El rock argentino tiene una especie de árbol genealógico enorme. Su historia está atravesada por caminos y relatos que se entrecruzan, donde los pioneros del género abrieron paso a artistas que, con el tiempo, transformaron su rumbo. Si nos detenemos a escuchar y comprender minuciosamente esta historia, podremos adentrarnos en un recorrido que revela uno de los sellos de mayor prestigio del legado musical argentino: el rock.
Sin duda, existen grandes pioneros, referentes y estrellas que hicieron del rock argentino un legado imborrable para el país. Con su música, dejaron obras que hoy forman parte de la historia y que resultan fundamentales para comprender la evolución del género.
Desde los pioneros de los años sesenta, con Luis Alberto Spinetta al frente de agrupaciones como Almendra, Pescado Rabioso e Invisible, así como figuras fundamentales como Javier Martínez y Alejandro Medina, hasta la consolidación del género durante los años setenta, de la mano de artistas como Charly García, Pedro Aznar y David Lebón, el rock argentino fue construyendo una identidad propia.
Luego llegó su gran explosión durante los años ochenta, una etapa marcada por la convergencia de cuatro figuras fundamentales: Luis Alberto Spinetta, Charly García, Andrés Calamaro y Gustavo Cerati. En las décadas posteriores, la escena continuó expandiéndose con la presencia de artistas como el Indio Solari y Fito Páez, además de agrupaciones legendarias que dejaron una huella profunda, como Soda Stereo, Los Gatos, Manal, Babasónicos, Sui Generis, Serú Girán, Sumo, Virus, Los Abuelos de la Nada y Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
Todos ellos, desde distintos momentos y perspectivas, contribuyeron a construir uno de los capítulos más ricos e influyentes de la música argentina.
Sin duda, hay una historia enorme por contar sobre el rock argentino, sus etapas de expansión y los momentos que marcaron su apogeo. Sin embargo, por ahora y sin ningún orden en particular, te presentamos una selección de 10 discos que contribuyeron a convertir esta historia en un legado inmortal del rock argentino:
Canción Animal – Soda Stereo
Serú Girán – Serú Girán
Oktubre – Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota
El amor después del amor – Fito Páez
Artaud – Pescado Rabioso
Alta Suciedad – Andrés Calamaro
Jessico – Babasónicos
Clics Modernos – Charly García
Almendra – Almendra
Vasos y besos – Los Abuelos de la Nada
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Vespertine (2001) es un poema de amor que se diferencia de los demás por su simbología frígida y euforia reprimida que acompaña el proceso de intercambiar corazones con aquel que logró colapsar los muros emocionales de una mujer, quemada y saturada por los años bochornosos que transformaron su vida por completo.
Hay algo que llama la atención de Björk Guðmundsdóttir. Puede que sea su música, su forma de ser, su ropa o activismo. Algo que la diferencia de los demás es la manera que sus conceptos y obras de arte cobran vida desde puntos de vista particulares e inesperados.
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Sus primeros cuatro álbumes cuentan la historia de una artista que vivía en medio de música desde una temprana edad, se graduó de la escuela musical de Reykjavík y que culminó su época de rock en 1992 con la disolución de The Sugarcubes. En 1993, se mudó al Reino Unido con su primer hijo, Sindri Eldon Þórsson, de siete años. Debut (1993), su primer álbum, es una compilación de las primeras ideas que tuvo y melodías vírgenes de su infancia, veinte años atrás, que la acompañaban cuando caminaba hacia y de la escuela en medio del severo clima de la isla. En Björk: Sonic Symbolism (2022), el podcast donde descompuso y explicó sus interpretaciones de los significados que se esconden detrás de su discografía, lo describe como su momento para aprender a crear un mundo sónico distinto al colectivo y a sentir orgullo por sus creaciones, ser “egoísta”.

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Comenzó con una identidad ligada a la naturaleza, pero muerta de ganas de hacerse escuchar. Implementa arreglos nunca antes escuchados; fusiones de jazz, electrónica, música brasileña y muchas otras decisiones inusuales como grabar ‘There’s More To Life Tan This’ en el baño de “Milk Bar”, situado en Soho, Londres. Además, llamó la atención del público con uno de sus sencillos más grandes hasta el momento, ‘Venus As A Boy’, el hit de pop que innovó con sus ritmos inspirados en Bollywood y espectacular composición.
El periodo de tiempo que siguió después muestra el progresivo ascenso a la fama y “extrovertización” de la cantautora. Recuerda estos tiempos como un momento emocionante de experimentación, de ir a clubes para escuchar nueva música y conocer artistas emergentes como “Alexander McQueen, Leyla Arup, Aphex Twin, Chris Cunningham, Hussein Chalayan y Dazed and Confused”.
Este momento también la llevó a construir un sonido cada vez más grandioso en el siguiente álbum, Post (1995), una explosión promiscua de colores neón, sintetizadores y Broadway (en su rendición de ‘It’s Oh So Quiet’). Escribir nuevas ideas, tener recursos suficientes para implementar todos los instrumentos que quería y colaborar con iconos como Nellee Hooper le dio la oportunidad para concentrar toda esa energía y moldearla en algo que no le importaba ser lo más pulido o acertado, sino, exhibir los aprendizajes que la escena de los noventas le dejó.

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La fama
Toda esa experimentación, networking y crecimiento astronómico de popularidad resultó en millones de ventas de sus discos y múltiples semanas en los álbumes más escuchados del Reino Unido para ambos proyectos, además, ganó el MTV music award para “mejor mujer” en 1995. No obstante, la presión fue demasiado. Dos incidentes sucedieron que funcionan para demostrar la gravedad de la situación: cuando atacó a una reportera en Bangkok después de que, supuestamente, pidiera no ser molestada cuando llegara al país con su hijo al aeropuerto y la bomba que le mandó un fanático de Miami por correo, el paquete fue interceptado y el perpetrador se suicidó.
Esto resultó en la mudanza de la artista a España, la cual duró un año. Este fue un acto que realizó para aislarse y rechazar los estereotipos del “elfo mágico islandés” que le asignaron los medios, como explica en Sonic Symbolism, “necesitaba esa nostalgia para recuperarme de haber sido mil veces más extrovertida de lo que soy”.
“La naturaleza en Islandia no es sentimental (…) quería que mi música fuera patriótica. Quería… intenté inventar ritmos tecnovolcánicos”, desde ese deseo de reclamar su identidad, nació Homogenic (1997). Un álbum que desechó los colores de su pasado por un azul que apuntaba a una sola dirección, la música electrónica pura, acompañada del ocasional instrumento de cuerdas. El sonido de este álbum pinta a una Björk ruidosa, determinada a lograr su cometido, también presenta las piezas más galardonadas de su carrera como ‘Jóga’ el increíble recorrido emocional que cambió la historia de la música y la vida de millones de oyentes.
A pesar de que su álbum logró plasmar con éxito la emoción que buscaba, ella continuó de gira mundial y asistió a ceremonias de premios. Su discurso en los Brit Awards de 1998 por ganar la categoría de “mejor mujer” es el favorito de muchos. Subió al escenario y dijo “Soy un pomelo agradecido” [I am greatful grapefruit en inglés] y marcharse.
En la búsqueda de un hogar
Estaba exhausta, un sentimiento exacerbado por su rol protagónico en Dancer in the Dark (2000), una película dramática y desgarradora que la dejó muy desanimada para volver a la fama. Así que se compró su primer ordenador portátil, un avance histórico que le permitió trabajar a su propio ritmo, por fuera del estudio. Dice que fue “como si alguien hubiera llegado con un transbordador espacial y te hubiera entregado todas las herramientas que querías cuando tenías cinco años (…) El lujo de trabajar desde casa es que puedes esperar y esperar, y tal vez solo tengas que esperar dos días más. Luego te despiertas y estás de humor. Si quieres cantar a las 12:21, cantas a las 12:21. (…) Puedes tratar mejor a la criatura emocional que eres”.
En Sonic Symbolism revela que el título preliminar del disco fue ‘Domestika’. Una de las experiencias que la inspiró fue observar a familias en diferentes partes del mundo desde los taxis que la llevaban al aeropuerto. Recuerda observar cómo vivían sus vidas por las ventanas de sus casas, algo que le hizo sentirse como una “alienígena” que soñaba con cocinar para sus hijos. Despertó su anhelo por algo similar a lo que vivió en su niñez, una morada para ella y su familia.
Aunque es un álbum de amor, Björk admite que escribió muchas de las canciones antes de que hubiera iniciado su relación con Matthew Barney, un noviazgo que resultó en el nacimiento de su hija Ísadóra Bjarkardóttir Barney en 2002 (Sin embargo, parece que creó algunas desde el enamoramiento temprano de dicha relación). Describe que la historia surgió como una conversación consigo misma con el propósito de cuestionar la necesidad de hacer proyectos tan densos (como el anterior), sanar traumas generados por la violencia y llegar a un “punto cero”, o un nuevo comienzo. La combinación de avances tecnológicos, espejismos de una familia y un ejercicio de introspección profunda dio origen a uno de sus mejores álbumes, Vespertine.

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Por primera vez, su rostro no mira hacia la cámara. Se acabó el Big Bang, y ahora no puede evitar cubrir su rostro con el brazo izquierdo ante la luz del sol. Se encuentra recostada sobre un suelo de piedras con una expresión casi dormida, pareciera que fuera dominada por un sentimiento que brilla e intenta derretir un corazón que permanece frío, pero que busca ser penetrado por la radiación que le implora permitirse un poquito de afecto después de pasar por la “obsesión extrema” de su anterior ciclo creativo.
Porta un vestido de cisne (el mismo de su famosa aparición en los Premios Óscar de 2001), el cual dobla su cuello para cubrirle el pecho con su cabeza. Encima de la fotografía, un dibujo de cisne se ve sobrepuesto. El dibujo decora la composición con largas plumas blancas y se aprecia un líquido negro que se vierte desde su pico, el cual se escurre para subrayar con gotas negras el título del LP.

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La producción de este proyecto es muy particular ya que no usó muchos sintetizadores, las notas y detalles electrónicos que se pueden apreciar surgen de sonidos orgánicos que grabó ella misma como el hurgarse las uñas, cajas musicales, diversos insectos, glockenspiels y arpas. Amplificó y modificó esos pequeños momentos para crear microbeats y loops que, meticulosamente, conforman capas harmoniosas y disonantes que cosquillean el cerebro como el ASMR. Además, según la creadora, los escogió por que sonaban muy bien en los amplificadores primitivos de los primeros computadores.
Antes de comenzar el análisis, se recomienda escuchar el álbum completo antes o durante la lectura para mejorar la experiencia. Es un proyecto que se entiende mejor cuando se aprecia en su totalidad.
La primera canción, ‘Hidden Place’ es una de las más conocidas, los coros en el fondo de la mezcla complementan los elementos electrónicos que traen vida a una magnífica declaración de amor que, aunque interesada, no sabe que hacer con el regalo que se le ha entregado. Coquetea con la idea de llamarlo y traerlo a ese lugar escondido.
La flauta entra y declara la timidez con la que casi toca al otro bajo las sábanas. Sus sentimientos, frágiles y vulnerables, construyen, un santuario de hielo, un altar para la sensibilidad que mantuvo secreta y abandonada hasta este punto. El inicio de este camino exclama a los cuatro vientos sus dudas y tentaciones más personales.
‘Cocoon’ trae al frente los microbeats y bucles mientras susurra una imagen del amor pequeño e inocente que desea volver a oler la barba de su amado, “Quien hubiera dicho/Que un chico como él/Poseído por una sensibilidad mágica/Se acercaría a mí”, “Se desliza adentro/Medio despierto, medio dormido/Volvemos al sueño/Cuando despierte/Por segunda vez/Hermosura/Permanece en mi interior”.
‘It’s Not Up To You’ expresa el conflicto de un día que no fluye sin importar el ángulo con el que se analice. Cura el dolor de fracasar en capturar el día perfecto con unas simples palabras “Si lo dejas quieto/Aún podría suceder/De todas maneras/No depende de ti/Nunca dependió de ti”. Su voz canta relajada, como si te extendiera la mano para darte un abrazo después de una larga jornada. Los instrumentos de cuerdas, arpas y cánticos crecen y acompañan el coro para ascender al oyente y, finalmente, liberarlo de la culpa. Culmina con un último reconocimiento de la presión monumental a la que se ha sometido.
‘Undo’ es sanación pura. Repite el mantra “No debía ser un conflicto/No debía ser una lucha cuesta arriba/Deshacer” una y otra vez mientras reafirma que “lo estás intentando demasiado”. Hace un llamado a rendirse, a aceptarlo y deshacer lo que llevas cargado sobre los hombros.
La palabra “undo” [deshacer en español] volvería a aparecer en Fossora (2022) para ‘Her Mother’s House’ el tributo al vínculo con su hija, Ísadóra. La canción pinta el corazón de una madre con cuartos para cada uno de sus hijos, los cuales dejan de necesitar de su mamá a medida que se fortalecen, a medida que crecen. En los últimos segundos, cantan “Deshace” al liberar sus corazones del dolor que significa dejar esa relación atrás y dejar lugar para algo nuevo.
La artista se sumerge de cabeza al sexo y el deseo en ‘Pagan Poetry’. Las arpas despiertan al oyente después del trance impuesto por el último tema. Retumbantes bajos electrónicos navegan las profundidades oscuras de la devoción con este hombre. La canción muestra la cara tenebrosa y obsesiva del amor, una señal que la despierta de su hibernación. Esto le produce una psicosis eufórica incontrolable por aferrarse a él. Al final solo repite “Lo amo, Lo amo”, se responde “Lo ama, Lo ama” y termina gritando “Pero me dan ganas de entregarme”.
El video es una obra de arte. Los visuales abstractos, explícitos e íntimos acompañan a la perfección el mensaje de la pista. Además, nos da otro momento icónico de la moda ya que usa un vestido revelador de perlas de Alexander McQueen con seis aros metálicos que atravesaron la piel de la espalda de Björk. No se recomienda verlo a personas sensibles a la sangre y/o desnudez.
La pareja formada por ‘Frosti’ y ‘Aurora’ marcan la mitad del álbum. El primero es un baile entre dos cajas musicales cristalinas. Las notas celestiales suenan como si los carámbanos del techo celebrasen el frío que los trajo a la vida. Se escuchan pasos lejanos sobre la nieve que se acercan para darle entrada a la siguiente pieza.
La puerta del santuario se ha abierto al son de harpas y destellos electrónicos. El invierno trae consigo la búsqueda de la aurora boreal, un fenómeno efímero e impredecible. Usa esa metáfora para el viaje que emprende en medio de la oscuridad que la trajo hasta este punto. Invoca el nombre de la diosa romana del amanecer “Aurora”. Llena su boca de nieve al caer de rodillas mientras desea derretirse como los minúsculos cristales que ingestó. Suplica al final “Apaga el sol para mí”.
Llegamos al hipnotizante ritmo de ‘An Echo, A Stain’ que luce microbeats como diminutas ranas eléctricas que croan, rayones silenciosos y chasquidos que crecen junto al coro que acompaña la penumbra de esta canción. Las letras revelan una sexualidad incómoda, apenada y pervertida a la que no se puede negar el acto que un hombre perpetra. Después de lo sucedido, solo deja el eco del trauma y una mancha. De acuerdo con Genius, está inspirada en una obra de teatro de Sarah Kane, la cual trata con temas como abuso sexual, violación, drogadicción, anorexia, incesto, asesinato y suicidio.
Salimos de este trance para encontrar la luz en ‘Sun In My Mouth’. El piano celesta y harpas traen de vuelta un granito de esperanza sexual, dice “Me meteré hasta los muslos/Estén empapados en flores ardientes/Me llevaré el sol a la boca/Y saltaré viva al aire maduro”. Este poema se puede interpretar como la respuesta al anterior; después del trauma, es posible disfrutar e intentar descifrar el “misterio de su carne”, un aprendizaje que invita a que se agranden los violines como escarcha invernal en la superficie de una burbuja para llegar al clímax.
Como si se encontrara en el crepúsculo, ‘Heirloom’ narra un sueño recurrente de Björk, la imagen de su madre e hijo le hornean luces y aceite templado que vierten sobre su garganta mientras duerme al perder su voz. Como cualquier relato onírico, tiene varias interpretaciones, sin embargo, parece que es una reflexión al poder sanador de la familia que le permite seguir con lo que ama, en el segundo verso agradece, “Me hacen sentir mucho mejor/Me hacen sentir mejor”. Introduce un sonido más “virtual” con pequeñas corrientes de vapor que complementan las baterías metálicas y efectos electrónicos, este no parece presentar ningún instrumento tradicional en su mezcla.
La vista se interrumpe por la neblina que se acumula en ‘Harm Of Will’, retornan los elementos acústicos, las cuerdas fluyen como olas en el océano, la caja musical toca las fibras del corazón mientras que el coro impulsa la composición al cielo, se siente como si las nubes y el sol estuvieran a la punta de los dedos. La historia narra a un hombre que conquista mujeres para satisfacer su deseo carnal, ella entra a su vida y le advierte que “Si es visto/Todos lo verán/Y todos sabrán/Me conocerán”.
El final del disco inicia en silencio, su voz suena un tanto áspera por los efectos que utilizó. ‘Unison’ regresa al altar “Una mano/Que ama al otro/Tanto encima mio/Nací terca/Siempre lo seré/Antes de contar uno, dos, tres/Habré creado mi propia rama privada/De este árbol”. El hielo está más delgado, pero no se ha derretido por completo. Junto a los tonos conocidos del LP, sube y baja a medida que acepta el cariño que encuentra en ese hombre. Acabaron sus días de pirata ermitaña, libre de conflicto, solo busca el abrazo de su querido. No puede creer que yace sumisa pero no perdida, acepta el trato del otro, canta “Nunca pensé que me comprometería” y “Unámonos esta noche” para soltar un rugido eufórico antes de completar la letra con una última palabra “Unísono”.
Antes de que caiga el telón, las notas finales se repiten en bucle, junto con las arpas que se tocan rápidamente, comunicando una pequeña inquietud persistente. Se tragó el romance de un solo bocado, y ahora el nuevo horizonte la intimida con su resplandor. Para más datos curiosos del desarrollo del proyecto, se recomienda escuchar el siguiente episodio de Sonic Symbolism.
Una cita de la retrospectiva de Björk sobre el desarrollo de este disco resuena mucho con lo que sucede en la industria musical actual: “Todavía me encuentro con periodistas que siempre dicen: ‘Oh, si está hecho con un ordenador, no tiene alma’. No se trata de la herramienta. No puedes confiar en que una guitarra, un violín o un ordenador portátil le den alma a una canción. Si no tiene alma, es porque el ser humano no la puso ahí”.
La dualidad y su caída del mainstream
Un aspecto de la discografía de Björk es la dualidad entre álbumes cercanos entre sí. Hablamos de los dos primeros, que representan el comienzo virgen natural y la explosión urbana promiscua. Ella describe a Homogenic y Vespertine, como “el ardiente masculino arrogante” y la “gélida femenina humilde”, respectivamente. También, considera Vulnicura (2017) y Utopia (2017) como álbumes hermanos que representan el apocalipsis y el renacimiento desde la ruina del divorcio con Barney.
Después del lanzamiento de este épico logro musical, sacó Medúlla en 2004, un disco que recrea instrumentos con voces y celebra la naturaleza humana con homenajes al beatboxing (con invitados como Rahzel), coro islandés y al canto de garganta inuit (con invitadas como Tanya Tagaq). A pesar de contener un concepto maravilloso, este fue el comienzo del fin de su popularidad. Sus siguientes proyectos como Volta (2007), Biophilia (2015) y posteriores nunca capturaron un nivel similar de “éxito comercial” que obtuvo su trabajo en los noventas.
De cualquier manera, su dedicación a la experimentación y a mantener su independencia de las discográficas es admirable. Incluso si no es tan popular como las estrellas pop del momento, sigue siendo una inspiración para de miles de artistas como Kali Uchis, Arca y Lady Gaga. Sus obras tendrán una larga vida. Björk será recordada para siempre como una artista singular, irreverente y autora de uno de los catálogos musicales más impresionantes de la historia.
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En la gran mayoría de los países latinoamericanos, las periferias siempre se han visto afectadas por la poca presencia del Estado, y Colombia no es la excepción. El Pacífico colombiano, rico en fauna, flora y con una comunidad increíblemente talentosa en la gastronomía, las artesanías y la música, históricamente se ha visto afectado por la desigualdad, el racismo estructural, las dificultades de acceso, la infraestructura precaria y la falta de conectividad.
No obstante, es una región que nunca ha parado de luchar para salir adelante pese a todas las dificultades; una comunidad que le ha brindado al país deportistas de élite, compositores sumamente relevantes para la cultura y cantantes que, desde el folclor hasta el rap y las nuevas corrientes, han llenado de orgullo a todo el país.
Por eso, les traemos 10 canciones que, a lo largo de la historia y hoy en día, visibilizan a esta región que muchas veces no miramos; canciones que hablan del Pacífico colombiano con una precisión absoluta.
Las canciones se encuentran organizadas en orden alfabético:
‘Chobugu (rey del monte)’ – Afro Legends
Afro Legends presenta un proyecto en el que, como ellos mismos lo expresan, se entrelazan la sabrosura y la resistencia, lo ancestral y el presente. Se erige como un tridente artístico que lleva consigo un mensaje cultural de resistencia y reivindicación identitaria. Así como hace más de una década Chocquibtown presentó a su región y a su gente en ‘De dónde vengo yo’, Afro Legends hace lo propio en la primera canción de su álbum debut: ‘Chobugu (Rey del monte)’. El tema funciona como un abrebocas perfecto para un disco que tiene mucho que decir, que suena a pasado, presente y futuro, y que actúa como un megáfono para denunciar problemáticas que con frecuencia permanecen invisibilizadas y para presentar la verdadera identidad de su región.
‘La vamo a tumba’ – Grupo Saboreo
Versionada por un sinfín de agrupaciones y artistas del Pacífico, funciona como uno de los varios himnos no oficiales de la región, en el que la alegría característica de sus comunidades se refleja en una solidaridad admirable. Porque, a diferencia de las grandes ciudades, en las comunidades del Pacífico existe una fraternidad especial entre vecinos y conocidos.
Una canción que habla del amor y el sacrificio necesarios para construir una casa propia, una casa en la que caben todos y en la que todos celebran.
‘Mi Buenaventura’ – Petronio Álvarez
“Bello puerto del mar, mi Buenaventura / donde se aspira siempre la brisa pura”, inicia una de las canciones más importantes de la música colombiana y el himno no oficial de Buenaventura: ‘Mi Buenaventura’, de la autoría de Petronio Álvarez.
Una región azotada no solo por desastres naturales, como el terremoto de los días pasados, sino también relegada muchas veces por las “altas sociedades”. Sin embargo, esconde una belleza majestuosa, una belleza que, en palabras y sonidos, es sinónimo de ‘Mi Buenaventura’, un lugar místico donde siempre se aspira la brisa pura.
‘Mi misión’ – Esteban Copete y su Kinteto Pacífico
Nieto de Petronio Álvarez, Esteban Copete y su agrupación continúan llevando los sonidos de su región a distintos lugares de Colombia y el mundo. Han colaborado con Catalina García, de Monsieur Periné y el dominicano Vicente García, entre otros.
Esteban, maestro de la marimba de chonta y de un sinnúmero de instrumentos más, demuestra en esta canción cómo el sonido del piano de la selva —como también se le conoce a la marimba de chonta— puede entrelazarse con distintas sonoridades.
‘Mi ser querido’ – De Mar y Río
Del más reciente disco de la agrupación, producido por el mítico Iván Benavides, surge una producción que demuestra que el folclor no es música del recuerdo, sino música viva; una herencia viva que tiene memoria, como dice Benavides.
La canción habla de la pérdida de un ser querido y de la infinita tristeza que produce, pero también es un homenaje a todos esos cantos tradicionales, a esos alabaos del Pacífico.
‘Moro y Merio’ – Jossman, Semblanzas del Río Guapi
Una historia singular que se transforma en plural, porque todos nacen con una luz, y más en el Pacífico.
Jossman, durante toda su carrera, ha creado puentes entre el pasado, el presente y el futuro, haciendo que los sonidos únicos de la selva, el mar y los manglares emerjan nuevamente y se entrelacen con sonidos de la actualidad, como el afrobeat. Su música es una mirada a la ancestralidad, mientras recorre el camino en busca de los sonidos del futuro.
‘Pacífico maravilla’ – Nidia Góngora
El Pacífico es una maravilla, y así lo expresa una de las maestras más importantes de la actualidad, una de las voces insignia del Pacífico colombiano.
La canción, que da nombre a todo un álbum y que fue regrabado junto a la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia, habla de las bellezas de la región, pero también de la resistencia, las enseñanzas y los aprendizajes que han atravesado sus comunidades, siempre bajo la guía y fortaleza de sus ancestros.
‘Polka’ – Alexis Play
Una canción de uno de los raperos más consistentes e influyentes de la última década. Creador del chirimía beat, un sonido que entrelaza sonidos ancestrales de la región, como la marimba de chonta, con ritmos de la actualidad.
‘Polka’ es una canción de crítica y resistencia hacia una región que poco miran a la hora de ayudar; una región llena de virtudes, pero también con un sinnúmero de problemas que deberían concernirnos a todos. “Quiero poder recorrer todo el Pacífico / Sin preocupaciones de problemas específicos / Ir por cada rincón, sería magnífico / No que me lleven forza’o y se ponga crítico”.
‘Somos Pacífico’ – Chocquibtown
Probablemente, la canción más importante de las últimas décadas para la región Pacífica y, me atrevería a decir, una de las más influyentes de la música hecha por colombianos. ‘Somos Pacífico’ no solo fue un éxito para la agrupación; fue un estandarte y un norte para toda una región y una generación de jóvenes que veían en el arte una forma de resignificar muchas cosas dentro de sus comunidades.
“Cuando empezamos en ChocQuibTown, el Pacífico, a mi parecer, estaba muy dividido. Era como, por un lado, la gente de Guapi; por otro, los de Timbiquí, los de Cali… Para mí, todos somos los mismos. Entonces, un día iba caminando por la Séptima y se me ocurrió: ‘Somos Pacífico, estamos unidos, nos une la pinta, la raza y el don del sabor’. Vernos como un solo Pacífico. Me siento súper orgullosa de que mucha gente, a partir de lo nuestro, empezara a reconocer no ciudades o pueblos por separado, sino todo el andén del Pacífico”, dice Goyo.
‘Te invito’ – Herencia de Timbiquí
“‘Te invito’ es una canción en la que cualquier persona encuentra al menos un pedazo que se identifica con su historia, y yo creo que de ahí parte la gran trascendencia que tuvo”, dice William, cantante de la agrupación.
Herencia de Timbiquí ha sido la agrupación insignia que, durante las últimas décadas, ha construido uno de los puentes más importantes entre la música tradicional y las diferentes sonoridades de la actualidad. Una agrupación que te invita a conocer su región.
“El Pacífico necesita más oportunidades de trabajo y la música es esa herramienta que no puede ni debe ser indiferente a las problemáticas”, dice Begner, cantante y compositor de Herencia de Timbiquí, sobre las producciones que realizan.
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En poco más de una década, BTS pasó de ser una apuesta de una pequeña compañía surcoreana a convertirse en el mayor fenómeno del pop global. Integrado por RM, Jin, Suga, J-Hope, Jimin, V y Jung Kook, el grupo no solo acumuló récords de ventas, giras multitudinarias y álbumes en lo más alto de los rankings, también construyó una conexión única con su ARMY, la comunidad de seguidores que trascendió idiomas y fronteras.
Con una discografía que combina hip hop, pop, R&B y electrónica con letras sobre el amor propio, la salud mental, el crecimiento personal y los desafíos de una generación, BTS redefinió el alcance mundial del K-pop. Por eso, Rolling Stone USA actualizó su ranking de las 100 mejores canciones del grupo —publicado originalmente en 2022— para incluir los temas de Arirang, el álbum editado en 2026. Este es el Top 10 de una de las bandas más influyentes del siglo XXI.
10. ‘Dope’ (2015)
El vídeo de «Dope», de energía irresistible, supuso una revelación temprana para el público occidental. Presentados como jóvenes trabajadores y bien vestidos que huían de la vida nocturna —y que, además, resultaban increíblemente adorables y eran cantantes y raperos de una expresividad fabulosa—, los miembros de BTS se movían con la precisión de una inteligencia artificial al estilo b-boy al ritmo del saxofón contagioso y de sonido ahogado de Pdogg (claramente inspirado en el saxofón comprimido de Flo Rida en «GDFR», a través del remix de Lookas del tema «Low Rider» de War). El videoclip sigue siendo espectacular. —Charles Aaron.
9. ‘I Need U’ (2015)
Ese suave y juguetón sonido de sintetizador que imita a un instrumento de viento-madera se repite mientras el rap amoroso de Suga transita de la queja al odio, y una oleada de energía EDM comienza a crecer. De repente, V irrumpe con pasión, clamando «Everything/Everything» como si fueran sus últimas palabras. Un redoble de caja da paso a un estribillo dubstep apto para todos los públicos, mientras Jimin y Jung Kook se turnan para lanzar esa súplica épica y cargada de emoción: «I need you, girl!». Pero, en última instancia, «I Need U» suena poderosa hoy porque es la canción con la que BTS descifró la fórmula, definió su propio sonido, logró un gran éxito en su país y nos dio la bienvenida a todos al Universo Bangtan. —C.A.
8. ‘Blood Sweat & Tears’ (2016)
La ambiciosa apuesta global de BTS comenzó con esta canción arquetípica y resplandeciente, que resulta a la vez sincera y seductora. Aprovechando los falsetes maravillosamente fluidos de Jimin, V y Jung Kook, los productores del tema despliegan brisas de tropical house sobre un ritmo de reguetón inquieto y sintetizadores coquetos que prácticamente te piden el número de teléfono. El gancho vocal sintetizado es un estallido de energía vibrante, y los toques de glockenspiel, campanillas, cascadas de guitarra y palmas resultan tan atractivos que no hace falta simplificar el sonido al estilo EDM. Además, RM rapea sobre «melocotones y nata» como si estuviera tumbado en una tumbona, y J-Hope quiere beberte como si fueras whisky. —C.A.
7. ‘Black Swan’ (2020)
Ya en 2015, BTS dejaba entrever su distanciamiento del estrellato pop; Suga soltaba versos como: «Vale, somos geniales de pies a cabeza / Pasamos más de la mitad del día ahogados en trabajo / Aunque nuestra juventud se pudra en el estudio». «Dionysus» intensificó esa angustia; aquí, el grupo teme que su pasión artística se haya desvanecido. Rodeadas de cuerdas sintéticas y reflexivas y de un sonido de palmas profundo y cavernoso (tipo 808), las voces del grupo —extrañamente procesadas con Auto-Tune— quedan absorbidas por la atmósfera narcótica y viscosa del cloud rap. Como si estuvieran atrapadas en el vacío resplandeciente del videoclip, siete figuras descalzas, vestidas con trajes negros hechos a medida, se arquean, se sacuden y se retuercen. —C.A.
6. ‘Body to Body’ (2026)
“Body to Body”, posiblemente el tema más creativo y memorable de Arirang, comienza con una introducción sombría y futurista para luego incorporar un sample de “Arirang”, una de las canciones más célebres de Corea. “Si eres coreano, todo el mundo conoce [‘Arirang’]”, declaró RM a Rolling Stone. “Todos tenemos nuestras raíces en Corea”. Considerada a menudo como el himno no oficial del país, “Arirang” es una canción que habla de resiliencia y adversidad. La genialidad de “Body to Body” reside en la yuxtaposición de ritmos de hip-hop y sintetizadores modernos con el sonido melancólico del gayageum (cítara coreana) y el janggu (tambor con forma de reloj de arena). Ese sample de 30 segundos eleva tanto la atmósfera como la calidad tonal de “Body to Body”, al tiempo que acerca una parte de la historia musical de Corea a los seguidores internacionales. Sin embargo, justo cuando los oyentes se dejan llevar por un estado de trance hacia el final de la canción, RM rapea sobre un ritmo enérgico e impulsivo: “¡Necesito que todo el estadio salte!”. —Jae-Ha Kim
5. ‘Silver Spoon (Baepsae)’ (2015)
La combinación de cantantes y raperos del grupo resulta especialmente potente en este tema, que es un rotundo «que os jodan» —muy propio de la generación millennial— dirigido a esos estereotipos paternalistas y anquilosados. Para apreciar todos los matices de las rimas hace falta recurrir a traducciones en internet y tener ciertos conocimientos sobre la sociedad coreana; sin embargo, la contundente base de trap te golpea de lleno cuando Jung Kook exclama «BANG BANG» o «You must be kiddin’ me!». No sorprende saber que esa reacción surge ante una situación muy conocida: cuando los sectores privilegiados esperan que los jóvenes de entornos difíciles se esfuercen el doble y triunfen en empleos alienantes que pagan con «experiencia». El título coreano, «Baepsae», se traduce como «pájaro pequeño» o «mito de garganta vinácea» (crow tit), y deriva de un dicho coreano que, en esencia, aconseja no salirse de tu sitio si has nacido en una clase social determinada. «Silver Spoon (Baepsae)» pega fuerte: es a la vez una exhibición de fuerza propia del rap y un himno generacional. —C.A.
4. ‘Burning Up (Fire)’ (2016)
Suga da el pistoletazo de salida entonando con sencillez: «Está ardiendo». Acto seguido, una sucesión de redobles entrecortados de house, golpes de viento-metal y sintetizadores afilados y punzantes impulsa al grupo a entonar un estribillo irresistible: «Fiyah, oh-aye-oh!». Sin embargo, es el espíritu audaz —casi desafiante, al estilo de los Beastie Boys— de J-Hope y Suga lo que marca el tono, a pesar de que la letra en sí expresa una frustración dolorosa. La energía de los raperos no hace más que aumentar al ritmo de un beat de dubstep frenético y oscilante y unos bombos contundentes. El idioma (una mezcla de coreano e inglés) no supone una barrera para el mensaje: «Fire» es claramente una llamada a los jóvenes —sin importar su país, su situación económica o su estado de ánimo— para que se llenen de energía y prendan fuego a las barreras de clase, a los detractores que los menosprecian y a sus propias inhibiciones. —C.A.
3. ‘Ddaeng’ (2018)
A menudo se elogia a BTS por sus magistrales actuaciones, pero desde el principio, su arma más poderosa han sido siempre sus palabras. Un claro ejemplo es «Ddaeng», un ingenioso tema de confrontación (diss track) que responde a las críticas que el grupo ha recibido frecuentemente de la escena del hip-hop surcoreano respecto a su forma de rapear. Creada especialmente para el quinto aniversario de BTS en 2018, esta canción —disponible en SoundCloud— muestra a RM, Suga y J-Hope jugando hábilmente con seis significados distintos de la palabra «ddaeng» (entre ellos, «equivocado» y «estás acabado») sobre un ritmo vivaz compuesto con instrumentos tradicionales coreanos. «Nos estamos arruinando, así que gracias / Por ignorarnos hasta ahora, gracias / Gracias a vosotros: estadios, domos, Billboard», escupe Suga. Es una respuesta tan mordaz como refrescante, que no deja lugar a dudas de que BTS se ha ganado el derecho a tener la última palabra. —Natalie Morin
2. ‘Save Me’ (2016)
Aquí es donde todo el mundo debería rendirse ante BTS, y donde cualquier melómano apasionado debería valorar su ingenio pop perfeccionista (o esa «producción con un CI de 400», como la describió un productor en YouTube). Tan solo la primera estrofa de Jimin es un giro dramático interpretado con una voz etérea, y el impresionante juego de voces entrelazadas que mantienen los cuatro vocalistas a lo largo de la canción es una maravilla de destreza técnica llena de matices. La instrumentación, excéntrica y meticulosa —la percusión que recuerda al tictac de un reloj, el sonido fluido de la marimba, el timbre lejano y anhelante de las cajas propias del EDM—, genera una sensación de caída libre que hace que el estribillo se perciba, literalmente, como una salvación. Además, el flujo enérgico y preciso de los raperos lograría sacarles una sonrisa incluso a los miembros de Migos. —C.A.
1. ‘Spring Day’ (2017)
A veces, las emociones más complejas arraigan en las frases más sencillas; en el caso de «Spring Day», esa frase es «보고 싶다» («Te extraño»). En esta poderosa balada, BTS se encuentra atrapado en un invierno perpetuo, sumido en un duelo y un anhelo que se manifiestan mediante una mezcla de reflexiones casi recitadas y líneas melódicas envolventes. «Quisiera poner fin a este invierno; ¿cuánta nostalgia debe caer como la nieve antes de que llegue ese día de primavera?», rapea RM. Aunque se entiende generalmente que la letra alude en su origen a la tragedia del ferry Sewol de 2014, el sentimiento que transmite posee una carga emocional universal que trasciende fronteras, culturas e idiomas. Y ese brote de esperanza que BTS ofrece al final —«La mañana volverá, porque ni la oscuridad ni ninguna estación pueden durar para siempre», cantan— es la razón por la que han cultivado un jardín de flores. —N.M.
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La obra de Daniel Melingo, que falleció ayer a los 68 años, es inabarcable, curiosa, ecléctica, sorprendente y muy original. De los hits seminales a los clásicos de culto, un repaso por algunas de las páginas más bonitas de su discografía.
1 – Chalamán (Los Abuelos de la Nada, Vasos y besos, 1983)
“‘Chalaman’ me bajó de algún lado. Tuve buena suerte de estar parado justo ahí cuando cayó. Es del 81, antes de que conociera a Pipo Cipolatti y mucho antes de que Cachorro López me presentara a Miguel Abuelo. La canción me llego así y así la compuse. Sin pensar en el éxito, el dinero o ni siquiera en grabarla. No especulo con las canciones, si va a ser un hit o un fracaso”, le contó Daniel Melingo al dj y periodista Bobby Flores. Incluída en el segundo álbum de Los Abuelos de la Nada, Melingo cantó uno de los reggaes seminales del género en la Argentina. También grabó la reconocida melodía de saxo que abre la canción, una historia de amor ambivalente envuelta en una gran nube de humo dulzón.
2 – “Cleopatra, la reina del twist” (Los Twist, La dicha en movimiento, 1983)
Compuesta junto a Vivi Tellas, este tema que revisita en clave de cultura pop a la última gobernante de la dinastía ptolemaica del Antiguo Egipto se transformó en el primer corte de difusión del álbum debut de Los Twist. Sobre aires arabescos y un ritmo ralentizado que va in crescendo, la voz de Fabiana Cantilo monta un hit tan insólito como efectivo.
3 – “La balada de Tony y Douglas” (Los Twist, La Máquina del Tiempo, 1985)
En otro delirante ejercicio de memoria televisiva retrospectiva, Melingo y Pipo Cipolatti toman a Douglas “Doug” Phillips y Tony Newman, los dos científicos que formaban parte de un proyecto ultrasecreto en la serie El túnel del tiempo, como protagonistas del tema (y del álbum). Una balada de aires sci fi, ambiente psicodélico, nervio swing, frecuencia pospunk y un final que toma parte del audio de la serie, traducido al español.
4 – “Tanto, tanto” (Lions in Love, Lions in Love, 1990)
Esta canción abre el primer disco del proyecto multicultural de Melingo en su etapa europea, pero también abre el sonido de una década. Como un collage con una base entre funkera y raggamuffin, los aires flamencos dominan una escena que funciona en la pista de baile, en el chill out de un bar de Lavapiés o en un tablado del espacio exterior, como si la escena de la vanguardia londinense se cruzara con el espíritu latino de Mano Negra.
5 – “Africa” (Lions in Love, Psiocfonías, 1993)
Un ejercicio de acid-jazz de la banda más experimental en la trayectoria de Melingo, junto a la cantante Stefanie Ringes, Guillermo Piccolini, Willy Crook y Pablo Guadalupe. Sobre una base funkera y la voz ondulante de Ringes (que canta en francés y en español), funciona un homenaje al continente madre del ritmo.
6 – “Nieve mortal” (Daniel Melingo, H2O, 1995)
Su primer disco como solista fue concebido como un homenaje a El Eternauta, el clásico de Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López. Por una cuestión de derechos, el título fue H2O, pero este dub, con la nevada mortal que es el eje de la narración de la clásica historieta es el leitmotiv de esta canción. “copos satánicos caen como ayer, copos satánicos flotan hoy también”, dice la canción que, en la era del menemismo y el modelo neoliberal, parece más que una mera referencia literaria e incluye la voz invitada de Pipo Cipolatti como un relator inquietante.
7 – “Ayer” – (Daniel Melingo, Tangos bajos, 1998)
“Del barrio me voy, del barrio me fui, triste melodía que oigo al partir, voy dejando atrás todo el arrabal, en mi recuerdo”, dice la letra de esta canción que abre el álbum en el que Melingo reinventó su carrera como cantor de tangos. Probablemente sin imaginarlo, Melingo compuso uno de los últimos standards del género, con la participación de Fabiana Cantilo. Melingo pela una voz aguardentosa (¿nuestro Tom Waits?) y parece contradecir eso que recitaba Pichuco, Anibal Troilo, en “Nocturno a mi barrio”: “Alguien dijo una vez, que yo me fui de mi barrio, ¿Cuando…? ¿Pero cuando? ¡Si siempre estoy llegando!”.
8 – “Narigón” (Daniel Melingo, Tangos bajos, 1998)
Otro clásico de Tangos bajos. Una milonga intensa que retrata a un personaje cuya prominente nariz representa sólo una parte de su fisonomía. Canción de grandes aspiraciónes y más que guiño cocainómano, funciona como un cruce entre los excesos del tango y del rock. También incluye una versión en clave dub, fiel al caracter trashumante de su autor.
9 – “La canción del linyera” (Daniel Melingo, Linyera, 2014)
Un retrato de ese personaje histórico del paisaje, la literatura y el folclore rioplatense era visto como un filósofo de la ruta. “Linyera soy, corro el mundo y no sé adonde voy”, canta Melingo en esta canción con aires de vaudeville, que inspiró su Ópera linyera, que estrenó en 2022.
10 – “El blues rebétiko de 7 vidas” (Daniel Melingo, Oasis, 2020)
En dupla con Andrés Calamaro, compañero de andanzas en los 80 en Los Abuelos de la Nada, Daniel Melingo firma este insólito reggae, en clave dub y misteriosa, con un título que echa un guiño al ritmo griego que fue una de las últimas obsesiones de un artista de curiosidad omnívora.
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1. PRINCE ‘PURPLE RAIN’ (1984)
Los orígenes de ‘Purple Rain’ están llenos de leyendas: Prince pensó que podría haber sido una canción country, se la ofreció a Stevie Nicks, quien consideró que era demasiado cinematográfica para que ella la grabara, y una mujer sin hogar fue la primera en escucharla cuando Prince la invitó al local de ensayo de The Revolution. Pero nada de eso importa, ya que, para todos los demás, la banda dio a luz a ‘Purple Rain’ en el First Avenue de Minneapolis el 3 de agosto de 1983, cuando Prince sacó de su guitarra un solo que se sintió más como un conmovedor grito del alma que como un momento musical estelar. Es la primera vez que la tocaron en vivo, y es la versión que aparece en Purple Rain. La destreza de Prince con la guitarra ya estaba bien documentada para ese momento, pero la fluidez de su fraseo en la canción y la forma en que tocaba notas que ascendían hacia el cielo decían más sobre lo que significaba ‘Purple Rain’ que sus letras obtusas. K.G.
2. JIMI HENDRIX ‘MACHINE GUN’ (1970)
‘Machine Gun’ es Jimi Hendrix en su máxima expresión: la manifestación más ambiciosa, cruda, conmovedora y arriesgada de su genio musical. Pertenece al álbum Band of Gypsys, grabado en vivo en Año Nuevo de 1970 en el Fillmore East, una tormenta de 12 minutos de angustia eléctrica y furia política, inspirada por la violencia en Vietnam y en Estados Unidos. Muchas leyendas de la guitarra han calificado este solo como el mejor de la historia, desde Slash (“Ese es el Santo Grial”) hasta Kirk Hammett. “No solo es mi solo de guitarra favorito de todos los tiempos”, dijo Trey Anastasio de Phish, “sino que incluye la mejor nota jamás tocada en una guitarra eléctrica: la nota aguda y estridente que Jimi toca justo al comienzo de su solo”. (Escúchala justo en el minuto cuatro). Hendrix tuvo éxitos más grandes, pero este es el punto donde más lejos llegó. Más de 50 años después, ‘Machine Gun’ sigue siendo lo más alto que una guitarra —y un guitarrista— puede alcanzar. R.S.
3. EAGLES ‘HOTEL CALIFORNIA’ (1976)
Es innegable la incomparable grandeza del rock radiofónico de los 70 que representan los solos de guitarra enfrentados en ‘Hotel California’. Conservados para la posteridad por el productor Bill Szymczyk en la canción que da título al álbum de 1976 de la banda, los solos son un duelo en plena luz del día entre los virtuosos de la guitarra Joe Walsh y Don Felder. Además, son muy fáciles de cantar: admítelo, tú también los has tarareado en el auto durante el clímax de la canción. “Siempre hubo un poco de competencia entre Felder y yo. Siempre intentábamos superarnos el uno al otro… ‘¿Ah, sí? ¡Escucha esto!’”, dijo Walsh en el documental de 2013 History of the Eagles. Ya sea en la grabación original o en vivo en el escenario, los solos de guitarra nunca dejan de evocar esa brisa fresca y el cálido aroma de “colitas”. Szymczyk, quien trabajó en álbumes de B.B. King y Bob Seger, dijo: “El final de ‘Hotel California’ es uno de los momentos más destacados de mi carrera discográfica”. J.H.
4. PINK FLOYD ‘COMFORTABLY NUMB’ (1979)
El trascendental solo de ‘Comfortably Numb’ de David Gilmour no es una sola toma, sino la mejor de entre cinco o seis, aunque nadie lo nota. “Simplemente seguí mi procedimiento habitual, que consiste en volver a escuchar cada solo y marcar las líneas de compás, indicando qué partes son buenas”, dijo Gilmour en una ocasión. Subió y bajó los faders cada vez que una frase le llamaba la atención, creando un mosaico que, al escucharse de forma consecutiva, se convirtió en el solo más conmovedor de su carrera. Su interpretación es emotiva, conmovedora y hermosa, y le da un toque de calidez humana a la melancolía de The Wall. Por suerte para los fans de Pink Floyd, mantuvo la canción en los repertorios de la banda después de que Roger Waters se fuera, ampliándola brillantemente en álbumes en vivo como Pulse de Pink Floyd y su propio álbum en vivo reciente, The Luck and Strange Concerts. Según Gilmour, cada vez que toca el solo, se convierte en algo nuevo en el escenario. K.G.
5. VAN HALEN ‘ERUPTION’ (1978)
Casi medio siglo después de que Van Halen lanzara su álbum debut homónimo, resulta casi imposible imaginar el impacto que el segundo tema del disco, un solo de un minuto y 42 segundos acertadamente titulado ‘Eruption’, tuvo en la historia de la guitarra. La concisa declaración de intenciones de Eddie Van Halen, con su uso revolucionario del tapping a dos manos, su dominio absoluto de la palanca de vibrato, su velocidad deslumbrante y su tono rico y saturado —al que él se refería como el “sonido marrón”—, estableció el léxico para una nueva generación de guitarristas. Según contó Van Halen, quien a menudo se quejaba de que ‘Eruption’ tenía un error que no pudo reproducir posteriormente, la inclusión del solo en el álbum fue casi una idea de último momento. “[Estábamos] tonteando mientras ensayábamos para un show que teníamos que dar en el Whiskey, así que yo estaba calentando, practicando mi solo”, le dijo Van Halen al periodista Jas Obrecht. “[Nuestro productor] Ted [Templeman] entra y me dice: ‘Oye, ¿qué es eso?’, yo le digo: ‘Es un pequeño solo que toco en vivo’, y me respondió: ‘Es genial, ¡ponlo en el disco!’”. T.B.
6. CHUCK BERRY ‘JOHNNY B. GOODE’ (1958)
Chuck Berry perfeccionó el solo de guitarra del rock & roll tal y como lo conocemos en ‘Johnny B. Goode’, el himno definitivo de los héroes de la guitarra. Su ráfaga inicial de 18 segundos fue un golpe que se escuchó en todo el mundo, una explosión de bravuconería eléctrica —a la altura de Tunguska— que inspiró a la mitad de los músicos de esta lista a levantar su primera guitarra. Como dijo Keith Richards: “Chuck es el abuelo de todos nosotros”. Es la historia de un chico del campo de Luisiana que rasguea mientras su mamá le anima: “¡Vamos, Johnny, vamos!”, pero se inspiró en su primer concierto en Nueva Orleans, marcado por la historia de la ciudad. Como escribió en sus memorias: “La emoción de ver mi nombre de negro publicado por toda la ciudad, en una de las ciudades por las que trajeron a los esclavos, se convirtió en la canción ‘Johnny B. Goode’”. Todas las tradiciones de la música estadounidense están presentes en la guitarra de Chuck Berry, nunca más fuertes ni más desafiantes que aquí. R.S.
7. LED ZEPPELIN ‘STAIRWAY TO HEAVEN’ (1971)
“Pensé que ‘Stairway’ cristalizaba la esencia de la banda”, declaró el guitarrista Jimmy Page a ROLLING STONE en 1975. No se equivocaba. La odisea de ocho minutos de Led Zeppelin IV muestra lo mejor de cada miembro: las letras pastorales de inspiración celta de Robert Plant, interpretadas con su icónico grito desgarrador; el bajista John Paul Jones, tan versátil como siempre, aportando su mística flauta dulce y su piano eléctrico; John Bonham, que evoca tanto el cielo como el infierno con su batería atronadora; y luego está Page, quien utilizó una Fender Telecaster de 1959 que le regaló Jeff Beck para el deslumbrante final. El solo de Page fue totalmente improvisado, una clase magistral de melodía y potencia en la que “lo primero que se me ocurrió fue lo mejor”; lo suficiente para rematar la obra, pero sin llegar a eclipsar todo lo demás. “Todo músico quiere hacer algo de buena calidad, algo que perdure en el tiempo”, dijo Page. “Y supongo que lo logramos con ‘Stairway’”. A.M.
8. STEELY DAN ‘KID CHARLEMAGNE’ (1976)
Al más puro estilo de Steely Dan, Larry Carlton pasó al menos 90 minutos —quizás más— en el estudio con Donald Fagen y Walter Becker, trabajando en el solo de guitarra de ‘Kid Charlemagne’. El guitarrista de formación jazzística (tan famoso por su uso de la Gibson ES-335 que se ganó el apodo de ‘Mr. 335’) tuvo que hacer varias tomas, a petición de Becker, con una Fender Stratocaster antes de que le permitieran volver a su guitarra principal. “No pasó mucho tiempo después de eso para que nos metiéramos de lleno en el tema”, recordó Carlton. Sus solos del punto medio y del final (este último grabado en una sola toma) equilibran magistralmente la complejidad y la naturalidad, con melodías de pop rock de oro macizo que no temen los giros del jazz cósmico. Y su fraseo nunca flaquea, un deslizamiento sin esfuerzo incluso en las partes más rápidas o espinosas, cada nota derritiéndose como tinta sobre un secante. J.B.
9. FUNKADELIC ‘MAGGOT BRAIN’ (1971)
Según cuenta la leyenda, la mente maestra de P-Funk, George Clinton, le pidió al guitarrista Eddie Hazel que tocara el tema inicial del álbum de Funkadelic de 1971 como si acabaran de decirle que su madre había fallecido. El resultado es un tema instrumental desgarrador y alucinante que se percibe como una transmisión de dolor puro y sin filtros. Hazel, un guitarrista autodidacta que adoraba a Jimi Hendrix, contribuyó enormemente al canon de P-Funk. Pero el solo de guitarra de casi 10 minutos que da inicio a su LP de 1971 —oscuro, inquietante, pero aún así jodidamente groovy— sigue siendo la piedra angular de su legado. Las notas no se tocan tanto como se lloran y se arrancan de su instrumento; Hazel finalmente evoca una sensación de perseverancia, resurgiendo como un fénix de las cenizas de sus pedales de eco. “Es una pieza musical para evocar a los fantasmas del pasado”, dijo Vernon Reid, de Living Colour. D.F.
10. THE BEATLES ‘WHILE MY GUITAR GENTLY WEEPS’ (1968)
Este clásico del White Album es el solo más legendario de los Beatles, y sin embargo, lo tocó el mejor amigo de George Harrison, Eric Clapton. Fue una idea de último momento: Harrison invitó a su amigo a tocar justo antes de la sesión, mientras los dos se dirigían en auto a Londres. Clapton se horrorizó y dijo: “¡Nadie toca en las sesiones de los Beatles!”. Harrison simplemente respondió: “¿Y qué? ¡Es mi canción!”. Pero tenía un motivo oculto: estaba harto de la guerra en Abbey Road, y sabía que los Fab Four se comportarían bien ante un invitado de honor. Como bromeó: “Todos se comportaron de la mejor manera”. Clapton tocó un solo muy al estilo de Harrison con una Les Paul rojo cereza de 1957 que acababa de regalarle a George, apodada ‘Lucy’. Harrison la usó en el White Album y en Abbey Road, incluso en ‘Something’. (Sí, así es: tocó su canción de amor más romántica para Pattie Boyd con la guitarra que Clapton le había regalado). R.S.
NUEVOS CLÁSICOS
SOLOS INCREÍBLES DE VIRTUOSOS MODERNOS
JOHN MAYER ‘GRAVITY’ (2006)
Este tema destacado del LP de Mayer de 2006, Continuum, se inspiró en su propio ídolo de la guitarra, Stevie Ray Vaughan, y en su trabajo reciente con el John Mayer Trio. ‘Gravity’, y su solo aparentemente sencillo, es un estudio del espacio negativo, que se eleva y desciende suavemente, con momentos de silencio entretejidos como destellos de sol a través de los árboles en una tarde de finales de verano. S.H.
ST. VINCENT “RATTLESNAKE” (2014)
“Muchos de mis héroes de la guitarra son antihéroes de la guitarra, como [Robert] Fripp, [Adrian] Belew o Marc Ribot”, dijo en una ocasión Annie Clark, de St. Vincent. ‘Rattlesnake’ es una canción amplia y misteriosa, y su solo —tocado con su característica guitarra Ernie Ball Music Man— parece suspendido entre una libertad sin límites y una fatalidad inminente. J.D.
MDOU MOCTAR “AFRIQUE VICTIME” (2021)
Al músico africano Mdou Moctar le suele llamar el ‘Hendrix del Sáhara’. ‘Afrique Victime’ es un ejemplo perfecto de por qué: el ritmo va subiendo y subiendo mientras lamenta la eterna cicatriz que el colonialismo francés dejó en Níger. Para cuando empieza su solo, parece que estuvieras volando a la velocidad de la luz hacia el sol del desierto. J.P.
MJ LENDERMAN ‘KNOCKIN’ (SINGLE VERSION)’ (2023)
MJ Lenderman, de Carolina del Norte, se ha convertido en el poeta laureado del indie rock de la década de 2020. Como guitarrista, es un brillante heredero de grandes figuras del noise melancólico como Neil Young y J Mascis. En ‘Knockin’, nos deja sin aliento con una parte de guitarra que plasma el desamor y la soledad en forma sonora. J.P.
GEESE “GETTING KILLED” (2025)
Las revelaciones de art rock elíptico de esta banda de Brooklyn no tendrían el mismo impacto sin la guitarrista Emily Green. Aquí, su forma de tocar es ágil y vivaz, como la de Tom Verlaine de Television, pero también etérea, como la de Radiohead en su etapa intermedia, y tan bien elaborada que uno se imagina que ella traza cada nota que toca antes de pulsar una cuerda. J.P.
Colaboradores: Tom Beaujour, Jon Blistein, Jon Dolan, David Fear, Kory Grow, Shirley Halperin, Joseph Hudak, Angie Martoccio, Rob Sheffield, Jaeden Pinder
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Madrid posee una magia difícil de traducir en palabras. Quien se aventure por sus calles deberá estar dispuesto a rendirse ante el encanto de cada rincón, la fuerza de sus tradiciones y el sabor de sus exquisitos manjares; pero, sobre todo, a dejarse envolver por el vasto universo sonoro que late entre sus avenidas.
Los ecos más tradicionales ocupan un lugar privilegiado en la identidad de la ciudad, recordándonos la historia, la belleza y el carácter que han convertido a la capital española en uno de los grandes referentes culturales de Iberoamérica. Nombres como Ana Torroja, Vetusta Morla, Leiva y Alejandro Sanz no solo han resonado en las calles de la capital, sino que han roto barreras geográficas y culturales al llevar con honor y orgullo los sonidos de sus raíces. Sin embargo, Madrid también es movimiento, transformación y vanguardia. Sus sonidos han evolucionado hasta ramificarse en una constelación de propuestas que hoy enriquecen y representan con orgullo el espíritu de la metrópoli.
En esta lista reunimos algunos de los nombres que están redefiniendo el pulso musical madrileño con propuestas frescas, cautivadoras y emocionantes. Artistas que hoy llenan las salas de la ciudad y que mañana llevarán su voz mucho más allá de sus fronteras, convirtiéndose en embajadores de la esencia de la querida Villa y Corte ante el mundo.
Alcalá Norte
¿Qué pasa si se combina la vida urbana de Madrid con la influencia generacional de grupos como The Cure? Bueno, la respuesta está en Ciudad Lineal, distrito de la capital española donde nació Alcalá Norte. Formado en 2019 por Jaime Barbosa, Juan Pablo Juliá y Álvaro Rivas, la banda junta en sus letras referencias culturales y de barrio con post punk e indie rock. Su álbum debut homónimo, con una identidad melancólica, irónica y profundamente madrileña, llamó la atención de jóvenes y adultos, consolidándose en la escena como una de las agrupaciones más prometedoras del país.
Alice Wonder
De tanto en tanto, la industria musical presencia el ascenso de una voz única, de esas que, con solo escucharla, dejan claro que su dueña ya tiene un lugar propio. Ese es el caso de Alice Wonder. Entre sonidos que navegan por el indie rock, el pop y la electrónica, acompañados de letras en español e inglés, la cantautora, guitarrista y pianista madrileña ha construido un repertorio donde su alma se comparte, se narra y acompaña a quienes encuentran en sus canciones un camino hacia la luz, el consuelo e incluso la libertad.
Cariño
Cariño inició sus andadas en la música hace ocho años cuando publicó su propia interpretación indie de ‘Llorando en la limo’ de C. Tangana, un cover con un sonido chispeante que el grupo luego replicó en ‘Canción pop de amor’. Como trío publicó los álbumes Movidas (2018), CARIÑO (2022) y TANTO POR HACER (2024), con los que se ganó un lugar dentro del “tontipop” de la nueva generación. Sin embargo, el ahora dúo de Paola Rivero y Alicia Ros se ha ido desprendiendo de a poco de esa etiqueta porque Cariño ya es insignia del pop español en general.
Carolina Durante
Pueden ser fanáticos o no, pero, para muchos, Carolina Durante es la definición del sonido indie rock madrileño de la última década. Sus canciones encapsulan vivencias que las juventudes españolas tienen en común, pero el sentir de sus letras y sonidos ha llegado a conectar con público de otros países cruzando el Atlántico. Con tres álbumes de estudio publicados y carteles de “sold out” colgados en casi todo lugar que han visitado, Diego, Mario, Martín y Juan continúan sosteniendo que son “cuatro chavales” —guiño a su segundo LP— que, sin mayor pretensión, disfrutan de hacer canciones y compartirlas.
Depresión Sonora
Marcos Crespo es el nombre tras Depresión Sonora, uno de los proyectos más relevantes de la escena indie no por una producción grandilocuente ni por buscar la viralidad, sino por todo lo contrario. Desde la filosofía del “hazlo tú mismo”, construyó su propuesta en su habitación durante la pandemia, mezclando influencias del post punk de los 90 con letras profundamente melancólicas que, aunque tratan temas universales, destacan por lo que transmiten, conectando con una generación llena de dilemas sobre el amor, el futuro y la soledad.
Ginebras
A Magüi, Sandra, Raquel y Juls las une mucho más que la pasión por la música: las une un auténtico lazo de hermandad. El grupo madrileño ha creado un universo pop propio con tintes indie y letras autobiográficas llenas de humor, honestidad y una personalidad única. La mezcla de sus diferentes personalidades da forma a una banda versátil y polifacética, capaz de conectar con un público muy diverso gracias a unas canciones reales, cercanas y con mucha identidad. Su música es un guiño de autenticidad en la escena contemporánea española.
María Escarmiento
Aunque María Escarmiento saltó a la fama tras su paso por Operación triunfo en 2018, su proyecto terminó encontrando identidad lejos de cualquier lógica televisiva. Entre hyperpop, reggaetón y trap, construyó una propuesta atravesada por el desencanto generacional, las relaciones afectivas y la vida online. Con proyectos como FOREVER, transformó la vulnerabilidad digital en un universo sonoro confesional y caótico, consolidándose como una de las voces más singulares del pop alternativo español reciente.
marquitos
Cambiar de nombre artístico luego de haber ganado reconocimiento por años bajo otro pseudónimo no es una decisión sencilla; para marquitos era una necesidad. Como ODDLIQUOR publicó varios trabajos de estudio y produjo para otros colegas como Nathy Peluso, Paula Cendejas y Judeline, pero sintió que su camino debía continuar bajo una identidad artística que le resultara más genuina. marquitos nunca se ha encasillado en un género en específico pues su música se ha movido entre el R&B, la música urbana y el pop electrónico, no obstante, ahora busca darle prioridad a sus letras.
mvrk
Vallecas no es solo hogar del icónico Rayo Vallecano; también es uno de los lugares más interesantes del panorama musical de Madrid, y mvrk es prueba de ello. Desde que comenzó su carrera en 2022, irrumpió dentro del under gracias a una versatilidad y sensibilidad poco frecuente en el horizonte urbano. Con su álbum Pórtate Bien! reafirmó esa propuesta viajando entre el reguetón y el pop alternativo mientras aborda temas como el desamor y las contradicciones juveniles, consolidándose como uno de los proyectos más llamativos dentro de una nueva camada de jóvenes españoles.
Niña Polaca
Conformada por Surma, Beto, Kobbe, Rubén y Claudia, la banda madrileñaalicantina es capaz de capturar el vértigo emocional de toda una generación. Entre el indie rock y el pop, ha construido un repertorio que explora temas como la vulnerabilidad o las relaciones humanas. Con discos como Asumiré la muerte de Mufasa y Que adoren tus huesos, su música ha conectado con oyentes que han aprendido a bailar incluso cuando las cosas no van bien.
pablopablo
Pablo Drexler —mejor conocido como pablopablo— es mucho más que simplemente “el hijo de”, y no se cansa de demostrarlo. Desde sus inicios, el cantante construyó una propuesta íntima y atmosférica donde el folk, la electrónica y el pop alternativo conviven con naturalidad. Lejos de tener grandes pretensiones más allá de “no sonar a ningún lugar en particular”, su música destaca por producciones minimalistas y letras melancólicas que lo han hecho sobresalir con trabajos como Canciones en mí, liderando una escena que pedía a gritos propuestas frescas y con esencia propia.
Paula Cendejas
Tras comenzar cantando covers en YouTube, Paula Cendejas logró construir un proyecto íntimo y nocturno donde el R&B alternativo, el pop y los ritmos latinos conviven con letras sobre deseo, nostalgia y vulnerabilidad emocional. Influenciada por el soul y la música urbana, ‘La Cendejas’ entiende la música como una herramienta de sanación, desarrollando canciones sostenidas por atmósferas minimalistas y una sensibilidad confesional.
Recycled J
Criado en la escena underground madrileña, Jorge Escorial lleva años redefiniendo los límites del rap español. Su música mezcla trap, electrónica y pop con tintes melancólicos, y se caracteriza por una escritura confesional que oscila entre el exceso, el vacío emocional y la euforia nocturna. Influenciado tanto por el hip hop clásico como por la cultura club, sus canciones destacan por una escritura confesional y un sonido vulnerable, pero intenso.
Samuraï
Entrar en el universo musical de Samuraï es adentrarse en un mundo donde las canciones cuentan su propia historia. Originaria de Las Rozas, Madrid, Aroa Lorente (nombre real de la artista) transforma el amor, sus luces y sombras, en letras honestas y directas. Entre el rock alternativo, el indie y el pop melancólico con toques electrónicos, la madrileña ha construido un sello propio que la ha llevado a colaborar con artistas como Belén Aguilera, La La Love You, Leo Rizzi y más.
Shego
Entre guitarras afiladas, letras sinceras y una mezcla de indie rock y punk pop, Raquel Cerro, Charlotte Augusteijn, Elena Sabio e Irenegarry han construido un universo musical propio: un espacio donde canalizar emociones, contradicciones y todo aquello que atraviesa la mente y el corazón. La banda madrileña transforma su imaginario sonoro en canciones directas, intensas y vulnerables, abordando temas como las rupturas en la amistad, la complejidad de los vínculos entre chicas, el vértigo de los grandes cambios y la belleza que también nace del caos.
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26. RaiNao — Marcriá
Un día antes de su cumpleaños número 32, RaiNao publicó su segundo álbum de estudio al cual describió como su “mayor experimento”. El disco se caracteriza por el estilo ecléctico de la cantante, incluyendo influencias de bomba y guaguancó —que desarrolla en compañía de colegas como El Laberinto del Coco, Omara Portuondo y Andy Montañez— sin caer en lugares comunes. No es un LP denso, pero sí requiere de atención para emprender un viaje sensorial hacia un Puerto Rico descrito a través de los sentidos de la artista de Santurce. “Mis referencias más sinceras son los pilares de generaciones pasadas y los artistas valientes de mi isla y del Caribe”, explicó la cantante al momento del lanzamiento. “Me propuse inmortalizar algunas de mis voces caribeñas favoritas en este proyecto… esa es la verdadera definición de Marcriá”. MPB
25. Monsieur Periné — Instrucciones para ser feliz
El dueto camina sobre los prejuicios en búsqueda de la felicidad. Rompen estigmas en canciones como ‘AGUARÁCHATE’ y hacen de la alegría un símbolo de resistencia en tiempos de violencia. “En donde vivimos rodeados de violencia, es difícil y también un acto de rebeldía la felicidad, es una manera de resistencia en estos tiempos” reflexiona Catalina.
¿Dónde está nuestro lugar feliz? ¿Qué es la felicidad?: “Dentro de la realidad está lo absurdo, y dentro de lo absurdo, la felicidad” responden los dos, quienes invitan a un viaje sonoro que quizá sea su álbum más experimental y, al mismo tiempo, el más comercial, en el que nos brindan Instrucciones para ser feliz. SS
24. EMJAY — Confesiones de las que me voy a arrepentir
El pop no tiene que ser perfecto ni pulcro; también se presta para hablar de lo que incomoda y romper con los estereotipos que aún en 2026 rodean al género. Confesiones de las que me voy a arrepentir es una bomba de pop rebelde que aborda pensamientos que no suelen decirse en voz alta, pero que son más comunes de lo que parece. Como quien escribe un mensaje importante y le da a “enviar” con los ojos cerrados, EMJAY compuso letras que exponen su lado más personal y que, pese a las dudas, sintió la necesidad de compartirlas. Aquí hay versos para la hipocresía, para las declaraciones anónimas de amor y para las obsesiones producto de la exposición mediática. MPB
23. Maluma – Loco x Volver
Después de conquistar el mundo, Maluma vuelve la mirada hacia el lugar donde todo comenzó. En Loco x Volver, el colombiano construye un homenaje íntimo a sus raíces, a su familia y a la identidad que lo formó mucho antes de convertirse en una estrella global. A través de canciones cargadas de nostalgia, gratitud y madurez emocional, el artista presenta una de las obras más personales de su carrera, marcada por el impacto que han tenido la paternidad y el paso del tiempo en su manera de entender el éxito.
Musicalmente, el álbum recorre sonidos esenciales de Colombia y Latinoamérica, combinando reggaetón, vallenato, salsa, merengue, dancehall y pop. Las colaboraciones con Ryan Castro, Kany García, Arcángel y otros artistas enriquecen un proyecto que encuentra su mayor fortaleza en la honestidad. Lejos de los personajes y las apariencias, Loco x Volver muestra a un Maluma más humano, reflexivo y conectado con aquello que realmente le da sentido a su vida.
22. Tokischa — AMOR & DROGA
“No me siento orgullosa de haber sido drogadicta, pero sí de haber encontrado la sobriedad. Es un tema importante, porque hay mucha adicción en el mundo” dijo en entrevista para ROLLING STONE en Español, en donde habló de su álbum debut: AMOR & DROGA.
Una época oscura de su vida, en la que un mal amor la llevó por el camino de las drogas. Una etapa que la marcó, pero que hoy, con el paso del tiempo y varios años de sobriedad, es solo un recuerdo que sirvió de semilla artística para su primera gran producción. Aunque suene cliché, lo importante no es caer, es saber levantarse. SS
21. Draco Rosa – Olas de luz
Cinco años después de su último álbum de canciones inéditas, Draco Rosa regresa con Olas de luz, una obra contemplativa y profundamente espiritual. Lejos de la angustia que marcó algunos de sus discos más emblemáticos, el puertorriqueño encuentra aquí un espacio para la sanación, la gratitud y la introspección. A través de paisajes sonoros que transitan entre el Caribe, el rock, el jazz y sonidos mediterráneos, Draco construye un álbum que dialoga con su propia historia y con las experiencias que han transformado su vida.
Más que una colección de canciones, Olas de luz funciona como una plegaria íntima, donde la vulnerabilidad y la serenidad conviven en equilibrio. La voz del artista, marcada por el tiempo y la experiencia, guía un viaje emocional que confirma su lugar como uno de los compositores más singulares y profundos de la música en español.
20. Kidd Voodoo — Euforia
Conocimos a Kidd Voodoo explorando los códigos del género urbano, un terreno que le permitió consolidarse como una de las figuras más prometedoras de la nueva generación chilena. Sin embargo, fue con Euforia cuando el artista reveló una faceta mucho más íntima y vulnerable, una que hasta entonces había permanecido en las sombras. Este giro sonoro y creativo surge de una necesidad profunda de confrontar y procesar sus heridas más personales, en medio de una crisis existencial que parece encontrar refugio únicamente en la música. A lo largo del álbum, Kidd Voodoo se muestra dispuesto a desafiar sus propias fronteras artísticas y emocionales, abrazando las contradicciones que atraviesan su proceso creativo: la ansiedad, el ego, la incertidumbre y el temor a la transformación. El resultado es una obra honesta que expone tanto sus fragilidades como su evolución.
“Volver a esto fue un atrevimiento porque no es un género que esté totalmente comercializado como lo es el reggaetón. Para mí, este fue un acierto, totalmente”, compartió en una entrevista exclusiva con ROLLING STONE en Español. XZ
19. Quevedo — El Baifo
La banda sonora del verano tuvo uno de sus momentos más representativos con El Baifo, el álbum con el que Quevedo rinde tributo a sus raíces canarias. Tras alcanzar algunos de los mayores hitos de su carrera, el artista opta por mirar hacia adentro y reconectar con aquello que lo define: la tierra que lo vio crecer. A lo largo del disco, celebra la identidad de las Islas Canarias a través de sus paisajes, sus expresiones lingüísticas, sus tradiciones, sus sonidos y el profundo sentido de pertenencia que une a su gente. Lejos de adoptar la posición de una estrella consagrada, Quevedo aborda este proyecto desde la humildad y la conciencia de que aún le queda mucho por descubrir, tanto en lo artístico como en lo personal. Esa idea se refleja en el propio título del álbum. “Baifo” es el término utilizado en Canarias para referirse a una cría de cabra, especialmente cuando aún es joven. La elección no es casual: mientras que en la cultura popular llamar a alguien “la cabra” remite al concepto anglosajón de G.O.A.T. (Greatest Of All Time), reservado para los más grandes de la historia, Quevedo prefiere identificarse con quien todavía está creciendo, aprendiendo y encontrando su lugar en el camino.
El Baifo es, en esencia, una vuelta al hogar para Quevedo. A través de una lírica introspectiva y una propuesta sonora profundamente arraigada en sus recuerdos, el artista incorpora timples, castañuelas, trompetas y timbales, además de referencias directas a los carnavales y verbenas que han moldeado su identidad y continúan ocupando un lugar central en su memoria. XZ
18. TIMØ — Canto pa’ no llorar
TIMØ apuesta por el formato que los vio enamorarse de la música: el álbum. Con Canto pa’ no llorar, el trío colombiano presenta una obra pensada para escucharse de principio a fin, donde las canciones dialogan entre sí y construyen una identidad sonora marcada por la influencia del pop latino de los años 2000. Grabado entre México, Madrid y Los Ángeles, el disco representa un paso adelante en la evolución artística de la banda.
La producción recupera el protagonismo de los instrumentos en vivo, con guitarras, baterías y teclados grabados de forma orgánica, buscando la calidez e imperfección de los discos que marcaron a sus integrantes. Además, colaboraciones con Juanes, Nil Moliner y Vanessa Martín enriquecen un repertorio que transita entre la nostalgia, el riesgo y la emoción. Canto pa’ no llorar confirma a TIMØ como una de las propuestas más sólidas y ambiciosas del nuevo pop colombiano. MT
17. Bratty — HOSHI
En HOSHI, Bratty parte de la palabra japonesa para “estrella” para preguntarse qué significa ocupar ese lugar. Con una estrella en la frente como símbolo de validación, la artista de Culiacán mira hacia sus inseguridades, el ego y la presión que tiene un artista de hacer algo original. Entre sonidos más alternativos y colaboraciones con Julieta Venegas, Ed Maverick, Marc Seguí, Natt Calma y Barry B, el disco es un retrato vulnerable de su presente artístico. PM
16. Joaquina — Al romper la burbuja 2
De la historia que presentó en Al romper la burbuja, Joaquina no quería dejar nada por decir, por eso en el primer aniversario del LP extendió la narrativa con cinco canciones extra. Esta edición deluxe separa las nuevas canciones de las anteriores, dándoles el espacio suficiente para que quien las escuche pueda interiorizar sus palabras. Allí, la cantautora venezolana encuentra un lugar donde por fin siente que pertenece, es crítica con las problemáticas que enfrenta su generación como consecuencia de la hiperconectividad y hace un homenaje hermoso a su hermana. Tenía razón cuando decía que Al romper la burbuja 2 es un buen cierre para la etapa de su álbum debut. MPB
15. Omar Courtz — Por si mañana no estoy
En su segundo LP, la estrella puertorriqueña invita a reflexionar sobre la manera en que concebimos el tiempo y su influencia en nuestras vidas. En una sociedad cada vez más enfocada en el futuro, solemos olvidar que aquello que está por venir es el resultado directo de las decisiones y acciones que tomamos en el presente. A través de este material, el artista construye una oda al aquí y al ahora, exaltando la importancia de vivir cada instante con plenitud.
Por si mañana no estoy condensa los distintos sonidos que Courtz ha explorado a lo largo de su trayectoria, fusionando reggaetón, R&B, trap, texturas electrónicas y afrobeats en una obra cohesiva y profundamente íntima. El álbum no solo refleja su evolución artística, sino que también reafirma su identidad creativa con una honestidad poco común. Con esta producción, Courtz demuestra por qué es considerado uno de los artistas más apasionados, auténticos y comprometidos de su generación. XZ
14. Ryan Castro, J Balvin — OMERTA
El exponente más importante del universo urbano colombiano junto a uno de los más polifacéticos de los últimos años: J Balvin junto a Ryan Castro. Desde hace algunos años la amistad entre los paisas los ha llevado a colaborar en diferentes éxitos, pero con la llegada de OMERTA, su amistad trasciende a una hermandad.
Durante diez canciones, los nacidos en Medellín se juntan a Eladio Carrión en ‘GWA’ y a los productores DJ Snake y SOG en ‘Tonto’ y ‘Omerta’ respectivamente. Un disco con melodías contagiosas y ritmos que pondrán a bailar a la gente en discotecas y TikTok. SS
13. Juanes — JuanesTeban
Después de más de dos décadas de carrera, Juanes sigue encontrando nuevas formas de reinventarse sin perder de vista sus raíces. En JuanesTeban, el colombiano presenta un álbum que explora la dualidad que ha marcado su vida artística y personal: la luz y la sombra, el rock y la cumbia, la euforia y la vulnerabilidad. A través de 16 canciones, el artista construye un retrato íntimo de sí mismo, donde conviven el ícono global y Teban, un alter ego que le permite revelar emociones y reflexiones más profundas.
Producido junto a Nico Cotton, el disco reúne colaboraciones con Rawayana, Bomba Estéreo, Mon Laferte, Conociendo Rusia y Vivir Quintana, entre otros. Musicalmente diverso y emocionalmente honesto, JuanesTeban combina sonidos latinoamericanos, letras introspectivas y una propuesta visual creada por el propio artista. El resultado es una obra que celebra todas las contradicciones que hacen de Juanes uno de los músicos más importantes de habla hispana. MT
12. Feid — EL GREEN PRINT: la saga (DISC 1) – FEID VS FERXXO
A lo largo de su carrera, Feid se ha mecido entre la dualidad de sus dos personalidades artísticas, compartiendo trabajos en los que suele predominar una o la otra. En EL GREEN PRINT, enfrenta a las dos en un mismo disco, logrando un equilibrio entre las mejores cualidades de Feid y de Ferxxo. Con canciones que rompen estilos como ‘Que vuelta vox’ y su reggae con reggaetón, ‘El hexxo’ con su sonido caribeño club o su colaboración con el rapero japonés Yuki Chima en ‘Medellín Takai’, el cantante paisa continúa demostrando que su música tiene concepto y un sentido social de acompañamiento. “Este disco ha sido pensado como un sitio seguro pa’ la gente”, dijo en el documental sobre el EP. MPB
11. Julieta Venegas — Norteña
Julieta Venegas regresa a sus raíces tijuanenses para reflexionar sobre su relación con la música, su familia y la ciudad que la formó. El proyecto une un disco y su primer libro, Norteña: Memorias del comienzo, dos obras que dialogan sin depender una de la otra. Julieta reinterpreta la música norteña a su manera, mezclando regional mexicano, su ya conocida sensibilidad pop y una mirada íntima sobre Tijuana, la frontera y la identidad. PM
10. Trueno — TURR4ZO
El 4 es un número clave en la vida de Trueno, está ligado a su historia y a su origen, por eso su cuarto álbum “tenía que ser el mejor”. En el disco, Trueno vuelve a homenajear al barrio para reivindicar una palabra usada de forma despectiva y convertirla en motivo de orgullo. El rapero enlaza hip hop con la memoria musical icónica de Argentina, sampleando desde Gardel, Sandro y Cerati hasta Los Wachiturros. Entre cumbia, tango, rock y rap, construye un recorrido sonoro por su identidad y sigue moldeando esa forma de hip hop argentino que honra sus raíces pero siempre con la mirada hacia adelante. PM
9. Carín León — MUDA
Durante los últimos años la música mexicana ha crecido de manera abismal dentro de la gran industria, lo que ha dado rienda suelta a una creatividad que seguramente estaba, pero no llegaba a tantas personas. Eso es MUDA, una producción en donde Carín León sigue derrochando talento en pro de la creatividad, en donde el sonido mexicano se entrelaza con pop, big band, ska, blues, salsa y funk.
El nacido en Hermosillo se caracteriza por su capacidad vocal e interpretativa, capaz de transitar desde el amor más profundo en ‘Desde que te tengo’ hasta la fiesta y el desmadre de ‘Carranga’, junto a Juanes. Dentro del álbum también destaca una colaboración con Rawayana. SS
8. Rels B — love love FLAKK
Un viaje a Colombia durante seis meses le sirvió a Rels B para hacer un trabajo de introspección y sanación que dio como resultado love love FLAKK. El EP cuenta con 11 canciones que lo ven desenvolverse entre sus ya usuales sonidos isleños y R&B, pero en las cuales también incluye texturas de jazz, hip hop y bossa nova. El disco le sirvió al músico español para “aprender a decir que no”, por lo que el establecer límites y el poner sus intereses por encima de lo que opinen los demás marcan el eje temático. MPB
7. Jorge Drexler — Taracá
A lo largo de su carrera, Jorge Drexler ha construido una obra donde la sensibilidad y la curiosidad musical conviven de manera natural. En Taracá, el uruguayo presenta una obra profundamente personal que encuentra en el candombe su columna vertebral, explorando la memoria, la identidad y los vínculos que atraviesan generaciones. Concebido durante años y construido entre Uruguay, Puerto Rico y España, el álbum combina tradición y contemporaneidad en once canciones donde la palabra y el tambor ocupan el centro de la escena.
Con colaboraciones que van desde Young Miko hasta la histórica murga Falta y Resto, Taracá funciona como un encuentro de culturas y sensibilidades. También es un homenaje a las raíces familiares de Drexler, marcado por recuerdos de infancia y reflexiones sobre el amor, la resistencia y la pertenencia. Más que un disco, Taracá es una celebración de estar presentes, de reconocer de dónde venimos y de encontrar belleza incluso en tiempos inciertos. MT
6. Álvaro Díaz — OMAKASE
Álvaro Díaz parte del concepto japonés de dejar la experiencia en manos del chef para invitar al oyente a confiar en su visión. Tras cerrar el ciclo de Felicilandia y SAYONARA, el puertorriqueño se permite cocinar sonidos nuevos y hacer lo que le da la gana sin ponerse cajas. Crudo, melancólico y experimental como solo él sabe. El disco conserva su espíritu alternativo y emocional y sigue empujando los límites del género urbano. Tainy, Jesse Báez, Latin Mafia, Akriila y Rubi lo acompañan y agregan sabores a la experiencia.
PM
5. Rawayana — ¿Dónde es el after?
Pocas bandas latinoamericanas han construido un universo tan propio como Rawayana. En ¿Dónde es el after?, la agrupación venezolana convierte la fiesta en una metáfora de la búsqueda humana por experiencias que trascienden lo cotidiano. Guiado simbólicamente por el Sol, el álbum explora la memoria, el desarraigo, la amistad y la celebración a través de una mezcla de sonidos que va desde los tambores venezolanos y el venetón hasta el afrobeat, el funk y el pop alternativo.
Con una extensa lista de invitados que incluye a Manuel Turizo, Elena Rose, Carín León, Grupo Frontera, DannyLux, Servando y Florentino, entre otros, el disco funciona como una gran reunión latinoamericana. Más que una colección de canciones, ¿Dónde es el after? Es una invitación a vivir el presente, a encontrar comunidad en medio de la incertidumbre y a recordar que, a veces, la mejor fiesta ocurre cuando dejamos de buscarla. MT
4. Fito Páez — Shine
Lejos de acomodarse en la nostalgia, Fito Páez utiliza Shine para reafirmar que sigue siendo una de las voces más inquietas y relevantes del rock en español. El álbum transita entre el rock clásico, el blues, el reggae, las baladas y los arreglos orquestales, mientras construye un relato atravesado por la reflexión política, la memoria, el amor y la redención. Desde la energía de ‘Girl T. Rex’ hasta la crítica social de la canción que da nombre al disco, Páez demuestra que su pluma conserva la misma agudeza de siempre.
A lo largo de la producción también hay espacio para tragedias futboleras inspiradas en Shakespeare, homenajes a Pablo Milanés, guiños a The Beatles y momentos de profunda introspección. Shine es un disco que mira el presente con preocupación, pero sin renunciar a la esperanza, confirmando la capacidad de Fito para transformar experiencias personales y colectivas en canciones que resisten el paso del tiempo. MT
3. Eladio Carrión — Corsa
Concebido como un tracklist que podría encajar perfectamente en un videojuego como Need for Speed, Corsa encuentra a Eladio Carrión transitando entre el trap clásico, el drill, los afrobeats, la electrónica y el rap introspectivo. El álbum retrata a un artista más maduro, decidido y ambicioso, que entiende la velocidad y el poder como elementos inseparables de una carrera de alto riesgo, una visión que refleja el camino que lo ha llevado a convertirse en una de las figuras más influyentes de la música urbana actual. XZ
2. Kany Garcia — Puerta Abierta
“Es el álbum en el que más he hecho una mirada introspectiva de forma muy personal”, nos dijo la puertorriqueña sobre este álbum que mira a su pasado y a sus raíces con profundo orgullo y destreza. Es, además, una decidida declaración de principios: “Más de una vez creí que era una payasa, dándole al mundo todo lo que pedía”, canta Kany en ‘Fiera’.
Para ella, se ha tratado de regresar a las cosas que le importan y le preocupan. Consciente de su impacto, asume su plataforma más allá de lo musical, y ha presentado un disco valiente y necesario. RD
1. Ca7riel y Paco Amoroso — FREE SPIRITS
También los locos tienen que descansar. FREE SPIRITS es el paso más coherente para la dirección artística del dúo argentino. Tras años de irreverencia, reflectores y exposición, Ca7riel y Paco Amoroso tenían que tomarse un respiro y priorizar su bienestar. Así llegan al FREE SPIRITS Wellness Center, un exclusivo centro de recalibración creado por Sting para curar “espíritus quebrados”. Quizá no tenga la atención de PAPOTA o Baño María, pero mantiene esa gran manera de caminar la línea entre realidad y performance, así como su talento e irreverencia en canciones junto a Sting, Jack Black, Anderson .Paak y Fred Again. PM
POR MARTÍN TORO, MELISA PARADA BORDA, PABLO MONROY, XIMENA ZAMBRANO, SANTIAGO SANABRIA, RICARDO DURÁN
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Hay canciones que acompañan un momento, y otras que se convierten en el eco de toda una generación. Desde los escenarios de los programas más icónicos de los 2000 nacieron artistas que no solo conquistaron las listas de éxitos, sino que transformaron la historia del pop con canciones que aún hoy siguen vivas en la memoria colectiva. Sus voces, historias y melodías abrieron el camino para muchos de los artistas que actualmente dominan la escena internacional, convirtiéndose en inspiración y referencia para nuevas generaciones.
Porque antes de los himnos que hoy encabezan el pop global, existieron canciones que nos enseñaron a sentir, a cantar a todo pulmón y a guardar recuerdos en forma de música. Sin aquellos inicios, no existiría gran parte del repertorio que hoy consideramos inolvidable.
En este listado recorremos la nostalgia de los 2000: una época que marcó a toda una generación y dejó canciones que, sin importar el tiempo, siempre encuentran la forma de volver a sonar. Escucha aquí la playlist completa:
Miley Cyrus – The Climb
Selena Gomez – Naturally
Bridgit Mendler – Hurricane
Jonas Brothers – S.O.S.
Sterling Knight – Starstruck
Vanessa Hudgens, Zac Efron – Can I Have This Dance
Miley Cyrus – See You Again
The Naked Brothers Band – If That’s Not Love
Big Time Rush – Any Kind Of Guy
Miley Cyrus – Party In The U.S.A.
Hilary Duff – What Dreams Are Made Of
Miley Cyrus – The Best Of Both Worlds
The Cheetah Girls – Fuego
Sterling Knight – Hero
Jonas Brothers – L.A. Baby
Demi Lovato – Can’t Back Down
Miley Cyrus – He Could Be The One
Taylor Swift – Crazier
Selena Gomez – A Year Without Rain
Miley Cyrus – Nobody’s Perfect
High School Musical Cast – A Night To Remember
Selena Gomez – Who Says
Zac Efron – Bet On It
Selena Gomez – Hit The Lights
Victoria Justice – Freak The Freak Out
Miley Cyrus – Ordinary Girl
Ashley Tisdale – Fabulous
Vanessa Hudgens, Zac Efron – Breaking Free
Lemonade Mouth Cast – Determinate
Vanessa Hudgens, Zac Efron – You Are The Music In Me
Demi Lovato – La La Land
The Cheetah Girls – Cheetah Love
Miranda Cosgrove – Kissin U
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A 50 años del debut discográfico de Ramones, la edición norteamericana de Rolling Stone publicó una lista con los mejores discos punk de todos los tiempos, un recorrido que repasa cómo aquel estallido nacido en Nueva York terminó cambiando para siempre la historia del rock.
La selección no se limita al punk más clásico: también incluye a artistas fundamentales que anticiparon el género, como The Stooges, New York Dolls y Patti Smith, además de todas las ramificaciones que vinieron después. Desde Sex Pistols y The Clash hasta Green Day, Blink-182 o nuevas generaciones hardcore, el ranking refleja cómo el punk logró reinventarse una y otra vez sin perder intensidad.
Más que un canon cerrado, la lista funciona como un mapa para entender la evolución de un género a lo largo de décadas. A continuación, el Top 10:
10. The Clash, ‘London Calling’ (1980)
En 1979, tras cambios en la dirección y bajo una creciente presión, Joe Strummer y Mick Jones se refugiaron en la cruda y relajada atmósfera de los estudios Vanilla de Londres, donde desataron una especie de magia mientras pasaban largas jornadas improvisando versiones, jugando al fútbol y grabando maquetas de lo que se convertiría en su monumental álbum doble. Le siguió una intensa sesión de grabación de seis semanas, que consolidó un conjunto de temas ya clásicos —desde “Clampdown” hasta “Guns of Brixton”, pasando por la canción que da título al álbum— que transmitían mensajes de desilusión política y angustias existenciales que resuenan con más fuerza cada año. Si bien las influencias del ska, el jazz y el rockabilly siguen desconcertando a los puristas hasta el día de hoy, ese espíritu multidireccional definió los límites de lo que el punk y el rock podían ser. —Julyssa Lopez
Véase también: The Clash, Sandinista! (1980); The Specials, The Specials (1980)
9. Nirvana, ‘Nevermind’ (1991)
“El punk rock debería significar libertad”, dijo Kurt Cobain en una entrevista justo cuando se estaba convirtiendo en el mesías autocancelado del rock alternativo. Le encantaban The Raincoats y Black Flag, y también Black Sabbath y Aerosmith. Nevermind irrumpió como una granada en la escena musical estadounidense, transformando los bailes de secundaria en pogos con una música que encarnaba el sueño de Cobain de un punk rock que los jóvenes metaleros con los que creció en la zona rural de Washington pudieran amar. En canciones como “In Bloom”, “Breed” y “Territorial Pissings”, tomó el sonido crudo y pesado de la escena underground del rock del noroeste del Pacífico y lo convirtió en algo implacablemente pegadizo, poderosamente opaco y extrañamente empático. —Jon Dolan
Véase también: Nirvana, In Utero (1993); Nirvana, Bleach (1989)
8. The Stooges, ‘Fun House’ (1970)
La fuerza bruta era el modus operandi de los Stooges, y su segundo álbum (producido por Don Gallucci, tecladista de Kingsmen) captura a la perfección su locura en el escenario: Iggy Pop aullando como un hombre lobo, el guitarrista Ron Asheton creando elaborados riffs de blues con la menor cantidad de acordes posible (en “T.V. Eye” prácticamente solo hay uno), letras reducidas a mantras concisos y ritmos que se repiten sin cesar porque la banda no puede dejar de machacar. Hasta que el punk rock alcanzó lo que ellos habían creado, jóvenes de todas partes, con gustos poco convencionales, se reconocían entre sí gracias a sus álbumes de los Stooges. En palabras de Thurston Moore de Sonic Youth: “Los Stooges eran la encarnación perfecta de lo que la música debería ser”. —Douglas Wolk
Véase también: Iggy and the Stooges, Raw Power (1973); Iggy Pop, Lust For Life (1977)
7. The Sex Pistols, ‘Never Mind the Bollocks Here’s the Sex Pistols’ (1977)
The Sex Pistols causaron un escándalo nacional con sus infames sencillos “Anarchy in the U.K.” y “God Save the Queen”. Su mánager, Malcolm McLaren, aprovechó la indignación que generó la banda para popularizar la estética y la actitud del punk a nivel mundial. Pero lo que a veces se pierde en el mito de la banda es la fuerza y la inventiva de su música. Con el gruñido nasal cockney del cantante Johnny Rotten, la guitarra estridente de Steve Jones y la atronadora batería de Paul Cook, su primer y único álbum de estudio es un testimonio de la ira y la frustración de la vida a finales de los años 70, cuando la inflación se descontrolaba, los sistemas colapsaban y los políticos no hacían nada al respecto. ¿Les suena familiar? —Elisabeth Garber-Paul
Véase también: Sex Pistols, The Great Rock ‘n’ Roll Swindle (1979); Sex Pistols, Spunk (1977)
6. Wire, ‘Pink Flag’ (1977)
Ningún LP resumió mejor la infinita posibilidad de la radical simplicidad del punk que este álbum debut de 35 minutos y 21 canciones. Cada tema crea su propia realidad: la mecánica post-punk (influenciada por Elastica, entre otros) de “Three Girl Rhumba”, la pesadilla sensacionalista de 28 segundos “Field Day for the Sundays”, el cubo de Rubik de estudios culturales “12XU”. Entre los blancos de Wire estaba la propia escena; como la describió Greil Marcus en su reseña de 1978 para Rolling Stone: “Pink Flag representa al punk rock británico intentando salir de un pozo, y ese pozo, según la percepción de Wire, parece ser el propio punk rock”. Sus canciones fueron versionadas por muchos, y su influencia fue enorme. En palabras de Henry Rollins de Black Flag: “Un álbum perfecto”. —Will Hermes
Véase también: Wire, Chairs Missing (1978); Elastica, Elastica (1995)
5. Sleater-Kinney, ‘Dig Me Out’ (1997)
El trío de Olympia, Washington, Sleater-Kinney, ya había causado sensación antes de su tercer álbum, pero Dig Me Out consolidó su formación característica, catapultándolos a la cima de la historia de la música. Con la incorporación de la baterista Janet Weiss, la interacción vocal y guitarrística entre Corin Tucker y Carrie Brownstein encontró la combinación perfecta, dinámica y enérgica. El álbum explora las relaciones, románticas y de otro tipo, desde la vertiginosa declaración de la canción que da título al disco: «Sácame de aquí, sácame de este lío», hasta las vulnerables voces de llamada y respuesta en «One More Hour», pasando por la forma en que la banda integra la crítica social sobre los roles tradicionales en un estribillo melódico en «Little Babies». El torbellino de emociones se despliega con ferocidad y sentimiento. —Althea Legaspi
Véase también: Heavens to Betsy, Calculated (1994); Excuse 17, Such Friends Are Dangerous (1995)
4. The Clash, ‘The Clash’ (1977)
El debut homónimo de The Clash, una explosión de furia politizada y estribillos vocales callejeros, transformó el punk británico, pasando de ser una rebelión adolescente a un arma social dinámica, con canciones como “White Riot”, “London’s Burning” y “I’m So Bored With the U.S.A.”, un desafío al imperialismo cultural estadounidense. Joe Strummer y su coautor, el guitarrista Mick Jones, no eran precisamente oradores natos; su mánager, Bernie Rhodes, los presionó para que abordaran temas de actualidad. Pero el resultado —impulsado por el bajista Paul Simonon y el baterista original Terry Chimes, y producido por el técnico de sonido en directo de la banda, Mickey Foote— fue una furia británica decisiva. CBS en Estados Unidos se negó a publicar el álbum, alegando problemas de fidelidad; una edición de 1979 incluyó sencillos posteriores. La original sigue siendo el sonido de una revuelta naciente: un nuevo Londres que clama sin miedo ni concesiones. —D. Fricke
Véase también: The Clash, Give ‘Em Enough Rope (1979); The Clash, Black Market Clash (1980)
3. The Minutemen, ‘Double Nickels on the Dime’ (1984)
The Minutemen llegaron desde San Pedro, el puerto obrero de California: tres tipos duros que rompieron todos los clichés sobre cuánto se puede decir en una canción de punk rock, tanto musical como políticamente. El guitarrista D. Boon y el bajista Mike Watt eran mejores amigos desde la infancia y se unieron al baterista George Hurley. Double Nickels on the Dime es su extenso clásico de doble vinilo de 1984, lleno de calidez fraternal y humor irreverente; como declaran en “History Lesson, Pt 2”, “Nuestra banda podría ser tu vida”. Boon y Watt intercambian rimas, exploran el jazz y el folk, y lanzan diatribas anticapitalistas contundentes como “This Ain’t No Picnic”. Incluso versionan clásicos de Steely Dan, Creedence Clearwater Revival y Van Halen. Pero, trágicamente, D. Boon falleció en un accidente de furgoneta en 1985, pocos días después del lanzamiento de su último álbum, 3-Way Tie (For Last). —Rob Sheffield
Véase también: The Minutemen, What Makes a Man Start Fires? (1982); Saccharine Trust, Surviving You Always (1984)
2. X-Ray Spex, ‘Germfree Adolescents’ (1978)
“Algunos creen que las niñas deben ser vistas pero no oídas, pero yo pienso… ¡que se joda la esclavitud! ¡Uno, dos, tres, cuatro!” Así es como se empieza un sencillo debut, y así fue como una adolescente londinense multirracial llamada Poly Styrene se convirtió de la noche a la mañana en un icono feminista del punk-rock. Llevaba aparatos en los dientes y vestía sus propios trapos fluorescentes hechos en casa, gritando sobre la sociedad de consumo en himnos como “Art-I-Ficial” sobre explosiones de saxofón, coreando “¡Soy una impostora y me da igual! ¡Me gusta que la gente me mire!”. Estos chicos londinenses eran tan crudos que su explosivo álbum debut ni siquiera pudo publicarse en Estados Unidos. Pero Germfree Adolescents se convirtió en un clásico de culto que se transmitió de boca en boca, pasando de mano en mano e inspirando a artistas desde The Slits hasta Sleater-Kinney y los Beastie Boys. Styrene falleció de cáncer en 2011, pero su leyenda perdura en himnos como «Plastic Bag» y «The Day The World Turned Day-Go». —Rob Sheffield
Véase también: Essential Logic, Beat Rhythm News (1979); Delta 5, Singles and Sessions 1979-1981 (2006)
1. Ramones, ‘Ramones’ (1976)
Cuando los Ramones grabaron su álbum debut por 6400 dólares en febrero de 1976, su objetivo era simple: «Eliminar lo innecesario y centrarse en lo esencial», como lo expresó Tommy en 1999. Pero la genialidad del disco más influyente y perdurable del punk —cómo cuatro marginados dispares de la corriente principal adolescente estadounidense crearon una furia tan original y contundente— sigue siendo difícil de definir. El cantante Joey, con su voz de cigüeña, era un joven pop que coreaba «¡Hey ho, vamos!» al comienzo de «Blitzkrieg Bop». El guitarrista Johnny redujo la influencia de Dick Dale y Bo Diddley al staccato impecable y sin blues de «Beat on the Brat» y «Loudmouth». El bajista y principal letrista, Dee Dee, escribía sobre lo que conocía (drogas, desesperación, la vida de los estafadores) con un ingenio telegráfico. Y el baterista Tommy, antiguo ingeniero de sonido en las sesiones de Jimi Hendrix, coprodujo Ramones, cuidando su brevedad y pureza. «Pensábamos que podíamos ser la banda más grande del mundo», recordó Johnny. En cierto modo, lo serían. Aquí empezó todo. –D. Fricke
Véase también: Various Artists, CBGB: A New York City Soundtrack 1975-1986 (2025); Ramones, Hey Ho, the Anthology (1998)
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