Este viernes 17 de abril a las 20:30, Pez regresa al ND Teatro con una propuesta que se corre del formato clásico de presentación. Aunque el último disco del grupo, De Buenos Aires (2025), ya tuvo su debut en vivo a fines del año pasado, esta fecha funcionará como una especie de celebración extendida: un reencuentro con esas canciones, pero bajo otra lógica.
“No es una presentación, es un festejo”, explica Ariel Minimal en diálogo con Rolling Stone. La diferencia no es menor: el repertorio no seguirá el orden del álbum ni lo incluirá completo, sino que se armará en función de la experiencia. “Vamos a tocar bastantes temas, pero algunos van a quedar afuera. Priorizamos brindar un show para teatro”, adelanta.
Con el público sentado en butacas, Pez buscará construir un clima distinto, más cercano a lo sensorial que a la descarga física. “La idea es atrapar los sentidos, más que incitar al movimiento”, dice Minimal, que imagina un concierto “súper musical, súper poético”. Una especie de viaje que dialogue con esa tradición en la que bandas de rock como Deep Purple, Led Zeppelin o Kiss —enumera el propio músico— también supieron tocar en teatros, frente a audiencias sentadas.
El show tendrá además invitados que amplían el universo sonoro del grupo y que a su vez grabaron en el último álbum: Manu Barrios en bandoneón, de la Orquesta Típica Fernández Fierro, y Pablo Puntoriero en saxo y flautas, quien formó parte de Pez hace décadas.
Además, estará el poeta Hernán, colaborador histórico del grupo, que sumará recitados en vivo. Una combinación que, según Minimal, escapa a las etiquetas: “No es rock, no es tango, no es jazz, pero sí es música ciudadana”.
Pez en ND Teatro: cómo sacar entradas
Las entradas para ver a Pez en el ND Teatro (Paraguay 918, CABA) este viernes 17 de abril, desde las 20:30 hs, se adquieren a través de Plateanet.
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Después de haber colaborado en diversas ocasiones, Aurora, una de las referentes del pop alternativo, y Tom Rowlands, la mitad de The Chemical Brothers, crearon TOMORA. A simple vista, este nuevo proyecto parece la mezcla de los talentos de dos artistas virtuosos. Sin embargo, su intención es ser un ente independiente, con identidad propia y ajeno a lo que sus dos integrantes han presentado en el pasado.
La primera vez que se supo de la existencia de este grupo —porque así es como sus creadores quieren que se le considere— fue cuando se reveló el lineup de Coachella. Los melómanos especulaban sobre su origen y quiénes los conformaban. La respuesta llegó a inicios de diciembre con el lanzamiento de ‘RING THE ALARM’, un sencillo que, de acuerdo a la propia Aurora, parecía ideal para comenzar este nuevo camino. Con una letra sencilla pero pegajosa y un sonido mecanizado y caótico, la canción tiene como objetivo darnos la bienvenida al mundo de TOMORA. Un mundo disruptivo, intrigante, por momentos oscuro, pero, sobre todo, plagado de libertad.
En febrero, TOMORA confirmó que estaban trabajando en un álbum de estudio, que lleva por título COME CLOSER. El material tiene un objetivo claro: enviar un poderoso mensaje de unión. Es una petición simple y sencilla, pero a la vez profunda; aboga por una necesidad básica para los seres humanos, que es la convivencia con otros. El sonido del disco no solo revela ese deseo, sino también de su origen, el cual radica en el amor que Aurora y Tom Rowlands sienten por hacer música juntos y en verla como un elemento de conexión para dos públicos muy distintos.
A tan solo días de que COME CLOSER viera la luz del día, Aurora y Tom Rowlands se reunieron con ROLLING STONE en Español para desentrañar el origen de este proyecto, cómo funciona como una extensión de sus personalidades individuales y al mismo tiempo es un universo propio, la importancia de su mensaje en un mundo dividido por pantallas y mucho más.
Han trabajado juntos y colaborado durante bastante tiempo. Pero, ¿cuándo surgió la idea de que trabajaran juntos en un proyecto totalmente nuevo?
Aurora: Después de hacer la música que ahora estamos lanzando. Después de que empezamos, porque nos hace sentir bien escribir música y nos encanta crear música juntos en el estudio. Nos divertimos mucho y somos muy libres. Es muy agradable. Y después de componer algunas canciones, era simplemente un mundo que necesitaba su propio nombre, creo, esa es la explicación a la que hemos llegado. Pero sí, la música vino primero y luego vino TOMORA.
Tom Rowlands: Sentíamos que la música que hicimos merecía existir por sí misma. Era demasiado grande. Era demasiado significativo en nuestras vidas como para dejarlo de lado.
Me parece muy interesante que el nombre de este proyecto, TOMORA, que significa “un compañero amigable” en japonés, sea la combinación de sus nombres. Casi parece que estaba predestinado, ¿no creen?
Aurora: Sí, yo también lo creo, por supuesto.
Tom Rowlands: Barajamos un montón de nombres y luego dijimos, “Este tiene sentido”.
¡Sí, fue perfecto! Con este nuevo proyecto, ¿creen que tienen la oportunidad de explorar una faceta diferente de su personalidad que no pudieron explorar en sus proyectos anteriores?
Tom Rowlands: Tal vez lo hayamos logrado, pero creo que al trabajar juntos de forma tan estrecha e intensa durante un tiempo, hemos descubierto cosas en nosotros que quizás no sabíamos que teníamos. Sin duda, hemos compuesto canciones que no podríamos haber imaginado antes de estar juntos en el estudio. Nos damos permiso mutuamente para ser libres en el estudio. No llegamos con nuestra historia ni con lo que hemos hecho antes ni comparándonos con otras cosas; es un ambiente real, sin egos.
Aurora: Sí, realmente lo es.

En otras entrevistas, Tom mencionó que al principio no estaban seguros de si iban a publicar la música que estaban creando. ¿Cómo creen que eso influyó en el resultado final que podemos escuchar en las canciones?
Aurora: Siento que se puede escuchar mucha alegría en el álbum y también libertad, y creo que cuando recuerdas que aún te tienes que divertir con la música después de que ambos tenemos años haciéndola, cuando simplemente haces música porque eso es lo que haces, eso es lo que eres, es lo que amas como ser humano, y sin enfocarte en lo que se supone que debe ser o lo que tiene que ser o lo que se va a lanzar, realmente tiene un impacto hermoso en la música. Y no es frecuente que estés en ese tipo de etapa de un proyecto, cuando simplemente, aún no lo sabes, pero lo haces porque se siente maravilloso y luego te quedas con una pieza de trabajo verdaderamente libre y lúdica que se siente muy pura para entregar al mundo.
¿Y cuándo se da el cambio? ¿En qué momento piensan, “El mundo tiene que escuchar esto”?
Aurora: Ni siquiera lo recuerdo, pero sucedió casi sin palabras. ¿Te acuerdas, Tom?
Tom Rowlands: Creo que simplemente nos dimos cuenta de que la fuerza de las canciones que teníamos era tal que, en cierto modo, cuando las escuchabas juntas, pensabas, “Oh, aquí está ocurriendo algo mágico”.
Aurora: Y da la sensación de que el propósito de la música es ser libre, como lo éramos nosotros. Teníamos que permitir que nuestras canciones experimentaran lo mismo que sentimos al crearlas.
¡Increíble! Pero, ¿no creen que la música cambia después de que se lanza al público? ¿Cómo cambia su relación con sus propias canciones después de su publicación?
Tom Rowlands: Para mí, realmente no. Mi conexión con la canción se forjó durante su creación. Obviamente, es asombroso ver la reacción del público ante algo o ver a un grupo de personas reaccionando al mismo tiempo. Es una sensación agradable, pero no demuestra nada en realidad. Me gusta la idea de la música: una vez que la creas y sale al mundo, no puedes controlar su significado. No puedes imponer nada y decir, “Deberías sentir esto cuando escuches esta canción”. Es como si no nos perteneciera. Nos encantan las diferentes respuestas y las diferentes reacciones que la gente tiene ante nuestra música.
Aurora: Sí, lo hacemos. Es increíble verlo. Y es muy fácil lidiar con el hecho de que la música de TOMORA ya esté disponible en el mundo, como cuando la escuchamos una vez, Tom, en el cine con la discográfica. La verdad es que resulta sorprendentemente cómodo escuchar nuestra propia música porque he comentado con Tom en el pasado que a veces me cuesta bastante escuchar mi música de Aurora con otras personas. O, después de terminarla, me cuesta mucho volver a escucharla. Pero, de alguna manera, con el álbum TOMORA, la cosa se siente un poco diferente. Se siente como si fuera un ser propio con el que puedo entablar amistad.
Tom Rowlands: Sí, es una sensación agradable.
¡Qué lindo! Y quiero hablar de ‘RING THE ALARM’, la primera canción que apareció bajo el nombre de TOMORA. ¿Por qué se eligió esta canción para comenzar esta nueva etapa?
Aurora: Tiene sentido, ¿no? “¡Ring the alarm (suenen la alarma)! ¡Hola, estamos aquí!”, así se siente.
Sí, creo que lo hace. En cuanto al sonido o al estilo que usan en esa canción, ¿hubo algo en ella, además de la letra, que les interesara especialmente para que fuera la primera canción en mostrarle al mundo de qué se trata TOMORA?
Tom Rowlands: Bueno, nos gustan, no sé, me gustan bastante los [imita sonidos de la canción].
Aurora: Y a mí también. Se siente como un muy buen comienzo porque está lleno de curiosidad, estos sonidos y esta canción. Y tiene una identidad muy definida. Pero aun así, es muy diferente del resto del álbum, lo cual es muy interesante. Y es bastante agradable. Simplemente, se sintió como un buen comienzo. Nos guiamos por lo que nos dijeron nuestros estómagos.

Debutaron como grupo en el escenario hace unos cuantos días. ¿Cómo fue esa experiencia? ¿Cómo reaccionó la audiencia a sus canciones?
Tom Rowlands: Sí, fue emocionante. Fue muy divertido.
Aurora: Sí, estuvo genial. Se sentía una energía increíble en la sala. Y nos divertimos muchísimo. Fue como estar en un escenario precioso, tocando antes de que salga el álbum y poder mostrarle a la gente algo completamente nuevo. No había hecho eso en años con mi proyecto. Así que es muy divertido hacerlo. Es como la mezcla entre estar confundido y curioso y luego sentirse liberado. Fue muy divertido verlo por encima de la multitud. Nos acompañaron en todo un viaje.
Tom Rowlands: Y fue genial. Es interesante tocar música que la gente no ha escuchado antes. Es como si la gente no hubiera definido sus expectativas o no supiera qué esperar. Es agradable. Puede ser difícil, pero no lo sentí así. Simplemente dijimos, “Sí, esto es lo que estamos haciendo. Entonces, si quieres, únete a nosotros”.
Por lo que le han mostrado al público, parece que el sonido del álbum será muy versátil y que tendrá estilos y una selección de géneros muy diversa. Teniendo esto en cuenta, ¿cómo describirían la experiencia que el público tendrá al escuchar COME CLOSER por primera vez?
Tom Rowlands: TOMORA. Nada más.
Aurora: Sí, es TOMORA. Porque creo que lo hemos descrito con el mejor lenguaje que conocemos, que es la música. Y realmente queremos que la gente piense y sienta por sí misma, sin que tengamos que describírselo. Ya hicimos todo lo posible, a través de los sonidos, para describir lo que intentamos transmitir sobre este mundo. Pero espero que se sientan inspirados, divertidos y, simplemente, intrigados.
Tom Rowlands: Intrigados y en trance.
Y háblenme del mensaje de este nuevo álbum. Trata sobre unir a las personas y fomentar la unidad. ¿Por qué quisieron compartir un mensaje como este en el mundo actual?
Aurora: Bueno, es algo muy pequeño y sencillo de pedir. Pero aún así, como suele decir Tom, sigue siendo algo bastante profundo. Y creo que es importante tratarnos con mucho cuidado y apertura, para que podamos unirnos de una manera que resulte segura para todos. Es algo que —hoy más que nunca— siempre ha sido una necesidad lógica que las personas se acerquen. Porque cuanto más cerca estemos, cuanto más conectados estemos y menos distanciados estemos, más probabilidades tendremos de comprendernos y de ver la belleza en los demás. Así que siempre han sido, creo, y siempre serán palabras muy importantes.
Mencionaron anteriormente que querían que TOMORA se sintiera como un grupo y no como dos individuos. ¿Cuál fue el mayor reto para lograrlo teniendo al frente a dos músicos que tienen una personalidad muy definida?
Tom Rowlands: Creo que no fue un reto que nos propusimos, sino que, mientras creábamos la música, nos dimos cuenta de la fuerte identidad que tenía lo que habíamos hecho. Y fue eso lo que nos impulsó a formar una banda, porque era como si este proyecto, este mundo, se sintiera demasiado completo, demasiado fuerte como para simplemente decir, “Esto es Aurora con Tom Rowlands” o viceversa. Era como si tuviera una identidad propia. Esto es lo que somos.
Aurora: Ni siquiera es para nosotros. No es por nuestro bien que queremos que la gente lo vea como una banda, algo aparte. Es por su bien cuando escuchan la música, para que la escuchen con la mente abierta. Porque la gente puede tener miedo de lo diferente y creo que simplemente queremos que la gente, sobre todo por ellos, la escuche y la trate como algo nuevo, porque creo que así están más abiertos a entrar a un mundo nuevo sin una opinión preconcebida.

Aunque existe esa química entre ustedes, ¿creen que se empujaron mutuamente para salir de su zona de confort de alguna manera?
Aurora: No, la verdad hemos estado bastante cómodos.
Tom Rowlands: Nos gusta sorprender al otro, pero nuestra zona de confort es como, “Eso es agradable”.
Aurora: Eso es cómodo.
¿Dirían que TOMORA todavía forma parte de esa zona de confort?
Tom Rowlands: No. Es una expresión extraña. ¿Qué es la zona de confort?
Aurora: Porque, en realidad, no existe una zona de confort cuando creas música. Siempre estás fuera de ella. Pero nosotros, sin duda, nos sentimos muy cómodos mientras la hacemos. Y creo que para mí, hacer cosas nuevas y no tener reglas ni opiniones sobre lo que tienes que hacer, lo que deberías o no deberías hacer, eso es lo que genera esa zona de confort cuando estás creando música. Porque eso es nuevo, hacer algo nuevo, y siempre lo será.
Tom Rowlands: Eso es muy, muy cierto. La idea de que el mayor consuelo es saber que no tienes que cumplir con las expectativas de los demás sobre lo que debes hacer, sino solo con lo que sientes o sentimos que debemos hacer. Eso es genial.
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A casi diez años de su lanzamiento en Estilo Libre (2015), ‘Ser amigos’, un tema que sin buscarlo se convirtió en uno de los más escuchados de la carrera de Gepe, regresa a la vida de Daniel Riveros.
Pero no lo hace desde la nostalgia. Esta nueva versión, potenciada por la colaboración con Daniel Me Estás Matando, funciona más bien como un punto de partida: una forma de poner a prueba el tiempo, tensionar el pasado y observar qué permanece y qué puede transformarse dentro de una canción.
Con un sonido renovado, resultado de la producción de Gepe junto a Julián Bernal y la masterización de Francisco Holzmann, ‘SER AMIGOS (olvida)’ reinterpreta su pulso original (más cercano al reggae y al pop) y lo convierte en un bolero íntimo, más romántico y más lento, al estilo “bolero glam”.
En conversación con ROLLING STONE en Español, el músico chileno reflexiona sobre la memoria, su identidad y ese ejercicio, tan artístico como personal, de mirarse al espejo.
A continuación, extractos editados de esa conversación.

‘Ser amigos’ cumple casi una década siendo una de tus canciones más recordadas. ¿Por qué traerla de vuelta ahora?
La idea nace de buscar dentro de mi repertorio ciertas canciones capaces de resistir el paso del tiempo. Ver si se pueden regrabar, reimaginar, pero como si fueran nuevas, sin perder la versión original. Puede sonar “muy conceptual”, pero en realidad es simple: es poner la canción a prueba y grabarla como si fuera la primera vez.
Todo surgió porque hace un par de años empezamos a tocarla en vivo como bolero, muy suave, muy lenta. Y ahí nos dimos cuenta de que, para la mayoría de los músicos, esta versión nos hacía más sentido, en este momento específico.
El subtítulo ‘(olvida)’ se suma al título de esta versión de la canción. ¿Fue una decisión tuya, del dúo, o surgió de manera orgánica durante el proceso creativo?
Para mí, los títulos casi nunca tienen una sola razón. Digamos que el “apellido” de ‘(olvida)’ puede leerse de distintas formas. Por un lado, la canción habla de lo difícil que es volver a la amistad después de una relación que ya no funciona, incluso con uno mismo. En ese sentido, olvidar puede ser una herramienta: olvidar lo malo para poder volver a ser amigo.
Pero también me gusta pensar que ese ‘(olvida)’ conecta con una especie de segunda canción, una coda que aparece al final, como si sonara desde lejos, en una radio perdida. Esa parte responde a la primera: habla del paso del tiempo, de cómo lo bueno y lo malo dejan de pesar y de cómo uno simplemente sigue adelante. Olvidar también es transformarse, es poder ser otra cosa distinta a lo que uno fue.
¿Hay entonces una continuidad narrativa en este proyecto?
Sí, totalmente. Pero tiene que ver con un ejercicio más amplio. La idea es que la canción, para que se entienda hoy, tenga que existir tal como la grabamos ahora. De eso se trata un poco: ver qué canciones resisten el tiempo y pueden volver a grabarse como si fuera la primera vez, sin perder esa sensación de estreno, como si estuvieran ocurriendo en tiempo real.
Nunca habías colaborado con Daniel Me Estás Matando. ¿Cómo se dio ese encuentro?
Me encanta esa banda, soy muy fan. Los conocí en 2018. Alguien me mostró su música y, además, yo también me llamo Daniel, entonces fue una coincidencia muy bonita. Todo enganchó ahí. Además, me llamó mucho la atención cómo trabajan el bolero desde un lugar contemporáneo. Cómo lo vuelven un lenguaje pop actual, como una reformulación del género con sonoridades modernas, una reactualización. Me encantó esa idea y desde entonces los seguí. Incluso alguna vez me los topé en el Tecate Pa’l Norte, en Monterrey.
Así, cuando surgió la idea de esta versión, pensé en ellos de inmediato. Les escribí, les conté el proyecto y aceptaron participar de manera muy gentil. Lo grabamos a distancia —yo en Chile y ellos en México—, pero fue muy natural. Me gusta pensar que se cierra un círculo: ese primer acercamiento al bolero a través de ellos terminó en una colaboración que también es un bolero.
El arte del sencillo apuesta por una estética de collage. ¿Qué concepto o narrativa visual hay detrás?
Estamos trabajando todo el concepto junto a la artista chilena Choko Latin, quien está dando forma a la propuesta visual del proyecto, y es muy valioso, porque logra materializar la idea central: la figura de alguien que vende objetos. Pero no se trata de vender en un sentido literal. Es más bien una metáfora de objetos que, a primera vista, parecen simples, efímeros y casi sin valor (como los globos, las flores, los pequeños recuerdos), pero que para alguien pueden significar mucho. Son cosas de existencia frágil, pero que pueden volverse muy valiosas dependiendo de quién las mire.
Y con las canciones ocurre algo similar. Duran tres o cuatro minutos, pero pueden quedarse mucho más tiempo en la memoria. Es como juntar objetos que parecen pequeños o descartables, pero que para ciertas personas son importantes porque activan recuerdos o puede contener una carga emocional enorme.

En redes sociales también se percibe esta narrativa. Dejaste solo publicaciones de 2016. ¿Fue intencional?
Sí. Hicimos una limpieza del Instagram y guardamos todo lo demás. Es una forma de anunciar que lo que viene se remite a esa época en particular. No es más complejo que eso: volver a ese Gepe de hace diez años, que era otro, que todavía tenía mucho por vivir.
¿Cómo sientes que has cambiado desde 2016, cuando se estrenó esa canción, hasta ahora?
2016 fue un año bastante confuso. Me hacía muchas preguntas: si estaba haciendo bien las cosas, quién era yo, cómo debía seguir. Fue un periodo de bastante vulnerabilidad, pero también de mucho crecimiento. Hoy me siento más dueño de mí mismo y de mi trabajo. Disfruto más lo que hago. Y al mismo tiempo le tengo mucho cariño a ese Gepe de antes.
“En la historia de lo que he sido, respeto quien fui y no cambiaría nada.”
Si tuvieras que resumir este proyecto en una frase, ¿cuál sería?
Creo que esta canción, o este primer paso hacia lo que en el futuro me gustaría sea un disco, puede sintetizarse en la frase ‘primero que nada, todo’. Es decir: primero que nada, tener en cuenta todo lo que ha sucedido. Hay que tener memoria, nostalgia y cariño por lo que se hizo para poder proyectar algo que también conserve esa energía. Para empezar algo, hay que tener presente lo que fue, lo bueno y lo malo, y desde ahí construir algo nuevo.
¿Qué podemos esperar de tus próximos proyectos?
Seguir revisitando canciones, hacer este mismo ejercicio con distintos temas de distintos discos. Es como mirarse al espejo o revisar un álbum de fotos: reconocer quién fuiste con todo lo que eso implica. No con la idea de hacer una compilación nostálgica ni de “grandes éxitos”. Si no algo más íntimo: un ejercicio de reconocimiento.
También nos presentaremos el 1 de mayo en la Feria Nacional de San Marcos y el 6 de mayo en la Feria Nacional del Libro de León, en Guanajuato.
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Hay algo profundamente honesto en la manera en la que Juanes habla de su presente. No hay artificio, no hay discurso prefabricado. Hay, más bien, una claridad que solo llega después de haber atravesado el desgaste, la duda y la reconstrucción. Su nuevo álbum, Juan Esteban, no es solo un título: es una declaración de identidad, una síntesis emocional de todo lo que ha sido, desde su infancia hasta hoy. “Juan Esteban de alguna manera es todo lo que ha tenido que pasar en mi carrera como Juanes, incluso antes como Equimosis y en toda mi infancia… es todo lo que yo soy de alguna manera”, explica, como quien finalmente logra nombrarse sin intermediarios.
Esa necesidad de volver al origen no es casual. De hecho, es casi una urgencia. Durante años, la maquinaria de la industria, el éxito y la exposición lo fueron alejando de ese centro creativo que lo definía. “Yo comencé con mucha inocencia y espontaneidad haciendo música, pero con el tiempo la tensión, el éxito y todo lo que pasó me fueron sacando de ese centro… llegué a un lugar muy triste donde comprometí mi arte”, confiesa.
Lo que sigue en su relato no es una narrativa romántica de crisis, sino una confesión directa sobre el desgaste: alcohol, depresión, desconexión total con la música. “Yo llegué a odiar algo que amaba demasiado… eso fue lo más duro”, dice. Y en esa caída, paradójicamente, encontró el punto de quiebre necesario. “Ahí fue cuando toqué fondo y entendí que tenía que volver a la esencia”.
Lo interesante es que ese proceso no fue inmediato. No hubo epifanía repentina ni redención instantánea. Fueron años, discos, intentos, búsquedas. “Esto ha sido un proceso de más de 16 años… desde 2010 hasta hoy, reconstruyéndome poco a poco”, explica. Y es en ese recorrido donde aparecen proyectos clave como MTV Unplugged, Loco de Amor, Origen o Vida Cotidiana, que funcionan como estaciones en ese regreso progresivo hacia sí mismo.
Hoy, en cambio, el tono es otro. Hay calma, pero también entusiasmo. “En este momento siento una plenitud artística y personal… nunca había hecho tanta música como ahora”, dice, con una convicción que no necesita adornos.
Ese presente creativo tiene mucho que ver con una idea que repite como mantra: madurar hacia la infancia. “Mi estado de WhatsApp es ‘madurando hacia la infancia’… porque siento que es muy importante recordar de dónde vengo”, cuenta. Y en esa frase se condensa gran parte del espíritu del disco: no se trata de nostalgia, sino de reconexión.

Esa reconexión también se manifiesta en la forma en la que crea. Juanes sigue siendo, ante todo, un músico obsesivo, casi compulsivo en su relación con el instrumento. “Yo toco guitarra prácticamente todo el día… estoy viendo televisión y estoy practicando, estoy en la sala improvisando, siempre estoy tocando”, dice. La música, más que una profesión, es un estado constante.
Y es ahí donde aparece uno de los conceptos más interesantes de su proceso: la música como canal. “Es como si uno fuera un canal… dependiendo del día, de lo que sientes, de la información que recibes, todo eso se transforma en canciones”, explica. En un mundo saturado de estímulos, esa sensibilidad se convierte tanto en motor creativo como en fuente de ansiedad.
En Juan Esteban, ese flujo se traduce en una mezcla orgánica de sonidos que atraviesan el continente. Desde la cumbia hasta el bambuco, pasando por el funk y el rock, el disco funciona como un mapa emocional de América Latina. “He descubierto que la cumbia es demasiado potente… desde México hasta la Patagonia está en todos lados”, dice. Y no lo plantea como una exploración externa, sino como algo que ya estaba en su ADN.
La producción del álbum también refleja ese regreso a lo esencial. Junto a Nico Cotton, Juanes apostó por una aproximación casi artesanal al sonido. “Vamos a la parte humana, manual, carpintería total del estudio… eso es lo que yo amo”, explica. Nada de shortcuts digitales: amplificadores reales, pedales, instrumentos tocados a mano. Un enfoque que no solo responde a una estética, sino a una filosofía.
La elección de Cotton no fue casual. Llegó en un momento inesperado, tras la imposibilidad de trabajar con su colaborador anterior. Pero la conexión fue inmediata. “Conectamos de una… vi su forma de trabajar y dije: este es el man con el que quiero trabajar”, recuerda.
Esa obsesión por el detalle se extiende incluso a los instrumentos. Uno de los descubrimientos clave del álbum fue el bajo Hofner, que aportó una textura específica al sonido. “Ese bajo sonaba increíble… para mí fue un gran descubrimiento”, cuenta con entusiasmo casi técnico.
Pero más allá de lo sonoro, Juan Esteban también es un disco profundamente colaborativo. Artistas como Bomba Estéreo, Mon Laferte, Conociendo Rusia o Vivir Quintana aparecen no como invitados estratégicos, sino como extensiones naturales del universo del álbum. “Me conecté con ellos naturalmente… hay algo muy especial en lo que cada uno representa”, explica.
En paralelo, hay otra capa menos visible pero igual de importante: la visual. Juanes no solo compone y produce, también dibuja. Y en este disco, decidió llevar esa faceta al frente. “Llevo más de 16 años pintando caras… y esta vez se convirtió en la portada del álbum”, cuenta. El resultado no es un capricho estético, sino otra forma de narrarse.
Al final, sin embargo, todo vuelve a la misma pregunta: ¿cuándo entendió realmente el alcance de su música? La respuesta no está en un estadio lleno ni en un premio. Está en las historias. “La gente me cuenta cosas muy profundas… que su mamá los llevaba al colegio con mis canciones, que se casaron con ellas… ahí es cuando uno entiende”, dice.
Y quizá ahí está la clave de todo. No en el hit, ni en la cifra, ni en la carrera. Sino en esa conexión invisible que atraviesa generaciones. Juanes lo resume sin rodeos: “Me siento afortunadísimo… porque esto realmente se ha conectado con la gente”.
Después de todo, Juan Esteban no es un regreso. Es, más bien, un reencuentro. Con la música, con la raíz, con el niño que alguna vez sintió —por primera vez— que ahí estaba todo.
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“Ya saben todos, nos llevamos el 2026”, se canta en ‘Tumbando el Club Rmx’ de 2019, tema considerado himno del trap argentino, en el que participa C.R.O. Siete años después, parece que el cantante no estaba bromeando con llevarse el año en el bolsillo.
En medio de una gira internacional, el trapero argentino se tomó un momento de su ajetreado calendario, aviones, fiestas y aventuras, para hablar con ROLLING STONE en Español sobre el momento que atraviesa en su carrera, pues desde que hablamos con él el año pasado, han cambiado muchas cosas. “Me siento en casa cuando vengo a México. Siempre es un placer volver aquí, con mi gente que me ama y me hace sentir en casa”, dice.
Han transcurrido diez años desde que C.R.O dio inicio a su carrera, y en ese tiempo ha logrado consolidarse como una de las figuras más destacadas de la escena musical argentina. Lejos de ser fruto del azar, su trayectoria se ha construido sobre pilares firmes: constancia, disciplina, versatilidad y, por encima de todo, una profunda pasión por la música. Este 2026, el artista alcanzó un nuevo hito al convertirse en el primer trapero argentino en presentar su show en Tokio, rompiendo así barreras geográficas y sonoras, y sumando un nuevo sueño cumplido a su recorrido. Se trata del primer trapero argentino en llegar a Asia. “Es algo increíble. La pasamos muy bien. Fue muy loco tocar tan lejos de casa, literalmente al otro lado del mundo”, comparte.
Uno de los pilares más valiosos para C.R.O es el agradecimiento. El trapero sabe que estos éxitos están acompañados de personas que lo han apoyado y confiado en su visión para consolidarse como un digno rockstar contemporáneo. Si bien su arte ha sido clave para escalar cimas artísticas inmensas, la confianza de los suyos ha sido lo primordial para llegar a las nubes. “A Tokio fue el Duko. Todo lo creó Gonzalo, mi manager, también Virginia. Gracias a ellos llegué a Tokio. Estoy muy contento con los resultados de la gira”, revela. “Fue increíble. Una anécdota que tengo fue cuando el Duko vino al show en Tokio y se puso de sonidista, a controlar todo el sonido. Estaba fascinado, tan metido y tan capo con el sonido. La tiene muy clara. Con Gonza nos estallamos. Todo sonó muy bien gracias a él. Fue una locura [Risas]. Tremendo capo, cómo lo amo. Siempre está acompañándome”.

Como un guiño de humildad, C.R.O no había pensado realmente en el potencial que tenía cuando comenzó su proyecto hace 10 años. Sin embargo, siempre supo que su visión en la música era única, pues siempre hizo lo que le apasionaba por el amor al arte. “Después llegó todo. La verdad no pensaba en romperla, solo en hacer música para llenarme y poder llenar a mi gente, quienes se identifican mucho con mis letras”, reflexiona. “Ahora es una locura la comunidad que tengo”.
Podríamos pensar que ser originario de El Cono Sur puede traer más complejidades que ventajas para internacionalizar el arte. Para C.R.O, estos retos se han tornado en su favor para convertirlo en un artista versátil, global y cada vez más maduro y cultural. Sus experiencias se reflejan en una habilidad lírica plasmada en barras y versos cada vez más llegadores y honestos, o aún más filosos y punzantes. Desde el trap o el rock, el argentino no deja de evolucionar, y claramente, mucho menos de sorprender. “Cada lugar es un reto, así como cada país. Pero también estoy muy contento y agradecido de tocar en tantos países y ciudades con un equipo tan impecable como el que tengo. Es un equipo que nos hace salir adelante. Estoy muy agradecido con todo lo que estamos logrando”, dice.
Su actuación en vivo es una experiencia inigualable. Se vive y respira euforia con temas como ‘Tony Montana’ o ‘Diamante en bruto’, pero también hay momentos de nostalgia y reflexión con ‘Ruinas’ y ‘Reina’. Se trata de una montaña rusa de emociones que se cierra en un círculo completo al experimentar un pogo en pleno centro de la cancha. Si eres amante del trap, sabes de lo que hablo, y si no, te aseguro que es algo que tienes que vivir para saber de qué se trata la exaltación en toda la extensión de la palabra. “Es increíble. La gente se vuelve loca en los shows. Me encanta que lo den todo: que salten y griten. Amo que lo den todo. Que se agarren a piñas en el pogo. Quiero que sea una puta fiesta, ¿entendés? Porque es lo que es. Es una fiesta, una locura”, afirma.

La llegada de 2026 ha despertado una enorme expectativa entre los fanáticos ante la posible reunión de todos los artistas que formaron parte de ‘Tumbando el Club Rmx’. Este tema, considerado un himno del trap argentino desde su lanzamiento en 2019, parecía anticipar que sus exponentes dominarían la escena en el año en curso. Hoy, siete años después, surgen grandes interrogantes sobre si esta destacada generación de traperos volverá a reunirse para ofrecer un guiño de nostalgia y, al mismo tiempo, reafirmar su legado dentro del género.
Hace un año, ROLLING STONE en Español habló con C.R.O sobre el tema, donde aseguró que haría un par de llamadas para dar por hecho este reencuentro, ¿habrá hecho esa llamada?: “Le dije a Neo. Seguro que este año lo vamos a hacer. Seguro que el 2026 será el año donde haremos un junte como el de ‘Tumbando el Club Rmx’. Cuenta con eso”, dice firmemente. “No van a estar todos los de aquella canción. Será algo nuevo. Si bien van a estar artistas que ya estaban, también habrá unos nuevos. Haremos algo innovador e increíble. Ya le dije a Neo que, cuando termine la gira, regresaré a Buenos Aires para ponernos firmes con eso y romper todo”.
Por el lado de C.R.O, seguro se está llevando el 2026: “Yo creo que lo que estamos haciendo en este 2026 es una locura, sobre todo lo que estamos planeando, porque aún no soltamos todas las bombas que tenemos. Estamos planeando cosas para este año que son una locura. Yo creo que sí me estoy llevando el 2026”.
Asimismo, en su última plática con nosotros, C.R.O reveló que pronto saldría un material en colaboración de Duki. Se trata de una de las duplas más amadas y valoradas del trap argentino, pues cada que este dúo entra al estudio, sale una obra que queda para la historia: ‘Alas’, ‘Harakiri’, ‘Fvck luv’, ‘Ella es una G’, entre otras. ¿Quién no quisiera un material de larga duración entre este par? “Ya hablé con él. Con Duko haremos muchísimos temas. Muchísimos más”, dice. “También le dedicaré unas barras a ROLLING STONE como te lo dije la última vez. Eso sigue en pie. Contá con eso. Obvio que sí”.
Por ahora, C.R.O mantiene su energía en cerrar con broche de oro su gira internacional que le ha traído grandes hitos a su trayectoria. Las bombas musicales que vienen en camino serán temas de trap, y de otros géneros y estilos, que fueron grabadas en Miami y Argentina, con exponentes que no se esperan, desde lo nacional e internacional. “Me encuentro en el mejor momento de mi carrera, sin duda”, finaliza.
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A menos de 24 horas de lanzar Eterno, Diego Millán —mejor conocido como Calle 24— no intenta disimular lo evidente: está nervioso. Pero no es miedo. Tampoco ansiedad. Lo que siente es distinto. Algo más cercano al vértigo. Una mezcla entre orgullo, expectativa y una emoción difícil de nombrar que aparece justo antes de soltar algo que ya no le pertenece.
El disco, grabado meses atrás en un home studio improvisado en el clóset de una casa en Anaheim, California, y bajo el sello de Street Mob Records, no es cualquier lanzamiento. Es, quizá, su trabajo más íntimo. Aquí, “Dieguito” no busca impresionar con excesos ni repetir fórmulas: busca permanecer.
En la antesala de este lanzamiento, Calle 24 conversó con ROLLING STONE en Español sobre el significado de la eternidad, el peso de su entorno, sus relaciones personales y la responsabilidad de cantar historias sin romantizar lo que, muchas veces, duele.
A continuación, extractos editados de esa conversación.

Faltan menos de 24 horas para el estreno de Eterno. ¿Cómo te sientes?
Imagínate… traigo de todo. Estoy contento, la neta, pero también siento muchos nervios. Es raro, porque este disco lo grabamos desde noviembre y todo este tiempo ha sido como aguantarte, ¿sabes? Tenerlo ahí guardado, escucharlo, y ahora ya soltarlo… sí pega. Son muchos sentimientos juntos. Pero más que nada, estoy agradecido y emocionado. Ya quiero que la gente lo escuche.
¿Qué significa “Eterno” para ti y por qué convertir esta palabra en el centro del álbum?
Para mí, Eterno es eso que dejas cuando ya no estás. No tiene tanto que ver con vivir para siempre, sino con permanecer. Yo siento que uno como artista tiene ese poder de dejar un legado a través de lo que escribes: tus letras, tu forma de pensar, lo que transmites… y también cómo eres como persona. Debes dar esa aura de ser sencillo.
También porque meto y mezclo muchos puntos entre canciones que han sido eternas dentro de la regional mexicana y dentro de la música en general. Por ejemplo, en ‘No soy pa ti’. Ese es un sample que está inspirada en ‘Star Shopping’ de Lil Peep —que en paz descanse—, pero lo hicimos a nuestra manera, tratando de dar ese mismo mensaje. Porque, para mí, él es eterno porque dejó legado, ¿me entiendes? A ese nivel quiero llegar yo de eternidad.
“A mí me gustaría que el día de mañana, cuando yo ya no esté, que un chavalo ponga una canción mía y diga: “Yo escuchaba a Calle 24”. Eso, para mí, es ser eterno.”
Si alguien te descubre por primera vez con este disco, ¿qué te gustaría que percibiera?
Hablando musicalmente, que soy versátil. Nunca me ha gustado quedarme en un solo género; me gusta experimentar: con banda, con norteño, con trap, con lo que sea. Me gustaría que me recuerden como un artista que no se quedó en un solo lugar, sino que quiso llevar la música mexicana , especialmente la de mi tierra, Chihuahua, a otros países.
Y como persona, me gustaría que vean a una persona real, sencilla. No soy alguien clavado en el dinero o la fama. Claro que estoy agradecido con eso y con mi gente, que es quien me ha puesto aquí, pero me gustaría que me recuerden más por cómo soy que por lo que tengo. Ser recordado por ser auténtico.
Esa versatilidad se refleja en las canciones del álbum, que van desde lo más romántico hasta lo más crítico. ¿Cuál es el mayor sentimiento que atraviesa este disco?
Es que así es la vida. En un solo día puedes sentir muchas emociones: amor, tristeza, coraje, nostalgia. El disco es eso. Estoy hablando de tantas emociones en un solo proyecto, tan de la vida cotidiana, tan humanas, que te llevan a identificarte con cualquier tema. No quise meter canciones de “yo esto, yo tengo esto, yo soy esto”. No, no, no. Son canciones para todo mundo, para que cualquiera pueda sentirse identificado, especialmente porque yo lo vivo así.
Y es raro, porque normalmente cuando termino un disco lo escucho una vez y ya no lo vuelvo a poner. Pero este no. Con este estuve clavado. Me subía al carro y era lo único que escuchaba, tronaba la bocina con las canciones. Llegó un punto en el que dije: “Ya lo tengo que dejar de escuchar porque me va a cansar”.

El focus track, ‘El Sentrita’, toca el tema de la narcocultura desde un ángulo muy crítico…
Sí, quisimos hacer algo diferente ahí. Al principio puede sonar como un corrido más, incluso como si idolatrara esa narcocultura, pero conforme avanza te das cuenta de que no va por ahí. Quise darle un vuelco más reflexivo. Porque ese mundo no es fácil. La mayoría de las veces entras sin nada y terminas igual… o peor.
En esa misma canción hay una línea donde cantas: “esto no se va a arreglar cambiando la letra de las canciones”. Cuéntame sobre el simbolismo de esa frase.
Pues es que el tema de la narcocultura es mucho más grande, es estructural. En 2021 saqué un disco que abarca todo eso: el desenlace de un personaje que se mete a esos temas, desde que empieza hasta que termina… mal, ¿me entiendes? Más que nada para decirle a los jóvenes: “Ojo con eso”.
Entonces la gente me pedía mucho: “Hey, saca ‘Mi nueva familia Vol. 2’. Pero en lugar de darles otro disco completo de lo mismo, preferí hacerlo distinto: concentrarlo en una sola canción con esa idea y darle ese giro. Decir que nosotros no tenemos la culpa, ni la sociedad como tal, porque muchas veces es lo que te da el país. Porque hay gente buena que termina ahí por falta de oportunidades… y muchos ya no regresan.

El vídeo, producido por Luxon Films, también es muy crudo. ¿Qué hay detrás de la historia que vemos en él?
Conforme vas escuchando el corrido te va dando pistas que te dicen: “ok, el Daniel [personaje interpretado por el actor Jaime Bernache] no era así”, sino que no tuvo oportunidades de ser más cosas. Y en las tomas de él quisimos reforzar eso.
Metimos el verde, el blanco y el rojo como fondos, en alusión a la bandera mexicana. Cuando aparece el blanco con la serpiente, por ejemplo: en la bandera ves al águila devorando a la serpiente, pero aquí es al revés. La serpiente lo está ahorcando (por eso la tiene en el cuello) y representa cómo ese mundo va consumiendo a la persona, cómo va acabando con quien era antes, con esa parte buena. Y al final yo solo salgo tocando la guitarra, porque como digo: no se canta lo que se hace, se canta lo que se ve.
Siguiendo con el arte, la imagen de la portada parece muy planeada: tú entre dinero, azul total. ¿Qué hay detrás de esa imagen?
Esa foto ni siquiera estaba planeada. Yo no estaba bien en ese momento. Mentalmente estaba mal. Y justo por eso se me hizo fuerte: tener dinero enfrente, pero por dentro estar hecho pedazos. Ahí entendí que el dinero no te da la felicidad. Te da estabilidad, sí, pero no te llena. Por eso el infinito en la portada. Porque lo que realmente buscas, lo que te llena… es lo que permanece.
Trabajas con varios artistas en el álbum, entre ellos Fuerza Regida o Grupo Frontera. ¿Cómo fue colaborar con ellos?
Todo ha sido siempre muy light. La mayoría son mis amigos, y eso hace todo más fácil. Con Fuerza Regida tenemos una trayectoria de colaboraciones que, gracias a Dios, siempre hacen ruido. Nos entendemos, sabemos qué puede pegar. Eddy es como mi hermano, es muy bueno. Y con Grupo Frontera fue algo muy chido; se me hizo bien impresionante que ellos me dijeran que eran fans, y yo como: “¿cómo crees?”. Pero así se dio con todos. Nada forzado.
En canciones como ‘Ay, Dieguito’ parece que dialogas con tu yo más joven. ¿Cómo ha cambiado ese Diego respecto a quien eres hoy?
Pues es un cambio muy grande. Entré a esta profesión como a los 17 [años] y ahora tengo 23. He crecido, he aprendido, me he equivocado… y el disco también refleja eso, mi madurez actual. Porque ser artista no es fácil. Pero también es importante voltear atrás y decir: “No manches todo lo que he hecho”. Porque a veces uno está tan ocupado en el futuro que se olvida de todo lo que tuvo que pasar para llegar al punto en el que está.
Hablando de futuro, en ‘Mi último deseo’ hablas de la muerte desde un lugar muy particular. ¿Cómo te gustaría ser recordado?
Que estén los míos es lo más importante. Prefiero tener dos o tres amigos reales ahí conmigo que un montón de gente por puro chisme. Y que no sea algo triste. Que sea una fiesta. Yo soy alegre, así soy. Quiero que me recuerden como alguien que fue feliz, que dio todo en la música y que siempre fue auténtico.
¿Qué viene después de Eterno?
Ojalá poder confirmar una primera gira. Nunca había hecho una porque no me sentía listo, pero ahora sí. Aparte ahora tengo mi equipo que me apoya demasiado. Entonces tenemos muchos planes este año que, con el favor de Dios, se van a dar con este disco que nos va a impulsar. Por lo pronto, queremos empezar en Estados Unidos, luego México, y ojalá bajar a Sudamérica, porque nos están pidiendo en muchos lados. Pero hay que ver…
Finalmente, ¿qué le dices a tu gente, que ha esperado este disco… desde noviembre?Que gracias. De verdad. Sé que fue larga la espera, incluso para mí lo fue. Pero ellos siempre han estado ahí: mi gente, el equipo de productores de Street Mob Records, Lencho, Gabriel Ssoe, Billy Manhattan, mis amigos… Yo siempre lo voy a decir: si estoy donde estoy es por ellos. Yo les debo todo. Todo. Estoy eternamente agradecido.
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La música mexicana atraviesa uno de sus momentos más brillantes: un auge en el que su internacionalización crece día con día, expandiéndose con fuerza y esplendor. Sería difícil afirmar que antes hubo una etapa mejor, pues hoy resuena en rincones del mundo donde antes era impensable escucharla, y sus exponentes llenan grandes recintos llevando el nombre del país en alto. Además, artistas de otras escenas han mostrado un interés genuino y respetuoso por incorporar los sonidos tradicionales mexicanos en sus propuestas, como ocurre en el caso de La Joaqui.
Durante su estancia en la Ciudad de México, la artista argentina conversa con entusiasmo con ROLLING STONE en Español sobre esta nueva etapa mexicana en su trayectoria, tras haber dejado una huella sólida y distintiva en el RKT y el turreo. Si bien incursionar en un nuevo género puede resultar tan intimidante como emocionante, La Joaqui se adentra en una aventura que le ha brindado experiencias únicas y casi mágicas, como la dicha de cantar por primera vez después de años de carrera. Lee aquí nuestra entrevista completa:
Háblame de esta nueva Joaqui. ¿De dónde salió la necesidad y deseo de embarcarte en la música mexicana?
¡Dios! A mí siempre me gustaron los sonidos de México. Siento que el idioma más universal es el híbrido de la cumbia entre Colombia, México y Argentina. Siento que estos tres lugares tienen un color de cumbia muy familiar entre sí. Siempre había querido hacer cosas aquí. Cuando Kenia Os me presenta la oportunidad de hacer ‘Kitty’ juntas, para mí fue increíble, porque al ser un perreo mexa que tenía que ver con el RKT, era una manera respetuosa de entrar al territorio musical de otro país. A mí también me gusta que con la música argentina haya un respeto porque es una cuestión cultural que uno lleva muy arraigado a su esencia y afecto. Fue un trabajo paulatino que comenzó con ‘Kitty’. Esto fue crucial para poder empezar a animarme, lo que me dio una base y solidez, una entrada muy directa, y que mejor que con Kenia, quien es la princesa del pop amada. Ella me presentó un mundo nuevo, porque cuando ella me trae y comienzo a conocer México, empiezo a entender un montón de cosas que tal vez no conocía de la región. Se me empezaron a dar oportunidades a raíz de eso. Después llega la canción con Cañaveral, que me encanta y que disfruté un montón. Después llegó la oportunidad de trabajar con Víctor y Luis R. Conriquez, que los mega consumo y me encantan. Fui de a poco en colaboraciones de personas que tienen su esencia bien marcada. Pude ir conociendo la música desde un lugar más sabio. Ustedes son muy de su tierra, desde su forma de hablar, su gente, cómo festejan y más, hasta las canciones tristes se bailan riéndose.
“Estaba segura que si quería expandir mi música, no había lugar en el que me sintiera más segura que en México. Es un anhelo muy grande el que tenía”.
Me encanta escucharte hablar así de México.
Amo México. Me encantan los sonidos de aquí. Mi lanzamiento con Gabito Ballesteros, ‘Nada personal’, ha sido el sonido más mexicano que he hecho hasta ahora. Me la pasé muy bien creando.
¿Qué es lo que pensabas del género antes de intentarlo?
Siempre me llamó mucho la atención y me gustó. Amo los corridos y me encantan. Las guitarras mexicanas son una cosa muy atractiva, sonoramente vibran muy lindo. De verdad entienden la puta vibra. Me gustan y me alegran. Nunca pensé poder mezclar mi sonido con el mexicano porque lo veía muy lejano, y sentía que no tenía piezas que pudieran encajar con esa construcción, pero las pudimos ir creando.
¿Crees que encontraste una nueva Joaqui? ¿Ha nacido una nueva Joaqui a partir de esta era mexicana que estás emprendiendo?
Sí, totalmente. Desde la base yo hice RKT, que es rapeado y no es cantado. Con estas nuevas canciones, yo me estoy animando a cantar por primera vez. Una persona rebelde como yo, ¿sabes desde cuánto no hace algo por primera vez? Desde hace mucho tiempo.
“Es una nueva experiencia. Es un despertar espiritual”.
Pero se ha dado de una manera muy natural el escucharte cantar acompañada de los sonidos tradicionales mexicanos.
Es como te digo, que tuve mucha suerte al estar acompañada de Kenia, que me haya pasado con Víctor y ahora con los otros artistas con los que estoy grabando. También me pasó con El Malilla y con Gabito. Son personas que me gusta mucho su música y me dieron la oportunidad de entrar a sus mundos. Este es un descubrimiento nuevo. Es distinto. La experiencia es como cuando te vas de viaje y eres turista, pero si vos sos de ahí, los lugares más bonitos no los conoce un turista. Creo que pasa lo mismo con la música porque hay códigos de México que son muy lindos.
Has tenido guías muy buenos…
Claro que sí. He tenido guías turísticos muy buenos.
¿Tienes otros referentes que han marcado la música mexicana?
Consumo mucho a Jenni Rivera. ¡Me encanta! Es la actitud de mujer que yo quisiera tener ante la vida, te juro. Es totalmente una inspiración robada y descarada. Yo consumo mucho sus cosas, composiciones y dobles sentidos. Me parece muy ingenioso su mundo musical. La magia del sonido de ustedes vibra muy alegremente, hable de lo que hable la música, sea lo que sea, siempre es música muy alegre. Hasta la tristeza se celebra, lo que también es nuevo para mí. Me gustan las canciones tristes, pero siento que las vivo distinto. Siento que aquí, hasta las letras de desamor, las vibras están arriba.

¿Crees que el regional mexicano llegó a llenar algún vacío creativo que no sabías que tenías?
Totalmente, sobre todo porque yo no me animaba a cantar. Sentí que era algo a lo que no me animaba a hacer, y como busqué un sonido nuevo, me adapté a las reglas de ese juego, no inventé las mías. Eso estuvo muy bueno, porque si no, hubiera pasado más tiempo hasta que me animara. Estaba muy cómoda en mi receta que funcionaba. Buscar algo nuevo es encontrar un desafío nuevo. Esto conlleva una construcción larga y paciente, pero está bueno porque estamos acostumbrados a ir a las corridas, que volver a aprender e incursionar en algo desconocido, nos revive esa euforia artística.
¿Cómo se concilia La Joaqui del turreo y RKT con La Joaqui que hace música mexicana? ¿Cómo llamarías a esta nueva Joaqui?
Creo que es disruptiva, como en todos los sectores donde se pasea La Joaqui, que siempre rompe cosas. Es una cosa terrible. No puedo sacar a pasear a La Joaqui, ¿te das cuenta? [Risas]. Me ha traído cosas más importantes: me hice una súper amiga por hacer un perreo mexa, que es Kenia, además de que yo fui su fan por mucho tiempo, y siempre lo cuento. Es una amistad muy sólida que me ha traído la música. También me pasa que con Grupo Cañaveral fue algo especial, porque la canción que hicimos me gustaba desde chiquita. También tiene un significado muy especial.
Recuerdo que en nuestra última plática, que se dio en el 2025, mencionaste que deseabas sacar un poco más a Joaquina, que es tu lado más visceral y vulnerable. En la música mexicana, gracias a la lírica, es mucho más factible que este lado tuyo salga a relucir…
¡Total! La música mexicana te obliga a amar, te obliga a sentir. Yo estoy acostumbrada a hacerme la que no siente nada.
O eso cree el mundo…
Ni hablar. Yo empecé a hacer música de adolescente, que me encanta hacer música para fiestas y bailar, y lo seguiré haciendo toda la vida porque me encanta el mundo que construí. Pero también quiero tener obras en donde yo exteriorice profundidades: qué opino, qué siento, cómo crecí, cómo veo el amor. Son cosas de las que casi no hablo, y quiero utilizar pequeños momentos para hacerlo. No te digo que mi repertorio será un disco de amor, pero sí me animaré a hacer cosas de las que antes no me animaba.
También quisiera que me contaras cómo se dio tu colaboración con Gabito Ballesteros. ¿Qué me puedes decir sobre ‘Nada personal’?
A mí me gustan muchísimo los corridos de desamor, me encantan. He escuchado mucho la música de Gabito y me encanta. Siento que la música de él es bella, y es mucho para las girls. Descaradamente le mandé una canción y le dije: ‘Armé esta canción con el objetivo de que podamos hacerla juntos’. A él le gustó y lo hicimos. De hecho, la canción no era regional, sino pop, pero le dije que quería que la hiciera suya. Quería que sonara con su color y guitarra. Sentí que la manera más respetuosa de hacerlo era de donde yo me había sacado la inspiración de querer hacer algo así. No me parecía correcto de mí parte, culturalmente, solo decir: ‘Ay, me gustó este sonido tuyo y hacerlo propio’ y ya.
¿Hay algunos otros nombres con los que te gustaría colaborar de la escena regional mexicana?
Ya tengo algunas armadas y otras que me gustaría hacer. Con Tito Double P me encantaría. Cuando canté en Tecate Pa’l Norte, el tocó también. Nunca había visto en vivo su show, y me gustó demasiado. Él es increíble y es un mundo aparte, al igual que su público. Netón Vega también me encanta. Luis R. Conriquez también me gusta mucho. Estas son colaboraciones que me gustarían tener.

Siempre tienes temporadas para lo que estás presentando sonoramente, ¿cómo llamarías esta?
Dominatriz. Esta temporada es de dominatriz. Estoy armando un disco que es una exportación del mundo de La Joaqui de lo que es el turreo. Viene toda una nueva era a nivel moda, que siempre quise agregar. Tenía muchas ganas de agregar esta parte a mi mundo. Dominatriz es una alfa, y no importa el contexto ni el personaje, pero me parece que siempre tira a villano, y no sé por qué. Lejos de afectarme, le di la vuelta y le metí un concepto. Mi música, al ser de fiesta, genera mucho debate y polémica, porque la gente considera que es una invitación a vivir como yo viví, pero en realidad, fue la manera que yo encontré para traducir mis vivencias de una manera que no me doliera para sobrevivir a ellas. A veces uno necesita volverla música festiva para convivir con ella el resto de la vida. Quiero que quede bien marcado que La Joaqui es un mundo, un concepto, pero no quiero que vivas como mis canciones. No quiero que estés todos los días de fiestas y que se te vaya la vida así. Quiero que por dentro te sientas así. Yo puedo con todo, porque soy un gangster espiritual [Risas]. Quiero crearlo de una manera más artística para que quede bien dividido de lo que es Joaquina, una persona que siente, que le importa y que le compete. Tengo valores muy marcados, me parece muy importante la lealtad en los vínculos. Quiero que quede claro que divertirme, y hacer de mi vida sexual y festiva lo que sea, no quiere decir que tengo pase libre a ser mala persona. La música es para bailarla y vivirla, pero Joaquina es aparte, quien tiene valores. De hecho, La Joaqui se desarrolló bajo un concepto social.
Aunque presentes a La Joaqui como villana, es una villana que todo mundo quiere.
¡Es una villana muy querida! [Risas]. Hace poco, Cazzu hizo un comunicado en donde hay muchos guiños sobre su libro del machismo que se vive en la industria. Ella es una genio. Cada vez que necesito saber sobre qué hacer, recurro a ella. Ella es muy sabia; le encanta leer y se nutre constantemente de intelectualidad. Hay algo que dice sobre no poder ser buena y víctima, si para el mundo solo soy una mujer que habla de su sexualidad con sus tatuajes bélicos. No soy la víctima que el patriarcado válida, porque tendría que ser una Carmelita descalza para que el mundo considere que puedo ser víctima de cualquier situación. Esto es una realidad. Hay una estigmatización que es muy lejana a la que una vive porque una es como es. A mí me encantan mis tatuajes, pero también son una exteriorización de que crecí muy solita y no tenía límites marcados. Hice lo mejor que pude con tanta libertad. Nunca supe qué hacer con tanta libertad. A veces se me fue de las manos, y son las marcas de guerra por vivir mi vida al máximo. Tal vez, si mi contexto social o familiar, hubiera sido distinto, yo hubiera sido distinta. Siento que siempre fui rebelde, pero siempre tuve una causa con mi rebeldía. Fui una rebelde con causa. Yo necesitaba exteriorizar esas sensaciones con las que crecí. El que lo convierte en concepto de villano, es el que no tiene la profundidad de decir: ‘Bueno, esto es música para la fiesta, de situaciones consensuadas’. No estoy incitando a nada, solo estoy volviendo festivo lo que para mí, en algún momento, fue oscuridad para transformarme.
Me encanta como lo transformas y lo conviertes a tu favor, con valentía. Tal y como dijo Cazzu: “No sería justo, les llevas demasiada ventaja”.
Claro.
En esta etapa de tu carrera, ¿qué buscas causar en ti? ¿Qué buscas responderte?
Siento que llevo muchos años preocupada por hacer cosas que funcionen para el resto. En cierto modo, en este momento de búsqueda, empecé a olvidarme sobre lo que buscaba yo. Estoy buscando hacer un disco que me guste, y que después de que salga, lo quiera volver a escuchar y diga: ‘Puta madre, qué temón el que hice’. Quiero sentirme así, independientemente si esas creaciones son hits o no. Quiero tener obras de las que me sienta orgullosa, donde quede inmortalizada. Ahora necesito sentir otra cosa porque bloqueé mucho lo que siento.
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En medio de la emoción del Tecate Pa’l Norte, Jackson Wang aparece con la energía de quien entiende el escenario como un espacio de entrega absoluta. Su paso por México no solo marcó su debut en un festival del país, sino también un punto de conexión emocional con una audiencia que, según él, vive con una intensidad distinta. “Debajo del ecuador, la gente disfruta más la vida”, dice entre risas y asombro. “Cuando es fiesta, lo dan todo. Cuando es trabajo, lo dan todo. No hay nada que perder”.
La conversación arranca con humor —un intento fallido de español que termina en carcajadas— pero rápidamente aterriza en una lectura más profunda de su experiencia. Para Wang, el público latino no solo responde: se involucra. Lo siente. Lo habita. “Estaba en el escenario y veía a la gente besándose, viviendo el momento. La sangre hirviendo todo el tiempo”, recuerda. En ese caos emocional encuentra algo que lo inspira, incluso lo confronta. “Pensaba: ojalá yo pudiera tener eso”.
Su paso por Monterrey coincidió con una fecha especial: su cumpleaños. Lejos de celebraciones convencionales, lo que le queda es la impresión de una ciudad que lo sorprendió tanto como el festival. Desde la escala casi infinita de un centro comercial hasta la estética de la gente, todo alimenta su imaginario creativo. “Vi muchas cosas que me inspiraron. Incluso le decía a mi equipo que deberíamos vivir aquí”, cuenta, medio en serio, medio en broma.

En el escenario, la experiencia fue otra historia. Literalmente. Fuego, cuero, calor extremo. “Se sintió jodidamente caliente”, dice sin rodeos. “Pensé que me iba a desmayar en los primeros 15 minutos”. Pero el show, como su filosofía, no permite medias tintas. Encontró la forma de sostener la energía, de mantenerse en pie, de cumplir con esa única misión que repite constantemente: que incluso quienes no lo conocían antes de subir al escenario se llevaran algo. “Eso es lo único que me importa como entertainer”.
Esa idea atraviesa toda su narrativa. Wang no se posiciona desde la figura distante del artista, sino desde un rol más funcional: el de alguien que está ahí para aliviar, para acompañar, para generar un escape. “Cuando compras una boleta o escuchas música, es para liberar estrés”, explica. Y en esa lógica, su relación con los fans se vuelve central. No desde la idolatría, sino desde un pacto emocional. “Quiero que se amen más a sí mismos. Eso es lo más importante”.
Esa independencia emocional tiene su reflejo en lo profesional. Jackson Wang no responde a las estructuras tradicionales de la industria. No tiene manager, ni disquera, ni publisher. Opera bajo sus propias reglas. Y en ese modelo, que hoy parece cada vez más relevante, ya tiene listo su próximo movimiento. “Ya terminé mi siguiente álbum”, adelanta. Las noticias vendrán pronto, aunque prefiere no revelar demasiado. Entre lo poco que deja ver, menciona una canción titulada Sex God, parte de un proyecto que ya tuvo un primer vistazo en el universo de Louis Vuitton.

Más allá de los anuncios, lo que queda claro es que Wang está en un momento de control creativo total. Uno en el que su discurso, su música y su presencia en vivo responden a una misma idea: intensidad sin filtro. Como el público que lo recibió en México. Como esa energía que, según él, solo se encuentra en ciertos lugares del mundo.
Y que, por una noche, en Monterrey, lo hizo sentirse exactamente donde tenía que estar.
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