La niña interior de Ana Morgade es la que le hace ver la vida como un parque de atracciones: «No veo el éxito como una carrera en la que se pierde la salud, los amigos o la familia por el camino hacia un reconocimiento, un premio, la fama. Mi objetivo es divertirme, enfrentarme a retos, disfrutar de cada paso del proceso. La plenitud es saber que puedo pagar mis facturas haciendo lo que más me gusta». Y como una niña ha disfrutado la experiencia del doblaje en ‘Superthings’, una fantasía de animación en la que la actriz da vida a Coin Coin, una criatura «que forma parte de una mini pandilla de maestros del pillaje que tienen, sin saberlo, un tesoro por el que se verán envueltos en un buen lío. Brays Efe y yo formamos una pareja de pillos. Me encanta porque somos un par de ladrones, pero actuamos como urracas, si algo brilla lo queremos».El estreno (en salas el 23 de octubre) va a ser muy especial para su hija, Martina, que no entiende todavía muy bien a qué se decida su madre: «El otro día me comentó que las niñas del colegio le dijeron que yo salía en la tele, pero entonces me confesó que ella a mí no me había visto. No le he dicho nada de la película, así que cuando la vea se va a llevar una sorpresa porque se me reconoce la voz perfectamente». Está encantada con la experiencia: «Ha sido un trabajo al que me he acercado con mucho respeto. Es pura orfebrería eso de jugar con los matices y las sutileza con las que defines un personaje en una frase. Es muy complicado y tienes que estar muy bien dirigida».No hace falta que Ana Morgade revele que en ocasiones se queda en babia mientras su mente despega como un cohete y se pierde entre fantasías o recuerdos, basta con escucharla para saber que piensa a velocidad de crucero, que un talento le viene de serie y perfeccionado con los años. Cuando se le pide que mire su vida como si fuera una película para saber qué momento de la trama está viviendo, la actriz se ve «en una historia bastante costumbrista donde importa la belleza de lo pequeño, los detalles y las cosas sencillas. Espero que dure mucho y no cambie de género, sobre todo si es para llevarme al terror o la ciencia ficción».Afronta la realidad con su habitual sentido del humor, «pero hay que tener claro que el humor no solo es una vía de escape, también es un punto de encuentro. Es como ponerse un disfraz que acaba diciendo muchas más cosas de ti». Su mirada positiva también se dirige a su interior: «Somos demasiado exigentes con nosotros mismos y nos quedamos con la parte más amarga. Parte de madurar es aprender a hablarnos con el mismo cariño con el que hablamos a los demás». Y así puede a continuación enfocar su mirada en los otros: «Hablamos en general de los asuntos que afectan al mundo -la injusticia, la desigualdad-, pero al final es una abstracción, algo lejano que impide ponernos en la piel del prójimo. Para sentir en verdad cada problema hay que ponerle cara. Lo cercano refresca nuestra sensibilidad, es la base de la empatía».No es una mujer de ambición desmedida sino de «sueños alcanzables, así que me ha tocado la Lotería porque puedo tener todo lo que quiero. Una tarde libre, mi hija y plastilina, con eso soy feliz. ¿Soy caprichosa? Bueno, actúo por impulso, pero soy de caprichos baratos. Yo no pido un Lamborghini, tampoco una mansión, porque lo primero que pienso es en lo caro que va a salir el seguro del coche o lo que me va a costar limpiar tanta habitación».Su lado romántico «está chapado a la antigua, tengo mis momentos idealistas, pero aunque no sea de flores y bombones, también me apetece que me mimen de vez en cuando». Y que la entiendan: «El amor es caprichoso, una no decide de quién se enamora. En mi caso, como él es músico, posee lo mejor del artista y entiende la locura del mundillo, pero como no tiene el mismo trabajo que yo, somos complementarios, nos retroalimentamos. Podemos conversar sobre muchas cosas, eso es esencial, porque el amor no dura si no tienes nada de qué hablar con tu pareja».Ana Morgade de pequeña CedidaMUY PERSONALEl emoji que más usa: Corazones en todas sus variedades de colores, aunque mi favorito es el morado. Soy muy cariñosa.Se haría un selfi con: Con mi hija. Las madres sufrimos la maldición de las redes, solo nos hacemos fotos con nuestros hijos.Un sacrificio por la fama: Ninguno, no soy de sacrificarme por nada ni nadie.Un propósito que nunca cumple: Todos los años me prometo dejar de fumar y hablar inglés.Su primer beso: Sabía a tabaco, no me gustó. Creo que no fue un beso buscado, sino en un juego.Momento ‘Tierra, trágame’: Es que soy muy despistada y me pasa de todo. Me paso el día robando la cantimplora a mi hija, así que me toca ir cada dos por tres a su colegio a devolvérsela.Algo que no puede faltar en su día a día: Reír y cantar. Si llevo tiempo sin hacerlo, algo malo pasa.Tiene miedo a: Cada vez hay menos cosas, creo que es una ventaja de ser madre, porque nada puede ser peor que el parto. La maternidad es hacer un pacto con la inseguridad, porque debes entender que los hijos tienen vida propia y deben enfrentarse a los peligros. Las cosas pasan.Un lugar para perderse: En mi casa, soy bastante gato. Pero si me obligan a salir, me iría con un libro a la playa.Dentro de diez años se ve: Más joven, más loca y pasándomelo mejor que nunca. No soy muy de arrepentirme, pero me conozco como para saber que no podría opositar a nada, no tengo voluntad. Por eso, cuando pienso en que me gustaría ser capaz de aprender a tocar un instrumento, reconozco que tendría que resultar fácil, algo sencillo que no requiera de mucha técnica, porque abandono a la primera de cambio.La pequeña Ana: Era más o menos igual que ahora, aunque más bajita, más pequeña. Yo, en versión concentrada. Era muy calla y, como no parpadeaba, tenía una mirada penetrante. Eso sí, cuando me puse a hablar ya no paré, se ve que me estaba reservando. Siempre he sido de pocas, pero muy buenas amigas (de hecho, mi mujer amiga lo es desde que teníamos cuatro años). No era de las que iba llorando al cole, me gustaba. Siempre he sido revoltosa, pero maja. No era un dolor de cabeza en clase o en casa, lo mío era de ‘progresa adecuadamente’.
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