Hay actores que construyen su carrera a partir del protagonismo. Fernando Bonilla ha seguido un camino diferente. Durante más de una década se ha convertido en uno de esos intérpretes capaces de aparecer en los lugares más inesperados del cine y la televisión mexicana contemporánea, aportando siempre una energía particular a personajes que suelen escapar de las categorías simples. Lo mismo puede encarnar a un hombre ridículamente fuera de lugar en El norte sobre el vacío, a un artista atrapado entre privilegio y culpa en Perdidos en la noche, a una figura del narcotráfico en Narcos: México, a un operador político en Un extraño enemigo o a uno de los personajes más entrañables y desconcertantes de Las muertas.
Hijo del escritor y periodista Fernando Bonilla y de la actriz Héctorina Gómez, formado en el teatro antes de consolidarse en cine y televisión, Bonilla ha desarrollado una carrera marcada por una característica poco común: la capacidad de encontrar humanidad en personajes llenos de contradicciones. Sus interpretaciones rara vez buscan el heroísmo. Prefiere habitar las zonas grises, los espacios donde conviven el humor, la fragilidad, la torpeza, la violencia o la culpa.
A propósito de algunos de sus trabajos más recientes, conversamos con él sobre la construcción de personajes, la representación de la violencia en la ficción mexicana, los desafíos de la comedia y los proyectos que prepara para los próximos meses.

En El norte sobre el vacío, tu personaje se mueve en un entorno donde la violencia es estructural. ¿Cómo trabajaste para que su identidad no quedara reducida al contexto de la violencia y fuera un personaje más complejo que eso?
Creo que justamente Raúl no es un personaje determinado por la violencia. Es un citadino que va de visita al rancho de su suegro y que está completamente fuera de lugar. Entendía al personaje como un vehículo para aportar otro matiz dentro de la película. Es un tipo bastante patético, ridículo y desubicado, que incluso coquetea con la comedia.
Cuando empiezan a aparecer tensiones familiares o relacionadas con la inseguridad, él parece estar en otra frecuencia. Creo que funciona como una especie de respiro para el espectador, alguien a quien vemos patinar constantemente. Pero también habla de la diversidad de realidades que existen en un país como el nuestro. Hay personas atravesando situaciones terribles y otras, muy cerca de ellas, que apenas alcanzan a comprender lo que ocurre.

En Perdidos en la noche, Amat Escalante construye un universo donde domina la ambigüedad. ¿Cómo te posicionas como actor dentro de una narrativa que evita explicarse?
Rigoberto Duplas es un personaje profundamente contradictorio. Yo lo veo como una caricatura de nuestro papel como artistas dentro de una sociedad atravesada por la desigualdad y la violencia.
La película plantea una pregunta muy incómoda: ¿qué tan cómplices podemos llegar a ser de una tragedia o de una atrocidad? Muchas veces los peores actos no son responsabilidad de una sola persona, sino de una cadena de responsabilidades compartidas. Mi personaje participa de eso tanto por acción como por omisión.
Fue un personaje muy complejo porque vive en una tensión permanente. Es provocador, desafiante y constantemente está empujando los límites de quienes lo rodean. Pero al mismo tiempo la culpa termina alcanzándolo. Esas contradicciones son un combustible extraordinario para un actor.

Has participado en series como Narcos: México y Un extraño enemigo, producciones construidas sobre hechos históricos recientes. ¿Cómo encuentras espacio para proponer dentro de estructuras tan definidas?
Creo que el trabajo del actor siempre consiste en llegar con propuestas. Luego hay que entender qué busca la dirección y encontrar un punto de encuentro.
En Narcos trabajé con varios directores distintos y cada uno tenía su propia manera de abordar las escenas. A mí me interesó mucho trabajar el lenguaje y el acento de Vicente Carrillo Fuentes. El guion en español era bastante neutro y conversé mucho con ellos sobre las palabras que usaría alguien con la trayectoria geográfica y cultural del personaje.
En Un extraño enemigo el trabajo era diferente. La violencia estaba más depositada en la palabra y en los juegos de poder. Ahí la construcción pasó más por la psicología del personaje y por esa atmósfera de thriller político que proponía la serie.

Tanto en Harina como en La oficina trabajas desde registros cómicos muy distintos. ¿Cómo construyes el tono de una comedia?
Creo que lo primero es entender cuál es la función del personaje dentro del mecanismo cómico. Joe Sheffer, en Harina, es completamente farsesco. Es de esos personajes que parecen sobreactuados incluso dentro de la realidad. En cambio, Gerónimo, en La oficina, aunque es exagerado, existe dentro de un universo mucho más reconocible. Es torpe, invasivo, inconsciente de los demás y profundamente desubicado.
La comedia depende mucho del contraste. Siempre necesitas personajes que estén pisando tierra firme para que los más excéntricos funcionen. Sin ese contraste, el humor pierde fuerza.

Quisiera preguntarte por Las muertas. Es una historia atravesada por la violencia, pero tu personaje aporta algo distinto. ¿Cómo fue tu aproximación a Ticho?
Mi brújula siempre fue la inocencia. Quería construir un personaje tierno y profundamente leal. Ticho participa en actos criminales, pero nunca tuve la sensación de que comprendiera realmente la magnitud de lo que estaba haciendo. Para mí era como un perro: absolutamente leal, agradecido e incapaz de traicionar a quienes considera su familia.
En la novela de Jorge Ibargüengoitia hay información adicional sobre su pasado. Es un hombre abandonado, sin vínculos, que encuentra en esas mujeres un lugar en el mundo. Por eso desarrolla una lealtad inquebrantable hacia ellas. Esa fue siempre mi referencia emocional.
Para terminar, ¿qué viene ahora para Fernando Bonilla?
Actualmente estoy recorriendo México con Corte de caja, que es mi primer espectáculo de stand-up sin personajes. Es una comedia mucho más personal e íntima. También estoy dirigiendo la obra Piedras en sus bolsillos, de Marie Jones, y más adelante estrenaré otro proyecto teatral.
Además, esperamos comenzar próximamente el rodaje de la segunda temporada de La oficina y vienen dos series más que todavía no puedo anunciar, pero que deberían estrenarse próximamente en distintas plataformas.
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La vuelta del rocanrol se siente, paradójicamente, como una renovación en la música argentina. Si el llamado “rock barrial” fue, durante los años noventa y con nervio stone, la expresión reaccionaria de la juventud de la clase trabajadora al neoliberalismo y a un contexto social que los dejaba al margen del sistema, actualmente es la herramienta que muchos encontraron para dialogar con su tiempo y su gente. Bandas como Autos Robados, los principales exponentes de esta última camada, Los Gladiolos, La Grecia, Yony Linyero o reybruja son, entre tantas otras, quienes miran al barrio y encuentran allí elementos suficientes para abrazar el rock nacional y cantarle de forma actualizada a lo que sucede en las clases populares. Estas bandas forman lo que podríamos definir como la escena neo-rolinga de la música argentina.
“Ya no es más ‘administrativo’, boludo. ‘Músico’, ¡músico hay que poner!”, le dice Federico Soto, voz y guitarra de Autos Robados, a uno de sus compañeros al completar un formulario en el mostrador de un aeropuerto antes de viajar para tocar en Jujuy. Es que el grupo de Quilmes se ha convertido en un fenómeno cada vez más importante, una banda que, tras diez años tocando juntos, hoy les permitió a sus integrantes dejar atrás sus trabajos de oficina para dedicarse finalmente a ser músicos a tiempo completo, algo que hace no mucho era imposible de siquiera imaginar . Con referencias marcadas en el sonido de Pappo, Guasones o Ratones Paranoicos, el grupo crece desde la autogestión y el boca a boca en todo el conurbano, agota fechas cada vez más grandes y viaja como pocos por las provincias del país.

Sus formas no necesitan de mayores artilugios. En sus shows no hay pantallas, luces especiales ni cualquier otro elemento externo para potenciarlos. Con las canciones es suficiente para generar lo que generan en la gente, una excusa de encuentro y éxtasis colectivo. “Cuando vamos a tocar, tratamos de que la gente no se lo olvide”, le dijo Federico a Gustavo Olmedo. Y el factor común de todas las bandas es que la forma de definir cómo es que abordan el rocanrol implica una variable de sinceridad que es esencial en la ecuación. Ser reales, no fingir, contar eso que ven y, ante todo, eso que viven. Y la sinceridad genera representación, porque aquellos que se suman como público se ven reflejados en su condición de clase trabajadora, en sus esfuerzos de jornadas extendidas para después poder hacer eso que les gusta, en saberse similares al tomarse el bondi o el tren, en no llegar a fin de mes. Pero, principalmente, reflejados en eso de disfrutar el rocanrol.
Autos Robados se hizo lugar a fuerza de EP. El primero lo publicaron en 2017. En ese momento, Federico buscó a un grupo de músicos jóvenes por la zona de Quilmes, asumiéndose un tipo grande, con la intención seria de hacer una banda de rocanrol. En 2019 encontró la formación actual, esa que se completa con Manu Baldovino en batería, Lucas Ramos en bajo y Nico Salvador Ruiz en guitarra. Casi como los obreros de las fábricas que dieron forma a la música de Manchester, acá era un empleado público en el trabajo de administrativo de toda su vida durante la semana, músico los viernes y sábados.
“Una noche de calor/ igual a hoy/ En una fiesta de rock/ Sonaban los Ramones /Todo era así/ Oxidarse o resistir/ Y olvidarse que mañana es lunes”, cantan en “1993”, la oda del laburante que tiene que volver a un trabajo que no le gusta para sostener una vida que no le alcanza. En “Remedios”, además, demuestra su fuerza de voluntad, esa que genera representación y emoción en el público: “Claro que estamos empujando en el barro/ Pero en la correcta dirección (…)/ Gente feliz inconsciente que navega contra la corriente/ ¡Que no le importa nada, papá!”.
Julián Desbats, el cerebro detrás de Yony Linyero, cree que hay una urgencia y que el contexto invita a hablar de lo que sucede. “El horno, como dice mi viejo, no está para bollos, entonces no podés andar cantando boludeces”. Yony Linyero es una banda nacida en el barrio porteño de Once, en una pensión a la vuelta de Fantástico Bailable, a unas cuadras de Plaza Miserere entre piñas, gente en la calle, chorros y transas. Sus canciones son una mezcla de una sensación de no futuro, de derrota y de visión urbana muy marginal y precisa. “Están pasando un montón de cosas en Argentina y nadie canta nada”, dice Julián.
En 1970, Manal cantó sobre lo que veían por avenida Rivadavia, Luca hizo algo similar con Sumo en 1987 para hablar del Abasto. Cuando Ricardo Mollo le mostró el tema a Luis Alberto Spinetta, el Flaco dijo que era impresionante la visión del barrio. Años después, Prieto Viaja al Cosmos con Mariano hizo lo propio para narrar lo que veía un sábado gediento por la noche en avenida Corrientes. Ahora, para completar el legado y para que cada generación tenga su propio “Mañana en el Abasto”, Yoni Linyero pone la vista sobre Once, el barrio en el que se formaron. “Cuando Miserere duerme” es una descripción precisa de la noche porteña en un barrio con su propia idiosincrasia, sus propios marginales, las peleas, el peligro latente, sus inmigrantes y sus kioscos de noche.
El eslogan de Yoni es “haciéndole frente al frío con los corazones encendidos de rocanrol”, dice Julián, y eso lo hacen en una clave cruda, muy urgente, de guitarras entre amigos y verborragia catártica. Si en aquellos noventa/dosmil La 25 supo cantarle al barrio y los amigos, Jovenes Pordioseros al consumo y la tristeza, Guasones a lo tóxico de la soledad y Viejas Locas –entre drogas y sexo– le cantó como nadie al laburante, las nuevas bandas también crean su universo narrativo.
Después de haber integrado Los Rusos Hijos de Puta, Julián abrazó la desnudez de la canción y el rocanrol como lenguaje. Tanto fue así que las primeras canciones de la banda, esas que grabaron en algunas tardes con su celular y contaban con la participación de Felipe Barrozo, guitarrista de Intoxicados, esas que hablaban del barrio, de las canciones de mierda de la radio y de las que no te quieren, se las mostraron al Palomo, un plomo amigo de ellos, y dijo: “Che, esto es neo-rolinga”, dándole espacio a una nueva etiqueta sonora, a un grupo de bandas que se acercan en sonido, pero también en cuestiones estéticas, esas de los flequillos, los pantalones rotos y las camperas de jean.

Sin embargo, si bien las etiquetas agrupan, poco pueden definirse las bandas como un sonido en particular, ya que no es una corriente rolinga ortodoxa, lo neo-rolinga cuenta con el espíritu fogonero de canciones que se la bancan sin demasiados adornos y también se notan la furia y el desparpajo cancionero del punk. Mariano Rogelio Maravilla, el compositor de 47 años detrás de Los Gladiolos, viene de patear el circuito del hardcore durante mucho tiempo. Allí aprendió mucho, principalmente sobre una forma de hacer, dar un mensaje con su música y jugar con la entrega en el escenario, pero decidió, hace ya cinco años, dejar de lado esa intensidad para bajar y cantar de otra forma. “Nosotros hacemos un rock bien argentino, bien de barrio, así, sin vueltas. Como el que nos gusta a todos, como ese con el que crecimos”, dice.
Su disco debut se editó en 2021, pero la historia de sus canciones viene desde hace 15 años atrás. “Yo toco muy mal la guitarra, pero eso no me impide componer”, dice Mariano. “Cuando empecé a aflojar con el hardcore agarré la criolla y salí a tocar en cualquier lado. Lo hacía mal, pero me importaba una mierda. Lo hacía igual porque era lo que sentía. Así les fui dando forma a muchas canciones que pasaron por varias bandas y algunas después llegaron al primer disco de Los Gladiolos”. Mariano huyó de la ciudad para refugiarse en Córdoba, problemas de ansiedad y excesos que se salieron de control lo empujaron a las sierras. Antes de irse, grabó unas canciones y al volver, ya recuperado, fueron la semilla que generó su banda. La composición como necesidad de escape y el rocanrol como excusa.
Es así que Los Gladiolos habla de su barrio, de relaciones truncas, de despedidas y drogas, sin caer en los clichés del género. “La banda es de San Martín y tiene una esencia que se traduce en las letras que hablan de historias sobre las calles del barrio. Por eso es que el sentido de pertenencia tira para este lado”. Además, en eso de ser sincero o de hacer rocanrol sin vueltas, Mariano evita metáforas elaboradas. “Me sale ser así, tanto en la vida como en el escenario. Tampoco hay que enroscarse tanto la cabeza al escribir una letra. Ya hay grandes letristas acá como el Indio, La Renga, Calamaro, tipos que tienen una forma de escribir que es increíble. Si estamos hablando de ser uno mismo, a mí me sale escribir así. Las palabras que uso son las palabras con las que hablo. Yo hago bandera de eso: de esas cuestiones de la sinceridad y de ser uno mismo”, dice.

Si en Autos Robados, Yony Linyero o Los Gladiolos, las letras construyen los universos estéticos y narrativos, para reybruja, una de las bandas de la nueva generación que más creció el último año, también sirven para incomodar y dialogar con su tiempo. Su disco Gustar y ofender (2025), editado bajo la escudería de Sony, gusta, ofende y, principalmente, llama la atención. “Logramos hacer un disco bastante a conciencia, yendo a buscar todo lo que nosotros creíamos que necesitábamos para llamar la atención tanto del under como de la escena un poco más arriba, que es la emergente y el mainstream”, dice Enzo Lupo, el cantante de 28 años de la banda. “Eso lo fuimos a buscar de forma consciente”.
Sin embargo, lo que genera impacto es la irreverencia, el vértigo de las guitarras violentas y la actitud de su cantante que irrumpe cantando: “Yo no me olvido de que antes que lleguemos/ Ya casi nadie hacía lo que hacemos/ Rock nacional argentino/ Seré atrevido/ Pero antes que caigamos no había uno que hablara como hablamos”. “Las letras le están hablando a nuestra escena específica y a nuestra generación”, dice Enzo.
“Sabemos perfectamente que no somos los primeros que hacen rocanrol, ni rock nacional, pero cuando entramos a esta nueva escena vimos que hoy se rige principalmente por un sonido más alternativo, más internacional. La mirada no estaba puesta en el lugar de un sonido de rock nacional más clásico. Cuando decimos que no había nadie que haga lo que hacemos, nos referíamos un poco a eso. Fue como que era una bandera que tal vez nadie quería agarrar por miedo a ser llamado básico. Nosotros la agarramos con gusto”.
Los reybruja van desde los 28 a los 39 años. Cuando se encontraron dentro de la sala de ensayo se dieron cuenta de que habían crecido escuchando Intoxicados, Calamaro y La Mega y que los discos de Ratones Paranoicos o de Babasónicos los atravesaban a todos por igual. “Evidentemente somos, sin quererlo, una banda de rock nacional. Nos miramos y dijimos vayamos por acá porque esto no está siendo forzado y la verdad que nos sentimos bien en este traje”. De todas formas, Enzo se ve poco emparentado con lo rolinga más allá de sus flequillos, jeans y algún que otro baile como Jagger sobre el escenario. “Quizás hay tres o cuatro canciones que entren dentro del universo rolinga, pero yo jamás escuché a Jóvenes Pordioseros o a Callejeros sonar así. Creo que estamos más cerca de Babasónicos”, dice.

Ese eclecticismo musical también es el que se percibe en el público que construye esta escena neo-rolinga. Hoy en día ya no hay un antagonismo irreconciliable ante esos que no son como uno, sino una exaltación de la pertenencia y de la propia identidad. En los shows de estas bandas ya no se vive la rivalidad de chetos o punks contra stones, sino todo lo contrario: una celebración de los propios. Volvieron las banderas, los grupos de seguidores, los colectivos que salen desde el conurbano para ver a su banda favorita y todo está conformado por un público que atraviesa clases sociales de forma transversal.
La Grecia, el grupo más joven del movimiento, integrante de las filas de Universal, se caracteriza, justamente, por sus recitales. La presentación de su último disco, Lady Garrón (2026), ante un Niceto lleno, mostró un público variado en edades pero intenso en general. “Hay veces que me gustaría ser alguna de esas personas del público y ver nuestro vivo, ver de qué se trata”, dice Martín “Chino” Benítez, cantante del grupo. “El Chino nació con un don”, dice Dylan Sorokin, guitarrista e hijo del músico Coti Sorokin. “Creo que él es un factor que hace que la banda sea lo que es en escena. Además los cinco estamos muy ensayados para sonar muy bien. Hacemos un estilo de música que hay que defender en vivo, hay que salir a tocar y a la gente le gusta verlo”.
Esa visión del trabajo, la urgencia por meterse al estudio a grabar prontamente el tercer disco en tan solo 3 o 4 años de vida, es algo que Dylan arrastra por linaje. “Yo tengo familia de músicos: mi viejo, mi tío, mi hermano. Desde chico supe que a la música hay que meterle con todo, hay que estudiar, hay que enfocarse. Hay que hacer 300 millones de canciones, hay que practicar”, dice. “Aprendí un montón de mi familia, pero aprendí un montón también de mis compañeros de la banda”. Como dúo compositivo, el Chino y Dylan disfrutan principalmente de juntarse a hacer canciones, incluso más que a tocar. “Trabajo sin darme cuenta de que estoy trabajando”, se ríe el Chino. “Yo estoy muy contento con lo que nos está pasando, es a lo que me quiero dedicar y lo que quiero hacer el resto de mi vida”, dice Dylan.
La Grecia es la representación de cómo los jóvenes se acercan al rock nacional. Sus integrantes tienen entre 21 y 23 años de edad y pasean a su propia forma entre influencias que van desde Guasones y Ratones Paranoicos a AC/DC, Tom Petty o Bob Dylan, pero logran definirse con simpleza: “La Grecia es la música que nos gusta a nosotros, rock and roll y en serio”.
“A mí me gusta reybruja, me gusta La Grecia, Autos Robados. Están surgiendo un montón de bandas en el circuito”, dice Mariano, de Los Gladiolos. “Y creo que los jóvenes encuentran rebeldía en el rocanrol. Lo principal es la rebeldía contra la regla. Encarrilar toda esa desobediencia adolescente está buenísimo y que sea en esta música es como que hay mucha diversión asegurada”. Julián, de Yony Linyero, dice, además, que esas juventudes en el rock son importantes para cantar sobre lo que sucede en el país. “Para mí el rock siempre tiene que estar de la vereda opuesta a cualquier tipo de opresión, de fascismo y de buchoneada. Y creo que los jóvenes encontraron identidad en esto, por eso en un país que se cae a pedazos, que no respeta a los viejos, que no respeta a la educación, que te faja, me parece relindo que haya una camada de pibes que vean la realidad con el corazón y se escuden en el rocanrol, porque siempre te va a rescatar”.
Sin embargo, Enzo de reybruja pone en conflicto algo que algunos asignan como la razón del revival neo-rolinga: la nostalgia. “Podemos ser nosotros jugando con la estética rolinga, hasta Emilia lo hace con la de los años 2000. Cuando a la gente le traés algo que ya conocen y un lugar donde ellos ya saben que fueron felices, es más fácil que te den una oportunidad”, dice. “A mí no me pone muy orgulloso sentir que puedo ser parte de eso, pero entiendo que, como toda generación, hay cosas que como artista ni siquiera las podés elegir. Trato de no pensar demasiado y hacer, porque si tengo que pensar en la imagen que proyecto o que los demás reciben de lo que hacemos nosotros, me vuelvo loco. Entonces hagamos cosas, vamos a pasarla joya y si el resto se divierte o le genera un buen sentimiento, bienvenido sea”.
Federico Soto, de Autos Robados, dice que al día de hoy todavía les sorprende lo que está sucediendo con el grupo. De empezar 2024 cortando 300 tickets por show a atravesar este año con conciertos agotados como en el Teatro de Flores, esos donde tuvieron de invitados tanto a Pity Álvarez como a Facundo Soto, de Guasones, el crecimiento de Autos Robados es exponencial y parece seguir adelante. Y eso no se explica solo por nostalgia. Federico dice, también, que lo que sienten desde arriba del escenario es que la gente estaba necesitando tanto de un grupo así como de lo que se genera en sus recitales. Entonces, el boca a boca contagia de forma sincera y alimenta el cuerpo de una de las bandas más celebradas del último tiempo.
La renovación de la música argentina llega de la mano de sonidos ya conocidos, pero bien actualizados a su propio tiempo, generando un reflejo para la gente y también un espacio de pertenencia. La nueva escena neo-rolinga se aleja de la identidad stone de los años 90, incorpora elementos del punk, pero mantiene en su corazón la característica más importante: la sinceridad y las canciones ante todo. Los embates de una política expulsiva afectan de lleno a las clases populares y estas deciden cantarse a sí mismas. Con diferencias y similitudes, tanto como Autos Robados, Yony Linyero, Los Gladiolos, reybruja o La Grecia, entre tantos otros, forman un circuito en expansión que no necesita de mayores artilugios más que el rocanrol.
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Redd Kross es uno de los secretos mejor guardados del rock: han sido imitados y admirados tanto por Kurt Cobain y la movida grunge de Seattle como por la escena del Sunset Strip de Poison y Guns N´Roses, además de haber pertenecido a la escena alternativa de los ochenta junto a Meat Puppets, Hüsker Dü y Dinosaur Jr.
Los hermanos Jeff y Steven McDonald formaron la banda en 1979 en el suburbio de Hawthorne, Los Ángeles, y en sus inicios desfilaron futuros integrantes de Black Flag y Circle Jerks. Born Innocent, su primer LP, fue una muestra de su potencial y rabia, pero para 1984 publicaron Teen Babes from Monsanto, con covers de Kiss, The Rolling Stones y David Bowie. El EP selló su sonido, entre el power pop y el hard rock de reminiscencias setenteras con tintes psicodélicos.

Neurotica, de 1987, fue la prueba viva de ese nuevo rumbo. La década del noventa pareció prometedora con los discos Third Eye y Phaseshifter, pero tras un último disco en 1997 se separaron. Steven, el bajista, fue parte del supergrupo Off! junto a Keith Morris de Circle Jerks, y Jeff se distanció de la música. En 2012, Redd Kross tuvo una segunda vida. Desde entonces han publicado tres discos (el último doble) y ha salido un documental y un libro contando su historia. Actualmente están acompañados por el guitarrista Jason Shapiro y Dale Crover, baterista de Melvins, grupo pionero del grunge.
Antes de lo que será su primera visita a Buenos Aires, el próximo miércoles 24 de junio en Uniclub, Rolling Stone habló con el bajista Steven McDonald.
¿Cómo es que comenzaste a tocar el bajo en Melvins y Dale Crover terminó tocando la batería en Redd Kross? ¿Tuvo algo que ver el fanatismo de ambas bandas por Kiss?
Dale reemplazó a Mario Rubalcaba en una gira de Off! (supergrupo punk del que Steven fue parte junto al vocalista Keith Morris de Circle Jerks) en 2014 o 2015. Fue el momento en que Melvins estaba buscando otro bajista. Toqué con ellos y fue una progresión natural que Dale comenzara a tocar en Red Kross. Ha estado con nosotros desde 2017.
Kiss fue la primera banda que vi, cuando tenía ocho años. Estaban de gira con el primer Alive, así que los vi en febrero del 76. Prácticamente me cambió la vida. Buzz Osborne (guitarrista y cantante de Melvins) los vio recién para la época de Dinasty, que no era su mejor momento.
Pareciera que Redd Kross siempre estuvo un paso delante de las modas: el punk, el grunge, el hair metal. ¿Esto les ha jugado a favor o ha sido una maldición?
Probablemente ambas. Fue malo en el sentido de que, cuando una escena se volvía masiva, al no ser miembros plenos, nunca nos pudimos subir en su totalidad. Fue bueno porque nos permitió mantener nuestra propia identidad. Siempre fuimos inclasificables y no tuvimos que darnos de baja cuando la gente perdía interés en un sonido en particular. No éramos miembros firmes de ninguna de esas escenas y creo que el balance no fue positivo en algún sentido porque, por ejemplo, Melvins estuvieron conectados al movimiento grunge. Cada vez que un chico de doce años se sumerge en esa música y descubre a Nirvana, hay una afluencia de ese público joven que llega a ellos. Creo que Redd Kross nunca tuvo esa ventaja, pero nosotros hacemos lo nuestro y la gente sigue encontrando modos de conocernos.
Siempre me pareció que el libro de Michael Azerrad Our Band Could Be Your Life, sobre las bandas que pavimentaron el camino para Nirvana, debería haber incluido un capítulo sobre ustedes. ¿Qué bandas aparecerían en la versión de Redd Kross del libro?
Creo que habría mucho sobre la escena inicial de Los Ángeles, que es donde comprendimos que nosotros también podíamos estar en una banda, o que ya teníamos la ambición de estar en una banda. El primer recital al que fui en un antro fue del grupo punk X, abriendo para The Avengers, una banda de San Francisco. Había un pequeño sello de Los Ángeles que se llamaba Dangerhouse, con bandas como The Weirdos y The Bags. Todas esas bandas nos inspiraron para intentar conseguir fechas. Ya teníamos guitarras y estábamos aprendiendo a tocar, pero fue ese movimiento el que nos llevó a animarnos. También The Go-Go’s, las vimos muy en sus inicios, al igual que a Black Flag y The Alley Cats. También le daría crédito al DJ Rodney Bingenheimer y su programa radial donde pasaba a muchos de estos grupos. Crecimos en los suburbios de Los Ángeles, que es una ciudad muy extensa. Aunque vivíamos a unos veinte kilómetros de Hollywood, para nosotros eran como miles porque se nos hacía inaccesible llegar allí, pero éramos chicos muy tenaces.
Otra banda fue The Dickies. Fueron los primeros en tener un contrato discográfico. Tenían un EP con los temas “You are so hideous” y “You drive me ape (you big gorilla)”. Yo estaba en sexto grado. Si llovía, teníamos que pasar la hora del almuerzo dentro del colegio, donde podíamos poner discos. Era 1978 y todos llevaban la banda sonora de “Fiebre de sábado por la noche”. Todos escuchaban disco. Llevé ese EP y a partir de entonces mis compañeros me percibieron distinto.
Antes mencionaste Dangerhouse. Su primer disco salió por Smoke 7, un sello del que nunca había escuchado hablar. ¿Cuál es su historia?
Por ahí salió nuestro primer disco, pero nuestra primera grabación fue un EP. En verdad estuvimos en un compilado que luego salió como EP, en el sello Posh Boy, que publicó también a Adolescents, TSOL. En ese entonces tenía doce años. Originalmente queríamos que el disco, Born Innocent, saliera por Frontier Records, que habían tenido un gran éxito con Circle Jerks. Hicimos un demo, pero no le gustó. Lo gracioso es que Frontier terminó reeditando nuestro primer disco años después. Mucha gente conoce la versión de Frontier pero originalmente salió en ese pequeño sello, Smoke 7, de un tipo llamado Felix Alanis que tenía su propia banda, RF 7. Hizo algunos compilados, que era el modelo a seguir en esa época. Creo que Bad Religion está en uno. Felix era muy perseverante y, como Frontier no quiso editarnos, lo publicamos con él.
¿Nunca consideraron publicar en SST, el sello de Black Flag?
Conocíamos a Black Flag incluso antes de que SST fuese un sello. Nuestro primer concierto fue abriendo para ellos, pero decidimos alejarnos de esa escena porque queríamos explorar más creativamente y SST funcionaba casi como una secta. Igual estamos agradecidos de que nos hayan sumado a sus primeros recitales. Nos parecía demasiado limitado, y como te dije, no queríamos ser parte de ninguna escena o movimiento. Queríamos hacer nuestra propia cosa.
Nunca ocultaron sus intenciones de ser una banda de estadios, pero es algo que creo que no estaba muy bien visto. ¿Recordás cómo fue la reacción de la escena y bandas cuando, por ejemplo, Hüsker Dü firmó con Warner? ¿Se los consideró unos vendidos?
Nunca me importó todo eso, la verdad. En aquel entonces, SST había hecho esos stickers que decían “Corporate rock sucks” (el rock masivo es una mierda), y los veías pegados en las estaciones de radio universitarias. Pero lo irónico es que SST estaba estafando a todas las bandas del sello. En verdad se comportaban mucho peor que cualquier sello multinacional. Mirándolo en perspectiva, fue algo sumamente hipócrita.

Durante aquellos años, a la vez que sucedía el hardcore, también se estaba desarrollando la escena del hair metal en el Sunset Strip, con bandas como Mötley Crüe, Poison y Guns N’ Roses. ¿Había alguna clase de intercambio entre estos mundos?
Había un club que no estaba en el Sunset, sino en West Hollywood, que se llamaba Starwood. Tenía dos espacios: una era como una discoteca y en el otro tocaban bandas. Recuerdo que podías cruzarte en la discoteca a los miembros de Mötley Crüe antes de que fueran una banda y toda esa gente con el pelo gigante, mientras que al lado estaba tocando Black Flag, The Germs o The Go-Go’s . Todos boludeaban en el estacionamiento, pero no interactuaban. Era como estar en el colegio con los diferentes grupitos de amigos.
¿Había apertura en la escena punk a otros sonidos o era todo muy conservador?
Creo que al comienzo era todo más abierto con la gente que iba a ver a The Go-Go’s, The Germs, hasta Black Flag. Hacíamos conciertos con bandas como Descendents, The Last, Meat Puppets. Cada una tenía un sonido diferente. Fue algunos años después cuando la escena hardcore se volvió más cerrada de mente. Había un club llamado Godzilla, donde tocaban los hermanos Stern y su banda Youth Brigade. Ahí fue cuando todo se volvió más reglamentado. Nosotros nos distanciamos de eso y grabamos el disco Born Innocent. Nos volvimos más raros y menos populares. Pero seguimos haciendo lo nuestro y eventualmente demostramos lo que queríamos.
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There’s nothing to be sad about for Olivia Rodrigo, as You Seem Pretty Sad For A Girl So In Love (via Geffen/Universal) opens its account at No. 1 on the ARIA Chart, and “Stupid Song” starts atop the national singles tally.
With that chart double, Rodrigo boasts a perfect three-from-three on the albums chart. The U.S. pop phenomenon’s debut album Sour logged eight weeks at No. 1 in 2021, and her sophomore collection Guts led the tally for two weeks in 2023. Rodrigo just missed out with her 2025 release Live From Glastonbury (A BBC Recording), which peaked at No. 11.
All 13 tracks from the new collection impact the top 30, led by “Stupid Song.” It’s her third ARIA No. 1 single in fewer than two months, following “Drop Dead” in April and “The Cure” earlier in June. Further down the list is “What’s Wrong With Me,” Rodrigo’s duet with the Cure’s Robert Smith (her father’s favorite band), new at No. 12. That’s Smith’s first appearance in the ARIA Top 50 since the Rock Hall-inducted goth-rock band’s “The 13th” peaked at No. 31 in 1996. Olivia, like her dad, is a huge fan of Smith, inviting him on stage during her set at Glastonbury Festival 2025, a surprise moment captured on that live BBC recording.
Rodrigo almost completes a podium sweep on the ARIA Singles Chart, as “The Cure” bounces 6-2 and “Drop Dead” comes alive 15-4. The only release standing in the way of Rodrigo owning the top three is Ella Langley’s former leader “Choosin’ Texas” (Sony), which dips 2-3. Taylor Swift’s song from Toy Story 5, “I Knew It, I Knew You” (Republic/Universal), tumbles from the top; it’s down 1-11.
Meanwhile, Keith Urban bags a 10th top 10 album with yacht rock set Flow State (Capitol/EMI), new at No. 5 on the ARIA Albums Chart. Flow State is the Australia-raised country star’s first covers album and includes collaborations with John Mayer, Little Big Town and Michael McDonald.
Close behind is five-time ARIA Award winner Josh Pyke with Kingdom Within (JPY/ADA), his eighth studio album. It’s new at No. 6 for Pyke’s seventh top 10 result.
Perth, Western Australia act South Summit enjoy a No. 10 bow on the albums chart with independently-released Run It Back, their second studio album. That effort eclipses the No. 25 best for their first album, 2024’s The Bliss.
Also crashing the latest frame, published Friday, June 19, is Ruel’s Kicking My Feet & Screaming (Virgin/Inertia), at No. 25; Dami Im’s jazz-inspired independent EP Stormy Weather at No. 36; Bebe Rexha’s Dirty Blonde (Empire/Inertia) at No. 37; Angine De Poitrine’s Volume 1 (RKT) at No. 40; Spacey Jane’s Exit Wounds (AWAL) at No. 43; Sonny Fodera’s Can We Do It All Again? (SOTK/ADA) at No. 49; and Leon Thomas’ Mutt (MO/UMA) at No. 50.
Fuerza Regida launched its This Is Our Dream Stadium Tour on Thursday night (June 18) at Petco Park in San Diego, Calif., marking the opening of the group’s first-ever U.S. stadium trek, featuring special guests, including Marshmello, Chuyín and Calle 24.
Produced by Live Nation, the highly anticipated run follows a banner stretch for the San Bernardino band, which last month headlined the Sueños Festival 2026 in Chicago. Now channeling that high-octane energy into baseball stadiums across the country, JOP and company delivered a sprawling set filled with fan favorites, career-defining hits and fresh tracks from their No. 2 Billboard 200-charting album, 111XPANTIA (2025).
The performance featured everything from early staples such as “Radicamos en South Central” and “Sigo Chambeando” to major crowd-pleasers like “Bebe Dame” with Grupo Frontera, “Sabor Fresa,” “TQM,” “Harley Quinn” and “Tu Boda.” The show also made room for recent tracks “Por Esos Ojos,” “Godfather,” “Ansiedad,” “Chaka,” “Caperuza” and “Triston,” plus a preview of the upcoming song “67.” Fittingly, the set both opened and closed with “Marlboro Rojo.”
The name of the tour nods to a long-held ambition for Fuerza Regida, who told Billboard earlier this year that the trek was inspired by a Photoshopped image of the band playing a stadium. After leveling up from backyard parties to clubs, theaters, amphitheaters and arenas, the group is now bringing This Is Our Dream to other major venues, including Oracle Park in San Francisco, T-Mobile Park in Seattle, Allegiant Stadium in Las Vegas, Chase Field in Phoenix, Dodger Stadium in Los Angeles, Daikin Park in Houston, Globe Life Field in Arlington and Citi Field in New York.
Check out the full setlist performed by Fuerza Regida on opening night of its stateside This Is Our Dream Stadium Tour below.
Oliver Tree’s mom has shared a brief but beautiful tribute to her son, who died last weekend in a helicopter crash, aged 32.
“Our dear son Oliver, you made this world a better place,” writes Tree’s mother, Christine Begin Nickell. “We are so proud of you. RIP,” the message continues, with three heart emojis. The post is accompanied with a photo of a young, glowing Tree, without the bowl haircut and dark glasses that the artist wore like noone else.
Tree, the genre-blending singer, songwriter and producer, was one of six people reportedly killed when two helicopters collided over Rio de Janeiro, Brazil, last Sunday (June 14).
The eclectic artist, whose full name was Oliver Tree Nickell, had been traveling through South America as part of his World’s First World Tour.
Born on June 29, 1993, in Santa Cruz, California, Tree launched his music career with the EP, Demons, in 2013. He gained wider attention with the 2016 single “When I’m Down,” which helped lead to a deal with Atlantic Records the following year.
His full-length albums included 2020’s Ugly Is Beautiful, 2022’s Cowboy Tears, 2023’s Alone in a Crowd, and a fourth studio album, Love You Madly Hate You Badly, which dropped in April of this year. During his lifetime, he landed several hits with “Life Goes On,” which peaked at No. 7 on Billboard’s Hot Rock & Alternative Songs chart in 2022, and “Miss You,” his collaboration with Robin Schulz, which reached No. 4 on the Hot Dance/Electronic Songs chart in 2022.
Following the release of his most recent album, Tree announced he was parting ways with his record company Atlantic Records, part of the Warner Music Group, giving the record label a dressing down in a social post.
On Monday, the major music company shared a statement on his passing. “We are shocked and saddened by Oliver’s untimely passing,” the message reads. “He was a remarkable talent—a gifted artist and songwriter who forged a thoroughly unique and captivating style. Oliver was endlessly inventive and a true original. He was a cherished friend to many and a beloved member of our music family. He profoundly loved music and his fans, and his absence will be deeply felt. We extend our heartfelt condolences to Oliver’s family, friends, and team, as well as the families and loved ones of all those affected by this tragic event.”
Melanie Martinez shared her own statement on Tree, whom the alt-pop singer-songwriter dated a few years ago. Martinez began a Sunday (June 14) Instagram Stories post by writing that she’d “been an absolute wreck” since the news of the fatal accident had reached her. “It’s really hard to understand how someone who you once shared such a specific and formative time of your life with can all of a sudden be gone,” she shared. “He was so dedicated to his art which I admired and respected so deeply.”
And during his concert Tuesday, June 16, at Toronto’s Rogers Stadium, Post Malone remarked: “I feel like tonight will be, for me, a celebration of the life of an absolutely beautiful, beautiful man.” He continued, “A gentlemen I knew and was so beautiful, and inspired the world with his art, and just his heart and his soul. Ladies and gentlemen, we lost a beautiful soul named Oliver Tree.”
1300 has its sights set on South Korea and the rest of the world through a new deal struck with Universal Music Korea.
For the past several years, the Korean-Australian hip-hop act that has been making waves in the land down under, where they’ve completed two sold-out national tours and performed live for the 2025 ABC New Year’s Eve concert, beamed out from the Sydney Opera House.
Blending rap, electronic music and wicked humor, 1300 has shared stages with the likes of Jay Park, Audrey Nuna, Genesis Owusu, and Confidence Man, and graced the pages of the NME, Esquire Australia, Billboard Philippines, The Guardian, PAPER Magazine, Hypebeast Korea, and more. On the festivals front, they’ve appearing at SummerStage’s Aussie BBQ in NYC in 2023, and featured in Netflix’s viral reboot of Heartbreak High.
Critical and commercial success has poured in. Along the way, the lads have been shortlisted for the Australian Music Prize (2022), won the triple j and Rage Australian music video of the year for “Oldboy” and earned artist of the week nods from several broadcasters, including triple j Unearthed, and been awarded the Australia Council’s Arts Project and Contemporary Touring grants.
Comprised of rappers DALI, goyo, rako, and producers Nerdie and pokari, 1300 formed in west Sydney in 2021. Since then, they’ve amassed a catalog that includes fan faves “Lalaland,” “Brr,” “No Caller ID,” “Smashmouth,” “Oldboy,” “Rocksta,” and “Steve Jobs” featuring Kwame, along with the mixtapes Foreign Language and GEORGE, plus their Valentine’s Day EP <3 (pronounced “less than three”), (pronounced “less than three”).
The major-label deal signals “a significant next step” for 1300, reads a statement, as they continue expanding their global reach and introducing their “genre-defying sound” to audiences around the globe.
To celebrate the new arrangement, a debut album ILLSAMGONGONG will drop next month through UMK.
“We’re delighted to welcome 1300 to UMK,” comments Calvin Wong, CEO of Universal Music Group Southeast Asia and Korea, & senior VP of Asia. “They combine a fresh, alternative, sound with a dynamic energy that resonates instantly. I look forward to helping them create new opportunities, connect with fans, and together take their music across Asia and the rest of the world.”
Ahead of the new album release, 1300 will unveil the first pre-release single on next Wednesday, June 24.
Bunnie Xo has spoken out about the recent news that she and Jelly Roll are going through a divorce.
On Thursday (June 18), Bunnie Xo dropped a new episode of her Dumb Blonde podcast titled “The Divorce,” and over the course of nearly an hour, she addressed Jelly Roll’s recent divorce filing and cleared up rumors that have been swirling recently in the wake of the news.
On Monday, news broke that the couple were divorcing after 10 years together. According to court documents filed in Tennessee, Jelly Roll filed for divorce on May 18 in Williamson County. Jelly Roll and Bunnie Xo met in 2015 and married in 2016.
On the podcast, Bunnie Xo started out by sharing that she still has love for Jelly Roll. “He is my best friend. He’s always been my best friend,” she said. “I love that man more than life itself. … Even today, behind the scenes, your girl is still riding for that man.”
After noting that she sometimes calls Jelly Roll her “husband” as she’s still getting used to them not being together, Bunnie Xo quickly addressed several rumors directly, including one report that she’s with Nickelback lead singer Chad Kroeger.
“No, I did not cheat on my husband and leave him for Chad, or none of that. … I am so sorry to Chad and Nickelback for this happening. … I love them and it’s so f—ed up that the Internet can just run with a narrative and people just run with it, so there’s no Chad and Bunnie Xo,” she said, adding, “Your girl is not ever going to be in another relationship. I’m about to be a playa.” She also put to rest a false rumor about Jelly Roll dating fellow country singer Jessie Murph, with whom he had the hit collab “Wild Ones.”
Later in the podcast, she responded to those who claimed the entire 10-year relationship between Jelly Roll and Bunnie Xo was fake. “I don’t care what anybody says: It was real. The proof is in the pudding. Look what the f— we built, ladies and gentlemen. It’s crazy when you look at all we accomplished together, and the only way that could happen is two people who love each other.”
She says the divorce filing stemmed from an argument she and Jelly Roll got into on Mother’s Day.
“J and I have never been really good at having disagreements, so we were the type of couple who never argued. … He would be holding things in and I would be holding things in, and it was a recipe for disaster. … On Mother’s Day, we had a little bit of an argument, which I don’t think the details are necessary, and in that argument, I was so fed up and so tired that I just looked at him and said, ‘Well, then file the f—ing divorce papers.’ And in our relationship, that is the one cardinal thing you don’t say, even though my husband has said it numerous times, ’cause he’s the runner. But when I say it, it really holds weight, because I’m not the type of person who says what they don’t mean. And I ended up leaving. I packed a bag and I left. … And I didn’t talk to my husband for weeks after that. And during that … we were so emotional, he ended up doing exactly what I told him to do and filing the divorce papers. Was I blindsided? Was this divorce mutual? No, it was not mutual, even though I told him to file the divorce papers, I was speaking out of anger and just frustration. But was it necessary for us to have a wakeup call? … Absolutely. … My husband and I are ending this marriage on the best possible terms that you could ever have a divorce.”
Bunnie Xo also said that she and Jelly Roll each reacted to fame and Jelly Roll’s hectic schedule differently.
“I love my husband, but he literally is go-go-go. He literally will not sit down, he’s a kid in a candy store. The world is his oyster, and you know what? Go, baby, go. And that’s exactly what I told him in the beginning, ‘Just go, do whatever you got to do.’ I’m a little bit more reserved. I like to lay back, have my energy and then go pop out when I want to be seen. I don’t like the fame sh–. I’ve never liked this fame sh–. I don’t care who you are, I don’t care what your status is, I don’t care how much I can gain from you — not saying this about my husband, I’m just saying this in general. I don’t like fame. I don’t have a good relationship with it. … I’ve been doing a lot of therapy. My husband is the complete opposite. He’s a politician. He loves to shake hands and kiss babies and that’s his personality.”
Bunnie said that over the past nearly two years, they had stopped communicating together.
“We stopped communicating together in the past year and a half, and I think it’s safe for me to say that I always loved my husband a little bit more than he loved me. I was very, like, always protecting him and always making sure he was OK and always chasing him, and I literally was the glue that held us together. And that’s not taking a shot, that’s me being 100% honest. I was always the chaser. In a twin flame relationship, there’s a runner and a chaser. … In this past year and a half, because I felt like he wasn’t pouring into me and I wasn’t pouring into him and we weren’t communicating and we just weren’t on the same page, I stopped chasing him. And when I say I stopped chasing him, I stopped everything. I just kind of went into myself and was dealing with a lot of depression and dealing with these losses by myself. Technically, if we want to get into it, I’ve been surrounded by death since 2022,” she said, referring to weathering several losses, including a tough journey of trying to have children, and the ending of her marriage to Jelly Roll.
Bunnie Xo has previously been open on her podcast about their journey through IVF treatments in the process of trying to have a baby together. Bunnie also updated fans on that front, saying, “We’re still having a baby together. We’re going to co-parent together. He’s my best friend. … J has been so f—in’ great about us having a baby together. We’re going to raise our little nugget as one big happy family.”
She also updated fans on the splitting of assets, noting that Bunnie Xo will be getting a property that has multiple houses on it, and many of the couple’s animals will live on the property. She also noted that she and Jelly Roll are still on good terms and said that he encouraged her to record the podcast.
“J and I literally talked for two hours today before we did this podcast. … He wants me to do this podcast,” she said. “He’s like, ‘Please clear up some sh– for me.’ I will always protect him.”
Bunnie Xo also said that Jelly Roll is starting to date again, and his soon-to-be ex-wife championed that. “Daddy Roll is probably in his finest season. … He looks so good and he’s healthier than he’s ever been. He’s started dating, which is great. I love that,” she said.
Elsewhere, she added, “Nobody cheated on the other person. It’s literally just we served our purpose for each other.” She also said, “What we built together as a team … it’s built on love and it’s ending with love. And we are continuing because we are having our little nugget together.”
During a concert Thursday night in Saratoga Springs, N.Y., Jelly Roll also spoke out onstage, telling the crowd that every word of her podcast episode was true, and saying, “That will be my best friend forever… Bunnie, I love you, baby. Thank you for those 10 years.”
Watch Bunnie Xo’s full Dumb Blonde podcast below:
Just hours after his soon-to-be ex wife Bunnie Xo posted a new episode of her Dumb Blonde podcast addressing their pending divorce, Jelly Roll put up his response on his socials.
Speaking from stage in Saratoga Springs, N.Y., Thursday night (June 18) on his Little ASS Shed Tour, Jelly Roll took a break from the music after performing his hit, “Liar,” and told the audience, “I wasn’t going to talk about this tonight, but while we’re talking about liars, the Internet is a liar too.”
TMZ broke the news Monday (June 15) that Jelly Roll had filed for divorce from Bunnie Xo on May 18 after 10 years together.
Reiterating that this would be the only time he addresses the divorce, he said, “Me and my wife are best friends. We will always be best friends. We just got off the phone earlier today. Nobody cheated on nobody.”
Jelly Roll then brought up Bunnie’s podcast, saying that every word of it was true. “That will be my best friend forever… Bunnie, I love you, baby. Thank you for those 10 years.”
Earlier Thursday, Bunnie Xo declared her ongoing love for Jelly Roll. She also addressed false rumors that she had cheated on Jelly Roll with Nickelback’s Chad Kroeger or that Jelly Roll was dating pop/country singer Jessie Murph, whom he duetted with on “Wild Ones.”
As to what did precipitate the divorce, Bunnie Xo said the pair had a fight on Mother’s Day and she told him to “file the f—ing divorce papers.” And, to her surprise, he did. “Was this divorce mutual? No, it was not mutual, even though I told him to file the divorce papers, I was speaking out of anger and just frustration,” she said on the podcast. “But was it necessary for us to have a wakeup call? … Absolutely. … My husband and I are ending this marriage on the best possible terms that you could ever have a divorce.” She added that over the past 18 months, they had “stopped communicating together.”
The pair had been very open about their struggles to have a child and their IVF journey and Bunnie said the divorce is not ending that quest. “We’re still having a baby together. We’re going to co-parent together. He’s my best friend. … J has been so f—in’ great about us having a baby together. We’re going to raise our little nugget as one big happy family.”
Jelly Roll’s Little ASS Shed Tour continues Saturday night, June 20 at Maine Savings Amphitheater in Bangor, Maine.
La música chaqueña contemporánea posee una genealogía que se remonta a los pueblos originarios que habitaron la región mucho antes de la conformación del Estado argentino. Comunidades como los wichí, qom, mocovíes y guaycurúes desarrollaron prácticas musicales de transmisión oral estrechamente vinculadas a la naturaleza. Todo esto se modifica y moderniza a partir de las misiones […]
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