos tocar, porque de repente uno quiere tocar un montón, y hay momentos en los que es mejor tocar menos y diseñar un show en el que no haya ningún momento dónde se pierda la atención del público. Obviamente también nuestros shows son muy energéticos, tienen mucha potencia y muchas cosas que suceden en el escenario, entonces también tratamos de que nuestros shows cuenten una historia, que los lleven a toda la gente desde momentos muy energéticos a momentos de introspección, a momentos en los que tenemos de repente discurso, porque obviamente tener un micrófono es un privilegio, pero también una responsabilidad, entonces tratamos de llevarlos por todos esos lugares por donde los queremos llevar y cerrar con una curva de hits que detonan la melancolía y la nostalgia dentro de todos los espectadores y ya se vuelve una montaña rusa que acaba hasta arriba.

La manera cómo se mueve ese tipo de show nos gusta mucho, no tanto para show de aniversario, que generalmente en la Ciudad de México, Monterrey o Guadalajara hacemos shows bien largos como de casi 3 horas. Tratamos de que ese mismo formato le quitamos cosas y lo dejamos trabajar para hacerlo en esos shows que son de gira más continua. 

Claro, genial, genial. Bueno, también por aquí me contaban que andaban ya dándole al nuevo disco. ¿Qué se puede saber de esto? Cuéntenme cómo ha sido ese proceso del nuevo álbum. 

E: Tenemos mucho tiempo queriendo grabar un disco. La verdad es que ha sido largo el proceso de componer, de juntarnos, de encontrar qué queremos expresar. Creo que es definitivamente algo que como artista se vuelve más complicado cada año que te haces más viejo el de qué vas a hablar, de qué va a hablar esta nueva etapa de la banda. Hay mucha responsabilidad en el peso de tener 23 años de carrera. No podemos hablar del mismo amor adolescente que estaba en nuestra adolescencia. Eso creo que ha sido el proceso más difícil, pero bueno, ya tenemos muchas canciones en estados muy avanzados, de hecho mañana entramos ya al proceso de entrar a grabar ya al estudio.

Hemos tenido muchas sesiones en el estudio por años tratando de cada año estar impulsando  y tratando de cerrar este disco, pero ahora tuvimos la oportunidad de estar una semana en Nashville, componiendo con un gran songwriter de por allá que ha trabajado con bandas como Son 41, Machine Gun Kelly y Avril Lavigne, y eso fue un aventón fuerte que tuvimos y eso nos ayudó a cerrar este disco.

Ahorita ya vamos a empezar el proceso de grabación y ya tenemos las canciones, simplemente es cerrarlas y mezclarlas con alguien increíble y ya estamos muy cerca de esta de esta curva de esta recta final. 

Cortesía

Me imagino. Y digamos, ¿con qué equipo están trabajando la grabación y la mezcla?

E: Llevamos años trabajando ya con alguien increíble en Denver, que se llama Jason Livermore. Él ha mezclado, grabado y producido discos de bandas icónicas de nuestro género. Bad Religion, un montón de bandas, o sea, AFI, ha trabajado son Rise Against, un montón de bandas bien increíbles y la verdad es que los últimos dos sencillos los ha mezclado él y estamos super contentos con su trabajo, así es que muy probablemente se lo demos a él el disco completo.

Genial, genial. Para mucha gente, Allison fue una puerta de entrada al punk rock y el pop punk alternativo en español. ¿Ustedes son conscientes de ese lugar formativo que ocupan en la vida de sus fans y muchas bandas de América Latina?

D: Yo creo que así como tal vez nosotros somos para la gente que entró a la música por medio de nosotros, a nosotros nos pasó igual. Yo creo que siempre va a haber alguien que te abre la puerta a los géneros. Nosotros cuando nos lo dicen o cuando la gente nos lo ha hecho saber, lo tomamos como un comentario muy lindo y muy afortunado hacia nuestra carrera y también cuidamos mucho eso. Sabemos que el estar en un escenario, el poder tener esta voz para compartir y este nivel de difusión que hoy en día nos hemos ganado tras los años, tras estar tocando, pues también conlleva una gran responsabilidad, compartir un gran mensaje. También que la congruencia de lo que hablamos se vea reflejado. Yo siempre he creído que no hay mejor declaración al mundo que tu propia vida.

Tratamos de ser lo más conscientes con nuestro entorno, con la gente que nos rodea, tratamos de ser muy sinceros a través de nuestra música, incluso cómo suena la banda, lo que decimos en las letras, siempre hablamos de experiencias reales o experiencias que nos hacen sentido, y sobre todo desde una manera muy sincera, sintiendo lo que se está haciendo, sintiendo lo que se está diciendo y esa es nuestra manera de agradecerle a toda esa gente que ha llegado por nosotros a este género. No sin dejar de lado que al final no somos ni los primeros ni los últimos y que detrás de nosotros ha habido muchas bandas de Latinoamérica, de México e internacionales que han abierto el camino. 

Creo que nosotros somos muy afortunados porque nuestro primer disco salió en un momento donde mucha gente quería escuchar este género. Necesitaba que hubiera canciones que les hicieran sentido en su vida. Creo que siempre hay momentos muy bonitos para la música y nosotros, o por lo menos este género, reventó en un gran momento y bueno, nosotros somos parte de esto y cada vez se sigue sumando nuevas generaciones. Vemos muchos niños en nuestros shows y eso nos habla de la gran responsabilidad que tenemos como personas, y repito, que tenga mucha congruencia lo que decimos, lo que hacemos, con lo que queremos compartir con toda esa gente y sabiendo que al final son semillas lo que decimos y que eso va a impactar de algún modo de la gente, como a nosotros nos impactaron todas esas bandas que escuchamos cuando éramos chicos. Que una banda decía algo y tú te lo llevas y ese es tu mantra de vida, entonces tratamos de pensar que todo lo que hacemos, decimos, componemos siempre va a tener una consecuencia y queremos que sea lo mejor para toda la gente que nos sigue. 

E: Los años nos han llevado hasta esta encrucijada de ser congruentes con el “pienso, digo, hago”.

D: No hay mejor carta de presentación que tu propia vida.

Hablando de esas bandas que los inspiraron, ¿cómo estuvo y qué aprendieron, más que nada, de haberle abierto a blink-182 allá en el Estadio GNP? 

D: Mira, yo personalmente creo que una de las cosas que me gustó mucho de Blink 182 es ese amor por la música que tienen y ese involucrarse en cuestión de producción, de todo lo que trabajamos. Era la última fecha de su gira en Latinoamérica, pero ver a Mark en el escenario, llegar y probar su bajo enfrente de nosotros y poder ver, son cosas que te hablan de alguien que tal vez no tendría que hacerlo a esos niveles, pero sigue involucrado con su sonido, sigue involucrado en qué está sucediendo en su show, sigue involucrado en saber cuáles son las bandas que están tocando.

Compartimos un par de minutos con Travis Barker y justo hablaba con su fotógrafo y nos decía “mira, son Allison, es la banda de la que te hablé que van a abrir”, entonces, están enterados de lo que sucede y yo sé que Travis Barker por medio de su fotógrafo estaba muy enterado de todo. De quién iba a abrir el show en México, que en este caso éramos nosotros, por qué nosotros estábamos abriendo el show. 

Si algo yo personalmente puedo aprender es que ellos siempre están involucrados al 100% en su mensaje, visualmente en su concierto, musicalmente en cómo suena y bueno, y con su trabajo personal de cada músico se me hizo increíble eso. Eso yo personalmente. 

E: Sí, yo iba a apuntalar la respuesta, pero realmente Isma dijo todo eso, o sea, la verdad fue fue un momento muy bonito y también es muy inspirador el poder ver que una banda por más trayectoria que tenga no se deja de involucrar en lo que hace. Al final creo que nosotros como bandas, hablo en general, siempre tenemos esa responsabilidad de ser arquitectos de lo que uno como banda quiere y todas las personas que trabajan alrededor deberían ser como los albañiles, los constructores. No da la vida para renunciar o para relajarse en lo que tú quieres como proyecto, porque al final no hay nadie a quien le importe más que a ti. Se supone [risas].

D: ¿Sabes algo curioso cuando hiciste esa pregunta y terminaste con Blink-182? Yo creo que de las bandas que más he aprendido yo y sé que muchos de nosotros, ni siquiera es de las bandas más grandes. Hemos aprendido muchísimo más de las bandas chicas y de las bandas de la escena underground. Creo que en México por lo menos en la escena del foro Alicia, cuando recién empezábamos mucho antes de nuestro primer disco, creo que algo que aprendimos fue a hacer todo por ti mismo: vender tu merchandising, de compartir tus discos, que justamente en nuestro primer disco hicimos un tributo a todas esas bandas, bandas como AXPI, Hule Spuma, 301 Izquierda, Bye Sami. ¿Quién más estaba en ese tributo Erik? 

E: Taller para niños.

D: Taller para niños. Entonces, creo que sí aprendemos de las bandas grandes, pero la realidad es que aprendemos un montón también de las bandas chicas, y de bandas nacionales. Cuando tocas con bandas aquí en México como, no sé, tuvimos la oportunidad de tocar muchas veces con Molotov, con Caifanes, con Café Tacvba, incluso con Maná tocamos hace un hace unos meses en Estados Unidos, y ves su calidad de show, todo el tiempo te estás empapando de las personas con las que te rodeas, entonces nunca dejas de aprender en la música. 

Ralfie: Creo que al final también se resumen muchos puntos en cómo uno aprende a ser agradecido y lo afortunado como banda de tener lo que tenemos en este momento en esta trayectoria y cómo la gente se ha sumado a los proyectos, las bandas que nos han abierto las puertas, al final también hay que agradecer eso, y nosotros compartir eso.

Cuando vamos a otras ciudades procuramos que las bandas locales se sumen a nuestro show de alguna manera porque en algún momento a nosotros nos tocó. Nos tocó estar abriendo shows de nuestras bandas favoritas, que mejor que poder compartir eso con las nuevas generaciones. Entonces, creo que de los principales puntos que yo podría subrayar es que somos una banda muy afortunada por todo el apoyo que hemos recibido, tanto de los fans que nos han seguido y de las bandas, afortunados y sobre todo agradecidos de todo esto. 

Hoy mucha gente dice “no, ya no es lo mismo”, pero de todas formas entre las bandas sigue habiendo un apoyo, un sentido de pertenencia. Eso está chévere.

E: Y somos comunidad. Eso es algo también que se ha desarrollado con los años. También más cerca de la adolescencia siempre hay un sentido ahí de competencia que ahora yo lo veo en retrospectiva y me chocaba un poco eso, todo ese sentido de competencia que había cuando éramos más adolescentes…

Aplicado a la vida artística, también eso hizo que muchas bandas todavía te inspiraban, como “wow, estos güeys tocaron bien cabrón. Bueno, ahora hay que tocar igual de cabrón que ellos, y hay que hacer nuestra merch igual y hay que superarnos para tener una buena guitarra como este güey que tiene una buena guitarra e involucrarnos en nuestro sonido”. Siempre fuimos muy así, siempre fuimos muy apasionados de lo que nos gusta, y como amamos la música, siempre fuimos bien geeks. También eso creo que de alguna manera nos ayudó mucho, el que siempre tecnológicamente estábamos muy a la vanguardia de alguna manera. 

Qué genial, qué chévere eso, que siempre tuvieron no envidia sino que como referentes, que podían aspirar a algo más, y se ha dado los frutos, qué chévere eso. Ahí están, ahí siguen, aquí continúan. No todos pueden darse ese lujo. Eso es cierto. Bueno, chicos, ¿Qué más me hace falta? 

E: Ahorita creo que algo importante que me gustaría platicar, no sé si Fear ya platicó de esto, pero nosotros en cierto momento de nuestra carrera, recuerdo que fuimos a tocar al LAMC.

Entonces, fuimos al Warp Tour de asistentes, y fue como, wow, fue increíble. Vimos a Motion City Soundtrack, a NOFX, un chingo de bandas increíbles que para nosotros eran íconos del movimiento, y ese mismo año nos lograron colocar dentro del festival. Entonces, al siguiente Warp Tour que fuimos, ya íbamos tocando, y ahí fue algo muy fuerte para nosotros poder tocar en nuestra primera edición del Warp Tour, que fue por ahí de 2007. 

El siguiente año volvimos a ir a Warp Tour Tour. Ya estábamos con Paramore, en la época del Riot, Killswitch Engage, un montón de bandas increíbles y este año regresamos de nuevo al Warp Tour. Pasó mucho tiempo, también estuvo bien construirnos y endurecer el muro de de la banda para poder llegar y soportar este tipo de conciertos, y aparte también muy emocionados de que vamos a poder estar en la edición mexicana, que va a ser en el GNP, compartiendo escenario con un montón de bandas amigas mexicanas que a mí también me me da muchísimo gusto que haya habido tantas bandas mexicanas en el festival compartiendo escenario con todos estos iconos del movimiento eh global en este festival tan increíble. Es la edición más grande que se haya hecho de punk, emo, punk rock en México, y eso creo que va a ser algo trascendental para la historia de nuestro género en el país y estamos muy contentos de esto.

Aparte de que también estaremos tocando la edición de Orlando y tocando en Los Ángeles, también estaremos en la edición mexicana y creo que esto abre una puerta gigantesca para las nuevas escenas y los nuevos grupos de la ciudad del país en general, y creo que va a haber mucho público de Latinoamérica, de la gente que lamentablemente, o afortunadamente no pueden ir a Estados Unidos [risas], y van a estar todos acá en México aperrando el festival, eso a mí me da muchísimo gusto, porque creo que se va a dejar sentir una vibración muy alta.

Cortesía

Claro, y en pleno 2026, algo impensable.

D: Es una locura, y de lo mejor que tiene este festival es que las bandas de otros países están muy emocionadas. Yo los veo como viendo a México y sobre todo a Latinoamérica como una plataforma para su música. Ya no ven solamente como a Estados Unidos, todas estas bandas internacionales.

El fan latinoaméricano es otra cosa.

Sí, los mejores shows se dan acá, en todo Latinoamérica. Tenemos hoy en día muchos amigos de bandas internacionales que están emocionados por venir a México con el festival, y eso es increíble porque también para nosotros cuando estemos allá es como seguir conviviendo con ellos. 

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Desde sus primeras imágenes, En el camino deja claro que no será una película interesada en la sutileza de la amenaza. David Pablos (El baile de los 41, Las elegidas) abre y cierra el relato con uno de los protagonistas arrodillado en medio del desierto, a punto de convertirse en víctima de una violencia que parece formar parte natural del paisaje. No son escenas diseñadas únicamente para generar tensión. Es una declaración de principios. En el universo de la película, el peligro no es una excepción. Es la condición permanente de quienes viven al margen.

Veneno, interpretado por Víctor Prieto, pertenece a ese territorio. Sobrevive prostituyéndose con camioneros en paraderos, cantinas y moteles perdidos a lo largo de las carreteras del norte mexicano. Es joven, impulsivo, temerario y aparentemente incapaz de distinguir entre el instinto de supervivencia y el deseo de autodestrucción. Veneno manipula, seduce, miente y provoca. Su vulnerabilidad nunca elimina su capacidad de actuar sobre el mundo. Esa complejidad es una de las mayores virtudes del personaje.

La aparición de Muñeco (Osvaldo Sánchez), modifica el rumbo de la historia. Camionero de mediana edad, casado y emocionalmente desgastado por años de ausencia, representa una masculinidad muy distinta. Donde uno actúa por impulso, el otro parece haber aprendido a reprimir cada emoción que amenaza con alterar el equilibrio precario de su existencia.

En el camino nunca reduce la relación entre ambos a una simple historia romántica queer. Durante buena parte del metraje ni siquiera queda claro qué buscan realmente el uno en el otro. Veneno parece debatirse entre la necesidad de protección, la atracción física, el interés económico y la búsqueda desesperada de afecto. Muñeco, por su parte, enfrenta el derrumbe progresivo de una identidad construida durante décadas alrededor de ciertos códigos masculinos que ya no parecen suficientes para explicar lo que siente.

La carretera se convierte entonces en algo más que un escenario. Funciona como un espacio de transformación. Lejos de la familia, del trabajo, de la comunidad y de cualquier estructura estable, ambos personajes quedan suspendidos en una especie de territorio intermedio donde las identidades pueden reformularse. No es casual que la película transcurra casi por completo en espacios de tránsito como gasolineras, moteles, restaurantes de carretera, talleres mecánicos y estacionamientos. Son lugares donde nadie permanece demasiado tiempo y donde las reglas parecen existir solo de manera provisional.

David Pablos utiliza las herramientas del road movie y el thriller para mantener la tensión, pero el verdadero interés de la película se encuentra en otra parte. Los perseguidores del pasado de Veneno, los enfrentamientos violentos y la presencia constante de la muerte funcionan principalmente como catalizadores emocionales. Cuanto mayor es el peligro, más evidente se vuelve la necesidad de conexión entre los protagonistas.

En ese sentido, En el camino es una película profundamente física. El deseo ocupa un lugar central, pero nunca aparece separado de las emociones. El sexo, el cual se presenta de manera explícita, no funciona como provocación gratuita ni como elemento decorativo. Es una forma de comunicación. Los cuerpos expresan aquello que los personajes todavía no pueden verbalizar. Pablos entiende que para hombres acostumbrados a ocultar sentimientos, el contacto físico puede convertirse en el único lenguaje posible.

La fotografía de Ximena Amann contribuye decisivamente a la identidad de la película. Los neones de los bares, el sudor, el polvo, las luces de los camiones y la inmensidad del desierto construyen una geografía visual desolada que nos recuerda a Mad Max donde conviven el peligro, la bondad y la amenaza. Cada imagen parece recordar que estos personajes habitan un mundo donde la belleza y la violencia comparten exactamente el mismo espacio.

Víctor Prieto sostiene buena parte del relato gracias a una interpretación cargada de energía e imprevisibilidad. Veneno es capaz de despertar compasión y frustración en la misma escena. Como Muñeco, Osvaldo Sánchez encuentra el contrapunto perfecto mediante una actuación mucho más sobria. Su rostro parece cargar años de cansancio acumulado. La química entre ambos no depende únicamente de la atracción física. Surge de la manera en que cada personaje revela aquello que el otro ha perdido.

En cuanto a la representación de la masculinidad, Pablos no presenta un conflicto entre homosexualidad y heterosexualidad, ni construye una historia sobre identidades definidas por etiquetas a lo Brokeback Mountain. Lo que le interesa es observar cómo ciertos modelos tradicionales de masculinidad se vuelven insuficientes cuando aparecen necesidades emocionales que no pueden resolverse mediante la fuerza, el silencio o el control.

Por momentos, En el camino recuerda a los grandes relatos de amistad en la carretera como Midnight Cowboy o My Own Private Idaho, pero filtrados por una realidad mexicana marcada por la precariedad, la violencia y la invisibilidad de quienes viven en los márgenes. Sin embargo, la película encuentra una voz propia al combinar esa tradición con una sensibilidad profundamente queer.

Lo más sorprendente es que, pese a la brutalidad que atraviesa buena parte del relato, la película termina hablando de esperanza. No una esperanza ingenua ni redentora, sino la posibilidad de encontrar humanidad incluso en los lugares más hostiles. Pablos construye una historia donde el amor aparece cuando ya parece demasiado tarde, donde el deseo convive con el peligro y donde la ternura surge precisamente en los espacios que parecían incapaces de albergarla.

En el camino es un thriller eficaz, un romance trágico y una exploración incisiva de la soledad masculina. Pero sobre todo es una película sobre dos hombres que intentan encontrar algo parecido a un hogar mientras atraviesan un territorio donde nadie parece pertenecer realmente a ningún lugar. Con sensibilidad y paciencia, la película transforma los paisajes del tránsito constante en escenarios para el deseo, la vulnerabilidad y la esperanza. 

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Durante años, buena parte de la comedia en cine pareció convencerse de que la corrección era una virtud narrativa. Las películas se volvieron más cuidadosas, previsibles y, en muchos casos, menos divertidas. A toda madre aparece como una reacción frontal contra esa tendencia. No porque busque escandalizar gratuitamente, sino porque recupera algo que parecía perdido que es la voluntad de llevar una premisa políticamente incorrecta hasta sus últimas consecuencias. Y vaya que la premisa lo es.

Todo comienza con Martín (un estupendo Jorge Briseño), un niño de escasos recursos víctima de bullying escolar. Su único refugio emocional es un huevo decorado por su madre viuda, una especie de juguete artesanal convertido en símbolo de cariño y protección. Cuando ese pequeño universo es destruido, nace un resentimiento que lo acompañará durante años. El responsable es el clásico abusivo del colegio, un preadolescente que, tras ser acusado y expulsado, promete una venganza tan edípica como definitiva: algún día tendrá sexo con la madre de su víctima.

Lo que parece una amenaza infantil lanzada al aire termina convirtiéndose en el motor de toda la película cuando, años después, Hada (Lourdes Echeverría), la madre, le anuncia a su hijo ya adulto (Hugo el Cojo Feliz) que ha encontrado el amor. El problema es que ese nuevo amor es Juan (Ricardo Pérez), exactamente el mismo sujeto que convirtió la infancia de su hijo en una pesadilla.

La genialidad de A toda madre consiste en entender que semejante premisa no puede abordarse desde el realismo. Max Del Río lo sabe perfectamente. Por eso construye una película donde la lógica emocional importa mucho más que la lógica narrativa. Lo importante no es si algo resulta verosímil. Lo importante es si resulta divertido. Y aquí casi siempre lo es.

La película funciona como una especie de heredera tardía de Porky’s, La venganza de los nerds, Step Brothers, I Love You Man, las películas de Cheech & Chong e incluso las comedias mexicanas hipersexuadas y grotescas como las protagonizadas por Alfonso Zayas. Su humor nace de la exageración, del exceso y de la capacidad para tomar conflictos insignificantes y tratarlos como si fueran tragedias shakesperianas. Pero reducir A toda madre a una simple provocación sería injusto.

Debajo de todos los chistes existe una observación bastante aguda sobre la masculinidad contemporánea. Los personajes viven atrapados en una eterna adolescencia emocional. Son hombres incapaces de procesar adecuadamente sus heridas, sus inseguridades o sus frustraciones. Por eso recurren constantemente a la burla, la competencia, la humillación mutua, las drogas y las bromas sobre las madres. La película entiende que muchas amistades masculinas funcionan precisamente así: Una mezcla extraña de afecto sincero y agresión permanente.

El matoneo inicial termina siendo menos importante que las secuelas emocionales que deja. Lo que realmente persigue al protagonista no es el agresor en sí mismo, sino la imposibilidad de superar una humillación que se convirtió en parte fundamental de su identidad. Cuando descubre que el antiguo enemigo está a punto de convertirse en su padrastro, todo aquello que creía enterrado regresa con fuerza.

Hugo El Cojo Feliz y Ricardo Pérez trasladan al cine gran parte de la química que han desarrollado durante años en escenarios y plataformas digitales. La sensación constante es que estamos viendo amigos intentando hacerse reír mutuamente. Esa energía aporta espontaneidad a muchos de los mejores momentos de la película.

Adal Ramones, por su parte, parece disfrutar cada segundo de libertad que le ofrece el proyecto. Su personaje de Randy Ramses funciona como una caricatura decadente de ciertas figuras del rock en español: egocéntrico, excesivo, absurdo y completamente impredecible. Cada aparición suya introduce un nivel adicional de caos (con todo y fentanilo incluido).

Acertadamente, Max Del Río permite que la improvisación respire. Muchas comedias actuales parecen obsesionadas con la precisión matemática del chiste. A toda madre prefiere la sensación de descontrol. Los diálogos fluyen como conversaciones reales entre amigos que se interrumpen, se contradicen y se atacan constantemente. Ese aparente desorden está cuidadosamente administrado para que la película nunca pierda ritmo.

También resulta interesante el uso del surrealismo. El famoso huevo, los números musicales, enanos, mujeres voluptuosas, los personajes secundarios caricaturescos y algunas secuencias que parecen extraídas de un sueño febril convierten la película en algo más extraño de lo que inicialmente parece. Hay momentos donde la influencia de Buñuel y Fellini convive inesperadamente con la de Jackass, South Park o Big Mouth.

Lo mejor de A toda madre es que jamás pide disculpas por existir. No intenta justificarse mediante discursos. No busca demostrar que es importante. No pretende educar al espectador. Su única misión consiste en hacer reír. Y en tiempos donde muchas comedias parecen más preocupadas por explicar sus intenciones que por provocar carcajadas, esa decisión resulta refrescante.

La película no será para todos. Algunos espectadores encontrarán ciertos chistes ofensivos, otros cuestionarán su incorrección deliberada y algunos simplemente no conectarán con su espíritu caótico. Pero quienes entren en su juego descubrirán una comedia rara vez vista en el cine reciente: libre, anárquica, delirante y profundamente consciente de que el humor siempre ha sido un territorio donde los límites existen precisamente para ser empujados.

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La edición Deluxe/Remastered de su álbum debut, “Everybody Else Is Doing It, So Why Can’t We?”, llegó acompañada de 32 canciones, entre versiones acústicas, grabaciones inéditas y, quizá lo más llamativo, dos adaptaciones al español. Estas nuevas versiones mezclan la voz original de Dolores O’Riordan con las de ANASOF y Bratty, respectivamente. Aunque algunos fanáticos de la banda no recibieron con entusiasmo esta propuesta, el proyecto demuestra el interés de The Cranberries por conectar con nuevas audiencias y seguir trascendiendo generaciones. Además, ambas artistas lograron capturar la esencia del grupo de una manera notable.

Bratty fue la elegida para interpretar ‘Linger’. Su tono y sensibilidad complementan de forma natural la voz original de Dolores. No resulta sorprendente: las canciones de Bratty suelen destacar por su carácter melancólico, íntimo y honesto, cualidades que también forman parte del ADN musical de The Cranberries. Escuchar a la cantante interpretar versos como “solo prolongas mi sufrir, esperando algo más, algo que no llegará, porque yo te quiero a ti” se siente orgánico y logra integrarse sutilmente con la emoción de la versión original.

Bratty y ANASOF, las voces en español de The Cranberries
@thecranberries y @brattyxb

El proyecto de Jennifer sigue creciendo, y esta colaboración es una muestra de ello. Se suma a una trayectoria que ya incluye trabajos junto a artistas de renombre como Julieta Venegas, Álvaro Díaz y Ed Maverick, entre otros. Con cada paso, Bratty se consolida como una de las voces más representativas del futuro de la música en español.

La segunda sorpresa llega con ‘Dreams’, interpretada por la artista oaxaqueña ANASOF. Su propuesta musical se distingue por una profunda conexión con las emociones y una composición sensible y cautivadora. En esta versión logra mantenerse fiel al espíritu original de la canción: la euforia, la ilusión y la inocencia del enamoramiento. Su voz suave, combinada con una interpretación llena de intensidad, la convierte en una elección acertada para el tema.

ANASOF consigue transmitir la atmósfera soñadora de la canción, y versos como “y aunque no es la primera vez, es diferente y es porque siempre has sido tú” o “no lo quiero entender, pero se siente bien” reflejan no solo la esencia del tema original, sino también la emoción de escuchar una nueva voz apropiarse de un clásico de esta magnitud.

Esta tampoco es la primera ocasión en que la cantante trabaja en proyectos de gran alcance ya que formó parte del equipo de compositores detrás del regreso musical de Dulce María. Su propuesta, joven, dulce y apasionada, la convierte en una artista a la que vale la pena seguir de cerca.

The Cranberries continúa vigente y demostrando su capacidad para trascender fronteras y generaciones. La decisión de acercarse al público hispanohablante a través de dos artistas mexicanas resultó un acierto. Tanto Bratty como ANASOF logran preservar la esencia de la banda mientras aportan una identidad propia, generando una sensación que es, al mismo tiempo, nueva y familiar.

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Taylor Swift is officially in her Disney Era as of this week, starting with Friday’s release of “I Knew It, I Knew You” for Toy Story 5 and followed by her surprise debut performance of the song at Tuesday night’s (June 9) world premiere of the movie in Hollywood.

Once the Disney Pixar film wrapped up in front of 3,000-plus lucky moviegoers at the Dolby Theatre on Tuesday night, the screen lifted to reveal Swift in a floor-length butter-yellow gown sitting at a piano, ready to live-debut the song the audience had just heard over the film’s end credits. Swift’s vocal perfectly matched the playful country-pop recording, while the acoustic piano backdrop brought some extra emotional weight to the song — especially after the crowd had just audibly sobbed together over Cowgirl Jessie’s poignant Toy Story 5 storyline.

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“I would just love to say, it means the world to me to be a small part of the universe of these films, and Toy Story 5 is my favorite of all of the Toy Storys,” Swift told the crowd after performing her new song. “I’m so lucky that I get to be a part of this, and I want to thank … all of the creators at Disney and Pixar for all the work they put into this film. It’s insanely beautiful. It’s a masterpiece. We’re so lucky to get to have this film out. Your work is amazing, and I hope you’re all so proud of yourselves. If you’re in this room and you worked on this film, thank you so much.”

But somehow, the surprise first performance of Swift’s new song was just part of the story. Billboard was inside the world premiere ahead of the film’s July 19 arrival in U.S. theaters, and below are some of our favorite moments from a very special night.

José Carreras will get the party started early for the 2032 Brisbane Olympics when he hosts an exclusive one-night-only, open-air concert this December in the Queensland capital.

The legendary tenor leads the lineup for the Australian exclusive concert, set for Dec. 5 at the Gabba Cricket Ground, the famous oval stadium just south of the city’s CBD.

Also announced Wednesday, June 10, Robbie Williams, The Corrs, Katherine Jenkins and Ronan Keating, are among the first wave of stars booked for the Carreras & Friends experience. Other confirmed performers include Savage Garden‘s Darren Hayes, Natalie Imbruglia, Sheppard, Ann Wilson, and Mark Vincent, all of whom will duet with Carreras.

“I’m extremely happy, really, to have this opportunity to start celebrating already the Olympics ‘32 in Brisbane,” Carreras tells Billboard over a Zoom call from his hometown, Barcelona, “and be part of this, what we hope is, a wonderful concert.”

Carreras has a steel-strong connection with the worlds of music and sport. In 1992, he served as musical director for the Olympic Games in Barcelona, performed at the Opening Ceremony (singing the traditional welcoming song “Welcome” or “Sardana” with Montserrat Caballé) and returned for the Closing Ceremony for performance of “Amigos Para Siempre” with Sarah Brightman.

And as a member of The Three Tenors, the legendary operatic supergroup he formed with Plácido Domingo and Luciano Pavarotti, Carreras performed live at four consecutive World Cup tournaments, beginning with their historic 1990 debut in Rome.

With the Olympics and Paralympics coming to the Sunshine State, “we have the possibility to create a message between sport and art and culture,” Carreras tells Billboard. “The venue is going to be perfect for it.”

The Gabba is a citadel for this sports-mad city. During the winter, it’s home to the two-time defending champion Australian Football League (AFL) franchise the Brisbane Lions. And in the summer, it’s the city’s home of cricket. Indeed, for touring international cricket teams, the Gabba has earned the amusing tag, the Gabbatoir — a place where the opposition is eliminated.

Pop and rock concerts are rare spectacles at the Gabba, and only the biggest names in the music business have performed there. The last to do it was Taylor Swift, for her Reputation Tour in 2018. And Adele before that, for two-sold out shows in 2017.

When he takes his spot on the field, Carreras will perform with artists “that I admire,” he enthuses. “I never had the possibility to perform with them, but this is going to be the occasion.”

Williams will sing “My Way” and “Angels” with Carreras, while Hayes (“Truly Madly Deeply”), Keating (“Father & Son”), Wilson (“What About Love” and “Stairway To Heaven”) and The Corrs (“Breathless” and “Runaway”) will enjoy musical moments with a living legend, backed by the Queensland Symphony Orchestra and choir.

On the night, the Gabba will be turned into “a world-class concert spectacular blending timeless opera, beloved contemporary classics and powerful collaborations,” reads a statement from organizers Echo Pacific Entertainment.

“This is not a traditional concert. It’s a live music experience inspired by the magic of Pavarotti & Friends, where the world’s greatest artists come together on one stage for a night of collaboration, emotion and surprise,” comments Echo Pacific director Harley Medcalf. “To bring José Carreras together with artists of this caliber for one exclusive night in Brisbane is incredibly special. Every moment of this event has been designed to create something unforgettable.”

The general public onsale begins Monday, June 15 at 10am local time. Fans are encouraged to sign up at carrerasandfriends.live for presale access, which starts  Friday, June 12 at 10am.

Sydney has given to the world some giants of the stage. Think Dame Joan Sutherland, the late INXS frontman Michael Hutchence, and Delta Goodrem. Lara D might, one day, crack that list.

The Sydneysider did her chances of success absolutely no harm when she stopped by America’s Got Talent for the Auditions phase.

Aussies have the reputation of fearless travelers, and Lara fits the stereotype. When asked by Simon Cowell why she made the long haul, she responded: “I feel like this is one of the biggest stages.”

Lara had begun working in the family business, but choose her own path. “I decided I wanted to come here because I wanted to pursue my dream,” she explained, “and I feel like this is the stage where dreams come true.”

Sometimes, they do.  

Lara then set about changing the mood in the room, by hitting an immense cover of RAYE’s “Oscar Winning Tears.” It was all there, rapping and range, tone and then tears.

Looking on, the judges’ jaws were looser than old elastic. “I loved it, there’s something about you that is very special. And I think everybody felt it tonight,” remarked Sofia Vergara, who was fast out of her seat.

“This is the kind of thing that I’ve been looking for,” enthused Howie Mandel. “I’ve been looking for a surprise. I’ve been looking for something unexpected. You are a star and I want to do something special,” he added. And with that, the St. Elsewhere actor stood and motioned toward the Golden Buzzer. “You deserve this.”

In a moment of drama, Vergara beat him to the punch. A steal, captured in slow motion for those of us watching at home. Cue the emotions, the gold confetti and, for Lara, a direct route to the Live Shows for AGT Season 21.

Later, host Terry Crews grabbed Vergara for some reaction. “She was spectacular. I wanted her from the moment she started singing.”

Watch Lara D’s Golden Buzzer performance below.