Hace dos décadas, después de años siendo parte de Zurdok y Vaquero, Chetes decidió emprender su propio camino al lanzar Blanco Fácil, su primer disco como solista. A pesar del paso el tiempo, el álbum sigue sintiéndose actual gracias a su sonido y letras atemporales, así como a la fuerte conexión que todavía tiene con el público, tanto con aquellos que escucharon el proyecto cuando se estrenó como nuevas generaciones que lo han adoptado hasta apropiarse de él.
Para celebrar estos 20 años de Blanco Fácil, el cantautor regiomontano reestrenó el material con todas sus canciones remasterizadas y cuatro versiones nuevas de algunos de sus temas más icónicos junto a grandes voces del panorama musical actual: Majo Aguilar, Natalia Jiménez, Denisse Guerrero y Vivir Quintana.
En el marco de la celebración, Chetes se reunió con ROLLING STONE en Español para hablar sobre lo que significó el disco para su carrera, recordar cómo escribió algunos de sus mayores éxitos, compartir cómo logró reconectar con su versión de hace 20 años en esta nueva etapa y mucho más.
¿Qué significa Blanco Fácil para la carrera de Chetes?
Es un disco que cambió todo realmente. Es mi primer disco de solista y me dio mucho éxito comercial y también éxito en cuanto a crítica. Cambió muchísimo mi carrera porque antes de eso yo venía de Zurdok, que es un grupo que en su momento no fue tan entendido. Empezó a agarrar un poco más de fans con el paso del tiempo. Pero en ese momento, cuando estaba haciendo Blanco Fácil, Zurdok apenas empezaba a conectar con los fans.
Blanco Fácil fue un álbum que por primera vez llegó mucho más lejos, incluso a otros países. La música conectó de forma contundente en cuanto a radio, en cuanto a lo que causó en la calle, en el mundo real. Se sentía que la gente conectaba con las canciones y de forma inmediata se sintió que fue muy bien recibido.
No es que estuviera nervioso en el momento de sacarlo, sí sentía que era un blanco fácil, por eso le puse así al disco. Sentía que iba a ser criticado porque venía de Zurdok y de Vaquero. Es más común hoy en día, pero en ese entonces era raro ver solistas que también estuvieran en bandas.
Fue un antes y después, realmente. Me pude expresar realmente como lo que soy, con temas más personales, errores, más directo y más enfocado a la música que me gusta a mí, la música que me gustaba en ese entonces. Es un disco muy personal.
El sonido del álbum es muy distinto al de Zurdok y Vaquero. ¿Cómo surgen estas ganas de explorar géneros diferentes a los que tocabas en estos dos proyectos?
Fue el hambre de explorar, de querer hacer cosas nuevas. Me acuerdo que, por ejemplo, una rola que se llama ‘Poco A Poco’, que fue una de las más importantes del disco, la propuse para Vaquero, pero no encajaba muy bien.
Yo venía con otras influencias también. En ese entonces estaba escuchando mucho a Electric Light Orchestra, el disco Zoom, y quería hacer algo similar, melódico, y ya no encajaba mucho con Vaquero. También tenía otra canción que había hecho para una película y que no se usó, ‘El Sonido De Tu Voz’, que era en formato de trío y después grabé con arreglo de mariachi. Como era un disco de solista, decía, “Ya puedo realmente expresar lo que quiero sin discutirlo con otros integrantes de mariachi”.
En sí estaba en un momento muy padre. Estaba por casarme también y estaba a punto de comenzar mi vida ya como adulto. Fue un disco que me cambió, que tenía muy buena vibra y esperanza.

Hablando de ‘El Sonido De Tu Voz’, creo que cuando la gente vio tu disco solista, nunca se imaginó que fuera a tener una canción con esos arreglos de mariachi y donde las trompetas tuvieran un papel principal. ¿Cómo fue el proceso para componerla?
Era para una película que no me acuerdo cómo se llamaba, pero estaba involucrado en el proyecto John Leguizamo. Estaba aquí en Monterrey hablando con varias bandas. No me acuerdo cómo era el proyecto, pero era una rola tipo mexicana. De hecho lo conocí. Vino a Monterrey y fue al ensayo de Vaquero. Después hice la canción y no se usó.
Ya cuando estaba haciendo Blanco Fácil, me faltaban rolas para el disco. Dije, “Tengo esta canción que no se usó para la película”, y la agarré. Dije, “Ahora la voy a explotar, la voy a hacer todavía más grande”, y fue cuando hablé con Potro Farías, que en paz descanse. Dije, “A ver si me ayuda a hacer un arreglo de mariachi”, y le gustó mucho la idea.
Siempre me gusta tener una rola que se salga un poquito del concepto general del álbum para que sea una especie de sorpresa y esta rola cumplía con eso. Después, ya que salió el disco, sí fue algo polémica porque muchos fans me decían, “¿Qué te crees? ¿Te crees Luis Miguel?” Mucha gente no entendía lo que estaba haciendo, pero con el paso del tiempo fue agarrando público y ahora se convirtió en una de las canciones más escuchadas del disco y me da mucho gusto porque yo creo que es distinta pero bonita.
Y ahora salió una nueva versión que tiene a Majo Aguilar como invitada. ¿Cómo surge esta idea de incorporarla?
Cuando estábamos por relanzar Blanco Fácil, estábamos pensando qué más podíamos hacer y salió la idea de hacer unas nuevas versiones de algunos temas. Como ya conocía a Majo de hace un par de años y he venido siguiendo su carrera —y también como fan de cómo canta—, decidí invitarla. Le mandé la rola, le gustó mucho y de ahí se armó esa conexión para hacerla.
Después, ya que hicimos la mezcla, salió la idea de invitar a más chicas porque en esos días me empezó a seguir Natalia Jiménez. Dije, “Qué buena onda que me empiece a seguir, le voy a escribir a ver si le parece la idea de grabar ‘Completamente’”. Le gustó, y dije, “Sería bueno que fueran puras chicas para que sea diferente el sonido de estas versiones”.
Fue una cosa muy natural y realmente creo que todo se dio porque encaja muy bien con la música que se está haciendo en México hoy en día, donde es mucho más aceptado hacer este nuevo mariachi combinado con otras cosas. Es una mezcla diferente y creo que queda muy bien.

Y el público de todas las chicas que forman parte de la reedición del disco —Vivir Quintana, Natalia Jiménez, Majo Aguilar y Denisse Guerrero—, es muy distinto al tuyo. ¿Sientes que, a raíz de estas nuevas versiones, más gente se ha acercado a tu música?
Creo que sí porque cuando pensamos en esta estrategia para relanzar Blanco Fácil de forma digna y que estuvieran contentos los fans originales, también estaba buscando ese tipo de duetos que me llevan a otro público y creo que se logró muy bien porque lo están escuchando muchísimo. Eso me indica que una nueva generación está conectando con el álbum.
Muchas felicidades por el éxito que ha logrado el disco. ¿Cómo fue el proceso de grabación de estos nuevos duetos? ¿Regrabaste algo o trabajaron sobre las pistas originales?
No regrabé nada. Quería que fuera el mismo sonido para darle gusto a los fans, pero sí quería incorporar a estas cantantes y remezclar las rolas, darles un balance distinto, más moderno. Pero no regrabé nada. La idea era hacer esta remasterizada en alta definición, que tuviera más cuerpo, que tuviera más impacto, sin cambiar la esencia original del disco. En este caso, pueden escuchar la original y pueden escuchar esta versión nueva.
Después de dos décadas, el disco sigue conectando muy fuerte tanto con la gente que lo escuchó en su momento como con nuevas generaciones que lo comienzan a adoptar. ¿Qué es lo que crees que ha hecho que la gente se mantenga tan conectada con este proyecto?
Creo que se debe a varias cosas. Una es que los temas son universales, que hablan del amor, del desamor, de buena vibra, de cosas personales, temas con los que la gente se puede sentir conectada, como ‘Completamente’, que es una rola que aspira a que uno se acepte a como es y no estarse quejando de los defectos. Creo que la gente se puede identificar con eso. O en una rola como ‘Regresa’, que habla del desamor, de estar esperando a que regrese esa persona querida o alguien que falleció. O ‘Camino A Casa’, que es sobre querer regresar a tus raíces.
A su vez, creo que está producido en una forma muy clásica. No está saturado de efectos o sonidos digitales. Está todo interpretado con puro instrumento real en el estudio. Todo es totalmente natural y esos tipos de sonidos tienden a no envejecer. Ese tipo de decisiones que se tomaron en ese momento creo que le ayudaron mucho a que, con el paso del tiempo, siga sonando actual.
Ahora que hablabas de ‘Completamente’, es sin duda el sencillo por excelencia del proyecto y la canción que la gente más ha escuchado. ¿Te acuerdas de cómo surgió?
Estaba haciendo los demos y era mucho más tranquilo. Era una balada con un piano y es una de las rolas que ya no tuve tiempo de producir tanto. Al principio, la hice como una balada con piano y, para mí, era una canción más. Me acuerdo cuando la compuse y se me hacía que era una buena rola, que estaba bonita. No se me hizo tan importante en ese momento, pero cuando se la enseñé a la disquera, me dijeron, “Esta rola es un sencillo”, y se la enseñaba amigos y me decían que era la más comercial, y nada más decía, “¡Qué chido!”, pero no me daba cuenta.
Todo el mundo le daba importancia, pero para mí era una canción más. Pero empezamos a probarla de diferentes maneras: más rápida, más rockera, más lenta, más balada, y se llegó a un punto medio. Fue una buena combinación.
Es una rola que, de alguna forma, es comercial, pero tiene muchos tonos y cambia a cada rato. No es el sencillo que uno esperaría. Fue una de las últimas canciones que hice para el álbum y es una de mis rolas más queridas, no tanto porque me gusta a mí sino porque conectó con la gente.

Cuando salió este disco, tenías 26 años. El público con el que conectó en aquel entonces también era bastante joven. Pasaron dos décadas y tanto tú como tu audiencia han madurado juntos. ¿Crees que para tu público ha cambiado el significado de alguna de las canciones del disco?
Yo creo que sí, uno va encontrando el diferente significado de las cosas. Creo que la esencia permanece, pero siempre las rolas tienden a tomar otro sentido con el paso del tiempo. Y creo que por eso es bueno dejar que no sean tan directas, que sean un poco más abiertas para que puedan tomar un rumbo distinto.
Todo va cambiando de significado y obviamente todos vamos creciendo y vamos a aprendiendo muchísimo en la vida. Pero, de alguna forma, siento que esa parte del niño interno sigue en mí, me sigo sintiendo igual, por eso sigo conectando con esos temas. Hay rolas muy inocentes, como una rola que se llama ‘Se Fue El Dolor, que tiene una parte que dice, “Dale a tu propia vida / Un poco de alegría / Más vale tu sonrisa / Que todo lo que digas”. Y hay de repente cosas muy tiernas en el disco, que ahorita igual y no tiraría por ese camino.
Estaba bonito saber que en ese entonces estaba pensando de esa manera y que todo lo veía de una forma un poquito más optimista, por decirlo así. Pero sigo siendo algo optimista todavía, inocente y por eso conecto con el álbum.
Todos vamos cambiando y la idea con la música es hacer que conecte buena vibra y que sea para todo el público, para gente más grande, para gente joven y para todo tipo de público.
Volviste a escuchar todas estas canciones y con ello reviviste recuerdos, memorias, lo que estabas pensando en esa época. ¿Cómo fue ese proceso de volver a conectar con el Chetes de hace 20 años?
Sigo tocando en vivo muchas de esas rolas en vivo y nunca las he dejado de tocar porque la gente las pide muchísimo. Hay álbumes en los que haces la gira y de pronto ya terminas tocando después una o dos rolas nada más. Pero Blanco Fácil siempre ha estado en mi repertorio y ha sido un disco que ha estado muy cercano a mí siempre.
Obviamente te echas un clavado en esa época y te da mucha nostalgia al ver cómo estabas en ese entonces y te transportas a ese momento y vuelves a experimentar lo que sentías. Es muy bonito, pero creo que lo que está padre de esto es que realmente tengo la fortuna de siempre haber hecho la música que a mí me gusta y que es mía. De alguna manera sigo conectando con eso. Todo lo que está ahí es parte de mí. Esa parte nunca se fue y es exactamente lo que estaba sintiendo en ese momento.
El paso del tiempo es algo que siempre ha estado en mí y en mis rolas. Siempre he sido muy nostálgico en ese sentido. Veo fotos viejas y me emociono mucho, hasta lloro.

También el público ha tenido oportunidad de reconectar con este disco. ¿Qué te han dicho sobre el relanzamiento?
Veo muchísimo entusiasmo. Me habían estado preguntando muchísimo, “¿Cuándo lo vas a relanzar?”, y ahorita me llegan fotos todos los días de gente con el disco, las tornamesas girando y con la portada. Me encanta ver eso, que la gente se toma el tiempo de primero comprarlo y de escucharlo y luego tomarle fotos y compartirlo. Es algo muy bonito porque uno hace la música precisamente para tratar de que tenga una conexión con alguien y que no sea olvidada; que no sea algo que se esfuma en el aire. Y el ver cómo la gente aprecia tu trabajo y que lo tienen guardado en sus casas en formato físico, en vinilo y que la gente lo sigue escuchando también en plataformas es algo increíble para mí. Es mi mayor premio.
Me gustaría aprovechar esta oportunidad para preguntarte por tu futuro. ¿Qué sigue en la carrera de Chetes?
Estoy muy prendido con varios proyectos. Este año lancé música para una película que se llama Sobriedad, me estás matando, que estuvo en los cines y ahora está en plataformas. Ya estoy trabajando también en componer el nuevo disco, con música nueva, tengo también por ahí y varias propuestas de producir otros artistas. También vienen por ahí varios proyectos con mis bandas anteriores, Zurdok y Vaquero.
Me encanta hacer música, me encanta estar activo haciendo lo que me gusta, así que estoy agradecido con la gente que me sigue apoyando y que sigue estando atenta a lo que estoy haciendo y haciendo todo esto posible para que pueda seguir haciendo lo que me gusta.
Al haber estado este último tiempo reviviendo todas estas memorias y teniendo tan presente lo que fue Blanco Fácil, ¿crees que el sonido de este álbum debut va a influenciar estas nuevas rolas?
Le diste en el clavo porque justo eso sucede cuando tú te empapas, por ejemplo, con el espíritu de Blanco Fácil. Lo primero que pensé es que estaría bien chido regresar a grabar a Nashville. Ya hablé con Ken Coomer, el productor que hizo este álbum y Efecto Dominó y tenemos la intención de volver a trabajar juntos. Obviamente eso no es que queramos hacer Blanco Fácil 2, sino que queremos reconectar con estas cosas chidas.
Me siento como con el mismo espíritu con el que me sentía cuando hice Blanco Fácil y sí influye todo. Me siento reconectado con ese momento. A veces uno se olvida de quién es. No es que te olvides de dónde vienes, sino que hay demasiada información en lo que estás haciendo, así que es padre también revisitar el pasado, ver tus raíces y reconectar con esa parte tuya para encaminarte a lo que eres. En este caso, siento que me sirvió mucho reconectar con Blanco Fácil para recordar por qué hago esto.
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Kylian Mbappé volvió a ser protagonista fuera de la cancha, esta vez no por sus goles, sino por su respuesta ante una serie de comentarios racistas dirigidos en su contra. El capitán de la selección francesa condenó públicamente a la senadora paraguaya Celeste Amarilla, quien publicó mensajes ofensivos en redes sociales después de la eliminación de Paraguay ante Francia en el Mundial 2026.
La controversia comenzó luego del encuentro de octavos de final, donde Francia venció 1-0 a Paraguay con un penal convertido por Mbappé. Tras el resultado, Amarilla realizó varias publicaciones con ataques hacia el delantero, haciendo referencia a su origen y utilizando expresiones racistas que fueron ampliamente rechazadas.
El jugador francés decidió responder directamente a través de sus redes sociales. “Usted es una mujer despreciable e indigna de su cargo. Usted no representa a Paraguay, ese país que ha demostrado pasión y honor a lo largo de toda la competición”, escribió Mbappé en un mensaje dirigido a la senadora.
El futbolista también lamentó que la polémica terminara desviando la atención del desempeño de la selección paraguaya en el torneo. “Por su imprudencia y su racismo descarado, el mundo entero ya ha olvidado el recorrido y el esfuerzo histórico que sus jugadores lograron durante este Mundial”, añadió.
La situación no tardó en escalar más allá del deporte. La Federación Francesa de Fútbol anunció que llevaría el caso ante las autoridades, calificando los comentarios como inaceptables. La fiscalía de París abrió una investigación por insulto público agravado e incitación al odio o a la violencia tras la denuncia presentada por el organismo.
El Gobierno de Paraguay también se pronunció y rechazó las declaraciones de Amarilla, señalando que sus palabras no representan los valores del país. Desde Francia, distintas figuras públicas respaldaron al delantero y destacaron la necesidad de combatir los discursos discriminatorios dentro y fuera del deporte.
Mbappé cerró su respuesta con un mensaje contundente contra el racismo: “Nunca permitiré que personas como ella tengan libertad para propagar su odio y su racismo por todo el mundo”.
El episodio vuelve a poner sobre la mesa una problemática recurrente en el fútbol internacional: los ataques racistas contra jugadores y la responsabilidad de instituciones, aficionados y figuras públicas para evitar que estos discursos encuentren espacio dentro del deporte.
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“Quiere volar, quiere volar”, gritó la afición mexicana, y la Selección abrió las alas para llegar más alto de lo que muchos imaginaban. No creíamos mucho en ellos, pero nos sorprendieron. Sí, otra vez nos quedamos en octavos, pero esta vez hubo algo distinto. Al fin pudimos vivir cinco partidos. México tuvo una participación histórica, dejó recuerdos que se van a quedar guardados por mucho tiempo, pasó una eternidad sin recibir gol y ganó todos sus partidos hasta que llegó el último golpe. Fue un golpe fuerte, de esos que duelen y tardan en sanar, pero no caímos por knockout. México no se fue sin una pelea digna.
El mundial nos recordó que somos más los buenos que los malos. Son más los que se unen para señalar a quien lanza cerveza a otros aficionados en el estadio que quienes lamentablemente lo hacen. Son más los que abrazan, los que cantan, los que celebran con desconocidos, los que hacen de un partido una fiesta. Hace mucho que no nos ilusionábamos todos juntos de una manera tan bonita. Hacía mucho que no nos atrevíamos a preguntar: ¿y sí sí?
El mundial acercó a personas que nunca habían sentido la pasión por el futbol y que, por primera vez, entendieron lo que significa vivirlo así. Gente que quizá no creció esperando un partido o gritando un gol, pero que en estos días pudo entender un poco mejor a quienes cargan esa emoción desde niños. Por unos días, el futbol dejó de ser solo de los futboleros y se volvió de todos.
Algunos momentos nos hicieron derramar lágrimas al mismo tiempo. Ver a Guillermo Ochoa jugar una vez más con la Selección en el Azteca, el estadio en el que debutó, fue un momento emotivo para muchos. Después de tantos años y tantos momentos en los que agradecimos tenerlo en el arco durante los mundiales, como cuando nos salvó contra el poder de Brasil o cuando le atajó un penal a Lewandowski.
Esta Selección volvió a reunir a grupos de amigos que ya no se juntaban como antes. Los partidos fueron la excusa para volver a verse. Sacó a millones de personas a bailar a la calle, nos hizo gritar goles, abrazar extraños (y lanzarlos al aire) y sentir que, por un momento, todos estábamos de acuerdo en algo. Nos unió en un rugido que no sonó solamente en el Estadio Ciudad de México (sigámoslo llamando Azteca), sino en todo el país. También nos unió en el duelo por las personas que perdieron la vida durante los festejos. Hay que decirlo. Esta justa mundialista también mostró un lado oscuro de esa pasión mexicana que, a veces, no viene acompañada de razón ni cuidado.
En lo futbolístico, México encontró algo que no tenía desde hace tiempo: un futuro. Con Rafa Márquez al mando, emociona imaginar lo que puede venir para una Selección que se siente más unida que nunca. Se les ve riendo, jugando juntos, dando vueltas agarrados de las manos como niños chiquitos, disfrutando el proceso. Y eso también se nota en la cancha. Ilusiona pensar en la evolución de este equipo y en lo que puede pasar con varios de sus jugadores. Morita, por ejemplo, tiene todo para convertirse en uno de los grandes ídolos del futbol mexicano.
También nos recordó que un mexicano nace donde quiere. Quiñones llegó a esta Selección cargando dudas, críticas y preguntas sobre su lugar después de naturalizarse mexicano, pero terminó respondiendo en la cancha. Sus goles lo pusieron en la historia como uno de los grandes anotadores mexicanos en Mundiales, pero su determinación demostró que es más mexicano que el mole. Hizo que muchos de los que cuestionaron su llamado tuvieran que arrepentirse, retractarse y aceptar que también se puede defender una camiseta con amor aunque no se haya nacido con ella.
Además recordamos y demostramos que podemos ser grandes anfitriones. Que podemos recibir a personas de todas las nacionalidades y volverlas un poco mexicanas con un abrazo, una risa, una canción o lanzándolos al aire (una práctica algo arriesgada).
La emoción nos unió cantando ‘Hasta que te conocí‘ de Juan Gabriel y ‘Aquí no es así‘ de Caifanes. No dudo que, dentro de unos años, cuando vuelvan a sonar esas canciones, se nos va a enchinar la piel pensando en estos días.
México quería volar y así lo hizo. Y aunque volvió al piso antes de lo que queríamos, no lo hizo de golpe, lo hizo cayendo con estilo y dignidad. Nos vamos con la cabeza en alto. Nos vamos con memorias, con orgullo y con una mirada brillante hacia lo que viene como país, como Selección y como una sociedad que, por unos días, volvió a sentirse unida.
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El Mundial anda a todo vapor, solo faltan los enfrentamientos entre Suiza y Colombia para definir los cuartos de final. Historias inolvidables como el milagro de Cabo Verde, la espectacular victoria noruega contra el equipo brasileño y la controversial decisión de la FIFA para anular la tarjeta roja para EUA a petición de Donald Trump. Además de la locura y los momentos que trae la época del Mundial, cada cuatro años trae a la luz los mejores futbolistas del mundo.
Las trayectorias y biografías de estos protagonistas incluyen más de un hobby que parece fuera de lugar. Esto incluye jugadores que tienen talentos musicales secretos, o que han cultivado carreras de trabajo nocturno como cantantes, raperos y músicos.
Obvio, la conexión entre el fútbol y la música no es nada nuevo. Los temazos más grandes del mundo han nacido gracias al deporte (desde ‘Cup of Life’ de Ricky Martin hasta ‘Waka Waka’ de Shakira). Pelé, la leyenda brasileña, se desempeñó como cantautor en su tiempo libre y sacó canciones hasta que cumplió 80 años. El defensor croata, Slaven Bilić, quien jugó en el Mundial, también formó parte de la banda de heavy metal Rawbau. Incluso John Barnes, quien hizo historia como el primer jugador afro que representó a Inglaterra en un partido de la Copa del Mundo de 1986, era rapero e hizo algunas apariciones especiales en himnos oficiales de equipos, incluyendo ‘World in Motion’ de New Order de la campaña de la FIFA de 1990.
Aquí hay algunos jugadores del 2026 quienes mantienen viva la conexión entre el fútbol y la música a través de sus propias carreras y aficiones como artistas.
Rafael Leão, Portugal
El delantero portugués lleva jugando al fútbol desde niño y se unió al club francés Lille antes de firmar un contrato de cinco años con el AC Milan. En la selección portuguesa, ha sido un jugador fiable, pero entre grandes partidos, ha perseguido sus sueños musicales como Way 45, rapeando y cantando con una mezcla de R&B, hip-hop y lo-fi trap. “Siempre hubo música en mi casa mientras crecía”, declaró a Rolling Stone U.K. en 2023. “Mi tío era DJ y mi padre también cantaba. Todo a mi alrededor giraba en torno a la música, así que todo surgió de ahí. Siempre escuchaba hip-hop y me sentía identificado con el mensaje que transmitían sobre crecer en el barrio.”
Way 45, ha publicado tres álbumes: su debut, Beginning; My Life in Each Verse, de 2023; y 12:12 que salió el año pasado. Muchas de sus canciones narran su infancia y crianza en un pequeño pueblo a las afueras de Lisboa, además, funciona como un mecanismo para desahogarse para este futbolista que se describe a sí mismo como una sujeto tímido. “Para mí, la música significa amor, escapar de mis problemas y encontrarme a mí mismo”, declaró en un vídeo para el AC Milan donde interpreta una de sus canciones.
Alisson Becker, Brasil
El portero brasileño, que creció en el estado sureño de Río Grande do Sul, comenzó su carrera en torneos de fútbol juvenil antes de convertirse en uno de los arqueros más reconocidos del deporte. (Cuando fichó por el Liverpool por 62,5 millones de euros en 2018, era el portero más caro de la historia).
Cuando no está en el campo, Becker también ha demostrado ser un hombre de familia tranquilo al que le gusta cantar y tocar la guitarra. Aunque no aspira a un Grammy, ha mostrado su talento en vídeos junto a otros músicos y jugadores. Se ganó a los fans cuando colaboró con el cantautor inglés Jamie Webster para una versión acústica del clásico del fútbol ‘Allez, Allez, Allez.’ Desde entonces, Becker ha compartido vídeos de sí mismo cantando el himno en el coche con su hijo y con otros jugadores. También ha publicado versiones de ‘Shallow’ de A Star Is Born y su interpretación del éxito viral ‘Dragostea Din Tei’ del grupo pop moldavo O-Zone.
Memphis Depay, Países Bajos
El jugador neerlandés, Memphis Depay, empezó a llamar la atención de los reclutadores de fútbol con tan solo ocho años, pero siempre ha sido un gran aficionado a la música y un gran amante del hip-hop estadounidense. En 2017, decidió dar el salto y aventurarse en la música, lanzando un vídeo de estilo libre titulado ‘LA Vibes’. El vídeo musical rápidamente alcanzó unas 150.000 visualizaciones en las primeras horas y también contó con la participación de su compañero de selección neerlandesa, Quincy Promes.
Desde ese acercamiento, Depay continuó sacando más música. Ha publicado varios freestyles seguidos y gran cantidad de sencillos, donde mezcla el inglés y neerlandés. Ha colaborado con el rapero neerlandés Winne, el cantante ghanés Bisa Kdei y el grupo de hip-hop neerlandés Broederliefde. Su canción ‘No Love’, que lanzó en 2020, ya cuenta con más de 20 millones de visualizaciones en YouTube. Puede que su equipo fuera eliminado del torneo de este año por Marruecos, pero Depay se ocupa con su música mientras tanto.
Luis “Lucho” Díaz, Colombia
Luis “Lucho” Díaz, jugador del Liverpool y de la selección colombiana, sorprendió al mundo hispano al aparecer en ‘El Ritmo Que Nos Une’ junto al cantante y rapero Ryan Castro. “Nos preguntaron si queríamos participar o colaborar. Por supuesto que dije que sí, porque siempre me ha atraído la música, siempre me ha gustado.” Declaró Díaz en una entrevista con Tribuna. La canción se convirtió en el himno oficial de la Selección Colombia para su participación en la Copa América 2024, y el video musical incluyó a algunos de sus compañeros.
“Vino al hotel con su equipo, montó un estudio allí y, en unos 20 o 30 minutos, grabamos nuestra parte. Así, rapidísimo, terminamos la grabación y quedó genial”, recordó Díaz.
La química entre ambos fue tan buena que también colaboraron en una segunda canción: ‘Dembow Violento’, que salió hace unas tres semanas, justo a tiempo para el Mundial.
Alphonso Davies, Canadá
Fuera de su rol en Bayern de Múnich o la selección canadiense, a Alphonso Davies le gusta escuchar música de vez en cuando. Conocedor de la música desde hace mucho tiempo, empezó a sacar freestyles y canciones durante la pandemia, demostrando su talento como rapero. Canadá fue eliminada por Marruecos en octavos de final, pero Davies explora otras facetas como artista y construye su talento mientras no juega como extremo izquierdo o centrocampista.
En 2025, lo hizo más oficial con el lanzamiento de ‘München My Throne’, una forma divertida de anunciar su renovación con el Bayern de Múnich hasta el 2023 (lleva en el equipo desde los 18 años). “Solo hacía ad libs y hablaba entre canciones”, le contó a Billboard Canada. “Pero fue una idea genial porque me encanta la música. Amo escucharla y de vez en cuando incursiono en la composición”. El tema cuenta actualmente con cerca de un millón de reproducciones.
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Chzter es una artista mexicana que empezó a hacer música en 2021 y que, desde entonces, ha ido probando distintos sonidos hasta encontrar un estilo propio. Primero se acercó al rap y al freestyle en Guadalajara, pero pronto empezó a moverse hacia el neoperreo, el reggaetón, el trap y otros géneros que le permitieron expresarse mejor.
El proyecto reúne su amor por la escritura, el humor, la moda, internet y el orgullo lésbico. Sus canciones hablan de identidad con un lenguaje directo y explícito. Con su álbum debut, sesbianlex, Chzter mezcla funk, reggaetón y dembow, y pone al centro una visión orgullosamente lésbica. Sus canciones le hablan directamente a mujeres que aman a otras mujeres, desde el deseo, el humor y un discurso que se siente genuino.
Chzter habló con ROLLING STONE en Español unos días después del lanzamiento de sesbianlex sobre el disco, sus inicios, su amor por la escritura, la música explícita, la relación de Ximena y Chzter y más. Lee la plática a continuación.
Felicidades por tu álbum debut. Siento que hoy existe cierta presión alrededor de lanzar un primer disco, ¿no? Como que tiene que tener un concepto muy marcado y funcionar casi como una carta de presentación. ¿Tú lo sentiste así?
Sí. La verdad es que no lo sentía así… hasta como tres días antes de que saliera. Ahí sí ya caí en depresión; hubo una noche en la que no dormí nada de tanto sobrepensar las cosas. Pero luego lo solté. Dije: “Ya voy a hacer mil álbumes más. La puedo cagar ahorita, es el primero”.
¿Y cómo has sentido la recepción del álbum desde que salió?
Pues muy bien, la neta. Creo que a mis fans, que es lo que más me importa, les gustó un chingo. Siento que sí les di algo que querían escuchar, incluso cosas que ya me habían pedido.
No sé, por ejemplo, hice un ‘kamazu II’ porque sabía que esa rola había conectado súper bien con ellos y les gustaba mucho. Las colaboraciones también; por ejemplo, la de RIXXIA era algo que muchos ya esperaban. Pero hubo otras, como Turbo Baby o Hello Lola, que creo que sí fueron una sorpresa.
La neta, estoy muy contenta con el álbum. Me gusta mucho el producto que entregamos y ahora solo espero que llegue a más lugares.

Qué chido. Me gustaría volver al principio para darle un poco de contexto a quienes quizá todavía no conocen tu proyecto. ¿Cómo empiezas a hacer música y cómo sientes que has evolucionado desde entonces?
Bueno, empecé a hacer música en 2021 y abrí mi Spotify ya en marzo de 2022. Todo ese primer año estuve experimentando mucho. Empecé, güey, lamentablemente, en el rap. Iba a los lugares de freestyle y todo ese pedo, que ahora me da un chingo de cringe.
Yo vivía en Guadalajara y allá, la neta, se escucha muchísimo rap en la calle. Era de que Jera MX por todos lados. Todos mis compas escuchaban eso, tenía amigos freestylers y poco a poco me empezó a interesar. Además, siempre me gustó mucho escribir; tenía compas poetas y conectaba con ese mundo. Entonces empecé haciendo boom bap y por ahí le fui dando forma a mis primeras canciones.
Pero siento que luego luego agarré el pedo. Empecé a descubrir más música y pensé: “Güey, ¿el rap qué? O sea, neta, ¿quién está escuchando puto boom bap de alguien nuevo e interesante?”. Entonces me empezó a llamar mucho la atención el neoperreo. Me gustaba ese trip, como un reggaetón más oscuro y con otra estética.
Mi tercera canción ya fue neoperreo. Saqué una rola que se llama ‘mátame marciana’ y le fue muy chido: hizo como 50 mil streams en dos días. Hasta la fecha me impresiona porque siento que siguen siendo números bastante altos. A partir de ahí me emocioné y empecé a hacer mucha más música.
Después empecé a experimentar con plug, reggaetón, trap y otros géneros. Siento que mi evolución fue muy rápida. Literal, saqué dos rolas de boom bap e inmediatamente di el salto a otras cosas. Y creo que eso siempre ha sido parte de mi esencia. Nunca me quedo en un solo lugar. Güey, soy Libra.
Entonces me aburro muy fácil o siempre me empiezan a interesar otras cosas. Pero sí, creo que estos años han sido, sobre todo, un proceso para encontrar mi sonido, mi voz y entender realmente qué es lo que me gusta hacer.
Y qué bueno que te diste cuenta de eso, porque justo siento que el rap mexicano llegó a un punto en el que se estancó muchísimo.
Llegó un punto en el que ya todo me sonaba igual. Era de que: “Güey, necesito escuchar algo que me haga sentir cosas diferentes”, ¿sabes?
Y también me interesa mucho esa parte de la escritura. Escuché que desde antes escribías para ti misma y que te interesaba mucho la poesía. ¿Cómo nació esa faceta y cómo terminó conectando con la música?
Pues es que tenía unos compas en Guadalajara que eran poetas. Todo el tiempo estaban escribiendo, me regalaban libros de poesía y todo ese pedo. Y yo siempre he sido muy buena escribiendo. Desde la escuela reprobaba casi todo, pero en letras siempre sacaba diez. Como que siempre se me dio muy bien rimar y jugar con las palabras en general.
Entonces, cuando empecé a rodearme de esa gente, me empezó a interesar muchísimo toda esta parte de la expresión. De hecho, estaba estudiando Comunicación Social porque también me llamaba mucho la atención el periodismo y todo ese mundo.
Siento que conocer a estas personas me cambió mucho la perspectiva, porque empecé a ver las letras más como una expresión artística que como algo periodístico. Fue cambiar completamente la manera en la que entendía la escritura.
Y justo en ese momento llegó la música a mi vida. Fue como: “Wow, esto existe. Puedo juntar esto que me gusta con esto que me gusta un chingo más”, ¿sabes? Desde el principio sentí que se me dio muy fácil, la neta.
También siento que mis letras han evolucionado bastante. Ahorita estoy en mi época brain rot, pero incluso ese movimiento me parece muy interesante. Creo que es mucho más profundo de lo que parece. Empecé escribiendo cosas mucho más románticas y ahora estoy en esta etapa, pero sigo pensando que tiene mucho valor. Hay cosas que parecen muy sencillas, pero al mismo tiempo son muy difíciles de hacer. Y eso también me parece interesante.

Sí, lo admiro mucho. Y justo en el disco hay una línea muy clara en torno al orgullo lésbico, al deseo y a la forma en la que hablas de las mujeres. ¿Cómo fue construir ese universo y decidir que esa identidad estuviera tan presente en el álbum?
Pues creo que, desde que empecé a hacer música, siempre le he escrito a las mujeres. Pero nunca había sido tan explícita con el orgullo lésbico. Aún así, a lo largo de mi carrera, la gente ya me ubicaba por eso, ¿no? Como: “Ah, es una morra que le canta a las mujeres”.
Y llegó un punto en el que dije: “Güey, tengo que decirlo”. Porque al mismo tiempo siempre estaba esa idea de: “Güey, no tienes que decir tan fuerte que eres lesbiana”. Yo, por ejemplo, viví mucha lesbofobia por parte de mi familia y de amigos cuando salí del clóset.
Y neta siento que ese siempre es el discurso más conservador: “Está bien que seas lesbiana, pero ¿por qué tienes que decirlo? ¿Por qué tienes que decirlo tan fuerte? ¿Por qué tienen que marchar?”. Ya sabes.
Entonces creo que, más que nada, lo hice por eso. Dije: “Güey, voy a sacar mi primer álbum y me vale verga si tengo que decir que soy lesbiana en cada canción”.
Creo que también era una forma de encontrar a mi propia manada de lobas, ¿sabes? Es mi álbum debut y quiero ir exactamente hacia dónde quiero ir. Quiero que me escuchen mujeres a las que les gusten las mujeres. Y creo que por eso dije: “Güey, ya. A la verga el cringe”.
Y cien por ciento has encontrado esa manada, ¿no? Como que alrededor de tu música se ha formado una comunidad muy bonita. Además, el reggaetón y la música urbana siempre han estado muy ligados al deseo, pero durante muchos años ese deseo fue casi exclusivamente heterosexual. Ahora cada vez hay más artistas que hablan abiertamente del deseo entre mujeres. ¿Cómo ves esa evolución y qué crees que significa que existan cada vez más referentes lésbicos dentro de la escena?
Pues creo que tiene sus cosas chidas y sus cosas no tan chidas. Por ejemplo, siento que también hubo una tendencia de morras heterosexuales hablando en sus canciones de que se besan o se dan a otras morras. O de utilizar ese discurso para satisfacer a los hombres, aunque estén hablando de relaciones entre mujeres, ¿sabes? De que: “Ay, sí, me gusta este güey y me voy a besar a su amiga enfrente de él”, ya sabes.
Ese statement también se me hace un poco nocivo. Tampoco lo veo todo en blanco y negro, porque cada quien vive su sexualidad como quiere. Existen morras bisexuales y todo eso. Pero sí creo que hubo una tendencia muy fuerte. Desde que Rosalía hizo esa canción con Tokischa, luego Anitta con no sé quién, después Zoe y así… como que hubo muchas mujeres heterosexuales hablando de cogerse morras.
Y pues sí está padre, pero también, justo como te decía, muchas veces termina cayendo en ese discurso de satisfacer a los vatos. Entonces creo que también es importante que existan mujeres lesbianas hablando de experiencias lesbianas, pero que realmente lo sean, ¿sabes? Que esa música esté dirigida para morras.
Te escuché decir en otra entrevista que existe una línea muy delgada entre lo explícito y lo que muchas personas consideran “vulgar”. ¿Dónde está esa línea para ti? ¿Hasta qué punto sientes que una canción puede ser explícita sin cruzar ese límite?
Bueno, ahora que lo pienso, incluso el término “vulgar” me suena un poco clasista, ¿no? Porque, no sé, si hay una canción en inglés que habla de sexo y usa palabras explícitas para hablar de sexo, siento que a la gente le da igual. La escuchan y dicen: “Es arte”.
Pero si lo hace Dani Flow, o si lo hago yo, o alguien que habla desde el barrio, usando jergas mexicanas y palabras que usamos nosotros, aunque sean groserías, entonces ya se ve desde un lugar mucho más despectivo. Es de que: “Ay, qué vulgar esa persona, qué asco”, ¿sabes?
Entonces sí, puede que exista ese límite, pero también creo que cruzarlo no necesariamente es algo tan negativo como muchas personas piensan.
Sí, totalmente. Cuando el rock hablaba de sexo de forma explícita, se percibía de una manera muy distinta a cuando empezó a hacerlo el reguetón.
Exacto. En el rock era de que: “Me voy a robar a tu hija, le voy a bajar los calzones y me la voy a llevar”, y no pasaba nada. Pero si en el reguetón dicen: “Le voy a perrear”, ya es vulgar, ¿sabes?

Algo que me gusta mucho de tu proyecto es que mezcla un montón de elementos. No solo hablo de géneros musicales, sino también de estilos, moda, humor, orgullo, cultura de internet… todo convive dentro del mismo universo. ¿Cómo construyes esa identidad? ¿Cómo decides qué cosas sí forman parte de tu proyecto y cuáles no?
Pues creo que todo parte del gusto personal. Siempre intento hacer cosas que a mí me gustaría consumir, ¿sabes? O cosas que a mí me harían reír, que me gustaría ver o escuchar. Entonces siento que me guío mucho por eso.
Pero también tiene que ver con conocer a mi público. Siento que ya entiendo muy bien qué cosas le gustan, cómo reaccionan y qué me dicen. Siempre he tratado de leer mucho esas interacciones y, no sé, también me gusta escuchar a la gente que escucha mi música.
¿Y qué crees que encuentra tu comunidad en tu proyecto? ¿Qué piensas que hace que tantas personas conecten contigo? ¿Qué sientes que tienen en común quienes te escuchan y se sienten representadas por tu música?
Yo creo que, más que nada, conectan mucho con la parte de la sexualidad. Justo como hablábamos, todavía no hay tantos referentes y, por ejemplo, a mí me hubiera gustado que existieran más cuando era adolescente y salí del clóset.
Lo veo incluso en mi propia familia. Al principio fue súper raro, era de: “No lo acepto”, “esto es muy extraño para mí”. Pero en estos últimos años, neta, en cuatro años ha cambiado muchísimo. Han aparecido muchos más referentes LGBT+ y ahora mis papás ya lo ven como algo mucho más normal. Es como: “Ah, ok, pues hay mucha gente así. Tal cantante también es así”, ¿sabes?
Entonces creo que mi público conecta mucho por esa parte, porque puede sentirse identificado y representado. Es como decir: “Güey, existe alguien más como yo. No soy la única persona rara o el único bicho raro”. Y eso me gusta muchísimo. Me gusta pensar que mi proyecto también puede ser un lugar donde encuentren un poco de paz.
He recibido muchos mensajes de personas que me dicen: “Tus canciones me ayudaron a autodescubrirme”, o “me hicieron sentir mejor cuando todos me rechazaron”, cosas así. Y esa parte es muy sentimental, porque siento que llegan a conectar muy fuerte con el proyecto.
También está toda la parte del brain rot, que siento que es algo muy generacional. Todo este movimiento de Roblox, type shit y ese universo ya es parte de una cultura compartida. Hay niños, adolescentes y hasta gente más grande que conecta con eso. Entonces creo que también hay un punto de encuentro ahí, porque compartimos ese mismo imaginario cultural.
Sí, y también el sentido del humor, ¿no? Siento que esa es una parte muy importante de tu proyecto. Hay muchos artistas que conectan con la gente justamente porque son muy cagados, y creo que contigo pasa eso también. ¿Cómo convive el humor con tu proceso creativo?
Pues creo que conviven muy de la mano. Siento que le doy muchísimo valor a las cosas que me dan risa. Si algo me hace reír, quiero que forme parte de mí, ¿sabes? Quiero que esté en mi proyecto, en mis portadas, en mis canciones… como que me gusta apropiarme de ese tipo de cosas.
Sí siento que la comedia ocupa un lugar muy importante dentro de mi proceso creativo. Hay proyectos que conectan mucho desde la tristeza; les pasa algo triste, le dan vueltas, escriben una canción y construyen todo alrededor de esa emoción. Y siento que yo hago lo mismo, pero con la comedia. Como que me apropio de muchas cosas que me parecen graciosas y las convierto en parte de mi universo.
¿Cómo ves hoy la relación entre Ximena y Chzter? Vi una entrevista en la que te presentaste como Chzter y luego dijiste: “Ay, güey, ya nunca digo Ximena”. ¿Sientes que creaste un personaje?
Sí, totalmente. O sea, creo que sí es un personaje, pero también es mi personalidad. Ximena siempre va a ser Ximena, pero siento que Chzter ya se apropió de mí, de que ya me comió por completo. Y la neta, me gusta.
Siento que encontré en ese personaje un lugar donde podía depositar todo lo que me gusta, lo que quiero ser y lo que quiero decir. Incluso lo uso mucho con mi familia. Les digo: “No, mamá, eso lo dice Chzter; yo no lo diría. Yo no hablo así, yo no soy así de cochina en mi vida real”.
Pero la verdad es que sí forma parte de mí. Más que nada, siento que encontré mucha libertad para ser quien soy. Porque como Ximena creo que estaba muy cuadrada. Yo soy de Iguala, Guerrero, y ahí la vida es muy cuadrada. Cuando creces en un lugar así, muchas veces sientes que no puedes hacer ciertas cosas porque todo se juzga.
Entonces, cuando me fui de mi pueblo, nació Chzter. Empecé a hacer mis cosas y encontré justo un recipiente en el que podía vaciarme por completo y ser yo. Sí, es un personaje, pero al mismo tiempo también soy yo.
Sí, o sea, al final Chzter también le permitió a Ximena expresarse y explorar cosas que quizá de otra manera no se habría permitido.
Sí, total.
Nice. Y hablando un poco más de la parte técnica, ¿cómo fuiste construyendo el sonido del disco? ¿Con quiénes trabajaste y qué sonidos tenías claro que querías explorar?
Pues todo empezó porque me empezó a gustar muchísimo el funk. Yo trabajo con un productor que se llama angely2k; antes se llamaba Mike Boy. Literalmente él estuvo desde el inicio de mi carrera. Escuchó mi primera canción, él también es de Guadalajara, donde yo vivía, me buscó y me dijo: “Güey, veo algo interesante en tu proyecto y quiero que hagamos cosas juntos”.
A partir de ahí empezamos a trabajar muchísimo y casi toda mi primera etapa fue con él. Después me tuve que venir a Ciudad de México y nos separamos un poco por temas relacionados con mi anterior disquera. Pero cuando por fin pude salir de ahí y empecé a trabajar en este álbum, dije: “Güey, quiero hacerlo con él”, porque siempre me ha entendido muy bien y hemos tenido muchísima química en el estudio.
Entonces lo busqué y empezamos a tripear ideas. Yo traía esta obsesión con el funk porque de pronto empezó a viralizarse mucho, sobre todo en edits muy cagados que veía en internet. Y dije: “Güey, quiero ese sonido. Me encanta porque suena brain rot, suena postapocalíptico, neta está bien vergas”.
Él nunca había producido funk, así que empezó a experimentar. Al principio no nos salía tan bien, pero conforme pasó el tiempo fuimos encontrando el sonido.
Hicimos ‘3some’, que fue el primer sencillo del álbum. Le fue súper bien y, a partir de ahí, dijimos: “Ya, este es el camino que queremos seguir”. De hecho, originalmente queríamos que todo el disco fuera completamente funk.
Pero también fue complicado porque en México no hay tantos productores haciendo ese sonido. Además, él está en Guadalajara y yo en Ciudad de México, así que muchas cosas las tuvimos que trabajar a distancia. Fue entonces cuando empezamos a meter más reggaetón, porque al final es un terreno que conocemos muy bien. Él produce un reggaetón muy de la vieja escuela y esa influencia vino mucho de su lado.
Yo llegaba diciendo: “Quiero hacer funk, dembow y todo este pedo”, y él respondía: “Sí, pero también hagamos reggaetón antaño, porque es algo que nos sale muy bien”. Entonces creo que el disco terminó teniendo tantos sonidos justamente porque los dos fuimos aportando cosas. Al final, eso es lo que hay en el álbum: funk, reggaetón y dembow.

Qué chido. La verdad quedó muy padre esa combinación; siento que a veces sí se extraña ese reggaetón de antaño. Y hablando de las colaboraciones, hace rato me decías que algunas ya eran muy esperadas por la gente y otras que les tomaron por sorpresa. ¿Cómo se fueron dando y por qué elegiste a esos artistas para formar parte del disco?
Pues con RIXXIA, literal, hacemos música desde que nos conocimos. Siempre hemos tenido muchísima química en todos los sentidos. Ahora somos novias, pero desde antes, cada vez que entrábamos al estudio, las ideas salían solas y conectábamos muy chido.
Entonces sí o sí tenía que estar en mi álbum. Siento que ya también forma parte de mi proyecto. Después de ‘PUCHI’ y de todo lo que pasó con esa canción, creo que se generó algo muy bonito para las dos. Se formó una comunidad, un movimiento, aunque fuera chiquito. Entonces dije: “Tiene que estar”, y por eso hicimos ‘frutitas del club’.
Luego nos juntamos con HELLOLOLA. Hubo un campamento de Solid Records aquí en la Ciudad de México al que trajeron artistas de Argentina. Ella ya tenía canciones con RIXXIA, con Flaca y siempre le había interesado mucho la escena de morras que se estaba formando acá, con RIXXIA, FLVCKKA, MJ y todas ellas. Siempre nos tiraba buena vibra, así que cuando vino dijimos: “Tenemos que hacer algo juntas”. Se dio muy natural y nos encantó el resultado.
La verdad también me gusta mucho colaborar entre mujeres. De hecho, mis colaboraciones más importantes han sido con mujeres y siento que de ahí salió algo muy chido.
Y luego también estuvo el turrobaby en ese mismo campamento. A mí me gusta muchísimo; es un artista que realmente escucho. Entonces también quise hacer una colaboración con él. Nos metimos al estudio y todo salió súper fluido. Tanto su verso como el mío fueron prácticamente freestyle.
Al final decidí incluir esa canción en el álbum porque todo el proceso estuvo muy padre. Además, terminó saliendo un dembow, que es un género en el que yo nunca había escuchado a el turrobaby, así que también estuvo muy interesante verlo explorar algo nuevo.
Para cerrar, ¿hay algo más que te gustaría agregar? ¿Qué viene para Chzter en los próximos meses?
Pues ahorita vienen varias cosas. Vamos a estar presentando el disco en distintas ciudades: hay fechas en San Luis Potosí, también en Miami y en Los Ángeles. Pero la presentación oficial aquí en la Ciudad de México va a ser en el Flow Fest. Estamos preparando un show muy chido para esa fecha, así que nada, invitar a toda la banda a que caiga y viva el disco con nosotros.
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Este año se cumple el 50.º aniversario del álbum debut de los Ramones. Para celebrar este hito del punk, el 30 de agosto tendrá lugar en el cementerio Hollywood Forever de Los Ángeles el evento “The Official Ramones 50th Anniversary Tribute” (Homenaje Oficial del 50.º Aniversario de los Ramones).
El evento contará con la actuación de debut de Cretin Family, un supergrupo punk formado por Billie Joe Armstrong (Green Day), Tim Armstrong (Rancid), Travis Barker (Blink-182) y C.J. Ramone (bajista de la etapa posterior de los Ramones). La recaudación del concierto se destinará a la investigación sobre el cáncer que lleva a cabo el Dr. David Agus en la Ellison Institute Research Foundation.
«El espíritu de los Ramones sigue vivo en cada concierto de punk en un patio trasero, en cada club de punk y en cada festival», declaró Billie Joe Armstrong. «Generación tras generación, cretinos y bichos raros se convierten en amantes de los Ramones. Los jóvenes reciben la influencia de los Ramones sin siquiera saberlo todavía. ¡Viva Ramones!».
Este sentimiento es compartido por Barker («Los Ramones son el modelo a seguir. El punk rock no sería lo que es hoy sin ellos. ¡¡¡Es un honor para mí celebrar los 50 años de una de las mejores bandas de la historia!!!»), Tim Armstrong («Desde el momento en que escuché a los Ramones por primera vez, la música nunca volvió a ser la misma») y C.J. Ramone («¡¡¡Esta será la mayor celebración de los Ramones que se haya visto en mucho tiempo!!!»).
El evento será presentado por John Travolta e incluirá una proyección conmemorativa del 50.º aniversario de Carrie, la película de 1976 protagonizada por el actor. También se proyectará su nueva película, Propeller One-Way Night Coach. «Hace dos años tuve el placer de vivir por primera vez el homenaje a Johnny Ramone en el Hollywood Forever», comentó Travolta. «¡Fue una experiencia fantástica y quiero volver para el homenaje a los Ramones! Presentaré algo nuevo —mi debut como director, Propeller One-Way Night Coach— y algo clásico: el 50.º aniversario de la Carrie original. Será una noche divertida. ¡Nos vemos allí!».
Los Ramones se disolvieron en 1996 tras 22 años de giras ininterrumpidas. El vocalista Joey Ramone falleció en 2001, seguido por el bajista Dee Dee Ramone en 2002, el guitarrista Johnny Ramone en 2004 y el baterista Tommy Ramone en 2014. Aunque la formación original ya no existe, el baterista Marky Ramone —quien tocó con la banda de 1978 a 1983 y nuevamente de 1987 a 1996— mantiene viva la música con Marky Ramone’s Blitzkrieg. El baterista Richie Ramone (miembro de la banda entre 1983 y 1987) y C.J. Ramone (quien relevó a Dee Dee en el bajo en 1989) también cuentan con sus propias bandas de gira centradas en los clásicos de los Ramones.
Cuando los Ramones fueron incluidos en el Salón de la Fama del Rock & Roll en 2002, meses después de la muerte de Joey, Green Day actuó en su lugar e interpretó con gran energía temas como «Teenage Lobotomy», «Rockaway Beach» y «Blitzkrieg Bop».
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En poco más de una década, BTS pasó de ser una apuesta de una pequeña compañía surcoreana a convertirse en el mayor fenómeno del pop global. Integrado por RM, Jin, Suga, J-Hope, Jimin, V y Jung Kook, el grupo no solo acumuló récords de ventas, giras multitudinarias y álbumes en lo más alto de los rankings, también construyó una conexión única con su ARMY, la comunidad de seguidores que trascendió idiomas y fronteras.
Con una discografía que combina hip hop, pop, R&B y electrónica con letras sobre el amor propio, la salud mental, el crecimiento personal y los desafíos de una generación, BTS redefinió el alcance mundial del K-pop. Por eso, Rolling Stone USA actualizó su ranking de las 100 mejores canciones del grupo —publicado originalmente en 2022— para incluir los temas de Arirang, el álbum editado en 2026. Este es el Top 10 de una de las bandas más influyentes del siglo XXI.
10. ‘Dope’ (2015)
El vídeo de «Dope», de energía irresistible, supuso una revelación temprana para el público occidental. Presentados como jóvenes trabajadores y bien vestidos que huían de la vida nocturna —y que, además, resultaban increíblemente adorables y eran cantantes y raperos de una expresividad fabulosa—, los miembros de BTS se movían con la precisión de una inteligencia artificial al estilo b-boy al ritmo del saxofón contagioso y de sonido ahogado de Pdogg (claramente inspirado en el saxofón comprimido de Flo Rida en «GDFR», a través del remix de Lookas del tema «Low Rider» de War). El videoclip sigue siendo espectacular. —Charles Aaron.
9. ‘I Need U’ (2015)
Ese suave y juguetón sonido de sintetizador que imita a un instrumento de viento-madera se repite mientras el rap amoroso de Suga transita de la queja al odio, y una oleada de energía EDM comienza a crecer. De repente, V irrumpe con pasión, clamando «Everything/Everything» como si fueran sus últimas palabras. Un redoble de caja da paso a un estribillo dubstep apto para todos los públicos, mientras Jimin y Jung Kook se turnan para lanzar esa súplica épica y cargada de emoción: «I need you, girl!». Pero, en última instancia, «I Need U» suena poderosa hoy porque es la canción con la que BTS descifró la fórmula, definió su propio sonido, logró un gran éxito en su país y nos dio la bienvenida a todos al Universo Bangtan. —C.A.
8. ‘Blood Sweat & Tears’ (2016)
La ambiciosa apuesta global de BTS comenzó con esta canción arquetípica y resplandeciente, que resulta a la vez sincera y seductora. Aprovechando los falsetes maravillosamente fluidos de Jimin, V y Jung Kook, los productores del tema despliegan brisas de tropical house sobre un ritmo de reguetón inquieto y sintetizadores coquetos que prácticamente te piden el número de teléfono. El gancho vocal sintetizado es un estallido de energía vibrante, y los toques de glockenspiel, campanillas, cascadas de guitarra y palmas resultan tan atractivos que no hace falta simplificar el sonido al estilo EDM. Además, RM rapea sobre «melocotones y nata» como si estuviera tumbado en una tumbona, y J-Hope quiere beberte como si fueras whisky. —C.A.
7. ‘Black Swan’ (2020)
Ya en 2015, BTS dejaba entrever su distanciamiento del estrellato pop; Suga soltaba versos como: «Vale, somos geniales de pies a cabeza / Pasamos más de la mitad del día ahogados en trabajo / Aunque nuestra juventud se pudra en el estudio». «Dionysus» intensificó esa angustia; aquí, el grupo teme que su pasión artística se haya desvanecido. Rodeadas de cuerdas sintéticas y reflexivas y de un sonido de palmas profundo y cavernoso (tipo 808), las voces del grupo —extrañamente procesadas con Auto-Tune— quedan absorbidas por la atmósfera narcótica y viscosa del cloud rap. Como si estuvieran atrapadas en el vacío resplandeciente del videoclip, siete figuras descalzas, vestidas con trajes negros hechos a medida, se arquean, se sacuden y se retuercen. —C.A.
6. ‘Body to Body’ (2026)
“Body to Body”, posiblemente el tema más creativo y memorable de Arirang, comienza con una introducción sombría y futurista para luego incorporar un sample de “Arirang”, una de las canciones más célebres de Corea. “Si eres coreano, todo el mundo conoce [‘Arirang’]”, declaró RM a Rolling Stone. “Todos tenemos nuestras raíces en Corea”. Considerada a menudo como el himno no oficial del país, “Arirang” es una canción que habla de resiliencia y adversidad. La genialidad de “Body to Body” reside en la yuxtaposición de ritmos de hip-hop y sintetizadores modernos con el sonido melancólico del gayageum (cítara coreana) y el janggu (tambor con forma de reloj de arena). Ese sample de 30 segundos eleva tanto la atmósfera como la calidad tonal de “Body to Body”, al tiempo que acerca una parte de la historia musical de Corea a los seguidores internacionales. Sin embargo, justo cuando los oyentes se dejan llevar por un estado de trance hacia el final de la canción, RM rapea sobre un ritmo enérgico e impulsivo: “¡Necesito que todo el estadio salte!”. —Jae-Ha Kim
5. ‘Silver Spoon (Baepsae)’ (2015)
La combinación de cantantes y raperos del grupo resulta especialmente potente en este tema, que es un rotundo «que os jodan» —muy propio de la generación millennial— dirigido a esos estereotipos paternalistas y anquilosados. Para apreciar todos los matices de las rimas hace falta recurrir a traducciones en internet y tener ciertos conocimientos sobre la sociedad coreana; sin embargo, la contundente base de trap te golpea de lleno cuando Jung Kook exclama «BANG BANG» o «You must be kiddin’ me!». No sorprende saber que esa reacción surge ante una situación muy conocida: cuando los sectores privilegiados esperan que los jóvenes de entornos difíciles se esfuercen el doble y triunfen en empleos alienantes que pagan con «experiencia». El título coreano, «Baepsae», se traduce como «pájaro pequeño» o «mito de garganta vinácea» (crow tit), y deriva de un dicho coreano que, en esencia, aconseja no salirse de tu sitio si has nacido en una clase social determinada. «Silver Spoon (Baepsae)» pega fuerte: es a la vez una exhibición de fuerza propia del rap y un himno generacional. —C.A.
4. ‘Burning Up (Fire)’ (2016)
Suga da el pistoletazo de salida entonando con sencillez: «Está ardiendo». Acto seguido, una sucesión de redobles entrecortados de house, golpes de viento-metal y sintetizadores afilados y punzantes impulsa al grupo a entonar un estribillo irresistible: «Fiyah, oh-aye-oh!». Sin embargo, es el espíritu audaz —casi desafiante, al estilo de los Beastie Boys— de J-Hope y Suga lo que marca el tono, a pesar de que la letra en sí expresa una frustración dolorosa. La energía de los raperos no hace más que aumentar al ritmo de un beat de dubstep frenético y oscilante y unos bombos contundentes. El idioma (una mezcla de coreano e inglés) no supone una barrera para el mensaje: «Fire» es claramente una llamada a los jóvenes —sin importar su país, su situación económica o su estado de ánimo— para que se llenen de energía y prendan fuego a las barreras de clase, a los detractores que los menosprecian y a sus propias inhibiciones. —C.A.
3. ‘Ddaeng’ (2018)
A menudo se elogia a BTS por sus magistrales actuaciones, pero desde el principio, su arma más poderosa han sido siempre sus palabras. Un claro ejemplo es «Ddaeng», un ingenioso tema de confrontación (diss track) que responde a las críticas que el grupo ha recibido frecuentemente de la escena del hip-hop surcoreano respecto a su forma de rapear. Creada especialmente para el quinto aniversario de BTS en 2018, esta canción —disponible en SoundCloud— muestra a RM, Suga y J-Hope jugando hábilmente con seis significados distintos de la palabra «ddaeng» (entre ellos, «equivocado» y «estás acabado») sobre un ritmo vivaz compuesto con instrumentos tradicionales coreanos. «Nos estamos arruinando, así que gracias / Por ignorarnos hasta ahora, gracias / Gracias a vosotros: estadios, domos, Billboard», escupe Suga. Es una respuesta tan mordaz como refrescante, que no deja lugar a dudas de que BTS se ha ganado el derecho a tener la última palabra. —Natalie Morin
2. ‘Save Me’ (2016)
Aquí es donde todo el mundo debería rendirse ante BTS, y donde cualquier melómano apasionado debería valorar su ingenio pop perfeccionista (o esa «producción con un CI de 400», como la describió un productor en YouTube). Tan solo la primera estrofa de Jimin es un giro dramático interpretado con una voz etérea, y el impresionante juego de voces entrelazadas que mantienen los cuatro vocalistas a lo largo de la canción es una maravilla de destreza técnica llena de matices. La instrumentación, excéntrica y meticulosa —la percusión que recuerda al tictac de un reloj, el sonido fluido de la marimba, el timbre lejano y anhelante de las cajas propias del EDM—, genera una sensación de caída libre que hace que el estribillo se perciba, literalmente, como una salvación. Además, el flujo enérgico y preciso de los raperos lograría sacarles una sonrisa incluso a los miembros de Migos. —C.A.
1. ‘Spring Day’ (2017)
A veces, las emociones más complejas arraigan en las frases más sencillas; en el caso de «Spring Day», esa frase es «보고 싶다» («Te extraño»). En esta poderosa balada, BTS se encuentra atrapado en un invierno perpetuo, sumido en un duelo y un anhelo que se manifiestan mediante una mezcla de reflexiones casi recitadas y líneas melódicas envolventes. «Quisiera poner fin a este invierno; ¿cuánta nostalgia debe caer como la nieve antes de que llegue ese día de primavera?», rapea RM. Aunque se entiende generalmente que la letra alude en su origen a la tragedia del ferry Sewol de 2014, el sentimiento que transmite posee una carga emocional universal que trasciende fronteras, culturas e idiomas. Y ese brote de esperanza que BTS ofrece al final —«La mañana volverá, porque ni la oscuridad ni ninguna estación pueden durar para siempre», cantan— es la razón por la que han cultivado un jardín de flores. —N.M.
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Eddie Vedder did his part. The Pearl Jam frontman was in the house at Lumen Field on Monday night (July 6) for the anticipated 2026 FIFA World Cup match between the U.S. and Belgium. The Seattle native and his daughter Olivia got a little face time when the cameras swung to them during the game, but it was a crowd-hyping move the singer pulled off during a second-half hydration break that brought a roar from the sold-out stadium as the U.S.’s chances appeared to be dwindling.
With the U.S. down 3-1, the Fox cameras swung over to Vedder, 61, who promptly chugged his entire beer, with suds dripping down his face onto his shirt, before hoisting the can onto his head in a silly gesture that hyped up the crowd. Perfectly on cue, the stadium P.A. swelled with the sounds of PJ’s 1991 debut single, “Alive,” which, unfortunately, did not adequately describe the state of the American side, which seemed overmatched for much of the game and limped out of the round of 16 following a humbling 4-1 loss.
Vedder is better-known as a baseball fanatic — specifically his beloved Chicago Cubs — but his appearance at the World Cup game helped bring some joy to an otherwise rough night for the team whose prospects were slim at best against a Belgian side that had only given up four goals to date during their run to the round of 16.
There was hope that the return to the lineup of U.S. striker Folarin Balogun after his one-game suspension due to a red card in the previous game was put on hold thanks to a controversial phone call from President Trump to his friend, FIFA president Gianni Infantino might lift the U.S. to victory. Despite the howls of protest from non-U.S. soccer fanatics about the highly unusual decision, the Belgians had the last laugh, as Balogun was not much of a factor in the game.
Belgium celebrated by posting a pointed message on X after the match: “Overturn this.” They also took a little swing at Trump on their way off the pitch, with the Belgian side gathering at one end of the field to swivel their hips and pump their arms in a mocking tribute to Trump’s signature awkward “Trump Dance.”
Despite the crushing loss, Vedder appears to be enjoying a rare summer break, as Pearl Jam are not scheduled to play any shows until a Sept. 27 appearance at the singer’s Ohana Festival in Dana Point, Calif., which will be their first gig since the departure of longtime drummer Matt Cameron last summer.
Dave Grohl has heard plenty of great albums. But when asked to name a “perfect record,” one Pixies classic immediately came to mind.
In a new interview with BBC 6 Music, the Foo Fighters frontman named Pixies’ 1988 album Surfer Rosa as one of the records he considers perfect, praising its production, songwriting and vocal chemistry.
“I love that record so much for a lot of reasons,” Grohl said. “One, that it was produced by the almighty Steve Albini. And it was maybe the first album to become popular and showcase his incredible engineering sonic technique.”
Produced by Albini and released as Pixies’ debut studio album, Surfer Rosa became a defining alternative rock release, pairing jagged guitars, sharp dynamic shifts and surreal lyrics with the vocal interplay of Black Francis and Kim Deal.
Grohl pointed to that combination as part of what made the album so enduring for him.
“[Black Francis], the singer of the Pixies, was an amazing lyricist,” Grohl said. “His lyrics were just… they kind of teetered back and forth from abstract intellectual to things that just sounded so absurd and almost like dumb in a way.”
He continued, “His voice and Kim Deal, their two voices together, it was just such a wonderful blend. And it was unusual at the time. They really did sort of coin this specific dynamic and the simplicity of it was really powerful.”
Grohl’s admiration for Surfer Rosa is hardly surprising, given the Pixies’ widely acknowledged influence on the loud-quiet-loud dynamics that helped shape alternative rock in the late ’80s and ’90s. Nirvana, in which Grohl played drums, were among the bands often associated with that lineage, while Foo Fighters have carried elements of melodic noise and hard-charging guitar rock into their own catalog.
The Foo Fighters leader ended his praise with a simple measure of the album’s staying power.
“That record I’ve probably listened to 10,000 times, and I still love it,” Grohl said. “I could still listen to it every day.”
Grohl’s comments arrive as Foo Fighters continue their latest era behind Your Favorite Toy, the band’s 12th studio album. Released in April, the album followed 2023’s But Here We Are and marked the band’s first studio album with drummer Ilan Rubin.
Duffy has taken another step back into music with a secret London concert. The Welsh singer performed an intimate show at Hoxton Hall on Sunday (July 5), marking her first full concert in roughly 15 years.
The performance followed a fan ballot announced last month, with the venue kept under wraps until the day of the show.
The “Mercy” singer, born Aimée Anne Duffy, invited fans to apply for the small-capacity event in June, telling followers that she planned to perform new music.
“I’m doing a secret intimate gig in London on the 5th July, next month, and I would love nothing more than for some of you to attend,” she wrote at the time. “It’s only small capacity so we can only select a few, but really looking forward to it. I will sing some new songs.”
While a full set list has not been made public, one fan wrote on X that they were “front row” to hear Duffy perform “Warwick Avenue” live, adding, “That voice is insane!”
The London show comes as Duffy continues a gradual return to public life after years away from the spotlight. In May, she shared a photo from a recording studio on Instagram and wrote, “If only I could find the right words to explain how much I’ve missed you all. Working on coming back to you.”
Duffy rose to global prominence in 2008 with her debut album, Rockferry, and the breakout single “Mercy.” The album won best pop vocal album at the 2009 Grammy Awards, while Duffy was also nominated for best new artist and best female pop vocal performance for “Mercy.”
Her second album, Endlessly, followed in 2010, after which she largely stepped away from the music industry. In 2020, Duffy publicly shared that she had been drugged, kidnapped and sexually assaulted, later explaining that the trauma was the reason for her long absence from music and public life.
Earlier this year, Disney+ announced an upcoming Hulu Original documentary, which will follow the singer as she shares her story in depth. The project is produced out of the U.K. and will feature access to Duffy, along with interviews with friends, family and music industry figures.
