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Cuando Michael “Mike D.” Diamond empezó a trabajar en su primer álbum como solista, Thank you¸ que sale el 28 de agosto, lo hizo sin la presión de continuar el legado de los Beastie Boys o por lo menos, ese fue el plan.

Eventualmente, contempló la gravedad de la situación y tuvo que conciliar el hecho de que tendría que cargar con esa responsabilidad por su cuenta. “Estuvo presente la inseguridad y miedo que considero que surge cuando estás sacando algo creativo. Lo estás compartiendo con el mundo”, dijo el músico por Zoom desde Londres, vestido con una camiseta blanca extragrande.

Ayudó a innovar con su punto de vista los géneros de rock y hip-hop fusión durante su tiempop en los Beastie Boys. Junto a sus compañeros de banda, Adam “Ad-Rock” Horovitz y Adam “MCA” Yauch, quien falleció de cáncer en 2012 — el hecho que significó el fin del grupo — se empujaban para descubrir nuevos sonidos. Con técnicas y decisiones como el collage de samples en Paul’s Boutique o el giro que le dieron al punk en ‘Sabotage’. Ese espíritu creativo se manifiesta a en Thank You.

A sus 60 años, el cantautor terminó construyendo el proyecto junto a un grupo de músicos jóvenes, incluyendo sus hijos, Skyler y Davis Diamond, bajo el nombre de Mike D 5D. Contribuyeron una vibra psicodélica que rememora el estilo de rock que definió el estilo de su banda anterior, algo que acompañó con su característico rap. Las pistas que ejemplifican este sonido son: ‘What We Got’; el tema vanguardista, ‘That’s right’ e ‘It’s Time’.

“Tuve lo opuesto al bloqueo creativo”, comparte Diamond al pensar en el trayecto que lo llevó a este punto para la columna de opinión, “Last Word”, de ROLLING STONE. “No sentí la presión de ‘Tengo que hacer un disco’. Cuando entré en la zona, pude conectar con la inmersión y éxtasis del proceso creativo. Colaboré con gente y me perdía por horas hasta que me daba cuenta y decía ‘Oh, guau. Empezamos a hacer una canción y es increíble’. Esa fue mi parte favorita de elaborar el LP”.

¿Cuándo supiste que era hora de volver a la música?

No lo sabía

Entonces, ¿cómo llegaste a ese punto?

No creo que sepa. Para mí, cuando estaba dentro del flujo de trabajo, llegué a un momento donde dije “Algo ha cambiado dentro de mí por hacer esto”. Sentí que “OK, supongo que necesitaba hacer esto ahora”. No lo entendía hasta que me capturó ese sentimiento.

Beastie Boys se separó cuando Adam Yauch murió en 2012. ¿Qué tuviste que hacer para componer un álbum sin él o Adam Horovitz?

Necesitaba tiempo para procesarlo. Yauch era como un hermano mayor para mí y su presencia significó mucho para nosotros cuando estábamos en la banda. Pasé por todo eso. También tenía el lujo de tomarme un descanso para experimentar ser papá.

¿Cuál es el secreto para entrar en la mentalidad del álbum de solista?

Al principio, decía que “Todo tiene que ser nuevo y diferente”. Cuando empezamos a hacerlo, pude relajarme y cambiar mi mentalidad a “Hay ciertos aspectos que me representan, no los puedo escapar y eso está bien”. Al final, tenía que pensar en “qué estoy diciendo”, eso se resume en que tenía que ser un líder, algo insólito para mí.

Fue chistoso, dudo mucho al declarar que “soy un líder”. De pronto una parte necesaria es trabajar con mi psicólogo y otra es que la palabra “líder” está muy desprestigiada. El mundo en el que vivimos está dominado por los peores ejemplares del liderazgo egoísta.

¿Quiénes te inspiran a ser líder actualmente? 

Uy dios, es una lista larga. Te contaré acerca de mis rasgos neoyorquinos que me esfuerzo para cambiar. Uno es interrumpir a la gente. En nuestra familia hablábamos al mismo tiempo, nos interrumpimos a diario. Hablábamos más que escuchar al otro. Siento que es una cuestión cultural. Sentía que no había suficiente tiempo para callar y escuchar. Recuerdo traer novias que no vivían en la ciudad y me comentaban, “Guau. Ustedes hablan al mismo tiempo” y yo les respondía, “Sí, ¿qué pasa con eso?”.

¿Qué otros hábitos de Nueva York estás intentando modificar?

Ese sentimiento de “falta de calma”, impaciencia. Al crecer en Nueva York, aspiras hacer todo más rápido, ya sea ir por un café o sentirse bien porque el tren te llevó a tu destino más rápido.

¿Qué haces para relajarte?

Cuando estaba creando el disco, iba a un centro budista cada vez que descansaba para practicar en silencio, algo que agradezco adaptar porque siento que conseguí un espacio para mis ideas. Otra cosa que es muy nueva para mí es salir a la naturaleza y pasar tiempo con mi novia, ya sea paseando o yendo a acampar. Solo me arrepiento no hacerlo antes. En nuestro mundo, donde tenemos acceso constante a la virtualidad, el desconectarse por completo y apreciar la naturaleza es más crucial que nunca.

¿Fuiste capaz de dejar de sobrepensar el proceso al crear el proyecto?

En el principio, decía como “Estoy muy libre. No me importa lo que digan”. Luego, quería sacarlo adelante y me di cuenta “Mierda, de verdad me importa lo que la gente diga”. Eso me devastó. De la nada, entiendes que las opiniones de la gente te afectan, que estás viejo y lento. Cualquier cosa que digas, ya no significa nada. 

¿Cómo vives con esa ansiedad?

Solo es cuestión de aceptarlo como parte de la mezcla. Siento que es un privilegio darle importancia a lo que le brindas al mundo. La inseguridad viene con eso.

El Beastie Boys Book está lleno de historias de ir a tomar en bares durante tu adolescencia. Ahora que eres padre, ¿Qué piensas acerca de la libertad que te otorgaron tus padres?

Horovitz y yo charlamos al respecto todo el tiempo. El Nueva York donde crecimos era mucho más peligroso a como es ahora. Pero, teníamos esta sorprendente libertad que los niños (de ahora) nunca entenderían. Literal, si fueras un padre, te meterían a la cárcel si les dieras el mismo beneficio que tuvimos.

Los padres de quienes escogieron que crecieran en Nueva York en ese entonces, escogieron cultura en vez de seguridad y paz. O sea, “Estamos escogiendo emoción y amplitud en ciertas áreas en vez de la mundana realidad. Aceptaremos que, ‘Ah, mi niño le van a robar su plata de UNICEF’, o ‘La radio del carro no estará ahí en la mañana’, está bien”. Es muy irónico que New York sea más seguro el día de hoy.

¿Quisiste darles a tus hijos ese mismo libre albedrío?

Sí, pero crecieron donde crecieron. Es un mundo diferente. También quería tener una conversación emocional que ninguno de los padres de nuestra generación se permitieron, porque creían que “Estamos aquí [para ti] si la situación se va a la mierda, pero no te hablaremos de eso”. Puedo hablarles [a mis hijos] de cosas reales en una manera diferente.

¿Qué es un consejo que quisieras darle a tu yo más joven?

Prioriza el sueño e intenta ser amigable y simpático con los otros. Puedes decir lo que quieras, eso es válido, pero trata decirlo de la manera más amable posible.

Adam Yauch era innovador cuando grababa con los Beastie Boys. ¿Cómo lo honoraste con Thank You?

Lo extraño porque ya no puedo vivir mi vida con la posibilidad de llamarlo y decirle, “Yauch, no me creerás que esto sucedió, pero te debo contar”. Ya no tengo eso. Pero, puedo pensar en lo que él puede estar pensando, o lo qué tendría que ver con algo que me está sucediendo, o solo lo que diría de este nuevo LP. Hay mucho que es una mierda cuando un ser amado fallece, pero una de las cosas buenas es que puedes seguir teniendo esa relación.

En qué momentos, durante el proceso de crear el álbum, te preguntaste, ¿Qué pensaría él?

Cuando intentaba salirme de mi zona de confort. Sentía que esas son las cosas que [le harían decir], “Eso es lo que debemos hacer”.

Tenías 20 años cuando Licensed to Ill salió en 1986. ¿Qué piensas cuando lo escuchas ahora?

No lo escucho [risas]. No es que sea malo, pero yo lo creé, así que supongo que sería raro si lo escuchara. Sin embargo, pienso en la felicidad que Adam Horovitz, Yauch y Yo tuvimos cuando estábamos grabando los demos que luego se volvieron algunas de esas pistas.

Existe un clip de los Beasties con Joan Rivers donde califica el nombre de ese disco como “el título más estúpido que ha visto”. ¿Tenía Razón?

Es Joan Rivers, se supone que te sientas un poco menospreciado. Creo que en ese momento pensaba “Oh. Yo creo que está ingenioso. ¿No nos suma puntos por eso?”. Pero eso no sería muy propio de Joan Rivers, así que me parece justo.

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Sin duda, definir a Becky G en una sola palabra resulta imposible. Si algo ha demostrado a lo largo de los años es su capacidad para reinventarse y transitar con naturalidad por distintos géneros y facetas. Desde sus inicios en el pop en inglés con ‘Shower’, pasando por el reggaetón y éxitos que se convirtieron en referentes del género, como ‘Mayores’ junto a Bad Bunny, hasta la reivindicación de sus raíces en sus recientes álbumes Esquinas y Encuentros, la artista ha construido una trayectoria marcada por la versatilidad, dejando claro que no existen límites para su música ni para su identidad artística.

Cada etapa de su trayectoria le ha dejado aprendizajes y experiencias que pocos artistas de su generación pueden presumir. Sin embargo, es ahora, años después de irrumpir en la industria musical, cuando Becky G parece haber alcanzado un estado de sanación, libertad y paz con su carrera. Ya no hay voces externas que le dicten qué hacer ni quién debe ser; hoy, simplemente, se permite ser ella misma, en la expresión más auténtica de su esencia. Esta etapa de transformación y crecimiento, en la que la artista se siente más libre que nunca para abrazar quién es, encuentra su máxima expresión en su nuevo álbum de estudio, Baraja Bendita, una obra que refleja a una Becky G renovada y, al mismo tiempo, más fiel a sí misma que nunca.

Esta producción marca un renacer después de atravesar una etapa que, en muchos sentidos, no terminaba de reflejar quién era realmente. A lo largo de sus 17 canciones, la artista construye un universo bajo sus propios términos, donde explora qué significa conocerse y asumirse por completo. Más que presentar una nueva versión de Becky G, el álbum reúne todas las facetas que la conforman y permite que convivan con naturalidad: la vulnerabilidad y la seguridad, el instinto y la intención, la fuerza y la sensibilidad. Baraja Bendita no busca reinventarla, sino mostrarla en su forma más auténtica y plena.

Lee aquí nuestra entrevista completa con Becky G:

Baraja Bendita nos muestra a una Becky que deja de ser ‘people pleaser’. ¿Cómo fue para ti llegar a esta versión de ti misma y dejar atrás todas estas voces que te decían quién tenías que ser? 

¡Qué pregunta! Esto me costó mucho trabajo. Para ser muy sincera, crecer en esta industria al ser tan joven, no ayudó con nada, porque es una industria que no tiene problema en decirte cómo deberías hablar, vestir, actuar y cantar. Hoy en día con el internet, aunque me ha bendecido con la carrera que tengo hoy, hay mucha opinión. La música en general, es una opinión. Pero siento que sí me costó mucho trabajo en mí misma para llegar al lugar en el que estoy hoy. Sin embargo, es algo que me da mucho orgullo como ser humano, pero también como mujer porque merecemos el mismo espacio, tiempo y paciencia para descubrir, explorar y sanar. Me costó bastante, pero valió la pena. Con Baraja Bendita, siento que me represento y muestro todo el trabajo que he hecho, y no necesariamente solo hablo de lo emocional, sino también la experiencia que tengo como artista. Esto es algo muy bonito. 

Me encanta que, aún cuando no te sentías del todo representada en el pasado, no le guardas ningún resentimiento a cada una de tus facetas como artista, al contrario, las respetas por lo que significaron para tu carrera. ¿Cómo fue el proceso de sanación y reconciliación con el pasado?

Exactamente. Es algo muy interesante, porque muchos saben que cuesta el doble de energía odiar y aguantar las pesadillas de la vida en vez de abrazarlos y sanarlos. Aunque todavía es energía y trabajo, siento que no deberíamos sentirnos mal sobre las versiones de quiénes éramos en las diferentes etapas de nuestras vidas, porque, al final, es parte de mejorar y aprender. Siento que muchos artistas que han llegado al nivel de éxito, han tenido que fallar para llegar a ese punto. Siento que no me asusta fallar, aprender y tomar mi tiempo, en lo absoluto. Tenía que encontrar el espacio para mí misma, porque yo lo daba a las personas que estaban alrededor de mí, y que abrazaba tanto. Quería mostrar mi amor porque tenía que ser la excepción. Ser todo esto para mí misma me dio la clave para conocer otra parte de mi mente creativa, y que me ayudó a acceder a algo diferente. 

A lo largo de tu carrera hemos sido testigos de grandes colaboraciones que han marcado hitos en tu trayectoria como artista y que, para muchos de los artistas con los que has trabajado, también han representado un antes y un después. Sin embargo, ninguna parece acercarse a la dimensión de la que realizas en Baraja Bendita: Becky G y Rebecca. ¿Qué te llevó a decidir conectarlas de una manera tan íntima y significativa para ti? Y, sobre todo, ¿por qué hacerlo en este momento de tu carrera?

Yeah! No entré a este disco diciendo: ‘No quiero hacer nada de colaboraciones’. Técnicamente sí tengo colaboraciones con este disco: escritores y productores que han hecho esto posible. Sin embargo, para ser sincera, en los featurings sí tenía en mente diversos artistas con quienes podría cantar las canciones, pero fue la primera vez que amé tanto los temas como eran, sin nadie. Yo era mi propio feature. Era la persona cantando y descubriendo diferentes tonos de voz que me ayudaron a traer diferentes texturas a las canciones. Dije: ‘Qué padre que pueda hacer todo esto yo solita y amarlo como es’. Fue la primera vez en mi carrera que me sentía así: tan empoderada y segura. Sentí que fue una bendición que recibí del universo, porque me sentía lista para hacerlo por mi cuenta, y si fallaba, era algo que me da mucho orgullo. Es un reflejo de la mejor colaboración que ha llegado a mi carrera: Becky G y Rebecca. Después de que lancé mi documental y mis dos anteriores discos, Esquinas y Encuentros, que son el regreso a mis raíces y a mi niñez, sentí algo que sané dentro de mí, que me dio mucho más para regresar a estos ritmos del pop y urbanos, pero sintiéndome y cantando diferente. Tenía más esencia de Rebecca, no solo de Becky G. 

La metáfora de la baraja implica que no eliges las cartas que recibes, pero sí cómo las juegas. ¿Hay alguna carta que te haya tocado que todavía no sabes cómo jugar?

¿Sabes qué? [Risas] Desde el principio de mi carrera me han dicho: ‘You have to learn how to play or you’ll get played’. Esto significa que tienes que jugar el juego o vas a perder. No importa si uno sabe o no sabe, tienes que hacerlo. Yo, desde muy pequeña, tenía que hacerlo. Yo no tenía todas las respuestas y no sabía nada. Tenía padres que eran niños, básicamente; estaban descubriendo y creciendo con la vida, al mismo tiempo. Yo creo que es más de tener ganas, fe e intuición para hacerlo. Es una locura, porque hoy en día estoy más consciente de lo que hago. La Becky de 9, 12 o 15 años que estaba descubriendo esta industria y tratando de abrirse camino como artista, sin nadie que la guiara. En mi familia nadie era músico, productor ni artista; nadie tenía relación alguna con la música. Es una locura el hecho de que me atreví y continué, aunque no tenía las cosas claras. A veces es eso: llevarlo día a día y ver qué pasa. 

Me parece asombroso porque, aún así, con muchos baches en el camino, te convertiste en una de las voces femeninas con más poder en la industria. 

Muchísimas gracias, de verdad. 

En este disco, y todos estos años de evolución y transformación que has pasado, considero que eres de las artistas que más tiene conciencia sobre lo que es tener un reflector en la vida. ¿Crees que hay un precio muy alto a pagar por la fama?

Muchas gracias, Ximena. Y sí, claro que sí. No es nada fácil. Creo que hay muchas cosas que son muy padres y es una bendición lo que tengo: puedo viajar, conocer diferentes países, culturas y personas. Esto es algo súper bonito, pero ni siquiera tienes que ser artista para saber que hay muchas presiones que existen en la sociedad. Esto ya es mucho, ahora súmale cuando eres figura pública: cuando ganas, ganas a lo grande; cuando pierdes, fallas y no se olvidan de recordarte que lo hiciste. Es muy difícil porque no te da el espacio de ser un ser humano que también está aprendiendo, sanando y muchas cosas más. Es muy difícil. Siento que en los días de old Hollywood, donde no teníamos nada de internet y redes sociales, solo podíamos ver a los actores y artistas de vez en cuando: alfombras rojas, en la tarima y demás. El detrás de cámara, hoy, tenemos más contenido sobre eso, y tenemos más chance de ver a nuestro artista favorito o favorita y tomarnos una foto, hasta lo podemos ver desayunando o comprando algunas cosas para el hogar. El acceso es muy diferente al que teníamos antes. Creo que esta es nuestra oportunidad para sanar cosas en la sociedad: demostrar que no somos perfectos y nunca lo fuimos. Sí siento que un ser humano merece su privacidad porque es muy importante. Estar en esta posición no la dan así como si nada: uno tiene que dar el tiempo, el sacrificio y la dedicación para ganarlo, y así, poder inspirar a los demás.

Considero que este es un mensaje que conforma Baraja Bendita: poner límites, tal y como lo has hecho. 

Totalmente. 

Durante tantos años tu identidad estuvo construida alrededor de sobrevivir, trabajar, demostrar y complacer, ¿quién eres cuando ya no necesitas hacer nada de eso?

Soy libre. Me siento libre y con paz. El éxito en la vida es estar bien contigo misma, y siento que, en cada obstáculo que me ha presentado mi sueños y Dios, me ha sanado y me ha dado la oportunidad de liberarme más. Con Baraja Bendita, siento que estoy cumpliendo un ciclo. No sé si te gustan los horóscopos, pero es cierto que estoy en el punto final de mi saturn return, entonces no me sorprende que esté sintiendo que estoy cumpliendo un ciclo en mi vida, y no solo en lo artístico. Esto me hace sentir como una nueva artista, con una mentalidad que me hace querer comer el mundo entero. Tengo muchas ganas de crear y me siento muy inspirada. Me siento más cerca a la Becky de 9 años que inició con todo esto, pero 20 años después. Esto es una locura, pero así me siento. 

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Treinta y cinco años después de su publicación, Whirlpool volvió a convertirse en el centro de la vida de Chapterhouse. El álbum debut del grupo británico llegó en 1991 y terminó consolidándose como la obra más reconocida de una discografía breve pero decisiva para entender a aquella generación de bandas que llevó las guitarras hacia […]

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Hablar del apellido Aguilar es pensar en legado, en historia familiar, pero no de cualquiera, sino la de una dinastia que, a través de su música, ha acompañado a miles de personas en México y el mundo con talento, pasión, tradición y, sobre todo, evolución.

Durante casi cuatro décadas, Pepe Aguilar ha construido una carrera alrededor de una idea que parece sencilla, pero que con el tiempo ha adquirido distintas formas: llevar la música mexicana hacia adelante sin perder de vista sus raíces. Del mariachi y la charrería a los grandes escenarios internacionales, el cantante, compositor y productor ha encontrado en la adaptación una manera de preservar aquello que considera esencial.

Este año, esa búsqueda toma una nueva dimensión con Los Aguilar Symphony, un álbum en vivo que captura la presentación de la familia Aguilar en el Hollywood Bowl y lleva su repertorio a un formato sinfónico. El proyecto llega después de una presentación histórica en RodeoHouston, donde Aguilar se convirtió en el primer artista en llevar el mariachi al escenario principal, y antecede sus próximas presentaciones junto a la Sinfónica de Houston, bajo la dirección de Enrico López-Yáñez.

En conversación con ROLLING STONE en Español, Pepe habla sobre lo que significa escuchar su música desde otra dimensión, la expansión global de la música mexicana, la identidad que se construye lejos de México y la importancia de encontrar un equilibrio entre tradición y cambio.

Pepe Aguilar : “El mariachi nunca acabará”
Cortesía 

Tienes una trayectoria muy larga ha acompañado a muchas personas en distintas etapas de su vida. A lo largo de esta carrera has explorado distintos sonidos y también distintas etapas. Estaba escuchando una entrevista tuya que hubo un momento de rock en tu carrera. Entonces quería saber cómo fue encontrar tu propio mensaje musical y cómo ha cambiado esa búsqueda a lo largo de los años. ¿Cómo se consolida Pepe Aguilar después de tantas experiencias y búsquedas?

Pues mira, si te puedo hablar solamente de mí, no sé de los demás colegas. En mi caso, hacer música nunca ha sido una opción: es algo que tengo en la sangre, en la mente y en el alma. Me gusta mucho y me sigue gustando todavía, a mi edad y a mi edad artística. Después de haber hecho todo lo que he hecho, me sigue llamando. Creo que eso es lo que me ha hecho mantenerme terco y seguir con la misma ilusión.

Ahora han cambiado las cosas varias veces en mi carrera. Ya están chistosas las cosas; no me las tomo en serio, la verdad. Cuando empecé, comencé con acetatos, discos, vinilos y cassettes; después llegaron los CDs y, más adelante, el streaming y las descargas. Y ahora hay otro cambio: los mismos medios de consumo, pero con una manera diferente de consumir música.

Yo trato de adaptarme. Creo en las teorías de Darwin: hay que adaptarse y, mientras no pierdas tu esencia, pues adelante.

He visto y leído entrevistas tuyas y he escuchado que no tienes miedo, por ejemplo, a las nuevas tecnologías y a la inteligencia artificial. Pero, por ejemplo, tus últimos proyectos hablan mucho de la tradición ¿Cómo se trabaja con esta dualidad entre conservar, pero también aceptar los cambios que vienen con la música?

Clavándote en las realidades de cada cosa. La realidad de la tecnología en la que vivimos ahora no mata, ni quita, ni borra la realidad de una tradición musical y de un pueblo. Al contrario, creo que puede llegar a enriquecerla. ¿En qué sentido? Puedes multiplicarla, transmitirla de otras formas y hacerla crecer.

Aunque es un tema muy debatible y sensible en este momento, sobre todo por cómo se va a utilizar el arte y, particularmente, la música con la inteligencia artificial, creo que la evolución en ese sentido es inevitable. El crecimiento y la expansión que está teniendo la tecnología con la inteligencia artificial son innegables. Más que aferrarnos a un pasado que, aunque nos duela, ya se fue, creo que tenemos que aferrarnos a robustecer esa tradición con la tecnología.

¿De qué forma? Haciendo contenidos que nadie se espera y que antes no eran posibles. ¿Te acuerdas de que, de repente, en Jurassic Park, los mosquitos que estaban dentro de la brea tenían la información genética para que volvieran a ser dinosaurios? Pues bueno, ahora, a lo mejor, con esta tecnología va a ser nuestro mosquito para poder revivir a ciertos artistas, siempre que sus familias digan: “No, pues yo quiero que mi artista, que mi familiar, vuelva a cantar”. Entonces podría volver a actuar o hacer cosas que sean posibles con la tecnología.

Porque tampoco es magia y también tiene un tope. Creo que es una excelente herramienta y que, manteniendo el balance, pueden convivir la tecnología y la tradición sin problema.


Hablando de cosas que vienen, estamos a nada de que llegue Los Aguilar Symphony, que captura un momento muy especial de Los Aguilar en el Hollywood Bowl. ¿Qué significa para ti volver a ese escenario después de haber sido el primer artista de regional mexicano en presentarte ahí y ahora hacerlo de esta manera?

Fue muy significativo porque mis hijos ya están grandes, son responsables de sí mismos y ahora son sus propias decisiones las que determinan qué hacen con su vida. Pero que musicalmente decidan hacer algo que tenga que ver con la música mexicana y que, a estas alturas, después de tantos años, pueda seguir presentándome en lugares como ese, ahora con mi familia, es como tener bendiciones por todos lados, la verdad.

Y, como lo digo en este sinfónico, que es el primero que hago y dudo que sea el último: me gustó mucho. ¿Qué representó? Un privilegio. Un gran privilegio poder estar con mis hijos, pero, sobre todo, poder hacerlo a través de la música mexicana fusionada y amalgamada con la música clásica.

De ahí derivó un disco que se llama, muy originalmente —eso te lo digo con sarcasmo—, Los Aguilar Sinfónicos. Creo que representa muy bien el estilo y lo que se quiere dar. La idea era que quedara claro, ¿no? [Risas].

Cortesía 


Más claro no puede estar [risas]…  

Es correcto [risas]. O sea, cumbias no te esperas. Aunque pudiéramos hacer cumbias sinfónicas, déjame decirte. Como lo han hecho otros colegas y suena muy bien. A la orquesta le queda lo que sea.

Llevar el mariachi a un formato sinfónico cambia mucho la dimensión de cómo percibe el artista su música y también cómo la percibe el público. ¿Hay algo que haya cambiado tu perspectiva, que hayas pensado: “Guau, esto suena diferente”?

Es una experiencia diferente a la que normalmente vives. Es como lo mismo, pero magnificado. ¿Por qué? Porque el mariachi es una orquesta pequeña. Tiene una base rítmica que, en este caso, sería el guitarrón, la vihuela y la guitarra. En una orquesta hay timbales y, a veces, una sección rítmica; además, las mismas secciones de vientos, cuerdas y demás van construyendo el ritmo. Entonces, básicamente, puedes hacer una pequeña orquesta con un mariachi.

En este caso, con mis canciones de mariachi, los violines crecieron a lo bestia. En lugar de ser los seis que normalmente van, eran alrededor de 60 o 70 músicos entre violas, chelos y violines, contando también a mi mariachi. Las trompetas igual: había secciones de vientos que crecían en esas partes.

¿Qué se siente? Mucha emoción. De hecho, justo ahora, en un par de semanas, voy a estar en Houston haciendo algo sinfónico de nuevo.

Es una experiencia diferente a tener una banda de rock, con los monitores a todo volumen; a tener un mariachi, una banda sinaloense, un tamborazo zacatecano o una sinfónica. He tenido la fortuna de estar en todos esos formatos, y cada uno tiene algo distinto. La experiencia con una sinfónica es única.


Hablando de Houston, te presentas junto a Enrico López-Yáñez después de haber hecho historia en RodeoHouston, con una gran cantidad de público. ¿Qué representa para ti que la música mexicana esté ocupando cada vez más espacios y de dimensiones cada vez más grandes?

Es increíble. Hace 20 o 30 años, cuando empecé mi carrera, jamás pensé que la música mexicana —o la música hecha por mexicanos y, en general, la música latina— llegaría a tener esta popularidad a nivel global.

Y eso abre mil oportunidades para todos los géneros latinos. Se rompió una barrera de prejuicios y, sobre todo, de costumbre. Por ejemplo, en Estados Unidos era más común consumir música en inglés; en Europa ocurría algo similar. Si en esos territorios iban a consumir algo de fuera, eran mucho más selectivos.

Ahora es loquísimo ver cómo los corridos tumbados y la música urbana en español han derribado esas barreras y, de nuevo, abierto oportunidades. Ahí están Carin León, Fuerza Regida y muchos otros artistas que hacen música regional y empiezan a globalizarse.

Eso también abre puertas, como en su momento mi padre las abrió para quienes llegaron después y pudieron trabajar en lugares donde antes no trabajaban mexicanos: el Madison Square Garden, el Sports Arena de Los Ángeles y otras grandes arenas deportivas que estaban dedicadas, casi exclusivamente, a actos anglos.

Mi padre empezó a llevar ahí la mexicanidad y, a partir de eso, se abrió el camino para todo tipo de expresiones latinas. Orgullosamente, creo que más que mi padre, fue la música mexicana la que abrió esas puertas entonces. Y ahora vuelve a hacerlo en otro formato, de otra manera, con otro sonido, pero sigue siendo música de México.


Después de tantos años llevando la música mexicana al extranjero, ¿cómo has visto cambiar la relación del público con ella? Especialmente para quienes viven fuera de México, ¿qué lugar ocupa hoy la música como una forma de mantener viva la identidad?


Yo creo que ya trascendió a ese nicho, definitivamente. Una persona que está en Estados Unidos y no puede regresar por cuestiones migratorias va a escuchar música de su país con más nostalgia que alguien que vive en México. Pero, de todas maneras, el mensaje trasciende esas situaciones.

Creo que ahora, en Estados Unidos o en cualquier otro país, a alguien que no ha vivido una separación, que tiene sus papeles en regla, pero por cuya sangre corren esas tradiciones, esa música y esa educación, también le llega. Y no tiene que ver con que haya nacido en el rancho, crecido sembrando o vivido en una ciudad mexicana. De todas maneras, se siente tan mexicano como el que más y está muy orgulloso de sus raíces.

Entonces, creo que ahora, como repito, la línea se ha borrado un poco entre decir: “Ah, la música mexicana en un país que no sea México es nostalgia”, o pensar en la música ranchera, el mariachi, etcétera. No, para nada. Es un género que compite con cualquier otro y que, en muchas ocasiones, gana.

Ahorita es el número uno, pero no el que yo canto; lo que yo canto está ahí abajito. La banda, el norteño y el mariachi están pasando por una transición. Quién sabe cómo se vaya a ver más adelante, pero los que nos vestíamos de charro, pues ya yo creo que eso se está acabando, con dos o tres que todavía quedamos.

El mariachi nunca acabará.

Cortesía 

Mi Suerte Es Ser Mexicano, es decir este soy yo. ¿Qué significa para ti hoy esa frase y cómo ha cambiado tu manera de entenderla?

Yo creo que, de la mayoría de los títulos de mis discos —de los 30 y tantos que llevo—, este es uno de los que más me gusta porque se me ocurrió así, supernatural: “¿Cómo le pongo a este disco? Ah… Mi Suerte Es Ser Mexicano”.

Porque sí creo que sea una suerte. Uno no decide nada: no decides dónde vas a nacer, quiénes van a ser tus papás, quiénes van a ser tus hijos; realmente, ni siquiera decides tu nombre.

Yo quiero mucho las tradiciones de México: la charrería, la gastronomía, su música, su folclore, sus diferencias étnicas; todo lo que representa México, su belleza y su riqueza natural. Entonces, yo no decidí que mi cultura fuera a ser mexicana y eso es una suerte.

Aparte, soy charro. Entonces, charro antes que cantante, fíjate. Yo fundé mi asociación de charros, que ahora somos campeones nacionales. Se llama El Soyate, la fundé en 1985 y mi primer disco salió en 1989. O sea, yo me vestía de charro para competir a nivel nacional antes que para cantar.

Dentro de la charrería, las actividades que se hacen se llaman suertes. Cuando vas a competir te preguntan: “¿En qué suerte vas?”. “Ah, pues voy en cala de caballo y jineteo de toro”. O: “No, pues yo voy en manganas y tal cosa”.

Entonces, aquí usé un juego de palabras para decir: “¿Cuál es mi suerte? Ser mexicano”, ligando la charrería y el deporte nacional, que es mi pasión, con también la suerte cósmica de que me haya tocado nacer aquí, en un país con tanta riqueza.

Por otro lado, ¡Que Viva Antonio Aguilar!. La introducción que se hace en cada canción me parece un gran detalle. Se siente como un abuelo que les dice a sus nietos: “Aprendan estas cosas”. Son como enseñanzas. ¿Cómo nació esta idea de poner estas pequeñas partes de Don Antonio Aguilar al principio de cada canción?

Pues mira, me gustaría decirte que fue mi idea, pero no, no fue mi idea [risas]. Fue idea de mi esposa, que es mi socia, además de en la vida, pues también en esta carrera y en lo que hacemos en entretenimiento. Y tiene, a veces —muy a veces—, ideas geniales [risas].

No, no es cierto. Tiene muchas, la verdad. Es muy creativa. Entonces, lo digo con mucho orgullo: eso fue una idea de ella y sí, también me parece genial.

Regresando a Los Aguilar Symphony, también documenta algo que se ha vuelto parte importante de tu carrera, que es compartir el escenario con distintas generaciones. ¿Qué aporta esa dinámica a la música y al espectáculo que sería imposible conseguir de otra manera?
Bueno, yo creo que es imposible conseguirlo de otra manera porque ya está implícito: ahí, en tener a una persona de una generación y a otra de otra en un mismo escenario, tienes que acostumbrarte a respetar, a dejar ser y a tomar tu lugar.

Yo creo que lo que importa cuando estás en un escenario es que estés presente, que estés dando todo lo que puedes dar tú personalmente, haya estado tu hijo o los Rolling Stones antes que tú.

Entonces, me acuerdo de un dicho que escuché de Juan Gabriel, que te voy a compartir. Un día se presentaban mi padre y Alberto, o sea, Juan Gabriel, en una gira con nosotros, la familia Aguilar. El empresario llegó y estaban mi papá y Alberto, y les dijo: “Señores, ¿qué hacemos? ¿Quién abre y quién cierra?”.

Que ese es un rollo; hay gente a la que le importa mucho. A mí no.

Y te voy a decir: desde ese momento, desde ese momento, no me importa, porque Juan Gabriel tomó la palabra y dijo: “Ay, Henry…” —no me acuerdo quién era—. Y dice: “A mí ponme donde el señor Aguilar quiera. De todas maneras tengo que cantar”. Así es que es un tema como de estar por encima de ese tipo de rollos, porque sabes que lo importante es que vas a cantar y que ahí es donde tienes que echarle todo. Así es como yo entendí ese momento con Juan Gabriel y así es como vivo mi vida artística. No importa que sea con mis hijos o con quien sea.

Claro que con mis hijos se siente padre irlos viendo crecer. Ahorita ya crecieron de más, pero está padre. Estuvo padre la experiencia.

Cortesía 


Finalmente, para los siguientes eventos. ¿Cómo le podrías describir a una persona que va a ir sin conocer nada de lo que va a haber? ¿Cómo se lo contarías?

Mira, te agradezco mucho que hayas hecho esa pregunta porque es precisamente lo que quiero transmitir ahora con este espectáculo.

Más que decir: “Ah, es Pepe Aguilar con orquesta”, o “Pepe Aguilar acá o allá”, o “de esta manera o de esta otra”, tú inmediatamente te pones a pensar: “Ay, pues tengo que conocer a Pepe Aguilar y está padre”.

Qué bueno que vayan fans, pero también me gustaría que fueran no fans. Este espectáculo lo puedo describir como una experiencia para quien no sea mi fan, para que se pase un buen rato escuchando música de México de una forma diferente.

Porque yo le pregunto a todos tus lectores: ¿cuándo en sus vidas han estado en un concierto en vivo de una sinfónica con un mariachi? ¿Cuándo? Si su respuesta es “nunca”, pues esta es su oportunidad.

Porque, aparte, va un compa que tiene nueve Grammys y 34 discos, cantando con la orquesta y con el mariachi. Entonces, va a ser una buena experiencia, seas mi fan o no.

Y ojalá que salgas de ahí siendo mi fan, pero si no, de todas maneras no te vas a aburrir.

¿Cómo lo describo? Como una experiencia nueva, como un sabor diferente, hecho por gente a la que le gusta mucho este rollo y que, por lo tanto, sabe cómo hacerte divertir.

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Homogénica, Jero Jones y Electrochongo recomiendan discos, películas y libros

Sonido Konex vuelve a convertir su escenario en un punto de encuentro para algunas de las propuestas que están ensanchando los márgenes de la música local. En esta nueva edición, Homogénica, Jero Jones y Electrochongo llegan con tres maneras diferentes de acercarse al pop, la electrónica y la canción, pero con una búsqueda compartida por […]

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RIXXIA presenta Deluluxe, la edición expandida de NO LO ENtENDERÍAS, su primer álbum. El lanzamiento incorpora nuevas canciones, colaboraciones y sonidos con los que empieza a marcar la siguiente etapa de su proyecto.

“Las rolas que van a salir son algo diferente a lo que habían escuchado de mí. Nuevos sonidos, nuevos géneros”, cuenta RIXXIA. Después del lanzamiento de NO LO ENtENDERÍAS, la artista siente que encontró una dirección musical con la que se identifica cada vez más. “Me gusta genuinamente mucho cómo me escucho y los sonidos que logré plasmar ahí. Siento que la gente lo ha recibido súper bien y perciben eso mismo, como que estoy evolucionando en el sonido”.

Una de las canciones centrales de esta nueva versión es ‘ME ENAMORÉ DE UN VAMPIRO!’, tema en el que incorpora influencias de post-punk y electropop. RIXXIA relaciona ese sonido con la música que escuchaba desde pequeña. “Yo era la morra que escuchaba Depeche Mode y The Cure. Neta, me enamoré de ese trip. Siento que justo me deja ver mi lado más dark post-punk, sin perder la esencia de morrita effortless”.

Mientras NO LO ENtENDERÍAS tomaba como referencia buena parte del pop de los años 2010, Deluluxe amplía ese rango de influencias. RIXXIA menciona a Kesha, Rihanna, Nelly Furtado y Madonna entre las referencias del álbum original, mientras que para las canciones nuevas regresó a música de décadas anteriores.

“Para el Deluxe siento que fue irme más abajo, bajar hasta escuchar música electro, disco y pop de los 70 y 80, The Cure, María Daniela de los 2000 y también Peaches”, explica.

RIXXIA expande el universo de NO LO ENtENDERÍAS con Deluluxe
Cortesía

La decisión de expandir el disco también surgió de su interés por mantenerlo vigente durante más tiempo. RIXXIA considera que actualmente los ciclos de consumo de la música son cada vez más cortos. “Siento que estamos en un trip donde la música se ha vuelto muy de ‘producto instantáneo’, de que ya en cuatro meses se le olvida a la banda”.

Por eso utilizó Deluluxe para continuar trabajando alrededor del álbum y adelantar parte de lo que quiere explorar después. “Voy a intentar alargar la vida de NO LO ENtENDERÍAS y, además, le voy a meter más de mi trip del futuro y de lo que soy ahorita”, dice. “Además de inyectarle todo lo que se viene en mi proyecto, que son los nuevos sonidos que incorporé”.

El nombre Deluluxe parte del mismo concepto de incomprensión alrededor del que construyó el disco. Para RIXXIA, estar “delulu” tiene que ver con mantenerse dentro de su propio universo creativo y hacer las cosas bajo sus propios términos. “Es la delusion de estar en tu trip, neta, metida. Sacar la música que quieres, ser como quieres y no querer encajar”.

Esa idea también aparece en la relación que ha tenido con parte del público desde sus primeros lanzamientos. RIXXIA recuerda que ‘U R SUCH A LAME!’, su primera canción, generó reacciones negativas entre algunas personas que cuestionaban su propuesta. Algo similar ocurrió durante un set en HÖR, en Berlín, cuando mezcló su propia música con canciones de María Daniela y Su Sonido Lasser.

“Muchísima gente, como los policías de la electrónica, se emputaron. Yo ponía a María Daniela y mis rolas y decían ‘¿Qué es este género? Esto ni siquiera es techno’”, recuerda. “Siento que eso me representa, incomodar a la banda con mi música porque no la entienden”.

Esa reacción terminó formando parte del concepto de NO LO ENtENDERÍAS y de la comunidad que se ha formado alrededor de RIXXIA. “La gente que sí lo entiende, les llega y los hace sentir chidos”, explica. Su postura frente a quienes cuestionan el proyecto sigue siendo clara. “Viva la incomodidad”.

Cortesía

María Daniela y Su Sonido Lasser también forman parte directa de esta etapa. RIXXIA ha mencionado al dúo como una referencia desde antes de comenzar a hacer música. “Yo era la morrita que, neta, en el iPod escuchaba su música porque a mi mamá le encanta”, cuenta.

Parte de esa influencia tiene que ver con la forma en la que María Daniela y Su Sonido Lasser han utilizado letras, personajes e historias alejadas de las convenciones del pop. “Siempre fueron una referencia cuando quise hacer música porque justo tienen el mismo trip que yo, incomodar a la banda con su composición, con sus letras, con las historias que cuentan”.

Trabajar con ellos también cumplió una de las colaboraciones que RIXXIA llevaba tiempo imaginando. “Cuando te preguntan cuál es tu collab soñada o cuáles son tus collabs soñadas, siempre la he considerado entre las mías”.

Deluluxe suma además participaciones de Foudeqush y Chzter. Foudeqush aparece junto a 1702 en el remix de ‘ROTA´’. “Es una artista que admiro desde hace un buen. Me encanta cómo quedó la rola. Siento que le dio la vulnerabilidad que quería y hace que se escuche etéreo, lindo y triste”, dice RIXXIA.

Con Chzter presenta otra de las canciones nuevas. “Es una canción de ser novias. Literal habla de ser novias de manera sexualmente explícita”, explica. RIXXIA considera que ambas colaboraciones completan el grupo de artistas mexicanas con las que quería trabajar durante esta etapa. “Son los proyectos que más me gustan y con quienes más me siento full puesta para hacer una colaboración. Van con mi trip”.

La nueva versión del disco también tiene un cambio visual. La casa roja de la portada original da paso a una muñeca vampira que RIXXIA imagina como un personaje que vive dentro de ese espacio. “Es para marcar la nueva era vampiresca”, explica. La imagen combina la figura del vampiro con la estética de una muñeca y funciona como punto de partida para la identidad visual de sus próximos lanzamientos.

El estreno de Deluluxe llegó unas semanas antes del primer concierto en solitario de RIXXIA. Cuando hablamos con ella, RIXXIA estaba preparando el show con una producción más grande que sus presentaciones anteriores, incluyendo escenografía y una narrativa pensada específicamente para la fecha.

“Es mi primer show así de grande y es el primer show que armo así, tan cabrón, con historia, con escenografía. Es como una puesta en escena”, explicaba entonces. Su intención era recorrer prácticamente toda su discografía y priorizar la experiencia en vivo. “Quiero que la gente no saque su celular para grabar, sino que baile, brinque y grite”.

Honey Bunny y la puertorriqueña Melody fueron las encargadas de abrir la presentación. RIXXIA también confirmó durante la entrevista que tiene una colaboración con Melody.

Antes del show, la artista describía la presentación como una forma de entrar por completo en el universo que ha construido alrededor de su música. “Siento que entrar a ese show es como entrar un ratito al mundo RIXXIA. A mi cabeza, a mi esquizofrenia, literal”.

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Durante más de 15 años, Tony Succar se ha encargado de ser una de las principales figuras de la salsa moderna. Con talento tanto en producción como en composición, el músico peruanoestadounidense ya es una referencia tanto para talentos emergentes como para grandes leyendas del género. Ahora, después de más de década y media de carrera, Succar decidió hacer un repaso por su historia, tanto musical como personal, en ASUCCAR, su nuevo álbum de estudio, uno que él mismo describe como un autorretrato.

El proyecto recupera 13 canciones que abarcan distintos géneros que lo han influenciado a lo largo de los años, desde la salsa dura hasta el soul. “En este proyecto lo importante fue recapitular toda mi experiencia hasta ahorita como productor y como artista”, dice Tony Succar en conversación con ROLLING STONE en Español. “Recapitulé todo eso: lo que aprendí, lo que he sentido con el público durante estos años girando, y les di un proyecto que es un self-titled album”. 

A pesar de que el disco es un recopilatorio de las distintas influencias que Succar ha tenido a lo largo de su vida y carrera, el uso de esos sonidos no estaba planeado, lo que demuestra lo importantes y presentes que estos géneros y estilos musicales están en la música del peruanoestadounidense, a un grado en el que simplemente aparecen cuando empieza a componer. “Se fue dando mientras comenzamos a grabar. En realidad, usualmente no comienzo un proyecto diciendo, ‘Ok, esto es lo que voy a hacer’, y punto. Siempre ha sido un camino. Al andar, se van sumando cosas, se van uniendo diferentes cantantes”, comparte el músico. 

Tony Succar se expone como nunca antes en ASUCCAR, su autorretrato musical
Cortesía

Dentro de esas influencias, destacan los nombres de dos grandes leyendas del panorama musical. El primero es Michael Jackson, a quien homenajea junto a Luis Enrique en el tema ‘Quiero Estar Donde Estés’, una adaptación al español y a la salsa de la canción ‘I Wanna Be Where You Are’, del primer material en solitario del “Rey del Pop”. “Luis Enrique vino al estudio porque me dijo, ‘Tony, yo quisiera participar en ese proyecto porque amo a Michael Jackson’”, compartió Succar. “Y es la única canción que adaptamos al español en la historia, en todos los temas que ha hecho Michael Jackson, y lo aceptaron, hermano. Así que dije, ‘Es perfecto para incluirlo en este proyecto’, y lo hicimos por diversión”. 

El proyecto también rinde tributo a la “Reina de la Salsa”, Celia Cruz, una relación que, aunque no son parientes, incluso está presente en su apellido. “Crecí tocando con la orquesta de mi mamá, y ella cantaba muchas de las canciones de Celia”, dice Succar. “Creciendo en Miami, mucha de la comunidad cubana ha sido una influencia grande para nosotros. Yo hasta me casé con una cubana. Mi hija es cubana-peruana-americana. Hay esa conexión también”. 

ASUCCAR también cuenta con colaboraciones con muchos otros artistas, donde destaca el nombre de Gilberto Santa Rosa, junto a quien Tony Succar arranca este nuevo proyecto con el tema ‘Afincao’. “Quería hacer un impacto con esa primera canción y ese arreglo”, comparte el peruanoestadounidense. “Para mí era importante hacerle un homenaje a esa palabra, al afinque, porque eso es lo que yo represento también como percusionista. […] Y yo como peruano y fan de Gilberto, y fan de la salsa dura, decía, ‘Tengo la canción perfecta para abrir este disco’. Estoy súper emocionado y orgulloso de ese número”, añade. 

Dentro de la historia de esta canción, Tony vivió una experiencia que lo dejó en shock. El mítico Willie Rosario, de 102 años, fue a ver su concierto y le dijo unas palabras que llevará para siempre consigo. “Tú sabes, tú eres la nueva generación de la salsa y admiro mucho tu trabajo”, le dijo la leyenda, lo que confirma que Tony Succar es uno de los grandes nombres del género hoy en día.

Otra colaboración sumamente importante en este nuevo material es ‘Leave the Door Open’, un cover del icónico tema de Silk Sonic, proyecto que reunió a Bruno Mars y Anderson .Paak. Con arreglos de salsa, el tema es una fusión entre paisajes sónicos, donde el soul y R&B convive con la música latina de forma mágica. Para lograrlo, Succar recurrió a Jean Rodríguez y Noel Schajris, quienes pusieron sus voces a disposición. “Trabajar con Noel es increíble porque en la música latina no hay tantos cantantes que hacen solo R&B, pero él con Sin Bandera se destacó mucho con su voz por hacer eso”, comparte el músico. 

Cortesía

Como era de esperarse, este nuevo material discográfico tiene al músico reconectando con sus raíces. Esto incluye colaborar con su mamá, Mimy Succar, una vez más. La relación entre ambos ha evolucionado con el paso del tiempo hasta crear una dinámica única dentro del estudio. “Es increíble, porque al comienzo, cuando comenzamos a trabajar juntos, yo coacheaba a mi mamá para que se sintiera cómoda en el estudio, y que aprendiera a grabar porque nunca había grabado. Ahora, ella trae sus ideas, me dice, ‘Tony, quiero grabar esta canción’, y se siente súper cómoda en el estudio, y canta increíblemente afinada, con fuerza”, externa Succar. “A ella no le importa nada. No le importan los números, no está en el marketing, ella simplemente está enfocada en la música, y esa dinámica ha sido fenomenal”. 

La cantante peruana aparece en tres canciones de ASUCCAR, aunque quizá la más significativa es ‘Toki no Nagare ni Mi o Makase’, en la cual tanto Tony como su madre reconectan con su herencia nikkei y la fusionan con la salsa. “Siempre escuchaba a mi mamá cantar esa canción cuando era niño. Es una melodía muy mágica. Es una de las melodías más bellas que he escuchado en mi vida”, comparte el artista, quien tiene muy claro el objetivo de esta canción. “Es una canción que me recuerda mucho a cuando estaban mis abuelos en Miami, visitándome, porque mi abuelo escuchaba esa canción. Mi abuelo ya tiene 101 años y yo quería que él escuchara a mi mamá cantar esa canción. Le dije a mi mamá, ‘Yo necesito que cantes esta canción como un regalo para mi abuelo. Quiero que él la escuche en vida y que lo pueda disfrutar’”. 

Tony Succar también supo reconectar con sus inicios en el latin jazz, el cual está presente en ‘Pisco Sour’, un tema completamente instrumental que dentro del álbum se siente como una limpieza para el oído para seguir disfrutando de la deliciosa salsa del músico peruanoestadounidense. “Estaba muy escéptico de poner esta canción en el disco, porque la gente a veces no entiende la música instrumental, pero me gradué de músico de jazz y mi primer proyecto era un disco de latin jazz instrumental”, comparte el artista. Al final del día, creo que podemos decir, sin temor a meter las manos al fuego, que fue la decisión correcta. 

“Yo intento que la música siempre se haga del corazón y del sentimiento”, añade Succar, quien con este disco logró demostrar que la música más poderosa es aquella que viene desde un lugar auténtica y en la que se plasman sentimientos, anhelos e historias. “Mi propósito nunca va a ser complacer a algún chart o vender más. Necesito que esto primero me fascine como artista y como músico y que yo defienda esta música en vivo porque es lo que yo más amo”, finaliza. 

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Desde el lanzamiento de su álbum Anela (2025), Belén Aguilera atravesó un periodo de transición personal y artística que transformó el rumbo de su visión. Más que un proceso prolongado, fue una etapa catártica e intensa que agudizó su sensibilidad y le permitió percibir su entorno desde una perspectiva más profunda y perspicaz. El material representó un punto de partida distinto respecto a sus producciones anteriores, tanto por su carga simbólica como por el significado que adquirió dentro de su trayectoria. En ese sentido, la lucha interna se convirtió en un proceso de catarsis que la llevó a liberarse en distintos aspectos de su vida y, al mismo tiempo, a reconocer los frutos de su arduo trabajo. Así comenzó a vislumbrarse una nueva etapa artística y personal, una era que estaba a punto de comenzar.

Es precisamente en este punto de cierre y renacimiento donde surge mediterrania, un EP gestado a lo largo de nueve meses. Con este nuevo material nace también una nueva Belén Aguilera: una artista que comienza a abrazar la calma, la paz y el valor de cada acontecimiento cotidiano, incluso de aquellos momentos que antes podía percibir como insignificantes dentro de la inmensidad del universo. Esta nueva forma de mirar la vida y todo aquello que la rodeaba la condujo hacia el Mediterráneo, convertido en un espacio de encuentro consigo misma y con una etapa que terminaría por marcarla para siempre. En ese recorrido encontró no solo inspiración, sino también una forma de sanar heridas internas que quizá ni siquiera sabía que existían. mediterrania nace, así, como el reflejo de una transformación profunda: un lugar de calma después de la tormenta y el inicio de una etapa en la que aprendería a habitar la vida desde un lugar mucho más consciente y luminoso.

En este proceso de sanación y creación musical, cada acontecimiento y cada mensaje comenzaron a ser recibidos desde un lugar de paz y amor, frutos de la profunda introspección que le dejó Anela. A partir de entonces, su manera de componer cambió radicalmente. Por primera vez, Belén comenzó a crear desde la calma, desde un lugar emocionalmente sano y libre de las heridas que anteriormente habían condicionado su proceso creativo. “Cuando voy al estudio, entiendo que quería hacerle un regalo al Mediterráneo y a todo lo que me había sanado. Es un mensaje de amor a todo lo que me rodea”, revela a ROLLING STONE en Español. “Es una creación que nace a partir de un punto de aceptación, paz y amor”.

“Es una creación que nace a partir de un punto de aceptación, paz y amor”: Belén Aguilera sobre mediterrania
Cortesía prensa

A partir de esta revelación reconfortante, Aguilera comenzó a contemplar con mayor atención cada mensaje que la vida ponía frente a ella y a agradecer las experiencias que la habían conducido hasta el lugar en el que se encuentra hoy. Sin embargo, esta nueva perspectiva no significa que mediterrania esté exento de momentos catárticos. Por el contrario, detrás de cada tema existe un trasfondo profundo que revela distintas capas de su experiencia personal y emocional. Es precisamente en esa capacidad de mirar de frente lo vivido donde radica parte de su constante evolución. Para la artista, atravesar los momentos difíciles no representa un obstáculo, sino una oportunidad para comprenderlos, transformarlos y convertirlos en parte de su crecimiento.

“Considero que siempre estoy en constante evolución, así que no puedo decir que soy la misma persona que creó mediterrania, porque no es verdad. En el punto que compuse el material fue desde el agradecimiento, desde la apreciación, aceptación y sanación por el camino que había recorrido”, dice. “Al día de hoy, siento que soy muy capaz de agradecer, pero también estoy evolucionando a un lugar que aún no sé cuál será. Sí es verdad que sí estoy recogiendo y agradeciendo los frutos que me dio Anela”.

Entre las grandes reflexiones que Belén Aguilera se llevó durante la creación de mediterrania destaca una idea que resume buena parte de su transformación: “nada es tan importante como realmente lo parece en un momento de caos”. Después de varios años de trayectoria, aprender a observar la vida desde una perspectiva distinta le permitió replantear no solo su manera de entender lo personal, sino también su visión artística. Comprender que incluso aquello que parece devastador puede terminar conduciéndonos hacia lugares inesperados le otorgó una nueva libertad. Desde esa mirada, los problemas dejaron de ser únicamente obstáculos para convertirse en momentos de transformación capaces de marcar un punto de inflexión. Así, lo que alguna vez pudo parecer lo peor puede convertirse en el impulso hacia algo mejor: una oportunidad para trascender, crecer y, eventualmente, agradecer el camino recorrido.

Al final, Belén comenzó este material con la idea de que mediterrania sería una secuela de Anela, en el mejor sentido de la palabra. Sin embargo, terminó convirtiéndose en algo mucho más profundo: el cierre perfecto de una etapa y, al mismo tiempo, el inicio de otra. El EP le otorgó la posibilidad de renacer desde lo más profundo de su ser y de reconciliarse con todo aquello que había dejado atrás. mediterrania es, en ese sentido, el fruto dulce y maduro de una semilla que comenzó a germinar con su álbum anterior y que hoy florece de la manera más luminosa. Su transformación no se limita a su faceta como artista; también atraviesa su manera de habitar y comprender la vida. Porque llegar a un lugar de paz, gratitud y plenitud no es sencillo, y quizá ahí reside la mayor belleza de este nuevo capítulo: en haber aprendido a disfrutar los frutos de todo aquello que alguna vez tuvo que sanar.

Cortesía prensa

Este material pudo haber comenzado en la penumbra, pero encontró en el camino la luz, el brillo, el aprendizaje, el amor, la vida y, sobre todo, la esperanza. Una transformación que no se queda únicamente en ella, sino que también se extiende hacia las personas que la rodean y que forman parte de su vida. Para comprender con mayor profundidad el significado de cada una de estas palabras y descubrir las historias que habitan detrás de cada canción, Belén Aguilera nos regaló un recorrido íntimo por mediterrania. A continuación, lee nuestro track by track:

TRACK BY TRACK 

‘primera canción’ 

Yo me acuerdo que siempre me pasan estas cosas. Generalmente, siempre empiezo por el final, o acabo con el principio. El año pasado, a finales de agosto, estaba con una amiga de toda la vida, mi mejor amiga desde los 12 años, por una playa, y fue la más bonita que he visto en mi vida. Justo había salido la canción de ‘Soledad’ de mi anterior proyecto, que era muy significativa porque es para mi abuela. Yo estaba ese día especialmente contemplativa y atenta a todo lo que me rodeaba, especialmente agradecida. Veía a mi abuela en todas partes. Todo lo veía precioso. Estaba en Mallorca, viendo un sol hermoso y pensando en mis cosas, y siendo que esta canción nació de ese momento: retratar mis pensamientos de ese momento, tanto el sonido que envuelve el momento como la letra que narro. Esta canción me lleva a ese momento y lugar. 

‘mejores momentos’ 

Esta canción es la que más me aligera un poco el peso de todo el recorrido que llevo hablando, de todo el proceso que he hecho. No me lleva a un momento en concreto, pero sí a una conclusión. Es como mirar atrás y decir: ‘Qué afortunada soy de tener la mejor historia, anécdotas y siempre todo momento caótico y dramático se ha tornado en una risa’. La producción es un poco de juguete. Para mí, es un poco a la oda al error, en plan de ‘qué bueno que somos humanos y nos equivocamos’. Es un poco el track que le quita el peso a todo el álbum anterior. Es un momento de contraste. 

‘libre albedrío’ 

Es un momento de proceso. Me lleva a la comida de cabeza que me di. Es una conclusión que tengo a raíz de darle muchas vueltas a algo en concreto, que era un error, pero un error hacia mí misma. Pero al final, ¿por qué me tenía que comer la cabeza si era mi vida? Son mis decisiones y mi vida, y no tengo que justificar nada a nadie, en lo absoluto. Fue una lección hacia mí misma. Lo necesitaba recibir en este momento, porque vine a vivir la vida a mi manera. Tengo, realmente, libre albedrío. 

‘mis amigos’

Es una canción que le tengo bastante favoritismo, porque aparte de que tiene las voces de mis amigos, porque le quita peso al mensaje tan intenso que tiene para mí. Mis amigos, que viven en Estocolmo, habían salido a cenar con una amiga, y les conté un suceso de mi vida muy traumático, del cual no me acuerdo. Y yo les dije que no pasaba nada porque no me acordaba. Al día siguiente fui al estudio y recordé que el olvido es un mecanismo muy fuerte y frecuente en mi cabeza para sobrellevar las cosas, por eso ejercito tanto la meditación y todas estas cosas, sobre todo para estar presente. Más que centrarme en todo el drama que me habían dado las cosas traumáticas que había vivido, era un poco acogerme a esas personas que me han dado paz, alegría y amor, que en este caso son mis amigos. Gracias a eso, realmente soy feliz. De algo muy triste, se hace algo muy bonito.

‘inmortal – per la blanca’

Esta es la más dura. El año pasado murió un gran amigo mío, quien es el hermano de mi mejor amiga de Barcelona. Puedes imaginar que fue terrible. En ese momento no había manera de acogerse a nada bueno porque fue catastrófico. Luego, hablando con su hermana y toda la gente que le queremos, lo que sacamos de él es que pasó por el mundo para ser de las mejores personas que pudiste conocer. Nadie nunca tuvo una mala palabra hacia él. Solo trajo amor y nos lo dio a todos. Fue incondicional y se nos quedó a todos impregnado en el cuerpo. Esta canción es una oda para que siempre recordemos eso. Es una carta para Blanca, quien es su hermana. Cada vez que lo recordemos, siempre estará vivo. Si bien es para su hermana, también me dirijo a él. No hablo más porque si no, me pondré a llorar.

‘otra suerte sería’

Esta fue la primera canción de amor y agradecimiento que les hacia a las personas que me habían cambiado la vida, que habían hecho que yo eligiera otro rumbo y que me sanaron. Estaba muy lejos de casa, en Miami. Yo estaba triste porque estaba añorando a personas que quiero y quise, entonces hice esta canción a modo de carta de amor. Aquí nació mediterrania

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La trayectoria de El David Aguilar ha estado marcada por la exploración sonora y la curiosidad artística, pero sobre todo por una libertad que pocos artistas se dan a sí mismos. Desde 2017, el músico sinaloense comenzó una serie de “anti-álbumes”, proyectos que carecen de una narrativa o de un universo sónico limitante y que en su lugar se convierten en recopilatorios de canciones de diversos géneros y con elementos sumamente distintos, que pueden ir desde del pop rock hasta el sierreño. 

Tras casi una década de haber comenzado esta serie de proyectos, El David Aguilar presenta Vigente, su más reciente material de larga duración, el cual está conformado por canciones de distintas épocas, pero con algo en común: han pasado la prueba del tiempo. El cantautor culichi explica que en el disco hay temas que fueron compuestos hace seis meses, pero otros que tienen hasta diez, 15 o 20 años de historia. Además, reúne a personas importantes en su vida y carrera como Jay de la Cueva —quien se ha convertido en un colaborador habitual—, Julieta Venegas y sus propios padres, Fito Aguilar y Lucy Dorantes. 

A tan solo horas de que Vigente viera la luz del día, el músico se reunió con ROLLING STONE en Español para hablar sobre el concepto del “anti-álbum”, los orígenes de algunas de las canciones más importantes del proyecto, incluyendo sus colaboraciones con Julieta Venegas y con sus papás, y mucho más. 

David, hoy estará disponible tu nuevo álbum de estudio. ¿Cómo vives la antesala de que el proyecto llegue al público?

Bien, emocionado, preguntándome cosas. En este momento coincide con que lo voy a presentar la semana que viene, así que estoy un poco ocupado, creativamente sobre todo, con el concierto. Estos días he estado montando eso.

Se siente bastante orgánico porque, como estoy pensando en el concierto, pienso en el disco y en algunas de las canciones. Si bien no hay una relación total, porque no voy a tocar el disco, ni mucho menos. Creo que voy a tocar cinco canciones, pero son 15 en el concierto; más bien voy a tocar canciones de otro tiempo también.

No es una presentación del álbum como tal, no la veo así. Es una presentación en el marco de que está saliendo el álbum. Y bueno, sí hablaré y tocaré algunas canciones completas. Pero lo vivo así y también un poco expectante de esta conversación que siempre surge cuando uno publica material con la gente que lo sigue, porque ves el feedback, ves los comentarios.

Este disco sigue esta línea de “anti-álbumes”, que es algo que llevas haciendo por un tiempo. ¿Qué te lleva a realizar este tipo de discos?

Desde el principio, desde el que se llama Siguiente —porque ya tengo publicados Siguiente y Reciente, este es Vigente y faltaría Pendiente—, siempre consideré que podrían ser cuatro anti-álbumes.

Lo que me lleva a hacerlo es un sentido de practicidad total. No me gusta mucho sentirme asfixiado en la creación de conceptos. Pensar en un concepto para un álbum, de manera que todas las canciones se adscriban a él. No sé por qué, nunca me ha gustado. Me parece limitante. La idea de hacer una canción del tinte que se me antoje, con la temática que se me antoje, el tempo, la temperatura y la profundidad que quiera, cuando quiera, es lo que más me ha gustado. Así que he venido haciendo canciones independientemente de pensar en proyectos como álbumes. Me considero cancionista de canción suelta.

En general el concepto de álbum me parece más del siglo XX. Me gusta esta idea de la canción aleatoria, que viene mucho de las nuevas plataformas, desde el iPod, desde el universo shuffle: escuchar proyectos que no tienen nada que ver entre sí y que el algoritmo los enlace sin que exista un concepto detrás.

Me siento muy bien haciendo anti-álbumes porque trabajo en la canción y, una vez que termino de producir una, ni la volteo a ver cuando abro la segunda, por decirlo de alguna manera.

Qué chilo. ¿Y qué crees que le ofrece al oyente escuchar un disco de este tipo?

Yo creo que, por ejemplo, esta es una pregunta que me he hecho, por supuesto, y que llega posteriormente. Yo ni siquiera sé si a mí mismo me gustaría escuchar un álbum así de un artista que me guste. Pero más bien lo que tengo que decir es que no conozco artistas que tengan esta postura tan marcada.

Por ejemplo, a mí me gustan algunos artistas del country, del universo de Texas y de Nashville, y los que hacen bluegrass y country; esa es su onda. O los discos de Willie Nelson: country, rock… están inmersos en un universo y los álbumes siempre se mantienen dentro de ese concepto, no se salen. Pero como yo, de alguna manera, como compositor, me inserté en la versatilidad desde el principio —porque me gusta la música anglo, pero también mucho la música del folclore latinoamericano, la música ranchera y regional— desde el principio me di cuenta de que había muchas distancias. Y dije: “No, pues mejor hago una cumbia, hago una balada y una canción psicodélica”. Aunque a la gente le parezca raro y sea difícil promoverme al principio, estoy apostando a largo plazo. Es una cosa a largo plazo: que la gente me lo reconozca después y diga: “Ah, es esto”.

El David Aguilar: un cancionero que está más VIGENTE que nunca
Cortesía

Leí que llevas mucho tiempo trabajando en este proyecto y que, aún así, no ha perdido, valga la redundancia, su vigencia. ¿Qué crees que hace que perdurar en tu gusto?

Justo el concepto del anti-álbum. Como el anti-álbum no recoge necesariamente canciones frescas —hay algunas que sí lo son—, en Vigente hay una canción de hace seis meses, que está compuesta casi desde que estaba cerrando el disco. Fue la última que grabé, se llama ‘No me olviden’. Esa tiene muy poquito tiempo. Habrá una que tiene un año, pero hay una que tiene veinte años y hay otras que tienen diez, cinco años y algunas un año y medio, que sí son de las más recientes.

No hay una lógica de temporalidad, de frescura, y eso me ha hecho poder estar trabajando con canciones que todavía me representan, porque en su mayoría ya pasaron la prueba del tiempo. Yo las tengo en mi tintero. En este momento te puedo decir que hay cien canciones en mi tintero que no he grabado y que dejo macerar ahí. Después las toco; algunas naturalmente mueren y se van, pero las que pasan dos, tres años es por algo. Entonces, ya cuando pasan tres años y me siguen gustando, es muy difícil que, estando en un álbum, después vaya a decir: “Ya no conecta conmigo”. Es como que me las ingenié para salvaguardar esa posibilidad de alguna manera.

Ahorita que hablabas de ‘No me olviden’, la letra de esa canción me parece muy interesante porque habla de cómo las redes sociales se han vuelto una pieza fundamental para los artistas y para darse a conocer. ¿Tú cómo te relacionas con eso? 

Pues justo desde el misterio un poco, desde la duda total y desde la resignación, diciéndolo positivamente. Yo las veo como el territorio en donde más socializamos en la actualidad, mucho más que en el territorio físico y tangible. Creo que la digitalidad, sobre todo cuando uno se promociona y le habla a los demás, sucede más ahí que en el mundo físico.

Lo veo como nuestro universo, nuestro mundo; un porcentaje muy alto de nuestra realidad está digitalizado. Desde que tuve esa reflexión, dije: “Bueno, pues esto no me lo puedo saltar. Voy a ver cómo lo utilizo de la mejor manera, tratando de hablarle a mi comunidad lo más que pueda, siendo yo, sintiéndome bien y siendo honesto”. Y la llevo así: observando, tratando de crear y tratando de decidir cómo puedo ser yo ahí.

Háblame también de ‘Lo Que Por Ti Yo Siento’, la canción que tienes con Julieta Venegas. ¿Cómo surgió y cuánto tiempo tiene? 

Esa canción la compuse, yo creo, hace unos tres años, máximo cuatro. Es muy bonita la historia, aunque también es intensa, porque estuve en el funeral, en el velorio de un hermano de Adán Jodorowsky, que acababa de morir. Yo tenía que ir a cantar a la boda de Natalia Lafourcade esa misma tarde. Bueno, en realidad era al día siguiente, pero yo volaba esa misma tarde del funeral, aquí en la Ciudad de México, hacia Oaxaca. 

Llegué al velorio con la guitarra porque iba a volar a Oaxaca para cantar en la boda de Natalia. En algún momento, Adán me dice: “¿Puedes cantar?”. Yo no sabía qué cantar, pero le dije: “Por supuesto”. Me puse a rasguear la guitarra acústica unos cinco minutos pensando qué cantar. Nunca había estado en una situación así. Y me saqué de la manga una canción que tenía ahí en el tintero y que hablaba como de los astros. Era lo que tenía y estaba buscando en mi repertorio una canción de amor universal, porque ni siquiera tenía a la mano un cover fresco, tipo ‘Across the Universe’ o algo así. Pero creo que cumplí con mi rol de músico en ese momento, por lo que sucedió. Después me fui y, cuando llegué a Oaxaca esa noche empecé a pensar: “No tengo una canción. Cómo me hubiera gustado tener la canción perfecta para la despedida de alguien amado, una canción que pueda acompañar en un duelo”. Y además no quería hacerla desde una energía tan dramática; por más que la situación lo fuera, quería decir, hacerla como muy amorosamente.

Empecé a componer en retrospectiva, como la canción que me hubiera gustado tener. Tenía una música que sonaba como antigua y la compuse en Oaxaca. Al día siguiente, canté en la boda de Natalia una canción que le hice a ella y a su esposo, y la canté en el altar. Era una canción de un minuto y medio. Entonces, de pronto, me di cuenta de que sí estaba viviendo el sentido que tradicionalmente tenía ser cantante: ser cancionero, cantar para eventos, para situaciones concretas. Y eso me llevó a terminar con muchísima emoción ‘Lo Que Por Ti Yo Siento’.

Es una canción de despedida. Ya diciéndote lo que te conté, tú ves la letra y absolutamente está perfilada para ello. Pero si no cuento la historia, se defiende como una canción de alguien que se despide de alguien, digamos.

¿Y cómo se suma Julieta a esta ecuación?

Lo que pasa es que yo tenía un paquete de canciones. Yo venía trabajando en su disco y trato de que, cuando estoy trabajando con alguien de manera natural, ser consecuente y tratar de avivar esa llama, esa conexión, lo más que se pueda.

De pronto dije: “Quiero invitar a Julieta a cantar en mi anti-álbum”. Y cuando exploré el catálogo de las canciones que estaba trabajando y todo, esa fue la que me gustó a mí. Pero, ¿sabes qué? De hecho, ahora que lo dices, yo le mandé una terna, le mandé tres o cuatro canciones y dije: “La que ella elija”. Y ella eligió esa canción. Ya tenía abierta la producción y, cuando ella dijo eso, tuve que deshacer cosas porque la tonalidad era diferente para su voz. Tuvimos que rehacerla con mi socio, Ulises Agis. Volví a grabar todo, pero ya tuvo un enfoque diferente y su voz la llevó a otro lugar; o sea, la enriqueció.

Y digo, qué loco que esta canción que viene de acá, de Adán, la muerte del servidor de la música, luego Julieta… o sea, se te sale de control, ¿no? Pero es muy bonito porque se quedan estas historias.

Cortesía

Claro. Háblame también de esta colaboración con tus papás. ¿Cómo fue trabajar con ellos?

Muy hermoso, porque ellos me enseñaron a cantar. Canto con ellos desde que me acuerdo; en la casa se canta desde que me acuerdo. Invitarlos era una deuda que yo tenía por ahí. No es que mis papás me lo pidieran, al contrario, fue una sorpresa. Como que no podían creer que los había invitado a cantar.

Siempre estoy pensando en detalles que sean artísticos para las grabaciones, los anti-álbumes o los álbumes. En este caso, ‘Corrido de los cantantes’, que así se llama, era perfecto porque es una canción totalmente sierreña, norteña, muy austera, que grabé con el bajo quinto.

Cuando la grabé y se me ocurrió invitarlos, fue hermoso, porque dije: “No puedo creer que voy a cantar esto con mis papás”. La canción habla de unos cantantes que nadie sabe quiénes son. Habla de que cantaban, cantaban hasta el amanecer; cuando cantaban y abrían el trago, no sé qué, cantaban y volvían a cantar.

Es una canción que no dice mucho, nomás que cantaban, pero está escrita de una manera en la que te da la impresión, la sensación, de que estás escuchando una historia. Es medio rulfiano, así la veo yo, como medio de realismo mágico. Y los invité porque, pues, los cantantes somos nosotros.

Claro. Tú me vas a corregir si estoy mal, pero tu papá te llevaba de chiquito a cantar en concursos sus canciones, ¿no? 

Sí, él compone también. 

¿Qué tanto se metió él también en el proceso creativo de esta canción?

Él componía canciones y nos ponía a cantar, a ensayar y todo. Entonces íbamos a concursar con sus canciones, en concursos de canción inédita. Alguna vez ganamos y así, en Culiacán. Y él ha influido en mi composición en general. En ‘Corrido de los cantantes’ también hasta cierto punto, porque por él escucho música ranchera. A él le gusta mucho José Alfredo Jiménez, la música norteña, y esa cultura también está en mi casa, la de la canción norteña.

¿Cómo ha cambiado la forma en la que le expones tus canciones y le presentas la nueva música que estás haciendo?

Ha cambiado un poco porque antes —no sé si esto es pérdida de inocencia o qué— pero cuando era más chico, cuando estaba en mis 20, siempre llegaba a mi casa y les mostraba mis canciones nuevas a mi mamá y a mi abuela, ahí en la cocina, cuando vivíamos en Sinaloa. O me ponía a cantarlas y se las mostraba. Y ahora, en los últimos años, las conocen solo porque de pronto están publicadas. O, si es muy circunstancialmente, cuando estoy pasando un domingo con ellos, sale a colación algún tema y digo: “Ah, miren, de hecho compuse esta canción”. Pero como que se me ha relajado un poco eso.

Y se cumplen 15 años de Ventarrón, que es un proyecto en el que haces homenaje precisamente a toda esta cultura, incluso interpretando canciones clásicas de la banda como ‘El Niño Perdido’. ¿Cómo siguen viviendo estas raíces de la música culichi y de la música sinaloense en ti y en tu música? ¿Cómo reconectas con ellas? 

Está permanentemente eso. Por ejemplo, ‘Corrido de los cantantes’, esta canción que canto con mis papás, es una canción que podría parecer de Miguel y Miguel en cuanto a la música, al tipo de melodía y al tipo de fraseo. Miguel y Miguel, aunque sí han grabado con tambores de banda sinaloense, son más sierreños. Pero la música de Ventarrón, la banda sinaloense, que tiene casi dos siglos, vive en mí en el sentido de que cada tanto regreso a buscarla, a escucharla. Hay ciertas agrupaciones que me gustan y me gusta investigar sobre ello, sobre todo.

Ventarrón es el resultado de una clavadez con ese mundo: de pensar, escuchar y analizar los temas, cómo están compuestos, el tipo de carácter melódico. Uno, como compositor de eso, pide su limosna, o sea, encontrar ejes que te sirvan como reflexión y que te nutran, que te den casi que pretextos ideales para estudiar. Entonces, vive muy de cerca. 

De hecho, Ventarrón es un proyecto que está en puerta. Por un lado, tengo los archivos y necesito una remasterización, y yo lo quiero como rebrandear, republicar y hacer una suerte de presentación a fondo en México, con una reducción de la banda que ya tengo pensada y que ya probé hace dos años en Sinaloa. Quiero hacer como un relanzamiento y un volumen dos. Poco a poco empiezo a hacer las canciones y en algún momento me iré a Sinaloa a hacerlo: Ventarrón, volumen dos. 

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¿Quién no quedó fascinado con la música tan brutalmente honesta que cantaba una adolescente al lado de sus compañeros de EME-15?

Pues, 18 años después del inicio de la agrupación (y 16 de su debut como solista) Paulina Goto sigue conectada a la música de manera inmensa. El año pasado presentó Natural, un álbum que hacía honor a sus raíces y, al mismo tiempo, mostraba a una mujer madura que es dueña de su propia identidad.

Y ahora, Goto estrena ‘Cuídame de mí’, un sencillo que abrirá una nueva etapa musical para la cantante, actriz y compositora. En conversación con ROLLING STONE en Español, describió sus próximos pasos como el resultado de un fuerte trabajo de sombras, en el que logró aceptar sus emociones incómodas e incongruencias humanas, para poderlas convertir en lo que le da más fuerzas: la música.

¿Cómo surgió la idea de escribir ‘Cuídame de mí’? Entiendo que sucedió al encontrar a una persona que tal vez salvó o rescató algo de ti que estaba roto, pero ¿cómo llegó el punto en el que tú decidiste escribir sobre esto y te diste cuenta de que había un encuentro, tal vez un poco irónico, entre esas emociones?

‘Cuídame de mí’ habla sobre el autosabotaje, sobre esas veces que nosotros mismos podemos ser nuestros peores enemigos, que creo que usualmente es así. Y sí, habla también de esas personas que se quedan contigo y que te acompañan en este proceso, que creo que es bien importante cuando estás viviendo un momento difícil y un momento de oscuridad, no vivirlo en soledad. Yo creo que nadie te puede salvar, pero cuando hay presencia de esas personas que te quieren, con eso es suficiente. Como su compañía, mientras tú atraviesas lo que sea que tengas que atravesar.

Este tema lo escribí con Cecy Leos, con Héctor Mena y Pepe Portilla, y lo produjimos en 3KMZ. Siempre mi música está inspirada en cosas que estoy viviendo y para mí ha habido muchos momentos en mi vida en donde he vivido transformaciones, y a raíz de esas transformaciones ha habido mucho crecimiento, pero cuando estás ahí, sientes que te ahogas, que no sabes cómo vas a salir de ahí o si puedes salir de ahí. Y habla de lo importante que es saber quedarte ahí, porque muchas veces queremos salir rápido y darle la vuelta a la página, y es fácil de pronto el positivismo tóxico, pero creo que la única forma de salir es realmente atravesar las cosas y verlas de frente. 

También me gustaría saber cómo encuentras fuerza para escribir música durante temporadas emocionales complicadas, porque, por ejemplo, aquí hablas de ese autosabotaje. Me explicas que sí es bien difícil frenarte a ti solita, pero cuando ya identificaste esa emoción o esa historia que estás viviendo tú, ¿cómo agarras fuerza para transportarlo a tu música y a tus letras?

La música me da fuerza.

¿En serio?

Sí, poder transformar esos momentos o ese dolor, y poderlo transformar en canciones, como que es algo que, cuando hablas las cosas, algo se libera. Para mí, hablarlo es cantarlo, escribirlo y hacer música, y he descubierto eso: una sesión de composición a veces es mejor que ir a terapia. Cuando conectas con tus amigos y con gente creativa, empiezan a salir las cosas.

Casi como agua, ¿no?

Exacto. Y no solo se trata de ti, pues la gente con la que estás componiendo en ese cuarto, o si estás con tu productor y también está creando contigo, se hace una energía muy padre de también sentirte en un lugar seguro. Siento que es súper poderoso poderlo hacer, porque no solamente es purgar y soltarlo, sino transformarlo en una canción que deja de ser solamente tuya o que se trate de tu historia, y que puede ser algo que pueda acompañar a otras personas en estos procesos también que todos estamos viviendo como humanos. Eso es lo más increíble de la música y lo que yo encuentro también de propósito en lo que hago. Al final el arte también es un servicio, y nada, me encanta, a mí la música me da fuerza y me ha salvado mil veces.

Sí, claro, y eso me llama mucho la atención, porque pienso ahorita como en la música que hiciste desde tus inicios, por ejemplo, con ‘Vete al Diablo’, que es una canción que hasta la fecha yo la pongo y comparto el enojo que sentías cuando la compusiste. Entonces, ¿cómo crees que has cambiado tú, desde escribir letras como las de esos primeros sencillos, hasta ahorita con canciones mucho más profundas y letras mucho más honestas, que a lo mejor uno no se puede identificar al estar en una etapa más madura y más consciente al momento de relacionarse?

Es parte también de crecer y de vivir experiencias. Justo hablaba hace rato de mis inicios, mi primer álbum, que es donde está ‘Vete al Diablo’, o mi etapa en EME 15, pues todo era nuevo para mí, y entonces yo no tenía la experiencia para involucrarme en todo lo que me puedo involucrar ahora. Con los años, que iba creciendo, he ido también conociendo cómo funciona, y he tenido oportunidad de escribir y trabajar con diferentes productores. Vas aprendiendo y te vas nutriendo también, y teniendo más idea de lo que quieres decir y cómo lo quieres decir. Y digo, no que no quería decir lo que dije en su momento, me encanta porque es súper honesto. Era mi verdad en ese momento.

Y por eso sigue resonando tanto actualmente. 

Sí, pero vas viviendo nuevas experiencias y la música va creciendo contigo y vas evolucionando, y eso me gusta. Me gusta mucho porque creo que tu repertorio se vuelve un diario, pero no solamente mío, sino de las personas que han crecido conmigo y que han escuchado mi música desde entonces. Me encanta cómo de pronto escucho una canción de Taylor Swift que me recuerda a mis 17, 18 años y que me estaba enamorando, y me hace recordar estos momentos clave que me remontan directo allá. Eso es padrísimo.

Yo ‘Súper loca’ todavía la escucho cada que tengo un crush y me pega muchísimo. ¿Cuál es la canción de Taylor que mencionas ahorita?

‘Long Live’

Buenísima, es divina.

Oye, lloré. La fui a ver en vivo y no sabía que esa era mi canción hasta que la escuché ese día y me puse a llorar. Fue increíble, pero fue de que me conectó esa etapa de mi vida muy linda e inocente.

De mucha esperanza. Y ya para casi finalizar. ¿Hay algún género en especial que te gustaría explorar en esta nueva etapa?

Yo soy fiel a mi pop. Claro que he explorado otros géneros. Por ejemplo, en mi álbum Natural, que es mi álbum más reciente, exploramos con ritmos latinos, con un poquito de salsa. Tengo una colaboración con Emilio, una canción que se llama ‘Cómo Olvidar’, que también es más latin pop. Creo que dentro del pop he explorado. Tengo una colaboración con Rafa Loar, de Elefante, una versión de ‘Vete al Diablo’, mucho más rock, y me encanta poder jugar con otros géneros. Tengo rolas que tienen toquecitos de urbano, porque la música también es para jugar y para experimentar. En esta nueva etapa, con ‘Cuídame de mí’, también estoy explorando otros géneros, pero dentro del pop, porque yo amo el pop. El pop es lo máximo, y yo crecí escuchando pop, y nada, creo que también se necesita buena música pop en México y en Latinoamérica.

“La música me da fuerza”: Paulina Goto sobre su nueva etapa musical
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¿Cuáles son tus otros referentes? Aparte de Taylor Swift, ¿a quién más escuchabas?

Cuando era más chica, me encantaba Shakira, esos primeros álbumes de ¿Dónde Están los Ladrones?, Pies Descalzos, me encantaba, pero también escuchaba a Kabbah, me encanta, escuchaba Britney Spears. También escuchaba mucho la música que escuchaba mi papá, y a mi papá le encantaba Alejandro Sanz, Joaquín Sabina. Yo empecé a escribir mis primeras canciones con él. Creo que como que mi amor por la música comenzó también en casa. Obvio vamos creciendo y te van interesando tus artistas y te vas nutriendo, pero pienso que somos un poco toda la música que escuchamos.

Sí, 100%. Y ahora sí, para finalizar, ¿emocionada por el Lunario?

Estoy súper emocionada, estoy muy emocionada porque, pues, es el cierre de esta era de Natural y vamos a cantarla una última vez. Refiriéndome al concierto de Natural, no de que ya nunca voy a cantar una canción del álbum, pero cuando te armas un show, pues ya metes canciones de otras eras y así. Entonces, con este show cerramos esta etapa, pero también me emociona mucho que voy a mostrarles ya de lo nuevo. Entonces va a ser como una fusión entre Natural una última vez y esta nueva etapa que estoy explorando para mi segundo álbum de estudio, después de mi debut, que fue en el 2010.

Sí, pasaron 15 años.

Pasaron 15 años. Entonces, para mí está siendo increíble. Estoy trabajando con 3KMZ [Tres Kamikazes] y creo que estamos encontrando cosas padrísimas en cuanto a sonido. Me estoy encontrando ahí y estoy explorando también partes de mí que no me había atrevido a ver. Mi música y, en general, siempre ha sido más fácil mostrar esta faceta mía y este lado mío más luminoso, y ahora, en esta nueva exploración artística, estoy entrando como más a la sombra, a este lado B, más oscuro, esas cosas que no me atrevía a decir, que no me he atrevido a sentir, a hacer, y bueno, ‘Cuídame de mí’ es lo primero de esto.

¡Qué increíble! ¿Cómo describirías esas sombras? Son más como estos sentimientos incómodos que a veces uno no acepta, como tal vez los celos, el enojo, ¿o por dónde te estás yendo?

Sí, justo todo eso. La sombra es todo lo que desde chicos nos dijeron que no podíamos ser, como esos mensajes de que ser vulnerable o llorar no está bien; o que enojarte no está bien porque tú tienes que ser una niña buena, bonita. Incluso sentir celos y la sensualidad en las mujeres, por ejemplo, que es algo también que como sociedad nos reprimen un montón. Entonces, la sombra es todo aquello y para cada quien es diferente, pero todo aquello que vas guardando en un armario. Y no porque esté ahí significa que no exista, que no es parte de ti; al revés, cuando no lo ves, justamente todo eso se convierte en esos patrones que controlan tu vida sin que tú lo sepas, de manera inconsciente. Entonces, estoy haciendo mi shadow work y lo estoy traduciendo en música y estoy fascinada.

Pues muchas felicidades, Paulina, ya la estaremos escuchando en cuanto salga. Muchas gracias.

Gracias a ti.

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