Hace poco, Lilly Wachowski habló sobre los problemas que ha tenido para lograr que Hollywood financie la película en la que lleva trabajando por un par de años, The Hunted. Desde un escenario distópico, el filme aborda la problemática de la discriminación hacia las personas trans, sin embargo, la cineasta afirmó que justamente la industria no ha querido apoyar el proyecto cinematográfico debido a que su reparto está conformado por personas trans.
En su reciente participación en el podcast The Business de KCRW, la creadora de Matrix y Sense8 explicó que si bien la idea les ha gustado a los ejecutivos a quienes se la ha presentado, “realmente no quieren hacerla porque tiene un reparto completamente trans”. “Tengo que ser creativa y pensar en las diferentes formas en las que puedo mostrarle esto a la gente”, sostuvo sobre el proyecto que necesita de un presupuesto de 10 millones de dólares para poder pasar del papel a la cinta.
El fin de semana pasado, Anarchists United —productora fundada por Wachowski— realizó un evento de lectura en vivo del guion de la película en el que participaron cineastas, actores y artistas como Alexandra Grey, River Gallo, Brian Michael Smith, Marval Rex, Sandra Caldwell, Laura Jane Grace, Jen Richards y más. Sobre la iniciativa, la directora expresó la necesidad de seguir tejiendo comunidad entre las personas trans durante un momento tan crítico de la historia pues sus vidas dependen de ello. “Esperamos que la lectura de The Hunted genere el mismo gozo y catarsis que Mickey [Ray Mahoney] y yo experimentamos cuando la escribimos”, comentó. “No es como imaginé que sería, pero el resultado es el mismo”.
Wachowski escribió el guion del filme en colaboración con su pareja, el desarrollador audiovisual Mickey Ray Mahoney. En su entrevista en The Business, Wachowski afirmó que para ella fue muy importante escribirlo porque surgió como una “respuesta a lo que está sucediendo con las personas trans en el mundo”. “Fue un receptáculo para mi frustración e ira”, comentó.
The Hunted es un thriller que gira en torno a un Estados Unidos distópico en el que las personas trans son violentadas y relegadas a los márgenes de la sociedad. Entre la colectividad, el cuidado y la resistencia que se ha ido forjando entre quienes han sido marginadxs, dos mujeres trans buscan al perpetrador de un crimen atroz que tiene su origen en los altos mandos del gobierno.
Además de la pareja, la cinta está siendo producida por Lawrence Mattis y Sarah Marie Flores de Anarchists United, Nathasa Lyonne de Ariadne Collective, y Jason Weinberg y Daniel Flick de Untitled Entertainment.
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WILD es el nuevo EP de KATSEYE, probablemente el grupo global más importante del momento, y el título del proyecto le hace justicia al último año de la agrupación, uno salvaje, marcado por grandes hitos pero también intenso por las distintas polémicas que han rodeado a sus integrantes.
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En ese periodo, KATSEYE completó una exitosa gira por Latinoamérica, debutó en Coachella, recibió sus primeras nominaciones a los Grammy y llegó incluso a presentarse en la ceremonia, mientras ‘Gnarly’ y ‘Touch’ ampliaban todavía más el alcance internacional del grupo. Al mismo tiempo, la agrupación ha tenido que sortear distintas turbulencias: desde la pausa temporal de Manon, anunciada el 20 de febrero y que, casi seis meses después, aún genera un intenso debate en redes, hasta distintas oleadas de críticas dirigidas a sus integrantes e incluso acusaciones de queerbaiting.
Todo ese recorrido, gratificante y convulsionado a la vez, desembocó este 14 de agosto en WILD, el tercer EP del grupo y su trabajo discográfico más arriesgado hasta la fecha.
El trayecto comenzó en abril con el lanzamiento de ‘PINKY UP’. Este comeback, el primero desde el anuncio sobre la situación de Manon, fijó el inicio de una nueva era para la agrupación, definida por un sonido más electrónico y cercano al techno, vestuarios extravagantes y una estética surrealista llena de detalles y referencias. También evidenció una clara intención de alejarse del pop que había ocupado buena parte de sus eras anteriores para explorar sonidos que, aunque ya habían aparecido en canciones como ‘Gnarly’, hasta entonces parecían más bien incursiones puntuales dentro de la búsqueda de identidad del grupo que una ruta definida.
El siguiente single, ‘Animal’, mantuvo abierta la duda sobre el camino que seguiría KATSEYE. Coescrito por Ed Sheeran —para muchos uno de los grandes nombres del pop comercial contemporáneo—, el tema regresó al pop, esta vez con una inclinación retro, un coro imposible de olvidar y una nueva transformación visual. Las integrantes aparecieron con trajes más elegantes y pulidos, acompañadas por diferentes personificaciones de ellas mismas. El videoclip, además, contó con un cameo de Demi Moore.
Más que resolver las preguntas planteadas por ‘PINKY UP’, ‘Animal’ parecía confirmar que KATSEYE todavía estaba probando distintas identidades antes de revelar hacia dónde quería llevar esta nueva etapa.
Fue así que el sucesor de SIS (Soft is Strong) y BEAUTIFUL CHAOS llegó, no sin antes un poco de drama. Apenas una semana antes del lanzamiento, Sophia anunció que se tomaría una pausa de las actividades del grupo para priorizar su bienestar, convirtiéndose en la segunda integrante en apartarse temporalmente de sus compromisos. Su ausencia terminó marcando inevitablemente la llegada de WILD y su respectivo documental, KATSEYE: WILD HEARTS.
El proyecto está compuesto por cinco canciones: los sencillos promocionales ‘PINKY UP’ y ‘Animal’ —con los que comienza el disco— y tres temas nuevos. Tras ambos aparece ‘Hootie Fruitti’, un híbrido entre phonk brasileño y hyperpop que es, seguramente, lo más arriesgado a lo que se atreve la agrupación. Letras deliberadamente graciosas y superficiales, fragmentos ocasionales en portugués y un ritmo que por momentos recuerda a Jennifer Lopez completan un corte divertido y vibrante, que amplía los horizontes del grupo.
‘Bel Air’ y ‘That Way’, últimas del disco, regresan a ese pop retro planteado en ‘Animal’. La primera tiene un aspecto más cercano al pop de la década de 2010, esto debido a que originalmente fue escrita por Charli XCX para su segundo álbum de estudio, SUCKER, aunque finalmente fue descartada. Su sonido tiene un carácter más luminoso y nostálgico, mientras que ‘That Way’ se atreve a algo más sensual, dejando que el bajo y las guitarras lleven buena parte del pulso de la canción. La diferencia también se extiende a sus historias. Frente al tono más introspectivo de ‘Bel Air’, que se adentra en una relación que sus protagonistas saben que no tendrá futuro, ‘That Way’ encuentra una energía más juguetona y sexy, estableciendo un contraste interesante para cerrar el viaje sonoro del trabajo.
WILD deja claro que KATSEYE todavía tiene mucho terreno por explorar. El EP amplía el repertorio sonoro del grupo, suma nuevas referencias a una propuesta que ya se había mostrado capaz de moverse entre distintos géneros y confirma que sus integrantes pueden asumir diferentes facetas sin perder su capacidad para sorprender. En ese sentido, la variedad juega a su favor: hay curiosidad, riesgo y una voluntad evidente de no quedarse en la fórmula que las llevó hasta aquí.
Pero esa misma amplitud también termina exponiendo una de las grandes deudas de KATSEYE. Después de tres EP, WILD todavía no termina de responder cuál es el sonido que pertenece exclusivamente al grupo. Algunas de las primeras críticas al proyecto han apuntado precisamente a esa falta de una identidad plenamente definida donde más que consolidar una personalidad artística, la agrupación parece continuar probando personajes, géneros y referencias en busca de un lugar propio. Quizás esa búsqueda sea todavía parte natural de su crecimiento, pero a estas alturas también empieza a sentirse como una pregunta que el grupo deberá responder más temprano que tarde.
Este proyecto demuestra que KATSEYE puede ser muchas cosas; lo que todavía está por descubrir es qué significa, exactamente, ser KATSEYE.
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Luigi Mangione se declaró culpable de los cargos de acoso con resultado de muerte de Brian Thompson, CEO de UnitedHealthcare en una audiencia que se llevó a cabo dentro de una corte federal ubicada en New York City el viernes 14 de agosto de 2026.
Los abogados del acusado le notificaron a la jueza, Margaret Garnett, que su cliente estaba dispuesto a declararse culpable de los dos cargos de acoso que se le imputaban en la acusación federal. Cuando la magistrada le preguntó directamente si estaba dispuesto a declararse culpable, Mangione respondió: “Sí”.
“Viajé a Nueva York con la intención de matar a Brian Thmonpson. Le disparé y murió. Comprendí que lo que hice era ilegal”, declaró.
“Tras años de sufrir dolor de espalda y de intentar navegar el sistema de seguros médicos”, se enteró de la conferencia anual de inversionistas de UnitedHealthcare en Nueva York. Consultó el evento en Internet. Se hizo pasar por un inversor, gestor de un capital de 58 mil millones de dólares, y envió correos electrónicos al liderazgo de la compañía para obtener información sobre el lugar donde se celebraría el evento.
“A diferencia de mis interacciones anteriores con [las aseguradoras], recibí una respuesta en menos de una hora”, dijo Mangione. Además, añadió que utilizó una impresora 3D para fabricar una pistola y un silenciador.
Antes de dar su discurso, el presunto magnicida fue juramentado y le realizaron una serie de preguntas sobre su estado mental, si había tomado algún medicamento recientemente, bajo el cuidado de algún médico o profesional de la salud mental. Indicó que Indicó que se encontraba lúcido antes de declararse culpable de los dos cargos: un cargo de acoso interestatal con resultado de muerte y un cargo de acoso mediante el uso de instalaciones interestatales con resultado de muerte.
Garnett le explicó a Mangione la gravedad de su posible sentencia, señalando que ambos cargos conllevan una pena máxima de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, además de posibles multas. La togada explicó que tendría que cumplir al menos el 85% de su condena. Posteriormente, la magistrada fijó la fecha de la sentencia para el 18 de diciembre.
Después de confirmar que no se había llegado a ningún acuerdo con Mangione y que este realizó una declaración de culpabilidad abierta, el gobierno federal afirmó que considera que debería cumplir una pena de entre 292 y 365 meses, aproximadamente entre 24 y 30 años de prisión. Garnett recalcó que decidirá su sentencia basándose en su propia valoración independiente y en lo que considere razonable.
Al finalizar la audiencia, de nuevo se le preguntó formalmente cómo se declaraba ante los dos cargos que se le imputaban, a lo que respondió: “Culpable”. La jueza aceptó su declaración.
El magnicidio de Thompson sucedió el 4 de diciembre de 2024 en el centro de Manhattan, un crimen que estremeció a la nación y suscitó debates sobre la industria de los seguros de salud en Estados Unidos. Las balas que utilizó tenían grabadas las palabras “delay” [demora], “deny” [negar] y “depose” [destituir], recordatorios de las frases utilizadas por los críticos. Pasaron cinco días de persecución a nivel nacional donde las imágenes del asesinato y fotos del sospechoso se difundieron por televisión y redes sociales.
Durante una rueda de prensa después de la audiencia, los funcionarios públicos enviaron sus condolencias a la familia de Thompson, mientras criticaban a quienes glorificaron a Mangione. “El acusado cometió este asesinato en un intento de llamar la atención pública sobre su aversión a ciertos negocios. No obstante, vivimos en una sociedad civilizada gobernada por las leyes. Debatimos, discrepamos, protestamos. No cometemos asesinatos. Bajo ninguna queja, creencia política o causa ideológica se justificará el asesinato”, argumentó el fiscal federal Jamie McDonald. La jefa de policía de Nueva York, Jessica Tisch, añadió: “Aquellos que idolatran a Luigi Mangione, les digo esto: la violencia no es una causa, el asesinato no es un mensaje, y un asesino no es un héroe”.
El nativo de Baltimore ya había sido acusado de asesinato con arma de fuego, delito que conllevaba una posible pena de muerte. Sin embargo, ese cargo federal y otro relacionado con armas de fuego fueron retirados en enero. Su juicio federal se programó para enero de 2027, mientras que el juicio estatal por asesinato se llevaría a cabo el 8 de septiembre de este año.
Se desató controversia sobre si el juicio estatal de Nueva York o el federal se llevaría a cabo primero. Enfrenta un cargo de asesinato en segundo grado el estado de Nueva York, así como cargos por posesión de armas. En septiembre de 2025, enfrentó cargos de terrorismo que fueron desestimados por falta de pruebas que cumplan con los requisitos establecidos por la ley. Además, enfrenta cargos por falsificación y posesión de armas de fuego en Pensilvania, donde fue arrestado en un McDonald’s de Altoona el 9 de diciembre de 2024. Antes del viernes se había declarado inocente de todos los cargos estatales y federales en su contra.
Después de declararse culpable frente a un tribunal federal, Karen Friedman Agnifilo y el resto de su equipo legal presentaron una moción para dar de baja al caso estatal por asesinato, argumentando “double jeopardy” [doble incriminación en español, principio legal que establece que ninguna persona puede ser juzgada dos veces por el mismo crimen]. Alegan que los dos procesos judiciales violan su derecho al debido proceso.
El juicio por asesinato en el estado de Nueva York está programado para comenzar este septiembre. La fiscalía del distrito de Manhattan emitió un comunicado acerca de la declaración de culpabilidad federal del acusado, “Nos anima que la familia del Sr. Thompson haya recibido una respuesta el día de hoy. Si bien la sentencia federal está pendiente, estamos preparados para litigar las mociones de la defensa. La fiscalía del distrito de Manhattan mantiene su compromiso de conseguir la justicia para el Sr. Thompson y su familia”, estableció el mensaje.
Una fuente cercana a la situación le recalcó a ROLLING STONE que la fiscalía no tiene intención de abandonar el proceso judicial contra Mangione hasta que se conozca la sentencia que Garnett dicte en el tribunal federal.
La familia Thompson también emitió un comunicado, “La declaración de culpabilidad de hoy representa un paso importante hacia la justicia para Brian y para nuestra familia. Si bien nada aliviará el dolor de su pérdida, agradecemos que el sistema de justicia federal haya responsabilizado a la persona que cometió este acto atroz. Ahora esperamos que el tribunal garantice que la sentencia refleje la gravedad de este delito. Somos conscientes de que aún quedan procesos adicionales por ejecutar en Nueva York y Pensilvania. Seguiremos buscando la justicia que Brian merece”.
Historia en desarrollo. Traducción en español actualizada hasta las 2:18 p.m. (hora de Colombia)
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Un vistazo rápido por el retrovisor reveló que el pasado de John Carpenter le estaba dando alcance… literalmente. Corría el año 2016 en Atenas. Carpenter —el influyente guionista, director y músico— acababa de terminar una actuación en la que interpretó temas inquietantes, dominados por los sintetizadores, que había compuesto para sus películas Halloween, Escape from New York y The Fog, además de piezas instrumentales originales de estilo darkwave, junto a su «banda»: su hijo Cody y su ahijado Daniel Davies. Fue entonces cuando unos faros de luz tenue rasgaron la oscuridad tras ellos en la carretera. El vehículo se fue acercando progresivamente hasta que Carpenter pudo distinguir el modelo: un Plymouth Fury de 1958 color rojo otoñal, idéntico al feroz automóvil protagonista de Christine, la adaptación de la obra de Stephen King que Carpenter dirigió en 1982.
«Corríamos para salvar la vida», recuerda Carpenter, de 78 años, con un tono que denota cierta perplejidad. «No sabíamos si era amigo o enemigo». El cineasta, vestido de azul marino y luciendo un blanco bigote estilo Fu Manchú, está sentado entre su hijo y Davies durante una entrevista por Zoom desde su casa de Los Ángeles. Habla con un estilo campechano y una seriedad impasible, y a menudo ofrece respuestas lacónicas y evasivas («Claro» o «No hablemos de eso»), pero se anima al describir el enfrentamiento con aquel conductor amenazante, que al parecer era un fanático ferviente.
«Por fin se acerca y se detiene, y yo le digo: “Oye, no hagas esto“», cuenta Carpenter. «Él no se daba cuenta de que podíamos percibir como algo peligroso que nos persiguiera de esa manera. Había pensado: “Vaya, sería divertido hacer esto. Les gustaría”. Era un buen tipo, pero a la vez un idiota».
Tal es el legado de John Carpenter, el santo patrón del cine slasher, quien en los últimos años ha asumido el título de maestro del terror. Hace casi medio siglo reinventó el género con Halloween (1978) —película que convirtió a Michael Myers en el arquetipo de los asesinos enmascarados del cine— y, desde entonces, el género nunca volvió a ser el mismo. Incluso cuando incursionó en otros géneros, como el cine de acción (Assault on Precinct 13, Big Trouble in Little China), la ciencia ficción (The Thing, Starman) o el biopic musical (un telefilme sobre Elvis Presley de 1979), su obra siempre conservó un sello distintivo: una sensación inefable de tensión y distensión, combinada con una acción precisa y planos generales que evocaban agorafobia.
«No importaba qué películas hiciera; podías verlas y reconocer de inmediato que eran de John Carpenter», afirma Kurt Russell, protagonista de La cosa (The Thing), 1997: Rescate en Nueva York (Escape From New York) y otros filmes del director. «Son muy pocos los directores de los que se puede decir algo así».
AUNQUE CARPENTER NO ha dirigido ninguna película desde The Ward (2010), sigue muy vinculado al mundo del terror. Precisamente esta semana ha lanzado una especie de obra doble: una truculenta novela gráfica y su correspondiente banda sonora, ambas tituladas Cathedral.
El cómic se basa en un sueño vívido que tuvo —algo inédito en su faceta narrativa—, en el que descendía en ascensor a través de infiernos dantescos situados bajo una iglesia para enfrentarse a un demonio. Para la novela, pulió la historia y la centró en una mujer llamada Christine que busca vengar la muerte de su padre, a quien el demonio había destripado. «Probablemente yo sea la chica [de la historia]», comenta. «O eso, o yo era la criatura, el señor del inframundo. Puede que fuera él».
La banda sonora que acompaña a la obra mantiene ese sonido gélido y dominado por los sintetizadores que él inició con sus propias composiciones cinematográficas en los años setenta y que ha venido desarrollando en una serie de álbumes desde el primer lanzamiento de la banda, Lost Themes (2015). Sin embargo, en esta ocasión hay una mayor influencia del heavy metal —más guitarras, más batería, más órgano de iglesia, más actitud— para complementar la sombría historia de Cathedral. Él espera que la gente escuche el álbum mientras lee el cómic.
«Estos álbumes han supuesto una segunda carrera en mi vida», comenta Carpenter sobre su trabajo en el trío musical, que lleva simplemente su nombre. «Es una alegría publicar discos y salir de gira. Hay mucha menos tensión y presión que al dirigir una película».
Dicho esto, Carpenter consideró inicialmente desarrollar Cathedral como película. Él y Davies incluso barajaron nombres de actores que podrían protagonizarla. Sin embargo, Carpenter optó por la vía más económica: crear una novela gráfica. «Si alguien me dijera ahora mismo: “Tengo aquí 200 millones de dólares, ¿quieres hacer una película de esto?”, tal vez diría que sí», comenta. Como nadie lo hizo, aceptó una realidad ineludible: «Costaría bastante más de cien millones, y ya soy mayor y no quiero trabajar tanto», afirma. «Además, es mucho más divertido hacer música que dirigir películas».
La editorial responsable de la novela gráfica es Storm King Comics, el sello dirigido por Sandy King, esposa y colaboradora habitual de Carpenter. Ella se entusiasmó con el proyecto de Cathedral de su marido porque contaba con una historia lineal y él tenía la idea original de acompañarla con un álbum musical. Aunque él sostiene que este lanzamiento conjunto de cómic y álbum es el primero de su clase, artistas como Alice Cooper, Wayne Shorter y RZA ya lo habían hecho anteriormente. No obstante, ellos no contaban con los artistas visuales de King para dar vida a la obra (uno dibujó el mundo superior que rodea la catedral; otro, el infierno situado bajo ella) ni con una historia de John Carpenter que contar.
«Hay algo en las historias que John escribe o elige que te hace preguntarte quién eres cuando te enfrentas al horror», dice King. «Creo que eso es lo que hace único todo lo que hace, ya sea una comedia como Big Trouble in Little China o Starman —donde [la actriz Karen Allen] debe aceptar que un alienígena ha adoptado la forma de su difunto marido— o Snake Plissken [de las películas de Escape]. Se preguntan: “¿Quién eres?”. Creo que esa pregunta también resuena en el personaje de Christine [en Cathedral]: ¿quién eres y qué estás dispuesta a hacer tras ver a tu padre convertido en una masa informe, como una pasta de carne? ¿Y qué es este demonio?».
AUNQUE LA PASIÓN de Carpenter por el cine haya podido disminuir, su entusiasmo por la música de Cathedral es palpable. Afirma no sentir ningún vínculo con sus grandes éxitos, compuestos con sintetizadores porque era una opción «barata y rápida». De hecho, ha encargado a Cody interpretar en los conciertos el amenazador tema de Halloween en compás de 5/4 —un ritmo que le enseñó su padre, profesor de música—. «No tengo ningún vínculo emocional con ella», comenta. «Me siento mucho más unido emocionalmente al material nuevo, a Cathedral».
No obstante, ha crecido de forma constante un grupo de seguidores que valora toda la obra musical de Carpenter. «Siéntate en una habitación a oscuras, escucha el tema de Halloween e intenta no mearte encima cuando, de repente, alguien te ponga la mano en el hombro», comenta Joe Hill, exitoso novelista de terror. (Hill, hijo de Stephen King, añade que la obra de Carpenter inspiró su primer libro, Heart-Shaped Box, y que imaginó a Russell —colaborador habitual del director— como el protagonista de la historia: el músico de death metal Judas Coyne).

«El hecho de que John sea músico y provenga de una familia con una sólida formación musical es fundamental para entender quién es John Carpenter como cineasta», afirma Russell. «Recuerdo haber escuchado aquel sonido —una mezcla perfecta entre el estilo del wéstern y una sonoridad futurista— para Escape from New York; era tan nítido y tan distintivo… Y era bueno. Realmente bueno. Era, por así decirlo, el mundo de Snake».
En 2019, cuando Rolling Stone consultó a compositores y aficionados al cine de terror para elaborar una lista de las mejores bandas sonoras del género, las partituras de Carpenter para Halloween y Halloween III ocuparon los dos primeros puestos; también se incluyeron las bandas sonoras de Christine y la de The Thing, compuesta por Ennio Morricone.
«Cuando empecé a publicar música de forma profesional, la gente me preguntaba por la influencia de Carpenter en mí», comenta el productor de hip-hop El-P, integrante del dúo Run the Jewels. «Esas conversaciones, de hecho, me llevaron a mirar atrás y darme cuenta de que él creaba toda esa música —minimalista, siniestra, amenazante y misteriosa— que se infiltraba en mi mente e hizo que sus películas cobraran tanta importancia para mí. Esos tonos y paisajes sonoros, con sus líneas de sintetizador crudas y sus cajas de ritmos, se convirtieron en uno de los pilares de mi estilo de producción».
Thomas Bangalter, exmiembro de Daft Punk, también afirma que el legado de Carpenter es «inmenso» en el cine, la música electrónica y la cultura pop en general. «Para mí, su influencia en Daft Punk o en parte de mi obra en solitario resulta ahora palpable al echar la vista atrás», comenta Bangalter, citando algunas de sus propias bandas sonoras y canciones: «las líneas de bajo oscuras y palpitantes de la banda sonora de Tron: Legacy, los arpegios retorcidos y los acordes disonantes de la banda sonora original de Irreversible, y las siniestras frases de lavado de cerebro que se escuchan tras el robot en el videoclip de “Technologic”».
Carpenter empezó a tomarse en serio su faceta de músico hace poco más de una década, cuando él y Cody comenzaron a experimentar con teclados y el programa Logic Pro en los ratos libres que dejaban los videojuegos. King, siempre atenta, contrató a un abogado especializado en música que cerró el contrato discográfico de su marido. Poco después se sumó Davies, y aquellos primeros bocetos se transformaron en las canciones de Lost Themes. La música evocaba la angustia y la frialdad de las bandas sonoras de Carpenter, pero con arreglos más sólidos y reforzados por la guitarra de Davies. Los temas no eran meros bocetos —como suele ocurrir en la mayoría de los álbumes de bandas sonoras—, sino canciones completas.
Aunque el nombre de Carpenter aparece en la portada, el grupo afirma que la composición es un proceso democrático. «Nuestros roles se solapan, así que no es que una sola persona se encargue de una tarea específica», comenta Cody. «Todos aportamos al trabajo de los demás».
Han seguido publicando álbumes de la serie Lost Themes —con secuelas lanzadas en 2016, 2021 y 2024—, pero la verdadera sorpresa en la carrera de Carpenter llegó cuando él y sus compañeros de banda aceptaron componer la música de Halloween, el reinicio de 2018 dirigido por David Gordon Green para la maltrecha y sangrienta franquicia de Michael Myers, que ya cuenta con 13 películas (de las cuales Carpenter solo dirigió una).
También compusieron la música para las secuelas de Green, así como para la adaptación de 2022 de la novela de Stephen King Firestarter, realizada por el cineasta Keith Thomas; una película que el propio Carpenter podría haber dirigido en los años ochenta si La cosa (The Thing) —hoy considerada una de las mejores películas de todos los tiempos— no hubiera fracasado en taquilla. («Así son las cosas», comenta sobre aquel revés).
Esos álbumes de bandas sonoras son lo más cerca que Carpenter ha estado de la industria cinematográfica en los últimos 16 años. En Hollywood, tu valor depende de tu última película y, lamentablemente, The Ward fue un fracaso. A lo largo de dos entrevistas, Carpenter repite que no ha cerrado la puerta al cine, pero que la tarea más ardua es conseguir financiación para una película.
En un momento dado, le pregunto si consideraría hacer una película de Cathedral con IA para ahorrar dinero. «Si alguien viniera y me lo propusiera [hacer una película con IA], sin duda lo consideraría», afirma. «No voy a cerrarme a nada. Pero claro, tengo sentimientos encontrados respecto a la IA». Más adelante, comenta que le impresiona el realismo que muestran algunas de las películas generadas por IA que ha visto. Entonces, ¿haría una película así? «Claro que sí», responde, y añade: «¿Tienes dinero?».
Carpenter dice que ha estado «muy cerca» de rodar otra película, pero «es algo que va y viene; siempre surge algún motivo por el que al final no lo hago». Aun así, descarta con ironía la idea de sentir resentimiento hacia la industria cinematográfica, a pesar de las veces que esta le ha hecho daño.
¿Siempre ha sido tan zen? «¡Ni hablar!», responde con brusquedad. «Ahora soy mayor. No siempre he sido así. Con la edad te vuelves más tranquilo y sabio».
Hoy en día, le gusta jugar a videojuegos, ver baloncesto y leer las noticias. No le gusta ver sus propias películas. «De vez en cuando enciendo la televisión y ahí están, y pienso: “Venga ya… ¿en qué estaba pensando?”», comenta. Aunque admite que siente predilección por The Thing y Halloween.

«No soy un artista que vive de la nostalgia», dice King. «Lo peor es cuando los fans dicen: “Pero ¿por qué no haces otra de Halloween?”. Pues que se joda Halloween. ¿Cuántas de esas necesitas?».
La segunda vez que hablo con Carpenter, él está solo y viendo por televisión la celebración de la victoria de los Knicks. Su pasión por el baloncesto supera con creces su interés por autopromocionarse, por lo que a menudo interrumpe mis preguntas para narrar lo que ocurre en el desfile que se celebra a pocos kilómetros al sur de la sede de Rolling Stone en Nueva York («Aquí hay más imágenes de tu equipo y confeti cayendo, y neoyorquinos alzando el puño, gritando y volviéndose locos»). Del mismo modo, durante una entrevista para Rolling Stone en 2018, le interesaba más despotricar contra la audiencia de confirmación de Brett Kavanaugh que se emitía por televisión que hablar de la banda sonora que compuso para el reinicio de la saga Halloween. Pero todo eso parece formar parte de su proceso creativo, ya que la actualidad ha servido en ocasiones de fuente de inspiración para sus ideas.
Recuerda cómo They Live (1988) —película en la que un desafortunado obrero de la construcción (Roddy Piper) descubre que el gobierno está dirigido por alienígenas empeñados en dividir a ricos y pobres— se inspiró al observar la puesta en práctica de la «Reaganomics». «Hay que entender algo sobre They Live», dice. «Aquello era un documental. Sigue ocurriendo ahora mismo. Nunca ha cambiado».
Pero las películas más premonitorias que realizó fueron Escape from New York (1981) y su secuela, Escape from L.A. (1996), en las que la gente vive bajo un régimen fascista. En una escena de Escape from L.A., un personaje explica por qué está en prisión: «Era musulmana en Dakota del Sur. De repente, lo convirtieron en delito».
«Bueno, creo que el fascismo goza de buena salud en todas partes, algo que me sorprende», comenta Carpenter hoy en día. Luego añade: «Pero el escenario de Escape from New York no se hizo realidad, así que pueden estar tranquilos». Vuelve a centrar su atención en el televisor. «Hoy su equipo de baloncesto recorre la Avenida de los Campeones, así que eso todavía no se lo han quitado».
Con tantas tramas posibles circulando por ahí, tal vez Carpenter encuentre la combinación perfecta entre una narrativa única —como Cathedral— y un inversor que disponga de los millones necesarios para convertir la idea en una película. King comenta que hay en marcha una serie de televisión para Amazon vinculada a Carpenter, la cual se anunciará más adelante; sin embargo, Carpenter no quiere hablar de nada en concreto.
«Estamos trabajando en un nuevo álbum y en una nueva aventura», afirma. «Esta vez no es un sueño, y no puedo decirte nada más al respecto».
¿Será una novela gráfica? «No te lo voy a decir», responde. «Podría serlo».
¿Será música heavy metal? —Eso tampoco te lo voy a decir.
Y dicho esto, Carpenter se levanta y se dirige a otra habitación donde puede ver el desfile en paz.
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El Bogotá Music Market, BOmm, llega a su decimoquinta edición con un cambio que marca una nueva etapa para la plataforma creada por la Cámara de Comercio de Bogotá: por primera vez, su programación artística incluirá proyectos internacionales. Después de quince años dedicados a conectar y proyectar la música colombiana, el mercado amplía su radio de acción y busca consolidar a Bogotá como un punto de encuentro cada vez más relevante para la industria musical de América Latina y el mundo.
La edición de 2026 se realizará del 8 al 11 de septiembre y desplegará su programación entre el Teatro Colón, la Cámara de Comercio de Bogotá en Salitre, Proyecto Kinder y Casa Spotify, además de más de 15 espacios para las tradicionales Noches BOmm en diferentes zonas de la ciudad. La propuesta volverá a reunir música en vivo, ruedas de negocios, conferencias, encuentros profesionales y showcases, en una programación que contempla más de 120 actividades.
Pero más allá de las cifras, el movimiento de esta edición está en su apertura. El BOmm ha funcionado durante años como una plataforma para preparar, conectar y acompañar a los artistas y profesionales colombianos antes de ponerlos frente a la industria. Ahora, esa conversación comienza a ser de doble vía: no solo se trata de llevar la música del país hacia otros territorios, sino de traer al mundo a Bogotá para que las conexiones ocurran desde aquí.
La Conferencia BOmm 2026 tendrá entre sus principales discusiones el negocio de los catálogos y los activos musicales, con conversaciones sobre valoración, compraventa, licenciamiento y sincronización de repertorios. También habrá un bloque dedicado al derecho de autor y las regalías, atravesado por la reciente Ley de la Música en Colombia y por debates alrededor de la relación entre las regalías fonográficas y autorales.
El streaming, los datos y la inteligencia artificial también ocuparán un lugar importante en la agenda. Spotify participará en actividades sobre la distribución de regalías y el desarrollo de artistas, mientras otros encuentros pondrán sobre la mesa el uso de herramientas de inteligencia artificial y la lectura de datos para entender mejor la relación entre una canción, su audiencia y las estrategias que hoy acompañan su circulación.
Uno de los ejes más internacionales de la programación estará relacionado con el booking, los festivales y los circuitos de música en vivo. Profesionales vinculados con Les Escales de Saint-Nazaire, Electric Castle, North Sea Jazz Festival, Way Out West, Primavera Sound, Copenhell y otros espacios de distintas partes del mundo participarán en conversaciones y encuentros con profesionales de la región. La pregunta de fondo será cada vez más relevante para los artistas latinoamericanos: qué están buscando los programadores internacionales y cómo se están transformando los caminos para circular entre territorios y escenas.
La agenda también abrirá espacio para conversaciones que conectan la música con otros lenguajes. Habrá actividades sobre marcas y construcción de experiencias en vivo, accesibilidad, diseño visual y videojuegos, incluyendo encuentros dedicados a la curaduría musical y al diseño sonoro para este último universo.
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La memoria musical colombiana tendrá, además, un lugar importante en esta edición. A propósito de los 30 años de Rock al Parque, BOmm reunirá a Nicolás y Los Fumadores, Diamante Eléctrico y 1280 Almas para hablar sobre el legado de una escena y su permanencia en el tiempo. La programación incluirá también conversaciones sobre la música de Cien años de soledad, el sonido del rap colombiano y sesiones de escucha alrededor de archivos, sellos independientes y proyectos que dialogan con distintas capas de la historia musical del país.
Entre los invitados internacionales destacados aparecen figuras como Eduardo Cabra, Liza Richardson, supervisora musical y Head of Music de Amazon MGM Studios; Jamar Chess, de Sunflower Entertainment; Kat Dahlia; Jennifer Cardini; Elena Barreras, de Primavera Sound, y Simon Harvey, cofundador de Reactional Music. Una selección que refleja la intención de una edición que quiere ampliar las conversaciones del mercado y poner en contacto a la industria local con distintas experiencias y modelos de trabajo.
A quince años de su creación, el BOmm parece estar planteándose una pregunta distinta sobre su propio lugar en el mapa. La música colombiana sigue siendo uno de sus principales motores, pero la edición de 2026 propone que Bogotá también pueda convertirse en el lugar al que llegan artistas, profesionales e ideas para encontrarse. Del 8 al 11 de septiembre, la ciudad volverá a ser escenario de esas conversaciones, ahora con una vocación más abierta y una mirada puesta en las conexiones que pueden construirse desde aquí.
La acreditación para el BOmm 2026 será gratuita y estará disponible para profesionales de la industria, público general y fans interesados en asistir a la conferencia, los showcases y las Noches BOmm. El registro general abrirá el 24 de agosto y los detalles de la programación y los invitados se anunciarán progresivamente a través de los canales oficiales del evento.
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Uber-prolific Australian band King Gizzard & the Lizard Wizard has released nearly 30 albums since its 2012 debut — in other words, the band isn’t known for the drawn-out studio perfectionism that often stymies musicians.
But with Alien Metal, its 28th studio album — and first in 14 months, an eternity in the Gizzverse – King Gizzard did something out of character: It took its time.
And with good reason. Out today (Aug. 14), Alien Metal is arguably the biggest swing in a catalog full of them, as the sextet best known for wild, garage-meets-psych-rock ditched its guitars in favor of a hulking Eurorack, a type of modular synthesizer developed in the ’90s that all of its members could play simultaneously. The band began trotting the rig out for “rave shows” in late 2024, and affectionately named it Nathan; after a quiet touring year, it returns to the road, presumably with Nathan in tow, for its second annual Field of Vision camping festival outside of Denver this weekend, and four New York City shows later this month.
Alien Metal isn’t completely without precedent in King Gizzard’s catalog — the band has been incorporating electronic sounds into its music for the last several years, including on the 2023 electropop album The Silver Cord — but with the album’s pummeling, high-BPM tracks, King Gizzard ventures further onto the dance floor than it ever has.
According to the band’s Stu Mackenzie, as King Gizzard’s members began to conceive the album, they thought, “We’ve already done a few [electronic] things which were interesting to us. Let’s lean into the tropes a little bit more with this one — but also, let’s see if we can create something that feels like we made it, and that feels like it has its own DNA.”
That forced King Gizzard to operate well beyond its comfort zone, and helps to explain the patience making the album required. “We definitely scrapped more material for this record than we ever have, which was not something we expected to do,” Mackenzie, 35, says over Zoom from his native Melbourne. “It needed to congeal — it needed to set.”
Still, the band held onto its aggressively DIY ethos for Alien Metal, with its members modding out the Eurorack themselves and recording their experiments in their own Melbourne warehouse studio space, with “rats running along the floor and s–t.” As Mackenzie puts it, “We’ve just been doing this s–t ourselves, man. This is some f–king truly mad scientist, making explosions in the bathtub-type stuff.”
But while King Gizzard recorded the album over “a good couple years,” true to form, the restlessly creative band worked on several other projects concurrently. “Whole records were formulated and thought of and expanded on and recorded — and, you know, completely abandoned,” he reveals. “Maybe they’ll turn into something eventually.”
Plus, Alien Metal might not be as dissimilar from King Gizzard’s other output, anyway. “There are certain parallels with a lot of the heavy metal stuff we’ve done to techno, and to some of the more krautrock-ish, hypnotic, longer stuff that we’ve done,” Mackenzie says. “Maybe there is a thread with King Gizz and dance music that isn’t so far away.”
You and King Gizzard have been dabbling with dance music in recent years, from The Silver Cord to your “rave tours” with Nathan the Eurorack, to Mango Sticky Rice, the batch of modular ambient recordings you made on your own and released late last year. How did all these strands coalesce and inform Alien Metal?
King Gizz has been experimenting with electronic music in certain capacities for quite a long time, whether that was what we were doing with Silver Cord or whether it was what we were doing in a different way with 2021’s Butterfly 3000 [and its companion set of remixes Butterfly 3001], or with the rave tours, or [2022’s] Made in Timeland. Certain things that we’ve done have felt, to varying degrees, [like] “rock band making electronic music,” which is not like something that I think is even bad — it’s actually something that I think is quite interesting. But it is not what we were trying to do with this record. And it meant that this record needed more development than we thought it would.
It’s quite challenging to write songs, in the traditional sense, with this equipment, and I don’t think it’s what it’s good at or built for, but that therefore became interesting [to us]. Trying to figure out how to do six-person improvisational electronic music with [this] hardware — all the Eurorack stuff with f–king patch cables on the outside, just nightmare tech stuff — is all wrapped into the story as much as any of the [band’s prior] recording projects are.
That context is what we arrived at Alien Metal with. It’s like, “What are we doing here with this record?” That’s something that we are always trying to find when making a record: What’s its sort of personality, you know? That’s why naming a record can be so powerful early on, because you stop calling it “it” and you start calling it Alien Metal. It takes on its personality, and you start to follow its footsteps. You start to follow its rhythm.
So you named it before you were finished with it?
We don’t always [do that], but we usually do. It actually helps, at least me, with finishing things, because you have a North Star. You have a purpose, and it makes the decision-making a little easier.
When it comes to writing, what limitations did this equipment present, compared to your typical instrumentation — and how did those limitations open up new creative possibilities?
With the hardware stuff and the Eurorack stuff, it’s not so much about limitations as it’s endless. It’s actually insane how many sounds you can get out of these boxes. It’s f–king amazing, and if you’re creative about the patch you’re making, you can do truly wild s–t. That is a big challenge in the sense of what kind of sounds you want to work with. We had to spend time figuring out what we were wanting to do that was exciting to us, and that involved a lot of learning. Like, this s–t is some mad scientist s–t. But it’s cool. I feel like I understand music in a different way — and I certainly understand voltage in a different way. And math, there’s a lot of math in this stuff too, and some science.
The other thing that’s quite interesting about it is this format, the Eurorack, it’s like the patch cables on the outside, you build modules and you piece together a synth or voices or whatever — but everyone makes something different, and I can understand my patch, but I can’t necessarily rationalize why any of the other guys made the patch that they did. It’s this window into someone’s creative process. It’s actually a super visual window, with all the cables hanging out on the outside. I’ve fallen in love with that as just an expression in itself.
King Gizzard is still doing rock shows. What has the cross-pollination been like? How, if at all, has this impacted how you view your guitar-based music?
It’s made me have a different kind of appreciation for the guitar, and also acoustic or unsynthesized, organic instruments. With this patch-from-scratch mentality of Eurorack stuff, you have to build everything from the ground up. To make something resemble even a bassline is a lot of patching, and then it might actually sound quite boring, and then you hear somebody play a bass guitar through an amp, and you’re like, “Man, that sounds awesome!” You just pluck an acoustic guitar string and listen to the decay and the way it fills the room…
I think about sound now in a way that I didn’t think about sound [before]. I thought about music, and notes and melody and harmony and stuff. But it forces you to think about things at a much more rudimentary level, because ultimately all this thing is doing is sending voltages to things. You just have to think about it on a more atomic level, a more cellular level, a more granular level.
What are the biggest dance touchstones for you and the rest of the band?
If you asked [bandmate] Joey [Walker] this question, he would like be so excited, and he would want to tell you about everything that had a big impact on his life. I would love to give you such a deep answer, but the honest truth is, for me, my entry point is as much the equipment as anything. I’ve just become obsessed with this format of synthesizer and thinking about sound in this new way — and that’s what I listen to. I get home, and when my kids go to bed, I turn on my synth, and I’m just trying to understand why when I plug the jack into this socket, it does this, and why when I plug the jack into the socket next to it, it does that.
One aspect that hasn’t changed here compared to some of your previous albums is the world-building: There’s references to an “astral blacksmith” and a “mortician,” and one song’s lyrics declare, “We don’t wish death — but we will kill for the steel.” What can you tell me about the lore of Alien Metal?
I would love to get into this s–t. But do you know what? I’ve found that recently, over the last couple of years, I say things I don’t even agree with. I would hope that people can experience this album at face value — or dig in. That’s my hope here. The lyrics don’t have to be the centerpoint, either.
This is the third straight year with only one new King Gizzard album, compared to some years in the past where you’ve released anywhere from two to five projects. Last year’s Phantom Island was an ambitious orchestral project, with a corresponding orchestral tour. Are you settling into a less frequent release schedule — and what’s the next frontier you want to conquer?
We’ve got two sort of ideas. Not even ideas, but we have two records that are like three-quarters finished at the moment, which is a bit silly and does happen sometimes. We definitely have slowed down in finishing records. If you had have asked me this when I was younger, like in my mid-twenties, I probably would have had a bit more fire; I was more desperately ambitious, maybe. I’m happy to let things take their needed amount of time, at the moment. That might be one record a year right now; maybe there’ll be a couple in quick succession coming up. I don’t know. There was a stretch, toward the start of King Gizz records, where we were doing two a year. We weren’t thinking about it super hard, but if one wasn’t done, we’d just f–king make one. As you get older, doing stuff like that is harder.
Your touring schedule is more limited this year compared to previous years, but you’re celebrating the release of Alien Metal with your second annual Field of Vision festival outside of Denver, and you’re heading to New York City later this month for a run of four shows. What can you share about those gigs, and what’s next for the band’s touring?
There was something about the last Field of Vision that was just so special on so many levels. It felt magical, it felt unreal, in a lot of ways. So yeah, excited to get back there. Next year, we are also returning to more of a normal, busy touring schedule. But this year we have been quiet on the touring level — besides a bit of COVID period there, it’s got to be the quietest that we’ve ever been. We’ve been busy with life, and also just making music. We’ve been on home soil a lot lately, which is cool. Family, life — the ship of life doesn’t stop sailing.
Life’s a party when you’re living in paradise. That’s the bassline according to Peking Duk, the duo of Adam Hyde and Reuben Styles, which has been dropping electronic bangers for more than decade and which, on Friday (Aug. 14), blew open the gates to Paradise, their debut album.
Good things and long waits, well, they’re fused at the hip. Paradise arrives with an array of guest talent, from Killer Mike, Rico Nasty, Phantogram, to Aussie singer and songwriter Matt Corby, and is three years in the making.
At the top of the 14-song collection, the familiar voice of Jack Thompson, the legendary actor and activist who led a slew of classic films in the ‘70s and ‘80s and presented to the world one of the enduring images of the hard-partying, and equally progressive, Australian bloke.
The lads got the surprise of their young lives when, in their teens, met Thompson in Hyde’s mother’s kitchen. “My mom’s got some friends in strange places. And Jack Thompson seems to be one of them,” he quips.
Another familiar sound, the Roland TB-303, the match that lit the ‘90s rave scene, drops in on the track, appropriately titled “Jack Thompson,” and the adventure in Paradise begins.
The production pair can’t be blamed for being idle. Or slack on output. Hyde recently completed the latest cycle as his alter-ego, the party-animal pop star Keli Holiday, a project that yielded an ARIA Award (best video for “Dancing2”), a domestic top 3 album for Capital Fiction (his second solo effort), and tour dates across North America, the United Kingdom and Europe. Styles has been on the road, too, with Y.O.G.A. (You’re Only Great Always), his own solo project that drips in outlaw country spirit and after-hours rave energy.
“Coming back to Peking Duk,” says Hyde in a late-evening chat with Billboard at a pub in Paddington, central Sydney, “it makes us feel like, especially once we started working on the album, that we’re just f—ing kids again. We don’t know what we’re doing. There’s no expectation or pressure.”
The two mates got to work on Paradise as life began returning to a new-normal post-pandemic. The duo had parted ways after a lengthy relationship with Sony Music and struck a new deal with Virgin Music, a label-partnership type arrangement that leaves creative control in Peking Duk’s hands. “We just did a bit of a reset,” says Styles. “We’ve been doing singles for 16 years now, we’ve never done an album. And we started to cook from absolutely nowhere. It felt like fun.”
“Fun” could be Hyde and Styles’ middle names. In August 2024, the lads were front and center of a buzzy cultural moment when they headlined a carpark rave at a Bunnings outlet in Melbourne, the Australian home improvements chain. Two years earlier, they teamed with KFC for a one-off menu item. It was called the Peking Cluck Burger.
The lads met at a skate park in their hometown, Canberra, a town that has produced some of the Australia’s hottest acts of late, including Genesis Owusu and Teen Jesus And The Jean Teasers.
“All of our core memories were formed in our town,” Hyde reflects. “Growing up in Canberra, it really was paradise. It’s awesome living for every single f—ing moment.”
Peking Duk completed their first aerial move with the 2014 single “High” featuring Nicole Millar, which crashed the top 10 on the ARIA Chart (peaking at No. 5), bagged an ARIA for best dance release and came in at No. 2 on triple j’s Hottest 100 countdown. They partnered with SAFIA on followup “Take Me Over,” and with Styalz and Swedish electro-pop act Elliphant for 2016’s “Stranger,” which collected song of the year at the ARIAs.
With this new project, Hyde and Styles went with a new approach in the studio. These two seasoned professionals competed. “It was like a video game. Like Mario Kart. Who’s gonna f—ng win?,” recounts Hyde. “Leaning into each other’s strengths on this record has been the growth of us as humans.”
Styles describes the creative process as like working a ball of putty, and “making this weird little f—ing gremlin. It was like, you f—ing make his nose. I’ll make the eyes, and then let’s jam on the hat.”
That teamwork results in a joyful collection. A party, even, with touches of Avalanches, soul and small-hour vibes.
Hyde has the last word. “We knew all that we really cared about was just making a f—ing sick album,” he says. “There were a couple of exciting distractions along the way. But nothing was more exciting than just being idiots in the studio, just fumbling around with 303s and just getting lost in the music.”
Stream Paradise below.
Tame Impala and Steve Lacy both enjoy chart splashes in Australia this week, thanks to everyone’s favorite webslinger, Spider-Man.
Kevin Parker’s Tame Impala bags a new peak on the ARIA Singles Chart with “Loser” (via Columbia/Sony), re-entering at No. 11, well up on its No. 95 best from 2025.
“Loser,” the first song lifted from Tame Impala’s fifth album, Deadbeat, gets a superheroic lift from its appearance in Spider-Man: Brand New Day. Meanwhile, Deadbeat track “Dracula” dips 16-18 on the latest chart, published Friday, Aug. 14.
Thanks to the latest adventures of Peter Parker, Steve Lacy’s third album, Oh Yeah? (Sony Music) rises 34-17, and its title track opens at No. 25 on the ARIA Singles Chart, for the top new release. “Oh Yeah” is also synced to the new Spidey film, which this week becomes the fastest to hit $700 million at the U.S. box office. Internationally, Spider-Man: Brand New Day adds $1.108 billion to leapfrog Spider-Man: No Way Home ($1.106 billion) as Sony Pictures’ biggest film ever overseas, according to The Hollywood Reporter.
At the summit of the latest ARIA Singles Chart is Ella Langley’s “Choosin’ Texas” (Sony), which enters a 10th week at No 1. Another U.S. country artist is making her presence felt on the singles frame, Stella Lefty, whose “Boston” (Atlantic/Warner) enters the top 10 for the very first time, rallying 11-8.
Over on the ARIA Albums Chart, Olivia Rodrigo’s You Seem Pretty Sad For A Girl So In Love (Geffen/Universal) reclaims top spot for a fifth non-consecutive week.
The top debutant is Stray Kids with their EP This & That (Republic/Inertia), new at No. 3. The K-pop act, which features Australian duo Felix and Bangchan, now boast nine appearances in the top 20, including three No. 2s with 5-Star (in 2023), Rock-Star (2023) and Ate (2024).
California artist Role Model (real name: Tucker Pillsbury) bags a career best appearance on the ARIA Chart with Chuck Timely & The Hourglass (Interscope/Universal), his third release. It’s new at No. 4.
Close behind, homegrown country artist Casey Barnes achieves his own career-best and first top 10 spot with MADE FOR THIS (CMI). It’s new at No. 6 on the all-genres chart.
Also impacting the tally for the first time are releases from German electronic-rock band Electric Callboy (Tanzneid at No. 11 via Century Media/Sony), Melbourne duo Bachelor Girl (No. 34 with a reimagined version Waiting For The Day via Xelon), Cold Chisel songwriter Don Walker (Love Songs at No. 41 via MGM), and Western Australia-born indie singer Rowena Wise (Bad Things Feel Good at No. 44 via Remote Control).
Billboard’s Friday Music Guide serves as a handy guide to New Music Friday’s most essential releases each week — the key music that everyone will be talking about today, and that will be dominating playlists this weekend and beyond.
Last week, we featured Karol G, Role Model, FLO, Stray Kids and more.
This week, three is the magic number: indie-rocker Phoebe Bridgers releases her highly-anticipated third album, Lost Weekend; KATSEYE drops its third EP; and Ayra Starr shares her third album as well… plus much more. Check out all of this week’s picks below:
Phoebe Bridgers, Lost Weekend
After Phoebe Bridgers performed a semi-impromptu, highly in-demand, phone-free show at New York’s Madison Square Garden in early June, it was clear something was coming. And just a few weeks later, that hunch was confirmed when the indie-rockstar announced her first solo album in six years, Lost Weekend. Across its 16 tracks, “the album fluctuates between grief and elation, agitation and contentment, as Bridgers sings like someone who has loved and lost — and still has something to lose,” writes Billboard‘s Christine Werthman for the album’s tracks ranked. Surely, it’s the perfect album to get lost in this weekend. — LYNDSEY HAVENS
KATSEYE, WILD
Despite this girl group’s ongoing lineup changes (with Manon and Sophia both on mental health breaks), one thing is certain: KATSEYE brings the energy. Its third EP, WILD (out on HYBE x Geffen Records) is packed with high-impact, hard-hitting tracks like single “Pinky Up” and focus track “Hootie Frutti.” Meanwhile, sassier songs like single “Animal” and “That Way” slow it down — but just a bit. As a release for the EP states, “the project captures the feeling of a wild ride fueled by growth and transformation” and marks the start of a new “electrifying new era” for the now foursome. — L.H.
Troye Sivan, “She’s the Best”
Troye Sivan is back — and not only with a new single. The pop singer’s low-toned “She’s the Best” — about all the qualities, expected and less so, of a particular person that wows him — serves as the lead single and title track of his fourth album, out Oct. 9 on Interscope. “She’s the Best is a painting that captures my life in all of its moods and colours,” Sivan said in a statement. “It explores the high-octane highs of the last few years, and the solitude and longing that sat underneath. It’s chaotic, layered, organic, troubled and alive. It feels like the truest and most creative version of myself I’ve ever shared. At some point along the way I realised: the only constant in my life keeping me somewhat sane has not been the work, or the men, but the feminine. Thank god for them.” — L.H.
Ayra Starr, STARRGIRL
Nigerian Afropop sensation Ayra Starr is back with STARRGIRL, her third studio album and first full-length effort since 2024’s The Year I Turned 21. The new 16-track set — which includes the Grammy-nominated, Wizkid-assisted “Gimme Dat” — expands the 24-year-old’s sonic foundation with more pronounced notes of dance and R&B. Effortlessly fostering synergy with Leon Thomas, kwn and ZAYN (as well as Danny Ocean on a Latin remix of fan-favorite “Hot Body”), Ayra Starr spends her latest LP proving she can dominate in any lane her heart desires. — KYLE DENIS
Jorja Smith, “I Lied, You Lied”
Ahead of her third album releasing next week, English singer-songwriter Jorja Smith is sharing one more single to preview the set. “I Lied, You Lied,” is a heart-racing track in both its uneven production and the story she tells that essentially details a race to see whose lie will come to the surface first. Yet, only a voice as smooth and serene as Jorja’s can manage to sound totally unbothered through it all. — L.H.
Johnny Young, the ARIA Hall of Fame-inducted singer, songwriter and bandleader who ushered in generations of Australian artists through his long-running TV series, Young Talent Time, has died following a brief battle with pancreatic cancer. He was 79.
Born Johnny de Jong in Rotterdam, The Netherlands, Young migrated with his family when he was a youngster, setting up home in Perth, Western Australia. He began his career in music as a disc jockey, then struck gold as a teen idol, and as a bandleader with The Strangers. Young had a national smash with the double A-sided single featuring “Step Back” and “Cara Lyn.”
He was a natural in front of the cameras, and it was through the medium of TV that Young would become a household name, initially as host of the Go Show, and later with his own primetime show Young Talent Time.
A year-long stint in London during the swinging ‘60s didn’t pan out for Young. On his return to Australia, he pivoted into songwriting, penning “The Real Thing” for Russell Morris, and contributing works for The Seekers, Herman’s Hermits and others.
At the turn of a new decade, Young launched a weekly TV format that would reach into the lives of millions of Australians – and change the lives of many youngsters.
Young Talent Time first aired April 24, 1971, and would become one of the country’s longest running TV programs, airing for 18 seasons until 1988, with a reboot in 2012. A total of 819 episodes beamed out. A reunion show was taped in 2023 to celebrate its 52nd anniversary.
“The whole feel of Young Talent Time was based on the love that I had for the Mickey Mouse Club,” he said of the beloved show that he created, hosted and produced.
With its joyful mix of music, dance, fun and friendship, the show gave a platform to a young Tina Arena, Dannii Minogue, Debra Byrne, Jamie Redfern, Jane Scali, Sally Boyden, Karen Knowles, Philip Gould and many others.
Arena was on hand to induct Young into the ARIA Hall of Fame in 2011, a class that included John Williamson, Models, The Loved Ones and The Church.
“I cast my mind back to when I was a little girl, and you were there for me,” she said of Young, who was visibly holding back tears from his table, “teaching, nurturing, supporting, protecting, mentoring and always smiling.” She added, “You supported me like a father would his daughter, and you took me through some of the greatest moments of my childhood. Even when the road wasn’t easy for you.”
In his now-legendary speech, the Church frontman Steve Kilbey gave a shout out to Young from the stage, and reenacted to the room the music man’s enthusiastic straight-armed clap whilst singing “Cara Lyn.”
Even veteran rockers liked Johnny Young.
Prime minister Anthony Albanese said Young gave “the gift of joy” to Australia. “A wonderful singer in his own right, he established himself in our homes and our hearts as the genial and generous host of Young Talent Time, the launchpad for an incredible new generation of entertainers,” he writes. “How lucky we were to have him. May he rest in peace.”
Minogue considers Young a man who “holds a place in so many hearts,” she writes, “and today my heart is broken.”
The pop artist’s social post continues, “He has so many achievements from his music and TV career, pop writing and releases, and family entertainment on our televisions. For me, this is where my career started, and generations of Aussies hold Young Talent Time and the song ‘All My Loving’ so fondly in their memories. His show brought 17 years of colour, choreography, sequins, music and smiles to our Saturday nights.
“My heart goes out to his family and to his YTT family. From cast, crew and every Johnny Young Talent School member, this is a very sad ‘Goodnight Australia.’”
The Young Talent Time collection is preserved as an artifact of Australian history and pop culture as part of the National Film and Sound Archive.