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Alison Krauss & Union Station have canceled upcoming dates on the group’s Arcadia Tour, after lead vocalist Krauss has been put on vocal rest.

A social media post on Sept. 10 read, “It is with great regret that Alison Krauss and Union Station have announced the cancellation of our upcoming tour dates. After consulting with medical professionals, Alison has been advised to take a period of vocal rest to ensure a full and healthy recovery.”

The post added, “This decision was not made lightly as we are deeply committed to our fans. However, prioritizing health and vocal integrity are imperative at this time…we hope to make it back to these cities in the near future.”

More than a dozen shows are impacted by the cancellations, beginning with a show that had been scheduled for Sept. 11 in Davenport, Iowa. Also impacted were three shows slated for Nashville’s Ryman Auditorium on Sept. 18-20, as well as shows in Illinois, Indiana, Kentucky, Missouri, Texas, Oklahoma, Arizona, Nevada and California through early October.

Tickets for all canceled shows will be fully refunded and attendees are encouraged to reach out to their point of purchase with any questions.

Last year, Alison Krauss & Union Station released Arcadia, marking their first album in nearly 14 years.

The group is up for entertainer of the year at the upcoming IBMA Bluegrass Music Awards in October, and also up for vocal group of the year, while Krauss is up for female vocalist of the year. The group’s Barry Bales is up for bass player of the year, Jerry Douglas is up for resophonic guitar player of the year, Ron Block is up for banjo player of the year and Russell Moore is up for male vocalist of the year.

See the announcement below:

Julieta Laso tenía 16 años cuando escuchó el disco que, acaso sin saberlo, iba a cambiarle la vida. Hasta ese momento, su universo musical se dividía entre el folclore que le llegaba por herencia de sus padres (Mercedes Sosa, Violeta Parra) y el rock nacional: Los Redondos, Divididos, Bersuit Vergarabat y Los Fabulosos Cadillacs. Ah, y una precoz fascinación, desde los doce años, por las canciones de Tita Merello. Pero fue en cuarto año de la escuela secundaria que una compañera le mostró Tangos bajos, el disco de 1998 con el cuál Daniel Melingo no sólo reinventaba su carrera, sino que plantaba bandera en el mundo del tango.

Julieta Laso presenta ‘Fabriquera’: “Cuando Melingo me invitó a cantar, no nos soltamos más”
Julieta Laso y Daniel Melingo, una conexión profunda que trascendió los escenarios (Emiliano Rojas Salinas).

“Desde ese momento, nunca paré de escucharlo”, dice, ahora, Julieta, en un bar coqueto de Villa Crespo. “Estoy segura de que había cosas de las que no tenía idea de lo que hablaba, pero no sé, fue algo que me entró. Y bueno, las cosas de la vida que después te recompensan”, dice con tristeza en sus ojos. O, en términos de Manu Chao, algo de “malegría”.

La inesperada muerte de Daniel Melingo, el 30 de junio pasado, es un golpe que Laso no termina de asimilar. No sólo por la partida de uno de sus referentes seminales. En los últimos dos años, habían establecido un vínculo profundo, que derivó con Melingo produciendo su último disco, el flamante Fabriquera. El álbum, disponible en todas las plataformas desde el 10 de septiembre, será presentado en vivo el 23 de octubre a las 20 hs. en el Teatro Margarita Xirgu, Chacabuco 875, CABA. “Él me marcó muchísimo en la adolescencia, mucho antes de pensar que iba a cantar. Años más tarde, desde el primer momento en que me metí con el tango pensé: ‘Mi sueño es colaborar con el maestro’. Sentía también que había algo en mi voz o en mi color que podía funcionar. Y diez años más tarde, cuando yo ya había pasado por la Orquesta Típica Fernández Fierro y todo eso, me llama para invitarme a cantar en su concierto. Fue un sueño hecho realidad”.

Fue en un concierto en Café Berlín, coqueto escenario de Villa Devoto, y Julieta cantó dos canciones, “El tango del vampiro” y “Este cuore”. La conexión fue inmediata. A partir de ahí se generó una relación muy hermosa, dice Julieta. “Para mí, él era mi maestro, y me empezó a invitar a casi todos los conciertos que hacía. De hecho, también me invitó a algunas giras, fuimos juntos a Montevideo, y a partir de ahí no nos soltamos más. Un día le dije que me encantaría hacer un disco producido por él, y enseguida le gustó la idea. Se puso a trabajar muy fuertemente; es un hombre muy minucioso y muy exigente para el trabajo, muy manija. Así fue que empezamos a grabar un disco, y lo estuvimos grabando durante dos años. ¡Nunca hice tantas tomas para una canción!”.

El repertorio ofrece piezas inéditas, temas del propio Melingo, obras de los poetas cayengues Julián Centeya, de Evaristo Carriego, de María Celeste Torre y del cantautor español Patxi Andión. La banda está integrada por Javier Casalla en violín; Camilo Ferrero en bandoneón; Patricio Cotella en contrabajo; Agustín Della Croce en chelo; Muhammad Habbibi en trombones; Melingo en guitarra y tzouras, y con invitados como Vicentico y el legendario guitarrista Kubero Díaz, pionero del rock argentino.

Para una intérprete, tal el caso de Laso, la piedra fundamental de un álbum suele estar en la elección del repertorio. “Daniel me pidió que marcara los temas que a mí más me gustaría cantar”, cuenta Julieta. “Y era una lista interminable, así que grabamos más de los que quedaron en el disco. Dejamos afuera algunos, porque quisimos seleccionar lo mejor, y lo elegimos un poco entre los dos. Yo tiré la primera idea de los temas que sentía que me interpelaban más, y, en el hacer, la fuimos puliendo. Llegamos a cerrar todo el disco e, incluso, definimos la fecha de estreno. Estábamos esperando que terminara el Mundial para definir el lanzamiento. Estuvo hasta en el último detalle de todo: dónde se iba a hacer, de quién iba a ser la puesta. También está en el videoclip de ‘Corazón y hueso’, dirigido por María Alché. Por suerte, pudo verlo y estaba muy emocionado, le parecía bellísimo. Decidimos todo juntos, eso me da mucha tranquilidad. Eso también devino en una relación de mucho cariño, de mucho respeto, de mucha admiración y de bastante intimidad, de charlas hermosas. Es como que recién ahora empiezan a decantar tantas cosas que me dejó”.

En tiempos de lanzamientos vertiginosos, dos años parece demasiado tiempo para hacer un disco. Melingo hacía una especie de apología de ese proceso. “Me decía todo el tiempo que había sido un disco pintado al óleo”, evoca Laso. Y explica algunos de los aspectos más importantes del rol del productor. “Él me habló mucho. Para él lo importante era poner el protagonismo en la voz, y tratar de escapar de estos vicios que tiene el género: de tanto grito, de que todo suene tan fuerte. Así que empezamos a enfocar el laburo ahí: pocos instrumentos, arreglos muy pensados, con mucho peso, y la voz en el lugar protagónico. Buscando lugares diferentes, sutilezas. Hay muchas canciones del disco que cuando las escucho no me reconozco en mi forma de cantar anterior, así que eso es algo que le agradezco infinitamente. Siento que de alguna manera él me cambió la forma de cantar, o por lo menos me indicó un camino por el que estoy yendo”. . 

– ¿Hablaban mucho de la interpretación? 

 – Mucho. Él hacía mucho foco en el protagonismo de la voz, en confiar en ese instrumento muy fuertemente y buscarle matices, lugares, sutilezas en las que no me había detenido mucho. Hay dos o tres canciones del disco que están hechas con una tranquilidad y una dulzura que yo no tenía, y para que llegáramos a ese resultado él me coacheó fuertemente: parábamos, grabábamos de nuevo, y me marcaba pequeños detalles del fraseo, de la intensidad, de dónde cantar; cosas de mucho detalle que por ahí a mí se me escapan. Él me decía que eso también tiene mucho que ver con un vicio del folclore y del tango. Yo he cantado mucho en las plazas; empecé cantando en Plaza Dorrego con un sonido horroroso y teniendo que tratar de que los turistas escuchen, entonces tenía que gritar. Obviamente todo mi recorrido fue cambiando, pero faltaba este trabajo en el que realmente hiciera un cambio profundo. Sin exagerar, creo que hice 40 tomas de cada canción.

 – ¿Cómo te marcó el haber cantado en la calle? 

 – Era un poco duro, pero también una cosa de mucha alegría. Yo ya había cantado en escenarios grandes, pero así como la calle te genera vicios o cosas que no están buenas, también te da herramientas y estrategias para captar la atención, cosas que todavía hoy utilizo. No son los momentos más alegres del trabajo, pero te forman.

Cuando habla de Melingo, Julieta lo menciona como “El maestro”. Le brillan los ojos, se le cierra la gola, se escapa una lágrima. “Él era un hombre muy sabio, muy espiritual en su forma de ver la música y el arte. Se notaba que me quería cuidar, que me quería pasar algunas cosas que a él le habían servido. Sobre todo en ver la música y el arte de una forma espiritual, de no caer en las trampas en las que caemos muchas veces. Cosas que tenían que ver con su propio recorrido. Era un chabón que hablaba como si fuera un filósofo. Hubiese querido compartir muchos más años con él, pero tengo que agradecer infinitamente el haberme cruzado con una persona así. Fue un privilegio”, asegura. “Un hombre culto, que sabía mucho de música. Todo el tiempo que lo escuchaba hablar quería grabarlo; muchas cosas las grabé, otras no. Siempre me acuerdo de una conversación que tuvimos de tres horas antes de empezar a grabar el disco, y decía: “¿Cómo no lo grabé?”, porque era un maestro”.

Más allá de cualquier aspecto técnico, el aporte de Melingo trasciende la carrera de Laso, transformándose en un referente vital, espiritual, casi místico. “Mucho de lo que aprendí en estos años va a ir decantándose con el paso del tiempo y de este duelo”, asegura. “Mi trabajo como cantante empezó 16 o 17 años antes. Yo nunca pensé que iba a ser cantante porque mi infancia fue por la actuación; cantaba, pero como algo más. Empecé a cantar porque los músicos me apoyaron mucho; me dieron mucha fuerza porque yo no creía en mí. Toda mi vida me había interesado mucho el folclore latinoamericano, quería ser percusionista, me fui a Colombia a estudiar percusión afrocolombiana. Estando allá, tratando de tocar el alegre y cantar, una colombiana me dijo: “Pero vos tenés que cantar tango”. Esa noche le canté un tango. Y pasaron años hasta que asumí ese desafío. Si no hubiese sido con esa llave, con el tango, yo no creo que me hubiera animado nunca a cantar; descubrí algo que estaba muy adentro mío y que no tenía tan visto”.

Hay que prestar especial atención a la interpretación que Laso hace de “Este cuore”, la composición de Melingo sobre unas líneas del poeta lunfardo Julián Centeya que publicó originalmente en Santa Milonga (2004). La interpretación, justamente, es clave en una cantora como Laso, que se formó como actriz y recién a los 20 años empezó a cantar.

La complicidad entre Julieta Laso y Daniel Melingo (Emiliano Rojas Salinas).

“Esa es una de las herramientas de las que más me agarro”, explica. “Nunca sentí que tuviera una voz tan privilegiada; el caminito que pude ir armando tiene mucho que ver con la interpretación y con la transmisión. Siento que a veces no me da el aire o no me da la cabeza, pero genero una conexión con las personas, unas ganas de transmitir, y eso es lo que me permitió armar el oficio que hoy tengo. Lo fui trabajando con mi maestra Beatriz Muñoz, pero lo que estaba ahí de poderoso era esa capacidad de conectarse con el otro, que me la dio mucho el teatro”.

Nunca abandonó la actuación del todo. En 2021, por ejemplo, protagonizó Terminal Norte, un corto dirigido por su pareja, Lucrecia Martel, en la provincia de Salta. Y también obtuvo el premio Trinidad Guevara como Revelación Femenina por su participación en Ojo de Pombero, la obra escrita y dirigida por Toto Castiñeiras. Entre sus proyectos esporádicos se destaca un espectáculo junto a la escritora, performer y cantora cordobesa Camila Sosa Villalda: “Aúllan a Horacio Guarany“, se llama el particular homenaje conjunto al autor de “Si se calla el cantor”.

Desde esa temprana fascinación por Tita Merello cuando todavía era una niña, hay un patrón de conducta en la obra de esta artista que, confiesa, muchas veces se imaginó viviendo en un tiempo pretérito, en la edad de oro del tango y los boleros en aquella Buenos Aires del siglo pasado. No es casual, tampoco, que su círculo afectivo sea con personas bastante más grandes: ni el que construyó con Daniel Melingo en los últimos dos años, ni que su pareja, Lucrecia Martel, sea bastante más grande que ella. “Es algo que estuvo siempre en mi vida”, argumenta. “De chica siempre me relacioné con gente más grande; iba al colegio pero ya tenía mi grupo de teatro y salía con ellos todos los fines de semana. Valoro mucho la experiencia, soy más de ponerme en el lugar de discípula. Siempre me gusta tener a alguien referente fuerte cerca, lo necesito, y me han hecho crecer mucho. Otra persona muy importante en mi vida musical y artística es Macha Asenjo [líder de los grupos chilenos Chico Trujillo y El Bloque Depresivo, y productor de Pata de perra, el disco anterior de Laso, editado en 2023], también más grande que yo y con mucha más experiencia. Ese disco tuvo otra historia muy dura porque lo hicimos con Macha y con un músico increíble y legendario de Chile, Pajarito Araya, que falleció apenas lo habíamos editado. Hizo todos los arreglos y grabó muchos instrumentos, así que fue una gran despedida”.

Con Melingo compartió otra experiencia trascendental y profunda. Conocieron a María Elena Lamadrid, nonagenaria actriz y cantante, referente matriarcal de la cultura afro en la Argentina. “Cuando me encontré con un maestro así, decidí no desperdiciar ni un minuto: lo acompañé en todo el proceso de grabación del documental sobre Tangos bajos que estaba haciendo. A todos lados que podía ir, le pedía y él me llevaba. Ese fue un día muy especial; porque yo no conocía a Lamadrid, ni conocía su disco Afroargentina. Son esas cosas que decís: “Canto tango hace 15 años, no puede ser que no conozca esto ni que me lo haya nombrado ninguno de mis compañeros tangueros”. Esa información me llegaba de Dani, que era un investigador, un filósofo, un músico. Fue maravilloso ese día; cuando terminó, Daniel estaba muy feliz. Habíamos logrado entrar en comunidad con ese grupo de gente, cantamos, cantó él, cantó ella, tocaron los tambores, y después nos abrazamos y nos pusimos a llorar de la emoción. Le agradecí para siempre que me haya llevado ahí. Ella habló poco al principio, no quería cantar porque hacía mucho frío, pero el maestro le empezó a hablar de Alberto Castillo. Ahí ella se soltó, contó que bailaba en la comparsa con Castillo, y el maestro —que era fanático de Castillo— se volvió loco. Toda esa investigación que hizo Dani para el documental va hacia la raíz afro en el tango, algo que es obvio pero que está negado como tantas cosas en la historia de nuestro país”.

Salvo el tema de Patxi Andión, “Toda la mar detrás”, todo el repertorio del álbum es de Daniel Melingo. Aunque Fabriquera no fue concebido como un homenaje, esa idea sobrevoló tácitamente todo el proyecto. “Yo lo sentí así, aunque no lo hablamos claramente”, reconoce Julieta. “Todo el tiempo sentí que eso era lo que estaba pasando, y me daba cuenta de lo hermoso que era formar parte de ese encuentro. Siento que él de alguna manera se estaba despidiendo y dejando su legado: la película, el disco que está por salir, muchas cosas que dejó porque estaba muy manija y trabajaba sin parar. Los últimos días, hasta un día antes de partir, era hablar de trabajo: “Nos vemos acá, vamos allá, este es el arreglo para el Coliseo”. Siento que él estaba dejando su legado. Y sí, el disco es su obra porque son sus temas, porque él graba el clarinete, la guitarra, los efectos, las voces, los coros, está metido en todo el disco. Hay temas inéditos con letras de poetas lunfardos como Carlos de la Púa y Julián Centeya, autores que conocía de nombre pero que ahora me puse a leer y son una maravilla. Como un lujo extra, aparece Kubero Díaz, grabando un solo hermoso. El resto son letras de María Celeste Torre, su pareja; es increíble lo que escribe, soy muy admiradora suya. Hay un tema con el que cerraba el disco que Celeste lo escribió y le dijo al maestro: “Esta la imaginé para ella, me parece que puede andar”, y cuando el maestro la trajo me volví loca”.

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El rock argentino tiene una especie de árbol genealógico enorme. Su historia está atravesada por caminos y relatos que se entrecruzan, donde los pioneros del género abrieron paso a artistas que, con el tiempo, transformaron su rumbo. Si nos detenemos a escuchar y comprender minuciosamente esta historia, podremos adentrarnos en un recorrido que revela uno de los sellos de mayor prestigio del legado musical argentino: el rock.

Sin duda, existen grandes pioneros, referentes y estrellas que hicieron del rock argentino un legado imborrable para el país. Con su música, dejaron obras que hoy forman parte de la historia y que resultan fundamentales para comprender la evolución del género. 

Desde los pioneros de los años sesenta, con Luis Alberto Spinetta al frente de agrupaciones como Almendra, Pescado Rabioso e Invisible, así como figuras fundamentales como Javier Martínez y Alejandro Medina, hasta la consolidación del género durante los años setenta, de la mano de artistas como Charly García, Pedro Aznar y David Lebón, el rock argentino fue construyendo una identidad propia. 

Luego llegó su gran explosión durante los años ochenta, una etapa marcada por la convergencia de cuatro figuras fundamentales: Luis Alberto Spinetta, Charly García, Andrés Calamaro y Gustavo Cerati. En las décadas posteriores, la escena continuó expandiéndose con la presencia de artistas como el Indio Solari y Fito Páez, además de agrupaciones legendarias que dejaron una huella profunda, como Soda Stereo, Los Gatos, Manal, Babasónicos, Sui Generis, Serú Girán, Sumo, Virus, Los Abuelos de la Nada y Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. 

Todos ellos, desde distintos momentos y perspectivas, contribuyeron a construir uno de los capítulos más ricos e influyentes de la música argentina.

Sin duda, hay una historia enorme por contar sobre el rock argentino, sus etapas de expansión y los momentos que marcaron su apogeo. Sin embargo, por ahora y sin ningún orden en particular, te presentamos una selección de 10 discos que contribuyeron a convertir esta historia en un legado inmortal del rock argentino:

Canción Animal – Soda Stereo 

Serú Girán – Serú Girán

Oktubre – Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota

El amor después del amor – Fito Páez 

Artaud – Pescado Rabioso

Alta Suciedad – Andrés Calamaro 

Jessico – Babasónicos 

Clics Modernos – Charly García 

Almendra – Almendra 

Vasos y besos – Los Abuelos de la Nada

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Las Islas Malvinas, Georgias del sur y Sandwich del Sur han sido sujeto de discusión y contienda internacional entre Argentina y Reino Unido durante décadas. El gobierno de Javier Milei ha resaltado la disputa territorial como una de las problemáticas centrales que buscaba resolver durante su periodo como presidente de la República. A pesar de sus promesas, no se ha logrado conseguir esta meta, sin embargo, el reclamo argentino ha funcionado muy bien como una causa simbólica unificadora durante su gobierno.

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En resumen, Reino Unido ha controlado dichas tierras desde 1833, luego sucedió la Guerra de las Malvinas en 1982, un conflicto donde tropas argentinas disputaron el territorio en un conflicto bélico, al final, se retomó el control de los territorios por la corona. Posteriormente, en 2013 se llevó a cabo un referéndum en los terrenos insulares para determinar si se quedaban bajo la administración británica, con 92% de participación ciudadana, la respuesta fue un definitivo “sí”, 99.8% de los votantes decidieron permanecer bajo control británico.

El 3 de septiembre de 2026, durante el último discurso de Milei acerca de la situación, reiteró el compromiso de su gobierno para reclamarlas para Argentina. Acusó al proyecto Sea Lion, operado por Navitas Petroleum, una compañía israelí, y Rockhopper Exploration, una compañía británica, de apropiarse de las reservas de petróleo del país, algo que viola lo establecido por la asamblea general de las naciones unidas en cuanto a la prohibición de actos unilaterales de ambos países en el área. Además, apuntó que cuentan el apoyo de los Estados Unidos a la causa.

Cuatro días después, Ben Gvir, el ministro de seguridad de Israel escribió en X que “Es hora de que el Estado de Israel reconozca públicamente que las Islas Malvinas son territorio argentino ocupado, que los británicos le roban violentamente al pueblo argentino”. Terminó su declaración con un llamado a que el primer ministro, Benjamín Netanyahu reconociera “la soberanía de Argentina sobre las Islas Malvinas y a imponer sanciones a Gran Bretaña mientras la ocupación continúe”.

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Relaciones con Israel

La reputación del país del medio oriente se ha visto severamente afectada en los últimos años, los ataques terroristas del 7 de octubre de 2023 resultaron en apoyo masivo de la comunidad internacional y la denuncia de Hamás como grupo terrorista. No obstante, tras 2 largos años de apropiación, destrucción y genocidio en la franja de gaza, este se ve cada vez más aislado en el mundo.

Argentina tiene la población más grande de judíos en la región con más de 200 mil ciudadanos, además, el gobierno actual se ha esforzado en estrechar las relaciones diplomáticas con acciones como mover la embajada argentina de Tel Aviv a Jerusalén y el rechazo del estado palestino. Incluso, se han documentado varias ocasiones en las que mandatarios de ambos lados se han elogiado públicamente.

Por el lado de Reino Unido, las relaciones con Israel vienen desde la fundación del proyecto sionista en 1948, con documentos históricos previos como la declaración de Balfour de 1917 que apoyó la “creación de un hogar nacional para los judíos”. Sin importar los percances, se han mantenido muy cercanos en el ámbito militar, económico y político. 

No obstante, con la llegada de Andy Burnham como primer ministro del país, ha cambiado de manera radical la disposición del gobierno inglés frente al país judío. El líder electo se disculpó en redes por la reacción de su partido (los Laboristas) a la situación en la Franja de Gaza, prometió “presionar más al gobierno de Israel”, reconoció el estado palestino, entre otras declaraciones que reconocen la limpieza étnica de palestinos y la falta de cooperación del gobierno israelí. El pasado 8 de septiembre se prohibió a importación de productos provenientes de los asentamientos ilegales en Cisjordania.

Un colono israelí reza en una nueva vivienda a las afueras del asentamiento ocupado de Malachei HaShalom en Cisjordania (9 de septiembre de 2026). A finales de agosto, el primer ministro israelí había prometido seguir estableciendo asentamientos ilegales en Cisjordania a pesar de la creciente reacción internacional. La construcción y expansión de asentamientos israelíes en territorio palestino ha aumentado significativamente bajo su gobierno.
CC: ILIA YEFIMOVICH / Colaborador / Getty Images

La reacción israelí a su continuo ostracismo de la comunidad internacional es clara, la sociedad israelí al igual que el gobierno no reconocen a los palestinos y califican a cualquier acción que busque garantizar los derechos humanos en la tierra santa como “antisemitas”, por eso, aliados como Argentina, EE.UU. y Colombia son necesarios para sostener el proyecto sionista en el largo plazo.

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Comparar la segunda temporada de Los caballeros (ese exquisito remix de la película del mismo nombre) con El Padrino resulta inevitable, pero también un poco suicida. Después de todo, estamos hablando de enfrentarse a una película que legítimamente puede disputar el título de la mejor de todos los tiempos y, especialmente, a El Padrino II, esa tragedia monumental acerca de un hombre que conquista un imperio mientras destruye todo aquello que alguna vez justificó conquistarlo. 

Lo curioso es que la comparación no proviene solamente del espectador. Guy Ritchie la busca, juega con ella y hasta parece divertirse introduciéndola socarronamente dentro de su universo de aristócratas, traficantes, políticos corruptos y tipos que pueden ordenar un asesinato sin derramar una gota de whisky.

Eddie Horniman (Theo James) ha recorrido una distancia considerable desde aquel hombre que heredó un ducado y descubrió que debajo de sus tierras funcionaba un gigantesco negocio de marihuana. El aristócrata que inicialmente veía el crimen como un problema que debía solucionar ha desaparecido. Ahora Eddie sabe que es bueno para esto y, lo que resulta mucho más peligroso, ha descubierto que le gusta. La violencia, el dinero y la posibilidad de decidir sobre el destino de otras personas dejan de ser consecuencias desagradables de su posición para convertirse progresivamente en parte de su identidad.

James entiende perfectamente esa transformación. Eddie parece otro hombre sin necesidad de convertirse físicamente en uno. Endurece la mirada, reduce la sonrisa y transforma aquel encanto aristocrático de la primera temporada en una amenaza cada vez más evidente. Si antes contemplábamos a un caballero obligado a aprender las reglas de los gánsteres, ahora estamos frente a un gánster que todavía conserva los modales de un caballero.

La diferencia parece pequeña. No lo es. Eddie ya no quiere escapar del negocio sino expandirlo. Pretende recuperar las tierras que rodean Halstead, extender la operación hacia Italia y abrir la puerta al mercado legal del cannabis. Su problema es Bobby Glass (Ray Winstone), patriarca de un imperio que contempla esas ambiciones con la desconfianza de quien ha sobrevivido demasiado tiempo como para permitir que un aristócrata recién llegado le explique cómo modernizar el crimen.

Susie Glass (Kaya Scodelario) queda atrapada entre ambos. Para Eddie, el mundo criminal todavía puede imaginarse como una empresa que necesita crecer; para Susie es una familia y, por tanto, algo mucho más difícil de abandonar. Ella conoce las reglas porque nació dentro de ellas y sabe que desafiar a Bobby significa mucho más que cuestionar las decisiones de un jefe. Significa enfrentarse al padre, al patriarca y al hombre alrededor del cual se construyó el orden que la convirtió en quien es.

La temporada encuentra ahí una de sus mejores ideas. El poder funciona como cualquier otra adicción. Eddie comienza queriendo suficiente para protegerse y termina necesitando más para proteger el que ya consiguió. Cada enemigo justifica una nueva transgresión y cada transgresión convierte la siguiente en algo ligeramente más fácil. La corrupción moral no llega acompañada por una banda de música; suele presentarse como una decisión perfectamente razonable.

Y ahí aparece Michael Corleone. Como Michael, Eddie cree que puede utilizar los métodos de los criminales sin convertirse completamente en uno de ellos. También empieza a comprender que cada decisión tomada para proteger su imperio exige otra todavía más cruel. El referente se vuelve particularmente evidente cuando el poder deja de significar únicamente dinero y comienza a representar familia, territorio, sucesión, traición y venganza.

El problema para The Gentlemen es que Coppola ya hizo todo esto demasiado bien. Ritchie posee otras armas y debería confiar más en ellas. Su territorio siempre ha sido el de los criminales capaces de producir miedo y carcajadas en la misma escena, los idiotas peligrosos, los planes perfectos que se convierten en catástrofes y los hombres convencidos de controlar una situación que ya se salió completamente de sus manos. Lock, Stock and Two Smoking Barrels, Snatch y RocknRolla entendían que un cadáver podía ser simultáneamente una tragedia, un inconveniente logístico y un extraordinario chiste.

La primera temporada de The Gentlemen conservaba esa sorna. Aquí se extraña. Esta vez todo se vuelve más oscuro, y no solamente porque Eddie se haya vuelto más agresivo. Hay un extraño espíritu del Antiguo Testamento recorriendo la temporada con padres contra hijos, hermanos contra hermanos, pecados heredados, traiciones que exigen sangre y venganzas que únicamente pueden pagarse con nuevas venganzas. La retribución se convierte progresivamente en el idioma común de personajes que pueden discrepar sobre los negocios, pero parecen compartir la convicción de que toda deuda terminará cobrándose.

Stanley Johnston (Giancarlo Esposito) contribuye a ese tono con sus reflexiones sobre el poder, los reyes y la caída de los imperios, mientras Freddy Horniman (Daniel Ings), el hermano mayor de Eddie, termina atrapado dentro de una concepción mucho más literal de la religión y el castigo. La serie abandona así progresivamente la ligereza de la comedia criminal para internarse en una historia sobre culpa, pecado y retribución.

Incluso Eddie comienza a tener visiones. El fuego, las coronas y las imágenes de sí mismo convierten su deterioro psicológico en una especie de pesadilla religiosa. El hombre que quería administrar un negocio empieza a imaginarse como rey, y la serie parece recordarnos que los reyes siempre terminan necesitando súbditos, enemigos y sacrificios.

Es una apuesta interesante, aunque no siempre beneficia a The Gentlemen. La gravedad hace que por momentos la serie parezca olvidar qué la diferenciaba de tantas historias sobre el ascenso y caída de un criminal. Cuando recupera el absurdo, en cambio, vuelve inmediatamente lo mejor de Ritchie con sus negocios imposibles, aristócratas depravados, mafiosos despiadados, políticos comprables, animales y objetos absurdamente costosos y reuniones que pueden pasar de la cortesía al asesinato antes de que alguien termine la copa.

Lord Hawthorne (Hugh Bonneville) resulta particularmente útil para comprender dónde está la verdadera riqueza de la serie. The Gentlemen no necesita demostrar que Eddie puede convertirse en Michael Corleone porque posee una idea mucho más provocadora: La aristocracia y el crimen organizado quizá nunca fueron mundos tan diferentes.

Ambos dependen de apellidos, territorios, herencias, jerarquías y códigos de lealtad. Ambos construyen su poder alrededor de familias que llevan generaciones protegiendo privilegios. Ambos utilizan intermediarios para hacer aquello que no quieren ensuciarse las manos. Ambos saben que la ley puede ser un obstáculo o una herramienta dependiendo de cuánto dinero y poder tenga quien la enfrenta. Hasta sus buenos modales funcionan como una forma de violencia.

Ritchie debería seguir escarbando allí porque esa mirada sobre la clase social resulta mucho más interesante que cualquier intento por construir su propio Michael Corleone. En Los caballeros, un título nobiliario y una organización criminal pueden funcionar bajo principios sorprendentemente semejantes; lo único que cambia es la decoración de la oficina.

La temporada también recupera por momentos una estructura episódica que recuerda a una televisión anterior al dominio del streaming. Algunos capítulos plantean una misión o un problema particular y funcionan casi como pequeñas películas criminales independientes. Inicialmente eso produce cierta dispersión y hace que la temporada tarde en encontrar su impulso, pero las piezas terminan conectándose y, cuando las alianzas comienzan a quebrarse, la narración alcanza una tensión considerable.

Uno de sus mejores momentos llega cuando Geoff Seacombe (Vinnie Jones) finalmente abandona los márgenes del relato. Durante buena parte de la serie había permanecido como una presencia silenciosa en Halstead Manor, y esa tranquilidad siempre permitía sospechar que debajo había un hombre bastante más peligroso de lo que su trabajo cotidiano sugería. Cuando la amenaza alcanza la casa, Ritchie finalmente suelta a Vinnie Jones.

El resultado es uno de los mejores capítulos de la temporada porque recuerda algo que la serie había mantenido inexplicablemente guardado: pocas presencias funcionan tan bien dentro del universo de Ritchie como Jones. Geoff no necesita gritar ni convertirse en una caricatura de gánster; al igual que Harry De Souza en MobLand, su peligro proviene precisamente de la tranquilidad. El episodio permite además desarrollar su relación con Lady Sabrina Horniman (Joely Richardson) y demuestra cuánto puede ganar The Gentlemen cuando deja momentáneamente a Eddie y Susie fuera del centro para explorar a quienes han sostenido ese mundo desde sus márgenes.

No todo tiene la misma fortuna. El tigre y algunos halcones realizados mediante CGI resultan sorprendentemente pobres para una producción que en casi todos los demás aspectos luce fastuosa. Es una distracción extraña, especialmente porque Ritchie sigue demostrando un extraordinario dominio cuando los animales digitales desaparecen y los humanos comienzan a dispararse.

Las escenas de acción poseen energía y sentido del espacio, pero sobre todo acompañan la transformación de la temporada. La violencia ya no funciona únicamente como espectáculo o remate grotesco (que lo tiene). Empieza a tener consecuencias y el desenlace lleva esa lógica hasta un extremo feroz donde la venganza deja de ser una posibilidad para convertirse prácticamente en una obligación.

Theo James sostiene admirablemente todo ese recorrido. Eddie resulta más interesante ahora que ha dejado de ser el hombre razonable rodeado de lunáticos porque empieza a surgir una posibilidad perturbadora: quizá el crimen no lo convirtió en otra persona. Quizá simplemente le proporcionó un lugar donde ciertas partes de sí mismo dejaron de necesitar esconderse.

Susie Glass (Kaya Scodelario) funciona como un estupendo contrapunto porque vive el proceso inverso. Eddie descubre el placer del poder mientras ella empieza a comprender el precio de haber nacido dentro de él. La relación entre ambos sigue siendo una de las fortalezas de la serie porque nunca depende exclusivamente de la atracción. Existe complicidad, afecto y deseo, pero también competencia, sospecha y la certeza de que cualquiera podría terminar traicionando al otro si las circunstancias lo exigieran.

La segunda temporada de Los caballeros demuestra que sigue siendo una gran serie. Es envolvente, muy bien actuada, feroz y capaz de mezclar sofisticación, mal gusto y brutalidad dentro de una misma copa. No estamos ante una decadencia respecto de la primera, sino ante un cambio de temperatura. Es más sombría, violenta y probablemente más ambiciosa, pero también menos divertida cuando abandona aquella irreverencia que le permitía reírse de los mismos hombres cuya crueldad estaba mostrando.

Guy Ritchie continúa dando lo mejor de sí cuando habla de maleantes, corruptos y hombres convencidos de que pueden controlar el caos que ellos mismos provocaron. Pero debería permitir que Michael Corleone descanse en paz. Los caballeros no necesita convertirse en El Padrino porque posee algo mucho más propio: Un mundo donde un duque, un narcotraficante y un parlamentario pueden sentarse alrededor de la misma mesa y descubrir que sus diferencias son fundamentalmente de etiqueta. Todos protegen el apellido, todos defienden el territorio y todos saben cuánto cuesta comprar a un hombre. La diferencia es que unos llaman al mecanismo crimen organizado y otros, diplomacia, tradición y linaje. 

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El corte de pelo dice mucho. Nathan Fillion lo sabe y por eso, cuando intenta explicar a Guy Gardner, comienza por ese casquete rubio que parece concebido para provocar una discusión antes de que el personaje abra la boca. Para el actor, alguien capaz de salir tranquilamente a la calle con semejante peinado está enviando un mensaje bastante preciso: La opinión de los demás le importa muy poco.

Guy Gardner ya había demostrado en Superman que puede salvar al mundo y conseguir simultáneamente que uno desee alejarse de él durante una fiesta. Fillion encontró precisamente allí la clave del personaje: no intentar volverlo agradable. Gardner es arrogante, abrasivo, impulsivo, narcisista y tiene una extraordinaria capacidad para decir aquello que cualquier otra persona habría tenido la prudencia de callar. Pero también fue elegido por un anillo de Green Lantern, y esa contradicción entre el héroe y el hombre que difícilmente elegiríamos como amigo es lo que lo convierte en algo más interesante que un simple alivio cómico.

Su regreso en Lanterns le permite ampliar al personaje presentado en Superman. La serie se adentra en ese “club secreto dentro del club secreto”, como lo llama Fillion: los Green Lanterns dentro de una comunidad de superhéroes mucho mayor. Allí Guy comparte universo con Hal Jordan (Kyle Chandler) y John Stewart (Aaron Pierre), y comienza a revelar algo que apenas podía insinuarse en una película coral: detrás de su comportamiento excesivo existe una historia, unas heridas y una concepción muy particular de lo que significa haber sido elegido.

Durante esta conversación, Fillion habla de los daños cerebrales sufridos por Gardner en los cómics, de su ausencia de filtros, de sus tendencias narcisistas y de aquello que, pese a todo, lo hace digno del anillo. También explica por qué quiso mantener una continuidad absoluta entre el Guy Gardner de Superman y el de Lanterns, imagina una alianza con Booster Gold y reconoce que, si necesitara realmente un Green Lantern para salvarlo, probablemente preferiría llamar a John Stewart.

Nathan Fillion: “El ego impulsa a Guy Gardner”
Cortesía de HBO Max

Guy Gardner puede ser bastante abrasivo. ¿Precisamente eso lo convierte en un personaje especialmente divertido de interpretar?

Absolutamente. Hay una verdadera libertad ahí. Creo que cuando interpretas a alguien abrasivo y desagradable tienes que entender dónde está esa línea que debes detenerte antes de llegar a la verdadera malicia. Necesitas suficiente comportamiento de bocazas y bufón para que puedas juzgarlo tranquilamente y descartarlo diciendo: “Bueno, este tipo es un imbécil. Ni siquiera te preocupes por él”.

Cuando alguien hace suficiente ruido, no te preocupa. Es cuando se queda callado cuando empiezas a preocuparte. Hay una zona intermedia donde estás seguro. Ahí está la fórmula secreta.

Cortesía de HBO Max

¿Había alguna característica de Guy Gardner procedente de los cómics que no quisieras perder?

El simple hecho de que sea desagradable. Cuando comencé en esta industria era muy importante para mí caer bien. No podía establecer una separación entre yo, el actor que quería agradar, y el personaje que estaba interpretando, que no era yo.

Lo que importa es la historia. Entender que ser juzgado también significa ser reconocible. La gente no puede identificarse con alguien perfecto, así que interpretar a una persona defectuosa es fantástico. Hay que abrazar esos defectos. Son los defectos los que hacen complejas a las personas. Los defectos te dicen quiénes son y cómo reaccionarán ante determinadas situaciones. Además, nos permiten sentarnos a juzgar a los personajes que vemos en televisión, algo que considero muy importante.

Cortesía de HBO Max

¿En qué se diferencia el Guy Gardner de Lanterns del que vimos en Superman?

No sé si es diferente. Para mí era importante asegurarme precisamente de que no lo fuera. Quería mantener cierta consistencia. Si existe alguna diferencia está en los asuntos que tiene que enfrentar. Desde afuera ves a un grupo de superhéroes, pero cuando te acercas descubres que dentro de ese grupo existe otro grupo: los Green Lanterns, policías espaciales. Ellos tienen sus propios asuntos, cosas con las que los demás superhéroes no tienen que lidiar. Es un club secreto dentro del club secreto.

Quería que la gente entendiera que era el mismo Guy —¿viste lo que hice ahí?— en ambos proyectos.

¿Pasar más tiempo con él en Lanterns cambió tu manera de entenderlo o de sentir empatía por él?

Cuando pasas tiempo con un personaje aprendes más sobre él. Puedes observar las decisiones que toma y, al hacerlo, empiezas a conocerlo mejor. Siempre se dice que las relaciones a distancia no funcionan porque no ves a la otra persona tomando decisiones todos los días. Cada vez que podemos ver a Guy tomando decisiones descubrimos algo más sobre quién es.

Aquí hay algunos momentos en los que podemos escucharlo, conocer algunas de sus experiencias y observar más decisiones. Descubrimos mejor de qué es capaz y dónde establece determinados límites. Simplemente pasamos más tiempo con él.

Cortesía de HBO Max

Una característica fundamental de Guy Gardner es que parece no importarle absolutamente nada lo que los demás piensen de él. ¿Cómo se interpreta algo así?

Una de las características importantes de Guy Gardner es precisamente esa: no le importa lo que la gente piense de él. No está limitado por las opiniones de los demás. Entonces, ¿cómo muestras eso? Hay una manera muy sencilla: su corte de pelo.

Miras a un tipo con ese corte y queda claro que no le importa tu opinión. Es una manera muy fácil de entender qué clase de hombre es Guy Gardner. Si está dispuesto a llevar eso en la cabeza, no tiene sentido discutir con él. No vas a conseguir convencerlo de nada. Ese hombre piensa que ese peinado es razonable.

En los cómics, Guy Gardner sufrió un daño cerebral que alteró radicalmente su personalidad. Incluso si Lanterns no hace referencia directa a esa historia, ¿la idea de una identidad modificada por un trauma influyó en el hombre que construiste para tu interpretación?

Sí, absolutamente. Cuando estás desarrollando un personaje piensas: “¿Qué clase de persona se comportaría de esta manera? ¿Qué llevaría a alguien a ser así?”. Guy es extremo. Y está en el canon: fue atropellado por un autobús y estuvo en coma. Utilicé esa idea para pensar que recibió un buen golpe en la cabeza y que algo ocurrió con ese mecanismo del cerebro que te dice: “Quizá no deberías decir esto en voz alta”.

Guy ya no tiene ese filtro. Es ese tipo que todos conocemos que siempre es demasiado. Demasiado. Tú piensas: “Vamos, no lo hagas”, y él responde: “¿Qué? ¿Qué podría salir mal?”. Todos conocemos a alguien así.

Pero al mismo tiempo puedes pensar: “Recibió un golpe en la cabeza. Dale un poco de margen”. Casi terminas perdonándolo y evitando juzgarlo demasiado duramente porque no está jugando con la baraja completa.

Guy puede ser abrasivo, difícil y francamente insoportable, pero el anillo lo eligió. ¿Qué existe debajo de todo eso que hace a Gardner genuinamente digno de ser un Green Lantern?

No tiene miedo. No tienes que ser bueno para ser un Green Lantern. Al contrario, creo que cuando los Guardianes necesitan hacer algo que quizá no resulte demasiado bonito hay un par de tipos a los que pueden llamar, y uno de ellos es Guy Gardner. Le dicen: “Necesitamos hacer algo que quizá no sea muy agradable”, y él responde: “Sí, lo haré”. No le importa. Tiene sus utilidades, realmente las tiene. Simplemente es muy desagradable.

En los cómics, Guy tiene formación en psicología y educación y, sin embargo, con frecuencia parece ser la persona con menos conciencia de sí misma en cualquier habitación. ¿Interpretaste esa contradicción pensando que puede comprender mejor a los demás que a sí mismo?

No sé si Guy Gardner llega a ser completamente narcisista, pero definitivamente tiene tendencias narcisistas. Cuando hablamos de cómo se sienten otras personas, o de las personas en general, o simplemente de empatía, no creo que Guy Gardner sea el hombre al que quieras acudir. No creo que sea alguien a quien puedas decirle: “Oye, creo que nuestro amigo está bastante deprimido. Quizá deberíamos ir a animarlo”. No creo que tenga dentro de sí esa capacidad para comprenderlo.

Puedes enseñarle a alguien a ser plomero. Puedes darle a alguien un título en psicología. Eso no lo convierte en una buena persona ni significa necesariamente que sea bueno relacionándose con la gente. Caso ejemplar: Guy Gardner.

Guy parece haberse convertido en uno de los personajes que conectan diferentes proyectos de este nuevo universo DC. ¿Cómo contemplas su futuro?

No sé en cuántas series o proyectos diferentes aparecerá Guy Gardner. Creo que puedo decir tranquilamente que probablemente no serán suficientes. Más sería mejor.

Me gusta la idea de que este sea el comienzo del nuevo universo DC que estamos empezando a disfrutar. A medida que aparecen las diferentes piezas, también empiezan a aparecer los hilos que las conectan.

Creo que Guy Gardner se está convirtiendo en uno de esos hilos que unen este universo. Forma parte del telón de fondo, de la realidad de este DCU, y me estoy divirtiendo muchísimo existiendo dentro de él.

Entre Guy Gardner, Hal Jordan y John Stewart, ¿quién crees que está mejor preparado para ser Green Lantern?

Me alegra que limites la pregunta a los tres porque iba a mencionar a un Green Lantern fantástico que todavía no hemos conocido: Kyle Rayner. Ha hecho cosas espectaculares porque su poder se basa en la imaginación y él es artista, así que posee una imaginación extraordinaria.

Pero entre los tres diría que probablemente el Green Lantern mejor preparado, mejor entrenado y más capacitado ahora mismo es John Stewart. Los tres tienen defectos y los tres poseen fortalezas increíbles. Evidentemente, todos son dignos del anillo. Pero si necesitara un Green Lantern, espero que me tocara John Stewart.

Si Guy tuviera que elegir a otro personaje de DC como compañero para resolver un crimen, ¿quién sería?

Me gusta muchísimo la dinámica tipo Abbott y Costello, el gracioso y el serio. En ese caso me encantaría emparejar a Guy Gardner con alguien absolutamente estoico como Batman. Pero creo que sería mucho más divertido ver a dos idiotas arruinándolo todo. Pienso en algo parecido a The Other Guys. Pondría a Guy Gardner con Booster Gold. Serían dos tipos de los que resulta muy fácil reírse.

Si John Stewart termina abrazando plenamente su lugar dentro de los Green Lantern Corps, ¿Guy lo consideraría inevitablemente un rival, incluso alguien capaz de amenazar su propia identidad?

Creo que sí. El anillo hace que Guy se sienta muy, muy especial. Si aparece otro tipo con un anillo, de repente eres un poco menos especial. Ahí surge inmediatamente la posibilidad de las comparaciones y, por supuesto, no quieres que nadie piense que el otro es mejor que tú. El ego impulsa a Guy Gardner.

Además, este no es un superpoder con el que hayas nacido: eres elegido para formar parte de los Green Lantern Corps. Para alguien impulsado por su ego tanto como Guy Gardner, creo que resultaría tremendamente difícil aceptar siquiera la posibilidad de que otra persona pudiera ser elegida por encima de él.

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ZYN Premios ROLLING STONE en Español 2026 revelan las categorías que darán forma a dos noches dedicadas a celebrar la creatividad, el talento y el impacto de quienes están definiendo la cultura en español. La gala se celebrará en Ciudad de México los próximos 25 y 26 de noviembre y reunirá a protagonistas de distintas disciplinas del entretenimiento y la cultura popular.

En esta edición, los premios contemplan 27 categorías competitivas, ampliando la mirada de ROLLING STONE en Español sobre las distintas formas en que hoy se crea, se consume y se transforma la cultura.

En música, ZYN Premios ROLLING STONE en Español 2026 premiarán categorías como Artista del año, Álbum del año, Canción del año, Promesa musical del año, Colaboración del año y Productorx del año. Además de distinguir propuestas específicas como el Mejor proyecto de regional mexicano, el Mejor proyecto de música urbana, el Mejor artista de música electrónica, también habrá espacio para celebrar aquello que sucede sobre el escenario con Mejor presentación en vivo y una categoría donde el público elige el ganador con Voz de la audiencia.

Presentamos las categorías de premiación de ZYN Premios ROLLING STONE en Español 2026 

El cine y las series tendrán un lugar central. Película del año y Serie del año serán acompañadas por la premiación a la Dirección del año, Actuación, Talento revelación, Película documental, Serie documental, Banda sonora y la Mejor canción original para película o serie, entre otras categorías que buscan reconocer tanto las obras como a quienes hacen posible su existencia.

La conversación también se extiende a las nuevas formas de contar historias. En el universo de los creadores, los premios reconocerán el Pódcast del año, así como a quienes han construido propuestas relevantes en formatos de lifestyle o moda, y a creadores de contenido informativo, entendiendo que la cultura contemporánea también se encuentra en las plataformas digitales y en las comunidades que se construyen alrededor de ellas.

La premiación se celebrará en dos noches: el 25 de noviembre, la gala estará dedicada a celebrar lo mejor del cine, las series y las nuevas narrativas; mientras que el 26 de noviembre, el escenario será de la música y sus protagonistas. El periodo de competición para cine, series y nuevas narrativas será del 1 de agosto de 2025 al 31 de agosto de 2026, mientras que para música comprenderá del 1 de junio de 2025 al 30 de junio de 2026.

Las y los ganadores de las 27 categorías se conocerán durante la gala de ZYN Premios ROLLING STONE en Español 2026 y formarán parte de dos noches que reunirán a diferentes generaciones, disciplinas y escenas alrededor de la cultura en español.

ZYN ofrece una alternativa dentro de las formas de consumo, pensada para adaptarse a distintos estilos de vida y momentos de la vida cotidiana. Su propuesta pone el foco en la elección personal, la flexibilidad y la innovación, integrándose de manera sencilla a las rutinas actuales.

ZYN es un producto alternativo para adultos. La nicotina es adictiva.

Artista del año 

Reconoce al artista cuya propuesta se destaca por su impacto, relevancia y capacidad de conectar con el público, impulsar la conversación y dejar una huella en la cultura.

Álbum del año

Reconoce el material discográfico que se destaca por la solidez de su propuesta artística, su relevancia y su impacto en la música y el público durante el año.

Película del año

Reconoce la película que haya destacado por su excelencia narrativa, dirección, actuaciones y propuesta artística, consolidándose como una de las obras cinematográficas más relevantes del año.

Dirección del año 

Reconoce el trabajo de dirección de un largometraje que destaca por su visión, ejecución y capacidad para articular los distintos elementos de una obra en una propuesta sólida, singular y relevante. 

Conoce todas las categorías de ZYN Premios ROLLING STONE en Español 2026 [Consulta aquí la lista completa de categorías y descubre todos los detalles de los premios].

Las bolsas de nicotina ZYN no están exentas de riesgo y contienen nicotina, una sustancia adictiva. Su uso es exclusivo para adultos.

Para conocer más sobre ZYN visita www.zyn.com/mx

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Nearly three decades after “You’re Still the One” became Shania Twain’s signature love song, the country-pop classic is getting a decidedly different kind of second life: a dance makeover from Zedd, wrapped in the sugar-coated interactive universe of Candy Crush.

For Twain, the alteration of the song’s anatomy is less about changing a classic than watching it continue to evolve. “You’re Still the One,” which reached No. 2 on the Billboard Hot 100 back in 1998 — Twain’s highest-charting song on the all-genre tally — has been a fixture of weddings and anniversaries for a long time. Now, with Zedd’s production and Candy Crush’s fantastical Candy Country setting, Twain sees the light of another beautiful chapter for the classic.

“It’s a great, new, exciting platform for the song, for my classic, and I’m flattered by it,” Twain tells Billboard.

The song, originally released on Twain’s 1997 album Come On Over, spent 42 weeks on the Hot 100 and became a major country-pop crossover hit for the singer. It also earned Twain two Grammys, for best country song and best female country vocal performance.

The song is now getting a fresh, new sonic identity. The new version, releasing as part of Candy Crush’s Music Season 2026, keeps Twain’s original vocal while Zedd gives the track a dance-oriented production. Its accompanying interactive music video drops fans into Candy Country, a surreal Western-inspired world filled with hidden clues and rewards, including opportunities to win VIP trips to meet Twain or Zedd on tour and pieces inspired by their looks.

The idea initially caught Twain off-guard. Obviously, “You’re Still the One” has its fair share of remixed versions, but the combination of Zedd’s production and Candy Crush’s visual concept took the idea somewhere she hadn’t anticipated.

“I would never have thought of that myself,” she says of the Candy Country concept. “So I was excited about it. And it takes the song to a whole other place. It takes it to a different universe, is a good way to put it.”

That sense of discovery is part of what made the collaboration so appealing to Twain. Instead of just replacing the original recording altogether, Zedd was able to build around her existing vocal, allowing for a song that fans have known for nearly 30 years to sound different without losing its most recognizable parts.

“I was really flexible. I’m just like, you know, ‘Do your thing!’” Twain says. “’You’re Zedd for a reason, and I’m excited about what you’re gonna do about it.’”

For Zedd, the opportunity was extremely exciting because he grew up listening to Twain’s music.

“I was super happy Candy Crush brought me and Shania Twain together,” Zedd says. “She’s a legendary artist and I grew up listening to her music, so being able to collaborate with her on a new version of such an iconic song has been really special.”

Twain says Zedd’s approach struck the balance she was hoping for, which was a substantial sonic shift that still lets listeners immediately recognize the song underneath it.

“He really did respect ‘You’re Still the One,’” she says, noting that the new track retains her original vocal. “It’s just a very, very, very classic song and vocal with Zedd’s musical magic.”

That idea of a classic song finding new life through another artist brought another iconic collaboration to Twain’s mind: Whitney Houston’s 1992 recording of Dolly Parton’s “I Will Always Love You.” Twain points to the dramatic differences between Parton’s original and Houston’s blockbuster rendition as an example of how a song can change dramatically while remaining fundamentally itself.

“There’s a difference between [producer David] Foster and Houston’s version compared to Dolly Parton’s original,” she says. “It’s so different, but it was still the classic song that remained.”

Twain sees something similar happening with “You’re Still the One.” Her original vocal remains at the center of the new recording, but the song is now being filtered through Zedd’s electronic production and Candy Crush’s interactive world.

And for Twain, that evolution isn’t just happening now: She says she’s watched “You’re Still the One” develop a life of its own as different listeners have claimed it for their own experiences. “Every generation of listeners that take this song on, takes it on for different reasons,” she says.

She has seen parents and children connect through it, young couples embrace it as a love song and longtime partners return to it for anniversaries. In that sense, the song has already been reinvented countless times — not even just musically, but emotionally as well. “It really makes it fun for me to observe and watch what has become to so many other people,” Twain says. “And that’s made it — it’s just given so much more depth to its meaning, to me, as the writer.”

That may be the most meaningful part of revisiting the song for Twain: getting to watch something she created become something she no longer entirely owns. “You watch it become other people’s personal experience,” she says.

Now, Candy Crush is giving “You’re Still the One” yet another identity. Fans can search the accompanying video for hidden clues and blue sugar stars, turning the familiar act of watching a music video into an interactive hunt.

For Twain, that song’s next evolvement is part of the fun. “I’m watching it now go to another journey, part of its journey, another phase of its journey,” she says.

And she’s apparently more than happy to let that journey continue. Asked whether the experience has made her interested in revisiting more of her catalog through new sounds and collaborations, Twain doesn’t hesitate.

“Absolutely. I really look forward to more of that,” she says.

She points to other examples of artists reimagining her catalog and says she enjoys seeing how songs can shift when they are brought into new genres or mediums. For her, the possibilities extend beyond music itself, into film and theater and other forms of creative expression.

“I just love to watch it morph and adapt to new platforms and to new genres,” she says. “I just think it’s a never-ending journey creatively.”

To illustrate what she means, Twain compares the process to visual art: an artist can return to the same subject repeatedly, creating another interpretation without erasing what came before.

“Once there’s a concept, it can just be a never-ending, beautiful cycle down the generations,” she says.

For “You’re Still the One,” that cycle is now taking the song from a ’90s country-pop staple to a dance track to an interactive gaming experience, while Twain’s original voice remains at the center of it all.

After nearly 30 years, she isn’t trying to decide what the song should become next. She’s just enjoying the ride.

“It’s on a real fun journey,” Twain says.

The 2026 Global Citizen Festival is getting even bigger. Alicia Keys, Victoria Monét, YEONJUN and YOSHIKI are among the roster of stars set to take the stage at the event, which returns to New York City’s Central Park on Sept. 26.

Keys will perform alongside a group of special guests, while Monét, YEONJUN and YOSHIKI will make their Global Citizen Festival debuts. They join a previously announced lineup that includes Ms. Lauryn Hill & Wyclef Jean, Lenny Kravitz, John Legend, Lainey Wilson, Shaboozey and TOMORROW X TOGETHER. More performers are expected to be announced ahead of the festival.

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The event will also feature appearances from Bill Nye, IZA, Jordan Fisher, Katie Couric, Lais Ribeiro, Marcus Samuelsson, Naomi Watanabe, Nomzamo Mbatha, PJ Sin Suela and Vladimir Duthiers.

For Keys, returning to the festival carries some hometown significance.

“There’s nothing like standing on that Global Citizen stage in the middle of Central Park, in my city, with people who love the world enough to show up for it,” she said in a statement. “Every time we come together, something shifts.”

This year’s festival is built around Global Citizen’s efforts to address issues connected to extreme poverty, with campaigns focused on education, supporting smallholder farmers and expanding access to electricity. Fans can earn free festival tickets by completing action-based challenges through the Global Citizens app.

New Yorkers also have opportunities to earn points through local volunteer efforts throughout September, including urban planting, beach cleanups and food donations. Participating organizations include Bowery Mission, Jamaica Bay-Rockaway Parks Conservancy, Pollinator Pathways, Support + Feed and 9/11 Day.

There’s also a new way to turn those points into a ticket: After completing an action journey and earning enough points, fans can either enter the free-ticket lottery or make a $25 charitable donation to instantly secure a ticket, while supplies last. Donations will support New York City initiatives, including free programming through City Parks Foundation and organizations serving New Yorkers experiencing homelessness.

And for fans who want to rep the festival before heading to Central Park, the 2026 Global Citizen Festival merchandise collection is now available, featuring artist collaborations with Ms. Lauryn Hill and Wyclef Jean, Lenny Kravitz, Lainey Wilson, TXT and Shaboozey, along with collections with Aviator Nation and Brooklyn Industries.

The 2026 Global Citizen Festival will stream on the Amazon Music app, Amazon Music channels on Fire TV and Twitch, Prime Video, Apple Music, iHeartRadio, TikTok, Veeps and YouTube.

Together, Together once more: Harry Styles is extending his current touring plans into 2027 with a new run of stadium dates.

The 25-date extension of Styles’ tour will take the global superstar across North America and Europe. The 2027 run kicks off in Phoenix on April 2, before continuing through Dallas, Los Angeles, Toronto, Atlanta and Chicago. The European leg begins in Berlin on July 2 and includes stops in Paris, Madrid, Rome and Dublin, before wrapping with the final of three shows at London’s Wembley Stadium on Aug. 28. 

Styles, formerly of One Direction, will play stadiums for the first time ever as a solo artist in the United States and Canada on the next run. As per a press release, ticket prices will be listed across the Harry Styles HQ social media platforms, with U.S. prices ranging from $60 to $300. Presales and on-sale timing varies by market, with further ticketing information available on Styles’ official website.

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The 2027 run will also introduce “Unpredictable Fun Tickets,” a new initiative designed to make Together, Together shows more accessible to fans. A limited number of tickets will be available for $20 in North America, £20 in the U.K. and €20 in Europe, with additional details on availability to be announced soon. The tour will also extend its partnership with EARNT, allowing fans to unlock tickets by volunteering their time across local community and restoration projects, with more details to come.

The news follows a note Styles sent to fans via his newsletter on Wednesday night, Sept. 9, in which he confirmed that this next segment of Together, Together includes the “final cities” of the tour. “After that, I don’t know what comes next for me,” he added. “But I know that I’m excited to find out.”

The 32-year-old continued: “I can’t wait for us to keep dancing with all our friends, I hope to see you there. Thank you for coming out to see us, and for all the love and support you’ve given me over the years.” Read the letter in full here.

Each city on the 2027 run will feature a different special guest: Tinashe in Phoenix; CA7RIEL & Paco Amoroso in Dallas; Kylie Minogue in Los Angeles; Lainey Wilson in Toronto; Q Marsden in Atlanta; The Womack Sisters in Chicago; Getdown Services in Berlin; Caroline Polachek in Paris; Feist in Madrid; LCD Soundsystem in Rome; Baby Rose in Dublin; and Tears For Fears in London.

The tour supports Styles’ fourth studio album, Kiss All the Time. Disco, Occasionally., which was released in March via Erskine Records/Columbia Records and debuted atop both the Billboard 200 and the Official U.K. Albums Chart. The album spawned the hit single “Aperture,” which topped the charts on both sides of the Atlantic.

Together Together — its title taken from a lyric in Styles’ track “Pop” — launched in May with 67 shows across seven cities: Amsterdam, London, São Paulo, Mexico City, New York, Melbourne and Sydney. Following completed residencies in Amsterdam, London, São Paulo and Mexico City, Styles is currently performing a 30-night residency at New York’s Madison Square Garden, his only U.S. shows of the year. The tour will continue to Melbourne and Sydney in December.

In June, Styles earned a Guinness World Records title for the longest residency by a musician at Wembley Stadium during a single run, following 12 shows at the London venue and surpassing Coldplay’s previous 10-show record. Prior to his Together, Together dates in June, the stadium had already become something of a second home for the singer: One Direction played three shows there in 2014, before Styles returned as a solo artist for his Love On Tour headline runs in 2022 and 2023. 

The Together, Together tour is also continuing its charitable partnerships. Globally, the tour will support Choose Love, while £1 from every ticket sold in London will be donated to LIVE Trust, which supports grassroots music venues in the U.K. In the U.S., Styles will continue his partnership with voter registration movement HeadCount, while the tour is also working with Green Nation, Live Nation’s global sustainability initiative.

Harry Styles Together, Together 2027 tour dates:

April 2 – Phoenix, State Farm Stadium
April 3 – Phoenix, State Farm Stadium
April 9 – Dallas, AT&T Stadium
April 10 – Dallas, AT&T Stadium
April 23 – Los Angeles, Rose Bowl Stadium
April 24 – Los Angeles, Rose Bowl Stadium
May 7 – Toronto, Rogers Stadium
May 8 – Toronto, Rogers Stadium
May 21 – Atlanta, Mercedes-Benz Stadium
May 22 – Atlanta, Mercedes-Benz Stadium
May 28 – Chicago, Soldier Field
May 29 – Chicago, Soldier Field

July 2 – Berlin, Flughafen Tempelhof
July 3 – Berlin, Flughafen Tempelhof
July 16 – Paris, Plenitude Arena
July 17 – Paris, Plenitude Arena
July 30 – Madrid, Riyadh Air Metropolitano
July 31 – Madrid, Riyadh Air Metropolitano
Aug. 7 – Rome, Circo Massimo
Aug. 8 – Rome, Circo Massimo

Aug. 18 – Dublin, Croke Park
Aug. 20 – Dublin, Croke Park
Aug. 25 – London, Wembley Stadium
Aug. 27 – London, Wembley Stadium
Aug. 28 – London, Wembley Stadium