En Madrid, en el número 7 de la calle Manuel Fernández y González, existe un lugar que ha sido testigo de la transformación de la ciudad desde mediados del siglo XIX. Se trata de Viva Madrid, una taberna castiza que ha resistido el paso del tiempo manteniendo un equilibrio entre tradición y contemporaneidad.
Este patrimonio histórico español fue fundado en 1856 y ha mantenido intacta su estructura desde su última intervención en 1920, cuando la prestigiosa Casa Mensaque creó su emblemática fachada de azulejos amarillos y azules. Una vez dentro, se pueden apreciar sus paredes de alicatados pintados a mano y una barra de madera labrada con estaño sobre la cual se han servido innumerables bebidas y platillos. Solo basta con elevar un poco la mirada para notar su techo adornado por unas arpías que han visto entrar y salir visitantes de épocas distintas, como el héroe filipino José Rizal hace casi dos siglos o los jóvenes de la Movida Madrileña en los 80.
Sus dos plantas ofrecen diferentes perspectivas de Madrid: una distendida y otra sofisticada. Su planta baja es un espacio sin pretensiones que se extiende a una terraza que invita a beber un vermut antes de volver al trabajo o tomar el aperitivo a la media tarde. La planta superior, apodada “The Dark Side” y enfocada en la coctelería, evoca los bares madrileños de los años 20 y 30 por su estética vintage y aura bohemia.
El ritual madrileño que revive con Viva el Aperitivo
Tras un período de inactividad, Viva Madrid volvió a abrir sus puertas en septiembre de 2018 gracias al barténder argentino Diego Cabrera y su equipo, dándole un nuevo aire con su propuesta contemporánea de coctelería de altura y una cocina que recupera y reinterpreta la tradición. Desde su reapertura, su misión ha sido rescatar la cultura del aperitivo, un ritual madrileño que es el antídoto a la prisa y un manifiesto sobre el estar presente y vivir el momento.
Su terraza, pequeña pero acogedora, es el punto de encuentro de colegas o parejas que charlan mientras comen banderillas clásicas y beben vermut a media tarde. Las conversaciones fluyen a medida que se disfruta de una media combinación a tan solo 4,50€ y de otros platillos como croquetas de cocido madrileño con cecina de León, patatas bravas con salsa de chipotles y alioli cítrico, callos a la madrileña, bocata de oreja brava a la plancha y cazuelitas de mariscos. Así es como el programa Viva el Aperitivo hace que una costumbre casi olvidada de la ciudad recobre su fuerza en colectivo.

La cocina castiza se nutre de los sabores del mundo
Viva Madrid respeta los orígenes de la cocina castiza y la eleva con influencias de otras partes del mundo, pues la capital española es símbolo de multiculturalidad. Los platos como Pepito Benito’s con barbacoa casera, mini tortilla de patatas hecha al momento, berenjenas crujientes, torreznos de Soria confitados, gambas al ajillo, pincho moruno de solomillo glaseado a la naranja y vitel toné Viva Madrid pueden pedirse con la tranquilidad de que no serán un golpe al bolsillo ya que fueron pensados bajo la creencia de que la creatividad culinaria debe ser asequible. Pero el menú no se queda allí, pues este se adapta a la estación y a la oferta del mercado, garantizando sorpresas gratas visita tras visita.
Una coctelería audaz
Diego Cabrera, al ser uno de los barténders más influyentes del mundo de la coctelería actual, ha creado diferentes brebajes que son un deleite para todo paladar. Estos están divididos en categorías que se ajustan a los gustos, preferencias e incluso necesidades de cada visitante. Comenzando por los Refrescantes, los cocteles Under the Counter, Orange Blossom y Viva el Tónico son ideales para las tardes cálidas que inspiran a llevar todo con calma. Los Afrutados, como Terry Julep, Piña Colada y Porn Star Martini encajan con las personalidades más divertidas. Los Fuertes, como Our Groni, Tiempos Modernos, Mambo Tropical y Sip by Sip, serán los preferidos de quienes gustan de las bebidas con carácter. Y para quienes andan en busca de lo inesperado, los Agridulces, como XOXO Loco, Velvet y Claymore, despertarán un festival de sensaciones.
La carta se completa con el universo de la Media Combinación y cocteles de aperitivo desde 4,50€, los cocteles clásicos a 13€ y los que no poseen ni una gota de alcohol 10€. Aquí hay espacio para todos.
Viva Madrid no es una taberna cualquiera, es una en la que la historia de la ciudad continúa escribiéndose a través de cada copa bebida, cada aperitivo compartido y cada conexión establecida.
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El encanto de Madrid surge de la forma en que todo conecta. Los museos aparecen a pocos pasos de los parques; los barrios históricos desembocan en calles donde nacen nuevas tendencias creativas; los restaurantes conviven con siglos de historia. Y, más allá del centro, viñedos, pueblos medievales, monasterios y paisajes monumentales amplían la experiencia sin romper el ritmo del viaje.
Madrid posee una cualidad cada vez más rara en el turismo contemporáneo: recompensa el tiempo. Cuanto más se permanece, más capas aparecen. Lo que comienza como una visita cultural termina convirtiéndose en una exploración gastronómica. Una caminata urbana puede desembocar en una escapada entre montañas. Un paseo por el centro histórico puede terminar revelando la historia de una monarquía, una tradición artesanal o una región vinícola que muchos viajeros desconocen.
Por eso, Madrid funciona mejor cuando se entiende como un territorio completo. La ciudad y la región forman parte de una misma narrativa donde cultura, paisaje, patrimonio, gastronomía y estilo de vida se suceden con naturalidad. Estas son diez puertas de entrada para descubrirla.
1. Chamberí y Salesas: dos rostros de la identidad madrileña
Toda ciudad revela algo de sí misma a través de sus barrios y pocos lugares permiten entender mejor Madrid que Chamberí y Salesas.
Chamberí conserva la elegancia clásica de la capital. Sus edificios señoriales, sus fachadas de principios del siglo XX y sus calles tranquilas ofrecen una imagen de Madrid asociada a la sofisticación cotidiana. Aquí, la vida parece avanzar a otro ritmo. Las cafeterías históricas se mezclan con pequeñas librerías, galerías y restaurantes frecuentados por residentes que han convertido el barrio en uno de los más codiciados del destino.
Salesas aporta una energía distinta. Más joven, más experimental y profundamente ligada al diseño, reúne algunas de las boutiques independientes más interesantes de Madrid, galerías contemporáneas y espacios donde la creatividad ocupa el centro de la conversación. Juntos, ambos barrios muestran una ciudad capaz de conservar su herencia mientras sigue reinventándose.
2. El Triángulo del Arte y el Retiro
Pocas ciudades europeas concentran tanta riqueza artística en una distancia tan corta.
El Museo del Prado, el Reina Sofía y el Thyssen-Bornemisza forman uno de los conjuntos culturales más importantes del continente. Entre ellos, es posible recorrer siglos de historia del arte, desde los grandes maestros españoles hasta algunas de las obras más influyentes de la modernidad.
Lo extraordinario es que la experiencia no termina al salir de los museos. Muy cerca, aparece el Parque del Retiro: pulmón verde de la ciudad y uno de los espacios públicos más queridos por los madrileños. El paseo continúa entre jardines, esculturas, estanques y senderos que forman parte del Paisaje de la Luz, reconocido por la UNESCO.
En Madrid, el arte no vive aislado dentro de los museos; forma parte del tejido cotidiano del destino.
3. Flamenco después del anochecer
Cuando el sol desaparece, Madrid cambia de tono.
La noche madrileña siempre ha sido uno de los grandes motores culturales de España. Teatros, bares, conciertos y encuentros improvisados construyen una energía difícil de replicar en otro lugar.
Dentro de ese universo, el flamenco ocupa un lugar especial. Más que un espectáculo, representa una tradición artística profundamente vinculada a la historia cultural española. Espacios como Corral de la Morería han mantenido viva esa herencia durante décadas, reuniendo a grandes figuras del género en un entorno donde música, baile y gastronomía dialogan constantemente.
El resultado es una experiencia que permite comprender el flamenco desde una perspectiva más íntima y auténtica, lejos de cualquier visión superficial.
4. Madrid a través de la gastronomía
Entender Madrid implica sentarse a la mesa.
La gastronomía funciona aquí como una expresión cultural tan importante como los museos o los monumentos. El destino ha construido una escena culinaria que abraza tanto la tradición popular como la innovación contemporánea.
Las tabernas siguen ocupando un lugar central en la vida madrileña. Son espacios donde la conversación se extiende durante horas, las tapas marcan el ritmo de los encuentros y el acto de compartir adquiere tanta importancia como la comida misma.
Parte de esa riqueza se encuentra en sus restaurantes históricos centenarios, como Botín, Café Guijón o Casa Ciriaco, que son espacios que han acompañado la evolución de la ciudad durante generaciones y donde la cocina forma parte del patrimonio cultural madrileño. Comer en estos establecimientos supone participar de una tradición que ha sobrevivido al paso del tiempo y que continúa siendo una referencia para residentes y visitantes.
Al mismo tiempo, Madrid vive uno de los momentos más estimulantes de su historia culinaria. La región reúne más de 30 restaurantes distinguidos con estrella Michelin, una cifra que refleja la creatividad de sus chefs, la calidad de sus productos y la capacidad de la ciudad para situarse entre las grandes capitales gastronómicas del mundo.
Las tabernas siguen ocupando un lugar central en la vida madrileña: son espacios donde la conversación se extiende durante horas, las tapas marcan el ritmo de los encuentros y el acto de compartir adquiere tanta importancia como la comida misma.
Al mismo tiempo, Madrid se ha convertido en un laboratorio gastronómico donde chefs y productores exploran nuevas formas de interpretar la cocina española. Lugares como Manero representan una versión contemporánea de la tradición urbana, mientras propuestas como Coque trasladan la atención hacia el paisaje, los ingredientes de temporada y la relación directa con el territorio.
La gastronomía termina funcionando como un mapa alternativo del destino y la región.
5. La ruta del vino en la Sierra Oeste
A menos de una hora del centro, aparece una imagen de Madrid que muchos viajeros desconocen.
La Sierra Oeste despliega colinas, bosques y viñedos que parecen pertenecer a otro mundo. Sin embargo, forman parte de la misma experiencia.
En localidades como San Martín de Valdeiglesias, la tradición vinícola ha experimentado una notable revitalización durante los últimos años. Bodegas como Las Moradas de San Martín y Tierra Calma han contribuido a posicionar variedades como la Garnacha y la Albillo Real dentro del panorama enológico español.
Más allá del vino, el atractivo reside en la conexión entre paisaje, gastronomía y cultura local. Cada copa parece contar algo sobre el territorio del que proviene.
6. Alcalá de Henares y Buitrago del Lozoya
Madrid también puede descubrirse a través de sus ciudades históricas.
A menos de una hora de Madrid, Alcalá de Henares y Buitrago del Lozoya ofrecen dos formas muy distintas de acercarse a la historia de la región. Alcalá, ciudad natal de Miguel de Cervantes y referente del patrimonio universitario europeo, invita a recorrer siglos de tradición intelectual.
Buitrago del Lozoya, por su parte, sorprende con su recinto amurallado medieval, su entorno natural y el Museo Picasso. Su cercanía a la capital las convierte en opciones ideales para una excursión de un día que amplía la experiencia madrileña sin perder continuidad.
Cada localidad aporta una perspectiva diferente sobre la riqueza cultural de la región.
7. Un destino con estilo propio
Madrid ha construido una identidad estética singular donde las grandes firmas internacionales conviven con el talento creativo local. La ciudad ofrece una experiencia de compras que combina diseño, moda, artesanía y lujo en distintas escalas.
Entre sus referentes destaca El Corte Inglés, que ha convertido la experiencia de compra en una propuesta integral donde conviven moda, gastronomía, belleza y servicios exclusivos en algunas de las zonas más emblemáticas de la capital. A ello se suma Las Rozas Village, un destino al aire libre que reúne marcas internacionales de lujo y firmas de prestigio en un entorno pensado para disfrutar de las compras con calma.
Junto a nombres locales como Andrés Gallardo, Flabelus o Malababa, estos espacios muestran una ciudad donde el estilo forma parte de la experiencia cultural y donde cada recorrido ofrece nuevas formas de descubrir el carácter de Madrid.
8. Madrid suena en directo
La relación de Madrid con la música va mucho más allá de sus salas de conciertos. El destino ha construido durante décadas una identidad cultural donde los espectáculos en vivo forman parte esencial de la experiencia urbana. A lo largo del año, estadios, auditorios, teatros, parques y espacios al aire libre reciben a algunos de los artistas más importantes del mundo, convirtiendo a la capital española en una de las grandes paradas musicales de Europa.
Esa vocación alcanza uno de sus puntos más altos durante el verano. Festivales como Mad Cool han consolidado a Madrid dentro del circuito internacional de la música en directo gracias a carteles que reúnen figuras de alcance global y nuevas voces capaces de marcar el futuro de la industria. La edición de este año, con nombres como Foo Fighters, Florence + The Machine y The Kooks, confirma el papel de la ciudad como escenario privilegiado para los grandes encuentros musicales.
A esa energía se suma Noches del Botánico, una de las propuestas más singulares del calendario cultural madrileño. Los conciertos tienen lugar en un entorno rodeado de vegetación, donde la experiencia adquiere una dimensión más íntima y cercana. El resultado es una programación que combina artistas internacionales, referentes iberoamericanos y propuestas emergentes en uno de los escenarios más atractivos de la temporada.
La música termina apareciendo en Madrid con la misma naturalidad que la gastronomía, el arte o la vida en las calles. Forma parte de la personalidad de un destino que encuentra en los conciertos y los eventos culturales otra manera de reunirse, celebrar y compartir experiencias.
9. El corazón real de Madrid
La historia de Madrid está profundamente ligada a la monarquía española.
El Palacio Real continúa siendo uno de los símbolos más importantes del destino. Sus salones, colecciones y dimensiones permiten comprender la relevancia política y cultural que la Corona tuvo en la construcción de España.
A pocos pasos se encuentra la Galería de las Colecciones Reales, uno de los proyectos museísticos más importantes desarrollados recientemente en Europa. El espacio reúne siglos de patrimonio artístico a través de una mirada contemporánea que conecta pasado y presente.
Juntos ofrecen una aproximación privilegiada a la historia del país.
10. El Escorial y Aranjuez: cuando la historia se expande
La experiencia real continúa a menos de una hora de Madrid.
San Lorenzo de El Escorial emerge entre montañas como uno de los complejos monumentales más impresionantes de Europa. Monasterio, basílica, biblioteca, palacio y panteón real conviven dentro de una obra arquitectónica que resume buena parte de la historia española.
Aranjuez propone otra lectura del legado monárquico. Sus jardines, canales, palacios y paisajes agrícolas conforman un escenario donde naturaleza y arquitectura dialogan permanentemente.
Ambos lugares, reconocidos por la UNESCO, permiten comprender cómo Madrid se extiende mucho más allá de sus límites urbanos.
Una ciudad que siempre guarda algo más
Madrid nunca se entrega por completo en una primera visita.
Su riqueza surge precisamente de esa capacidad para desplegarse en capas. Un día puede comenzar entre las obras maestras del Prado y terminar en una bodega rodeada de viñedos. Una mañana dedicada al diseño contemporáneo puede desembocar en un taller artesanal con más de un siglo de historia. Un paseo por el centro puede conducir hacia monasterios, jardines reales o ciudades medievales.
Todo forma parte de la misma experiencia.
Quizás por eso Madrid sigue creciendo en la memoria mucho después del viaje. Porque no se trata únicamente de los lugares que se visitan, sino de la sensación de que siempre existe una calle más por recorrer, una historia más por descubrir y otro capítulo esperando a la vuelta de la esquina.
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Viajar a Suiza no es solo cambiar de destino; es cambiar de ritmo y perspectiva. Entre ciudades como Lucerna, Engelberg, Interlaken, Ginebra y Zúrich, podrás sumergirte en la clásica, sofisticada y mágica historia de la región, que tiene por ofrecer una amplia variedad de paisajes alpinos, experiencias culturales, actividades al aire libre y una rica tradición gastronómica que combina lo mejor de lo local con influencias internacionales.
Lucerna y Engelberg: Una fusión de arquitectura medieval y lujo moderno
Hablamos de dos ciudades sacadas de un cuento de hadas. Aquí, cuando el invierno llega, hay miles de historias, rincones, experiencias y tradiciones esperando por ser descubiertas.
Lucerna comenzó a destacar como destino turístico en 1835. De impronta medieval, la ciudad fue evolucionando hasta convertirse en una urbe moderna volcada hacia el lago, impulsada por la creación de grandes hoteles y elegantes paseos junto al agua. Grandes acontecimientos como la inauguración del primer ferrocarril provocó un aumento considerable de turistas, haciendo que comenzaran a converger en las cumbres que rodean el lago de Lucerna. En aquel entonces, en 1871, los viajeros prolongaban su estancia durante semanas, y la llegada de figuras célebres cautivadas por Lucerna ayudó a afianzar el prestigio internacional de la ciudad.
Actualmente, Lucerna es un destino internacional que refleja una diversidad turística invaluable. Favorecida por su enclave excepcional junto al lago y rodeada de montañas, Lucerna comenzó a presentarse como una auténtica “Suiza en miniatura”. Lucerna se encuentra entre las urbes más hermosas del planeta y despliega un amplio repertorio de atractivos. Junto al célebre Puente de la Capilla y la Torre del Agua, destacan también la Muralla de Musegg, la Iglesia Jesuita de Lucerna, el Puente Spreuer, el Monumento al León, el KKL Luzern y muchos otros enclaves que dan forma a su inconfundible paisaje urbano.
Dentro del corazón de Suiza, Lucerna brilla por ser uno de los sitios con más cultura y arte por ofrecer. No hay otro lugar que se compare para hacer o ver como aquí, donde los paisajes son una exquisitez caracterizados por las montañas y el agua. Situada a orillas del Lago de Lucerna y al pie de los Alpes, la ciudad nos ofrece sus imperdibles con museos, obras maestras y teatro, conformados desde obras de Picasso y Klee, así como danza y teatro contemporáneos. Es un regalo a todos los amantes de la cultura y el arte.

Si lo tuyo es conocer y adéntrate en el arte: te encantará Lucerna. La ciudad cuenta con portentos de la ingeniería que marcaron la evolución del transporte, joyas creativas, un lienzo monumental de formato circular, descubrimientos arqueológicos procedentes de la Edad de Piedra, tradiciones folclóricas locales y un amplio abanico de muestras sorprendentes y poco convencionales. Puedes visitar museos como el Jardín Glaciar, Museo de Arte de Lucerna, Museo Richard, Wagner, Museo de Lucerna, entre muchos otros. Entre las obras maestras destacadas podrás encontrar piezas como: Hans Erni (1909-2015): Aalfänger im Reisfeld, 1986 creado por el Dr. Heinz Stahlhut; Philip Taaffe (*1955): Santuario. Una habitación para Lucerna, 2010 creado por Hannah-Maria Winters; entre otras. Claro que el teatro no puede faltar en Lucerna. El panorama escénico de la ciudad destaca por su oferta diversa, mientras que espacios más íntimos, como Kleintheater y Figurentheater, cautivan con su carácter acogedor y lleno de encanto. También podrás encontrar entretenimiento musical con festivales sonoros alrededor de la ciudad. La escena musical de la región resulta excepcional, con propuestas diversas que suceden durante todo el año. Desde la elegancia de la música clásica en el KKL Luzern hasta los ecos de las melodías alpinas que vibran entre las montañas de Suiza Central. Si tu gusto se centra en algo más cerrado, no te preocupes. Lucerna también cuenta con locales de música. Ya sea un antiguo granero o una piscina vacía, Lucerna tiene la pista de baile perfecta para cada género musical. La ciudad también nos ofrece un sinfín de actividades que sugieren diversión sobre los deportes y exquisitez en el mundo culinario.
En invierno, Lucerna nos sorprende con actividades mágicas y únicas. La ciudad nos ofrece una experiencia magnífica al patinar sobre hielo con vistas al lago de Lucerna y al singular panorama montañoso.
En esta temporada encantadora, Europaplatz se convierte en un auténtico escenario invernal, con una pista de patinaje sobre hielo, un pintoresco chalet y diversos pabellones acogedores que invitan a recorrerlos. Tampoco podemos dejar pasar desapercibidos uno de los atractivos navideños más importantes: los mercados navideños, y en Lucerna te esperan numerosos de ellos. Puedes recorrer el clásico de Franziskanerplatz, descubrir el animado mercado de Rudolfs en Inselipark o subir hasta el Monte Pilatus para vivir una experiencia navideña diferente. En toda la región de Lucerna encontrarás planes para todos los gustos: con un vino caliente ya puedes entrar a la esencia imperdible de la magia del lugar. La época de invierno también nos ofrece deportes de temporada como esquiar. Además, podrás ser espectador del singular Festival Lulu de Lucerna que nos regala las mejores luces de la temporada.

Tu visita a Lucerna no puede estar completa sin alojamiento de primer nivel. Vive una experiencia inolvidable en la región al alojarte en el elegante Grand Hotel National Luzern, un icono de lujo con vistas espectaculares. Completa tu viaje disfrutando de almuerzos únicos en Berghaus Männlichen y en el restaurante panorámico Top o’Met, donde la gastronomía se combina con paisajes alpinos que te dejarán sin palabras.
Para conocer más sobre Engelberg, disfruta de una escapada alpina única con una estancia en el elegante Kempinski Palace Engelberg, donde el encanto Belle Époque se fusiona con el diseño moderno de montaña. Completa la experiencia con la inolvidable excursión al Titlis, alcanzando los 3.020 metros de altura y descubriendo paisajes espectaculares en una aventura que combina emoción y naturaleza en estado puro.
Interlaken: La capital de la aventura
Ubicada entre el lago Thun y el lago Brienz, la ciudad de Interlaken se ha consolidado como uno de los sitios más maravillosos para visitar en temporada invernal dentro de Suiza. Famoso por su combinación de paisajes alpinos, lagos cristalinos y actividades de aventura, el sitio es un mágico paraíso invernal que convierte tus deseos en realidad para pasar unas vacaciones llenas de variedad en el Oberland bernés.
Si lo que buscas es vivir el invierno intensamente, Interlaken lo pone fácil desde el primer momento. Esta localidad funciona como un excelente centro de operaciones para explorar los paisajes nevados de la región de Jungfrau, con conexiones cómodas que te llevan sin esfuerzo de una pista a otra. Muy cerca, encontrarás rincones de montaña perfectos para escapadas breves donde el frío se convierte en parte del encanto. La aventura también tiene su espacio aquí: hay propuestas para quienes quieren salir de la rutina y sentir la emoción en plena naturaleza. Y cuando cae el sol, el ambiente cambia por completo: luces, sabores típicos y celebraciones crean una atmósfera acogedora y llena de vida. Una invitación irresistible para descubrir el lado más especial del invierno.
Interlaken, que literalmente significa “entre lagos”, nos regala unas vistas asombrosas y exquisitas al estar rodeada por los Alpes. En el mundo ideal de la nieve, puedes encontrar actividades increíbles que te harán sentir como en un cuento de hadas: montañas cubiertas de nieve con vistas panorámicas, experiencias invernales trepidantes en las pistas y una amplia gama de destinos para excursiones a poca distancia. El invierno aquí se vive bajo un sol radiante, rodeado de escenarios que parecen sacados de una postal, con vistas abiertas a los lagos Thun y Brienz. Lejos del ruido y la multitud de las estaciones de esquí, distintos itinerarios para raquetas de nieve te invitan a recorrer con calma el paisaje nevado del Oberland bernés. Para quienes desean algo más auténtico, Lombachalp es una opción perfecta: un entorno natural casi intacto al que puedes escaparte sin planear demasiado. Allí, cada paso sobre la nieve se convierte en una experiencia tranquila y revitalizante, ideal para reconectar con la naturaleza.
Una aventura en trineo también es ideal para quienes desean una experiencia completa. Aquí, los descensos de Interlaken prometen una vivencia inigualable, acompañados de adrenalina entre los abetos nevados y románticas cabañas para terminar el día perfecto. Y si aún no es suficiente, también hay más actividades en nieve como el senderismo invernal, paseo en trineo bajo la luz de las estrellas en el Niederhorn, esquí de travesía, esquí en helicóptero, entre muchas otras actividades más.

Si lo tuyo son actividades sin nieve: no te preocupes, Interlaken es para todos. En el Oberland Bernés te permite saborear el frío aire invernal sin nieve. Disfruta de un recorrido culinario invernal a orillas del intenso azul del lago Thun. Aventúrate en un paseo en kayak por el lago Brienz o déjate sorprender por diversas experiencias aéreas en un entorno nevado. Relájate junto a las aguas turquesa del lago Brienz y vive un exclusivo itinerario de descubrimiento en el lago Thun. Explora Interlaken de forma dinámica y divertida, y aprovecha la cercanía de múltiples destinos ideales para excursiones.
Las experiencias de invierno en la región no pueden pasar desapercibidas. La Navidad es, sin duda, una de las épocas más especiales del año, y en Interlaken se vive de una forma única. Sus mercadillos navideños se convierten en el punto de encuentro ideal para compartir momentos con amigos y familiares, rodeados de un encantador ambiente festivo a orillas de los lagos Thun y Brienz. Entre puestos de artesanía local y especialidades regionales, el aire se llena del inconfundible aroma a pan de jengibre y vino caliente. Además, la cercanía entre los distintos mercados permite recorrer varios de ellos cómodamente y sumergirse por completo en la magia de Winterlaken. Entre estas joyas puedes encontrar el mágico mercado navideño en el corazón de Interlaken: El “Winterheart-Interlaken” – El Hogar del Espíritu Invernal en el Kursaalgarden; el mercado navideño en el corazón de Thun; el mercado navideño de Brienz.
Los principales eventos en esta época del año destacan por ser desde conciertos al aire libre hasta desfiles tradicionales y espectaculares fuegos artificiales; la oferta es amplia y variada. Los eventos culturales, musicales y sociales se reúnen en el Parque de Invierno de Interlaken, donde tú y tus seres queridos podrán explorar este mágico parque creado con árboles de Navidad en desuso. También puedes empezar el año de una manera inolvidable: el 1 de enero la ciudad te espera en el concierto al aire libre con Touch the Mountains, en Höheweg, Interlaken. Disfruta de la música en un ambiente único, acompañado de una variada oferta de comida y bebida en los diferentes puestos y bares. Y para cerrar la velada por todo lo alto, déjate sorprender por un impresionante espectáculo de fuegos artificiales que iluminará la noche. El 2 de enero, déjate envolver por una de las tradiciones más fascinantes de Interlaken. Vive de cerca el desfile en el que Hardermannli y sus inquietantes acompañantes toman las calles, creando una atmósfera tan misteriosa como emocionante. Es un digno guiño a la cultura y tradición de la ciudad. Observa cómo el enmascarado Potschen recorre la ciudad sembrando intriga y convirtiendo este evento en una experiencia única que no querrás perderte.
Para una experiencia inolvidable, te recomendamos hospedarte en lo mejor en bienestar y tradición suiza: Victoria-Jungfrau Grand Hotel & Spa. También puedes culminar tu inolvidable escapada en Suiza por el impresionante Jungfraujoch – Cima de Europa, la estación de tren más alta de Europa con vistas espectaculares. Añade emoción con las experiencias de invierno en Outdoor Interlaken y la región de Jungfrau, ideales para los amantes de la adrenalina. Disfruta de almuerzos con panorámicas únicas en Berghaus Männlichen y Top o’Met, y completa tu viaje en Thun visitando el encantador Schloss Schadau, a orillas del lago. Como broche final, déjate sorprender por una excursión con raquetas de nieve que termina con una acogedora fondue en un iglú en Stockhorn.

Ginebra: Relojería y encanto cosmopolita
Centro mundial de diplomacia y lujo, Ginebra es una de las ciudades más destacadas de Suiza. Aquí, podrás inspirarte por las calles antiguas de la ciudad, donde sus serenos panoramas lacustres y espacios verdes crean una sinfonía de pasado y presente, todo bajo el imponente chorro del Jet d’Eau. El panorama cultural de la ciudad es enriquecedor, envuelto en museos reconocidos internacionalmente y espacios recreativos artísticos, que te harán cambiar tu perspectiva y ampliar tu visión del mundo.
Ginebra se presenta como un auténtico epicentro cultural en Europa, donde la historia y la modernidad conviven en perfecta armonía para dar forma a una escena artística e intelectual vibrante. Esta ciudad cosmopolita, marcada por su relevancia en la diplomacia internacional, ofrece una rica variedad de experiencias: desde museos y galerías que recorren siglos de arte, ciencia e innovación, hasta espacios dedicados a la creación contemporánea y la reflexión humanitaria. Su pasión por las artes escénicas se refleja en teatros emblemáticos y en una programación musical diversa, mientras que a lo largo del año, numerosos festivales llenan sus calles de vida, celebrando el cine, la literatura y las tradiciones. Pasear por Ginebra es también descubrir su patrimonio arquitectónico, donde el encanto medieval del casco antiguo convive con edificaciones modernas de alcance global. Más allá de su oferta cultural, la ciudad destaca como un lugar de pensamiento y diálogo, con instituciones, centros de investigación y eventos que fomentan el intercambio de ideas. En conjunto, Ginebra invita a sumergirse en un entorno inspirador, donde cada rincón ofrece una historia por explorar.
La historia de la relojería en Ginebra es una de las más exquisitas por explorar. Aquí, la industria relojera se convierte en un pedazo cultural de mayor importancia, que funge como un símbolo de elegancia, lujo e innovación. Su historia brilla dentro del mundo de la artesanía y tradición que sigue siendo contada en la era moderna. Ginebra es la cuna de los nombres más prestigiosos para la industria relojera, con nombres destacados como Patek Philippe, Rolex y Vacheron Constantin. Gracias a un arduo trabajo y constancia, el sitio sigue amplificando los límites sobre el diseño y el mecanismo de los relojes. La relojería se define por el equilibrio entre herencia y modernidad: un universo donde el saber artesanal se reinventa continuamente gracias a avances como el uso del silicio o la fabricación mediante impresión 3D.

Si eres un amante del mundo de la relojería, Ginebra ofrece lugares excepcionales para conocer más de este universo. Sumérgete en la historia de la alta relojería visitando el Museo Patek Philippe, donde cada pieza narra la evolución de este arte a lo largo de los siglos. Si prefieres pasar a la acción, Initium te invita a vivir una experiencia completamente inmersiva: guiado por un experto, descubrirás los secretos de los mecanismos mientras aprendes haciendo. Manipularás herramientas de precisión, desmontarás un calibre y lo volverás a ensamblar, sintiendo en cada paso la esencia de la relojería suiza. Una oportunidad única para desconectar de la rutina y adentrarte, aunque sea por unas horas, en el oficio de un verdadero artesano del tiempo.
Se trata de exclusividad y lujo en un solo lugar. Aquí encuentras el Sello de Ginebra, que es la certificación exclusiva de ‘Hecho en Ginebra’. Se trata de una historia rica en tradición, innovación y sofisticación, que se centra en el ingenio humano y la búsqueda constante de la perfección. Este sello es un guiño a la excelencia de la alta relojería, sinónimo de procedencia, artesanía de alta calidad y fiabilidad. Internacionalmente, los relojes de Ginebra son conocidos como garantía de autenticidad, producto de los mejores artesanos de la república, cuyo éxito ha llegado a los oídos de diversos rincones del mundo. Solo unos pocos relojeros y manufacturas selectas con sede en Ginebra han recibido esta certificación. Por esta razón, cada reloj que aspira a portar el Sello de Ginebra debe superar múltiples pruebas que avalan su excelencia y durabilidad. Contar con esta certificación significa poseer una obra de alta relojería, creada combinando tradición y tecnología avanzada, que asegura precisión y funcionamiento confiable a lo largo del tiempo.
Ginebra combina su riqueza cultural y diplomática con un entorno natural impresionante. Rodeada por los Alpes, las montañas del Jura y el lago Lemán, ofrece paisajes ideales para paseos, deportes acuáticos y aventuras alpinas como senderismo o esquí. Sus parques y jardines, como el Jardín Botánico o el Parc La Grange, muestran el compromiso de la ciudad con la biodiversidad y la sostenibilidad, reflejándose también en iniciativas de energía limpia y transporte sostenible. Además, la naturaleza está íntimamente ligada a la cultura local: festivales, vendimias y la gastronomía destacan la conexión entre los ginebrinos y su entorno, creando un equilibrio único entre ciudad y paisaje.
El encanto de Ginebra cobra vida desde una perspectiva única alojándote en Fraser Suites Geneva, donde la elegancia urbana se encuentra en pleno corazón de la ciudad. Deléitate con la gastronomía suiza en Les Armures y disfruta de una comida junto al lago en el Restaurant de la Plage des Eaux-Vives. Vive experiencias exclusivas como un taller artesanal de cuchillos suizos con Initium x Swiza, un tour privado en E-Tuk Tuk por la ciudad y el Geneva Choco Pass para los más golosos. Sumérgete en la tradición relojera con una visita privada al Patek Philippe Museum y crea tu propio reloj de chocolate en La Bonbonnière. Para cerrar el día, disfruta de una cena memorable en Izumi o Brasserie Lipp, donde la excelencia culinaria pone el broche de oro a tu estancia.
Zúrich: Sofisticación urbana
La sofisticación se vuelve tangible y hermosa en Zúrich. Como nunca lo habías experimentado, esta ciudad fusiona la magia de paisajes de postal y una vibra urbana muy acogedora. Las calles empedradas e históricas de este lugar te robarán el aliento, cubiertas por la nieve e iluminadas por las cálidas luces que crean un ambiente de un cuento de hadas. Aquí, la variedad es decir poco. Podrás pasear junto al Lago de Zúrich con vistas a montañas nevadas o subir a Uetliberg para cautivarte con paisajes espectaculares, mientras que la vida cultural sigue muy activa con museos como el Kunsthaus Zürich, conciertos, ópera y galerías.
En época invernal, Zúrich nos recibe con una atmósfera navideña en cada uno de sus rincones: mercadillos navideños, gastronomía típica de la ciudad y presentada en temporada, eventos culturales y sociales, y mucho más. La emblemática Bahnhofstrasse, iluminada con un ambiente mágico y repleta de boutiques sofisticadas, mientras que el tiempo libre se disfruta entre pistas de patinaje sobre hielo, escapadas a los Alpes para esquiar y momentos relajados en cafés cálidos y acogedores.
La escena culinaria de Zúrich es tan diversa como sofisticada: junto a platos tradicionales como el Zürcher Geschnätzeltes y el Rösti, conviven propuestas internacionales, reinterpretaciones creativas y experiencias gastronómicas poco habituales; muchos chefs, influenciados por viajes alrededor del mundo, fusionan sabores lejanos con ingredientes locales, dando lugar a una cocina de gran calidad, innovadora y en constante evolución que posiciona a la ciudad como un auténtico referente gastronómico. No te puedes perder de los platillos típicos de la región como “Luxemburgerli”, los “Birchermüesli” y los “Züri Gschnätzlets”. Para entrar aún más en la atmósfera de la región, puedes conocer los restaurantes más emblemáticos, algunos con más de 100 años de tradición, que son una visita obligada para cualquier amante de la gastronomía que visite Zúrich.

La ciudad tiene cientos de actividades y lugares por conocer, que narran la apasionante historia de Zúrich a través de los años. Visitar Grossmünster y Fraumünster es adentrarse en el corazón histórico y espiritual de Zúrich, donde impresionan tanto la arquitectura románica, las vidrieras de artistas como Marc Chagall o Augusto Giacometti y las vistas desde sus torres como la profunda historia que envuelve a la ciudad; muy cerca, pasear por Bahnhofstrasse permite descubrir el lado más moderno y elegante entre boutiques de lujo y cafeterías acogedoras, mientras que el Lago de Zúrich ofrece un respiro natural con paisajes tranquilos, paseos junto al agua y actividades como paseos en barco; para completar la experiencia, subir a Uetliberg regala una de las mejores panorámicas de la ciudad, el lago y los Alpes, convirtiendo esta combinación de cultura, historia, naturaleza y ocio en una invitación perfecta para descubrir Zúrich en toda su esencia.
Disfruta de Zúrich con una estancia en Alex Lake Zurich, donde el lujo contemporáneo se combina con acceso directo al lago. Vive una experiencia dulce e inolvidable visitando el Lindt Home of Chocolate Museum, complementada con un completo tour de descubrimiento por la ciudad. Y para terminar el día, relájate con una cena en Restaurant Seerose, el lugar perfecto para saborear la gastronomía local junto al agua. Un recorrido vibrante que te hará deleitarte por lo mejor y más exclusivo que Zúrich tiene por ofrecer.
Quienes disfrutan de los deportes de invierno encontrarán en Zúrich y sus alrededores un auténtico paraíso: desde esquí de fondo y esquí alpino hasta trineo y patinaje sobre hielo, especialmente en la región que rodea el Lago de Zúrich, donde la oferta de actividades es variada y accesible para todos los niveles. También podrás encontrar actividades bajo techo, en patines, en el agua, sobre ruedas y a pie.
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