Logo
search
Logo

Síguenos en Redes

TikTok Instagram Facebook YouTube

Kany García y Carín León vuelven a encontrarse en la música con ‘El sombrero y la camisa’, una nueva colaboración que retoma el vínculo creativo que ambos construyeron hace tres años y que ahora los reúne desde un momento distinto de sus respectivas carreras.

La nueva canción parte de aquel primer encuentro de 2023, cuando ambos colaboraron en ‘Te lo agradezco’. La recepción de aquel lanzamiento consolidó el vínculo entre sus propuestas y lo convirtió en uno de los éxitos de sus carreras, con millones de reproducciones, decenas de certificaciones internacionales y una nominación al Latin GRAMMY de 2024 a Canción del Año.

Para García, el junte llega además en medio de una etapa de apertura artística. La cantante presentó este año Puerta Abierta, su décimo álbum de estudio, un trabajo en el que continúa explorando distintas formas de la canción latinoamericana y que cuenta con colaboraciones junto a artistas como Juan Luis Guerra, Rawayana, Nathy Peluso y Yuridia. 

El título del disco también funciona como una declaración sobre el momento creativo que atraviesa la puertorriqueña: una búsqueda por ampliar los límites de su propuesta y encontrarse con músicos provenientes de diferentes escenas y géneros. En ese sentido, ‘El sombrero y la camisa’ se suma naturalmente a esa etapa, al volver a cruzar su composición con la música mexicana contemporánea.

Te puede interesar:

Carín León, por su parte, continúa expandiendo las fronteras de una propuesta que parte de la música mexicana y cada vez dialoga con más escenas y públicos alrededor del mundo. El artista sonorense ha construido una identidad propia dentro del género, caracterizada por su capacidad para moverse entre la tradición y sonidos contemporáneos, mientras lleva su música a escenarios internacionales.

Ese crecimiento también ha convertido a León en uno de los nombres más visibles de la nueva generación de artistas mexicanos que han conseguido proyectar su música más allá de las fronteras del país. Su recorrido incluye presentaciones en escenarios como Coachella, el Grand Ole Opry y Viña del Mar, además de una expansión internacional que continuará este año con su llegada a Sphere, en Las Vegas.

Te puede interesar:

En ese contexto, ‘El sombrero y la camisa’ no es simplemente un segundo encuentro entre dos artistas. También representa la continuidad de una conexión musical que encontró su lugar entre dos universos: el de la canción de autor de Kany García y el de la música mexicana contemporánea de Carín León.

The post Kany García y Carín León unen sus voces nuevamente en ‘El sombrero y la camisa’ appeared first on Rolling Stone en Español.

El gobierno de Rusia ha amenazado con atacar objetivos de Reino Unido si este continúa apoyando a Ucrania con tecnología y armamento militar. La advertencia se da pocos días después de que Andy Burnham, primer ministro británico, anunciara el lunes pasado que le concedería acceso a Kiev a tecnología clasificada que le permita producir sus propios misiles de crucero de largo alcance Storm Shadow.

Te puede interesar: Rusia podrá participar en los Juegos Olímpicos de 2028

Este jueves, la portavoz del ministerio ruso de Asuntos Exteriores, Maria ⁠Zakharova, advirtió que Reino Unido y Francia “están jugando con fuego” y que las consecuencias de sus acciones en el marco del conflicto podrían ser “catastróficas”. “Hemos advertido repetidamente que cualquier base y equipamiento militar británico dentro y fuera del territorio ucraniano puede ser tomado como blanco en respuesta a los ataques que Ucrania ha ejecutado en territorio ruso utilizando armamento británico”, aseveró. Zakharova se refería a la reciente denuncia del Kremlin sobre un bombardeo a un centro comercial en la ciudad invadida de Donetsk hecho con misiles Storm Shadow.

La vocera subrayó que la “postura agresiva” de Londres, que también calificó de “terrorista”, podría agudizar la violencia, desencadenando consecuencias que escalarían el nivel de la guerra. “Proponemos que el gobierno británico, de la manera más sensata, analice la situación de nuevo y de inmediato”, dijo.

De acuerdo con el diario inglés The Guardian, luego de las recientes amenazas de Rusia, un oficial del Ministerio de Defensa de Reino Unido reiteró su apoyo al gobierno de Volodímir Zelenski. “Seguiremos del lado de Ucrania y continuaremos ofreciendo el equipamiento que necesite para defenderse de la invasión ilegal de [Vladimir] Putin. Rusia no debe tener ninguna duda respecto a nuestra determinación de oponernos a sus ataques en Ucrania y en contra del Reino Unido y nuestros aliados”, declaró.

La amenaza de Rusia a Reino Unido también ocurre en medio de las tensiones por la visita de John Ratcliffe, director de la CIA, a Moscú el pasado martes 25 de agosto. Varios medios estadounidenses como The Wall Street Journal especularon que el motivo de la reunión era persuadir al Kremlin de abandonar sus planes de atacar a estados miembros de la OTAN. Aunque dicha información continúa sin comprobarse, el jefe del Servicio de Espionaje Exterior (SVR) de Rusia, Serguéi Narishkin, afirmó que no había “nada inusual” detrás del encuentro, pues este correspondió a una tarea de rutina. El presidente estadounidense, Donald Trump, también negó que se tratase de una visita para evitar confrontaciones entre Rusia y la OTAN.

The post Rusia amenaza con atacar objetivos de Reino Unido por su apoyo a Ucrania appeared first on Rolling Stone en Español.

Peter Cullen no necesitaba aparecer en la pantalla para cambiar la temperatura emocional de una escena. Bastaba con su voz profunda, solemne y atravesada por una serenidad que podía anunciar una batalla sin celebrar la violencia. Durante más de cuatro décadas, esa voz perteneció a Optimus Prime, el líder de los Autobots y uno de los escasos héroes de la cultura popular cuya autoridad no provenía del miedo que pudiera inspirar, sino de la confianza que despertaba.

Cullen murió el miércoles 26 de agosto de 2026 en su casa de Los Ángeles, a los 85 años. Su agente, Kevin Motley, informó que falleció en paz y acompañado por su familia. Hasta el momento no se ha revelado una causa médica. Le sobreviven sus cuatro hijos: Angus, Claire, Pilar y Clay. 

Su nombre permanecerá inevitablemente unido a Transformers, pero reducirlo a Optimus Prime significaría ignorar la amplitud de una carrera que atravesó la radio, la televisión, el cine, la animación y los videojuegos. Cullen también fue Ironhide, el melancólico burrito Igor de Winnie The Pooh, el malvado automóvil KARR de Knight Rider, Monterey Jack en Chip ’n Dale: Rescue Rangers y Thaedus en Invincible. Produjo además las vocalizaciones de King Kong en la película de 1976 y ayudó a crear los sonidos del cazador extraterrestre de Predator.

Su talento consistía en construir cuerpos que no existían. Una máquina, un burro de peluche, un ratón australiano, un automóvil homicida o una criatura interplanetaria podían adquirir edad, carácter y memoria mediante la manera en que Cullen respiraba antes de pronunciar una frase.

Peter Cullen (1941-2026): La voz que convirtió a Optimus Prime en un verdadero héroe
Cortesía de Getty Images

Una voz nacida en Montreal

Peter Claver Cullen nació el 28 de julio de 1941 en Montreal, Quebec, dentro de una familia de ascendencia irlandesa. Sus padres eran Henry y Muriel Cullen. Creció junto a sus hermanos Michaela, Sonny y Larry, este último una figura decisiva tanto en su vida como en la creación del personaje que terminaría definiéndolo.

Cullen perteneció a la primera promoción de la Escuela Nacional de Teatro de Canadá, de la que se graduó en 1963. Allí recibió una formación clásica que le enseñó a trabajar la respiración, la proyección y el ritmo. Sin embargo, su carrera no comenzó entre héroes galácticos, sino en la radio y la televisión canadiense, donde desarrolló la versatilidad necesaria para pasar rápidamente de un registro a otro.

Durante las décadas de 1960 y 1970 participó en programas de variedades y comedia como The Smothers Brothers Comedy Hour y The Sonny & Cher Comedy Hour. A diferencia de la imagen solemne que más tarde quedaría asociada con Optimus Prime, Cullen era capaz de construir personajes cómicos, imitar voces y deformar el lenguaje mediante una elasticidad vocal extraordinaria.

Aquellos programas le proporcionaron un entrenamiento especialmente útil. La televisión de variedades exigía velocidad, capacidad de improvisación y la habilidad para presentar una personalidad completa en unos cuantos segundos. Cullen aprendió que una voz no era solamente un sonido particular: implicaba una postura, una biografía y una manera específica de relacionarse con el mundo.

Su carrera comenzó a trasladarse progresivamente hacia la animación y los trabajos vocales. Allí encontró un territorio donde podía interpretar personajes que ningún cuerpo humano podía contener. No necesitaba parecer un héroe, un monstruo o una máquina. Podía construirlos desde el aire.

Cortesía de Paramount

La fuerza necesaria para ser gentil

En 1984, Cullen presentó una audición para una serie animada basada en una línea de juguetes que enfrentaba a dos grupos de robots extraterrestres capaces de transformarse en vehículos. Leyó la descripción de Optimus Prime y comprendió que el personaje debía diferenciarse del héroe vociferante que abundaba en los dibujos animados.

Antes de la prueba habló con su hermano Larry, capitán retirado del Cuerpo de Marines de Estados Unidos y veterano de la guerra de Vietnam. Larry le aconsejó que no interpretara al personaje como un héroe de Hollywood, porque los verdaderos líderes no necesitaban gritar ni presumir de su fuerza. Debían ser, según una frase que acompañaría a Cullen durante el resto de su vida, “lo bastante fuertes para ser gentiles”.

Peter pensó en la transformación que había observado en su hermano después de que regresara de Vietnam. Larry hablaba con mayor calma y cargaba una gravedad que no necesitaba imponerse sobre nadie. Cullen utilizó esa memoria para crear a Optimus Prime.

El resultado fue una voz grave, pero nunca brutal. El líder de los Autobots podía ordenar un ataque, lamentar una pérdida o dirigirse a un ser humano sin dejar de parecer la misma conciencia. Su autoridad no residía únicamente en el volumen, sino en la convicción de que cada decisión tenía consecuencias y de que el poder debía estar subordinado a la responsabilidad.

Cullen también obtuvo el papel de Ironhide, el veterano Autobot impetuoso y dispuesto al combate. La diferencia entre ambas interpretaciones demostraba su precisión. Optimus parecía evaluar el peso moral de cada palabra; Ironhide transmitía la experiencia del soldado que prefería resolver los problemas mediante la acción. Eran dos máquinas interpretadas por el mismo actor, pero pertenecían a edades, temperamentos y maneras de comprender la guerra completamente diferentes.

Cortesía de Paramount

La muerte que hizo llorar a una generación

The Transformers fue concebida inicialmente como una herramienta para vender juguetes, pero la interpretación de Cullen ayudó a que Optimus trascendiera ese origen comercial. Para los niños que veían la serie, el líder Autobot representaba una combinación poco frecuente: era poderoso sin ser abusivo, serio sin resultar distante y paternal sin tratar a los demás como seres inferiores.

La dimensión afectiva del personaje se hizo evidente con The Transformers: The Movie (1986). En ella, Optimus muere después de una batalla contra Megatron y transfiere la Matriz de Liderazgo antes de que su cuerpo pierda el color. La secuencia pretendía despejar el camino para una nueva generación de juguetes. Los responsables de la película no calcularon que miles de niños interpretarían aquella decisión empresarial como la muerte de una figura protectora.

Cullen no había dimensionado la popularidad del personaje porque el estudio no le entregaba las cartas que los admiradores enviaban a Optimus. La reacción ante su muerte reveló hasta qué punto aquella voz había dejado de pertenecer a un robot. Familias enteras protestaron, muchos niños salieron llorando de los cines y la presión obligó a la serie a devolverle la vida.

Optimus regresó definitivamente en el episodio doble The Return of Optimus Prime. No se trataba solamente de recuperar a un personaje popular. El público exigía que volviera una determinada idea del heroísmo. Otros Autobots podían ocupar el liderazgo, pero ninguno poseía la autoridad emocional que Cullen había construido.

Cortesía de Paramount

El regreso a la pantalla grande

Después de la desaparición de la serie original, otros actores interpretaron distintas encarnaciones de Optimus dentro de las numerosas continuidades de Transformers. Cullen permaneció apartado del personaje durante años, aunque nunca dejó de estar presente en la memoria de los seguidores.

Cuando Michael Bay preparó la primera película de acción real, una parte importante del público reclamó su regreso. Cullen volvió a presentar una audición y recuperó el papel en la cinta de acción real de Transformers (2007). Su voz se convirtió en el puente entre los espectadores que habían crecido con la serie animada y una nueva generación que conocía a los Autobots mediante imágenes digitales.

La película podía transformar robots gigantescos en una acumulación de piezas metálicas, engranajes y armas, pero Cullen le devolvía a Optimus una identidad reconocible. Cuando el personaje hablaba, la maquinaria adquiría conciencia. Su voz permitía creer que detrás de aquel rostro mecánico existía un líder antiguo, marcado por la pérdida de su planeta y obligado a continuar una guerra que parecía no terminar nunca.

Retomó el personaje en Transformers: Revenge of the Fallen (2009), Transformers: Dark of the Moon (2011), Transformers: Age of Extinction (2014) y Transformers: The Last Knight (2017). También volvió en Bumblebee (2018) y Transformers: Rise of the Beasts (2023), las dos mejores entregas de la saga. 

La calidad de las películas podía variar y sus argumentos se volvían con frecuencia difíciles de seguir entre explosiones, conspiraciones y artefactos extraterrestres. Cullen, sin embargo, conservaba una línea moral reconocible. Su Optimus podía endurecerse, enfurecerse y cometer actos violentos, pero la voz seguía recordando que el personaje había sido concebido como un líder obligado a combatir, no como un guerrero enamorado de la destrucción.

También lo interpretó en series como Transformers: Prime, Transformers: Rescue Bots y Transformers: Robots in Disguise, además de videojuegos como Transformers: War for Cybertron, Transformers: Fall of Cybertron y Transformers: Devastation. Su trabajo en la primera temporada de Transformers: Prime le valió una nominación al Daytime Emmy.

Durante más de 40 años, distintas versiones del diseño, la historia y la personalidad de Optimus aparecieron en las pantallas, pero la voz de Cullen funcionó como su identidad más estable. No estaba imitando la interpretación que había creado en 1984. Estaba envejeciendo con ella.

Cortesía de Disney+

La tristeza de Igor

Si Optimus Prime representaba la autoridad y la esperanza, Igor (Eeyore en inglés) le permitió a Cullen explorar el extremo contrario: el cansancio, la inseguridad y la expectativa de que todo terminará saliendo mal.

Cullen comenzó a interpretar al burro melancólico de Winnie the Pooh durante la década de los 80 y conservó el papel en numerosas series, películas, especiales y videojuegos. Su Igor hablaba lentamente, como si cada palabra tuviera que atravesar una niebla antes de alcanzar la boca. No buscaba provocar lástima y tampoco convertía la tristeza en una broma cruel. El humor nacía de su resignación ante un universo donde la cola podía volver a desprenderse en cualquier momento.

El personaje requería una sensibilidad particular. Igor es pesimista, pero nunca malicioso; desea participar en la vida de sus amigos aunque esté convencido de que probablemente olvidarán invitarlo. Cullen encontró la ternura dentro de esa contradicción. Su interpretación reconocía que una persona triste no deja por ello de necesitar compañía ni pierde su capacidad de querer a los demás.

Cullen llegó a considerar a Igor su personaje favorito después de Optimus. El contraste entre ambos resume buena parte de su talento. Uno era un comandante intergaláctico que debía mantener viva la esperanza de toda una especie; el otro, un pequeño burro que apenas conseguía mantener su cola en su sitio. Los dos compartían, sin embargo, una dignidad que impedía reducirlos a una sola característica.

Cortesía de NBC

Automóviles, ratones y villanos

Entre sus interpretaciones más recordadas se encuentra KARR, el prototipo automovilístico de Knight Rider, el auto fantástico. Si KITT representaba la cooperación entre la inteligencia artificial y el ser humano, KARR había sido programado para proteger su propia existencia por encima de cualquier otra prioridad. Cullen le otorgó una voz fría y arrogante, desprovista de la camaradería que definía al automóvil de Michael Knight.

KARR demostraba que la gravedad de Cullen no estaba limitada a los héroes. El mismo registro que en Optimus comunicaba integridad podía transformarse, mediante pequeñas variaciones, en la certeza aterradora de una máquina convencida de que la supervivencia justificaba cualquier acto. Cullen retomó el personaje décadas después en la nueva versión de Knight Rider.

Cortesía de Disney+

También interpretó a Monterey Jack en Chip ’n Dale: Rescue Rangers. El ratón australiano, corpulento y obsesionado con el queso, le permitió regresar al registro cómico. Su voz era expansiva, afectuosa y capaz de perder cualquier rastro de racionalidad cuando percibía el aroma de su comida favorita. Monterey no necesitaba la solemnidad de Optimus ni el desaliento de Igor: avanzaba por cada episodio con el entusiasmo de un aventurero que consideraba toda puerta cerrada una invitación.

Cortesía de D&D

Fue igualmente Venger, el antagonista de Dungeons & Dragons, cuya apariencia demoníaca escondía una historia familiar y una búsqueda obsesiva de poder. Cullen evitó interpretarlo como una simple colección de amenazas. Su voz sugería que el villano se consideraba legítimo dueño de aquello que perseguía y que cada derrota alimentaba una furia acumulada durante demasiado tiempo.

En sus últimos años participó en Invincible como Thaedus, líder de la Coalición de Planetas. El personaje ofrecía un eco deliberado de Optimus: otro dirigente extraterrestre de voz grave, cargado con decisiones políticas y secretos capaces de modificar una guerra interplanetaria. Cullen podía jugar con la familiaridad que su voz producía y utilizar la confianza del público para introducir sospechas.

Cortesía de Paramount

Los sonidos del monstruo

Algunos de sus trabajos más sorprendentes ni siquiera contenían palabras. En King Kong (1976), la versión dirigida por John Guillermin, Cullen creó las vocalizaciones del gigantesco simio. Debía proporcionar ferocidad, dolor y una forma primitiva de afecto sin recurrir al lenguaje.

Cortesía de 20th Century Studios

Más de una década después participó en Predator (1987), donde ayudó a crear la respiración y los sonidos guturales de la criatura extraterrestre interpretada físicamente por Kevin Peter Hall. El chasquido producido por el cazador antes de atacar se convirtió en una señal tan reconocible como su camuflaje o su visión térmica.

Cullen no necesitaba pronunciar frases para interpretar. Comprendía que un gruñido también debía responder a una intención: observar, advertir, perseguir, sufrir o prepararse para matar. Sus criaturas no emitían sonidos genéricos. Parecían pensar a través de ellos.

Ese trabajo revela por qué la actuación de voz no puede reducirse a poseer un timbre llamativo. Una voz profunda puede atraer la atención durante algunos segundos, pero sostener un personaje durante décadas exige comprender sus emociones, su respiración y los pensamientos que anteceden a cada palabra.

Cortesía de Getty Images

Un héroe fuera de la cabina

En 2023, la Academia Nacional de Artes y Ciencias de la Televisión reconoció a Cullen con el premio a la trayectoria de los Children’s & Family Emmy Awards. El homenaje celebraba más que su longevidad. Reconocía la manera en que su trabajo había acompañado a varias generaciones y había contribuido a dignificar una especialidad cuyos intérpretes suelen permanecer detrás de los personajes que se hacen famosos.

Cullen desarrolló una relación estrecha con los seguidores de Transformers. En convenciones y encuentros públicos descubrió que Optimus había significado mucho más que entretenimiento para numerosas personas. Algunos lo relacionaban con sus padres; otros habían encontrado en sus discursos una orientación durante momentos difíciles y muchos se acercaban a él con la emoción de quien escucha regresar una parte de la infancia.

A diferencia de otros intérpretes que terminan enfrentados con el papel que los hizo reconocibles, Cullen nunca habló de Optimus como una prisión. Comprendió que el personaje le pertenecía también a quienes habían crecido escuchándolo. Cada vez que repetía una frase o empleaba aquella voz frente a un admirador, no estaba promocionando una franquicia: reconocía el vínculo emocional que alguien había construido con ella.

Peter Cullen interpretó máquinas, animales, monstruos y seres extraterrestres, pero su obra estuvo dedicada a encontrar la humanidad dentro de aquello que no tenía rostro humano. Optimus Prime podía transformarse en un camión, pero Cullen hizo que pareciera cargar sobre sus hombros el destino de un pueblo. Igor era un muñeco triste dentro de un bosque imaginario, pero su voz convertía la melancolía en una necesidad legítima de afecto. El Depredador era una criatura diseñada para matar, aunque sus sonidos revelaban inteligencia, paciencia y propósito.

La muerte de Cullen deja un silencio difícil de separar de la voz que lo precedió. Optimus Prime continuará siendo interpretado por otros actores, como ya ocurrió en diferentes etapas de la franquicia, pero la versión de Cullen permanecerá como la medida frente a la cual serán escuchadas todas las demás.

No hizo que Optimus pareciera poderoso porque hablara más fuerte. Lo hizo poderoso porque sonaba como alguien consciente de la responsabilidad que implicaba tener fuerza. Allí se encuentra la razón por la que millones de espectadores no escuchaban simplemente a un robot cuando Peter Cullen hablaba: escuchaban la clase de líder que esperaban encontrar en el mundo.

The post Peter Cullen (1941-2026): La voz que convirtió a Optimus Prime en un verdadero héroe appeared first on Rolling Stone en Español.

Todo lo hacía cantando. Rubén Rada, que falleció el 26 de agosto a los 83 años, era un compositor prolífico. Pero sus obras completas van más allá de las cientos de melodías que registró a los largo de más de 70 años de carrera. Lucila, Matías y Julieta, sus tres hijos, heredaron (de él) su talento musical.

Pero, antes, cada uno de ellos fue la musa para tres canciones memorables dentro de su repertorio.

A Lucila le dedicó “Lucila II”, incluída en el glorioso álbum La cosa se pone negra, grabado en vivo en el estadio Obras de Buenos Aires el 8 de abril de 1983.

Matías inspiró “Matías, el nuevo embajador”, un candombe-funk que grabó en Siete vidas (1987), y que tiene una notable versión en vivo en el disco Concierto por la vida, grabado en el Palacio Peñarol de Montevideo en 1993.

“Te quiero tanto Julieta, que el corazón se emociona, solo de verte jugar” dice la letra de la canción que Rubén le dedicó a su hija menor, publicada en Montevideo Dos (1999).

Más allá de estos regalos musicales, Matías, Lucila y Julieta siguieron los pazos paternos y desarrollaron fructíferas carreras vinculadas a la música y el mundo del entretenimiento.

Más allá de formar parte de su banda, Matías es una usina de groove montevideano. El notable guitarrista (ocasional cantante, as del vocoder) también forma parte de los Bochamakers de Martín Buscaglia y ha tocado con Illya Kuryaki, y también en los proyectos solistas de Dante Spinetta Salazar y Emmanuel Horvilleur.

Lucila es cantante y compositora, pero también actriz y conductora. En su versátil carrera musical fusiona con fluidez géneros como el pop, el soul, el funk y las raíces afro. Además de editar sus propias producciones discográficas, desarrolló una sólida trayectoria en televisión y medios.

Julieta ostenta una voz potente y versátil que brilla tanto en su proyecto solista como en colaboraciones junto a referentes de la música rioplatense, como Fito Páez y Martín Buscaglia, entre otros. Su propuesta redefine las raíces afro-uruguayas con una mirada moderna, sofisticada y profundamente groovera. En su cuarto disco, Candombe, revisita un repertorio clásico de su papá, pero también otros clásicos candomberos como “El tambor”, de Jaime Roos.

The post Lucila, Matías y Julieta: el legado familiar y musical de Rubén Rada appeared first on Rolling Stone en Español.

En un rincón de la costa del Pacífico mexicano, donde la selva se encuentra con el océano, Ondalinda ha construido durante una década algo que difícilmente puede definirse como un festival convencional. Lo que comenzó como una reunión íntima terminó convirtiéndose en una comunidad internacional y en una experiencia que busca integrar música, arte, gastronomía, bienestar, moda, cultura y conexión humana en un mismo espacio.

Hoy, el festival es una plataforma global privada que conecta a una audiencia de visionarios, emprendedores y líderes de distintas partes del mundo. Su comunidad, cuyos miembros residen en más de 60 países, ha llevado el proyecto más allá de México, con expediciones e itinerarios culturales en escenarios como Los Ángeles, Montenegro, Ibiza y Val d’Isère.

Te puede interesar: Ondalinda: Un mundo imaginario en donde el arte es el verdadero protagonista

Sin embargo, la historia de Ondalinda no comenzó en el país azteca. En 2016, la francesa Lulu Luchaire, radicada en California, organizó en La Habana un encuentro íntimo de música y arte para celebrar la apertura del nuevo estudio del artista cubano Damián Aquiles. Fue durante un paseo por el Malecón de la capital cubana cuando surgió también el nombre del proyecto: Onda Linda, una “bella ola” que para Luchaire se convirtió en una metáfora de conexión, cultura y movimiento.

Después de aquella primera experiencia, Luchaire dirigió su mirada hacia México, donde conoció a Filippo Brignone, hijo de Gianfranco Brignone, fundador de Careyes, y al productor creativo Philippe Moellhausen. Juntos llevaron el concepto a este enclave de la Costalegre, en Jalisco, donde encontraron un escenario que terminaría convirtiéndose en una parte esencial de la experiencia. Desde entonces, la naturaleza, la cultura local y el entorno han dejado de ser simplemente el telón de fondo para convertirse en elementos centrales de Ondalinda.

Ondalinda

La propuesta se define como una experiencia inmersiva multidimensional o “360 Experience”, centrada en la artesanía, la cultura y la sabiduría ancestral. Por eso, aunque la música ocupa un lugar fundamental, el proyecto busca ir más allá de un festival tradicional y construir un universo en el que distintas disciplinas convivan. 

El arte aparece a través de instalaciones monumentales y portales interactivos creados en diálogo con la naturaleza; el bienestar, mediante prácticas como yoga, breathwork y talleres de sanación ancestral; y la música, a través de una curaduría de artistas internacionales que acompaña los distintos momentos de cada edición. A esto se suman espacios dedicados a la moda y al diseño local, así como The Talk, un programa de conversaciones que reúne a pensadores y voces de distintas disciplinas para abordar temas culturales, espirituales y sociales.

Cortesía

Esta búsqueda también está vinculada con el interés de Ondalinda por preservar y acercar a su comunidad a las culturas indígenas y locales de los lugares que visita. La experiencia incorpora prácticas, conocimientos y tradiciones de las comunidades anfitrionas, al tiempo que busca generar oportunidades económicas y fortalecer la relación entre los asistentes y el territorio.

Ondalinda

Diez años después de aquella primera semilla, Ondalinda regresará a sus orígenes en Careyes para celebrar su décimo aniversario. Del 12 al 15 de noviembre de 2026, la Costalegre será nuevamente el escenario de su encuentro principal, esta vez bajo el concepto Cosmic Code, un viaje construido alrededor de la dualidad, el lenguaje simbólico y la relación entre lo ancestral y lo cósmico.

La celebración se extenderá durante tres noches y llevará a los asistentes por distintos escenarios de Careyes. La primera, Ancient Future (1), tendrá lugar el jueves 12 de noviembre en Playa Zyanya y marcará el inicio de su “capítulo más luminoso hasta la fecha”. La experiencia partirá de la intersección entre historia y futurismo, explorando la manera en que los artefactos ancestrales pueden dialogar con el simbolismo cósmico. El número uno representa aquí la chispa individual y el comienzo de una línea de tiempo.

Cortesía.

El viernes 13, la celebración continuará en los Polo Fields con The Shell of Nik (0), una experiencia inspirada en el concepto maya de Nik, asociado al cero como semilla de la creación y comienzo de un nuevo ciclo. El espacio se transformará en una especie de nido cósmico, rodeado de velas e instalaciones de arte simbólico, mientras la concha marina funcionará como metáfora del recipiente de la vida.

La última noche, el sábado 14 de noviembre, llevará la celebración a Playa Teopa para Land of Omeyocan (1 & 0), el capítulo final de Cosmic Code. Inspirada en Omeyocan, el “Lugar de la dualidad” de la cosmología azteca, la experiencia combinará el uno y el cero en un escenario concebido como un ajedrez viviente. Allí, el código binario planteado durante el fin de semana llegará a su resolución a través de un paisaje surrealista que busca representar la armonía entre fuerzas opuestas.

Cortesía

La música será, naturalmente, uno de los ejes de esta celebración. El lineup del décimo aniversario incluye nombres como Chloé Caillet, Natascha Polké, en formato live, Kaz James, Nick Morgan y WAHM, también en vivo, entre otros artistas que acompañarán las tres noches de la experiencia.

Como una extensión natural del aniversario y un puente de descompresión tras la vibrante intensidad de Cosmic Code, la plataforma dará paso a Ondasana. 

Concebido como un santuario para el alma, este evento de renovación y bienestar holístico (que se celebrará del 16 al 18 de noviembre) está diseñado para aterrizar la energía del festival e integrar la experiencia vivida a través del movimiento intencional, la restauración y la reconexión con la naturaleza. A lo largo de estos días, los asistentes podrán transitar de la celebración hacia la calma a través de inmersiones en la jungla, yoga, cabalgatas, ceremonias de sanación con sonido, liberación de tortugas al atardecer y cenas comunitarias, ofreciendo un espacio íntimo para elevar la frecuencia personal antes del retorno a la rutina diaria.

Pero la propuesta de Ondalinda no termina cuando cae la noche. Durante el día, el proyecto mantiene un programa que busca equilibrar entretenimiento, bienestar, tradición e intercambio cultural. Practicantes y sanadores regionales participan en sesiones de yoga, respiración —incluido el método Wim Hof—, temazcal, meditación, ceremonias de cacao, sound journeys y caminatas por la selva. 

La moda también tiene su propio espacio a través de The Fashion Pop-Up, un escaparate dedicado a marcas y artesanos mexicanos que permite a la comunidad internacional descubrir propuestas vinculadas con el diseño y la economía creativa del país. A esto se suma el ya mencionado The Talk, concebido como un espacio para el intercambio de ideas y la reflexión. En la edición de 2026, sus conversaciones estarán atravesadas por el concepto del aniversario y por preguntas relacionadas con la conciencia, el entorno y la relación entre las personas y el mundo que habitan.

Cortesía

Así, diez años después de aquella primera reunión en La Habana, Ondalinda llega a su aniversario convertida en algo más amplio que un festival. Su apuesta ha sido construir una comunidad y una experiencia en la que la música funciona como punto de encuentro entre el arte, la naturaleza, el bienestar, la cultura y la conexión humana. Y será nuevamente en Careyes, el lugar donde comenzó esta historia, donde el proyecto buscará celebrar una década de ese recorrido.

The post Ondalinda: 10 años de arte, música y comunidad appeared first on Rolling Stone en Español.

Ms. Rachel and Mr. Aron are seeing rainbows in a brand new light these days.

For Rachel and Aron Accurso, the married co-creators behind the global children’s phenomenon Ms. Rachel, the colorful subject of their new single “I Love a Rainbow” became an opportunity to go bigger, musically and visually. The playful bossa nova track is the first preview of their debut album, I’m So Happy, due Sept. 25, and its new music video — premiering exclusively on Billboard — finds the pair surrounded by Colorado mountains, polychromatic scarves, chalk-covered sidewalks and plenty of play.

But let’s not mistake all of that joy for simplicity.

Related

The music video features an extended version of “I Love a Rainbow,” complete with a new bridge, a sweeping string section and additional live musicians. For the Accursos, expanding a song already familiar to Ms. Rachel families meant finding a way to make its world feel even bigger.

“We wanted to expand it,” Aron tells Billboard. “We wrote a new bridge and we added a big string section and more live musicians, which feels expansive.”

So, too, did filming among the Colorado mountains. But at its heart, Rachel says, the video is about “joy and connection and play.”

That philosophy sculpted the day the pair spent filming with 11 children from Colorado families. The couple took a lovely approach in having the children involved in the creative process. They didn’t direct the kids through predetermined actions, and instead allowed them to feel immersed in the music.

“They knew the song, and [we were] like, ‘What do you imagine? What do you think would be good for this next part?” Rachel says. “Just creating it with the kids and making sure they had a really special day.”

The resulting video captures children dancing with rainbow scarves and helping create a giant chalk rainbow, with those outdoor scenes interwoven with footage of musicians performing the song in New York City. For Rachel, a former music educator, putting the instruments onscreen was part of the point.

“When they hear that riff, if they see Aron’s playing it on piano or they see [someone] playing the percussion, I think it’s cool to think, ‘Maybe I could play that,’” she says. “Maybe they get an interest in guitar from seeing the instruments.”

Aron proudly directed the video himself, continuing the hands-on approach that has defined the couple’s work since the early days of their YouTube channel.

“It goes back to just us, the way we started the channel, and that it was very homegrown and creator-led,” he says.

There may have been another influence in those superb mountain shots too: The couple’s 1-year-old daughter has recently been enjoying “Do-Re-Mi” from The Sound of Music, and Aron admits the classic musical was “definitely” on his mind while the team was developing the video.

“There are little hints of The Sound of Music [in the video]: the mountain vibes, and the singing around,” he says.

The visual ambition of “I Love a Rainbow” mirrors the strategy behind I’m So Happy as a whole. The 23-track collection transforms the songs that were first introduced on Ms. Rachel into more lively studio recordings. The album features original songs and children’s classics, with lush orchestration, new arrangements and contributions from 19 vocalists and 42 instrumentalists.

For Aron, who has a background in musical theater as a composer, conductor and Broadway music director, each song required its own approach.

“It was looking at each song individually and just imagining, ‘What is the most special version of that song?’” he says. “So it was unique to each one.”

Some songs called for restraint. “Walking to the Zoo,” for example, uses a smaller ensemble, while tracks including “Caterpillar” felt capable of supporting a full orchestra.

Meanwhile, “I Love a Rainbow” seemed to call out for strings. “I thought the string section would really add to the experience and the expansiveness of the idea,” Aron says.

Rachel has her own shorthand for her husband’s musical instincts: Aron owns a shirt that reads, “I hear things.”

And, she says, “I feel like he hears things that I don’t.”

That attention to detail is central to how the couple thinks about children’s music. Rachel, who holds a master’s degree in early childhood education and music education, says children shouldn’t be treated as though they need less sophisticated art.

“Children deserve detailed, rich music,” she says. “Not just deserve, but that they do enjoy it.”

That same care extended to I’m So Happy, as the Accursos worked with engineers, live musicians and other Broadway-trained collaborators to expand the songs beyond the versions created for the show, where deadlines often require the couple to move quickly from one episode to the next.

“With the album, we were able to do more of the details or go back and do some of the things that maybe I would have liked to have done the first time around,” Aron says. “It was just a desire to dig in more with more detailed arrangements, more professional engineers, live musicians.”

The duo wants listeners to understand that children’s music doesn’t require less craft than music made for any other audience.

“I think maybe the misconception is that it is somehow dumbed down or less effortful,” Rachel says. “Children really deserve that detailed music.”

Aron adds that the pair treated I’m So Happy “with as much care as if it were a Broadway cast album.”

That care — and the emotional weight children can find in music — perhaps comes through most clearly in “Caterpillar,” a song with a personal history for the couple.

Aron wrote the track while putting their now-7-year-old son to bed during a period when he was struggling with a speech delay. Their son didn’t begin speaking until he was 2 years and 9 months old, Rachel recalls, and the family watched as he worked to communicate.

“Aron wrote this beautiful song about a caterpillar that’s struggling but keeps going,” she says.

The song can still provoke an unexpectedly strong reaction from some of its youngest listeners.

“Babies have this phenomenon where they cry at it,” Rachel says, explaining that even children too young to fully understand the lyrics seem to respond to its emotion with a sorrowful pout.

“The kids feel deeply and they respond to music, even if they don’t understand the lyrics necessarily,” she says. “They feel what went into it.”

For Rachel and Aron, that’s fundamentally the point of I’m So Happy: Children are listening more closely — and feeling more deeply — than adults may sometimes realize.

“Kids are smarter and deeper and more amazing than we give them credit for sometimes,” Rachel says.

And with I’m So Happy, Ms. Rachel and Mr. Aron are making sure the music meets them there.

“I Love a Rainbow” is out now, while I’m So Happy arrives Sept. 25 via Magic Star, the children’s and family division of Sony Music Entertainment’s The Orchard.

Posty won’t be delivering for fans in Asia, Australia and New Zealand later this year, as planned.

Post Malone’s Big Ass World Tour was scheduled for its swing through Asia and down under later this year, a run that included shows at Melbourne’s Marvel Stadium (on Oct. 9), Brisbane’s Suncorp Stadium (Oct. 12), Sydney’s ENGIE Stadium (Oct. 15), and Auckland’s Go Media Stadium (Oct. 21).

The “Rockstar” singer was also booked to headline three Strummingbird Festival appearances in the regional Australian towns of Ballarat (Oct. 10), Newcastle (Oct. 17) and Sunshine Coast (Oct. 18). 

Those shows are now shelved, and a reason has not been given.

“We’re gutted to let you know that Post Malone will no longer be headlining Strummingbird, due to the recent postponement of his Asia and Australian tours,” reads a statement from the touring festival.

The Australia dates have been scrubbed from the official Ticketmaster page, and the NZ show is listed as “cancelled.”

Live Nation has yet to announce new dates for Malone’s headline tour, the U.S. singer and rapper’s first in these parts since headline Spilt Milk festival, which visited Canberra, Ballarat and Perth in 2023, and opened for Red Hot Chili Peppers’ on the rockers’ six-date Australasian stadium run earlier that year.

On the Spilt Milk run, he made himself at home by performed a “shoey” on stage — an Aussie tradition where the victim drinks beer out of a shoe.

Post Malone makes himself at home on the Australian charts, too. His seven albums have all impacted the ARIA top 10, including No. 1s for Beerbongs & Bentleys in 2018, Hollywood’s Bleeding in 2019. His most recent collection, the 2024 country album from F-1 Trillion, flew to No. 2.

The American star has been busy of late. He recently announced his engagement to Christy Lee, with whom he has been romantically linked since early 2025. He busted out a new song “Chrome Heartbreaker” during the 2026 FIFA World Cup Closing Ceremony, and his August 26th mixtape has been made available for streaming for the very first time.

We will always love Dolly Parton. Harry Styles made certain of that, when he paid tribute to the late country music superstar during the first night of his residency at Madison Square Garden, the start of an unprecedented stretch of 30 consecutive shows at the storied arena. 

The British pop artist gave the best possible salute to Dolly by playing her recording of “I Will Always Love You” on the MSG speakers.

The former One Direction star thanked his band and gave a “special thanks to all the musicians who have inspired me over the years.” Of course, Parton was high on that list. “Dolly, thank you so much,” he remarked.

Styles went on to play two verses and choruses of the song, originally released in 1974, and told the crowd to sing along on the first chorus. The audio then faded out, say people who were in the arena, and segued to his solo hit “Sign Of The Times.”

Dolly, perhaps the greatest country music artist of all time, an inductee into the Rock And Roll Hall of Fame and the Country Music Hall of Fame, and the writer of more than 3,000 songs, died Tuesday (Aug. 25) at the age of 80.

Parton was named Billboard’s Top Country Artist of All Time, having landed 25 No. 1s on Billboard’s Hot Country Songs chart, the most of any woman, and 49 top 10s on Billboard’s Country Albums chart. An all-rounder with a heart of gold, Dolly will also be remembered for her philanthropy, her acting roles, her business acumen and her support of good causes.

The Tennessee native co-owned Dollywood, a theme park located in her hometown of Pigeon Forge, Tenn., and she operated the Imagination Library — a program that mails free books to children from birth until they first begin school. The late star had also been a co-owner of Sandollar Productions alongside her former manager, Sandy Gallin, which produced Buffy the Vampire Slayer and Father of the Bride and Sabrina, among others.

New York is Styles’ current tour’s first and only stop in the United States, after having previously stopped in Amsterdam, London, São Paulo and Mexico City for a combined 31 dates across July and August.

“How about them Knicks, huh?” a mid-strut Harry Styles asked the packed Madison Square Garden crowd on Wednesday night (Aug. 26), midway through opening song “Dance No More,” to a predictably roaring response. “How about them Knicks, huh?”

Forget about the Knicks. Great championship run and all — first in 53 years, good job by them — but their parade was two months ago at this point, and they ain’t been back to MSG since. For the next two months, the World’s Most Famous Arena is officially Harry’s House.

Styles appeared on stage in midtown Manhattan on Wednesday for the first of his 30 — yes, that’s a 3 and then a 0 — consecutive gigs at MSG, as part of his current Together, Together tour, taking him all the way up through Halloween (and well into the start of next NBA season). And he may have been anxious to be there, as he and his band couldn’t even wait till the end of opener Jamie xx’s DJ set to join them, flowing right from the producer’s set into their own.

Playing in the round — really, in the oval, as the light-up stage Styles and his band performed on was more oblong to match the dimensions of the floor — allowed the pop-rock superstar to really harness the energy of the sold-out, packed-out crowd. And he gave it back to them, with the help of a totally reordered setlist from the 31 dates he’d previously played on Together, Together, including a handful of fan favorites making their first appearance.

A couple of those songs got completely new arrangements, too. Perhaps drawing extra inspiration from being in the city of Studio 54, Styles amped up the disco not just for the songs from his clubbier new album Kiss All the Time. Disco, Occasionally., but also for a couple less-dancefloor-obvious older tracks. (Styles’ 2017 self-titled first album was the biggest beneficiary of the new set ordering — now tied with 2023’s Grammy-winning Harry’s House for the second-most-played album with four tracks — though fans who came to Styles from his first group might have left slightly disappointed by the total lack of One Direction representation.)

Even with an updated sound and wardrobe, Styles is hardly the most natural or obvious of disco dons — he comes to the genre through more left-field NYC dance-rock greats like Talking Heads and LCD Soundsystem, drawing physical inspiration their herky-jerky energy, while largely bypassing the manic anxiety that fuels those bands’ signature jams as much as any four-on-the-flour thumping. He also seems to currently have precious little interest in the decadence that drove the scene in its heyday, with his performance as PG-rated as you might expect from a show where the most common merch item found in the audience was a RESPECT YOUR MOTHER T-shirt.

Nonetheless, Styles does understand dance’s power to galvanize and unify, which was on full display throughout Wednesday’s show. The set’s most cathartic and satisfying moments came Styles at the center of his band mid-full disco freakout, summoning a storm of lightning and glitter and fully zapping their gleefully electrified frontman. Whether the kids in the audience got the cleverly laid nods to indie-dance anthems like “Born Slippy (Nuxx)” or “Daft Punk Is Playing at My House” probably doesn’t matter as much as them potentially feeling the sensation of their entire essence being bass-bombed along with 20,000 of their new closest friends, and leaving the building vibrating on a totally new frequency. For some in the building on Wednesday, it will undoubtedly be the beginning of a lifelong pursuit of discoing as often as possible.

Or at least until the Knicks’ next playoff run. Here were the six best moments from Harry Styles’ first visit to MSG since 2022 — one down, 29 to go. (And yes, they do include a Dolly Parton tribute.)


Harry Styles Discos More Than Occasionally With New Together, Together Setlist at First NYC Show: 6 Best Moments

MELBOURNE, Australia — Breakout Aotearoa New Zealand artist Fat Papi and Perth, Australia producer prodshushy, the team behind the viral hit “Freaked Out,” are now part of the UNIFIED Artist Management roster.

The trans-Tasman pair are the first signings since UNIFIED Artist Management established its New Zealand office, led by senior artist manager Matt Harvey, announced in May.

“Freaked Out” blew up when it was paired with content themed around summer haircuts, giving Fat Papi his first career entry on the Billboard Hot 100 when it debuted at No. 89, lifting to No. 88. The single has reached No. 55 on the Billboard Global 200 and this week No. 2 on YouTube’s US Top Songs on Shorts.

Produced by prodshushy, the track has accumulated over 7 billion views across TikTok and 9 billion views on YouTube Shorts, and propelling Fat Papi to nearly 10 million monthly listeners on Spotify.

Fat Papi (real name: Baban Hussain) has been releasing music independently since 2023. The Auckland-based Kurdish rapper, singer and songwriter is behind a distinctive style that blends melodic hip-hop, synth-driven club production, and infectious hooks.

“Joining UNIFIED is an exciting next step for shushy and I. Being able to work with Matt and access the backing of the wider team gives me the right mix of independence and support,” comments Fat Papi. “I’m proud to represent both my Kurdish heritage and New Zealand on the world stage, and we’re just getting started.”

Prodshushy, Fat Papi, Matt Harvey, Jaddan Comerford

Prodshushy, Fat Papi, Matt Harvey, Jaddan Comerford

UNIFIED

Adds Harvey: “Fat Papi is a generational talent whose music has resonated internationally in a remarkably short space of time. ‘Freaked Out’ proved that world-class music originating from New Zealand can break global boundaries without compromise.

“Bringing him and shushy into the UNIFIED Artist Management family as our first trans-Tasman management signing since joining forces, sets the standard for what we intend to build here: sustainable, long-term global careers for top-tier local talent.”

UNFIED, reads a statement, will provide dedicated global management support for the next phase of their career.

The management agreement is announced just days after Warner Chappell Music struck a worldwide publishing deal with Fat Papi and prodshushy.